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A la maldita sea: la nueva institucionalidad correísta

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En vez de frenar, el Presidente acelera. Es su costumbre. Así se aceita su maquinaria política. De tensión en tensión. De guerra en guerra. Sin eludir ninguna. Propiciándolas cuando las necesita. Un día son los empresarios. Otro, los economistas. O los periodistas. Ahora tocó a los militares. Por supuesto el Presidente evita citar, en la carta que envió el viernes a los soldados, a los militares activos. Nombra a los pasivos. Como si la causa por la cual depuso la cúpula militar no fuera la misma que lo anima a escribir. Y como si ese Alto Mando no hubiera actuado presionado seguramente por los comandantes y otros mandos de las Fuerzas Armadas.

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Después de los trabajadores, los soldados: el Presidente violenta la legalidad (no se puede hacer proselitismo en las empresas y en los cuarteles) y los mecanismos de mando. Se compra una pelea que debía haber resuelto su ministro de Defensa que es el nexo político, el máximo administrador y el representante legal de las Fuerzas Armadas. El Presidente debe pensar que así hace gala de su autoridad y que su papel es subirse al ring contra quien sea, por lo que sea en el momento que se ofrezca. Debe pensar –porque ya es costumbre– que eso demuestra su capacidad de liderazgo y de arrojo. ¿No es eso el remedo de la testosterona a la que tanto aludía Febres Cordero en el pasado?

En realidad, estas valentonadas solo prueban hasta qué punto es falso el lema oficialista según el cual se institucionalizó el país. La única institucionalidad que existe son las bravuconadas presidenciales. En este tema –como en el 30-s y otras salidas en falso del Ejecutivo– no ha habido el menor apego a mecanismos de sentido común para solucionar los problemas. Correa, en su carta a los soldados, habla de “un problema netamente de carácter legal”. Es decir, debía ser resuelto por las instituciones concernidas recurriendo a procedimientos establecidos. ¿Por qué, entonces, este asunto llegó al nivel presidencial? ¿Y por qué el Presidente se compra esta pelea que ha causado la baja de un mando militar, su animadversión con los militares en servicio pasivo y este pretendido intento de politizar, a su favor, las tropas?

El Presidente debe creer que con su carta está matando en el huevo una posible desestabilización. A ese punto llegan los fantasmas que algunos cultivan en este gobierno. Lo que se vuelve a revelar es la irresponsabilidad política con que el gobierno maneja la política pública. Un asunto importante (como el de los $41 millones), pero nimio en términos institucionales, termina poniendo en jaque la Presidencia, erosionando la línea de mando militar y creando un casi impasse entre los mandos militares y el jefe de Estado.

Correa cree arreglar el problema descabezando un mando militar, cazando una pelea a los militares retirados, montando una escalada política y llevándola a los cuarteles. Ahora tiene lo que con tanto ahínco ha fabricado: militares en retiro movilizados y un malestar que los militares activos se cuidarán de dar a conocer. Otra tensión innecesaria para el país en un momento de grave crisis económica. Esa es la salsa que mejor conviene a un gobierno que inventa guerras y enemigos para seguir dando a entender a sus seguidores que está asediado y que, sin embargo, es poderoso porque el Presidente puede poner en sus sitio a quien se le antoje.

A la maldita sea: esa es la institucionalidad establecida por el correísmo.

(Foto La Hora)

8 Comments

  1. Parece que fuera normal aceptar que una Institución como las Fuerzas Armadas puedan tener privilegios como siempre lo ha sido, ahora podemos opinar frente a una situación que conocemos, y los intereses los ecuatorianos están sobre los de una Institución por más respetables que estos fueran, bien Señor. Presidente.

  2. Producen dudas la actuación del Presidente Correa, hacen pensar que está diseñando un autogolpe o animando un golpe, en donde ganaría bajo cualquier escenario:

    1.- Si los militares se sublevan y lo deponen: Quedaría victimizado y pasaría a la Historia como el “gran estadista” a quien las fuerzas armadas complotadas con la “derecha reclacitrante” depusieron porque era imposible ganarle en las urnas.

    2.- Si los militares se sublevan y no lo logran deponer (o no era esa la razón de la sublevación): Quedaría legitimado en sus acciones arrogantes y prepotentes.

  3. Una vez más la desinstitucionalidad: se dirige a los soldados activos para contraponerlos con los pasivos. Olvida que los primeros mañana estarán en las filas de los segundos. Sacarles en cara cómo les ha mejorado económicamente es una forma perversa de comprar lealtades, porque sabe de su inutilidad para ganársela. Yo no estoy de acuerdo con el voto de los militares pero sí s favor de la defensa de los modelos de seguridad social atacados -estos sí- por la frenética angurra de dinero. Si los militares vuelven al protagonismo político es por las acciones de un irresponsable: el gobierno actual y su conjunto de cuasi revolucionarios. Ojalá logren entender lo peligroso de asir las bayonetas como medio de sustento de un gobierno.

  4. Lo que le interesa es asomar como la gran cosa, y despues de eso ya saldra a decir q se han elevado los sueldos de los milicos.Les doy firmado.

  5. El hombre es víctima de lo que expresa y dueño de lo que calla. Que los terrenos valían 80 millones dijo, luego que 7 millones, que reciben hasta $5000 de retiró y aquí que son alrededor de $3500.
    Un grupúsculo que debería estar “comprando piedras para tener donde esconderse”; la justicia siempre tarda, pero también siempre llega….

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