Eso de lo que nadie habla: el fantasma de la ingobernabilidad

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Hay algo de lo que no se habla en estas elecciones. Pareciera que el objetivo único es arrebatarle el poder a Alianza País y punto final. No se dice nada de las condiciones en las que quedará el país después de Correa en lo institucional, especialmente, cómo va a ser gobernado desde lo político, cómo se va a fiscalizar con autoridades de control aún correístas. Nadie habla de ese fantasma de la inestabiliad que rondaba la política ecuatoriana hasta que se instauró el correísmo y vuelve a aparecer ahora que, por primera vez en 10 años, no se presenta Rafael Correa como candidato presidencial y la oposición parecería tener alguna posibilidad de romper la hegemonía oficialista. De la futura (in)goberanabilidad no se dice nada.

La estrategia del gobierno es repetir la fórmula de una sola vuelta, para ganar legitimidad y fortaleza política. Sin embargo, aún si así fuese el porcentaje de votos del movimiento de gobierno no sería suficiente para otorgarle una mayoría de asambleístas de las características que tiene hoy.

Eso supone un capítulo inédito dentro de la vida política de Alianza País, pues implicará que por primera vez en una década, se siente a negociar. Adiós a aquellos días idílicos en los que se pasaban leyes económico urgentes sin chistar. Adiós también a los bloques monolíticos que resultaban parlantes del Ejecutivo. La oposición reunida podría tener más asambleístas que AP y eso implicará bloqueo.

  Si es que gana la oposición no es factible que lo haga con un bloque de asambleístas capaz de conformar una mayoría sólida. Eso hace más probable que el siguiente sea un gobierno de transición sin mayores ambiciones y posibilidad de concretar cambios radicales.

 Aquellos que aspiran a una ruptura profunda, pueden seguir soñando. Veamos, esto asume que una vez obtenida la victoria, el gobernante electo demolerá la estructura institucional establecida en Montecristi vía una consulta popular que convoque a una nueva Asamblea Constituyente. Cómo se realizaría esta convocatoria y qué viabilidad política tendría, no sabemos. Ninguno de los punteros de oposición llegará con la fuerza política necesaria como para sostener un escenario de esta naturaleza. Seamos realistas, ¿el señor Lasso, la señora Viteri o el General Moncayo tendrán el músculo como para convocar a una nueva constituyente, venciendo todos los obstáculos de ese camino? ¿Tienen trazado el mapa de ese cambio, así como lo tuvo AP en su tiempo? Lo dudo. Hay que recordar que la Asamblea Nacional, será el ojo del huracán.

La siguiente Asamblea estará fraccionada incluso entre partidos de similar ideología política como son CREO y PSC.   Un bloque no cohesionado de oposición podría ser más numeroso que el AP. La necesidad de un gran acuerdo parlamentario que incluya una agenda legislativa de corto y mediano plazo y que incluya las reformas a realizarse resulta imprescindible. Dada nuestra pobre cultura política, llegar a dicho consenso puede ser complejo.

Por todo lo dicho, es necesario que los candidatos asuman y entiendan que se acabaron los años de sólida estabilidad institucional/presidencial que instituyó el correísmo en su década en el poder.  Que la luna de miel entre el gobernante y el pueblo también llegó a su fin. Que las calles se verán agitadas por el ajuste económico pendiente y que eso es parte del paquete de lo que se debe hablar y no callar: del fantasma que retorna.

 El 19 de febrero abrirá un nuevo capítulo luego del paréntesis estable y gobernable de la última década. Esto quiere decir que el Ecuador volverá a lo que tradicionalmente fue, un país con poco grado de gobernabilidad y un alto grado de inestabilidad. Feo panorama para la entusiasta oposición.

10 Comments

  1. Borregos de un lado y del otro, pero pensemos este es un país donde existe una oposición beligerante que trata de borregos a los ciudadanos, que esta dividida, ¿es una esperanza de institucionalidad?, ¿como puede ser que no pudieran ceder posiciones y presentar una candidatura conjunta?, ¿cómo puede ser que el candidato con mayor ventaja elige a un personaje nefasto solo para contentar a grupos que esperan revanchismo, pero que sabe que es una espada de Damocles?.

    Cuando el interés ulterior en teoría es vencer al correísmo (que tiene errores que son horrorosos), usted habla de institucionalidad, quierase o no, ahora tenemos una institucionalidad que si bien mira al poder pero al menos es algo, algo, con la leve esperanza de donde empezar a construir, antes era el desorden máximo.

    La muestra esta ahí una oposición que se fracciono porque espera repartirse el poder (la pelea es por ver quien pasa en segunda vuelta para tener la sarten en la mano), en la segunda vuelta ciertamente mostraran cara de unidad y vendra la repartija.

    Señora Correa, paremos con este tipo de articulos que dividen, necesitamos un país fuerte con gente que piense en el futuro que sean de gobierno u oposición pero que lleguen a acuerdos honestos en pos del país que cedan por el futuro, ¿quiere construir sobre cenizas?.

  2. Nuevamente le felicito Anamaría, este es el aspecto medular de los próximos años. La imperiosa necesidad de recortar el tamaño del estado; la severa crisis económica; la destrucción de los conceptos y entidades democráticas que la dictadura corrupta nos deja; y, la necesidad de realizar profundas reformas constitucionales.
    Esto implicará una gran conflictividad social, gente en el paro, nuevamente los colectivos humanos en las calles, los choferes realizando su juego negro, los politicastros jugando al suyo, el hombre del maletín recorriendo. Y, los profetas del correismo diciendo que con el Nazhimpático estábamos mejor. Duros años nos quedan por delante y serán muy, muy difíciles. Es necesario trabajar por una plataforma de gobernabilidad y un pacto único para sacar adelante al país de las garras corruptas del correato

  3. La poca o casi nula cultura política es el resultado no una consecuencia de la intervención de la mayoría de medios de comunicación. Vemos y escuchamos desfilar a los candidatos sin beneficio de inventario,nadie quiere meterse en revisar su pasado,sus hojas de vida,sus actos por comisión u omisión que de alguna manera afectan a la vida nacional.Vivimos bombardeados con programas televisivos de poca monta,y cuando de pronto invitan a algún candidato tiene que ser de su preferencia. Sentimos esto en la elección,por ejemplo ,del indolente Rodas actual alcalde de Quito, cuya administración la sufrimos sin misericordia. El mejor postulante es aquel que esta en contra,en contra de qué???? pero en contra,con propuestas alternativas para superar la decadencia de nuestra patria,llenas de frases que el público quiere escuchar y se mueven en función de los escándalos.El profesionalismo periodístico, en muchos de los casos,igual que el de algunos canditatos es el resultado de la formación de nuestro sistema educativo.La tarea es enorme.

  4. ¡Por fin, alguien que aborda con realismo el futuro del país! ¿Estarán las “mayorías parlamentarias móviles” a la altura del momento histórico que se avecina?
    Algo deja muy en claro la articulista en su muy inteligente aporte: si no se aborda la gran tarea de construir una nueva Constitución, no será difícil que cualquier personaje que resulte electo Presidente de la República, sucumba a la tentación de hacer uso del hiperpresidencialismo que caracteriza a la Constitución de Montecristi. Nueva Constitución, no reformas puntuales que no cambian la esencia concentradora del poder en la Función Ejecutiva. ¿Será por eso que los candidatos con REALES opciones no proponen convocar a una Asamblea Constituyente?

  5. Parecería que Ud. añoraria la actual situación en caso de que esta cambiara.
    Desde la lógica más elemental…no se puede regresar al pasado… Las sociedades caminan hacia adelante, y se lo debe hacer con valentía, decisión, fe.
    Enfrentando obstáculos que se deben vencer, solo con esa actitud lograremos días mejores y con dignidad para nuestro país.

  6. Es más que seguro que volveremos al “pasado que no volverá”. La poca, o nula, cultura política de nuestro pueblo hace que el Ecuador siga siendo un país ingobernable, donde las componendas políticas estarán nuevamente a la orden del día, impulsando la inevitable corrupción. Si Rafael Correa con todo el poder acumulado en sus manos, con la increíble riqueza de la que dispuso, con toda su carismática personalidad, hubiera sido un hombre honesto y con verdadero amor a su patria, en lugar de sus estúpidas consignas castro-chavistas que llevaron al país a la debacle en la que se encuentra, el Ecuador podría haberse encaminado, como Chile, hacia un futuro de adelanto y esperanza.

  7. Muy certero análisis, con el agravante de q AP se “consolide” con un monumental fraude q provocará conflictos sociales graves. Este escenario merece otro análisis suyo. Slds.

  8. El problema está en relntitucionalizar un país polarizado por un régimen que centralizó todos los poderes y organismos de control a sus intereses,todo esto en medio de una crisis económica,que necesariamente tiene que afrontar el nuevo régimen con medidas ortodoxas de ajuste,posiblemente la salida puede ser un consenso nacional liderado por un gobierno que transparente la realidad de la triste herencia correista,y llamé vía consulta a otra constituyente que sirva para desmontar la estructura correista.

    • Sr. Ud. Sueña… Si los de autores de aquel pasado nefasto están perfilándose a regresar cambiando de careta, cree que ellos van a tener consenso y van a auditar sin llevarse por debajo algo..?. El problema no es que seamos ingobernables, el problema es que si en su momento no se hizo es difícil que lo quieran hacer… Esos viejos políticos lo que quieren es volver a llevarse la tajada que se les quitó…

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