Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Amarás el dinero electrónico por sobre todas las cosas

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Si en un texto de 13 páginas se menciona 16 veces la palabra “electrónico”, lo más probable es que se trate de un manual de instrucciones de un aparato eléctrico o de un texto para un curso de ingeniería electrónica. Pero no, este caso se refiere al proyecto de la Ley Orgánica de Equilibrio Fiscal que promueve el Gobierno de Rafael Correa.

El hecho que 1,2 veces por página se mencione ese término evidencia un interés, que raya casi en lo obsesivo, por promover transacciones monetarias a través del dinero electrónico. Las razones de este interés pueden ser variadas pero lo cierto es que el Gobierno quiere, desesperadamente, que se use el dinero electrónico que, hasta ahora, ha sido casi ignorado por el mercado.

Veamos cómo se plantea cierta obligatoriedad. Para comenzar, el texto del proyecto establece que la devolución de una parte del Impuesto al Valor Agregado (IVA) se haga mediante ese medio. Así, en las transacciones realizadas con dinero electrónico para la adquisición de bienes o servicios, el SRI devolvería al consumidor final, a esa misma cuenta, 2 puntos porcentuales del IVA pagado. Y de 1%, en el caso de que se utilicen tarjetas de crédito o de débito. Es decir, el SRI vuelve compulsivo su uso. De hecho cuando se planteó por primera vez el mecanismo, a finales del 2014, el gobierno estimaba que 500 mil personas abrirían cuentas para dinero electrónico. Ayer, sin embargo, Diego Martínez, presidente del directorio del Banco Central, informó que solo 53 mil personas tienen cuentas para estas operaciones.

El economista Vicente Albornoz, en una columna en El Comercio, afirmó que apenas 610 000 dólares se habían transado mediante ese mecanismo, lo cual representa un monto ínfimo.

Pero el proyecto no solo empuja a usar el dinero electrónico a través de impuestos, sino que también pone zanahorias para incentivar su uso. Por ejemplo, el texto plantea que se debe gravar a los servicios de telefonía fija y móvil con el 15% del Impuesto a los Consumos Especiales (ICE), pero solo a los “prestados a sociedades, excepto los utilizados en operaciones de dinero electrónico”. En otras palabras, si las empresas hacen transacciones con dinero electrónico a través del teléfono, no pagarán ese 15% de impuesto. Esto evidencia que el gobierno está más interesado en incentivar estos pagos a través del teléfono que en lo que pudo haber recaudado en impuestos por él.

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En las disposiciones transitorias se establece, de la misma manera, que para calcular el anticipo del Impuesto a la Renta “se excluirán de la parte de los ingresos, aquellos obtenidos en dinero electrónico, y de la parte de los costos y gastos, aquellos realizados con dinero electrónico”.

Otro incentivo: propone que los contribuyentes del Régimen Impositivo Simplificado (RISE) podrán obtener una devolución del 5% del valor de la cuota cuando paguen sus cuotas mensuales con dinero electrónico.

No queda duda que el proyecto es la muestra de que el Gobierno está desesperado por activar un sistema que ha fracasado hasta ahora. Las razones por las que se hace esto no están del todo claras. Para Diego Martínez del BCE, lo que se busca es aumentar la liquidez en el sistema mientras que en la exposición de motivos del proyecto se dice vagamente que “estos medios de pago contribuye a la formalización de la economía, reduce los costos de la transacción de los agentes económicos y disminuye considerablemente los riesgos inherentes al uso del efectivo, como la inseguridad y delincuencia asociada”. Sin embargo, la vehemencia para estimular este tipo de pagos en el proyecto ha provocado muchas dudas y temores.

El economista Jaime Carrera dice que al convertir en obligatorio el uso abre una “ventana peligrosa” para la dolarización pues, al no decir nada el proyecto sobre la necesidad de respaldar esos pagos con dólares en el Banco Central, se estaría estableciendo una moneda inorgánica; es decir sin respaldo. José Espinosa Goded, catedrático de la Universidad San Francisco, coincide en que al fomentar el uso del dinero electrónico, se busca que los ecuatorianos lo adopten. Eso facilitaría contar con cierta cantidad de emisión inorgánica.

Vicente Albornoz sostiene, por su lado, que este proyecto quiere que los ecuatorianos acepten, finalmente, esa forma de pago con la que no han tenido la más mínima confianza.  “Han invertido millones y hasta ahora todo ha sido un inmenso fracaso. Solo una fracción ínfima de dinero se ha transado así”. Albornoz está convencido de que tras este interés del Gobierno, está la necesidad de contar por una cantidad de dinero inorgánico. En ello coincide con Carrera y Espinosa.  No obstante, cree que los ecuatorianos no van a confiar en este sistema y lo usarán de forma mínima. En ese sentido -dice- la dolarización no corre riesgos.

Los temores sobre cómo esto podría afectar la dolarización se manifestaron, en todo caso, desde que el proyecto llegó a la Asamblea. El economista Manuel González, por ejemplo, a través de Twitter advirtió sobre los riesgos que para la dolarización representa emitir dinero inorgánico.

En todo caso, los expertos consultados coinciden en que la cantidad de emisión inorgánica que se alcanzaría a través de este sistema será tan pequeña que no representa, al menos por ahora, un riesgo inminente para la dolarización. Pero la ventana está abierta, advierten. Y no cabe abrirla más.

14 Comments

  1. Señor “Marcelo A.” Correa sueña con eliminar la dolarización para licuar los salarios del sector público, las pensiones, las deudas internas, especialmente al IESS, etc. A quién beneficia eso, exclusivamente a los nuevos ricos del gobierno que continuaría con su interminable derroche. Ah, me olvidaba, una eventual devualación también beneficiaría a los empresarios porque los salarios de los obreros también se licuarían. Entonces sus argumentos no tienen absoluto sustento.

  2. Señor “Marcelo A.” Correa sueña con eliminar la dolarización para licuar los salarios del sector público, las pensiones, las deudas internas, especialmente al IESS, etc. A quién beneficia eso, exclusivamente a los nuevos ricos del gobierno que continuaría con su interminable derroche. Ah, me olvidaba, una eventual devualación también beneficiaría a los empresarios porque los salarios de los obreros también se licuarían. Entonces sus argumentos no tienen absoluto sustento.

  3. Que manejo tan admirable de los pelagatitos y sus seguidores de las categorías moneda y dinero.

    El señor Pallares, al cual hace rato se le acabaron las ideas y los argumentos, hoy se ha dedicado a la titánica y fructífera tarea de revisar en los documentos que le llegan a sus manos: faltas ortográficas, errores de sintaxis, y finalmente cuántas veces se repite una palabra. Sus fuentes de consulta e inspiración, los otrora asesores económicos de los inefables Hurtado, Sixto, Mahuad, Noboa, Lucio.

    Los más ilustraditos pelagatitos observan todas las ventajas del dinero electrónico, pero desde sus prejuicios y complejos de inferioridad dicen: en Europa maravilla acá no, en Ecuador no se puede.

    Otros pelagatitos ya no quieren ni pensar un poco, peor leer, sus comentarios son el insulto desvergonzado.

    En cambio los pelagatitos que repiten irreflexivamente el fundamentalismo neoliberal, no saben quién es Friedman pero lo ovacionan; dicen que lo peor que le puede ocurrir a un país es tener política monetaria, y así salen al paso los defensores de la dolarización.

    Más allá de los noveleros defensores de la dolarización, la pregunta que subyace es: quienes en verdad se benefician del dólar, la ilustre oligarquía ecuatoriana (exportadores, importadores y banqueros) que tiene todos sus capitales fuera del país?. Los que aniquilaron al Sucre (sobre-devaluación), a través de sus marionetas: Hurtado, Noboa, Dahik, Mahuad, hoy dicen y el resto repite, que la dolarización evita la inflación y permite “endeudarse a largo plazo”, pero esas son solo patrañas o banales ilusiones de los iniciados en economía.

    Veamos que dice el propio Mauricio Dávalos (otro odiador del gobierno) en su libro “La dolarización en Ecuador: Ensayo y Crisis” sobre las expectativas truncas de la inflación, bajo interés y otras “bondades” de la dolarización, y analicemos también la vulnerabilidad de la economía ecuatoriana a los choques externos (caída del precio del petróleo y remesas de migrantes, apreciación del dólar, devaluación de países vecinos), el agravamiento de la competitividad y el desconocido señoriage por el uso del bendito dólar.

  4. La ventana o, mejor dicho, el boquete quedará abierto y no duden que el gobierno tratará de hacerlo cráter. ¿Cómo se sale de la dolarización?, fácil, se emite todo lo que se puede en forma inorgánica en dinero electrónico, lo cual al no tener respaldo generará una mayor inflación en dólares, mayor a la internacional, la gente empezará a preferir otros medios de valor más seguros (euros?) y así saldremos. La moneda electrónica desnaturaliza todo el esfuerzo que supone tener el dólar (baja inflación, posibilidad de endeudarse a largo plazo) y permite la entrada a un manejo similar a lo que tuvimos con el Sucre.

  5. No va hacer la cantidad de dinero electrónico infima, cuanso el gobierno empiece a pagar a sus proveedores y contratistas con dinero electrónico….ahí si nos veremos inundados y obligados a usar esa cosa….van a destruir la dolarizacion

  6. El dinero electrónico no es otra cosa que dinero académico.

    Así como la crisis, pues académicamente no estamos en crisis.

    Palabrerías de merluzo!

  7. Si hablamos de AP, creo que se debería variar un poco el título para que sea más representativo para el gobierno de la revolución ciudadana: AMARÁS AL DINERO POR SOBRE TODAS LAS COSAS, lo electrónico es sólo un detalle superfluo…

  8. Usar dinero electrónico no es nada mas que una moneda paralela sin respaldo, era como cuando teníamos sucre y lo que sea hacia para aliviar deficits era imprimir mas billetes.

    Corremos el riesgo que en el futuro ese dinero electrónico se devalúe. Gracias a Dios ya le queda menos de un año a este presidente inepto y ojala que no sea tiempo suficiente para hacernos tocar fondo.

  9. Parece que la ignorancia es atrevida con la gente del banco central – ex SENPLADES… Se dice bajar el costo transaccional… Sólo como reflexión para los lectores las tarjetas de crédito cobran una comisión entre el 3 al 8 por ciento a las empresas por uso de tarjetas de crédito… Dos opciones o todo el mundo sube ese costo a los productos (genera inflación) o le gobierno asume la comisión… Parece que existe ignorancia elemental de en qué consisten el negocio de las tarjetas de crédito

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