Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Una Espinosa presencia entre dos Murillo

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Rubén Darío cambió la manera de escribir poesía y puso una nueva música al castellano. Fue el primer poeta nacido en tierras americanas que fue reconocido y emulado al otro lado del océano. Fue un hombre de cuna humilde que vivió atormentado por las contradicciones de su época, las de su origen y las de sus propios fantasmas. Darío, el padre fundacional de la Nicaragua moderna, tuvo tres mujeres. Rafaela Contreras, de quien enviudó. Rosario Murillo, con quien se casó por artimañas de Andrés Murillo, hermano de la novia, mientras Darío estaba borracho. Y la española Francisca Sánchez, el amor de su vida, con quien tuvo un hijo.

Rosario Murillo aparece en los versos de Darío como La Garza Morena, y en la novela de Sergio Ramírez Margarita, está linda la mar, es La Maligna. Una mujer que se aprovecha de la grandeza y vulnerabilidad del bardo para sacarle dinero. Una mujer sin escrúpulos que quiere vivir de la fama de un esposo al que no ve, ni ama. Como la vida imita a la literatura, Rosario Murillo es el nombre de la esposa de Daniel Ortega y actual vicepresidente de Nicaragua.

El “Comandante Daniel Ortega”, lideró el movimiento que llenó de fe a la juventud de América Latina. Los muchachos, como se llamó a los sandinistas, acabaron con el peor régimen del siglo pasado, la dinastía de tres Somoza: Anastasio, el padre, y sus hijos Luis, “el Bueno.” y Anastasio, “Tacho”. Tuvieron el poder desde 1936 hasta 1979, cuando ganó la revolución. El mundo entero apoyó la lucha sandinista después de ver los horrorosos crímenes que cometieron los Somoza durante medio siglo.

Los primeros cinco años de la revolución, Nicaragua emprendió el programa de alfabetización más eficaz de la región; jóvenes de todo el mundo viajaron a los campos nicaragüenses a ayudar con la tarea y trabajaron en los cultivos de café para apoyar al proceso que hizo una reforma agraria justa. Que redistribuyó el poder para que los grupos de base tuvieran participación en las decisiones y la reestructuración de la sociedad. El proyecto político fracasó por la intervención de los Contras, auspiciada por Ronald Reagan y financiada por dinero del narcotráfico, escándalo que se conoce como Iran-Contras. Esa es quizá la intervención más macabra de los Estado Unidos en el hemisferio. La cúpula del Sandinismo, Ortega a la cabeza, sucumbió al deseo de poder, de enriquecimiento ilícito y se repartió propiedades, tierras, empresas en lo que se llamó La Piñata. Pero no todos los nicaragüenses que lucharon contra los Somoza traicionaron sus ideales. Sergio Ramírez, Ernesto Cardenal, Carlos Fernando Chamorro entre muchos otros a los que el régimen de Ortega persigue y ataca sin tregua, siguen luchando por una sociedad democrática y más justa.

Es necesario recordar la historia con estos matices que no son menores y nos muestran que la tiranía de Ortega es PEOR que la de muchos otros latinoamericanos, porque está montada sobre la traición a toda una generación de hombres y mujeres de Nicaragua y del mundo.

En 1998, Zoilamérica Narváez, hija de Rosario Murillo e hijastra de Daniel Ortega, acusó a su padrastro de violación. Fue un juicio terrible, en el que Narváez –como toda mujer que decide hacer público este tipo de abusos– fue sujeto y objeto del maltrato de un sistema judicial parcializado, en el que sigue siendo difícil ganar la contienda por un crimen cometido en privado –la palabra de una mujer contra la de un líder político–. Fue víctima del escarnio de una sociedad machista y sobre todo, del repudio de su madre, Rosario Murillo, quien sostuvo que Zoilaamérica mentía cuando decía que Ortega la había violado desde que era niña.

Como la realidad parece literatura, Murillo lleva un nombre con linaje de traición, y nunca se dio espacio para dudar sobre la verdad de su hija, la denegó frente al agresor y a toda la sociedad. A Narváez el dolor de su verdad le costó el exilio. Ortega y Murillo, mientras, son líderes de un gobierno tiránico, que además se sostiene sobre un incesto.

Las Murillo en esta historia son personajes nefastos que nos llevan de la poesía a la traición, de la traición al incesto y del incesto a la política. ¡Qué vergonzoso y triste ver a la poeta Espinosa entre estas Murillo! Su visita para conmemorar los 38 años de la revolución es PEOR, que la visita a cualquier otro tirano latinoamericano, por lo que Ortega representa en la política del continente y para la lucha de una región que cada vez mata de peor manera a sus mujeres.

De ese hueco entre dos Murillo difícilmente Espinosa va a salir. No la salvará ni la música de su poesía.

Gabriela Polit Dueñas es académica de la Universidad de Texas

5 Comments

  1. Se me olvidaba, si lo de “Ronald Reagan … es quizá la intervención más macabra de los Estado Unidos en el hemisferio” ¿cómo llamaría la intervención de Fidel Castro? ¿Porque Fidel es un “santo” y jamás ha intentado meterse en otros países?

  2. Muy bien informada la articulista. No se puede negar los ancestros, no solamente porque dejan secuelas, sino además, como dicen los entendidos porque existe una memoria genética. Y ahí está. Así como está en el Séptimo Correa, de reviente circulación.

  3. Qué reconfortante leer este artículo; más, por el hecho de que está escrito por una joven que tiene menos años que los que han transcurrido desde la victoria sandinista en Nicaragua.
    38 años ha, los jóvenes de entonces y todos los intelectuales del mundo vivimos el triunfo de esos gloriosos guerrilleros que acabaron con una de las dictaduras más sangrientas de nuestra América. Años de lucha iniciada por Augusto Sandino, el mítico rebelde que logró expulsar al ejército americano de ocupación, pero que luego fue asesinado por Somoza apoyado por la CIA.
    Un sueño frustrado por la traición de un ser detestable que acaparó todo el poder para gobernar ese país como lo hizo Somoza, pero ahora a nombre de la “revolución”.
    A esos traidores se suman algunos criollos que lucran de la robolución, como la canciller Espinosa que viajó a Managua a hacerle pleitesía al sátrapa y, de paso, brindarle su apoyo -a nombre del gobierno de Lenin Moreno- al dictador de Venezuela y a la espuria constituyente.

  4. Se creen inmortales porque estan temporalmente en una posición de poder, pero solo son seres humanos, todo es efímero en esta vida, nada es eterno. La vida nos pasará facturas, tarde o temprano. De nada sirve engañar a otros, porque la verdad siempre sale a la luz y lo peor de todo, es engañarse a si mismo.

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