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Chiriboga, preso. ¿Qué viene?

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El Tribunal Penal de Pichincha no tuvo dudas. Tras trece días de juicio, su decisión de condenar a Luis Chiriboga a 10 años de prisión fue unánime. La lectura de la sentencia demoró cuatro horas, lo que habla del detalle y fundamentación que el caso tuvo de parte de la fiscal Diana Salazar, quien para encontrar los suficientes indicios de responsabilidad del expresidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) en el caso de lavado de activos investigó en Paraguay (sede de la Confederación Sudamericana de Fútbol y cuyos dos últimos presidentes están presos por el Fifagate) y recibió también la colaboración de las fiscalías de otros países sudamericanos, en un caso sin antecedentes en la historia del fútbol ecuatoriano.

A la espera de que los acusados apelen en la Corte Provincial, de cara al fútbol ecuatoriano cabe una respuesta de parte de su principal organismo. Es la segunda vez en una década que su nombre queda fehacientemente involucrado ante un delito. En el 2006, la justicia señaló que un funcionario de la FEF (Vinicio Luna, quien también sufre pena por el caso de lavado de activos) utilizó el organismo para tráfico ilegal de personas. Aquella vez, nada pasó y Luna, finalmente, terminó volviendo a la Federación con tanto o más poder como el que tenía antes de su primer procesamiento y posterior prisión.

Hoy, la FEF fue teatro de un caso de lavado de activos. En definitiva cuenta, lo que la fiscalía demostró ante el tribunal es que a la Federación Ecuatoriana de Fútbol entró dinero producto de actividades ilegales (principalmente soborno) y el mecanismo financiero de esta entidad blanqueó este dinero de cara al sistema financiero bajo la figura de “donaciones” provenientes del exterior.

Ante esta situación tan grave, ¿qué pasa en la FEF? Nada. El andamiaje económico y administrativo establecido por Chiriboga durante 18 años de gestión se mantiene intacto. Ni siquiera los nombres han cambiado, incluso en los cuadros estelares siguen todos menos el procesado expresidente. La fiscalía, de acuerdo a decisión tomada dentro de la sentencia del viernes 18 de noviembre, también investigará a los miembros del directorio actual, con la finalidad de llegar más lejos en la ramificación local del Fifagate, caso que conmovió la estructura del fútbol a escala universal.

La Federación Ecuatoriana de Fútbol la conforman los clubes que hacen fútbol profesional y las asociaciones provinciales. De ellos depende la estructura del organismo, sus procedimientos. En el 2006, ante el caso de coyoterismo y todo el peso de la decisión judicial de entonces, nada hicieron para que se busquen los mecanismos para que deslindar a su entidad de prácticas ilegales. Diez años después, la historia se repite. Más allá de perogrulladas tuiteras de parte de algunos dirigentes, no hay la visible voluntad de que, por fin y tras la condena legal y social, existan cambios estructurales.

Por ejemplo, nadie pide algo mínimo: que el directorio se exponga a la investigación de fiscalía fuera de sus cargos. En el fondo, no hay interés por variar la situación porque, finalmente, todos se han servido del sistema instalado por Chiriboga. Por ejemplo, las quejas y las cuestiones “principistas” establecidas cuando la FEF abusiva e ilegalmente se atribuyó para sí los derechos de televisión del Campeonato Nacional, anteriormente administrados por los clubes, se diluyeron el rato que el Estado pagó más por transmitir los partidos de la competencia local. Los reclamos por el manejo federativo dependen pura y exclusivamente del momento económico particular de los clubes. Cuando la FEF paga a tiempo los derechos de TV, nadie declara contra el sistema y pide cambios.

Así, mientras los clubes se miren el ombligo, no hay posibilidad de un cambio imprescindible para salvar del naufragio al fútbol profesional. Un naufragio del cual son responsables, tanto o más que el sistema chiribogista, los mismos timoneles de los equipos, pues finalmente ellos son quienes han tomado decisiones que muchas veces colindaron con el delito. Basta ver la situación de Deportivo Quito, por ejemplo. La Liga Profesional, un compendio de buenas intenciones, floreció y fue promovida como un mecanismo para sacar del juego a Chiriboga, bajar su poder. Una vez que la justicia se encargó de esto, este proyecto de ordenamiento que habría significado una alternativa válida para reordenar la actividad profesional, fue a morir en la papelera.

Luis Chiriboga seguirá en prisión, también la Federación Ecuatoriana de Fútbol seguirá funcionando con base en el sistema que él sembró prolijamente desde 1998. Diga lo que diga la justicia, mientras los verdaderos responsables del cambio (los dirigentes de los clubes) no quieran cambiarlo, no cambiará y se seguirá afianzando. Y los dirigentes, mientras sus bolsillos e intereses particulares no se vean afectados, simularán “preocupación”, pero en el fondo seguirán tranquilos. Un auténtico círculo vicioso, mientras la actividad futbolística va camino al abismo.

3 Comments

  1. Esteban, hubo tres equipos representados por sus dirigentes que no estuvieron de acuerdo nunca con la FEF. Católica, Manta y LDU.
    !Porqué generalizan ustedes al decir todos los dirigentes?
    Igual escuché en la radio que ustedes trabajan.
    Cevallos, Jarrin y tú siguen repitiendo el mismo mensaje cómo si ellos estaban de acuerdo con el manejo de la FEFy ustedes saben que no es así, no creo que sea correcto meter a todos los dirigentes en el mismo saco y desinformar.

  2. Si bien hay mucho de cierto en tu articulo, no es certero en denunciar a todos los culpables de la podredumbre del futbol ecuatoriano. Alli estan, aparte de Luis Ch., su principal responsable, una larga cola de acolitos y directos responsables: los Directorios que lo socapaban y alacahueteaban estos casi 20 años; los dirigentes de los clubes, casi todos; los de las asociaciones provinciales, verdaderos parasitos en el ambiente del futbol profesional; el/los gobiernos, que a traves de los canales incautados politizaron el futbol y lo manosearon con el cuento de que el futbol, un espectaculo privado, debe ser gratis; la prensa compinche, amañada y beneficiaria, mientras chupaban y mamaban de la teta de la FEF; por ultimo, una afición ingenua y embrutecida por los “logros del Inge” en clasificar a los mundiales.

    Avila no desconozcas a los pocos dirigentes enfrentaron al mini-tirano de Luis Ch., a quienes los suspendió o defenestró, pero que no pudieron frente al poder que ese dictadorzuelo ejerció. Entre ellos están los dirigentes de LIGA, Catolica, Manta y alguno más, que eran minoria absoluta frente a los que seguian mamando y en grande. O acaso no te sorprende que los del astillero, el auquitas, el nachito y otros de provincia hayan sido fieles aplaudidores del Inge, o que un muerto en vida como lo fue el Dep. Quito se haya mantenido, logrado titulos y haya estructurado una corruptela con un guión parecido al de la FEF, pero en chiQuito.

    La liga profesional fue un esfuerzo serio y bien-intencionado, todavia lo es, para empezar a sanear este futbol pobrete y corrupto, pero deben apoyarlo todos los que verdaderamente queremos cambios de fondo, pero que alguna prensa tribunera, sobretodo de tu radio, la quiere enterrar solo porque no les permiten entrar a un estadio, aquel donde se han alcanzado los logros mas relevantes del futbol ecuatoriano y que les cae antipatico porque no son “pueblo” ni están de moda hoy en dia por tanto no les trae mucho rating…o me equivoco?

    Las verdades se dicen completas, porque a medias parecen mentiras !!

    Saludos

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