Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

El correísmo solo puede empeorar o implosionar

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El correísmo se volvió la forma más usual de la política en el país en este década. Y puede volver a ganar la presidencia de la Republica, esta vez con Lenín Moreno. ¿Ese movimiento ha aprendido algo de su paso por el poder? ¿Puede renovarse? ¿Corre en forma desaforada hacia su implosión?

Con Constitución propia, instituciones cooptadas, mayoría en la Asamblea Nacional, un Presidente convencido de poder mandar en todos los poderes, el correísmo copó todos los espacios y llenó un gran número de imaginarios. Ganó elecciones en seguidilla y se convirtió en un partido totalmente entroncado con el Estado. Jerarcas y militantes no hacen la diferencia.

El correísmo no es una ideología ortodoxa que se encuentre en las enciclopedias de las ideas políticas. Popurrí de arquetipos, el correísmo se ha nutrido de neomarxismo, nacionalismo, populismo, la versión de Estado desarrollista autoritario de Corea del Sur, la teología de la liberación, el modelo cubano y chavista… Algunas de estas vertientes se juntaron en el Socialismo del Siglo XXI. Pero incluso esa denominación, no singulariza al correísmo que se articula alrededor de los mitos de un hombre providencial y de un Estado benefactor y que se ancló en un período de bonanza económica.

Los pruritos ideológicos duraron poco. Quizá el tiempo de montar este sistema en el cual Correa no solo afirma que el pueblo le delegó el poder sino que el pueblo es él. Lo que vino enseguida puede ser mirado como un conjunto de tácticas políticas o comunicacionales destinadas a implantar la hegemonía del modelo, protegerlo, perennizarlo y sembrarlo hasta en el inconsciente nacional. De un movimiento pródigo políticamente (por la confluencia de organizaciones que convocó), el correísmo mutó a secta obnubilada por convertir la política en religión, los lemas en mandamientos, el discurso en evangelio, el jefe en demiurgo. En monarca que ejerce “su potestad dominadora”, como escribió Richard Morse.

El aparato correísta se impuso esa tarea. Lejos de tender un cable a tierra, se refugió sin remedio en un ensimismamiento absoluto. Quizá en un futuro cercano, historiadores y sociólogos logren explicar por qué gentes de la academia, viejos políticos, activistas y luchadores sociales, intelectuales… se aplicaron con esmero a construir este monstruo autoritario. Acallaron sus conciencias, cerraron sus bocas, archivaron sus plumas. Pocos fueron sus disidentes. En este sentido, el correísmo es un fenómeno no solo político. En su explicación serán bienvenidos los análisis de la sicología política.

Esos historiadores, esos sociólogos, esos sicólogos tendrán que desentrañar las razones por las cuales esa inmensa comunidad de ecuatorianos, muchos con altos títulos universitarios, decidieron desaparecer como individuos: entregaron su juicio, sus valores, su sentido de la realidad a un aparato encargado de fabricar la verdad y custodiar el templo. En vez de política –que incluye contradicción, diversidad, diferencias– asumieron las coartadas, las falacias, los castigos y la persecución contra los otros, la propaganda mentirosa, la corrupción, la guerra sucia… Esa visión perversa de ser la fortaleza de los buenos, sitiada por los malos: los vende patrias, acólitos del imperialismo, genuflexos del FMI, adoradores del dólar, gente mala y sin alma.

En diez años, los correístas no dan la impresión de haber aprendido de su gestión del poder ni de la realidad: lucen absortos ante las carreteras que repavimentaron, distantes del sentido común, ajenos a los efectos nefastos que han producido en la economía y en la democracia, adoradores sin remedio de un tótem. Lucen hundidos en la guerra que libran contra la sociedad con la entereza que San Jorge muestra, en el cuadro de Tintoretto, en su lucha contra el dragón. Moreno llegó de Ginebra con intenciones –eso dijo– de cambiar. El aparato literalmente se lo tragó, al punto de que no parece dueño de su discurso ni de sus acciones. Varias veces ha dado la impresión de solamente ser un militante disciplinado de un partido que nació para reinar sobre todo y sobre todos.

Moreno mantiene y ahonda ese discurso de un Estado benefactor, dispensador de dádivas. Si les ha dado excelentes resultados, es posible, es seguro que les volverá a dar. Moreno no educa a los ciudadanos, los engaña. En esa dinámica defiende la idea (y la aceita en la campaña) de que los contradictores u opositores son enemigos. Y aún cuando la mayoría de la sociedad (si se suman los votos de la oposición en la primera vuelta) envía mensajes de hastío, tampoco él los procesa. Sigue al aparato que los niega o los enmarca en esa dinámica esquizofrénica propia de Rafael Correa que, cuando oye la palabra oposición, entiende complot, desestabilización, atentado…

El correísmo ni madura ni cambia: no puede hacerlo porque el correísmo es lo que es Rafael Correa. No necesita hacerlo porque lo que quiere Correa ya lo tiene: reinar como monarca y ser el demiurgo ante el tribunal de la historia. Por eso Moreno, si fuera elegido Presidente, tendrá que ser rehén de esa maquinaria medieval e inquisitorial o contribuir, en forma consciente y decidida, a su implosión. Pero por ahora nadie lo ha comparado, ni remotamente, con Mijaíl Gorbachov.

Mañana: ¿maduró la sociedad civil?
Ayer: ¿Maduró la 
oposición? 

13 Comments

  1. Creo que si Lenin gana con fraude y Glas sube al poder la sociedad civil saldra a las calles. El problema es el Serrano pues se dice que esta ligado al narco. Todavia hay tiempo de recuperar la democracia.

  2. Brillante análisis, señor Hernández. Moreno no tiene ni la personalidad, ni la capacidad intelectual, ni los conocimientos para ejercer por sí mismo la Presidencia de la República, y para ello está el señor Glas, para llamarlo al orden, para impedir que pueda desviarse, para seguir a pie juntillas las directrices que envíe el “demiurgo” desde la lejana Bruselas, o desde donde decida irse (o quedarse, ¿quién sabe?). El modelo personalista y caudillista implantado en estos diez años nefastos es demasiado fuerte, y Moreno ha claudicado en su libertad, e indudablemente se sometrá a los designios de la “nomenklatura correísta”. En esta campaña, los “verde flex” no han escatimado esfuerzos para deslegitimar al candidato opositor, con frases fuera de contexto, con entrevistas reproducidas a medias, con mensajes absolutamente falsos, como aquel burdo de la señora María Augusta Calle, quien, ante un eventual trinfo de Lasso, habló de “vuelos de la muerte” y otras atrocidades que ocurrieron en los países del Cono Sur, o como aquel del ministro francés-inglés-ecuatoriano, Guillaume Long, quien, también burdamente, trató de descalificar a prestigiosos ecuatorianos miembros del colectivo “Cauce Democrático”. En nueve días, a las cinco de la tarde, todo estará consumado. El pueblo ecuatoriano habrá decidido si continua con el modelo imperante durante diez años, con su autoritarismo, la cooptación de todos los poderes del Estado, la limitación de las libertades, el irrespeto a la opinión ajena, la violencia, la burla artera y el insulto emanados desde las más altas esferas del gobierno, o si opta por un cambio, por una propuesta que, si bien puede no satisfacer a todos los sectores no adherentes al proyecto “revolucionario”, nos permitirá al menos tener la esperanza de recuperar la institucionalidad democrática, de no escuchar una sola voz que divida al pueblo del Ecuador en buenos y malos (los buenos los “revolucionarios” y los malos los demás, por supuesto), que los proyectos de ley se analicen y se discutan en la Asamblea, y no solamente se reciba la orden de levantar la mano y aprobarlos tal como se los envió desde Carondelet, que impere el diálogo, que no se utilice a las entidades estatales para amedrentar, que la administración de justicia sea de verdad independiente y que no se busquen subterfugios legales para proteger a los corruptos, que no se utilice la maquinaria estatal en beneficio de ningún candidato en campaña electoral. Queremos un país en donde sus autoridades no tomen decisiones en base a las órdenes y conveniencias del proyecto político, un país en donde los extranjeros sean bienvenidos, de conformidad con la Ley, y que no se utilicen recursos de tinterillo para impedir el ingreso de una persona, como la señora Lilian Tintori (valiente luchadora, cónyuge de Leopoldo López, detenido por anhelar la libertad en su natal Venezuela), supuestamente porque la señora Tintori venía a realizar actividades políticas, mientras desembozadamente se ha invitado a periodistas, políticos o consultores extranjeros, que se han paseado por la patria, realzando las bondades de la revolución, atacando a opositores en las redes sociales (como Patricio Mery Bell, de nacionalidad chilena, o el impresentable mercader del periodismo, Jorge Gestoso), y pontificando falazmente sobre las posibles desgracias que le acarrearía el país el triunfo de la opción opositora. Esa doble moral no la queremos más.

  3. Bien explicado la gama de politiqueros unos se sirvieron y conformaron filas de partidos de la partidocracia otros se refundaron, revivieron, nacieron, mutaron, como incubos enquistado, parásitos carcomidos por la ambición, cinismo, almas falsas, indolentes de de doble moral y discurso embaucador justiciero, descubrieron que vivir de la teta del Estado es la mejor inversión, lucha, reprimir a quien se opusiera a sus designios y trapacerias alucinantes para beneficiarse del iluso pueblo. En pocas palabras burócratas monstruosos tomaron y erigieron el Estado autócrata inmoral, corrupto y corruptor como medio perenne para inmunizarse de ataques, ser vividor agarrado con dientes y uñas de la teta del Estado, duela a quien le duela, con tal de enriquecerse y pagar sus lujos, un gran negocio que embelese sus codicias al final.

  4. José, buenas tardes.
    ¿Por q gente de la academia, viejos políticos, activistas y luchadores sociales, intelectuales… se aplicaron en construir este monstruo autoritario? En un inicio por fe ciega y esperanza, creo yo. Luego por interés y amor a la plata.

    Aunque desde el inicio siempre los mercenarios y cínicos fueron mayoría en el aparataje.

  5. En cuanto a la observación del Sr Hernández respecto a que los psicólogos deberán estudiar el caso de los intelectuales que apoyan este aparato totalitario, le comento que ya se ha desarrollado este tema por varias décadas.

    Las personas que están involucradas en estos sistemas opresivos tienen todos las mismas características solo que con diferentes grados de fanatismo según sus frustraciones en la adolescencia y juventud.

    Lo que los hace diferentes, es las aptitudes que desarrollan y ponen al servicio del fin que persiguen. Así tenemos que Hitler tenía un grupo de locos asesinos que todos pensaban que ellos eran lo mejor que le podía pasar al mundo, pero uno era el jefe, el otro era arquitecto, otro era aviador, otro era planificador etc.

    Correa tiene una gavilla de resentidos sociales rateros (perdón por la redundancia), que piensan que son lo mejor que le ha pasado al Ecuador pero el uno es el
    Jefe, el otro es el que lleva en los contratos, el otro es el que cuentea con su publicidad, el otro emplea sus artes anarquistas aprendidas de la guerrilla, el otro…. no sé qué hará con sus poemas pero igual lleva, la otra ordena seguir las órdenes que le dan a ella, en fin…..

    Pero todos son los mismo delincuentes formados desde la niñez empleando sus habilidades para su propio beneficio.

  6. Me queda claro que el ser humano es víctima de su propia vanidad y soberbia, en estos 10 años muchos fueron utilizados por esa mente enferma y perversa de Rafaél Correa, él que supo descifrar al ecuatoriano promedio vendiendo humo a diestra y siniestra, se aprovechó de la ignorancia y simpleza de muchos, deseo que los que entendimos lo que este individuo representa seamos la mayoría para enfrentar su desastre.

  7. La comparación que me ha venido a la mente con lo de implosión es la siguiente:
    Qué ocurre cuando las cloacas se saturan? Implosionan? No precisamente.
    Puede que el correismo vaya tragándose a si mismo…pero el efecto contrario..explosión (volvamos a la cloaca) nos dejará un país envuelto en la miseria y podredumbre de estos años.
    Reflexionemos el voto, no se puede seguir así, no podemos depender de corruptos, no podemos dejar que ellos vuelan a nuestra patria, su cloaca particular.
    Es nuestro momento de decirles Basta!!

  8. Estoy de acuerdon con Luis. Me parece que sería mejor mencionar Corea del Norte. En cualquier cosa, este es un artículo de antología y el mejor análisis que he leído sobre el correismo, su pasado, su presente y su futuro.

  9. Análisis crítico e imparcial como siempre, señor Hernández, sólo un punto que parece haberse pasado cuando cribe: “Estado desarrollista autoritario de Corea del Sur”, en su lugar me parece que es el modelo autoritario de Corea del Norte es el que abraza y siguen Correa y sus acólitos.

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