grace jaramillo

Miseria del postcolonialismo

en Columnistas/Las Ideas por

Creo sinceramente que el movimiento indígena fue uno de los más grandes éxitos de transformación social en todo el siglo XX en el Ecuador. Y lo fue porque los principales logros vinieron de su sacrificio, capacidad de movilización, perseverancia y sí, mucha paciencia. Paciencia con el lentísimo ritmo de cambios en el régimen hacendatario, a pesar de la lucha para tumbarlo; paciencia con la aún más lenta reforma agraria y las dubitaciones de gobiernos civiles y militares y aún mayor paciencia esperando que la sociedad evolucione a la par y superara su agudo clasismo y racismo que, por años ha mantenido una solapada conducta de “acepto que tienes derechos, pero no cerca de los míos”.

Pero en la última década del siglo XX, todo se aceleró. No sólo que los indios ganaron por primera vez el total reconocimiento de sus derechos políticos y civiles, sino que además tuvieron acceso privilegiado a la mesa de discusiones políticas, desplazando –tal vez para siempre- al movimiento sindicalista que hasta los años 80s ocupaba esa posición contestataria al poder y defensora de los derechos de la clase trabajadora. Tal vez los que nacieron en esa década no lo recuerden, pero durante el gobierno de Sixto Durán Ballén, Luis Macas revirtió varias veces duras medidas económicas, como alza de la gasolina o el gas de uso doméstico, solo anticipando paros nacionales. En la segunda mitad de la década, Blanca Chancoso logró paralizar la privatización de las eléctricas y luego las telefónicas. Por si no lo saben, los presidentes del CONAM (Álvaro Guerrero o Ricardo Noboa por ejemplo) le tenían reconocido temor. No me voy a poner a discutir si estuvo o no bien que no se vendieran, creo que en el primer caso fue mejor así y en el segundo no, eso es otro tema. Eso sin contar con que su espacio de liderazgo nacional fue reconocido directamente por el Banco Mundial con el programa PRODEPINE; que lideraron la educación pluricultural bilingüe y que crearon su propia universidad. Hacia el fin del siglo, fueron los protagonistas hasta de un golpe de Estado que terminó de probar al país no sólo la fortaleza de sus cuadros, sino también su capacidad de resistencia y movilización. Sobra decir que el FMI y el Banco Mundial hablaban con sus líderes primero, antes de hacer el borrador de sus cartas de intención, tan sólo para ganar tiempo. Lo fundamental aquí es entender que el movimiento indígena cambió el país y el país cambió con el movimiento indígena.

Si en el escenario nacional ecuatoriano es difícil ver este salto cuántico, tal vez sea mejor hablar comparativamente. No hay otro país en el continente donde el movimiento indígena tuviera tantos avances como en el Ecuador desde 1990, todo esto con un número mínimo de muertos comparado con otros países en América Latina. En Bolivia, el movimiento indígena sólo logró ese nivel de influencia tras la victoria de Evo Morales en las elecciones presidenciales del 2005. Cabe recordar que la revuelta contra Sánchez de Lozada que precedió su triunfo costó 64 vidas. En México, el movimiento indígena ha sido acorralado cuando no perseguido o masacrado. En Guatemala, aparte del reconocimiento internacional de Rigoberta Menchú, la influencia política real de los indígenas es cercana a cero. Igual se puede decir de Perú, Colombia y Venezuela. En Canadá, los indígenas tienen un reconocimiento estatutario de la corona británica y territorios reconocidos, pero ninguna influencia política. La mayoría vive en condiciones de pobreza y marginalidad, cuando no violencia, drogadicción y alcoholismo. Apenas este año -2016- el gobierno ha reconocido todo el daño social, el abuso y la represión causados por las escuelas residenciales donde obligaban a los niños a crecer sin sus padres para “civilizarlos”. Ecuador es el primer país que tuvo la primera mujer canciller indígena en toda América y fue la primera mujer canciller en el Ecuador. Esa misma mujer fue la primera magistrada indígena de una Corte Constitucional en América Latina.

En síntesis, el movimiento indígena ecuatoriano ha sido el gestor, sujeto y promotor de su propia historia, y quiere vivir bajo sus propios términos. Y de que ha demostrado que sí puede cambiar su realidad y dejar atrás, bien atrás, el pasado opresor, sea éste español o hacendatario. Sin resentimientos, sin complejos.

Escribo todo esto porque como ciudadana y admiradora lejana del movimiento, me ha conmovido hasta los tuétanos las acusaciones de Natalia Sierra en PlanV y Ana Acosta en LíneadeFuego de “racismo” a propósito de la reunión de Pachakútik donde se iba a discutir la posibilidad de hacer acuerdos nacionales. ¿Cómo es racista pensar que uno de los actores sociales más importantes del Ecuador debe estar en cualquier acuerdo nacional que se precie en llamarse así? ¿Cómo es racista llamar a un diálogo reconociendo precisamente que hace rato el movimiento indígena ha dejado atrás el escenario de opresión y lucha –como otros grupos políticos- por hacer escuchar su voz, a pesar de la opresión correísta? ¿Su tesis es jamás dejar el pasado atrás? ¿Eso pretenden que haga el movimiento indígena, que jamás repiense su visión del escenario nacional o sus posturas políticas, cualquiera que éstas sean? ¿No creen que son ustedes las que están haciendo el papel de guardianas ideológicas del movimiento indígena y que tal vez –como mishus que son- pueden estar equivocadas? ¿No son ustedes las que, invocando a Zizek o al postcolonialismo de Pivak, usan categorías que no son aplicables en el caso ecuatoriano? ¿No es eso también postcolonial? ¿Es más revolucionario entonces trastear el liberalismo de José Hernández y burlarse de su idea de democracia que trastear de una vez por todas las fijaciones mentales sobre la revolución cubana (que dicho sea de paso acabó con los indígenas en Cuba) o el TLC porque supuestamente regresan las carabelas si es que se firma con Europa o, porque se van a llevar el agua en naves nodrizas, si es que con los gringos? Por supuesto que el capitalismo es un sistema económico lleno de desigualdades y problemas, pero ¿estábamos todos mejor con el feudalismo acaso? Mejor pregunta aún ¿conocen ustedes algún caso donde el intento de acabar con el capitalismo no haya sido peor remedio que la enfermedad, tanto para indígenas  como para no indígenas?

¿Por qué es tan terrible que algunos líderes indígenas quieran ser exitosos dentro del capitalismo y no luchar para echarlo abajo? Porque por ahí parece estar el origen de las divisiones y animadversiones, el reformismo o tal vez mejor decir el pragmatismo de algunos líderes indígenas. Al parecer es herético que Salvador Quishpe, Auki Tituaña, Mariano Curicama hayan buscado otros caminos, que hayan sido exitosos insertándose en el mercado, entendiéndose con otros grupos, generando mejores condiciones para sus pueblos… cada día, en lo cotidiano. ¿Por qué es tan malo que ellos se hayan dado cuenta de que la revolución es aquí y ahora en cada nuevo puesto de trabajo que ayuden a crear para sus jóvenes, en cada nuevo proyecto que mejore las condiciones de vida en su comunidad? ¿Deberían esperar a la revolución social de izquierda sin ambages para transformar sus respectivas colectividades? Según ustedes ¿no hay cómo intentar siquiera construir y negociar en democracia un sistema más justo? Apenas algunas preguntas de una lista más larga sobre el tema no resuelto de qué es ser de izquierda hoy, en febrero de 2016.

Sinceramente creo que son ustedes las que están subestimando al movimiento indígena, no el resto de mishus que en algunos casos los temen (la derecha) y en otros casos los respetan y necesitan (el centro izquierda democrático). Sinceramente son ustedes que, tras haber trabajado y crecido bajo el liderazgo del querido Alberto Acosta, quieren tener secuestrado en su imaginario mítico al movimiento indígena con absoluta pureza ideológica y se resisten a dejarlo cambiar a su propio ritmo y bajo sus propios términos. Alberto es un gran intelectual de la izquierda pero su incapacidad de procesar visiones aunque sea un poquito contrarias a su verdad es ya legendaria. Sinceramente ustedes también están atados al pasado o, peor aún a conceptos primermundistas como extractivismo o imperialismo que no dejan de ser también poscoloniales. Piénsenlo, “ismo” significaría una tendencia acelerada, pero América Latina lleva explotando minerales por siglos y petróleo por décadas y nunca tuvo minería a gran escala, excepto la fugaz excepción de Zaruma. No sé ustedes, pero me parece que hay muchas muletillas internacionales que circulan por ahí –muy de izquierda todas ellas-, que necesitan repensarse para en el caso ecuatoriano y no repetirlas porque sí.

Más allá del debate, lo triste es que como ecuatorianos –indígenas y mishus por igual- no podamos olvidar, perdonar si es necesario y reconciliarnos, si hasta en Chile, Argentina, Sudáfrica, con miles de muertos de por medio, eso ha sido posible. Lo triste es que no hagamos ni una mínima revisión ideológica (Cuba, Venezuela) pero pontifiquemos lo mismo en los demás. Lo triste es que no podamos poner de lado diferencias políticas e ideológicas aunque sea para conversar si es posible dialogar. Lo triste es que el resentimiento y los complejos –de nosotros mestizos simpatizantes de izquierda, no del movimiento indígena- pueda más que la crisis política, económica, social que está golpeando al país. Lo triste es que el movimiento indígena, como dice Natalia y Ana, “el actor social mejor movilizado del país” se niegue a tender la mano para una transición democrática. Eso es lo realmente triste. A este paso, la verdadera quimera es tener algún día algún proyecto de país que sea inclusivo y de largo plazo, donde sea posible vivir en democracia, aunque coexistan diversos proyectos económicos con prioridades distintas. A este paso siempre van a ganar el caudillismo y la polarización.

A todos nos preocupa los antecedentes éticos de quienes dialogan, pero no podemos suplantar a jueces independientes y dictar sentencia desde nuestros escritorios.

El movimiento indígena puede hablar por sí mismo y tiene intelectuales de prestigio para hacerlo: Luis Maldonado, Ariruma Kowii, Luis Macas, Nina Pacari, para apenas nombrar algunos. Tienen una líder valiente en el Congreso como Lourdes Tibán. Ellos decidirán si se abren o no a las discusiones, al diálogo y quién sabe si a algún acuerdo nacional, aunque sea para salir del correísmo y restaurar la democracia. No estarían claudicando, sino tan sólo reconociendo su importancia para cualquier proyecto compartido de país. No necesitan de arcángeles guardianes que se indignen por ellos.

Todavía es una asignatura pendiente que el movimiento y su brazo político  -Pachakútik- presente su propuesta o su visión sobre el Ecuador del futuro y ese camino alternativo que siempre han demandado de los otros. Sería una excelente manera de empezar a tender puentes hacia algún lado.

24 Commentarios

  1. Deberian decir cual es el modelo de sociedad que quieren ellos , el modelo maori en Nueva Zelandia se dice que es envidia de muchos paises ,En NZ los maoríes han creado empresas de turismo , forestal ,pesquero , bajando la tasa de desempleo lo que les ha dado independencia economica.El modelo nuestro son las dictaduras cubanas y norcoreanas , y la adoracion del famoso che guevara

  2. Loa argumentos y razonamientos de Grace Jaramillo son claros y precisos en momentos que los trasnochados de siempre, anclados a los fetiches de izquierda, como Alberto Acosta y su portavoces, lo que pretenden es volver a utilizar mañosamente al movimiento indigena, como lo han hecho en el pasado, en beneficio de sus intereses. Acaso nos olvidamos que ellos fueron los creadores del monstruo totalitario que tenemos ahora. Sus portavoces igualmente no eran acaso vehementes defensoras de este “proceso”

  3. De acuerdo con la señora Jaramillo. Ya es hora de que el movimiento indígena piense en el país, en ese país del que es parte, pero no es todo. Requieren superar esa visión etnocéntrica que reproduce vicios de la sociedad mestiza. Por eso se hace necesaria una concertación de todos los sectores políticos, sociales a través de una agenda democrática mínima que permita sentar las bases para superar el postcorreismo. Sin diálogo no hay acuerdos, no hay consensos, y el correismo seguirá destrozando el país.

  4. Pero quien ha dicho q estamos en un poscolonialismo cuando todavia estamos en un neocolonialismo. Solo para ciertos “admiradores de los indigenas” ya se ha superado el colonialismo, pero en la realidad el indio sigue siendo objeto de blanqueamiento. Ahora estamos viviendo la segunda y definitiva occidentalizacion para terminar con el pensamiento y las epistemologias indigenas. En ese proposito hay muchos felipillos y modernos colonizadores que quieren imponer el capitalismo. Los indios conscientes no quieren ningun antropocentrismo de tipo capitalista o socialista sino un sistema comunitario como el q admiraron los conquistadores q no encontraron pobreza sino abundancia, la misma q se la fueron llevando. Lo primero es superar el colonialismo a nivel mundial para q sea posible un mundo donde quepan todos los mundos

    • Que haya existido abundancia en los pueblos precolombinos es uno de los grandes mitos del historicismo. Sino expliquenos como desapareció la civilización maya.

  5. Señor Oviedo. En un sistema “comunitario”: Lo que es de todos no es de nadie. He ahí una de las razones del fracaso del sistema “comunista” que es sinónimo de comunitario. El sistema que encontraron los españoles no era un edén, era un sistema oprobioso, tiránico y belicoso. Nunca se podrá decir que un pueblo que obliga a los individuos a sacrificar su vida por un imperio sea el modelo postcolonialista.

  6. No hay “purezas” políticas. Al fin el autoengaño ha sido la forma en cómo vamos resistiendo las desgracias. El mov. indígena y los sectores populares estarán eternamente “en las calles” y si logran una representación en el Estado, no pasará de ser personal y efímera. “La lucha continúa” es la frase para llegar a la tabla de salvación, en esa tabla permaneceremos mientras no se entienda que la colonización implantó el NO DIALOGO, que suena a “divide y venceras” “divide y dominarás”. No he visto de forma tan clara y horrorosa una mentalidad tan colonizada y sectaria como la de algunos dirigentes indígna/mishus que creen en las “purezas” de las “afinidades”. Bien se podría decir que “de afinidades está hecho el camino al infierno”

  7. Este texto escrito desde una burbuja, sin acercarse a comprender al otro. A lo mucho admirando pero sin reconocer al sujeto. Alabar el pasado y desvalorizar las decisiones que hoy toman. Tanto recorrido por la historia para que afirme una sola cosa que está acostumbrada a que los indígenas pongan el pecho para las balas, y por eso le sorprende que el movimiento indígena no se una con la derecha, si entendiera el pasado y compartiera con ellos seguramente este escrito iría por otra línea.

    Insisto como vive en su burbuja descontextualiza la lucha del movimiento de América Latina y del Ecuador. Además decir que el extractivismo es “estar atados al pasado” es ocultar toda la lucha minera que están sectores como Intag, Kimsakocha, Zamora, y más de 200 criminalizados que defienden la vida. El texto es contradictorio. Por un lado se queja de que los indígenas no se sumen a la “unidad” y por otro desvaloriza las luchas actuales. Sin olvidar la clara intención de que los indígenas deber ser utilizados en momentos de disputa por el poder.

  8. El movimiento indígena históricamente ha luchado contra la opresión y la explotación, este hecho, lo coloca del lado de la izquierda, y lo seguirá haciendo porque las condiciones sociales actuales del capitalismo siguen oprimiendo y explotando, no solo a indígenas, también a los sectores populares del país y del mundo. La realidad del mundo es tal que no se puede negar que existen explotadores y explotados, la gran mayoría de los indígenas y del pueblo mestizo estamos del lado de los explotados, no con los representantes de la derecha, de los poderosos, de los explotadores, o que son pues los Nebot, los empresarios nuevos (como los Eljuri y afectos del correismo) y los viejos oligarcas que ahora están en desacuerdo con Correa, no porque les interese los pueblos, sino porque una nueva burguesía les tocó sus intereses económicos. Estos jamás estarán de acuerdo con la propuesta de Estado plurinacional (puesta al país desde los 90s y que muchos según veo desconocen hasta ahora), simplemente porque esta propuesta en rasgos generales propone un nuevo estado y justicia económica (que significa cese de explotación, no parches para seguir igual) y política. Al final es una cuestión de principios ideológicos y políticos, esa quimera del lobo y el conejo sentándose a dialogar no es coherente con la historia. ¿Cuando los poderosos han reconocido derechos, sino por la movilización y la lucha (contra ellos) de los pueblos? Nunca. Ahora no creo que sea la excepción.

  9. Sólo los que hemos vivido desde la pobreza porque siempre desde niños, nos hicieron creer que ese es nuestro destino comprenderemos que lo que buscan las élites anteriores es volver a recuperar el Poder que actual burguesía los quito, siempre nuestra gente a sido explotada y sigue explotada los recursos naturales que han sido más parte de nuestros pueblos ha sido saqueada para ganancias e intereses de unos pocos, tal vez hoy se diga que se ha invertido en Educación y en Salud más que en otros gobiernos como lo dice el Correa, pero con todo el lo que tuvo al inicio se pudo hacer más y no porque es un regalo a nuestros pueblos y comunidades porque simplemente es la obligación sin hablar de socialistas o capitalistas es el Estado a través de sus sus representantes distribuir la riqueza en Salud,Educación y Bienestar no regalando mediante el populismo sino dando herramientas para construir una mejor sociedad, creo regalar equivale a seguir siendo pobres, el paternalismo vuelve a una sociedad conformista y desde ahí no saldremos del retraso..

  10. Querida Grace: siempre es un gusto estético y político leerte. Estoy de acuerdo contigo en que “El movimiento indígena puede hablar por sí mismo y tiene intelectuales de prestigio para hacerlo”. Hace un buen tiempo, en el marco del decenio de los pueblos indígenas, circularon textos acerca de los intelectuales ventrílocuos; lo digo porque es intolerable que a estas alturas sigan apareciendo ventrílocuos del movimiento indígena, una suerte de censores de lo que es políticamente correcto, en las dos orillas del río. Esa no deja de ser una pretensión autoritaria que se ha expresado desde el gobierno y desde ciertos círculos de la oposición. Para mí, lo único claro es que no será viable el Ecuador sin los indígenas como protagonistas, le pese a quien le pese. Y como bien señalas, comulgo contigo en que “la verdadera quimera es tener algún día algún proyecto de país que sea inclusivo y de largo plazo, donde sea posible vivir en democracia, aunque coexistan diversos proyectos económicos con prioridades distintas”.
    Un afectuoso saludo,
    Marlo

  11. Realmente espectacular el completo y absoluto desconocimiento de la autora de este texto de lo que se entiende por teorías post coloniales, que dicen y critican exactamente lo contrario de lo que la señora Jaramillo quiere decir. Recomendación: lea al menos wikipedia. Y no es “Pivak” sino Spivak.

  12. Señora debería darle vergüenza decir que en Argentina, Chile y Sudáfrica ha sido posible una “reconciliación” las luchas indígenas siguen vigentes y no se ha dado solución a los conflictos centrales que ocurren allí. Recuerde por favor la problemática Qom, el conflicto Mapuche, y cientos de otros ejemplos. Su ignorancia la lleva a no visibilizar las luchas que existen dentro de Ecuador e incluso a ampliar los horizontes de su ceguera ignorante al no ver que el conflicto entre las lógicas capitalistas y las que no se se adaptan a sus moldes son mundiales.

    Por otra parte muchos de los comentarios hechos a este artículo rebelan que el racismo y la incomprensión de la diversidad se han fortalecido en estos últimos tiempos.

  13. La ignorancia es atrevida, y el desconocimiento de la historia o la falta de una lectura crítica de la misma es imperdonable. Señora Jaramillo cómo se atreve a decir que en argentina, chile y sudáfrica han habido “reconciliaciones”. Usted no sólo desconoce los procesos de lucha y resistencia nacionales sino que también ignora los conflictos mapuches, qom, sudafricanos, y miles de otros ejemplos. Esas luchas no son parte de un pasado que hay que olvidar como neciamente propone usted. Sino que son realidades existentes que representan fisuras en la arquitectura social dominante. La lucha entre los que quieren universalizar una forma de vida capitalista en contra de todos los estilos de vida que no calzan en esos moldes es una realidad innegable.

    • Mucha razón en lo que dice. Como molesta cuando se habla de esa forma, no teniendo el buen juicio de indagar un poco más. Indigna realmente.

  14. no debemos “recuperar la democracia”, como la derecha insiste, simplemente debemos recuperarnos y debemos hacerlo democráticamente. Por ejemplo, democráticamente, qué opina la Sra. Jaramillo del extractivismo? o acaso hay que ceder al capitalismo extractivista con tal de que lo hagamos “por la democracia”?

    • Tambien se los denomina “Hindues”. Me refiero a los nativos de la India, pais Asiatico y ahora el mas poblado del planeta Tierra, porque en nuestra America Latina el termino “indio” se aplica comunmente al indigena natural y es algo ya por demas popular cuando asi se lo menciona pero [email protected] [email protected] hasta mencionan la palabra como sinonimo de insulto o de bajeza, muestra total de racismo, ignorancia y estupidez.

  15. Muy cierto, los indígenas han superado muchas barreras especialmente dentro del ámbito político, pero los códigos implantados de más de medio siglo de estigmatización hacia el indio son barreras atávicas insalvables a mediano plazo, de ahí que, avezados políticos de “izquierda” han usufructuado jugosas tajadas a expensas del indigenado. Hay avances, como manifiesta Grey, pues muchos líderes indígenas se han levantado con fuerza y libertad propias y auténticas, sin parapetos, y los ejemplos lo ratifícan, aquí en Ecuador y en Latinoamérica, especialmente.

  16. Sin necesariamente estar de acuerdo en mucho de lo que piensas, Grace, quiero decir que desde hoy voy a estar mucho más pendiente de lo que escribes. ¡Qué texto tan bien construido!
    Sobre todo aprecio mucho la manera de armar este contundente discurso partiendo de la historia. Creo que nunca hay que quitar al menos un ojo del pasado para analizar con seriedad las coyunturas, generalmente fugaces (tal vez nunca intrascendentes).
    Me encantaría conversar algún día contigo, discrepar seguramente mucho, compartir y aprender.

  17. Sus artículos siempre recibieran mi total respeto por escritora inteligente y, por supuesto de una Dama. Sus argumentos expuestos indudablemente tienen bastante certeza. Sería imposible decir todo lo anotado es de absoluta verdad . Muchos puntos son y encierran sustentos de algunos errores históricos vigentes; pero, de seguro la magnitud que abarca su artículo es importante y generador de conocimientos. Pienso que recoger los variados pronunciamientos expuestos por lectores y estudiosos mejorarían y aportarían en mucho para una ejercicio final amplio y revestido de tantos pensamientos. Lo que no puedo admitir
    bajo justificación alguna es que, algunos adjetivos insultantes y despectivos se alejan de la verdadera democracia y educación que debe primar entre las personas, más aún, tratándose de una intelectual escritora. El respeto no cuesta nada pero permite valorar a quien cuestione con el grado correspondiente.

  18. Hoy en Ecuador, los mestizos son el grupo étnico mas numeroso, los indígenas, afrodescendientes, asiáticos, y los llamados blancos o caucásicos, son minorias.
    Todos somos Ecuatorianos, con iguales derechos y obligaciones y debemos coexistir en paz y respeto entre nosotros.

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