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terremoto, manta, 5 mayo, 2

Manta es una bomba de tiempo

en La Info por

Enviado Especial de 4pelagatos

El jueves empezaron a juntarse temprano en la esquina de la calle 110 y Malecón de Tarqui. La mayoría era gente de ese mismo barrio, el epicentro de la destrucción en Manta, la zona cero de la ciudad. Pero venían también de otras parroquias adonde la ayuda, dicen, no ha llegado. A las ocho de la mañana ya estaban ahí, haciendo cola ante el vacío como ante un espejismo. Como si en realidad esperaran que alguien llegara con algo para ellos. No tienen nada y piden lo que no se niega a nadie: agua. La fila se fue deshaciendo a medida que el número de personas aumentaba hasta contar unas 200. Y ahí se quedaron todo el día, esperando en vano. Sin fuerzas para protestar pero constantes. Parados tras la valla antimotines que mandó a poner el Ministerio del Interior dizque para impedir el acceso a la zona cero, pero que en realidad no cumplió ahí otro propósito que contenerlos a ellos, que dejarlos dentro. Ahí se quedaron, custodiados por un puñado de soldados a quienes se les partía el alma y les brotaban las lágrimas de la impotencia. Y no llegó nadie.

200 personas paradas en una esquina durante todo un día sin que nadie les atienda. No están haciendo cola por un cupo en un colegio o por el pavo de Navidad. Sólo piden agua. ¿Se entiende la dimensión de este acontecimiento?

La aparición de este grupo de damnificados en total abandono es el resultado de todo lo que se ha dejado de hacer en Manta y posiblemente marca un giro en la situación de la ciudad. Para empezar, el barrio de Tarqui  está en escombros pero no ha sido evacuado. La zona cero de la ciudad es una broma. Está cercada pero la gente sale y entra. Las casas cuarteadas, semiderruidas, precariamente suspendidas o apuntaladas unas en otras han sido ya inspeccionadas por los ingenieros y lucen en la entrada los carteles que identifican su nivel de riesgo: verde, se puede entrar; amarillo, tenga cuidado; rojo, casa para derribar, aléjese. Y ahí, en las casas con el emblema rojo, grupos de vecinos juegan al dominó bajo los soportales, trabajadores hacen descender pesados muebles con cuerdas desde los pisos altos, corretean los niños… “Aquí la gente es como los Picapiedras”, bromea un vecino al ver el riesgo al que se exponen.

Ningún protocolo se cumple en Tarqui. Aquí el lugar más insalubre es el campamento de los damnificados, un solar de tierra lleno de arbustos y kikuyos donde decenas de casuchas improvisadas con plásticos y materiales de desperdicio se levantan entre basura y charcos. Aquí los escombros quedaron donde cayeron la noche del 16 de abril, nadie los ha recogido. Los postes de alumbrado, en media calle. Los cables eléctricos cuelgan a ras de suelo o se amontonan como en un plato de espagueti en una esquina y en otra. Casas inclinadas, oblicuas, completamente rotas, con losas proyectadas peligrosamente sobre la calzada no han sido derribadas tres semanas después del terremoto y continúan amenazando a los peatones. En esta ciudad, que en el reparto de escritorio pergeñado en Carondelet le tocó en suerte al vicepresidente Jorge Glas, da la impresión de que no se ha hecho nada.

Para entender todo lo que no se ha hecho en Manta hay que ir a Portoviejo. En la capital manabita las conversaciones de calle atribuyen al alcalde, Agustín Casanova, el éxito de las acciones emprendidas. Ahí, el área afectada es enorme: 56 manzanas en el corazón de la ciudad se evacuaron y se cercaron. No quedó nadie adentro. Se estableció un sistema de credenciales para ingresar en la zona y se fijó un calendario para demoliciones y retiro de escombros. Se avanza manzana por manzana y cada día se abren nuevas calles al tráfico vehicular. Poco a poco, entre las nubes de polvo, el centro de la ciudad va descubriendo su nuevo rostro de espacios abiertos y solares vacíos. Los portovejenses circulan en grupos por las calles desiertas, mirando con ojos nublados su ciudad irreconocible, hablando en voz bajita como en un velorio, tristísimos ellos, todavía incrédulos.

“Ya no conozco Portoviejo”, dice Roque Macías, periodista y empleado de la empresa de agua potable que recorre la zona cero buscando tuberías rotas para reparar y que, al virar una esquina, descubre de pronto que no sabe dónde está parado. Que sus referentes físicos para ubicarse han desaparecido. “56 años viviendo en esta ciudad y ya no la conozco”, susurra  con un nudo en la garganta.

Sin embargo, en medio de su dolor, pueden estar orgullosos los portovejenses. Su sistema de atención a los damnificados es eficiente y digno: sobre la pista del antiguo aeropuerto, las carpas donadas por la Acnur, provistas de los servicios indispensables, acogen a 1.300 personas que se quedaron sin casa. A pesar de la destrucción y de la evacuación total del centro de la ciudad los servicios no se han interrumpido. El Municipio y las empresas municipales, la gobernación, bancos y mutualistas se han trasladado a la Universidad Técnica de Manabí, que también perdió tres de sus edificios, y desde ahí continúan atendiendo al público. La vida sigue. Hay una urgencia por hacer.

En Manta, en cambio, la inmovilidad es aterradora. Aquí el área afectada es mucho menor que en Portoviejo; no incluye la principal zona comercial y de servicios de la ciudad; cercarla y evacuarla no implica, como en la capital provincial, paralizarlo todo y colapsar el tránsito; los damnificados, además, son menos numerosos… En resumen: nada de lo que tenía que hacerse en Manta era la cuarta parte de complicado de lo que se hizo Portoviejo. Sin embargo, se ha optado por echar la basura debajo de la alfombra. La diferencia entre estas dos ciudades basta por sí sola para demoler el mito de la acción centralizada y eficiente que ha prevalecido en el discurso oficial luego del terremoto. La verdad es que no hay protocolos comunes. No hay procedimientos básicos. No hay acuerdos mínimos sobre políticas públicas.

A pocos kilómetros de la zona de Tarqui pero a un universo de distancia, en la zona turística de la ciudad, el exclusivo hotel Oro Verde se ha convertido en el cuartel general de la burocracia gubernamental. Aquí funciona el Comité de Operaciones de Emergencia (COE), cuyos integrantes tienen este día jueves una delicada tarea que cumplir, pues el vicepresidente de la República viene de visita y hay que considerar todos los detalles. Y mientras en la esquina de la calle 110 y Malecón de Tarqui se van juntando los que lo han perdido todo y piden agua, Jorge Glass acaricia cabecitas infantiles en el albergue de Jaramijó y se saca la foto con las encargadas de la cocina.

glas en jaramijó, 5 mayo 15

El vestíbulo del Oro Verde ha perdido su glamour. No hay un barman tras la barra de los cocteles ni abotonados mayordomos pendientes de las necesidades de los visitantes. Las paredes lucen descascaradas y polvorientas.  Entre el recibidor de la entrada, con sus mullidos sillones, y la antecámara del gran salón Oro Verde, donde funciona el COE, decenas de burócratas evolucionan perezosamente. Hay un ambiente de procastinación generalizada del que participa, decidido y riente, el ministro de Turismo Fernando Alvarado, apoltronado en una discreta silla lateral, haciendo nada por un tiempo mucho mayor del que demanda cualquier emergencia humanitaria. Luego se levanta y sube a su habitación. En el COE, grupitos de cinco o seis personas se distribuyen en una docena de mesas circulares provistas de ordenadores portátiles y comparan datos y cifras que extraen de cuadriculados formularios. Sin urgencia, diríase vacilantes de entregarse a aquello que llaman trabajo “en territorio”. Se conversa, se deambula, se entra y se sale, se pierde el tiempo en las redes… No hay concentración en el ambiente. Contemplar esta escena luego de haber pasado por Tarqui es descorazonador: es obvio que no saben qué hacer. Sólo se ven seguros los militares, que entran y salen con decisión de una estancia diferente, que mantienen con la puerta cerrada, y poco se mezclan con los del COE.

En territorio, donde sólo hay un puñado de soldados esperando a lo que decidan los del COE, la cosa está jodida. Una camioneta Nissan cargada con una dotación de agua más bien magra ha llegado a la esquina de la calle 110 y Malecón de Tarqui. En seguida se ve rodeada de mujeres y niños sin energía suficiente para mostrar su desesperación más que en los ojos. Deme-agua-a-mí-a-mí, susurran casi. La que trae la camioneta alcanza para muy pocos. Son cinco bidones de 20 litros y cuatro envases de un galón. Los soldados, que han estado ahí todo el día viendo esas sedientas caras, ayudan a decidir a quiénes dárselos. Los reparten entre las más ancianas. A los del COE les encantaría computar esos cinco bidones y cuatro galones en sus formularios cuadriculados. Salvo que los beneficiarios, en este caso, no están registrados. ¿Saben de su existencia?

Arriba: en Manta, una multitud pide agua. Foto: RA/4Pelagatos

Abajo: mientras tanto, el vicepreidente Jorge Glas hace campaña. Foto: Vicepresidencia de la República.

21 Commentarios

  1. Definitivamente, mantenganse así. Nosotros, el pueblo, no estamos informados de lo que realmente sucede allá. Acerca de lo sucedido con la Secom, no se preocupen. No creo que puedan contra un pueblo furioso con tantas mentiras!
    Mi nombre es Denisse y si necesitan de mi, estaré gustosa en colaborar y apoyar.

  2. Entonces porque se agolpan esas perdonas para pedir agua.
    Creo que hay varias realidades en la zona.
    Entiendame, no digo que usted mientas pero donde el río suena, agua lleva.
    Un abrazo.

  3. El hotel Oro Verde QUIZO perder su glamour para dar la bienvenida a 160 rescatistas y más de 200 militares que iban y venían de tratar de rescatar personas de entre los escombros que este tremendo episodio ocasionó en nuestra ciudad, nos volvimos el puesto de refugio de estos héroes, les brindamos una ducha caliente, un lugar para dormir y alimento, sé que es poco pero es lo que pudimos hacer, préstamos nuestras instalaciones sin ningún costo a las autoridades y lo seguiremos haciendo hasta que sea necesario, es verdad no tenemos un barmam detrás de la barra, ahora está una persona limpiado lo que se ensucia por un tráfico de casi 200 personas la hora en nuestro lobby, un poco polvoriento y descascarado producto del terremoto y de la entrada y salida de gente que busca ayuda…soy el Gerente General y por la opinión vertida para mí hotel me doy cuenta que el comentario coplero no tiene seriedad y quien lo escribió no profundizó nada, no tengo bandera política, solo ganas de ayudar y ni mi gente ni yo descansaremos hasta que la necesidad así lo indique. Ricardo Ferri

  4. Ciertamente yo estuve en el barrio Jocay, y es exactamente como narra el periodista. No quiero entrar a Tarqui porque va a pasarme lo mismo que en el centro de Portoviejo: llorar….
    Vi que el sector mencionado está abandonado, a la suerte de nadie, y sin un solo resguardo policial o militar. Creo que el proceso llevado en Portoviejo es obra del coraje, valentía y decisión de este gran alcalde de Portoviejo.
    Está vez Manta se equivocó al elegir… a lo mejor él está esperando tomar acción cuando que llegue dinero, para auto venderse, o para obligar a contratistas a comprar en sus huestes, como en la administración pasada

  5. Muy patético lo descrito, seguramente el país entero, no le perdonará esta ineficiente y condicionado manejo del desastre en Manabí y Esmeraldas al gobierno de AP.

  6. Estimado,

    Después de leer su artículo acabo por concluir que usted no conoce Manta ni mucho menos Tarqui, o al menos se ha dado el trabajo de averiguar cómo se están evacuando zonas.

    Le comento, para su conocimiento Tarqui es la principal zona comercial de mi Ciudad, por lo tanto el nivel de mercaderías e inventarios que hay residen es sumamente elevado, las personas y sus viviendas fueron evacuados y cercada toda la zona 0 de Tarqui, donde no se puede ingresar abiertamente como usted equivocadamente lo afirma, yo vivía allí antes de salir por el terremoto. Para ayudarle a su trabajo investigativo sepa usted que para poder sacar mis cosas nos asignaron 2 días y militares para precautelar nuestra seguridad y poder rescatar las cosas que aún quedaban en nuestra casa, la casa tiene orden de demolición las inspecciones ya pasaron y NADIE vive en la zona 0. En las zonas aledañas como la casa en que actualmente resido, separada de lo que la zona 0 de Tarqui, se pasó una primera inspección donde se pegaron los rótulos con leyendas distintas de acuerdo a cada caso, las cuales NO significan demolición.

    La luz fue restablecida rápidamente y por el daño en otros sectores demoró de 2 a 4 días, estamos alrededor de Tarqui y recibimos luz a los 4 días que para estar en medio de la destrucción se consideró rápido, el agua llega por tanqueros gratuitos para unos, porque digo para unos, porque en mi caso decidí comprar un tanquero para no equiparar como lo hacen muchas personas.

    Los comercio ordenadamente sacan su mercadería sustento para poder seguir trabajando, comerciantes están siendo reubicados en otras zonas como el mercado de los Esteros y se están preparando contenedores para otros. Los comerciantes empezaron a vender a los 2 días del terremoto ubicados en el sector de la Pochita, otros en el denominado terminal chiquito, por lo cual, sí había donde comprar el mercado. Recorriendo un poco por MI CIUDAD note que muchos, los de siempre, los vagos del barrio, comenzaron a quejarse por todo, esperando sentados a las puertas de sus casa los aperitivos gratuitos que llegaban de personas de buen corazón, otros los de empuje, a las puertas de las que eran sus viviendas, ya levantadas de a poco, no se dormían en los laureles, reunieron entre ellos los centavos, compraron para cocinar y sacaron el asador de carbón para hacer el arroz. La ayuda debe llegar para los que viven del día a día, para los que se quedaron sin nada, sin un centavo, ese ya es trabajo de las autoridades, pero entiéndase que en estas circunstancias afloran las peores y mejores actitudes de las personas.

    Le invito a investigar la gestión del alcalde de la Ciudad, el cual sí deja mucho que desear ya que en comparación al alcalde de nuestro hermano cantón Portoviejo, carece de liderazgo y hasta capacidad, lo cual entorpece la administración de la ciudad.

    El comercio ya se ha reactivado, almacenes, restaurantes… trabajamos por nosotros, por nuestras familias, por nuestra ciudad, por Manabí y NO, NO somos una zona a punto de estallar NI una bomba de tiempo. Entre esas filas, estamos los buenos, los realmente malos, aprovechadores, los vagos, los sabidos y los realmente necesitados.

    Att un Manaba.

    • Manaba,,estoy de acuerdo contigo,,,hay muchos ” vagos de hamaca” que se aprovechan de la situación, hacen fila en la entrega de víveres sin necesitarlo, reclaman ayudas, cuando a sus casas no les ha pasado nada, hay mucha gente que ha ido al ” Oro Verde” a apuntarse para que le asignen una casa,,cuando no han sufrido daños en su casa, porque vivían con familiares no desde el terremoto si no desde antes, y el hecho que administren mal su vida y sus finanzas, de eso no tiene culpa el gobierno, ni el buen ciudadano que cumple pagando impuestos y siendo un ciudadano responsable. Por favor a quien corresponda, tomarse la tarea de hacer cumplir los requisitos, y darle casas o por lo menos la ayuda a quien verdaderamente lo necesita.

    • Hola “Manaba” , comparto el comentario de que la ciudad esta encausando el ritmo normal del comercio, el estracto de su comentario habla de una ciudad que ordenada ? a casi un mes en la avenida PRINCIPAL DE LA CIUDAD AV 4 DE NOVIEMBRE a la altura del ex comando de policía ahí un mercado en la CALLE? de que organización hablamos?

      De que organizacion hablamos cuando el Director de Ambiente sin ningun pronunciamiento o estudio técnico hizo lo mas fácil botar los escombros a la poza, luego el Ministerio de Ambiente pidió retirar los mismo, de que capacidad de organización o técnica de nuestras autoridades hablamos?

      Manta ciudad TURISTICA un eje que dinamiza la economía después de la pesca, esta Golpeada desde ya varios años por la falta de gestion, que cara mostramos al turista cuando ingresa a la ciudad? la poza era o es el Único lugar para la reubicacion de los coemrciantes?
      para muchos no lo es, para las autoridades si.

      soy Mantense de nacimiento , y el sol no se puede tapar con un dedo, ahi que reconocer la falta de capacidad y gestion de los administradores de la ciudad

  7. Yo estuve en Manta hace 15 días y ya se veía esto…Habían pasado 8 días de la tragedia y nadie había movido un dedo en Tarqui. Creyeron que por ser una ciudad conocida algo más se habría hecho, pero nada, qué muestra de abandono, de ineficiencia, de comodidad de quiénes tienen la tarea de apoyar la reconstrucción pero que no tienen ni ganas ni sentido común para hacerlo.

  8. Una pregunta que sería útil hacerse —en virtud de que grupos financieros y de poder, para poder conservar su hegemonía, requieren impedir la acción de la sociedad civil, crear crisis económica, debilitar el seguro social y manipular las elecciones (entre otras cosas, tal y como sucede en la actualidad en Ecuador)— es: ¿de quién es títere Correa? ¿Es sólo una casualidad que haya tanto funcionario cuencano, con tanto poder dentro del gobierno? ¿Tal vez las empresas constructoras de carreteras, que han recibido ingentes cantidades de dinero para asfaltar y ampliar las existentes, tienen algún poder de intromisión? ¿Está becado Ehlers porque conoce milagros del gobierno (o de Alvarado) o es porque tiene como padrino a alguien en particular? Correa es tan errático, tan voluble, tan incoherente, defiende funcionarios indefendibles (Páez, Ehlers, Patiño, entre otros) que debe obedecer a distintos grupos de poder que protegen y desean muchas cosas, incluso contradictorias, al mismo tiempo. Tan evidente torpeza no puede ser sólo fruto de la incapacidad. Ay Pame, por ejemplo, ¿no será producto de la presión de grupos económicos que desean seguir en el poder, al menos hasta poder diluir las ingentes sumas de dinero que han esquilmado al Estado?

    • Por fin alguien toca el tema. Los periodistas, incluidos los de esta web, deben desnudar a los grupos d poder. Correa es un titere, por mucho q se crea la vaca q mas caga. Roberto, desnuda a las familias q han parado imperios “privados” a punta de dinero publico.

  9. Considero que su apreciación de la situación de Manta es correcta en mucho sentidos lastimosamente, pero debo corregir su garrafal error, al comparar Manta con Portoviejo, diciendo “no incluye la principal zona comercial y de servicios de la ciudad”, no se si usted ha visitado Manta antes o solo ahora, y tal vez piense que el daño es menor (a pesar de que el mayor número de víctimas mortales se encuentran en Manta), pero cualquier persona que en su momento tuvo la oportunidad de visitarla o vivir con ella, sabe que la actual Zona Cero, antes Tarqui, era la principal y mayor zona comercial, turística y de servicios que ha tenido Manta, entonces apreciaría que las comparaciones que se hicieran fuera con datos mas corroborados e investigados.

    • Lleva usted razón. El dolor es comparable con aquellos que ya no pueden contarlo. El número de fallecidos es brutal. Nada comparable con la capital. Pero la capital es la capital, aunque el grueso de la economía sea Manta. Pobre Manta. Un abrazo con dolor desde la otra punta del mundo y mucho ánimo ya q la ayuda no llega.

  10. Lo que podría para ver un artículo que brinde información objetiva de la situación de Manta, finalmente es una mirada cesgada y cargada de emociones y sentimientos acerca de las circunstancias, ni siquiera las fotos dejan ver lo que se asegura en sus palabras, apelando nuevamente a la emotividad del lector. Ambas son formas típicas de quien diciendo mucho informa poco y contribuye menos a brindar elementos de análisis sobre los hechos.

    • Al contrario es un artículo que dice mucho por que compara 2 realidades distintas, totalmente opuestas de la accion y reaccion, de la eficiencia e ineficiencia de 2 autoridades que están al frente de 2 ciudades tan importantes separadas sólo por 35 kilómetros.

  11. Indigna y duele ese maltrato esa actitud indiferente descorazona . Gran diferencia Alcaldd de Manta un inepto ser insensible y pueblerino en cambio Cassanova lucha y esta con los damnificados. La robolucion y la burrocracia un asco. Me duelee porque Manta me cobijo hace algunos años.

    • Sra Laura. La gestión de v organizar las acciones de desastre podrían ser exclusivas v del alcalde. Mire lo que hizo con los desperdicios de las casa destruida s…. a la poza…. facilito….!!!
      En este asunto nada tiene c que ver el Gobierno. Mire que su alcalde, en una acción de irresponsabilidad, por así decirlo, manipuló el asunto aeropuerto, para que quienes llegaran por v el asunto terremoto, no salieran de Manta a visitar daños en Portoviejo, Bahía, San Vicente, Jama, Pedernales, etc etc etc.. Aquí nada tuvo que ver, como lo hace entender usted, el Gobierno.

  12. La memoria es frágil, pero en algunos casos raya en la amnesia, amnesia colectiva y gubernamental, como una visita de campaña para obtener un voto del pueblo, dame tu voto y luego t olvidaré, así son todos o así somos todos, ya pasó la moda , para nosotros, para ellos esta moda durará años, para otros toda su vida….que se hace en verdad por un país hermoso y rico pero desfalcado en. El q su dinero se ha hecho humo, el dinero hay q cuidarlo como el agua porque es un bien q ya no volverá….mientras tanto el hambre golpea a diario y no da tregua….

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