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Correa: primitivo pero elocuente

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Hoy, cuando ya Rafael Correa es más ex que presidente, poco sentido tiene volver sobre el discurso machista que viene repitiendo desde el año 2006; que sus ideas sobre las mujeres, en lugar de simplemente incorporarse a la lista de lo sabido y resuelto, sean materia para un nuevo debate nacional, solo tiene dos posibles explicaciones: o nos encanta seguir discutiendo sobre verdades comprobadas e irrefutables, o por algún motivo recién vemos, o queremos ver, lo que teníamos ante nuestras narices durante toda la última década.

Correa habló ya sobre Cynthia Viteri cuando debatió con el resto de candidatos durante la primera vuelta electoral del 2006: es bueno que se enoje porque así se le ve más linda, dijo. No recuerdo, sin embargo, que la frase, que pintaba al candidato de cuerpo entero, y sobre la cual el top 15 que acaba de hacer 4pelagatos no es sino un catálogo de variaciones, haya merecido comentarios, observaciones o, peor aún, debates acalorados, como la última perla sobre el maquillaje.

Esa vez el líder fue aplaudido por sus entusiastas seguidores. Y quienes hacían con él la campaña, Alberto Acosta, María Fernanda Espinosa y Fander Falconí, por ejemplo, si llegaron a incomodarse, optaron por el silencio y siguieron muy campantes a su lado; la mayoría de electores, por último, no solo que no encontró nada fuera de lo común en el discurso del machito, sino que lo convirtió en presidente de la República.

Creo que es esto, y no las palabras de Correa, lo que merece ser debatido. Porque a la larga lo que importa, sobre todo a estas alturas del partido, no es que este personaje piense lo que piensa, sino el hecho de que, pregonándolo a los cuatro vientos, haya recibido un respaldo nacional pocas veces visto y, como a él le gusta decir, no haya dejado de ganar elecciones desde hace diez años.

Porque si algo se puede decir de Correa, al menos en este tema, es que ha sido completamente transparente; no oculta lo que es, lo expone ante todos y desnuda su primitivismo con ingenua sinceridad. Siendo así, su éxito solo se explica porque quienes le siguen piensan lo mismo o, no sé cuál de las dos posibilidades es la peor, consideran el tema como secundario o poco digno de atención.

El repertorio de frases trogloditas de Rafael Correa es menos útil para decirnos quién es él (creo que eso quedó suficientemente claro ya a la altura del 2007), sino para mostrarnos el país en que vivimos.

¿Qué revela el progresismo criollo cuando puede pasar sin despeinarse ante el discurso correísta sobre la superioridad masculina? ¿Qué muestran el éxito y la popularidad del político que más ha contribuido a la antología de las frases y los conceptos trogloditas?

Un país en el que la obsesión por el lenguaje de género, por las largas frases con masculinos y femeninos y por las arrobas impronunciables, no pasan muchas veces de ser el refugio para tranquilizar conciencias, el decorado para verse bien y seguir haciendo lo que siempre se ha hecho.

Sin duda el problema está resuelto en los discursos y parece inexistente en los espacios en los que se espera que prime el lenguaje políticamente correcto, pero la vida cotidiana es distinta: ¿no lo han oído en las conversaciones de sobremesa? ¿No hay un papel asignado a los varones y otro a las mujeres? ¿No hay cosas de mujercitas y cosas para machos? ¿No han percibido el disgusto del padre porque su hijo salta menos que una niña? ¿No saben que de cada diez mujeres que encuentran en la calle, seis han sido violentadas de alguna manera?

Lo grave no es que Correa sea homófobo y machista; lo verdaderamente grave es que él está donde está, porque el país que gobierna es homófobo y machista.

Después de todo, y duele decirlo, Rafael Correa es solo parte del paisaje.

5 Comments

  1. De acuerdo totalmente. Correa no es màs odiadodor e intolerante que mucha gente. Suficiente es ver como la gente se expresa en las redes sociales. Por eso es que su odio y prepotencia tiene tanta resonancia… es él el espejo de la sociedad. Algo para el debate, sin duda.

  2. A nadie se le ocurrido la posibilidad de otro escenario político. Que tal si aparece un outsider que tiene la solución al problema económico y que puede: no despedir a ningún empleado publico, crear más empleos publicos y privados, crear un bono para desocupados, no imponer nuevos tributos, renegociar la deuda, incrementar la riqueza y redistribuirla, incrementar el comercio exterior, potenciar el agro, etc, etc. Este escenario es posible. Yo se como hacerlo. El único problema es que Correa también lo sabe. Y como Yo no puedo ser este outsider y el si, porque tiene todos los poderes, tendremos el dictador midas para largo.

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