Captura de pantalla 2016-04-29 a las 5.55.23 p.m.

Terremoto: soluciones a palo de ciego

en Columnistas/La Info/Las Ideas por

A pesar de correrme el riesgo de ser descalificado y tildado de “militar del siglo pasado”, de ser de la “vieja guardia” o “traidor a la patria”, frente a la tragedia que viven nuestros compatriotas, especialmente de las provincias de Manabí y de Esmeraldas; no puedo dejar de observar que detrás de la tragedia se esconde un manejo improvisado y falto de previsión de la emergencia y que se trata de dar soluciones a palo de ciego.

Antes de Correa existía el Sistema Nacional de Defensa Civil, que no era otra cosa que “El conjunto de organismos y organizaciones de los sectores público y privado, nacional, provincial, municipal, parroquial y barrial que, mediante la coordinación integrada, ejecutan acciones permanentes de protección a la población y sus bienes; antes, durante y después de un desastre originado por fenómenos de la naturaleza o por efectos derivados de la intervención del hombre”.

Este organismo, desde su creación (1979), venía realizando su trabajo coordinadamente con la Policía Nacional, Cuerpo de Bomberos, Cruz Roja y voluntariado y contaba con la dirección técnica adecuada y el equipo necesario para cumplir con su misión. La Defensa Civil había demostrado su eficacia hasta que desapareció por decisión del gobierno del Presidente Correa. No había justificación alguna para esta decisión que no sea el carácter ideológico de la llamada revolución ciudadana. El Art. 397 de la Constitución de Montecristi, dice que el Estado se compromete a: (Numeral 5) “Establecer un sistema nacional de prevención, gestión de riesgos y desastres naturales, basado en los principios de inmediatez, eficiencia, precaución, responsabilidad y solidaridad”.

Con base en esta disposición, se creó la Secretaría Nacional de Control de Riesgo, cuyo objetivo es: “Liderar el sistema nacional descentralizado de gestión de riesgos para garantizar la protección de personas y colectividades frente a los efectos negativos de emergencias y/o desastres de origen natural o antrópico mediante medidas estructurales y no estructurales que promuevan capacidades orientadas a identificar, analizar, prevenir, mitigar y manejar eventos adversos, así como a recuperar y reconstruir las condiciones sociales, económicas, materiales y ambientales afectadas por situaciones emergencias o desastres”. Además, “Existirán Comités de Operaciones de Emergencia nacionales, provinciales y cantonales para los cuales la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos normará su conformación y funcionamiento”; todo esto suena maravilloso pero a la hora de la verdad, simplemente resultó una ficción.

Existe el Consejo Nacional de Seguridad Pública y del Estado, que es el máximo ente de seguridad del país, presidido por el Jefe de Estado. Una de sus funciones es: “Recomendar al Presidente la adopción de medidas de prevención e intervención en casos de acontecimientos graves o amenazas que afecten o puedan afectar la integridad de los habitantes y del Estado”.

Sin considerar nada de lo señalado, improvisadamente se ha nombrado como coordinadores al Vicepresidente de la República y a varios Ministros y funcionarios que más bien debieran estar trabajando desde sus respectivas funciones, para tratar de mitigar los efectos de esta terrible tragedia. La responsabilidad debió ser asumida, a nivel nacional y en sus diferentes niveles, por la Secretaría Nacional de Control de Riesgo, obviamente si en la práctica estaba en condiciones de cumplir su misión.

En la realidad, al haberse marginado a la Secretaría de Control de Riesgo, el gobierno debió disponer que las FF.AA.asuman el control de las áreas afectadas y dejar el protagonismo a un lado. Las FF.AA. tienen la suficiente capacidad, voluntad y patriotismo para asumir con eficacia esta compleja tarea.

Lo verdaderamente maravilloso, es la actitud espontánea del pueblo ecuatoriano que se volcó solidariamente, desde el primer momento, para hacer llegar su generosa ayuda a las víctimas de la tragedia. El resto está por verse….!!!!

Alberto Molina Flores es coronel retirado.

8 Commentarios

  1. No se llama “Secretaría Nacional de Control de Riesgo” el nombre correcto de la institución a la que se refiere el articulista es “Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos”. Ojo, al recomendar que “…las FF.AA.asuman el control de las áreas afectadas y dejar el protagonismo a un lado. Las FF.AA. tienen la suficiente capacidad, voluntad y patriotismo para asumir con eficacia esta compleja tarea…” no solo se refiere a la imposición de LEY MARCIAL que es inconstitucional, sino que FF.AA. no pueden ni deben asumir ese rol de manera individual. Por el contrario deben integrarse y articular armónicamente con gobiernos autónomos descentralizados, gobierno central, sociedad civil, voluntariado nacional e internacional, ayuda humanitaria internacional, entre otros. El Estado tiene una deuda con FF.AA. de brindarle los recursos suficientes para adquirir equipo adecuado como cascos, guantes, calzado especial, mascarillas y en general todo lo que permita al personal militar actuar con suficiente seguridad operativa; así como la formación de batallones especializados en intervención en desastres naturales o tecnológicos. La gestión de riesgos y atención a desastres en el Ecuador debe mejorar, así como la conciencia individual de cada ciudadano de estar preparado con su mochila de emergencia, plan familiar y conocimiento de los riesgos potenciales según su ubicación.
    Para finalizar el esquema de “Defensa Civil” se ve en la actualidad remplazado por agencias de manejo de emergencias; ver el caso FEMA en EE.UU. y las razones por las que se cambio el modelo institucional.

  2. Si todo hubiere estado planificado y coordinado, las ayudas hubieren llegado ordenadamente bajo y el control y responsabilidad de las Fuerzas Armadas, a pesar de que el Presidente las hizo a un costado. Que el Presidente con su presencia en los lugares de desastre aparenta ser parte de la solución no lo es, puesto que lo único que hace es demostrar un protagonismo político, del cual estamos cansados y aburridos de escucharle. El pueblo hemos estado frente al pueblo colaborando con lo que cada ciudadano tiene, no desmayaremos en esta actitud, porque esperar del Estado lo veo negro. Por último, ordena al Fiscal General que investigue y determine los responsables por la caida de los edificios en la provincia de Manabí, ojala inicie con los edificios públicos, aunque no es el momento oportuno para ello, hay otras actividades principales que realizar.

  3. Que pena meda pegar a un anciano prepotente pero lo merecía por traidor sus comentarios en la prensa siempre fueron en contra de nuestras Fuerzas Armadas, este señor tiene que renunciar a su cargo inmediatamente por desleal, hacer quedar mal al gobierno de Rafael Correa. como otros mas que estan en la lista, que no me digan conspirador sigo creyendo en este gobierno con sus fallas como todo ser humano, pero me duele como los Generales le rendían los honores a este déspota cuando fue ministro de defensa nacional. que verguenza.

  4. Basta, debemos ya terminar con darle espacio a las descalificaciones e insultos que ese bocón endilga a todo el que no se somete a su estado de ánimo. Es más, ya basta ni siquiera de nombrarlo o tomar en cuenta la basura que sale de su boca y la de sus títeres. Creo que debemos partir con ni siquiera nombrarlo ni presentarlo con un título o cargo que hace rato no lo merece. No nos ha representado y no nos deberá representar más. Los ecuatorianos ya demostramos que no necesitamos de un falso líder para unirnos y solucionar los problemas que se nos presenten, aún catástrofes naturales que solo Dios las puede evitar. Entonces despertemos de este letargo que ha permitido el abuso constante: físico, sicologico y de nuestros recursos , de nuestro ECUADOR. DESPIERTA ECUADOR Y HAZTE RESPETAR.

  5. Ni vieja guardia, ni militar del pasado, y peor ¡traidor a la patria! Ud es el mejor de todos. Ninguno de sus críticos no le llegan ni a la canilla.
    El tirano en su afán de todo controlar, termina agitándose y atorándose con los problemas. Ni ata ni desata. En lugar de ponerse a trapear el piso debió estar en su oficina coordinando las tareas de rescate, pero nada. No podía hacerlo porque para eso hay que ser un estadista. Ya rápido que acabe esta pesadilla de la noche comunista. Ya basta de improvisados, payasos e ideólogos vagos. A los damnificados les decimos, paciencia compatriotas. No los olvidaremos.

Deja un comentario

Su email no será publicado

*