Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Ah… Pero eres lassista

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Los temas de la política –los acuerdos, alianzas, mensajes y posturas– se debaten públicamente. Y es obvio que las observaciones, críticas, alabanzas o cuestionamientos siempre estarán hechos desde una perspectiva, desde una realidad existencial, desde una cosmovisión endógena. Salvo que sea Glas hablando de derechos de autor, Alvarado del respeto a la honra o Judas Iscariote haciendo apología de la lealtad (cabe decirles ad hominen, cállate la boca farsante sin autoridad moral), no debería ser argumento preferir un candidato a otro como motivo para atacar la crítica, sin referirse a si ésta tiene algún viso de realidad.

¿Se puede creer que César Montúfar no presumía –sino sabía– que Ramiro González se sentó a la siniestra de Jaime Nebot para buscar una candidatura segura a la Asamblea? Cinthya Viteri se vió forzada a corregir un tuit por el gran rechazo en redes sociales y le atribuyó el texto a otra persona. No obstante, el concepto de la denominada Unidad se sostiene. Y lo ratificó Paul Carrasco en entrevistas radiales en las que repitió que lo que importa es que el padre de familia tenga comida en la mesa y plata en el bolsillo. Lo que suena parecido a que robe pero que haga obra.

Es algo cínico dejar de lado las credenciales morales, el curriculum político de quienes pretenden dar comida y plata al padre de familia. La política es cínica y eso lleva a que oponentes se reconcilien y eso es aceptable. La política es dinámica y las posturas cambian, se reacomodan. Los políticos mudan su pensamiento y eso es bueno (para evitar el anquilosamiento del que adolecen muchos estalinistas del correísmo). Lo que es pernicioso es que los políticos crean que el tiempo debe borrar sus actos inmorales.

Durante estos diez años, desde el inicio, las acciones del gobierno y las de sus integrantes han sido cuestionadas por razones ideológicas pero, fundamentalmente, por razones morales. Porque el arrasamiento institucional y el sometimiento de la libertad es un acto severamente inmoral. Votar por la Ley Mordaza fue inmoral. Alinearse internacionalmente con el chavismo y apoyar su abuso es inmoral. Saltar en éxtasis por una sentencia contra un medio de comunicación y un periodista obligado al exilio, fue inmoral. Organizar un partido político desde la entidad más sensible para el futuro de afiliados y jubilados es inmoral. Alinearse en una coalición política con Alianza Pais, Alfaro Vive, el obsecuente Alcalde de Loja y luego (casi inmediatamente) aparecer como opositor, es inmoral. Ser traidor es inmoral, aunque parezca que asimilarse a Fouché es sofisticado.

Lamento tener que concordar con Correa quien sostuvo en el penúltimo show de los sábados, que las alianzas “contra Correa” (traidores incluidos) son origen de grandes confrontaciones internas. Y eso es verdad. De forma parecida es una simpleza asemejar a esta unidad del anticorreísmo a la Concertación por la Democracia en Chile al final de la dictadura de Pinochet. Allí se ligaron en torno a un plan de fortalecimiento institucional y sobre todo a un programa económico de largo plazo.

Más se parece esta alianza –y la historia es circular y se repetirá mientras estemos dispuestos a permitirlo– a la que provocó la Gloriosa de mayo de 1944. Enemigos acérrimos, comunistas, conservadores y velasquistas se agruparon estimulados por el odio a Carlos Alberto Arroyo del Río. Lo depusieron, se nombró presidente a Velasco Ibarra y al año hubo que deponerlo.

Uno es el acuerdo político de largo plazo entre distintos (comunistas, socialistas y demócrata cristianos) en Chile y otro el acuerdo para tener mayoría en la Asamblea cuya consistencia será parecida a la un castillo de arena. Tan paradójico como la afirmación de César Montúfar en sentido que la unidad es sólida y férrea pero que tendrá dos listas.

En la Unidad no existe el sentido autocrítico. Cinthya Viteri cree que cambiando el texto del tuit ha cambiado el concepto. No se puede llevar a la política a un nivel tan utilitario. A reducir una coalición política a un paraguas electoral para que grupos pequeños y sus dirigentes logren alguito. Sea un espacio o sea impunidad a través de la inmunidad.

El proceso de desplazamiento del correísmo como fenómeno político pasa por remover electoralmente a Correa –expresión de ese fenómeno– y por crear condiciones para modificar los defectos estructurales de la política que permitieron que, durante diez años, un modelo corrupto, abusador, regresivo haya tenido los éxitos electorales y haya logrado sus propósitos con un importante apoyo de ciudadanos dispuestos a emborregarse, a cambio de saciar retaliaciones y subordinar su libertad.

Para hacerlo sí son importantes los nombres de quienes concurran al esfuerzo. Sumar a los vivos que saltan de una vereda a la otra con desparpajo e insolencia no cualifica a ningún proceso de unidad en el aporte de transformar la cultura política para impedir que fenómenos populistas se repitan.

Eso explica las críticas a lo que ha impulsado el alcalde Nebot. Pero claro, ya vendrán las respuestas descalificadoras. Ningún mea culpa. O alguna explicación racional que no sea el que nos debemos juntar todos (ladrones incluidos) para sacar a Correa. Esa no es explicación, por simplona e irresponsable. Esa es excusa.

Diego Ordóñez es político

4 Comments

  1. Parece que no hemos aprendido nada. Nuestros dirigentes políticos siguen con la mentalidad del pasado: alcanzar espacios de poder para la élite del partido o movimiento y el país que siga no mas esperando.
    La verdadera unidad significa trabajar por el país y cambiar el modelo económico fracasado.

  2. Exelente análisis de Diego Ordóñez, retrata de cuerpo entero las miserias de la polítrica ecuatoriana y las ambiciones de poder de determinados actores que piensan solo en su provecho y el de sus allegados.

  3. Todos deben deponer sus legítimos intereses políticos.
    Hay que buscar una candidatura de transición, por dos años, que se comprometa a convocar, en ése tiempo, a Constituyente y a Consulta Popular, para preguntar al pueblo mandante: 1.- Autoriza dejar cesantes las designaciones de jueces de las cortes, tanto nacional como constitucional; del Procurador; Contralor; Fiscal General; superintendentes; miembros del CNE; CPC; Asamblea Nacional.
    2.- Autoriza que todas esas funciones sean de elección popular por 8 años, no reelegibles.
    Reformada la Constitución, eliminando todo el andamiaje de concentración de poder, creando controles institucionales (Congreso bicameral) y acción popular, convocar a elecciones generales.
    Caso contrario, cualquier tendencia de oposición que gane, sin éste proceso de transición, nos conducirá a presenciar el último día del castro-narco-comunismo, y el primero, de la más nefasta impunidad.

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