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El mea culpa de Fidel Castro sobre los gays fue tibio y tardío

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Aunque llegó decir que asumía su responsabilidad, Fidel Castro nunca pidió perdón por la persecución que hubo en contra de los homosexuales durante los primeros años de la revolución cubana. En tres entrevistas en las que habló sobre el tema, Castro lamentó lo que ocurrió con los homosexuales pero siempre aseguró que él nunca tuvo nada personal en contra de ellos. En las tres ocasiones presentó el tema como si el tema hubiera estado fuera de su control o si se hubiera producido en contra de su voluntad.

Hay evidencias que indican que aquello no es cierto y que Castro, en efecto, condenó, se burló y criminalizó a los homosexuales en los años 60 y 70. Además, que la persecución fue una política de Estado que no pudo haberse realizado sin su consentimiento.

Una de las primeras declaraciones que se tiene registrado de Castro en las que dice haber lamentado la homofobia que hubo en Cuba fue en 1992 durante una entrevista con el nicaraguënse Tomas Borge. “Yo, personalmente (…) no padezco de ese tipo de fobia contra los homosexuales. Realmente, en mi mente nunca ha estado eso y jamás he sido partidario, ni he promovido, ni he apoyado, políticas contra los homosexuales. Eso correspondió, yo diría, a una etapa determinada y está asociado mucho con esa cosa del machismo”.

Años más tarde, en una entrevista con el diario mexicano La Jornada en el 2010 y luego en otra con Ignacio Ramonet, de Le Monde Diplomatique, en el 2015, Castro insistió en que lamentaba lo que había ocurrido en la Cuba con los homosexuales, a quienes no solo se los perseguía sino que se les llegó a recluir en campos de concentración donde se suponía iban a ser “reeducados”. “Es cierto que en esos momentos no me podía ocupar de ese asunto… Me encontraba inmerso, principalmente, de la Crisis de Octubre, de la guerra, de las cuestiones políticas…”, dijo Castro a La Jornada no sin antes asegurar que “si alguien es responsable, soy yo”.

Cuando Ramonet lo entrevistó para su posterior libro 100 horas con Fidel, Castro dijo lo siguiente:Yo ahora no voy a defenderme de esas cosas, la parte de responsabilidad que me corresponda la asumo. Ciertamente yo tenía otros conceptos con relación a ese problema. Yo tenía opiniones, y más bien me oponía y me habría opuesto siempre a cualquier abuso, a cualquier discriminación, porque en aquella sociedad había muchos prejuicios. Sufrimientos de familias. Ciertamente los homosexuales eran víctimas de discriminación, En otros lugares mucho más que aquí, pero sí eran, en Cuba, víctimas de discriminación, v, afortunadamente, una población mucho más culta, más preparada ha ido superando esos prejuicios”.

En las tres entrevistas Castro asume una responsabilidad distante propia del líder que asegura que no puede ocuparse de todos los asuntos de un proceso político. Según el Castro que lamenta lo ocurrido, todo fue producto de situaciones que estuvieron por fuera de su control.

Sin embargo, hay evidencias históricas que permiten ver que Castro sí mantuvo  una posición agresivamente homofóbica y que no es cierto que la persecución a los homosexuales haya sido una simple consecuencia de la cultura machista cubana o del supuesto estado de guerra que mantenía la revolución con enemigos externos.

Quizá la prueba más contundente y más recordada es el discurso que Castro dio el 13 de marzo de 1963 cuando se conmemoraba el sexto aniversario del asalto al palacio presidencial. En ese discurso, Castro no solo que habló despectivamente de los homosexuales sino que llamó a cualquier conducta homosexual como enemiga de la  revolución. Incluso llegó a sugerir que la homosexualidad era una desviación burguesa porque, según sus conclusiones, en el campo eso no se ha visto.

Aquí el fragmento de aquel famoso discurso:

“Muchos de esos pepillos vagos, hijos de burgueses, andan por ahí con unos pantaloncitos demasiado estrechos; algunos de ellos con una guitarrita en actitudes “elvispreslianas”, y que han llevado su libertinaje a extremos de querer ir a algunos sitios de concurrencia pública a organizar sus shows feminoides por la libre.

“Que no confundan la serenidad de la Revolución y la ecuanimidad de la Revolución con debilidades de la Revolución.  Porque nuestra sociedad no puede darles cabida a esas degeneraciones (APLAUSOS).  La sociedad socialista no puede permitir ese tipo de degeneraciones.

“¿Jovencitos aspirantes a eso?  ¡No!  ‘Arbol que creció torcido…’, ya el remedio no es tan fácil.  No voy a decir que vayamos a aplicar medidas drásticas contra esos árboles torcidos, pero jovencitos aspirantes, ¡no!

“Hay unas cuantas teorías, yo no soy científico, no soy un técnico en esa materia, pero sí observé siempre una cosa:  que el campo no daba ese subproducto.  Siempre observé eso, y siempre lo tengo muy presente.

“Estoy seguro de que independientemente de cualquier teoría y de las investigaciones de la medicina, entiendo que hay mucho de ambiente, mucho de ambiente y de reblandecimiento en ese problema.  Pero todos son parientes:  el lumpencito, el vago, el elvispresliano, el “pitusa” (RISAS).

“¿Y qué opinan ustedes, compañeros y compañeras?  ¿Qué opina nuestra juventud fuerte, entusiasta, enérgica, optimista, que lucha por un porvenir, dispuesta a trabajar por ese porvenir y a morir por ese porvenir?  ¿Qué opina de todas esas lacras?”.

El discurso no parece que haya sido una expresión aislada de la homofobia en la Cuba de Castro. En 1965 se crearon las Unidades Militares de Ayuda a la Producción, una alternativa al servicio militar que agrupaba a religiosos, pacifistas, homosexuales y otros grupos. Se creía que el trabajo y un régimen estricto serviría para ‘rehabilitarlos’. Estos campos serían cerrados tres años después.

Durante los primeros años de los 70 las cosas no cambiaron mucho. En 1971 el Congreso Nacional de Cultura y Educación decidió que no se debía tolerar más a “homosexuales reconocidos” a pesar de su “mérito artístico” por la influencia que podían tener sobre la juventud cubana. Se declaró la homosexualidad como una desviación incompatible con la Revolución. Artistas, maestros o actores gays y lesbianas perdieron sus trabajos. Se echaron a los homosexuales del Partido Comunista. Algunos estudiantes fueron expulsados de la universidad y muchos artistas, como el escritor, Reinaldo Arenas fueron perseguidos. Se prohibió que los gays tuviesen contacto con niños y jóvenes o que pudieran representar al país.

Pero en 1975 el Tribunal Supremo Popular anuló las leyes que ordenaban excluir a los homosexuales de los empleos vinculados con la educación y la cultura.  En 1976 incluso se creó una comisión para la investigación de la homosexualidad que culminó con la despenalización de las relaciones entre personas del mismo sexo en 1979.

Actualmente en Cuba no se persigue a los gays. De la mano de Mariela Castro, hija del presidente Raúl Castro y directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), desde 2008 el Estado financia las operaciones de cambio de sexo.

Lo que queda en evidencia es, sin embargo, que cuando Castro confesó lamentar todo lo ocurrido, no reconoció que él fue uno de los más agudos y agresivos portavoces de la homofobia revolucionaria. El reconocimiento que hizo ya en el cenit de su vida fue esquivo y tibio, sin duda.

4 Comments

  1. El fallecido para algunitos es casi un Dios( en su pais esta bien x que al fin de cuentas se acostumbraron a vivir asi, es lo unico que conocen, y del mundo exterior nada, y si conocen algo es solo lo que el comunisto quiere transmitir), pero para algunos socialistas hasta lo califican de digno… no se cual dignidad…..

  2. Ya no le den más espacio a ese esperpento comunista que tanto daño hizo a Cuba y a otros países con el mal ejemplo, donde otros tontos útiles lo vieron como referente.. Dejémoslo caer en el olvido, que es donde se merece estar. Dudo que descanse en paz

  3. Lamentable realidad que vivió el mundo especialmente el occidente “civilizado”, en el Reino Unido mama Thatcher “Dama de Hierro” paladin de la “libertad” en 1988 tuvo el dudoso honor de introducir la primera ley homófoba en el Reino Unido en más de un siglo: la “Sección 28”, prohibía a las autoridades locales “promocionar intencionadamente la homosexualidad o publicar material con la intención de promocionar la homosexualidad” o “promocionar la enseñanza de la aceptabilidad de la homosexualidad como una supuesta relación familiar en cualquier escuela subvencionada” (una ley que el Gobierno laborista tardó años en poder derogar debido a la oposición de la Cámara de los Lores, y que fue finalmente revocada el 21 de junio de 2000 en Escocia y el 18 de noviembre de 2003 en el resto del Reino Unido). Además durante los mandatos de Thatcher los arrestos y condenas por relaciones homosexuales consentidas se multiplicaron, así como la violencia contra las personas homosexuales.
    Es algo así como nuestra opinión pública que descubrió que solo en Venezuela hay hospitales, carceles casi mediavales e insalumbres así como la prostitución infantil… Honduras y El Salvador son como Suiza y España un paraiso laboral.
    Me gusta el articulo y mis conclusiones son que los personajes de ese tiempo, (Margie incluida) vivierón con esa visión, tan condenable como decir que Washington era un tirano porque tenía esclavos. (actividad también aberrante pero de su tiempo) en el Ecuador hasta 1997 la homosexualidad estaba tipificada en el código penal y asi la lista en los países “libres” interminable. Saludos y felicitaciones por abrir estos foros.

  4. Leyendo este dicurso infiero de donde viene la “sana costumbre” de lanzar epítetos como eje principal de las arengas políticas. Parafraseando a Jaime Beyli, Corre no so,lo perdió a su padre, sino a su maestro…

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