Golpe de teatro en la oposición

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La reunión de ayer en Cuenca inaugura definitivamente el año electoral. ¿Cómo cambia el perfil de la oposición?

  1. La oposición tiene dos bloques activos desde ayer: uno animado por Guillermo Lasso y algunos movimientos; en particular Concertación de César Montúfar. El segundo compuesto, en un inicio, por Jaime Nebot, Paul Carrasco y Mauricio Rodas. Ayer este bloque se amplió con políticos ex social cristianos como Carlos Falquez o Leonardo Viteri, ex Pachakutik como Antonio Posso, ex Prian como Vicente Taiano, ex Sociedad Patriótica como Fernando Aguirre o ex aliados del correísmo como César Rodríguez y Ramiro González. Sin duda el mapa de la oposición seguirá reconfigurándose. El hecho político es que la oposición en su conjunto retoma la iniciativa política en un momento en que la crisis económica pone a la defensiva al gobierno correísta.
  1. La Unidad se forja bajo un pragmatismo descarnado: Jaime Nebot y sus aliados subrayaron ayer ese hecho. En la construcción de la unidad privilegian la suma de cúpulas locales que tienen estructuras electorales operativas. Por eso hablaron de armar una agenda legislativa o de una “convergencia momentáneamente legislativa”. Esa decisión revela una movida política: adoptar un mecanismo de concertación que, en principio, facilita la convergencia de prioridades y pospone el problema político mayor: escoger un candidato a la Presidencia de la República.
  1. La unión primero, el programa después: la reunión de Cuenca muestra que la política no ha cambiado en el país. Tras nueve años de correísmo, este bloque de oposición decidió juntarse primero y construir el derrotero programático después. Lasso hizo al revés: tiene un programa pero no ha encontrado mecanismos políticos para generar una concertación nacional de mayor cauce electoral. En los dos casos, se nota, aunque con matices cualitativos, el déficit político de la oposición y su retraso frente a un modelo que, tras nueve años de gobierno, convirtió la política en pura propaganda.
  1. La fanesca como estrategia anticorreísta: Jaime Nebot asumió plenamente las diferencias del bloque reunido en Cuenca. Si se entiende bien esas divergencias –de izquierda, de centro y de derecha– que cada uno reivindica y celebra, no incidirán en los acuerdos que buscan. Lo que cuenta, en principio, y lo que los une, es su oposición decidida al modelo correísta. Así definieron el punto de salida (una convergencia legislativa), pero no el punto de llegada. De hecho, solo fueron mencionados, para ser revertidos, una ley –la de comunicación– y un paquete de reformas constitucionales (vía enmiendas). Se habló, es verdad, del Seguro Social, del poder concentrado en un solo puño… pero la prudencia exhibida muestra que, por fuera de la oposición al régimen, ese bloque percibe las dificultades que tiene por delante para establecer un plan mínimo de acuerdos. Plan necesario para cualquier candidato de la oposición, pues tiene que lograr la mayoría aplastante que se requiere para desmontar la estructura legal del correísmo.
  1. Ramiro González o quién usa a quién: su presencia provocó urticaria en las redes sociales. Sabiendo de sus aspiraciones presidenciales –que evidenció al negarlas vehementemente– la pregunta evidente es quién usa a quién en esa alianza. González es mal visto por todos. Los correístas que lo tratan como un Judas. Los electores de la oposición no le creen tras tantos años de servicio y silencio en el correísmo. Pero González tiene estructura política y esto es lo que al parecer primó para que esté en la cita de Cuenca. González nada pierde al acercarse a esta fanesca política que querrá usar para que el péndulo aterrice en un supuesto centro político. Siempre podrá decir que sus nuevos aliados no tienen sello ideológico.

El bloque de Cuenca al invitarlo asume un costo: ser acusado de trivializar la tarea del correísmo en el país y la responsabilidad de personajes como González. Él tiene acusaciones graves en su contra: haber usado el Seguro Social para sus fines políticos. Haber dejado que el gobierno meta las manos en las arcas del Seguro. Haberle servido durante tantos años socapando las acciones brutales en contra de ciudadanos, dirigentes sociales, indígenas… Tampoco hay una auditoría independiente sobre la gestión financiera de su labor en el gobierno. En este punto, el bloque de Cuenca, en su pragmatismo descarnado, siempre podrá decir que está generando una apertura para líderes ex correístas y gobiernos locales que quisieran poner distancias con el gobierno.

La reunión de Cuenca puso otras dos evidencia sobre la mesa: Guillermo Lasso encontró nuevos argumentos para seguir en su línea y excluirse –el costo se sabrá luego– de viejas estructuras partidistas locales.

Nebot, por su lado, es el líder que mejor representa ese bloque de la oposición. Pero, claro, él volvió a repetir que no será candidato. No lo será si no hay cifras ganadoras que lo acompañen. Pero para que su juego esté todo sobre la mesa aún falta tiempo…

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6 Comments

  1. Si la autodenominada Unidad, puede encarar los grandes problemas nacionales (crisis económica, des-institucionalización democrática, limitación de libertades y derechos y corrupción) podrá tener un escenario viable para competir con el oficialismo. En esta coyuntura las fronteras entre derecha e izquierda son endeble y sutiles; es caldo de cultivo para oportunidades de acuerdos pragmáticos y de consenso, pues el grueso de la población y sobre todo la juventud, ya no tiene en su imaginario la ortodoxia clásica de diferenciar izquierda-derecha. La gente quiere horizontes claros para organizar su vida.

    Es rescatable, la actitud frontal para señalar que sobre las diferencias ideológicas, prima un interés se sumar fuerzas para derrocar el corresimo en el ámbito legislativo; y que las candidaturas aun tendrán un proceso de espera, pero sus límites también deberían estar sobre la mesa: así como se converge en desmontar el correismo (como sinónimo de autoritarismo, beligerancia, exclusión, estatismo), debe convenirse en desterrar un potencial retorno al neoliberalismo, pues implicaría eso un retroceso histórico de consecuencias impredecibles en términos de gobernabilidad. El programa de la unidad para evitar los extremos debería ser el respeto a la constitución y el desmontamiento de las enmiendas y reformas que la limitan.

  2. Las protesta y manifestaciones en las calles de los movimientos sociales organizados, deben ser determinantes en la lucha anticorreísta.
    2015 tuvo momentos importantes desde mayo a agosto, especialmente por la presencia de los indígenas y de los sindicatos, que despertaron esperanza en la ciudadanía, porque movilizó a todas las tendencias con una sola proclama: Fuera Correa Fuera. El régimen, sin embargo, es muy fuerte y actúa con todos su enorme poder y con sagacidad; no hay que desestimarlo. Usó al Papa, a la Tri, a la intimidación, a las fiestas de diciembre y logró enfriar las calles a niveles lamentables. El día en que se aprobaron las reformas a la constitución, fueron cuatro pelagatos reprimidos con un ejercito salvaje con un clarísimo mensaje: aquí manda la fuerza bruta y punto. Si los líderes de esos movimientos no actúan, hay que usar otros medios organizados porque sin esta característica, los franco tiradores no tenemos cabida.
    En estas circunstancias surgen estos intentos de unidad anticorresísta de parte de los actores políticos. Una, de centro derecha y otra de centro izquierda. Pero el peligro está en que esto se transforme en un concurso de unidades. Van a haber tantas, que causa risa/llanto. La tendencia de centro-izquierda promovida por Moncayo y Pachakutic, debería analizar sus opciones, considerando el efecto péndulo político, que ahora se inclina al centro-derecha, tras la imagen, sólo imagen, izquierdosa con la que se revistió la robolución ciudadana.
    Únicamente la UNIÓN anti Correa vencerá a Correa.
    Si hay algo de sensatez en estas iniciativas, deberían tratar de conciliar metas, identificando una causa común que está a la vista.
    Si los políticos no dan muestras de conseguir esa unidad, (y aunque lo hagan), los movimientos sociales deben volver a tomar el protagonismo perdido, El tiempo corre.

  3. Los principios de honestidad e integridad no se negocian, la presencia de Gonzalez definitivamente fue con la anuencia de Nebot quien a pretexto de que “es pragmático y la unidad es para sumar, si no se suma no hay suficientes votos, si no hay suficientes votos no se gana….” (Teleamazonas 7:23 am 20 de enero de 2015), nos da el mensaje de que el fin justifica los medios. Triste? Vergonzante?

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