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Seguros médicos: un negocio redondo para el Estado

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A través de un veto parcial, el Presidente Correa ha introducido algunos cambios al Proyecto de Ley de Seguros Médicos y Medicina Prepagada que fue aprobado en agosto por la Asamblea (con un nombre mucho más pomposo, como es su estilo: “Ley Orgánica que Regula a las Compañías que Financien Servicios de Atención Integral de Salud Prepagada y a las de Seguros que Oferten Cobertura de Seguros de Asistencia Médica”).

En el veto enviado al Legislativo, el Presidente introduce la siguiente disposición: “Las compañías que financian servicios de atención integral de salud prepagada o de seguros que oferten cobertura de seguros de asistencia médica, deberán cancelar o reembolsar a la institución de la Red Pública Integral de Salud, los montos o valores que por atenciones médicas en sus unidades se hayan efectuado a personas que también sean titulares y/o beneficiarios de seguro privado de salud y/o medicina prepagada, hasta el monto de lo contratado”. El veto incluye un párrafo igual de redundante y mal redactado para los casos en que un paciente haya sido derivado desde un hospital del IESS o del Ministerio de Salud a una clínica privada. Aquí también, la aseguradora deberá reembolsar a la clínica o al Estado, en caso de que éste haya cubierto las atenciones, “hasta el monto de lo contratado”.

Según estimaciones del presidente del Consejo Directivo del IESS, Richard Espinosa, esta disposición permitirá que la institución –que hace pocos meses redujo el porcentaje de los aportes que se destinan al fondo de pensiones para tratar de solucionar la grave situación financiera del fondo de salud, y que días atrás contrató los primeros créditos de su historia– reciba unos $70 millones anuales por concepto de reembolsos. Para representantes empresariales, eso pone en riesgo la sostenibilidad del sistema de seguros privados de salud, ya que la rentabilidad anual del sector ronda los $12 millones.

Más allá de ese grave riesgo, el veto presidencial implica que en los hospitales del Estado (ya sean del IESS o del Ministerio de Salud) ya no se atenderá gratuitamente a las personas que cuentan con un seguro de salud privado, dado que su compañía de seguros luego tendrá que cubrir los costos de la atención. A esas personas, sin embargo, no se les exime de la obligación de aportar mensualmente al IESS un porcentaje de su salario (en caso de que formen parte de la minoría de ecuatorianos afiliados a la seguridad social) o de pagar puntualmente sus impuestos, cuyo principal propósito –salvo que la “Revolución Ciudadana”, siempre tan ocurrente, haya trastocado los conceptos– es, justamente, financiar los servicios que el Estado debe brindar, de manera gratuita, a todos los ciudadanos que así lo requieran.

En otras palabras, el IESS seguirá recibiendo los aportes (personales y patronales) de las personas que tienen un seguro médico privado y el Estado seguirá cobrándoles impuestos, pero el IESS y el Ministerio de Salud ya no asumirán, como contraparte, los costos de las atenciones médicas que esas personas reciban en sus hospitales. Beneficios incuestionables de la “década ganada”.

Siguiendo la lógica del veto presidencial a la Ley de Seguros Médicos y Medicina Prepagada, lo que el Gobierno ahora propone para el sector de la salud, bien podría extenderse a la seguridad ciudadana. Es decir, que si la Policía presta auxilio a un edificio que cuenta con guardianía privada, la compañía de seguridad deba “reembolsar” al Estado los gastos en los que incurrió. Hace pocas semanas diario La Hora informó que, ante la falta de pago de los valores adeudados, vehículos de la Policía se quedaron sin cupo para cargar combustible en una gasolinera de Ibarra. En este contexto, mejor no dar ideas.

José Hidalgo Pallares es economista y tiene un máster en periodismo

5 Comments

  1. Bueno la verdad que el sistema que se quiere implementar no es malo ! Vamos a apostar a un sueño que es un óptimo servicio de salud , como aquí en los EEUU que se usa un parecido sistema . Aquí me descuentan Medicare seguro de salud estatal , más Medicaid seguro de salud para envejecientes aunque aún no estoy pero lo estaré algún día , más impuestos federales ,más impuestos estatales ,más mi seguro privado de $280.00 semanal , si me enfermo con una enfermedad catastrófica mi seguro de salud PRIVADO solo me cubriría la prima anual de $8.000 mientas mis beneficios patronales siga aportando a mi seguro privado ! Así que la cosa no es como PELAGATOS la sataniza , se está ordenando un sistema asi hay que apoyarlo

  2. En tiempos de Bucaram este ……. se iva a su casa de la patada. Con la misma logica: Pues que si no utilizo su pesimo hospital, se me reembolse lo descontado de manera bi-anual! (no olviden los intereses)

  3. Es increíble y absurdo lo que hace este gobierno.
    La razón por la que muchas personas tienen seguro privado es justamente, por la total ineficiencia de sistema de salud del IESS por el cual el afiliado aporta mensualmente.

    El seguro privado es un costo adicional, que por necesidad el afiliado debe hacerlo, El IESS por el contrario debería reconocer monetariamente, que por su culpa, el afiliado debe entrar en gastos adicionales para protejer su salud.

    El afiliado que a su costo se atiende fuera del IESS está liberando recursos, que el IESS puede asignar a afiliados que no pueden afrontar un seguro privado. Que el IESS cobre por un servicio por el que se paga y es su obligacion hacerlo, es un atentado a los derechos humanos.

  4. Muy buen análisis. Que afán del gobierno por sacar la plata a los ciudadanos, a las empresas y a todo lo que pueda darles dinero. Más aún ahora que no tienen un centavo. Mentira eso q repiten del ser humano sobre el capital. En este caso debería el gobierno tener la decencia de eximirnos a los ciudadanos de la obligatoriedad de aportar al IESS, ya que nuestro aporte mensual no serviría para la atención médica que podamos necesitar. Básicamente nos quitan la plata y no les da vergüenza.

  5. La ley del embudo: lo angosto para la empresa privada y los ciudadanos, y los ancho para el obeso estado. Igual deberemos seguir pagando impuesto por un servicio que estará prohibido por el “crimen” de tener seguro privado en vista de que el seguro estatal es un desastre. Otra robolucionaria idea!!

    Otra metida de mano a los bolsillos privados para sostener esta pesadilla robolucionaria.

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