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@FAlvarado, @Mashirafael y @Mashiroberto: top 3 del tuitinsulto

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Cuando un funcionario público, por ejemplo un ministro como Fernando Alvarado, insulta a alguien a través de sus cuentas de redes sociales, como Twitter, está olvidando que es un empleado del Estado y está haciendo uso fraudulento de su cargo porque ha agraviado a su mandante.

Esto ocurre en el Ecuador a diario y en proporciones que resultarían alarmantes en cualquier sociedad con un claro sentido de lo público. Un reporte hecho por Fundamedios arroja el deprimente resultado de que en el Ecuador los funcionarios públicos, comenzando por el presidente y pasando por ministros y funcionarios de menor pelaje, han convertido a sus cuentas de Twitter en armas de agresión y de descalificación.

El estudio hecho por Fundamedios, basada en 27 cuentas que pertenecen a 13 funcionarios públicos, siete asambleístas de gobierno, una alta dirigente del oficialismo y seis instituciones públicas, encontró que, entre junio del 2012 y noviembre del 2015, se han lanzado 1 384 tuits y retuits agraviantes contra la prensa y 3 108 tuits de ese tipo contra políticos de oposición y la sociedad civil. Se monitorearon 3 200 tuits para hacer el análisis que se basó en la metodología de otro similar hecho en Venezuela.

Estos ataques no solo han sido contra la prensa independiente ni en contra de dirigentes políticos de oposición sino también de ciudadanos que han expresado opiniones contrarias a las del Gobierno.

El estudio ha encontrado que hay cuatro ejes en en la forma en que los funcionarios e instituciones públicas han enfocado su política de agravios y descalificaciones:

  1. La verdad oficial, la verdad absoluta;
  2. La doble moral;
  3. El dónde están, qué dirán;
  4. Insultos y agravios puros y duros.

En el primero segmento se inscriben los ataques a la prensa independiente. El estudio encontró una relación directa entre estos ataques y la estrategia deliberada del gobierno por neutralizar lo que dice la prensa no afiliada al gobierno.

El recurso “la verdad oficial, la verdad absoluta” se encontró en 1.022 tuits y retuits. Representa el 74% de la muestra. Esto se debe a que los funcionarios se centran en desmentir continuamente publicaciones de la prensa. Según ellos, noticias ‘distorsionadas’ y ciertas ‘muletillas’ de los medios. Parte de su campaña es posicionar su versión sobre temas de coyuntura y de la política nacional e internacional. Esta conducta se ha observado desde el inicio del gobierno, pero cobró especial vigor el 24 de enero del 2015 cuando Correa declaró oficialmente “la batalla por la dignidad por la verdad en las redes sociales”.

Bajo el concepto de “La doble moral” se hallan 166 tuits que representan el 12% y en los que se acusa a la prensa de tener un doble estándar para informar acerca de hechos que los funcionarios consideran importantes a su causa.

 

Además están los mensajes que constituyen “agravios puros y duros”. Como parte del discurso gubernamental, dice Fundamedios, en contra de los medios privados también se destacan los insultos y los agravios. Se contaron 117 tuits lo que representa el 8% de la muestra.

Bajo el concepto de “El dónde está, qué dirán” se incluyen los mensajes que se refieren a cómo reaccionarán los medios de comunicación, ciertas organizaciones y civiles y entidades privadas sobre determinados hechos.

El estudio de Fundamedios también ha establecido cuáles son los funcionarios que mayor cantidad de insultos, agresiones y descalificaciones han realizado.  Entre los primeros están Fernando Alvarado, exsecretario nacional de Comunicación y ahora ministro de Turismo; y Roberto Wolhgemuth, exrepresentante de los Gobiernos Autónomos Descentralizados del Consejo de Regulación de la Comunicación (Cordicom) y ahora subsecretario Nacional Intergubernamental.

Rafael Correa, presidente de la República, se sitúa en el tercer puesto del ranking del Tuitómetro, dice Fundamedios. El primer mandatario publicó 119 tuits en contra de periodistas y medios de comunicación, entre 2012 y 2015. Fue responsable de 225 alertas de libertad de expresión, según los datos de Fundamedios. Esta cifra, lo convierte en el personaje de la lista con más casos atribuidos. Es el funcionario que más insultos y desacreditaciones ha emitido en contra de la prensa, la oposición y los ciudadanos; sobre todo, durante los enlaces ciudadanos que dirige cada sábado. Hasta el momento (del estudio) lleva 472 sabatinas. A través de este espacio se han hecho famosos sus epítetos cuando se refiere a los medios: prensa corrupta, hipócritas, cavernarios, cobardes, mentirosos, politiqueros disfrazados de periodistas, canallas, cínicos, manipuladores, mediocres, sicarios de tinta, golpistas… Además ha roto diarios siete veces, en rechazo a determinadas publicaciones.

Haga clic aquí para ver el ranking completo de los funcionarios 

Sin duda, la incapacidad de estos funcionarios  para diferenciar lo público y lo privado, lo público y lo partidista es lo que mejor explica este tipo de uso de las redes sociales. Aunque uno que otro especifique que su cuenta es personal lo cierto es que se trata de funcionarios públicos que no pueden desdoblarse para actuar a título personal.

Esta confusiones son, sin duda, síntomas de una sistema político que difícilmente entiende las características democráticas y republicanas de la separación de poderes y que comprende la política como un ejercicio de control y dominación. Un funcionario como Correa, o como Alvarado, deberían entender que el poder que tienen es otorgado, bajo condiciones, por los contribuyentes y la sociedad. Cuando utilizan ese poder para insultar están utilizando dolosamente su cargo.

Quizá por eso en ciertos países con institucionalidad democrática estos temas incluso están regulados. Por ejemplo, en Inglaterra se ha establecido una norma para el uso de redes sociales por parte de los funcionarios que dice así: “Como servidores civiles somos (obviamente) libres de usar redes sociales y cualquier otra forma de comunicación digital en nuestro tiempo privado. Pero siempre tenemos que ser conscientes de nuestros deberes, de no revelar información sin autorización de nuestra autoridad y de no tomar partido en ninguna actividad política que comprometa, o pueda ser visto como comprometedora, de nuestro servicio imparcial al gobierno de turno o a cualquier gobierno que esté por venir”.

Correa, Alvarado o Wolhgemuth son incapaces de entender lo que significa ser servidor público.

5 Comments

  1. parece que Roberto Wohlgemuth no tiene la personalidad suficiente para ponerse un seudonimo diferente al del patrón, ¿cómo se discute con un acomplejado resentido social?.
    Ya lo de Alvarado es punto y aparte, en febrero se les acaba la teta y empieza la caceria de APes.

  2. Cero tolerancia a las mentiras y la deshonestidad intelectual. Por mi esta bien q se defienda. Acaso por se funcionario publico dejas de ser persona con honra, con madre , etc y te vas a dejar insultar por cualquier malqueriente odiador mala fe.

  3. Muchos se olvidan que en un futuro, tendran dinero, pero no poder y entontes solo podran discutir con la verdad y la razon….. y que les queda irse a vivir fuera o aceptar las consecuencias en un pais con justicia verdadera.

  4. Traté de abrir el link para ver el ranking de los insultadores estatales y creo que ya lo desactivaron, no abre.
    Gracias por este articulo, me interesó mucho y me encantó la orden dada a los funcionarios del Reino Unido, un estado desarrollado.
    Lamentablemente en el Ecuador nos hemos ido como el cangrejo, hacia atrás, en retroceso en cuanto a libertades civiles y lógica de pensamiento.

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