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No más salvaguardias

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El atentado contra la dolarización está en el monumental gasto del gobierno, despilfarro en mucho, corrupción en mucho. Si no se reduce el inmenso tamaño de la burocracia, se reduce el gasto y se transfiere, a costo y riesgo del sector privado, la inversión que se requiere en obra pública, no se eliminará el origen del temor que se siente en inversionistas, productores y consumidores.

Tozudamente se insiste en medidas de protección a la industria y de encarecimiento de las importaciones para restringir la salida de divisas, como si esa fuera la causa del riesgo de desdolarizar. Tozudamente, porque la evidencia de las cifras muestra que el encarecimiento del producto importado provoca que todos los precios se muevan hacia arriba y no se estimule la producción. Se ataca la actividad comercial, que genera empleo, y se crea un escenario para que el fabricante local mejore sus márgenes sin ningún esfuerzo adicional en mejorar calidad o hacer eficiente su estructura de costos.

En estudios realizados en los sectores de la producción de bienes, a los que el correísmo protegió mediante encarecimiento de las importaciones de bienes terminados, se demuestra que no incrementaron fuentes de trabajo, no aumentaron volumen de producción, pero sí aumentaron precios de forma que los consumidores pagaron más por lo mismo. Política regresiva y rentista aplaudida por muchos empresarios que, agradecidos, se hicieron correístas.

En diez años de proteccionismo, aplicando recetas -que sus autores sepultaron por ineficientes- los sectores de la economía real privada que crecieron fueron los que, parasitariamente, captaron el consumo por los flujos de gasto público. No creció el sector productor de bienes. La economía se desinfló sin el dinero del petróleo. Los resultados de generación de empleo, cifras de subempleo, de insuficiente reducción de pobreza y de crecimiento de la economía, son datos, entre otros, que deberían conducir a abandonar ese anacronismo de proteger la industria reduciendo competencia. Es simplemente ineficiente, en el largo plazo, si se espera que la medida produzca expansión de la producción por mercados cautivos.

Lo acertado, en el largo plazo, es eliminar los costos que afectan la competitividad e incrementan el costo de producir bienes. Hay que eliminar aranceles en bienes de capital, insumos y materias primas; diferir el IVA durante el tiempo de la depreciación; eliminar impuestos gravosos e irracionales (ISD, anticipo de IR), contribuciones para mantener burócratas, impuestos municipales absurdos (patente, 1.5 por mil a los activos); acabar con la tramitología que solo justifica mayor burocracia y no agrega valor; reformar profundamente la legislación laboral que no genera estímulos para contratar. Toda la suma de estos costos, que provienen de decisiones políticas, de sesgos ideológicos, de populismo electoral, afectan la competitividad. Lo otro, lograr ser eficientes, productivos y ofrecer calidad, es responsabilidad empresarial.

Estrelladas contra la realidad, las autoridades económicas recién aceptan algo que es un hecho en las economías de mejor desempeño: es el sector privado el que genera riqueza y crea empleo. Moreno recién se percata, según dice, de que la mesa servida fue solamente un artificio de propaganda para falsear las cifras. Lo que la oposición y los llamados sufridores han sostenido durante estos años, exigiendo cambios. La respuesta del encubridor del fracaso -el emigrado tuitero del despecho-, Correa, fue decir que vivíamos “el milagro ecuatoriano”.
Luego de diez años de botar millones de millones de dólares por la alcantarilla del despilfarro y del enriquecimiento corrupto de los emergentes revolucionarios, hace falta una epifanía de sentido común para reconocer al mercado como el que asigna recursos y archivar los sueños sesenteros de políticos estatistas y empresarios rentistas. El viraje en el modelo es imperativo. Y no por ideologismos, sino porque las cifras y la historia así lo reclaman.

Diego Ordóñez es abogado y político

4 Comments

  1. Buenas noches
    Creo que el tema de la salvaguardias están relacionadas con la importación de bienes, es decir se usan para proteger la industria del país. Sin embargo creo que existen otras formas de generar ingresos como la exportación.
    He leído que la exportación mete divisas al país, mientras que la importación saca divisas del país. Y el circulante monetario del Ecuador, al ser un país dolarizado, depende directamente del resultado externo (exportación).
    No culpo al gobierno de Rafael Correa por el excesivo gasto publico, pero no se puede estar de acuerdo en todo con el.

  2. Es curioso.. pero la economía se simplifica acudiendo a las cuentas de la vieja. . . Es decir ,sumando con los dedos, asi se sabe rápidamente si estas generando riqueza o te estas gastando los ahorros.

  3. Como siempre el articulista es agudo y certero en el análisis de la quiebra del pais. Su propuesta de medidas para corregir la economía del país es de sentido común. El licenciado en su verborrea tóxica dijo que la crítica es un asesoramiento gratis. De lo que va de su desgobierno es notorio que ninguna recomendación que no provenga de sus desequilibrados coidiarios es válida de aplicar. El fundamentalismo ideológico del licenciado está ya llegando a saturar la tolerancia del pueblo. Más de lo mismo de 10 años correista es simplemente un crimen de lesa patria.

  4. Excelente análisis. Ojalá entiendan que la economía de un país no se maneja con posturas ideológicas inflexibles.

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