Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

El Biess es el arca abierta de Richard Espinosa

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Todo lo que allí ocurre es anormal. No hay directorios y no se conoce lo que sucede. Hay pedidos de sanciones a mandos altos que los responsables del banco ni siquiera responden. La Contraloría investiga algunos temas pero sus informes definitivos nunca salen y los informes preliminares son leídos por algunos y guardados bajo llave… Hay un gerente general, pero el poder real lo detenta Luis Fernando Hermosa Zambrano. En la lista de funcionarios, él figura como “Asesor-Directorio” y tiene un salario de $4.508 dólares. Lejos de los gerentes que ganan $8.300 dólares y del gerente general (Alejandro Javier Pazmiño) cuyo salario es de $12.020 dólares. Pero Luis Fernando Hermosa representa a Richard Espinosa, Presidente del Consejo Directivo del IESS y, de hecho, ocupa su oficina en el noveno piso del Biess.

Hay eventos que Hermosa arrastra como cacerolas en su hoja de vida. Uno: Stanford Group. Diario La Hora habló en 2009 de una estafa, tras conocerse que Securities Exchange Commission tomó acciones en Estados Unidos contra Allen Stanford y tres de sus compañías y pidió congelar sus activos. Allen Stanford era propietario del 99.99% del capital social de Stanford Group; la Casa de Valores que en Guayaquil manejaba fondos y operaciones fiduciarias y pagaba intereses de hasta el 6.5%. Se llegó a decir que manejó hasta $170 millones de dólares. El 20 de marzo de 2009, el interventor Marco Vinicio Sánchez, comunicó a la Bolsa de Valores de Guayaquil la ausencia del representante legal de esa compañía: Luis Fernando Hermosa, Presidente ejecutivo y representante legal de esa compañía. Cuando saltó la escándalo, él se perdió en la naturaleza…

Hermosa es hoy el poder tras el poder en el Biess que es, mirado desde adentro, una absoluta catástrofe. La información de toda gestión es incompleta, se oculta o se publica tarde violando ostensiblemente la ley. El Biess goza, como dice un funcionario de la Superintendencia de Bancos, de “un tratamiento especial”. Se refiere a la anomalía de que el Biess no tenga calificación de riesgo. Claro, si usted abre la página del Biess encontrará que tiene una calificación AAA-. Esa certificación fue entregada por la calificadora de riesgos Pacific Credit Rating el 28 de enero de 2016 basándose en los balances auditados hasta el 30 de septiembre de 2105. En la Superintendencia no se explican por qué el Biess puede prescindir de este control permanente que la Súper publica cada tres meses.

No solo no hay razón sino que la en esa dependencia se sabe que BankWatch ratings S.A. auditó al Biess y bajó su calificación a AA+. Ese resultado fue impugnado y la calificadora se ratificó en él. El Biess no corrigió la calificación de riesgo que exhibe en su página y la Superintendencia de Bancos no lo incluye en la lista de bancos auditados que figuran en su página web hasta junio de 2016. Nadie duda del tratamiento político que da el gobierno al Biess en este y otro temas en los cuales se violan leyes y protocolos que regulan la actividad bancaria.

Resulta incomprensible que, con un número impresionante de operaciones (ejemplo: en agosto 16 del 2016 el número de préstamos hipotecarios sumó 89.616 y los quirografarios 152.857) el Biess no haga balances diarios. No se sabe si los dineros que se cobran y los intereses que se pagan llegan a esos balances. Lo mismo se puede decir de sus estados financieros. El 9 de febrero pasado, por ejemplo, se publicó el “Estado de la situación financiera al 31 de diciembre de 2016”… casi 40 días después. En esto tampoco interviene la Superintendencia de Bancos.

¿Cómo se manejan las inversiones del Biess? En su portal figuran los montos de créditos, inversiones, fideicomisos por un total de $4.241.780 millones en 2015. Las de 2016 no aparecen. No se han publicado. Así nadie tiene que explicar, por ejemplo, por qué pasó de $750 millones a $796 millones el año pasado en la columna “colocación de capital de renta fija en el sector público”. Nadie tiene que explicar tampoco por qué, a septiembre de 2016, el Biess había colocado 7.626 millones de dólares en bonos del Estado. Es decir, un 44% de su portafolio. Por supuesto que la participación del Biess en el mercado nacional ha bajado sensiblemente y, con ello, la rentabilidad para afiliados y jubilados. En 2011 colocó en el mercado de valores 245 millones de dólares; el año pasado apenas siete millones. ¿Quién responde por estas decisiones que, además de obedecer a la lógica política del régimen, se antojan nada rentables y totalmente secretas? ¿Quién decide y en función de qué, por ejemplo, las inversiones en los Fondos Complementarios Cerrados que suman unos $200 millones semanales? ¿Quién responde por las desinversiones que se hacen y por la descapitalización del IESS, visible en sus estadísticas?

Las inversiones son el terreno reservado de Richard Espinosa y Luis Hermosa. Hay un detalle, de enorme significación, que llamó poderosamente la atención puertas adentro. Los miembros del directorio, además de su gestión, ejercen la presidencia de los comités que hay en el Biess. Espinosa se quedó con el de la administración de riesgos (por ahí pasan las inversiones) y el de ética (que evita sancionar a los gerentes que pone Espinosa y cuya ineptitud es proverbial).

¿Qué pasa en el Biess con el sistema de cobranzas y con la morosidad que aumenta y es superior a la de la banca privada? ¿Qué pasa con esos 70 fideicomisos; 45 de inmobiliarias, que, además de representar pérdidas desde hace años para el Biess, suscitan altas sospechas de corrupción en peritajes y obras paralizadas? ¿Qué pasó con la venta del Hotel Quito que la Contraloría observó y que fue vendido por debajo de todas los escenarios hechos por Price Waterhouse?: $30 millones y a plazos cuando el menor precio previsto por esa firma era de $32 y el mejor de $46. ¿Ya lo pagaron? El número de interrogantes que suscita esta arca abierta en que se ha convertido el Biess es infinita. Su lema es: “El banco que cumple tus sueños”. Es evidente que muchos deben estar cumpliéndolos en la administración de Richard Espinosa. Y mientras lo hacen, fabrican una verdadera pesadilla para afiliados y jubilados para los próximos años.

Foto: Presidencia de la República. 

12 Comments

  1. Buenas tardes
    yo he trabajado en banca desde que me gradue del colegio, soy mujer, empece de cajera en filanbanco hoy estoy en banco pacifico, he ascendido hasta donde mis logros me permiten pues no tengo ningun padrino.
    Solo puedo decirle señor periodista que lo que escuchamos es diferente a lo que dice. Las personas que deciden don fausto herrera y patricio rivera. Ellos junto a sus directorios colocan todo el dinero del publico en bonos y papeles. toda la banca y los reguladores son de ellos por eso nadie puede decir nada. rotan banco a banco, cfn, pacifico o biess.
    No digo que espinosa sea inocente, pero todos sabemos aca que los fideicomisos fueron reparto entre nuestros jefes y gonzales, y que todos los miembros de los directoriso trabajan para la junta. Investiguelos y vera que digo la verdad.
    Maria

  2. La facha de monje dominico no le alcanza para ocultar su probada calidad de vulgar ladrón arrogante y sinvergüenza… felizmente TODO mal se paga en esta vida.

  3. La cara de inocentón le hacen acreedor a la beatificación a San Richard, pero al lado de don Sata. Estos burócratas dorados creen que con saquear fondos mediante construcción de obras ya están santificados, justificados sus andanzas en el IESS, BIESS, igual los gastos, mantenimiento, colocación y asignación de personal, no clientelismos ni piponazgos ni nepotismos, ya acostumbrados con la revolución ciudadana que tanto insultaban le cacareaban a la partidocracia, superada ahora en el régimen por la manipulación, extorsión, amedrentamiento, adoctrinamiento partidista politiquero de baja calaña para que participen en defensa y protección ideológica y jerarcas sátrapas, que pretenden enquistarse perennes e impunes en la administración pública, maltrecha, insostenible y algunas fasetas inoperantes, muchos servidores de salud retrasadas sus jubilaciones, falta de medicamentos, saqueos, corrupción peces chicos que siguen el ejemplo de los peces gordos, en los centros de salud…en la próxima 2da. vuelta paremos duro la infame factura a la que nos han sometido los manoseadores y chiniadores de recurso y fondos del pueblo.

  4. No se a que hora nos descuidamos todos los ecuatorianos y nos invadieron esta banda de pillos y todas las eficientes autoridades, que también son de los mismos, que ni siquiera hacen el gesto o la mímica de cumplir con su trabajo, todo esto a vista y pasiencia de nuestro Sr. Precidente, que sabe y conoce de todo lo que sucedió y pasa en nuestro bendito país.

  5. Nunca como ahora ha habido tal uso abusivo e indecente de los recursos de los afiliados. Arrobados del cuco a la privatización, estos sinvergüenzas nos dejan una seguridad social en soletas. Es una infamia que clama al cielo. Comparemos la situación del IESS con la seguridad social en Colombia, servicio público concesionado a operadores privados, que compiten por calidad. No es perfecto, pero vaya que funciona bastante mejor, y sobre todo no se cometen atropellos como los que Ud. menciona don José. Basta ser afiliado al IESS para negar el voto a estos saqueadores.

  6. El IESS está quebrado, así de simple; tratan de “sostener el muerto” sea como sea con dinero de deuda hasta mayo que entreguen el poder para así poder botarle el muerto al próximo gobierno, incluido “su tonto útil” Lenin Moreno, dadas las circunstancias no sería difícil ver al sátrapa Rafael Correa desde Bélgica despotricar contra su marioneta como hoy lo hace contra todos por los que antes ponía las “manos al fuego”

  7. El “señor” Hermosa andubo fugado en un país Africano, mientras se calmaban la aguas, ahora de asesor…! Efectivamente salió huyendo después de la estafa de Stanford aquí en Ecuador hace unos 8 años aproximadamente.

  8. Es preocupante e indignante, lo que viene ocurriendo en el IESS y BiESS a espaldas de sus verdaderos aportantes y dueños, como somos los trabajadores y jubilados. Le exigimos a los organismos de control actuar urgentemente, antes que los ineptos funcionarios de este gobierno quiebren a nuestras instituciones. Aspiramos que un nuevo gobierno cumpla con ordenar una auditoría independiente y determine las atrocidades financieras que se ocultan y enjuiciar a los culpables de esta debacle.

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