Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

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Correa no se irá en 2017

en Columnistas/Las Ideas por

 

El camino de Guápulo en Quito quizá atestigüe el mejor paisaje del país. Desde los adoquines de la iglesia se ve que Ecuador es un país rico y en una de las paredes del barrio hay una sentencia que explica una de las razones de por qué, sin embargo, es tan pobre. “El hambre de muchos alimenta a unos pocos”, escribió “JPP”, un casi anónimo grafitero ya engatusado por el discurso socialista. En esa corta frase caben enormes falacias.

Primera y más obvia: se necesita del hambre para generar riqueza. Esto es pedir lo imposible. La pobreza no puede alimentar a nadie, pues en ella se está atrapado. Sí es posible, en cambio, que pase lo contrario: que el camino de salida para el pobre sea el trabajo que le ofrece un empresario.

Segunda falacia: la ilegitimidad de ganar dinero. La frase de JPP está cargada de nostalgia y rabia. Cómo no iba a estarlo cuando implícitamente cuestiona la legitimidad de la riqueza. El rico amasó su fortuna a expensas de los demás. Aquí es necesario aclarar que un empresario debe hacer una inversión y correr un riesgo para iniciar su negocio. Un empleado no hace ninguna de las dos cosas. Dado que el índice de fracaso de los emprendimientos es alto es justo que quien corrió el riesgo inicial y trabajó para sacar adelante un negocio, se quede con alguna utilidad después de pagar a los empleados, las cargas laborales, cubrir costos y pagar impuestos.

Tercera falacia: ricos contra pobres. Para que los ricos sean ricos, se necesita que los pobres sean pobres. Resulta necesario decir que no es como el arraigado socialismo del siglo XXI nos ha hecho pensar: que históricamente seguimos en época del capitalismo salvaje, en la que era en que la regla general era que empleador explote a los trabajadores. Si bien puede haber fallas en el sistema capitalista o existir empleadores abusivos, aquí se habla en abstracto de la figura del empresario en estos tiempos. Y, en ese caso, hay que aclarar que gracias a la evolución del capitalismo, hay beneficios y protecciones para el trabajador. El desafío actual dentro del capitalismo es cómo lograr que la oportunidad de emprender y producir capital se esparza hacia todos los sectores y no sea un privilegio solamente de las grandes corporaciones, permitiendo así que el sector empresarial sea un pulmón de la economía y del desarrollo para todo el país.

Cuarta falacia de JPP: la riqueza es como un pastel –una unidad estática y definitiva– que se divide entre todos y, en un acto de completa injusticia, a unos les toca menos y a otros más. Si el mundo es un lugar arbitrario y reparte a cada uno en partes desiguales, el papel del sistema es actuar sobre esa realidad para que la riqueza no sea como un pastel, sino que se multiplique por medio de la generación de trabajo. Es entonces el esfuerzo del empresario el que genera prosperidad. La riqueza genera más riqueza.

Es el discurso socialista que se oye el que empobrece al país. Son sus líderes quienes, con trabas e impuestos, abusan del empresario para absorber su producción en nombre de la justicia. Así, desincentivan la inversión y el riesgo que un emprendedor podría asumir. La retórica socialista es una paradoja porque peca de aquello que acusa; es una profecía autocumplida porque produce aquello que teme. Así es como en la pared de Guápulo está escrita la receta del empobrecimiento.

Después de casi 10 años de correato, es difícil pedirle a JPP que reflexione sobre estos puntos. Es tarde para decirle que el capitalismo no es el enemigo del pueblo. Es tarde para pedirle que no odie. La doctrina socialista ya está instalada en todas partes, generando polaridad, más que oportunidades y riqueza. Ella se metió en el inconsciente colectivo y en las conversaciones.

Si Correa deja la Presidencia en el 2017, no se irá en ese año pues sus ideas se quedarán pintarrajeadas en las paredes; se quedarán en los cuadros, las canciones, los supuestos, los motivos de los grandes resentimientos. Pensar que su salida traerá un cambio de mentalidad inmediato que conducirá al Ecuador al progreso, es soñar. Se tendrá que contar con ese cliché trillado de que el tiempo lo cura todo.

17 Commentarios

  1. muy pobre, demasiado binario, me recuerda este artículo a las declaraciones del diputado Wong Mayorga, cuando iba a votar en el pleno del finado Congreso Nacional: ” Los ricos somos ricos por que trabajamos, los pobres son pobres porque son vagos” . creo que las cosas van mas allá.

  2. Señores de 4 pelagatos, por favor den un clase de historia a esta señora y alguna lección sobre la lógica del capitalismo… no queden mal con esta clase de artículos.

    Es preciso mencionar esto, aunque no lo publiquen por la grosería con que me expreso, pero no hay tal socialismo del siglo XXI, Correa corresponde al capitalismo y las políticas más aberrantes para su sostenimiento.

    También informen a esta dama que los derechos laborales no son fruto de la evolución del capitalismo, sino de la lucha social.

    Este artículo ofende.

    • Señora, usted desconoce el proceso de desarrollo del capitalismo. Se define en gran medida por los procesos productivos como el taylorismo, fordismo y posfordismo. El capitalismo no tiene una “lógica”, lo que tiene es reglas como sistema. Dentro del capitalismo el empresario es aquél que “emprende” una actividad económica. Ese es el sentido del término. Empresario es que que, con sus recursos, se pone un puesto de jugo de naranjas o invierte mil millones en telefonía.

      Dicho esto, entenderá que el señor presidente es completamente de izquierda, socialista en tanto su propósito -lo que emprende- es ante todo político. Lo económico, los resultados de decisiones sobre los recursos disponibles son secundarios. Esta es una práctica indiscutible del pensamiento de izquierda.

      Otro asunto que lo revela como izquierda: el estatismo regulatorio rampante que promovió desde Montecristi. El Estado regula todo y el Ejecutivo tiene la rectoría de la educación, energía, recursos naturales, infraestructuras, salud, comunicaciones, finanzas. Absolutamente todo. La recentralización de lo público es eminentemente una política de izquierda.

      Otra práctica de izquierda: la democratización como proyecto indiscutible y la democracia mayoritarista como valor absoluto (“ganen elecciones por mayoría para ser legítimos”).

      Otra práctica de izquierda: la sobreprotección de la industria nacional con impuestos a la importación para apadrinar a seudo empresarios con un mercado cautivo entre la población. Se etiqueta como “soberanía alimentaría”, “soberanía industrial”, “soberanía energética”, etc. Es cierto, se han repartido contratos con gente de mucho dinero, pero es estratégico. El Ejecutivo debe negociar con todo el mundo, sea de izquierda o de derecha, requiere aliados. Eso no lo define como de “derecha”; quizá lo defina como pragmático y oportunista.

      Otra práctica de izquierda: la hiperpolitización de todo ámbito público sumada a la tendencia a dominar el sistema legislativo desde un partido único. Lo partidos de izquierda no pueden convivir fácilmente con otros partidos en un sistema democrático, porque siempre están interpelando y pretenden reformar el sistema a gusto de la cúpula. Le recuerdo que nos legisla un partido único hace 10 años.

      Otra práctica de izquierda: la reversión hacia el Estado de todos los recursos naturales o “escasos”: petróleo, telecomunicaciones, electricidad. Esta reversión se produjo en Venezuela y Bolivia también, de manera agresiva, en un contexto que suele etiquetarse como “posneoliberal”.

      En fin, lea la constitución que aprobamos en 2008, busque las prerrogativas del Ejecutivo y entenderá que el señor presidente cumple con todas las condiciones para catalogarse como de izquierda. Ya quisieran los albertoacostas y demás que no se diga que Correa es de izquierda. Y lo atacan por irrespetar los DDHH. Dicen que eso es “de derechas”. El récord del respeto de la izquierda a los DDHH es bastante turbio, no se diga su nulo respeto al derecho a la propiedad y a la vida.

      La izquierda (ecologista, “infantil”, indigenista, altermundista) no tiene ningún pedestal moral para reclamarle a Correa, o siquiera mirarlo por sobre el hombro. Es, si acaso, un Frankenstein andino hecho con retazos de canción protesta, Paulo Freire, el conservadurismo cubano castrista, las entelequias del economista Ha-Joon Chang, un pedazo amorfo de Amartya Sen y el victimismo guayasamínico que nos ha intoxicado por décadas.

      Saludos

      • Sólo unas preguntitas:
        1. Perseguir a los indígenas, a los manifestantes, a la prensa, es de Izquierda?
        2. Entregar el oro al Goldman Sach´s es de izquierda?
        3. Firmar el CONVEMAR que permite poner un protaviones a 13 millas de Manta, es de izquierda?
        4. Privatizar las hidroelectricas es de izquierda?
        5. Entregar el campo Auca a Schulemberg es de izquierda?
        6. Negar la deuda al IESS es de izquierda?

  3. Excelente artículo, eso nos sirve para pensar mejor y aceptar que los empresarios somos los que generamos trabajo ya sea micro o macro, siempre invertimos y damos trabajo a gente necesitada que quiere superarse, el socialismo es mentira nunca funcionó ni funcionara al tacho de baSURA EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

  4. van mucho mas alla, pero basados en el concepto, el artículo proyecta para Ecuador una eterna retrospectiva, el caudillismo de Correa transformo sin duda la sociedad y sus conceptos, el viejo separatismo nacional que evitó por casi dos siglos que el país construya una identidad nacional, ese ir y venir de peleas, discusiones y resentimientos sustentados en las diferencias vistas únicamente por intereses manipuladores, ese maldito regionalismo; es ahora sustituido por un resentimiento peor, no queda solo en ricos y pobres, va sin duda más alla, llega a discriminar a la sociedad en aquellos que tratan de salir adelante, que han forjado sus vienes de manera honesta, por un lado, y por el otro de aquellos que hallaron en el discurso seudo revolucionario, intencionalmente manipulador, pero sobre todo segregacionista, una respuesta a su falta de recursos, una visión rápida de la sociedad pudiente y de porque, ellos también deberían tener redito de esos bienes, lástima, un proceso tan malo para el pueblo que se fundo en la institucionalización de la ignorancia, pena ver los libros con los que obligan a educar a los niños del país, la ignorancia no es solo el analfabetismo, es la falta de conocimiento sobre la realidad mundial y sobre como salir adelante por uno mismo

  5. ciertas aclaraciones a sus ideas !!
    1 ero Correa NO es SOCIALISTA es un demagogo populista y que llego al poder a traves de las organizaciones sociales y con un discurso de izquierda pero que ha gobernado con lo empresarios a costas del pueblo,
    en respuesta a lo que llama la primera flacia : el ser humano trabaja crea produccion por la necesidad (en este caso el hambre) por este motivo el debe vender su trabajo a otro hombre (el empresario), el cual le paga un sueldo que no lo ayuda a salir de la pobreza (usted saldria de la pobreza con 365 dolares) sino que medio le permite subsistir para q el siga trabajando mientras el empresario se llena de riquezas a costa del trabajador.
    2da falacia.- el empresario invierte y corre riesgos esta es un frase que siempre a justificado la explotacion del hombre por el hombre, el empresario necesita del trabajador para poder generar, la produccion se la realiza en sociedad, asi mismo la pregfunta es y la inversion que hace el trabajador

  6. Querida Cristina, de hecho Correa ganó las primeras elecciones porque el socialismo ya estaba en el subconsciente de la población. Recordemos que durante décadas y décadas la educación fue impartida por profesores socialistas. Es decir, el caldo de cultivo ya estaba preparado. La esperanza que queda es que frente a las evidencias del fracaso del sistema en el país, al igual que en el mundo, la idea sea desechada concientemente.

  7. El artículo precisamente ataca el maniqueísmo, “binarismo socieconómico” y la polarización del discurso hegemónico gubernamental y estatal. Lea de nuevo. Lea con atención.

  8. A una persona que no logró entender la historia, filosofía y sobre todo economía y no sabe el funcionamiento de la lógica neoliberal, cree que el socialismo del siglo XXI no es capitalista y a gran escala. Todo lo contrario, el socialismo del siglo XXI ha beneficiado a una serie de empresarios y no tiene nada que ver con los preceptos ideológicos, filosóficos y pollitos del socialismo real. Es importante rescatar la historia porque estos análisis simplistas no contribuyen en nada en el debate político, social e ideológico en el país.

  9. Amén. Resumida, acabada y desvirtuada toda la economía política del Socialismo en ocho párrafos y por 4pelagatos… Sigue el retórico discurso del “empresario bueno y feliz” y el mediocre y deliberado engaño que califica a este gobierno de Socialista.

  10. absolutamente de acuerdo con esta columnista, me quedo corta en palabras, ella lo ha dicho todo y con exactitud. Es bueno para mi, saber que no todo el pueblo ecuatoriano esta lleno de “borregos poco inteligentes”.

  11. up´s, seria importante saber donde estudio, la logica que utiliza se parece mucho al doble discurso de la 35, que pesar n el desconocimiento de esa burguesia parasitaria financiera o que por favor vaya a leer minimo, los animales puros de PEDRO JORGE VERA. creo es de la cato , de donde son todos los 35.

  12. y para rematar tienen los mismo filtros y ponen los mismo miedos de la ley de comunicación, alajas los diferentes con los mismos intereses

  13. Uno de los muchos legados nefastos del correísmo será haberle devuelto el curso legal a un discurso neoliberal bobalicón y simplista (no todos lo son) como el que ilustra este artículo. Tan profundo como el grafitti que “analiza”, sin su concisión.

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