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Las malas cifras de la economía se publican cuando hay fútbol

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Es de sabidos publicar cifras que pueden afectar la popularidad y el discurso del gobierno precisamente aquellos días en que la gente tiene su mente en algún acontecimiento de alto impacto. Como un partido de fútbol, por ejemplo. Esa parece ser la lógica inspiradora del Banco Central del Ecuador que, en las dos únicas ocasiones que se ha demorado en publicar las cifras de la economía nacional, lo ha hecho cuando hay un partido importante de por medio. Vaya coincidencia.

Ocurrió el jueves en la mañana cuando faltaban pocas horas para el inicie del partido entre Ecuador y Brasil. Ese día, el presidente del Banco, Diego Martínez, decidió publicar los datos anuales relativos al 2015 cuando el Banco Central tenía 34 días de atraso para su publicación, algo jamás visto en historia reciente del país. Pero lo particularmente interesante resulta que, el 14 de julio, cuando Independiente del Valle jugaba con Boca Junios de Argentina se publicaron asimismo los datos trimestrales que tampoco habían sido publicados para la fecha que dispone la norma.

Lo que el jueves el Banco Central tenía que anunciar  no era nada bueno: que la economía del país se contraerá por primera vez en 17 años no era, para nada, una noticia como para lanzarla justamente cuando el presidente Correa anda repitiendo cada sábado que el manejo de la economía nacional y el modelo económico ha sido impecable. Pues sí, según el BCE este año, la economía ecuatoriana decrecerá 1,7%,, lo que, en buen romance, quiere decir que por primera vez, en 17 años, el país entra recesión.

Hay quienes creen, sin embargo, que las malas noticias que dio el Banco Central son, en realidad,  mucho peores y que lo que se presentó el jueves fue sometido a astutas formas de maquillaje. Cordes es uno de ellos. Según ese instituto de investigaciones, al analizar detalladamente las proyecciones del BCE, se puede concluir que las cifras son mucho más graves que ese -1,7% que el gobierno admite. Para llegar a esa observación, Cordes hace algunas observaciones. El organismo oficial, dice, prevé una caída de 5,4% en la demanda interna, concepto que engloba al consumo de los hogares, del gobierno y la inversión y refleja de mejor manera, por tanto, el desempeño de la actividad en el interior del país. Esa fuerte contracción de la demanda interna, escribe Cordes, coincide con la que el BCE publicó para el primer trimestre del año. Pero el resultado para el año completo podría ser incluso peor, ya que el BCE prevé que el consumo de los hogares caerá “apenas” 2% a lo largo de 2016, cuando en el primer trimestre registró una caída casi dos veces mayor. Cordes también anota que, con los datos que el propio BCE proyectó para la demanda interna, donde prevé una caída de 9.8%, es muy difícil creer que la contracción total será de apenas el 1,7%. 

Y aquí viene un dato contundente: el de las importaciones. Según los datos hechos públicos por el BCE precisamente cuando los equipos de Brasil y Ecuador estaban casi listos para llegar al Olímpico Atahualpa, las importaciones caerán en el 2016 en un 21,6%. ¿Cómo es, entonces, que el decrecimiento será de apenas 1,7?  Sencillo: Cordes sostiene que este desplome de las importaciones hace que aparezca como si las exportaciones hubieran crecido cuando, en realidad, lo que pasa es que el poder adquisitivo de los ecuatorianos ha caído tanto que las importaciones se desploman.

Por el lado del comportamiento de los distintos sectores productivos, el BCE prevé que de las 45 actividades examinadas, apenas 13 registrarán este año un desempeño positivo; entre ellas, la explotación de minas y canteras y la refinación de petróleo. La contracción, por tanto, sería casi generalizada entre los distintos sectores y haría suponer que la contracción de la economía en su conjunto será más pronunciada que el -1,7% previsto. Sin embargo, el BCE proyecta que los “otros elementos del PIB”, concepto que se refiere principalmente a impuestos, crezca este año 14,5%, el mayor crecimiento en dolarización. Esa proyección, que se contradice con la caída que se viene registrando en las recaudaciones tributarias, vuelve a sembrar dudas sobre el manejo que el BCE da a la información económica que publica.

Haber escogido el día del partido para presentar las pésimas cifras sobre la economía nacional pudo haber funcionado. Pero lo que nadie sabe, por ahora, es si el calendario de partidos de fútbol seguirá jugando a favor de la estadísticas que presenta el gobierno nacional.

Foto: diario El Telégrafo

6 Comments

  1. La real imagen del país en realmente da mucha pena, ya que la crisis la enfrentaremos el pueblo; los que está en el Gobierno están de plácemes.

    Y lo que provoca pena es saber que la economía del país estuvo manejada por “intelectuales de talla mundial”; la realidad es que todo este grupillo de indeseables habrán sido los más ociosos en donde hayan estado, los más tontos, los más torpes, ESTUDIANTITOS DE CUARTA.

  2. Con su carita de hermanito cristiano, pero con sobra de malicia y astucia, cual lobo con piel de borrego, intenta disfrazar el descalabro mas grande que ha sufrido la economía nacional en su historia, ya que nunca conocieron las arcas fiscales tan colosales cifras, pero tampoco mayor despilfarro y latrocinio.

  3. Las proyecciones del gobierno sobre la economía durante el 2016, siempre indicaron crecimiento positivo, en contraste con las del BM, FMI, CEPAL que reflejaban un decrecimiento.
    Al final del año veremos quien mintió, hizo mal su proyección o maquilló cifras.
    Con propaganda no se corrige la economía.

  4. En Chile se publican las cifras en fechas y horas definidas por ley y se cumple. Respecto de maquillaje de la información eso queda en evidencia cuando la realidad dice otra cosa, entonces al mentiroso no se le cree.

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