Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

La izquierda post correísta entra a la pista de renovación

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La izquierda tradicional del país se está tallando un nuevo perfil. Sus características están esbozadas en un documento de doce páginas, que está en debate, y cuyo título es todo un programa: “Acuerdo Nacional por el cambio”.

Diez años de correísmo, diez años de híper presidencialismo y estatización de la sociedad, han hecho que la izquierda tradicional confronte algunos de sus dogmas con la realidad de un gobierno que salió de sus entrañas. El resultado, por lo que se lee en este documento, es alentador para la democracia y para la renovación de la izquierda: distanciamiento con la tesis del todo-Estado, reconciliación con los valores de la democracia, claro pragmatismo en temas económicos y comerciales y un voto definitivo a favor de la autonomía de la sociedad civil con respecto al Estado.

Este documento está siendo discutido por movimientos políticos y colectivos sociales. Pero ya hay acuerdo –dice Enrique Ayala Mora, uno de sus inspiradores– sobre sus grandes orientaciones. Hay un giro elocuente en la concepción del modelo económico: prácticamente los mismos grupos que acompañaron a Alberto Acosta en su campaña presidencial apuestan hoy por un modelo que se centre “en la producción de bienes y servicios con valor agregado que genere empleo estable y seguro”. No quieren un Estado que compita con el sector privado y comunitario sino que sea “regulador y dinamizador del desarrollo”. Que dé garantías a los sectores privado y de economía social y solidaria para que hagan su tarea.

Esta izquierda sorprende al querer “promover relaciones con la banca multilateral y regional de desarrollo, así como con instituciones financieras públicas internacionales y gestión inmediata de créditos para la estabilidad financiera y presupuestaria que permitan recuperar la confianza en el sistema financiero y reduzcan el déficit fiscal, garantizando los intereses y la soberanía nacional”.

Sorprende al querer “desarrollar una política activa de comercio exterior y su incremento, posibilitando la firma de acuerdos que beneficien al país, prioricen la producción y la transferencia de tecnología, con garantías para la soberanía nacional, la protección del empleo y la economía popular y solidaria”. En definitiva, quieren “dinamizar el comercio exterior, apoyar la producción de bienes exportables con incentivo y eliminación de trabas. Abolir las salvaguardias y cualquier otra medida que encarezca la materia prima, insumos y medios de producción”.

Esta izquierda defiende la dolarización. Quiere tenerunl fondo de ahorro de aquellos tan denostados por Correa (después de haberlos usado). Desmontar las ventajas que tienen los grandes grupos económicos para permitir el ingreso al mercado de nuevas empresas. Promover una reducción de hasta el 20% del impuesto a la renta para las empresas que sostengan empleo y salarios. Llevar adelante un plan de desarrollo industrial y manufacturero que amplíe el empleo digno y permanente en todos los sectores productivos. Devolver algunas de las funciones esenciales al Banco Central. Hacer una reforma agraria integral. Reestructurar el marco jurídico en la industria petrolera. Auditar la deuda externa y declarar –en caso de que se pruebe su ilegalidad– el no pago de empréstitos ilegítimos… Para el resto de la deuda negociar una moratoria con mejores plazos e intereses.

Esta izquierda quiere “optimizar el gasto público y equilibrar la estructura estatal a lo que requiere la efectiva administración del Estado”. Identificar lo que es realmente inversión y gasto corriente en el sector público. Enfocar la inversión pública “en áreas de interés para la población que preferentemente generen elevados niveles de empleo” (…). “Mantener políticas fiscales sólidas, que promuevan la inversión y la creación de empleo, con medidas que garanticen la estabilidad económica”.  “Diseñar una administración pública ágil y eficiente, eliminando los gastos innecesarios y las cuotas burocráticas del clientelismo político”.

El punto medular del giro de esta nueva izquierda está en el descubrimiento del individuo y la sociedad frente al Estado. No una sociedad sometida como la ha querido el correísmo. La sociedad del post-totalitarismo teorizada y aupada por Vaclav Havel: el Estado al servicio de la sociedad y no al revés. Hay una ruptura con un pasado ambivalente en este punto para muchos sectores de la izquierda. Se lee por ejemplo que hay que “poner condiciones para la autonomía de la sociedad civil, garantizando a todas las personas su derecho a decidir sobre sus propias vidas y sus emprendimientos económicos, desmontando todo el aparato jurídico de control e intromisión”. “Respetar ampliamente la libre expresión y al derecho de organización. Reconocer el derecho a la resistencia y a la movilización social. Rechazo a la criminalización de la protesta. Liberar a todos los presos políticos del actual régimen y archivar todos los procesos de persecución política”. “Priorizar la vigencia los derechos de las mujeres, apreciar su contribución al país y adoptar una perspectiva de género en todas las políticas del Estado”. “Aplicar las decisiones de los organismos del sistema interamericano de derechos humanos, incluidas sus recomendaciones de política”. “Instaurar un régimen de democracia radical que garantice derechos individuales, colectivos y de la naturaleza (…)”. En definitiva, esta izquierda preconiza profundizar la democracia representativa y avanzar en el camino de una democracia participativa, consolidar un Estado constitucional de derechos con división de funciones e independencia de las funciones o poderes del Estado de derecho”. Y desmontar el hiperpresidencialismo, restablecer la división e independencia de funciones del Estado, robustecer la función legislativa y su capacidad de legislar y fiscalizar y fortalecer las estructuras autónomas de participación ciudadana.

Con un acuerdo como este (que tiene muchas otras propuestas), se entiende mal cómo esta izquierda plantea la disyuntiva actual para el país: no entre correísmo y democracia para salir de la crisis sino entre su tendencia contra el correísmo y la vieja derecha. Las dos como cara de la misma moneda. Es decir, la derecha y la centro derecha no son democráticas. Se entiende mal con quién piensan aliarse para salir del modelo autoritario y extractivista, como ellos mismos llaman al correísmo. En este punto, es evidente que el documento de renovación de la izquierda hace guiños de ojo a su pasado, cuando prefería recitar principios jurásicos y contar seguidores en vez de encarar la realidad y contribuir pragmáticamente a cambiarla.

15 Comments

  1. leyendo este parrafo y mirando los comentarios no queda ninguna duda que el primer finalista y casi por no decir ganador de las elecciones del 2017 seria nuevmente AP,por eso don Hernandez cuando vi su entrevista con carlos vera y escuche al guru(nebot) de la politica
    en ecuavisa decir que el 80% del pueblo(electorado) son o estan, votan o votaran por AP(rafael correa) una muestra de aquello ya tambien en guayaquil le perdieron el miedo a nebot en el cerro del carmen pintaron la fachada de verde esperanza,otra muestra ecuavisa el otrora vocero de la alcaldia de guayaquil le esta dando duro con eso de las alcantarilla y los baches en contacto en la comunidad osea QUE SE PELEARON LOS PANAS, se acuerda se lo dije solo hay que esperar cual sera la reaccion de nebot con el canal del cerro.

  2. Estoy de acuerdo con algunos puntos de vista que se refieren a esta nueva izquierda, que plantean estos iluminados que en un prin cipio apoyaron y le tendieron el mantel, la alfombra a Correa, y como resultado tenemos a un desadaptado haciendo de las suyas llevandonos al borde del precipicio en todos los òrdenes. Solamente los pueblos somos dueños de nuestro destino. Entonces planteamos la revocatoria en las calles de este proyecto politico maquiavelico de Correa y su pandilla.La frase de hoy es Preso Correa preso

  3. Nuevos izquierdistas? Que diferencia hay entre nuevos izquierdistas, o nuevos socialistas, o nuevos comunistas? Son lo mismo de siempre. Un 25% de ecuatorianos no son en esencia izquierdistas; pero el resto si! Prueba de ello es, que sabiendo del caracter socialista de Correa, lo eligen nueve veces. Lo siento por ese pequeño porcentaje, pero la triste realidad es que les gusta vivir así. Tienen odio y envidia con el exitoso; les molesta ver a la gente progresar; tienen un profundo sentido de revancha, de aguste de cuentas. Ellos hicieron su cama, ellos se acuestan. De aqui en adelante a chupar largo y duro lo que sembraron.

    • Sr. Telmo, bien dicho, el 82% de los ecuatorianos eligieron a Correa y lo hicieron por el discurso envidioso que ud. acertadamente denuncia. ahora que cosechen su siembra.

  4. Es la teoría de “solo la puntita”, o también “solo el uno por mil”. Ahora son izquierdistas solo un poquito, hasta conseguir el poder. Después ya se acordarán de virar hacia el estalinismo de costumbre. No les creo NADA.

  5. Luego de leer los argumentos que han esgrimido los tales “nuevos izquierdistas” que por cierto son rezagos de partidos politicos tradicionalmente conocidos por sus ideas socialistas, marxistas y hasta comunistas “Chinas y Cabezonas” de la vieja y caduca guardia, lo que realmente estan pretendiendo es crear al disimulo una nueva centro-izquierda en virtud de que han visto como el mal llamado “socialismo moderno” con su absurda y ridicula frasecita politiquera de “revolucion ciudadana” han sido el mas claro modelo de hastio y fracaso a nivel politico y social en el pais.

    Todos esos dizque nuevos y renovados politicos que no son ni tan nuevos ni tan renovados y mucho peor “izquierdistas de vanguardia” ya que algunos de ellos han comulgado y probado las mieles del capitalismo por su interconexion con sectores politicos y privados estrategicos, cosa que se ha visto a las claras en años pasados, no pretenden mas que catapultarse a la palestra electorera para captar la atencion de pequeños grupos politicos que podrian sonar afines a sus ideas pero que a la final no son mas que como diria el compañerito que sabemos “los mismos de siempre”, por ello no dejan de ser complices y participes de la debacle politico-social creada en aquella fatidica “Asamblea de Montecristi” de la cual lamentablemente hoy los Ecuatorianos estamos pagando los platos rotos.

  6. Me parece muy optimista la apreciación de José Hernández sobre el documento elaborado por la izquierda.
    Sorprende que no se haya hecho una crítica a la redacción de este documento, ya que incluso contienen faltas ortográficas y párrafos en los que la redacción dificulta la comprensión. Además, alguna ideas se repiten varias veces a lo largo del documento, volviéndolo redundante.
    Me preocupa que se mencione que “la búsqueda de la felicidad de los compatriotas” será una consecuencia del cambio radical de régimen; que señale, entre otras, que actualmente sufrimos una crisis moral; y que aluda al “desarrollo de valores en la vida ciudadana”, como una forma de promover la ética pública y lucha contra la corrupción. Ante esto, no puedo sino preguntarme: ¿la felicidad, moral y valores según quién o quiénes?
    Finalmente, me parece que este documento retoma muchos de los puntos con los que se impulsó la candidatura de Correa. La izquierda no hace un mea culpa, ni se reconoce como parte protagónica del pasado que, tanto Correa como ellos, denigran.

  7. Es necesario que la izquierda se reinvente si se puede utilizar este término, que se desligue de lo que el correismo usurpó y prostituyó, es que el correismo y el caudillo todo lo que tocan lo contaminan. Compraron conciencias que desesperadamente deseaban se compradas. Falos dirigentes que fingían creer en los cambios estructurales, cuando lo que soñaban era los cambios de las estructuras de su economía personal.

    El error buscar o aceptar aparecidos de último momento, quien les dijo que Lucio Gutierrez erra de izquierda, quién les dijo que Correa era de izquierda, y quienes se han favorecido con estos dos útimos gobiernos ? los mismo de siempre, y por qué entonces no los soportan?? simple porque las élites gobernantes no soportan a estos nuevos oligarcas, eso es todo, pura xenofobia.

    Si la izquierda se reinventa, pues veamos como positivo ese paso, pues solo así saldremos de este atolladero lleno de podredumbre. En cuanto a el Dr Enrique Ayala Mora, su posición frente al correismo a sido por decirlo menos valiente. Eso habla bien de él

  8. No hay dudas, sólo convencimiento: quienes fueron cómplices, aplaudidores, serviles, incondicionales y creadores de frankestein , ahora devenidos en oposición, no tienen la menor vergüenza para presentarse como redentores.
    Echados por el diablo mayor del averno, sólo tienen que esconder el rabo entre las patas y no asomar sus rostros envilecidos y pasear la impudicia en la baldosa del chiquero que les corresponde.

  9. Me permito comenzar con una interrogante: ¿Qué es lo que persigue, anhela y sueña un militante socialista convencido, un reconocido socialista “hecho y derecho”, un “socialista-socialista”? No es necesaria “mucha ciencia” para responder esta pregunta: Un verdadero socialista desea y luchará durante toda su vida para que en su terruño y en el mundo entero se implante la ideología que “religiosamente” él profesa, caso contrario, tal personaje simplemente no sería un socialista. Por lo tanto, cualquier documento político (en este caso el que le han denominado “Acuerdo Nacional por el Cambio”) que generen los “ideólogos” socialistas, aunque se lo cubra con ropaje democrático y pluralista para sorprender a los desprevenidos, siempre contendrá la semilla antidemocrática y excluyente característica de esta fallida doctrina. En consecuencia, y muy respetuosamente, me permito discrepar con el criterio de que el “nuevo perfil” de la “izquierda tradicional del país” sea “alentador para la democracia”. Basta ver los prominentes socialistas, comunistas y grupos políticos que conforman esta dizque “nueva izquierda”, entre otros: “Unidad Popular” (ex-MPD), “Partido Comunista del Ecuador”, “Ruptura de los 25”, “Montecristi Vive”, “Democracia Sí”, una fracción del “Partido Socialista”. ¿Se puede esperar algo bueno de ellos?…Yo lo dudo…

  10. Este documento engendrado por Ayala Mora, me suena a la misma demagogia pre-electoral de siempre. De cuando a aca la izquierda se muestra tan simpatica con “el imperio” ? Si de verdad les interesa el cambio que nos digan COMO lo haran.

  11. Este Acuerdo Nacional por el Cambio de autoría de la izquierda tradicional, es una inspiración parecida, un remedo diría yo, del Plan Nacional del Buen Vivir de Correa, que no pasó de ser una utopía, cuya implementación según el Socialismo del Siglo XXI, permitiría al Ecuador llegar a ser un paraíso. Y qué pasó, los tales Objetivos del Plan sólo han servido para ser pegados y mal leídos -y digo mal leídos porque muchas veces no utilizan bien la puntuación- en los discursos de los asambleístas en el Pleno de la Asamblea Nacional. Todos ellos leen con diferentes frases lo mismo, no se salen del libreto. El debate ya no existe, eso quedó para la historia.

  12. “gobierno que salió de sus entrañas” no. Un personaje que salió de las entrañas de la servidumbre de la oligarquía Guayaquileña, resentimientos aupados por el oportunismo izquierdista, populista y de clases medias…

  13. Este giro de la izquierda tradicional parece v en buena dirección así también parece q han investigado cuales países tienen éxito en mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. Sin duda los liberales en los cuales se convierte en ente regulador y en ambiente de libertad.

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