Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

¿Llegará un avión con rescatistas económicos?

en Columnistas/La Info/Las Ideas por

¿Llegarán los “rescatistas de terno y corbata”? Esa pregunta depende de la interpretación de Correa respecto a dos temas fundamentales: cómo evalúa la cantidad de liquidez restante en el país hasta 2017 y cómo interpreta la elección.  Miremos el primer criterio: La cantidad de liquidez restante.

En marzo, el fisco evidenciaba problemas por una caída fuerte de la reserva internacional, un creciente saldo de préstamos del Central a Finanzas y un tesoro desnutrido. Economistas consensuaban sobre un hueco fiscal oscilante entre 10 y 13 mil millones de dólares. Luego de ciertos ajustes de gasto en inversión, proveedores impagos y nueva deuda, sería de 4 mil millones el hueco “no financiado”. A esto se suma una desmonetización o pérdida de dólares de alrededor de 3 mil millones. La situación dejaba adivinar una casi inevitable visita al FMI incluso antes de Mayo de 2017

Pero hubo un remesón. Aparecen en las últimas semanas unos 2.500 millones entre créditos de contingencia, donaciones, y dos paquetes tributarios, contra un gasto probable en reconstrucción de 700 millones. Al mismo tiempo se anuncia un crédito de libre utilización de 1.500 millones y una venta de activos más realista de al menos 1.000 millones adicionales. El total es suficiente para aminorar tanto el “hueco no financiado” como la desmonetización probable, y pasar el año rascando el penúltimo cocolón del fondo de la olla. El 2017 podría resolverse con los pocos litros que quedan en la reserva, al menos hasta mayo.

Con estas consideraciones y un petróleo al alza, el problema fiscal encuentra un vestigio de optimismo que a la vez ilumina y perturba a Correa: ahora ve un camino para culminar y entregar el país todavía “en una pieza” en Mayo 2017 sin recurrir a ningún multilateral, sin FMI, sin Banco Mundial. Si entrega el país a otro, Maquiavelo habrá salido razonablemente librado. Pero ¿y si se lo entrega a sí mismo?

Entonces pasamos al segundo tema: Cómo interpreta Correa la elección.

Si Correa se ve reelegido debe ir al FMI, y hacerlo ahora. Ello sería mucho más sencillo y realista que hacer todo el ajuste y reingeniería estructural que el país necesita en los próximos 4 años, aunque no necesariamente sea lo mejor. De hecho, la culpa del recetario puede ser enteramente atribuida a esa institución, un chivo expiatorio histórico. Se podría alegar la catástrofe de Abril que nos dejó descubiertos, sin otra opción, sin margen de maniobra y al desnudo. No debimos tener fondos de ahorro pues justamente para eso están las instituciones multilaterales. Así se libraría del problema político y el drama ideológico con sus coidearios. Se habría alargado el plazo y bajado el costo de la deuda. El país que imagina gobernar en reelección sería más viable.

Correa sabe que la ventana del FMI se va cerrando con el paso del tiempo, esa situación económica de las penurias nacionales que lo protegen ideológicamente no durará para siempre, no habrá otro fenómeno que pueda ablandar los corazones de un fondo decepcionado.  También sabe que la probabilidad de llegar a Mayo y entregar el país en pie sin tener que recurrir a rescates ha aumentado. Tiene que tomar la decisión en el corto plazo. Lo que sea que haga en las próximas semanas será un indicador manifiesto de lo que piensa de la economía, y las elecciones.

1 Comment

Deja un comentario

Your email address will not be published.

*

Las últimas de

Ir Arriba