Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Se busca Presidente para reconstrucción autoritaria

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Para sostener al correísmo se ha experimentado, hasta ahora, con una fórmula de alta inocuidad. Digámoslo rápido y sin anestesia. PAIS propone un candidato presidencial inocuo, cuya propuesta es sostener el modelo económico con vaselina. Esto es, sin modificaciones económicas y arrebatando a la tendencia de centro-izquierda una fracción de su programa: dar una mirada hacia la sociedad, cuando todo ha sido estatizado, desde la participación hasta comunicación. La inocuidad consiste en reducir la política pública a una misión Manuela Espejo más grandecita. Navegando con esa careta, la gente votaría por el poder formal y avalaría al poder real.

¿Quién será el poder real? Sin duda el presidente Correa, que para esos efectos daría lo mismo que sea el expresidente Correa. Sería el poder real. Desde Ecuador o desde la universidad que deba pagar favores recibidos. ¿Cómo viabilizarlo? Desde un vicepresidente reelecto, que siendo igual a Correa, sea su más eficiente cuerda (evito la cacofonía) de transmisión. ¿Quién es el mejor para ese papel? El actual vicepresidente Glass. Que precisa ser insuflado de legitimidad y aceptación, la que apenas alcanza a metros más allá de su colegio secundario. Y que actualmente se lo hace desde al aparato de propaganda del régimen. Es el mejor, porque estructuralmente es igual al presidente Correa, aunque no tenga credibilidad ni carisma. Y no tenga posibilidad de tenerlos. Pero sería un gran expectante de poder, por si el candidato ungido –que podría llegar a presidente- tiene que dejar el poder. Por cualquier circunstancia.

Sin embargo, el terremoto también hizo tambalear esta estrategia. El candidato presidencial inocuo puede no ser el apropiado para profundizar el modelo económico, pues sus aperturas debitarían a la autoridad fuerte que necesita el correísmo para perpetuarse. Y la inocuidad puede ser insuficiente para ganar las elecciones cuando las sensibilidades sociales se encuentran especialmente agitadas. Y, además, el suplente ha mostrado falta de templanza y serenidad frente a las dimensiones de la tragedia. Y eso del porte político….

El mariscal de campo del régimen y de PAIS ante la ausencia del líder ya partidizó al tratamiento de la tragedia. En las primeras salidas públicas concluyó, a dúo con el vicepresidente según dijo (descaradamente), que ahora les tocaba –a los ciudadanos revolucionarios- reconstruir Manabí por segunda vez, cuando ya lo habían hecho por primera vez con carreteras, luego del advenimiento de la revolución ciudadana. Eso era puro bache nos dijeron, en televisión, refregándonos nuestro dolor por el Ecuador. Y evidenciando que ni siquiera se habían dado cuenta de que la tragedia se había tomado el sur de Esmeraldas, ese territorio, más bien esa provincia, que había sido condenada por la revolución ciudadana. La voz de mando quedó clara: a tomarse la reconstrucción.

Lo que mejor maneja la nueva clase política de PAIS es mantener la atención en múltiples escenarios, cuerdas diferentes para diferentes estrategias políticas. Mucha experimentación que, no obstante las consecuencias, pueda alguna anclar en algún acierto político. O, al menos, apoyar en la ganancia de tiempo político que precisa PAIS. Y que trata de manipular desde la tragedia. De pronto escondida tras la atención a la catástrofe, la Corte Constitucional, peón de brega de muchas estrategias, el viernes, pasado abrió el camino a ¡ay Pame! o sea la posibilidad de que Correa retorne al escenario electoral presidencial de febrero 2017 desenterrado, de su retiro, por una tragedia cuya salida dependa solamente de él.

La consulta de Pame solamente era una estrategia de distracción frente a una eventual candidatura probablemente de la misma costa, que disputara electores en la actual plaza fuerte de PAIS. Nadie podía prever el terremoto. Pero la tragedia hizo de una táctica secundaria, una buena celada para toda la sociedad. Ahora nos querrán hacer que votemos, en un referéndum ratificador en su esencia, por Correa como reconstructor, más allá de la crisis, más acá con el bastón del orden. Sin que miremos atrás, hacia la crisis, y que miremos solo hacia el futuro luminoso de nuestro único faro, luz y guía. Que votemos por un nuevo padre de la patria. Por un reconstructor y modernizador. Un artífice del orden. Y de la autoridad. Para las siguientes décadas.

Entre muchas, una actuación presidencial de esta última semana, por los caminos de la destrucción, ha sido extraordinariamente sintomática del camino a la reconstrucción autoritaria. Según la tramoya diseñada en palacio, la importancia pública primera es sortear besos entre los damnificados, que además pueden ganarse un bidón de agua, el perdón de la figura de el salvador en la tierra o un pedazo del carisma, que igual ayuda cuando todo se ha perdido.

La imagen que ya es común en las redes y se ha regularizado ya que el mismo presidente Correa la ha asumido en su última sabatina, como su queja, para su propia reivindicación. Una protesta airada de un poblador, una respuesta destemplada del Presidente amenazándolo con la cárcel. La parálisis de los ciudadanos. El aplauso de los súbditos.

Sí, concuerdo con el Presidente. Las imágenes sólo se pueden comprender completas. Esto es, un reclamo ciudadano, que frente al jefe emisor del orden, tiene sabor a insubordinación. A irrespeto visto desde la grandiosidad del poder, aunque sea en medio de las ruinas. A un poder que no se sabe tal, si no se afirma con rotundidad. ¡Cómo un pobre, un pobre ciudadano, puede gritarle sus necesidades, si él se las sabe todas! El que es más pueblo que todo el pueblo, más técnico que todos los técnicos, más rescatista que todos los rescatistas. El que va a rescatar al Ecuador de la crisis, que es una tarea superior a la del rescate de las vidas humanas. Que sabe, más que estos insubordinados, que los atunes no hacen carreteras, que las carreteras las hace el dinero, los millllllllllones.

En democracia, la insubordinación tiene instituciones para procesarla. Los ciudadanos nos subordinamos al imperio de la ley. Pero estamos en situación de excepción. No aquella de que se deriva de la emergencia sino de aquella que surge de la política. De la necesidad de control frente a la insubordinación actual –un campesino asustado, valiente, decidido- sino frente a la insubordinación potencial –colectiva, popular, social y política–. No se trata de manejar bien a la emergencia sino de controlar a la emergencia. Por ello el Presidente juega al bingo de la crisis. Y el pueblo debe apostar. Apostar a que pase por allí el Presidente, ahora, mañana, alguna vez. Debe hipotecarse en la desinstitucionalización. Sus derechos al canasto. Pagar el clientelismo es lo único que deben saber hacer los damnificados, además de reconstruir sus casas. Con sus recursos, aunque parezcan que salen del bolsillo presidencial.

A los insubordinados, la cárcel, lo dijo la autoridad judicial…perdón el ejecutivo, que está más allá. Estupor entre quienes lo escuchaban. Segundos para reaccionar. Y lo hicieron. Entre perder la ilusión, los que ya no nada tenían que perder, es decir las expectativas de sobrevivir (ya no de movilidad social), optaron por asumir el intercambio. Un número en el bingo de la reconstrucción a cambio de un aplauso, que no dice de un ejercicio de libertad sino de clientelismo…para mantener viva a la expectativa. De aceptar el autoritarismo para mantener el control sobre ellos mismos, que eventualmente pueda significar agua, electricidad y hasta comida caliente. El tema ético en la circunstancia es la sobrevivencia. Lo anti-ético es manipular a la circunstancia. De quien gobierna a la circunstancia.

Esto es lo que se pretende que haga toda la sociedad ecuatoriana. Acepte una reconstrucción autoritaria personalizada por el Presidente, apropiada por no sé quién de PAIS.

4 Comments

  1. Excelente artículo si se quiere entender lo que va a seguir. Todo ha sido dicho. Es lo que vengo sosteniendo humildemente desde el fatídico año…2007. Nada se dice del apoyo internacional que ha recibido Rafael Correa, lo que por cierto le ha dado más alas y ese aire de omnipotente. No hay nada que debemos agradecerle a los Castro, a Maduro, ni al Jesuita Francisco ( lo meto en el mismo saco, pues él es su principal apoyo)
    Aplausos para la opinión completa y catarsica del señor Carlis Varrezueta.

  2. La partidocracia perdió el favor del pueblo por no encontrar el camino que lo saque de la extendida y grave crisis, que lo había sumido en la desesperación y en el desencanto, en gran parte, debido a la codicia y corrupción de quienes fungían de líderes de las organizaciones políticas de ese entonces.La mayor parte de éstos ejercieron el poder de espaldas a los intereses colectivos. La democracia fue puesta en mal predicamento.El clima de agitación popular estaba como agua para chocolate.
    La creciente ola de la indignación popular se extendió como mancha de aceite por todo el país. Era claro que el coronel ya no tenía quien le escriba: el pueblo que lo repudió no se molestaría más en hacerlo. Para cualquier simple observador estaba claro que no había vuelta de tuerca: Era la crónica de su muerte anunciada. Los forajidos serían los encargados de poner el último clavo en el ataúd del coronel caído en desgracia. El resto fue el socorrido libreto de siempre: un helicóptero sobrevolando el encapotado cielo capitalino llevando la pesada carga de un expulsado del poder por no poder.
    Correa quiso escapar del destino de terminar su vida haciendo el papel de lo que más había odiado: profesor de los hijos de los pelucones.
    Fueron los forajidos quienes invitaron a Correa a responder el gran acertijo de cómo sacar al pueblo de la crisis en que lo hundió la partidocracia. Correa les hizo creer que él tenía la respuesta. Así, se alzó con el santo y la limosna, y creyó escapar del odiado destino de ser un modesto profesor de pelucones. Ya en el poder su historia emprendió un rumbo inesperado.
    Después de casi diez años de repartir a manos llenas el oro negro , Correa empezó a sentir que iba disminuyendo la fuerza de ese chorro que parecía inagotable. Era la aparición de una peste (crisis)que amenazaba con destruir el paraíso que él decía haber construido.
    Como un líder valiente, fuerte y temerario, Correa llamó a un adivino para preguntar por el responsable de la crisis. La respuesta pidió que sea respondida en público. Ya había dado muestra de su valor cuando fue a apagar el motín policial: sin importar su vida, desde la ventana del hospital, pidió que lo disparen. !Nadie se atrevió!. Quería que el adivino le dé el nombre en público del causante de la peste , pues él se había curtido con la rendición de cuentas al pueblo por más de nueve años en las famosas sabatinas. Y valga una aclaración: nadie le había pedido que haga este enorme sacrificio. Esta cruz se la impuso él por puro amor a la retórica.
    La respuesta del adivino él la sabía de antemano. Entonces, ¿para qué preguntaba?. Él quería escarnecer públicamente, por boca del adivino, a los buitres del pueblo: el imperialismo, el capitalismo, la prensa, la oposición, los sufridores, la restauración conservadora, las redes sociales, el neoliberalismo, los gringos, el FMI, y un interminable etcétera.
    Autorizado a responder, el adivinó contestó con un frío y seco monosílabo: TÚ.
    El silencio era como un terremoto de voces atónitas y ocultas bajo los escombros del miedo y el terror. Sólo vieron cómo la cabeza del adivino(mensajero) caía bajo la mirada de guillotina del acusado.
    No sabemos cuál será el final de esta dolorosa historia. Pero queda claro que ya nadie sigue la costumbre de arrancarse los ojos para no ver las consecuencias de su error. Eso no sería algo digno de un líder del socialismo del siglo XXI . Habría que esperar lo que harán los otros impolutos líderes bolivarianos que están siendo acosados por pequeñeces: Dilma, Cristina, Lula, Maduro, entre los más importantes . A ellos los podría absolver la historia, aunque lo más seguro es que se salven con la ayuda de los ahorros acumulados en los paraísos fiscales. No se podrán jubilar en los paraísos en que convirtieron a sus países, (los sufridores dicen que eran paraísos para pocos) pues la ingratitud es un eterno universal como el odio y el amor. Algunos podrían escoger la ruta del exilio ( para ellos no se hizo la cárcel, ni siquiera para la viuda que terminó de abrir la ruta del dinero K) en Bélgica, Irán, Cuba, Rusia o Barcelona. Este último lugar para compartir el tiempo con Jordi Pujol, el líder que se forró con el cuento del independentismo catalán. Muy cerca estarán de la Pantoja,
    pasarán un rato con Rato o con el propulsor de Manos Limpias. Ya ven que no se pueden quejar de las opciones que podrían tomar en caso que la Justicia alguna vez se aplique para los culpables de corrupción y abuso de poder.Tendrían tanto para ver y gozar después de haberse sacrificado tanto por los pobres.! Arrancarse los ojos, ni en sueños.!
    Conclusión:los de a pie no tenemos más opción que educarnos políticamente para no seguir votando por nuestros verdugos.!Ojalá que aprendamos la lección.!

  3. Estamos en peligro de desaparecer con tanta deuda externa y venta de recursos naturales que este gobierno ha consumido..Y aparece la corte aprobando la petición de Ay pame.. será para tapar la huida de esta banda, que quieren volver a correa candidato,,,

  4. Agréguese a todo lo analizado el descarado uso de la denominada televisión pública para promocionar la “ayuda generosa” del partido de gobierno, Alianza País, en la zona de desastre…nada raro sería que las donaciones del pueblo ecuatoriano hayan servido para que mañosamente se las re-empaqueten en envolturas con el logo verde flex. En lo de fondo, es necesario que desde la sociedad civil organizada se retome un accionar más frontal, más decidido para frenar esta estrategia totalitaria…y la gestión autónoma y auditada, de la ayuda solidaria, vía impuestos, donaciones, para la reconstrucción debe ser la bandera inicial que nos convoque para poner un alto al totalitarismo correista y por esa vía de corto plazo impedir que utilice la reconstrucción como mecanismo para engañar y engatusar nuevamente a amplias sectores populares, en especial de las zonas afectadas.

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