Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Captura de pantalla 2016-04-29 a las 7.08.46 p.m.

El Comité de Reconstrucción… es el mismo gobierno

en La Info por

Cuando Rafael Correa pensó en un organismo para llevar adelante las tareas de reconstrucción fue incapaz de mirar más allá de su gobierno y de su gente de confianza.

Por eso, cuando el martes 26 de abril firmó el decreto creando la creación del Comité de Reconstrucción y Reactivación Productiva, lo que hizo fue conformar un organismo más de gobierno y no uno que incorpore voces y pensamientos distintos a los de movimiento político.

El Comité de Reconstrucción será dirigido por el vicepresidente Jorge Glas y está integrado exclusivamente por funcionarios del gobierno. Si queda algún espacio para la sociedad civil se trata de un par de vocalías sin nombre ni apellido para los representante de los empresarios y los  pequeños comerciantes, con lo cual se abre la posibilidad de que los ungidos sean otros de la gallada.

Captura de pantalla 2016-04-29 a las 5.45.57 p.m.

Un comité de las características del conformado por Correa no permite establecer sintonías con la mayoría de un país terriblemente polarizado. Si Correa hubiera querido constituir un organismo que provoque empatía, debía haber creado un Comité liderado por una persona ajena al Gobierno y con representantes de la sociedad civil. Solo así hubiera provocado  la confianza que ahora no existe sobre el destino de los fondos de la reconstrucción y la transparencia de su manejo.

El concepto es sencillo y de sentido común. Lo aplicó Sebastián Piñera en Chile cuando pocos días luego del terrible terremoto del 2010 puso a la cabeza del Comité de Emergencia a Juan Cristóbal Lira, un empresario que no pertenecía a su equipo de gobierno. Lo utilizó también Andrés Pastrana, en Colombia, luego del terremoto que arrasó  Armenia. Colocó al frente del llamado Fondo para la Reconstrucción y Desarrollo Social del Eje Cafetero, Forec, a Luis Carlos Villegas un  empresario que, con su sola presencia, logró convocar el apoyo de todos los sectores sociales, incluyendo de aquellos que no veían con buenos ojos ni con simpatía al presidente Pastrana.

Lo que hicieron Piñera en Chile y Pastrana en Colombia es lo que hace un estadista de verdad. Ante una circunstancia que exige despartidizar los esfuerzos de reconstrucción, incluir a la sociedad civil y colocar a gente que convoque confianza y adhesión era bastante obvio. Pero, el caso de Correa es otro. Su Comité de Reconstrucción y Reactivación Productiva está conformado por figuras emblemáticas de un proyecto político que ya quemó sus mejores horas y que, en las actuales circunstancias, solo despiertan sospechas, suspicacias, e incluso las más profundas antipatías. Según el decreto de Correa los miembros del comité son los siguientes:

1.- El vicepresidente de la República como delegado del Presidente.

2.- El Secretario Nacional de Planicación y Desarrollo;

3.- El Ministro Coordinador de Desarrollo Social;

4.- El Ministro Coordinador de Producción, Empleo y Competitividad;

5.- El Ministro Coordinador de Seguridad Interna y Externa;

6.- El Prefecto de Manabí;

7.- Dos alcaldes en representación de las zonas afectadas, cuya designación será notificada por la Asociación de Municipalidades del Ecuador.

Se trata, entonces, de algo parecido a un mini gabinete. No incluye entre sus miembros a ningún representante significativo de la sociedad civil, que tanto esfuerzo ha hecho en los días posteriores a la tragedia ni a un representante de la provincia de Esmeraldas, también golpeada por el sismo. Sus miembros son, en definitiva, personas de su extrema confianza con lo que no queda mucha más que pensar en dos posibilidades: o quiere promocionar a los miembros del comité para las próximas elecciones o quiere que nadie ajeno a su gente tenga relación con las complicadas tareas de la reconstrucción que involucra el manejo de inmensos fondos.

Cuando en febrero del 2010 se produjo el terremoto y el maremoto de Chile, el flamante gobierno de Sebastián Piñera incluyó a la sociedad civil en los planes oficiales para la reconstrucción. Por eso en su equipo de trabajo incluyó a personas vinculadas con el empresariado y organizaciones sociales de base. En el Programa de Reconstrucción elaborado en agosto del 2010, ya se hablaba del rol fundamental de la sociedad civil en el proceso. “El sector privado, sociedad civil y gobiernos locales son parte fundamental de la reconstrucción -decía ese documento-: la reconstrucción es ante todo un proceso social que involucra activamente a los actores sociales con intereses en el área y las actividades afectadas por el desastre”.

Lo mismo ocurrió en Colombia. Luis Carlos Villegas en un libro que publicó luego de su gestión al frente del Forec, dice que la participación de la sociedad civil fue tan clave en el proceso de reconstrucción que fue básicamente ella la que se encargó de la ejecución de las obras. “Las organizaciones de la sociedad civil que se han agrupado bajo a estructura de gerencias zonales -escribió- , son las que ejecutan los recursos, contratando con el sector privado y en ocasiones con el sector público”.

No solo en Chile y Colombia se involucraron personas ajenas al gobierno en los exitosos programas de reconstrucción. Cuando se produjo la catástrofe por el fenómeno de El Niño en Ecuador, el entonces presidente Osvaldo Hurtado hizo algo parecido en 1983. Básicamente escogió a ecuatorianos de mucho prestigio y conformó un comité cuyo lema fue “Unidos somos más”. El comité estaba presidido por quien entonces era quizá el ecuatoriano más prestigioso: Galo Plaza. Incluyó, además, en el directorio al cardenal Pablo Muñoz Vega, al escritor Alfredo Pareja Diezcansejo, al radiodifusor guayaquileño Rafael Guerrero Valenzuela y otras personas que no eran del gobierno sino incluso críticas como Luis Chiriboga Parra de la Cruz Roja o Clara Bruno de Piana representante de los empresarios. También estaban los ministros Galo García de Gobierno y Alfredo Mancero, de Bienestar Social. Incluso estuvo Margarita Pérez, la esposa del Presidente Hurtado.

Hurtado, de esa forma, creó una estructura que estaba por encima de las posiciones políticas de aquel tiempo y que tuvo una inmensa empatía con la sociedad.
Ahora, cuando el Ecuador enfrenta a una de las peores tragedias de sus últimos 65 años, el presidente Rafael Correa reacciona haciendo todo lo contrario. Crea un comité, para lo cual se tomó diez días, que bien pudo haber sido uno de sus gabinetes itinerantes.

8 Commentarios

  1. Por qué pensamos que el patrón va a cambiar? En un grupo de poder es difícil que se admita nuevos miembros y se ponen muchas barreras porque sino la olla se destapa o se conoce el secreto “ábrete sésamo”. No va a pasar nada con este grupo de ineptos, no van a reconstruir nada. Lo que si va a pasar es que se van a seguir embolsicando el dinero de los ecuatorianos, especialmente por medio de contratos con los chinos, que les dejan el dinero servido en alguna parte del mundo.

  2. En todo grupo dominante (poder, oligopolio, monopolio, manada, etc.) existen barreras de entrada y salida. Este famoso comité que representa a la reinante, campante y muy oronda cleptocracia (el gobierno de los ladrones) encabezada por el cuentero de Carondelet, es bastante difícil que permitan a alguien entrar a su círculo (a no ser que sea alguien igual o peor que ellos – un acólito). Lo que va a pasar es que como son tan ineptos, pasarán los meses y no harán nada o se embolsicarán el dinero que más puedan junto con los chinos (dinero que nunca entra al país) y los contratistas corruptos afines a su grupo.

  3. 10 días para reasignarse obligaciones por las que repagamos. El festín del terremoto diría Jaime Galarza si reaccionara.

  4. El nombramiento de un panel de expertos hubiera sido lo lógico y no un comité de ovejas sin iniciativa propia , sin autoridad ni personalidad. Lo que les manden a hacer, lo harán con el rabo metido entre las piernas.
    Qué pena!

  5. Toda tragedia representa también una gran oportunidad, dicen por ahí. Para personajes siniestros como Glas o como Alvarado, va a representar en verdad una gran oportunidad. Otra más, de las que ya se han beneficiado en este largo gobierno. Dios quiera que dejen algo para los damnificados.

  6. Porqué no me sorprende en lo absoluto esta nueva barbaridad del gobierno??? Falta de criterio, de transparencia, de capacidad es lo único que puede concluirse de este grupo de “salvadores”

  7. Los gatos cuidando el queso ? Eso y no otra cosa es el nombramiento de éste remedo de comité de reconstrucción: incapaces lame pies, sólo sirven para pantalla del atraco que harán con el apoyo generoso de la ciudadanía.

Deja un comentario

Su email no será publicado

*

Las últimas de

Ir Arriba