Suecia eliminó su impuesto a la herencia ¿Por qué?

en Los 9 análisis de Martín Pallares por

Suecia ha sido visto como ejemplo de capitalismo justo o inspirador de lo que se llama “estado de bienestar”.  Su modelo ha sido alabado históricamente por quienes aspiran a una sociedad desarrollada, que no tenga mayores inequidades y que sea protegida por el Estado.

Pero en Suecia ocurrió, no hace mucho, un hecho que suena profundamente contradictorio con esa imagen de socialismo a la europea que se sintetiza en la idea conveniencia de todos a cambio del sacrificio de los más ricos. En el 2005, una coalición de partidos socialistas, ecologistas y comunistas en el Senado decidió derogar el impuesto a la herencia que había sido parte de las herramientas fiscales que, se suponía, habían apuntalado al tan ponderado “estado de bienestar”.

¿Cómo llegó Suecia a derogar un impuesto que había sido un estandarte de la lucha contra la inequidad? ¿Qué ocurrió para que la izquierda haya derogado algo que con tanto convencimiento ideológico había impuesto a lo largo de la historia?

Según quienes han estudiado el caso, hubo un consenso social en que la economía sueca había entrado en un proceso de estancamiento que se debía a la falta de estímulos para la inversión. En un artículo publicado en el prestigioso Christian Science Monitor (CSM), Anders Ydstedt, presidente de la firma sueca de asesoría estratégica Scantech, y Dick Patern, presidente del Instituto de Negocios Familiares de EE.UU., señalan que “el impuesto a la herencia estaba haciendo que todo sea más difícil”.

Según estos expertos,  dos de las firmas suecas más grandes, Ikea y Tetra Pak, ya habían abandonado el país porque sus propietarios no estaban dispuestos a pagar el alto impuesto a la herencia que llegaba al 62%. Adicionalmente, “otras empresas grandes habían amenazado con irse, drenando así el talento empresarial sueco, el capital y los empleos”.

La evidencia señalaba, según los autores del artículo,  que un impuesto a las herencias tan alto, lo único que hacía es ahuyentar a la inversión en un país donde el peso de los negocios familiares, que son los más afectados, es tan significativo en la economía que un tercio del empleo es generado por esas empresas.

El Family Business Network of Sweden, algo así como la Red de Negocios Familiares de Suecia, encontró en un estudio que entre el 50 y el 60% de los nuevos empleos que se abrían en Suecia, hasta que se produjo la derogatoria, eran creados por empresas familiares. Para el 2004, cerca de la mitad de los propietarios de esos negocios tenía más de 50 años de edad, de acuerdo a datos oficiales.  “El impuesto a la herencia, era obvio, estaba muy presente en sus mentes”, sostienen Ydstedt y  Patten .

Pero no solo fue el estancamiento de la inversión y en crecimiento del empleo lo que empujó a los legisladores suecos a eliminar este impuesto. En Suecia, los políticos y los expertos se percataron además de que los esfuerzos de la sociedad para evadir el impuesto traían enormes costos a la economía.

“Considerando los reportes de la Oficina Sueca de Impuestos de que el impuesto a la herencia y su acompañante el impuesto al patrimonio ya le habían costado al Gobierno sueco la impresionante cifra de algo más de USD 200 000 millones en ingresos que no llegaron (más de la mitad del PIB ), los legisladores suecos se dieron cuenta de que el impuesto a la herencia era una receta para el desastre económico”, dicen Ydstedt y Patern en el CSM.

Magnus Henrekson y Daniel Waldenström, en un ‘paper’ para el Research Institute of Industrial Economics de Suecia, apuntan por su lado tres razones para que se haya derogado el impuesto a la herencia.

Uno de esos motivos es la evasión. Según sus estudios en Suecia se llegaron a establecer métodos tan ingeniosos para evadir el impuesto como endeudar agresivamente a las empresas antes de la entrega de la herencia. Así la firma perdía tanto valor que el impuesto se reducía significativamente. Otro mecanismo era el ingreso en nómina de los hijos de los dueños con sueldos enormes, con lo que la riqueza se transfería en vida en forma de salarios.  Estas y otras piruetas legales demandaban tiempo y dinero, lo que perjudicaba el crecimiento de los negocios.

Otro motivo, dicen, fue la migración de empresarios suecos. Los autores de la investigación citan a un investigador de apellido Lindkvist, quien encontró 30 000 trámites hechos por empresarios y banqueros para salir del país entre 1965 y 1984, cuando los impuestos llegaron a sus niveles más altos.  En varias entrevistas hechas a personas que migraron entre 1975 y 1984, Lindkvist también halló que los tributos, incluyendo el impuesto a la herencia, fue el motivo más fuerte.

Un tercer y quizá más importante factor que, según los académicos, influyó en la derogatoria del impuesto y que explica que nadie haya protestado, es su pérdida de legitimidad. Un impuesto necesita tener apoyo entre la gente y este ya no lo tenía, dicen.  La poca recaudación, las noticias sobre casos emblemáticos de injusticias y el hecho de que con el incremento del precio de los  inmuebles una gran parte de la clase media terminó pagando este impuesto hizo que perdiera toda legitimidad. Uno de los casos que más impresionó a la opinión pública, anotan, es uno en el que la viuda de un potentado farmacéutico tuvo que declararse en bancarrota porque a los pocos días del fallecimiento de su esposo hubo una caída drástica en el precio de las acciones de la empresa. Ese caso hizo que un importante industrial sueco anunciara que salía del país con su empresa.

¿Qué pasó una vez que el impuesto fue eliminado? Según un artículo de la revista The Economist, publicado en octubre del 2012, la economía sueca reaccionó de forma extraordinaria creando miles de nuevos puestos de trabajo. No solo se eliminó ese impuesto sino que en el 2007 se derogó el impuesto al patrimonio y en el 2008 el impuesto a las propiedades residenciales.

The Economist anota que, a pesar del crecimiento, hubo un retroceso en los indicadores de desigualdad registrados en el coeficiente de Gini. Según esta medición, si bien Suecia sigue siendo uno de los países más igualitarios del mundo, existen indicdores de que se ha retrocedido en ese aspecto.

La revista sostiene que estos datos están produciendo cierta “angustia” en un país que se ha preciado de ser inmensamente igualitario.  En resumen, para The Economist Suecia es “un poquito menos igualitaria, pero mucho más eficiente”.  Otro efecto es el regreso de algo más de  4 000 empresarios.

Pero no solo Suecia ha eliminado este impuesto.  Según el Goodman Institute, Austria, Canadá, Hong Kong, India, Israel, Nueva Zelanda, Noruega, Rusia y  Singapur lo han suprimido durante la última década, básicamente por los mismos motivos que Suecia.

El debate sin embargo, sigue siendo ¿igualdad o crecimiento? Aparentemente, estos países apostaron por lo segundo. Al menos por el momento.

 

Publicado el 6 de junio del 2015

2 Comments

  1. Tampoco olvidemos que fue en Europa que se invento el marxismo,antítesis del catolicismo aburguesado….ahora, casi ningún país europeo es marxista o comunista…allá son países de cuatro estaciones ….son organizados,disciplinados,inventivos,pragmáticos…es decir TODO LO CONTRARIO DE LO QUE SOMOS LOS latino hispano americano tropicales tercer- mundistas y copiadores de las corrientes ideológicas que se gestan en esas latitudes…aca,como se dice “ni el h2o tibia”…..a , pero ya tenemos YACHA-CHAY, aunque no tenga canalización,peor buena planificación…..Hay mi Ecuater (mitad)…..en crisis post bonanza de 8 años…Increible,pero cierto…..verdad???????

  2. No nos olvidemos de mencionar que Suecia tiene un “bono” educativo. La familia dispone de un monto de dinero con el cual puede ayudarse a matricular a sus hijos en la escuela que crea más conveniente para ellos. Ya es hora de pensar en algo similar para el país, ahora que el MPD ya no controla la educación. En este sentido también es importante el sistema de escuelas “autónomas” de Nueva Orleáns y Luisiana que han levantado su calidad a niveles insospechados.

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