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¿Va el país hacia un ‘credit crunch’?

en Las Cifras por

Conseguir crédito en el Ecuador se ha convertido en tarea prácticamente imposible. Tan difícil que ya se habla de un “credit crunch” o de una parálisis del crédito.

Hay analistas que consideran que el país ya ha ingresado en ese temido escenario económico que ya sacudió a los EE.UU. y a otras economías en la crisis del 2008-2009. Otros, en cambio, aseguran que el país está a punto de ingresar esa circunstancia y que si no se hace algo urgentemente habrá consecuencias desoladoras en el sector productivo.

El “credit crunch” es el término en inglés que se hizo célebre en el 2009 y que hace referencia a la súbita reducción en la disponibilidad de dinero o crédito de los bancos u otras instituciones que prestan. Durante estos episodios la disponibilidad de crédito se restringe y los bancos solo extienden préstamos para negocios extremadamente seguros.

Este fenómeno se puede producir por varios motivos. Uno de ellos es la proliferación de créditos sin garantías suficientes que se entregan a negocios muy riesgosos. Esto, por lo general, termina en inmensas pérdidas para los bancos. El otro motivo puede ser el súbito retiro de depósitos de los bancos que son el respaldo para entregar créditos, por lo que los bancos optan por restringir el número y monto de los créditos otorgados para preservar su liquidez.

Según el New Scientist las consecuencias de un fenómeno como el “credit crunch” pueden ser devastadoras y entre ellas se incluye el colapso del aparato productivo de un país. Las empresas empiezan a quebrar, el crecimiento económico se frena abruptamente, se produce una recesión, se dispara el desempleo y hasta puede estallar la conflictividad social.

En los EE.UU., lo que ocurrió es que los bancos empezaron a entregar préstamos baratos que fueron invertidos, mayoritariamente, en la compra de viviendas. Los bancos, de forma paralela, lanzaron títulos llamados “secundarios” de estos préstamos. Cuando las tasas subieron, los prestamistas no pudieron cubrir sus deudas y el desplome del precio de sus (propiedades) hizo que no pudieran cubrir sus obligaciones, incluso entregando sus casas. La Reserva Federal, entonces, intervino comprando esos papeles “secundarios” e inyectó así dinero en le economía.

¿Está en efecto el Ecuador en pleno colapso crediticio o en un “credit crunch”? Hay expertos que piensan que sí.

En junio del 2015 la firma de estudios financieros Analytica Securities hablaba en uno de sus reportes mensuales sobre un colapso crediticio “en camino”.

Según Analytica, en junio había un drástico descenso de la tasa de crecimiento del crédito de los bancos al sector privado, especialmente al sector corporativo, conforme los bancos decidían preservar su liquidez ante un aumento en el retiro de depósitos. Esto apuntaba a que el país se dirija hacia un “credit crunch”. Seis meses y medio más tarde, Analytica le dice a 4pelagatos.com que el Ecuador ya está en medio de un congelamiento crediticio. Es decir en un “credit crunch”, si es que uno se ajusta a la definición de aquello como “una súbita reducción en la disponibilidad de dinero o crédito de los bancos”. Santiago Mosquera, de la Universidad San Francisco de Quito, considera que si no se hace algo, por ejemplo, liberar los techos de tasas de interés para reflejar el verdadero riesgo en los créditos, se puede desencadenar en el país una paralización del sector productivo.

Las cifras en las que se basa Analytica son del Banco Central y apuntan a que el crédito, que hasta el primer semestre del 2015 crecía al 10%, actualmente ha decrecido hasta colocarse en un negativo 0,48%. “Sin crédito, las empresas no pueden renovar sus deudas ni pagar puntualmente a sus proveedores, situación que se repite en las siguientes etapas de la cadena productiva”, sostiene Mosquera. El problema también se evidencia en el mercado de valores, donde un número creciente de empresas emisoras de bonos y papel comercial compiten por un monto cada vez más bajo de recursos disponibles para la inversión financiera.

José Hidalgo de Cordes coincide con Analytica. Si “credit crunch” se refiere a una súbita y drástica reducción del crédito entonces ya estamos en esa condición, dice y advierte, además, que dada el alto nivel de reducción de los depósitos en el sistema financiero, no sería nada extraño si en un futuro cercano la restricción del crédito sea mayor. Si los depósitos en diciembre del 2015 registraron una variación mensual con diciembre del 2014 del -10,79%, según datos de la Asociación de Bancos Privados, lo lógico es que exista una reducción del crédito de esa misma envergadura, asegura Hidalgo.

Sin embargo hay quienes creen que si bien el colapso crediticio es notable, aún no se ha llegado al punto de un “credit crunch”.

Mauricio Pozo es uno de esos. Este economista cree que el país aún no está en inmerso en un “credit crunch”, porque eso se evidenciaría en quiebras masivas de empresas, cosa que no ocurre. Sin embargo reconoce que se camina a pasos gigantes hacia un escenario de ese tipo si no se toman correctivos urgentemente. “Si el gobierno no hace algo como inyectar dinero se va a producir ese fenómeno”, le aseguró Pozo a 4pelagatos.com. Pozo cree que, por el momento, las empresas más grandes aún tiene capacidad de defenderse, aunque admite que esa posibilidad de defenderse no es infinita. Sin embargo, admite que ya hay negocios pequeños que están cerrando.

“Por ahora los bancos están recuperando cartera y no vuelven a prestar”, dice Pozo.

Manuel González, economista y autor del blog “Economía en Jeep”, también piensa que el Ecuador aún no está en medio de un colapso crediticio como el que afectó a los EE.UU. en el 2019. “Yo diría que el ‘credit crunch’ es un escenario que no se ha producido aún, pero que tiene una probabilidad positiva de ocurrir por cómo se han venido desarrollando las cosas. No me atrevo a aventurar si es alta o baja todavía”, sostiene. Para González la situación se originó en el decrecimiento de los depósitos en el sistema financiero nacional. Según este experto el crecimiento del crédito es antecedido siempre por la tasa de crecimiento de los depósitos. Por eso, dice, “mientras los depósitos no levanten, el crédito seguirá cayendo, aún después que los depósitos se empiecen a recuperar”.

En un documento elaborado por el economista Marco Flores se expone que, según la Asociación de Bancos Privados del Ecuador, entre noviembre de 2014 y noviembre de 2015, los depósitos totales en la banca privada nacional disminuyeron en USD 2.693 millones. Esto, según Flores, afecta negativamente la cadena de crédito e inversión, constituyendo el sexto mes consecutivo que registra reducción interanual en los depósitos totales. Si se compara con diciembre de 2014 la reducción alcanza a USD 3.695 millones, casi el equivalente al 10% de la liquidez total de la economía ecuatoriana.

Manuel González asegura que, adicionalmente, la evolución del crédito  tiene que ver con la demanda del mismo. “Con gente perdiendo empleo, menores ingresos y alta incertidumbre, es natural que se soliciten menos préstamos, lo que implicará una reducción de la cartera y menos gasto de consumo e inversión”, dice González para quien “estos dos fenómenos: reducción del crédito por parte de los bancos y menor demanda de créditos por recesión, se retroalimentan secuencialmente y puede terminar en la implosión de la que ha hablado (Alberto) Dahik”.

¿Qué hacer para no caer en ese temido escenario entonces?

Como el Ecuador no puede emitir moneda, un salida parecida a la de EE.UU. en el 2010 donde la Reserva Federal inyectó dinero es impensable. Sin embargo, se podría pensar en algunas medidas. Juan Fernando Carpio, economista de la Universidad San Francisco, sostiene que una buena idea sería, por ejemplo, que el Gobierno elimine el anticipo al Impuesto a la Renta. “Estamos entrando a un escenario de colapso crediticio y si no se hace algo esto podría terminar mal”, sostiene Carpio quien piensa que hay que aliviar en algo al sector privado.

¿Qué otras salidas? A estas alturas son pocas las posibilidades, sostiene José Hidalgo. “Si hubiera habido un discurso favorable a la inversión quizá ahora habría algún respiro gracias a la inversión extranjera. Pero a estas alturas hasta para eso estamos tarde”, dice en tono pesimista. Según Hidalgo quizá una alternativa sería vender algunos activos como TAME o CNT aunque admite que eso sería difícil dadas las ideas que tiene el gobierno sobre las ventas de activos estatales.

Todos los especialistas parecen coincidir en una cosa. Solo si existe un milagro, como una repentina alza en los precios del petróleo, el Ecuador estaría por completo libre del peligro que representa está parálisis crediticia. El problema es que ninguno parece creer en los milagros.

Credit crunch

7 Commentarios

  1. La única solución es aumentar el comercio, la espiral descendente en que estamos obedece en el sector empresarial principalmente a: restricciones tales como salvaguardas = contrabando, no al libre comercio, pago de impuestos anticipados, que lo han llevado a la iliquidez. En cuanto al sector público se podría decir que ‘ya está en quiebra’ y quiere sobrevivir a costa del sector privado. El estado obeso debe desaparecer, reducir sus gastos corrientes, pero ya!, no podemos seguir endeudándonos como país para pagar sueldos o peor aún para pagar créditos que se vencen.
    No hay solución ni en lo púbico, ni en lo privado a corto plazo. El sector privado ya está ‘a la defensiva’ habrà cierre de empresas y reducción de empleo. El estado incumple con sus obligaciones corrientes y no reacciona. Grave situación.

  2. El articulo menciona las consecuencias de la política económica, mas no cual es la misma !
    Lo que vivimos este rato es porque se perdió la confianza en la política económica de Correa y la gente prefiere sus depósitos en el colchón bank y no en el banco.
    Los ataques por 9 años a la empresa privada, el permanente cambio de las leyes tributarias, la falta de seguridad jurídica, en donde los nietos de un accionista con .0003% del capital de una empresa quebrada in paga al IESS, ven todas su propiedades con prohibición de enajenar, prohibiciones de salir del país de parte de jueces administrativos violando la constitución, y tantos abusos mas de este gobierno hacen que las cosas mejoraran una ves que el se vaya, mientras mas rápido, mejor sera

  3. Las condiciones para un colapso del crédito están dadas. Estas condiciones se resumen en caída de depósitos, contracción sostenida del crédito, elevadísimo riesgo país y por ende falta de financiamiento exterior, precios del petróleo en sus peores niveles y con proyección a la baja, incertidumbre en leyes antipatrimoniales y asfixia tributaria al sector productivo. El gobierno tiene control sobre 2 de estos factores de forma directa y parcialmente sobre un tercero. El gobierno debe dar señales serias de liberación de la economía eliminando cualquier proyecto de ley para herencias y plusvalía, a su vez liberar liquidez en el sector privado con la elimianción del anticipo del impuesto a la renta y finalmente operaciones de venta de activos mal administrados desde el Estado. El factor de riesgo país puede mejorar parcialmente con medidas inmediatas para atraer inversión y liberar la economía. Sino hay medidas serias en este primer trimestre para mediados de este año tendremos un país completamente paralizado bajo una simple expectativa del proceso electoral para esperar en el 2017 las medidas no tomadas en el 2016. Lamentablemente las medidas del 2017 serán mucho más radicales para compensar la inacción del 2016.

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