¿Estamos en la mismísima Edad Media?

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Hace un par de semanas, escribí en mi columna sobre la necesidad de que los candidatos a la presidencia se manifestaran sobre sus propuestas en materia de igualdad de género, derechos de la mujer y de las personas GLBTI, en caso de tenerlas. Sorprendentemente, el artículo recibió una serie de comentarios de lectores indignados porque, a su criterio, había yo tocado un tema “inmoral” que, además, no era “trascendente”. Me sugirieron incluso hablar más bien de la “crisis económica”, porque claro, para algunos la vida empieza y termina en la plata.

¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI se afirme que hablar sobre igualdad de género no es importante? Espeluzna constatar que la posibilidad de millones de mujeres, hombres y niños a vivir en igualdad y libres de violencias sea irrelevante e, incluso, visto como una apología a la inmoralidad en este país. Especialmente cuando en este preciso momento, millones marchan en diferentes ciudades de la región para protestar por el incremento en casos de femicidio, en un plantón internacional conocido como el “Miércoles Negro”. Francamente, cualquier diría que estamos en la mismísima edad media.

“Que hable de maquillaje”, dijo Rafael a Cynthia en televisión nacional. Fue una forma bastante chabacana de sugerir que la candidata es tonta y que, además, es tonta por ser mujer. En realidad, le dijo que se ubique; que las cuestiones políticas y económicas de un país no son cosas de mujeres, quienes por defecto están diseñadas para lo light.  La burla a Viteri, (que en realidad es violencia de género disfrazada de mal chiste), es una afrenta a todas las mujeres del país, pues evidencia una vez más, que para nosotras participar en política supone riesgos adicionales que los hombres no sufren, especialmente si ese ejercicio se hace desde la oposición.

De ahí que las que nos atrevemos a ejercer periodismo de opinión seamos generalmente atacadas no por lo que expresamos, sino por nuestra propia condición. Ello se evidencia porque los detractores no llegan siquiera a controvertir nuestros argumentos sino que atacan nuestra apariencia física, nuestra vida sexual, nuestros hábitos alimenticios, nuestro estado civil y nuestra situación familiar. Cualquier intento de abogar por nuestros derechos, nos deja reducidas al nivel de Hitler, cuando nos llaman “feminazis”.

Y en esto, Correa no es el culpable. Su discurso es posible solamente en una sociedad donde el maltrato a la mujer está normalizado en diversas esferas. Y donde a la vez, existen concepciones equivocadas de la masculidad, que la asocian con violencia, agresión e irrespeto hacia la dignidad del otro. De ahí que la política esté, desde siempre, atravesada por un discurso misógino que hoy nos es casi cotidiano: los candidatos o los políticos compiten por demostrar quién es el más macho, y parte importante de la contienda está, precisamente, en cuestionar la masculidad del otro. Eso explica por qué a muchos les espanta más los rumores sobre la orientación sexual de algunos funcionarios públicos, que el hecho de que hayan cometido varios actos de y corrupción.

El maltrato y el machismo están enraizados en las dinámicas de la familia, base de la sociedad. La desigualdad en las obligaciones familiares es visto como algo tan normal como defendible. Nos indigna saber que la hija de un futbolista recibe 4000 dólares de pensión alimenticia, pero nos parece correcto que ese mismo futbolista se escape de la justicia en ambulancia y acolitado por la propia selección y los técnicos de su equipo, para no pagar esa pensión. Esto solamente puede explicarse porque en el fondo, muchos (y muchas) aún creen que el cuidado y crianza es inherente y exclusivo de las mujeres, y que exigir al padre cumplir con sus responsabilidades es un abuso y hasta una maldad.

El asunto de la pensión impaga de Enner Valencia desató un acalorado pero necesario debate en redes sociales sobre la igualdad en el cuidado y crianza de los hijos. Si algo quedó en evidencia de aquello fue que, al perpetrar estos estereotipos, no solo las mujeres y niños son afectados. También se perjudica a muchos hombres decentes y conscientes que quieren asumir su rol de padres de manera adecuada e integral y por su sola condición se les considera “no aptos”. A ellos también se les condena a vivir, contra su voluntad, con las limitaciones impuestas a su propio sexo.

Son precisamente las violencias cotidianas en lo emocional, psicológico y hasta económico, el germen de ese mal mayor que en años recientes se ha denominado “femicidio”: el asesinato a las mujeres por esa condición. No obstante, aún esos delitos aberrantes son normalizados y justificados cuando, en lugar de cuestionar al agresor, nos interesamos más en si la víctima tenía minifalda, había tomado un trago o estaba caminando sola en la noche. Así, las conductas que para los hombres son normales, para nosotras son causal y hasta justificativo de violación, golpes y muerte.

Para consolidar estas diversas formas violencias, existe un entramado perverso de familiares, amigos, abogados y jueces dispuestos –como la selección con Enner– a blindar al irresponsable y protegerlo de cualquier intento de cumplir con sus obligaciones o asumir su responsabilidad sobre sus actos. En caso de ver todo perdido, la defensa por excelencia de estos personajes siempre es acusar a quien aboga por sus derechos de “loca” o de “puta”.

Si algo podemos concluir de todo lo anterior, es que el debate sobre la igualdad de género no solo es importante sino sumamente urgente. Debe ser parte de la política pública de cualquier gobierno, y debe hacerse en consonancia a las obligaciones internacionales del Estado en materia de derechos humanos y no de acuerdo a los paradigmas anacrónicos impuestos, en gran parte, por la religión. Porque la observancia de los derechos de las mujeres, niñas y personas de sexualidad diversa no es solo una cuestión que les afecta a ellos; en una cuestión que afecta también la posibilidad de millones de hombres, jóvenes y niños, de vivir su vida libre de estereotipos y condicionamientos preestablecidos, y en definitiva, de poder ser lo que quieran ser.

17 Comments

  1. Srta María Dolores: Comprendo lo difícil que debe ser para los periodistas el soportar los criterios divergentes cuando los mismos no se enmarcan , primero, en el respeto del por qué se emiten las observaciones y sugerencias necesarias como la suya; y por otra parte, las réplicas que encierran en sí, más que aportes positivos, ciertos odios o criticas duras que emanan posiblemente producto de las taras machistas que imperan aún en una gran población, no solo en Ecuador, es una enfermedad generalizada inclusive en el proceder del mismo presidente elegido en el país más poderoso, lo escuchamos al señor Trump, verdad? Esperemos que dicho mal se erradicará, quizá, con suerte en éste siglo? Debo reconocer que lo afirmado no se aleja de la verdad que es visible en varios pasajes y sectores diversos. Admiso el trabajo periodístico e investigador como la única puerta abierta para respirar democracia. Ëxitos en su gestión.

  2. Estimada María Dolores: he leído con deleite -por las razones y la convicción con que está hecho- su artículo, que -como pocos- ha abierto un diálogo con contenidos. Leí también cada uno de los comentarios, y aunque no concuerdo con algunos de ellos, creo que el ejercicio de participación racional que hace 4pelagatos.com debería ser emulado por todos los medios de comunicación. Por motivos de estudio me adentré en el viacrucis jurídico por el que transitan personas GLBTI, y pude constatar la enormidad de los prejuicios que conviven en nuestra sociedad y que se ponen de manifiesto en las decisiones de los operadores de justicia. Ciertamente, los problemas del país no se circunscriben solamente al ámbito económico, y quienes aspiran a dirigir la nación deben preocuparse de la sociedad ecuatoriana como un todo integral. Le reitero mi admiración por su frontalidad y valor.

  3. Dudo que en un corto plazo este tipo de conducta de los ecuatorianos cambie, es un cáncer difícil de extirpar; tengo esperanza en las futuras generaciones, ellos viven otra realidad.

  4. de acuerdo hay temas que merecen ser tratados y que los candidatos deben dar su criterio al respecto, no entiendo el por qué del cuestionamineto al respecto, en qué época vivimos

  5. El tema es muy complicado, si se hace un análisis más profundo. Los derechos y libertades de ser iguales sin distinción de raza género o religión. Por este motivo al igual que existen hombres responsables existen mujeres sin moral y ética. El cambio de la forma de pensar y actuar debe empezar desde la escuela y obviamente en la familia. Pero si en la familia no existe el respeto hacia las personas, la escuela debe hacer énfasis en este tema. Con respeto Marcelo Hidalgo

  6. Definitivamente, aquel candidato que hable claro sobre el tema, tendrá mi voto. No podemos las mujeres ir votando a cualquier misógino o machista que luego dice representarnos.
    Este gobierno, deja una deuda incalculable en materia social. El machismo normalizado desde el primer mandatario es una muestra clara de lo que hoy por hoy es la sociedad ecuatoriana.
    Fruto de esta violencia, que no solo la sufren las mujeres y los hombres que no se doblegan a lo que dictamina la mayoría, muchos niños y niñas desde tempranas edades sufren maltrato escolar, sexual o físico o psicológico. Mucho por caminar, pero hay que empezar YA!

  7. ¿Por qué se cree que todo pasa por la religión? Me parece que argumentar eso es pura victimización. Hay argumentos que no son religiosos, sino de humanidad. No todo puede estar permitido en una sociedad, por el bien de la misma. Si creemos que la Ley por la Ley es el soberano, estamos ya no en un estado solo de derecho, sino de absolutismo. La diversidad comienza reconociendo la diferencia (¡qué mayor diferencia entre un hombre y una mujer!). Lo otro, es parte de una ideología -que no es mala per se- sino que pretende erigirse como la única válida, desconociendo que aunque no se identifiquen como hombre o mujer, termina en esta lógica “binaria” (no se olvide de la noticia de los transexuales en nuestro país que decidieron ser padres, en definitiva uno se ubica como padre y otro como madre). Si pensamos que hay que hacer leyes en favor de todos, este mundo tendría leyes que aprobarían todo (no se olvide que en varios países europeos las personas quieren que se legalice la pedofilia, el matrimonio entre madre/padre, hijo/a, humano/escoba, humano/perro, etc. No estoy afirmando nada, solo que creo que la lógica y la naturaleza algo de razón tendrán para que haya sido esto y no lo otro.

    • Tuve que releer el artículo para buscar donde se habla de religión y no lo encontré. Con todo el respeto, le invito a reflexionar su comentario y permitirse cuestionar el “establishment”. Hay muchas sociedades como la sueca y en general toda la zona escandinava, donde la inclusión, el respeto y el despojo de paradigmas e ideas preconcebidas han sido pilar fundamental para terminar con lacras como la corrupción y la violencia.

      No se pide leyes para todo, lo que se pide es normas protectoras contra aquellos grupos de minoría, como por ejemplo aquellos juzgados por su sexualidad, quienes no acceden a muchos beneficios ciudadanos como la conformación de un patrimonio familiar o el compartir la carga de impuestos.

      El hombre y la mujer somos diferentes fisiológicamente, pero no por eso se puede pensar que no servimos para alguna actividad puntual. Los hombres además, también son presos de este sistema machista donde se les invita a desconectarse de sus emociones o a actuar de manera violenta para ganarse un puesto en un grupo.

      Hay muchas cosas por cambiar independientemente de la raza, sexo o credo y es sobre esa diversidad que debemos empezar a construir una sociedad más humana que no tolere 10 años de agresividad y corrupción como lo ha hecho ahora. Si logramos llegar a ese nivel de consciencia no habrá Correa alguno que se instale y pretenda “liderarnos” como tristemente ha pasado.

      • Gaby, me parece que no leyó bien el artículo, con todo respeto. Allí se agrega: “Debe ser parte de la política pública de cualquier gobierno, y debe hacerse en consonancia a las obligaciones internacionales del Estado en materia de derechos humanos y no de acuerdo a los paradigmas anacrónicos impuestos, en gran parte, por la religión”. El artículo reza: “¿Estamos en la mismísima edad media?”. Algunos matices: “Edad Media” se debe escribir así, y no en minúscula, ya que fue una etapa en la historia de la humanidad. Espero que ponerlo en minúscula no sea en menoscabo de lo que se vivió allí. Pero, ya que nos metemos en historia, hay que enfatizar que la Edad Media fue una época muy provechosa para la Humanidad. Se crea la Universidad (a la sombra de la Iglesia, nos guste o no)… La cuestión es que descubro que en artículo hay una especie de “Leyenda negra” que ve a la Edad Media como la etapa del “oscurantismo”, cuando fue una época de luces (a su manera); pero que busca unir Edad Media con la Iglesia para deslegitimar una etapa necesaria en la vida de Occidente. Si yo juzgo hechos del pasado con ojos del presente cometo las mayores injusticias a la verdad y a la razón. Con todo, sin caer dentro del positivismo, creo que no tiene base científica la propuesta de género, de allí que se la llame ideología. ¿Mi cuerpo no me define como hombre o mujer? ¿Todo se reduce a como me siento? Es lo más ilógico que he escuchado, ya que es como argumentar que mis años no definen mi edad o que mi presión arterial no define mi hipertensión. Hay una realidad objetiva (fuera del problema que implica) que no depende de mi subjetividad. Yo no puedo decir que soy un árbol o que soy un gato, cuando soy persona; por más que diga que hoy es de noche, cuando es de día, no es de noche, a si lo repita y la gente lo crea. Es verdad que no debe existir discriminación por una tendencia de mi sexualidad, pero eso no debe ser justificativo para imponer algo.

        • Pretender seguir manteniéndonos en preceptos antiguos, y desconociendo los nuevos tiempos -y que esto justamente, conlleva a romper paradigmas o ideas preconcebidas, vengan de donde vengan- no hará que la humanidad evolucione.

          Créame, en materia social, hablo por derechos de niños y niñas (niñas obligadas a casarse o a ablación), decisión sobre el cuerpo de las mujeres como si de un objeto (y no un sujeto) se tratara, estigmatización por la orientación sexual (como si esto le afectara directamente a usted o a la sociedad en su conjunto), violencia desmedida contra grupos minoritarios, misoginia, estamos lejos de haber evolucionado como sociedad y gracias a haber pasado la “Edad Media”, es que estamos aquí queriendo seguir construyendo y no quedándonos en esa zona bien cómoda donde solo un grupo de poder mantiene sus privilegios.

          Todos los males que ahora repudiamos, en el caso ecuatoriano, como es el autoritarismo, la violencia, la corrupción parten en gran medida de que los indicadores de crecimiento social están por los suelos, porque una sociedad consciente no hubiera permitido lo que aquí ha sucedido.

    • No pretendo defender al Sr.Valencia pero fue pública una explicación de el sobre este problema .
      Entendi que la hija estaba con su abuela paterna y que recibía las mejores atenciones y cuidados en todos los aspectos.
      La Sra en cuestión esta dedicada a actividades no correctas y con el dinero recibido que era para su hija había comprado carro y mal gastado incorrectamente.
      Hay también casos como este en los que algunas mujeres ayudadadas por abogados abusan de su condición.

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