Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

¡Blasfemia líbranos del concejal Ponce y la corrección política!

en La Info por

Una de las cosas que más preocupa al concejal Marco Ponce sobre la exhibición del mural “Milagroso altar blasfemo” en el Centro Cultural Metropolitano es que esa es una obra que, según él, pone en “riesgo el vivir en un ambiente de paz y armonía”, porque atenta contra las creencias religiosas de un pueblo.

Ponce pide, además, la cabeza de la funcionaria que autorizó el emplazamiento del mural, no porque haya problemas técnicos ni de permisos patrimoniales sino porque  lo califica como un “insulto a la religión católica de nuestra ciudad” y porque “puede poner en riesgo la imagen del Municipio de Quito”.

Para hacer esta afirmación, Ponce parte del supuesto de que para mantener la paz y armonía de un pueblo no se puede ni se debe atentar contra sus creencias religiosas. En pocas palabras, Ponce pretende que nadie diga algo que pueda herir la sensibilidad de la mayoría, en este caso la sensibilidad religiosa.

Si se hubiere impedido a lo largo de la historia cualquier expresión humana que atente las creencias de la mayoría, como Ponce pretende, la humanidad entera estaría viviendo aún en las tinieblas del absolutismo religioso, como aún ocurre en ciertos regímenes teocráticos. Fue precisamente la capacidad humana de desafiar los dogmas de la fe lo que produjo ese prodigio que es la modernidad occidental.  Y ese desafío solo fue posible gracias al derecho al ejercicio de la blasfemia que es, exactamente, lo que personas como Ponce están tratando de limitar.

Lo curioso en la polémica disparada por Ponce es que la mayoría de las personas que intervinieron en ella se centraron en si es lícito o no resentir la fe que profesa la mayoría de los ecuatorianos o en si los dibujos del mural eran o no auténticas obras de arte que ameritan ser expuestas como tales. Dos visiones que, cada cual a su manera, representan posiciones igualmente totalitarias. En el primer grupo están, incluida la Conferencia Episcopal, quienes creen que quienes piensan distinto a la mayoría deben reprimir sus pensamientos bajo el pretexto del respeto; en el segundo, los que pretenden que debe existir una autoridad iluminada y certifcada por alguna autoridad que decida qué es o no arte.

Ambas posiciones representan lo que Voltaire resumió en su lapidaria fórmula: !Piensa como yo o muere!”. En las dos vertientes no hay posibilidad de pluralismo político, artístico o intelectual. Es lo que el mismo Voltaire definió como la enfermedad cuya intransigencia más hace peligrar la convivencia en cualquier comunidad civilizada, que tanto dice defender el concejal Ponce: el fanatismo.

El fanático es quien considera, según Voltaire, que su creencia no es simplemente derecho suyo, sino una obligación para él y para todos todos los demás. El fanático es quien está convencido de que su deber es obligar a los otros a creer en lo que él cree o a comportarse como si creyeran en ello. El fanático no se conforma con declarar públicamente su fe, sino que pretende imponer sus dogmas. Unas veces lo hacen desde la clandestinidad homicida, como los terroristas que entraron a la redacción de Charlie Hebdo para asesinar a sus caricaturistas; otras desde el mismo poder, como pretende hacerlo Ponce.

El debate sobre el mural ha sido dominado por posiciones fanáticas y no ha sido Ponce el único fanático involucrado en él. También participaron los fanáticos que enarbolan la corrección política como la nueva versión de lo sagrado. Son los mismo que cuando un cura condena la homosexualidad saltan en bandadas para que se le niegue el derecho a decir algo que, sin duda, es claramente atroz, o los que, desde la nueva silla de la inquisición en que se han convertido las redes sociales, se abalanzan sobre quienes no comparten su visión sobre temas blindados por lo políticamente correcto. Son los fanáticos que acribillan, condenan, deslegitiman, ridiculizan y hasta criminalizan a los blasfemos que atentan contra aquello que ha sido institucionalizado en años recientes como sagrado: decir maricas a las gais, damas a las mujeres o negros a los afrodescencientes.

En el debate, además, nadie ha mencionado otro tema al que Voltaire dedicó buena parte de su inmenso genio y que para él era elemento fundamenal para una vida civilizada: la tolerancia. ¿Cómo es que el concejal Ponce en su alegato a favor de un ambiente de paz y armonía no mencionó el concepto de la tolerancia? ¿Cómo es que quienes salieron a defender el mural blasfemo no apelaron a este principio que está inexorablemente ligado a la libertad de expresión? Una sociedad que aspire a vivir en paz y armonía, como dijo el concejal Ponce, no puede pretender hacerlo si no está dispuesta a renunciar a ciertas sensibilidades y tolerar al otro. “Hay como cuarenta millones de habitantes en Europa que no pertence a la Iglesia de Roma. ¿Debemos decirles a todos ellos: señores, ya que están infaliblemente condenados, yo no puedo ni comer ni conversar ni tener ninguna conexión con ustedes?”, decía Voltaire en su Tratado sobre la Tolerancia.

La polémica sobre el mural blasfemo terminó siendo un triste retrato del estado actual del debate público en el Ecuador. Acá parece que lo que es más importante y que está sobre todo lo demás es lo sagrado: ya sea la sensibilidad religiosa o la corrección política. Fueron muy pocos quienes salieron a defender el derecho a la blasfemia, cimiento indiscutible de la libertad de expresión, o hablaron sobre la importancia de la tolerancia.  Cuando un grupo de fanáticos ingresó a la redacción de Charlie Hebdo para asesinar a sus caricaturistas, el director de ese medio escribió algunos días más tarde: “Voltaire regresa, se han vuelto locos”. Lo mismo podrían pedir los ecuatorianos: que Voltaire, o al menos su espíritu, se dé una vueltita por acá y diga un par de cosas.

72 Comments

  1. Vaya. Tanto que dizque defienden la libertad de expresión para ustedes que no se ha publicado mi comentario. No desestimen la voz de un ciudadano, que este ciudadano se multiplica por cientos y por eso debe ser que no tienen credibilidad, porque no publican la verdad, lo que siente el ciudadano. Gracias por no publicar mi opinión.

  2. Leyendo lo que se ecribe en este debate a proposito del artículo que motiva esta interesante discusión, estoy volviendo a leer LA PUTA DE BABILONIA del colombiano FERNANDO VALLEJO…

    Sr. Pallares, generalmente no coincido con su visión política del mundo que nos rodea y de las diferentes coyunturas; sin embargo, me encanta leerlo por su calidad como articulista y por su compromiso con los valores de las libertades públicas e individuales.

    Me pregunto qué tan significativo para el análisis de fondo es que la pobación del DM Quito elija a un concejal como el el Sr. Ponce?, hay que mirar su trayectoria como militante político y tenemos un magnífico ejemplar de cierto político quiteño: conservador y listo para moverse según las coyunturas

  3. Sr. Hernández:
    ¿En qué parte de mi comentario podría indicarme Ud., pido al Sr. Pallares que no opine?
    Usted asevera, textualmente: ….”Pero lo curioso es que, para defenderla, pide que Pallares se calle, no opine.”
    Lo único que hago es pedirle que opine en los temas que lo hace y lo ha hecho tan bien, que haría mejor en dejar de lado (por el momento), a Voltaire, y se enfoque un poco más, por la oportunidad de las circunstancias, en el Boltaire criollo, que tanto tiene que explicar al país, además de generar ciertas esperanzas.
    Saludos.

  4. Algo aquí molesta, y es que bajo ” libertad de expresión” se expone y defiende cualquier propuesta por absurda que sea, bajo “‘tolerancia”, más allá de tolerar se busca imponer criterios y forzar espacios y “‘derechos” que naturalmente no cuadran, y es que una vez más se traspasan los límites del respeto básico, no sólo a una religión, pilar espiritual de millones de católicos, es un mural por demás grotesco que parece reflejar los trasnoches personales de un grupo de feministas extremas; no por sobresalir valgan las vulgaridades. La población y el Centro de Quito merecen respeto, es un espacio abierto y familiar que aunque el municipio lo ignore, tiene historia tradición y cultura. Hay un espacio, un momento y un público para todo, habrá quienes encuentren un personal significado en esos obsenos y maltrechos dibujos, que los disfruten en una galería dedicada o en su casa, no es para publicarlos abiertamente, pues son para muchos repulsivos. Tenemos excelentes artistas nacionales quienes con verdadero aprecio por la ciudad aprovecharían positivamente estos espacios en beneficio de nuestra propia cultura. A lo largo de la ciudad existen múltiples ejemplos del mal gusto municipal, pero esto se pasó de tono. Penosa la labor cultural, debe haber una calificación serena y confiable de las obras que financian los quiteños .

  5. Que motivadores y valientes eran los artículos de opinión del Sr. Pallares, cuando con entereza expresaba en días más difíciles para la libertad de expresión, su pensamiento contra los abusos del régimen, compartido por miles de ecuatorianos, entre ellos mi persona.
    Fruto de ello, fue el acoso implacable que tuvo, de la más infame dictadura, y la más prolongada de nuestra historia. Perdió por presión del tiranuelo su puesto de trabajo, y la manoseada justicia se fue contra él. Por cómo enfrentó todo eso, mis respetos.

    Pero qué ingrata sorpresa verlo ahora involucrando el pensamiento de Voltaire, en un tema que él le asimila a fanatismo, cuando hay tan solo divergencia de opiniones en un sencillo caso de reclamo por el insulto grosero y ofensivo de una supuesta exhibición artística, con uso de recursos públicos. Después de haberla visto, es una vulgar y pornográfica exposición, que nada tiene de arte, pero si es ofensiva a la moral. Es grotesca e indecente.

    El fanatismo de los asesinos de los periodistas satíricos de Charlie Hebdo, que por el delito de representar en sus caricaturas a Mahoma, fueron masacrados cobardemente, no se puede mezclar con la protesta justa y apropiada, y además valiente y solitaria del Concejal Marco Ponce, ante la estulticia de gente que habla de libertad y de derechos para manifestar su odio contra la Iglesia Católica.

    La imagen deformada grotescamente de Cristo Jesús, base y fundamento del cristianismo, y de su venerada Madre, la Virgen María, representados en forma burda, nada tiene que ver con ninguna expresión artística, pero sí con una enfermiza obsesión para integrar en todo formas fálicas a los dibujos. Refleja la existencia de mentes realmente desquiciadas. Me pregunto, ¿Cómo habrían sido asesinados sus autores, si hubieran aquí fanáticos cristianos parecidos a los seguidores del Islam? Para su suerte, o tal vez por eso se atrevieron, al saber la pasiva actitud y espíritu de indiferencia, sin fanatismo de las religiones cristianas ¿No lo hace eso, un acto más bien alevoso y cobarde?

    Leyendo los comentarios y opiniones, en ofensa al concejal Ponce, se encuentra acerbas críticas a las corridas de toros, porque seguramente el mencionado Señor es aficionado a ese tipo de espectáculo. Se rasgan las vestiduras, hablando de sangriento maltrato al animal. Me uno a los que cuestionan la llamada “Fiesta Brava” porque no es algo que me guste. No he ido a una corrida de toros por eso. Pero defiendo el derecho de los que si gustan del espectáculo, que son decenas de miles, a no ser impuestos una prohibición, resultado de una fraudulenta campaña orquestada por un grupo de pseudo sensibleros.

    En cambio, los gestores y patrocinadores de la blasfema exhibición, no tienen reparo, con lo de “derechos de género”, derechos de la mujer, y más derechos recién surgidos, en propiciar la muerte y hasta la masacre en el vientre materno de un inocente, e indefenso no nacido.
    Esa sangre derramada, ese cuerpo inerme despedazado para salir del paso mal dado, o del no esperado resultado del uso de los reiteradamente mencionados derechos, esa si no les importa. No se incluye en esto, el aborto por razones entendidas como plenas justificaciones por la justicia.

    Consideren que la inmensa gran mayoría de la ciudadanía, exige respeto para sus principios morales, cristianos o no, pero que van con la razón y con las libertades universales.

    Nada tiene que ver la torpe defensa de este blasfemo mural con laicismo, pues ese concepto, que creo todos aceptamos, precisamente se basa en no mezclar la religión, cualquiera que sea, con la gestión del Estado. Quienes usan recursos públicos para con un grotesco pseudo arte, atacar el pensamiento y el espíritu religioso de otro grupo humano, van precisamente contra el laicismo.

    Todos los trolles ya integrados por obra y gracia de los del Siglo XXI, a la forma insana de hacer controversia, no nos llegarán con los calificativos que veo en este caso, usan para quienes piensan diferente a ellos. Aquello de cucufatos, curuchupas o hipócritas, no encaja simplemente en la persona que les ha dado esta opinión. Al contrario, todos esos términos van contra quienes basados en sus dogmatismos extremos del lado izquierdo, se creen con el derecho de hacer lo que les da la gana, así eso ofenda a los demás.

    Señor Pallares, la próxima vez, opine de lo que sí sabe hacerlo bien. Deje de lado a Voltaire, puesto que tiene una ardua tarea con el otro Boltaire, el de Ginebra y su encanto por los chistes bien pagados por el Estado.

    Y también al otro brillante pensador, admirado por todos nosotros, y cuya trayectoria ha sido valiente ante las adversas circunstancias, el Sr. Hernández, podría dejar en este caso de omitir los mismos comentarios que lo he visto mencionar, en su calidad de director de estos admirados y queridos 4Pelagatos. Los doy por recibidos.

    • Hola Julieta,
      El Martin Pallares que luchó por la libertad de expresión, cuando muchos en nombre de la mayoría política, quisieron imponer el correísmo, es el mismo que defiende la libertad de expresión en este caso, en el que usted habla a nombre de otra mayoría, esta vez religiosa.
      Usted defiende su verdad. Pero lo curioso es que, para defenderla, pide que Pallares se calle, no opine. En conclusión, para que usted pueda ser libre, en su pensamiento y en sus opiniones, necesita que otros, que no piensan como usted, se callen. Esto, la mayoría bien pensante debe llamar tolerancia.
      Con nuestro cordial saludo.

  6. Alguien mas humanista que nosotros escribió esto:

    La blasfemia forma parte de la religión popular. Desconfiad de un pueblo donde no se blasfema: lo popular allí es el ateísmo. Prohibir la blasfemia con leyes punitivas, más o menos severas, es envenenar el corazón del pueblo, obligándole a ser insincero en su diálogo con la divinidad. Dios, que lee en los corazones, ése dejará engañar? Antes perdona El —no lo dudéis— la blasfemia proferida, que aquella otra hipócritamente guardada en el fondo del alma, o, más hipócritamente todavía, trocada en oración

    Mas no todo es folklore en la blasfemia, que decía mi maestro Abel Martín. En una Facultad de Teología bien organizada es imprescindible —para los estudios del doctorado, naturalmente— una cátedra de Blasfemia, desempeñada, si fuera posible, por el mismo Demonio.

    —Continúe usted, señor Rodríguez, desarrollando el tema.

    —En una república cristiana —habla Rodríguez, en ejercicio de oratoria— democrática y liberal, conviene otorgar al Demonio carta de naturaleza y de ciudadanía, obligarle a vivir dentro de la ley, prescribirle deberes a cambio de concederle sus derechos, sobre todo el específicamente demoníaco: el derecho a la emisión del pensamiento. Que como tal Demonio nos hable, que ponga cátedra, señores. No os asustéis. El Demonio, a última hora, no tiene razón; pero tiene razones. Hay que escucharlas todas.

    De la obra Juan de Mairena de Antonio Machado.

  7. Cito del artículo de Martín Pallares: “El fanático es quien considera, según Voltaire, que su creencia no es simplemente derecho suyo, sino una obligación para él y para todos todos los demás. El fanático es quien está convencido de que su deber es obligar a los otros a creer en lo que él cree o a comportarse como si creyeran en ello. El fanático no se conforma con declarar públicamente su fe, sino que pretende imponer sus dogmas. Unas veces lo hacen desde la clandestinidad homicida, como los terroristas que entraron a la redacción de Charlie Hebdo para asesinar a sus caricaturistas; otras desde el mismo poder, como pretende hacerlo Ponce….Una sociedad que aspire a vivir en paz y armonía, como dijo el concejal Ponce, no puede pretender hacerlo si no está dispuesta a renunciar a ciertas sensibilidades y tolerar al otro…” Y basado en estas citas, me pregunto: ¿No está Martín Pallares actuando como un “fanático” al pretender imponer el que quienes son “sensibles” a imágenes como la de esta obra “Altar blasfemo” -que por lo demás es evidente que pretende provocar, agredir, escandalizar, la forma más fácil de lograr protagonismo- dejen de serlo? Es de suponer que cuando el genio Voltaire planteó su postulado de la “tolerancia” lo habrá pensado como un derecho para todos, es decir, yo debo ser tolerante con las creencias, convicciones, expresiones de los otros y espero que los otros también sean tolerantes con mis creencias, convicciones, expresiones. Si logramos un equilibrio entre estas dos tolerancias, viviremos en paz. Si no, hay conflicto”. Sencillito, facilito ¿O es que el Martín Pallares pretende que la tolerancia funciona solo como un derecho para quienes en este caso son los agresores? Si asi fuere, Martín Pallares estaría actuando como un fanático, de acuerdo a la definición de Voltaire arriba citada

  8. Concuerdo con Martín y me asombra (aunque ya no debería, en este país pasa y se dice cada disparate) esos comentarios “moralistas – religiosos” puras patrañas!! se escandalizan ante este mural y callan los abusos que la iglesia (siempre vinculada al poder) comete aún (sobre mujeres y minorías por su orientación sexual)… por otro lado, yo les pregunto a quienes se ofenden por el mural ¿entiende que vivimos en una sociedad tan hipócrita que nos damos golpes de pecho los domingos en la iglesia y sin embargo llenamos los moteles los fines de semana?, que por cierto cada vez hay más y más… es un buen negocio, no?! Vamos! saquense la máscara!

  9. Derecho a la blasfemia?. Que asco!. Libertad de expresión para ofender a los demás?.
    Ambos son una provocación a la discordia.

  10. Creo que el mural logró su objetivo: que la gente hable de él. No estoy seguro si logró crear reflexión sobre la violencia de género, la homofobia y otras fobias. En redes sociales el debate se centró no en esos temas sino en lo ofensivo que ese mural es.
    Muchos católicos demandaron del municipio que sea retirado por lo blasfemo. Eso llevó al debate sobre libertad de expresión y sobre si el arte debe pedir permiso o no para ser expresado.
    Lamentablemente el mural es una representación tan burda, pueril y de poca calidad que los únicos capaces de ver el supuesto mensaje son aquellos vinculados a los gremios de defensa de género y colectivos afines. El resto de la gente sólo vio una vulgaridad ofensiva con dedicatoria en contra de su credo. ¿Me pregunto por qué el pintor de esta obra, que de paso tiene una fijación fálica, no se metió con los musulmanes, miedo acaso de saber que esa comunidad es vengativa acaso?
    En cuanto a materia de libertad de expresión, yo no me opongo a que cualquier persona exponga y exprese lo que ella considera arte. Para mí ese mural no es arte, a lo mucho una pueril representación rupestre de alguien proyectando una tara.
    Pero insisto, al igual que Voltaire, yo también no puedo estar de acuerdo con lo que esta persona opina, pero defenderé hasta la muerte su derecho a hacerlo.
    Y por tal motivo, me gustaría saber ¿cuál sería la reacción de estos mismos colectivos si alguien, en uso de su libertad de expresión, satiriza a los sodomitas, las lesbianas, los travestidos y otras mariconadas de similar laya?
    Ojo, he hecho uso deliberado de vocablos que pueden ser ofensivos para esos gremios con la misma intención que el “artista” del mural: provocar y crear reflexión.
    La libertad de expresión no implica corrección política pues esta es una castración del pensamiento.
    El otro día vi a los mismos insignes representantes de estos colectivos de sexualidades aberradas rasgarse las vestimentas por un artículo de Monseñor Ruíz Navas publicado en el diario El Universo. El prelado emitía su opinión sobre el matrimonio entre homosexuales; por no ser del gusto de esta grey, hubieron voces que lo tachaban de homofóbico y pedían su censura al diario y al gobierno.
    ¿Acaso la tolerancia no aplica en todas las direcciones? Es irónico ver a estos colectivos criticar, mofarse, denostar y condenar a quienes opinan diferente a ellos, son tan audaces que ante el artículo del cura, clamaron apología de crimen de odio. Pero si alguien hace lo mismo, es decir, los satiriza, los objeta u opina contra ellos, estos colectivos buscan hacer uso de la “justicia” para acallarlo, castigarlo y escarmentarlo.
    El curuchupismo progre es tan despreciable y dañino como el curuchupismo conservador.
    El problema es que en la mayor parte de veces los feministas, las transgénero, las homosexualas, persiguen la imposición de una corrección política que simplemente violenta la libertad de expresión y eso los vuelve impopulares y en lugares como USA, el rechazo generado a ellos contribuye a que tipejos como Trump salgan electos.
    El respeto no se impone, se inculca. El respeto no se lo consigue castrando la libertad de expresión sino respetándola.

  11. Sr. Martin Pallares. Siempre me interese por sus articulos y estuve muy de acuerdo porque ha respetado con sus criticas a sus oponentes, pero el presente articulo no me ha parecido nada coherente con su forma de ser. Estuvimos para defenderle en los problemas de las semanas pasadas pero ahora me quedan dudas para mantenerle ese apoyo.

  12. Me asombra la falta de sentido estético con que se aborda el tema, es decir, cuando el tema es religioso saltan como que les hubieran insultado, y so excusa de ser un punto de vista de creencia lo colocan como algo despectivo llamándolo religioso, ¿acaso creer en Dios y tener una convicción es más condenable que tener una postura feminista que necesita aplastar al otro para sustentar su premisa? ¿Acaso no hay maneras más inteligentes, respetuosas, amables, que muestren gracia y no condena para expresar una postura? ¿Por qué ser tan vulgares? A mi parecer aquí solo hay un intento de ser sensacionalistas para estás en la boca de todos. Finalmente este mural entretiene a los de débiles principios y terminará en el olvido dejado de una capa de pintura blanca dejando el recuerdo de una sociedad que no puede convivir en paz ni respetarse, enarbolando la bandera de la discriminacion para tener excusa de ofender a otros. El mural es de mal gusto… y va a quedar en el olvido.

  13. Un desafortunado artículo. Las creencias religiosas son parte del fuero íntimo de las personas y en muchisimos casos están en el nivel de mayor relevancia como o mas que la familia. Le gustaria Sr. Pallares que a pretexto de libertad de expresión se mofen en un mural de un familiar suyo?.
    Comparar la reacción de algunos ciudadanos e instituciones ante el ofensivo mural, con la reacción de los extremistas del caso Charlie Hebdo es sumamente carente de proporciones.
    Las libertades de los individuos terminan cuando empiezan las de otros.

  14. ¿QUIEN AGREDE A QUIEN?; Si se sienten agredidos por una sociedad que consideran mojigata, defiéndase en buena lid; pero eso no les da ningún derecho para denigrar y vulgarizar sus principios más caros. El respeto entre los que piensan distinto es indispensable para convivir pacíficamente.

  15. Horrible mural. El tema no es político ni siquiera religioso sino estético, si querían hacer algo contestatario deberían buscar mejores artistas. No vale la pena un mural de ese valor estético en un sitio público, exhibanlo privadamente.

  16. Me importa un comino el contenido del mural, puede ser todo lo ofensivo que quiera si la exhibición hubiera sido privada. Lo que sí me ofende (y nadie ha comentado al respecto) es que se use plata de los contribuyentes para su exhibición. Esa plata no es del Concejo ni de la Alcadía, es de los quiteños que pagamos los impuestos prediales, para que se provea de recolección de basura, de mantenimiento de calles y plazas, etc. etc. Es igual que lo de las sabatinas, los insultos de Correa ofendían pero lo más ofensivo es que se lo hacía con dinero que no es del gobierno sino del pueblo ecuatoriano.

  17. Saludos Martín y todos, no suelo comentar a noticias o publicaciones, prefiero leerlas y hacer los análisis y críticas en casa y con mis allegados, pero esta vez me siento movido a hacerlo sobre todo porque veo que este cuadro al que llaman creación artística (que no esta en discusión si lo es o no), no es realmente una denuncia social o un reclamo de reivindicación, es mas un grotesco intento de mover y golpear una fe representada en una institución religiosa, como cuando un niño lanza huevos a una casa o pinta una pared del vecino solo para contrariarlo. Voltaire es muy claro y tajante en sus postulados, pero estoy seguro Martín, no sería nada agradable que alguien so pretexto de artista pinte a tu familia o tus allegados en situaciones similares frente a tu casa y tengas tu y tus afectados la misma objetividad para responder como en este artículo, entiendo que el valor de familia en su seno es casi “sagrado”, pues en este caso es similar a los que nos sentimos afectados, mas cuando en el mismo cuadro por si solo no permite una lectura de un acto de rebelde o de reivindicación, lo único que se puede leer en las imágenes un intento infantil de grosería, que seguro Voltaire se reiría.

    Gracias por tu artículo y la oportunidad de generar un debate.

  18. Creo que hay una consigna mundial por desacreditar a la Religión Católica. Una cosa es criticar el comportamiento errado de muchos de sus miembros y otra ridiculizar en nombre “del arte y la libertad de expresión” nuestras creencias; recuerden que la mayoría de ecuatorianos somos católicos y merecemos mucho respeto como gais y demás géneros. ¿ Por qué se preocupan tanto por los católicos si ustedes son ateos y no creen, por qué les preocupa tanto librar batallas contra algo que no existe? El fanatismo puede ser de ida y vuelta. Precisamente eso pasó en el periódico francés por su “fanatismo” al querer dañar la imagen del Islam encontraron la muerte a través de unos “fanáticos locos”.
    Señores más respeto somos la “mayoría” y están hiriendo nuestras susceptibilidades y no aceptamos “blasfemias”.

  19. Su libertad de opinar y la libertad de estas señoras termina, donde comienza el derecho del otro, esto es, el mutuo repeto permite el convivir humano.

    La personas pueden y deben cuestionar todo, eso permite el progreso, el uso del razonamiento muestra la iteligencia de su cuestionamiento, pero si necesito disminuir a otro para sobresalir yo; falta estructurar mejor el pensamiento, algun elemento falta.

    Dicen ser agnosticos y no paran de hablar de la religión, se debe ser consistente en lo que se hace y se dice, utilice la ciencia para combatir otra clase de conocimiento ancestral, como lo es el religioso

    La pobreza intelectual de esta muestra es evidente, necesita disminuir al resto para ellas tratar de brillar

  20. Apartando toda la controversia que se ha generado, no entiendo algo:
    El I. Municipio de Quito emprende campañas para fomentar el turismo “Religioso” en nuestra ciudad tal como en Sevilla, Cuzco, Antigua Guatemala, etc. ciudades patrimoniales y de religiosidad notable. Presentar una exposición como ésta (no la he visitado aún y considero que para cualquier crítica debe primero observarse la muestra en global, no solo un mural) considero es un antagonismo a la campaña de turismo religioso que se empeñan en llevar a cabo.
    Por otro lado, efectivamente se coloca a Quito como un “open mind” a nivel cultural, notable más no entendido.
    Lo que si me ha llamado la atención, es el que el mural está pintado directamente sobre un muro patrimonial, cuando generalmente este tipo de muestras en sitios catalogados como patrimonio, debe ser un montaje fotográfico o adhesivo, en otras muestras esto siempre fue exigido!!
    En fin, el Municipio y su laberinto de contradicciones, antagonismos y metáforas. Para todos los gustos hay!!

  21. Que pena Sr. Pallares, soy asiduo lector de este portal y siento mucho lo escrito en su artículo. Soy Católico y por el hecho de serlo, tengo que soportar tantos ataques de cualquiera que no profese mi fe?. Acaso yo no tengo también derechos?. Solamente pare esta burla y la fobia contra quienes somos creyentes

  22. En política, coincido con muchos de sus artículos, pero en moral usted queda debiendo. No creo que esté en discusión que el mural sea bonito o feo, cada quien tiene sus gustos en lo que a arte se refiere, pero ese mural no cumple con las condiciones morales para estar expuesto en un lugar público; a usted tal vez le parezca, aduciendo libertad de expresión, que los niños pueden estar expuestos a ver toda clase de dibujos obscenos, pero es deber de las autoridades velar por el sentir y el pensar del pueblo que les dio el voto y, seguramente, la mayoría del pueblo quiteño, sin necesidad de ser cristianos, se sienten asqueados por ese tipo de gráficos que no solo son ofensivos para la religión de la mayoría de los ecuatorianos, si no que además son inadecuados ya que son sexualmente explícitos. ¿También sería libertad de expresión que pandilleros dibujaran penes frente a su casa? ¿También lo defendería aduciendo libertad de expresión?
    Aplausos para el concejal Ponce que parece ser uno de los pocos en el Municipio de Quito que se toma en serio su trabajo.

  23. Esas obras de arte o no arte, sin precisamente para la controversia. Acaso esos trazos burdos y tremendistas del INDIO (que no era indio) Guayasamín no fueron criticados por Marta Trueba?
    El mundo del arte, es pura controversia.
    Para entrar a ese mundo hay que tener TOLERANCIA

  24. Felicitaciones por tan excelente artículo. El fanatismo, la intolerancia y la cerrazón mental son hijas predilectas de la ignorancia.

  25. Vivir en un espacio donde la multiplicidad de opiniones y el consecuente debate que implica es admisible, se ha vuelto una necesidad en un país donde el autoritarismo y la deslegitimación de lo que contraviene a cualquiera que ostente el poder han llegado a institucionalizarse. Desde luego, aquello no significa que todas las opiniones desplegadas sean igualmente respetables, debe recordarse que la legitimidad de una opinión radica en los argumentos que la sustentan y no en el simple hecho de que las personas tengan la posibilidad de expresarla; de ser así, el pederasta tendría derecho de exigir que su opinión sea respetada y probablemente no contravenida. Por tanto, resulta ridículamente posmodernista considerar a una opinión (en este caso artística), una prolongación de la persona que la expresa y esperar que se le prodigue el mismo respeto que se le daría a esta.
    Sin embargo, lo verdaderamente incomodo que la situación permite (porque también raya con lo ridículo), es el hecho de creer que para ser vanguardista, moderno, renovador o cualquier otra fruslería, baste con oponerse al establishment, que en nuestra sociedad se encuentra representado por el catolicismo, la heterosexualidad, el modelo de familia tradicional o la ideología conservadora (o será la revolución ciudadana). Incomodar a la mayoría, no representa un acto revolucionario en sí mismo, más habitualmente es una forma de reactividad emocional frente a una sociedad que a nivel personal siento que me ha fallado.
    El debate que su artículo permite, implica que la obra expuesta puede ser defendida (espero que no solo por ser contreras), pero también atacada (espero que no con furioso fanatismo); y que todos los nuevos lugares sagrados de una sociedad cada vez más posmoderna o hípster: homosexualidad sobre heterosexualidad, feminismo sobre machismo heteropatriarcal, ateísmo o agnosticismo sobre religión institucionalizada, nuevos modos de convivencia sobre modelo tradicional de familia, vegetarianos sobre carnívoros, antitaurinos sobre taurinos, etc., también son credos que pueden ser discutidos, sin que por ello quienes lo hacen, sea considerado poco menos que barbaros.

    • Hijoles!!! A los ofendidos ni se les ocurra por nada de este mundo visitar las ruinas de Pompeya por que ahí si que les da un papatus!!!

      A los de mente abierta, curiosa, imaginativa, tolerante y artística … vayan a Pompeya. Quedarán fascinados.

      Y en el camino dense un saltico visitando al David, al verdadero David de Miguel Ángel, el lluchitico que está dentro en laGalleria de”ll Accademia en Florencia ….Los más pudorosos quédense con el que está tapadito afuera…

  26. En contra de su argumento ,tolerancia a respetar creencias de los demás pero sin ofender a nadie ,no te gusta símbolos católicos no pienses hacer fama o.publicidad atacandolos o burlandote más respeto no hagan lo que estuvimos soportando durante 10 años creerse dueños de una verdad que nos es abstracta

  27. Para mi el problema radica que se ataca a una religión, cuando en sí todos los problemas que se han presentado y que los artistas tienen todo el derecho a expresar su arte como una forma de protesta contra dichos abusos los cuales fueron cometidos por determinados elementos. Una protesta que quiera generalizar a todos los miembros de un determinado grupo se convierte en una difamación.

  28. El mural tiene derecho a estar en un espacio público?. Probablemente. Martina Pallares y josé Hernández tienen derecho a defenderlo invocando a Voltaire?. Sin duda. Pero eso no lo hace menos bajo ni menos ofensivo.
    Su lucha contra el autoritarismo es encomiable. Su esfuerzo en justificar la blasfemia no lo es, aunque tengan el derecho a hacerlo.
    Saludos.

  29. Excelente su artículo Sr. Pallares. No podía ser de otra manera tratándose de un periodista de genuinas convicciones liberales como es Ud. Hay que recordar que vivimos en un Estado laico, de laicismo garantizado por la Constitución. Idéntico derecho de expresión de sus creencias la tienen los católicos, los miembros de otras religiones o quienes no comulgan con ninguna. El Sr. Ponce cree estar viviendo en tiempos de García Moreno. Y es vergonzoso, por decir lo menos, que su criterio inquisitorial se haya impuesto.

  30. Soy seguidor de los 4Pelagatos desde tiempo atras, he escrito algunos comentarios, la mayoria han sido publicados y otros no ignorando cual es el efecto de la moderacion ya que nunca he sido patan ni he utilizado palabras de grueso calibre. Ademas me ha gustado siempre el estilo combativo e investigador de Martin Pallares, a quien tambien leia cuando era columnista en El Comercio version de Internet.

    Pero ahora si, discrepo absolutamente por lo expresado en su articulo lejos de lo que haya dicho Marco Ponce y que en gran parte tiene razon, ya que la basura que algun irreverente haya “pintado” so-pretexto de alejarse de los canones impuestos por la Iglesia y la inquisicion a lo largo de la historia contemporanea de la Humanidad no da para irrespetar creencias, credos y una larga tradicion religiosa donde este tipo de exposiciones ataca de forma directa a la sensibilidad y al criterio unilateral de un conglomerado en un pais donde a pesar de existir la libertad de cultos, tiene un amplio porcentaje de Catolicismo.

    Martin Pallares, no basta con mencionar a Voltaire en su calidad de filosofo y escritor Frances del siglo XVIII para justificar las principios de la existencia y la razon humana sino de recapacitar sobre todo el pensamiento y fe Cristiana que un pueblo ha venido llevando generacion tras generacion y que ser merece un respeto absoluto, hay espacios y publico que pueden apreciar tal “arte” pero no se pretenda cambiar el pensamiento y el sentir de un pueblo religioso que sin llegar hasta el punto de ser “beatos” o “cucufatos” pero que expresan Fe y adoracion a un Ser Supremo que puede estar fuera de nuestro entendimiento, y que de todas maneras esta presente en nuestra sociedad por medio de la Iglesia y aun persiste pese al paso del tiempo.

  31. Una cosa es el derecho a expresarse y otra el derecho a atacar valores de otro grupo humano, más aún si este es mayoritario. Es mejor que el motivo de la proscripción de este “pésimo arte” sea el valor religioso que se propugne la inmoralidad.

  32. Viendo los dibujos, realmente son ofensivos. Sin ánimo de tomar una posición fanática, por que no soy fanático, sinceramente creo que personajes cuya obra consta en la Biblia, no merecen ser tratados con irrespeto y burlas. Para quienes creemos en la existencia de Dios, sabemos, según los sagrados Evangelios, quién fue Jesús; que su vida fue dedicada sólo a hacer el bien. ¿Es correcto que a Él se lo pinte con una cruz que en sus cuatro partes finales del madero, se haya dibujado el glande? Ciertamente existe libertad de conciencia o de culto, precisamente por ello, hay que respetar lo que cada quien profesa; esto, obviamente, no implica ofender y mucho menos caricaturizar a Jesús, porque hasta las caricaturas expresan con humor una verdad, jamás una mentira…y los dibujos son mentirosos.
    ¿A qué le sabría al autor o autores de los dibujos, que a alguien se le ocurriera pintar a su o sus madres haciendo la felatio y luego exhibirlos en lugares concurridos?
    NO HAGAS A OTRO LO QUE NO QUIERES QUE TE HAGAN A TI.

    • No me importa en absoluto si alguien blasfema o no… cuestión de cada quién, pero éste sí es un razonamiento perfectamente válido… Bravo señor Campoverde… por fin algo coherente: No hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti… Y eso sí va para todos

  33. Considero que conviene ver la exposición completa y entender sus significado como una buena muestra que cuestiona la asimetría de poder en las relaciones humanas.

    “La intimidad es poder” es una exposición que trata uno de los temas más relevantes para la sociedad contemporánea. Sin decir si me gusta o no lo que se ha exhibido, puedo señalar mi convicción de que es un privilegio para los quiteños contar con un espació en pleno centro histórico en el que se pueden empujar los límites del debate tan lejos como deben llegar los límites de la libertad de expresión.

    Si yo hubiera estado de visita en otra ciudad del mundo me hubiera gustado encontrar esta exhibición que reta a mis sentidos, que exige que razone y que me invita a conocer desde una perspectiva artística un drama humano que es tan antiguo como la reivindicación de derechos y la discriminación entre los sexos.

    En la Revolución Francesa se elimino la prohibición de blasfemar precisamente para proteger la libertad de practicar la religión y la libertad de expresión. Soy de los que creen que no es bueno blasfemar, pero también creo que es necesario proteger el derecho a hacerlo. Después de todo, puede llegar a ser necesario opinar con energía contra creencias mediante las cuales se nos quieren imponer discriminaciones y violaciones de derechos humanos, o simplemente se nos quieren imponer creencias con las que no estamos de acuerdo.

  34. Esta feisisisisimo ese mural. Por eso no pienso ir a verlo.
    Si a alguien le ofende el mural, que no lo vaya a ver y punto.
    Pero esa mania de querer imponer gustos y creencias, es lo que nos impidio tomar una cerveza los domingos durante 10 años.

  35. Siempre he aplaudido los artículos de Martín Pallares, por su calidad, frontalidad y valentía, pero ahora discrepo con su opinión. Soy enemigo de todo tipo de censura, pero he visto en estos días, a propósito de esos horribles dibujos, a algunas personas en las redes sociales haciendo analogías absurdas entre quienes criticamos esos esperpentos, con aquellos que han guardado un silencio cómplice o han encubierto aborrecibles actos de pederastia, cometidos por algunos miembros de la Iglesia Católica, o con quienes se muestran absolutamente intolerables con la libertad sexual. Simplemente es un asunto de buen o mal gusto. ¿Qué tal si, en aras de esa arodorosa defensa de la libertad, a alguien, por ejemplo, se le ocurre pintar esos disparates en espacios públicos, o pintar cuadros exaltando el racismo o la pedofilia?. Si a esos horribles dibujos los llamamos arte, me alegra no saber dibujar.

  36. Estoy totalmente de acuerdo con el artículo de Martín Pallares. En el defiende la libertad de expresión y el debate de ideas, como un elemento fundamental para una sociedad mejor.

    Esa libertad de expresión, valor fundamental, es la misma que asiste a quienes han escrito criticando el artículo y también la exposición.

    Ninguna idea o creencia debe tener blindaje alguno contra la crítica, el debate o inclusive la burla, que también es un recurso. Esto se aplica también a la religión.

    La fe y las creencias religiosas pueden ser fuente de ánimo, de fuerza, de resignación reconfortante, de estímulo, de solidaridad y generosidad, etc.

    Pero también pueden ser fuente de intolerancia, de tribalismo, de dogmatismo, de anti-ciencia y de resignación poco edificante.

    Una sociedad incluyente con vocación de futuro necesita de un debate estimulante así sea difícil. El restringir la libertad de expresión por que puede herir alguna sensibilidad no coadyuva a esa sociedad mejor, todo lo contrario.

    Sino, entonces convendría que el Concejal Marco Ponce de una vez haga una lista de qué libros qué películas, esculturas y cuadros están prohibidos. De qué temas están fuera de debate, conversación, crítica o burla. Además, entonces está de que proponga sanciones para quienes en el futuro atenten, so pretexto de la libertad de expresión, dando cabida a quienes no están de acuerdo con sus creencias o sensibilidades estéticas o sus creencias o supersticiones. Quizá esas formulaciones del Concejal Ponce, puedan llevar la expresión FATWA en alguna parte.

    ¿La exposición busca provocar? Si, claro. Pero esa es la libertad de expresión y hay un propósito y un valor en ello.

    Se trata de una obra formulada por un grupo que ha sufrido mucha intolerancia buena parte de la cual se deriva de doctrinas religiosas. Esto es inobjetable.

    Si bien muchas doctrinas cáusticas poco a poco se están superando ¿el hablar de esas doctrinas puede ser un debate estimulante, no?

    Saludos afectuosos a todos

  37. Entre unos y otros fanáticos, periodistas y comentaristas, lo increíble es que no haya NINGÚN fanático de Quito, ciudad a la que se le viene destruyendo en nombre de la inoperancia, el quemeimportismo, el desarrollismo, la ignorancia y, ahora, supuestos derechos . ¿Nadie llora por el patrimonio mundial de la humanidad? Ni el nuncio ni Maria Galindo ni Odebrecht ni Metro Quito tienen derecho de destruir lo que es nuestra historia y que nos pertenece a tod@s. La belleza de Quito cada vez más sepultada. Si queremos expresarnos hay que buscar los sitios para hacerlo.

  38. Los extremismos generan violencia….me hubiera gustado no ver ese mural en un espacio público, es arte?, es odio?, ….pero es en nombre de la libertad y es la realidad del siglo XXI que no lo podemos alterar….mas yo creo que hay espacios adecuados para cualquier tipo de manifestación y parece que este no lo es, al sitio del mural me refiero. Sin embargo este es el sitio adecuado para la discusión, gracias pelagatos.
    Evidentemente luego de leer las opiniones, el mural es ofensivo para muchos, así mismo estoy de acuerdo que para otros muchos el dogmatismo cristiano también es ofensivo y muchas acciones de practicantes son mas…Bienvenida la discusión, complicado dar la razón a uno de los bandos.
    Lo único que puedo decir es que el mural, si es arte, para mí es muy es feo, pero para mi, seguramente para otros es la mayor expresión artística de comienzos del siglo XXI, pero gustos son gustos, que le vamos a hacer.

  39. Excelente reflexión, comparto su posición y la aplaudo. Es increíble que en pleno siglo de la tecnocracia, la liberalización del conocimiento y el reconocimiento de las luchas por visibilidad y legitimar derechos de grupos “diferentes” sea un tabú completo. Escudados en las “buenas maneras” intentan educarnos como si fuéramos sus ovejas, intentan hablar por todos y todas. Esta muestra, auspiciada por ONU MUJERES y presentada en varios países expone claramente la violencia que la iglesia a perpetrado contra grupos vulnerables y usado su poder para satisfacer sus bajos instintos. El arte debe ser contestatario no bonito, debe hablar por quienes han sido silenciados, DEBE despertar las conciencias. Ninguno acá ha sido golpeado o violado por ser Gay, ninguno a sido manoseado o a masturbado a un cura de niño, ninguno a debido abortar en secreto porque esperaba un hijo de un cura…ellos tienen MAS derechos porque han sido esa parte de la sociedad donde nadie quiere ver…los “normales” OSEA NOSOTROS, jamas nos hemos vistos privados de la libertad de SER por tanto nunca se nos ha negado alguna derecho. Hablar de derechos porque a algunos la sensibilidad no les da para ver la realidad es risible e intolerante. es EGOISTA. Como a mi no me gusta entonces pataleo como wawa chiquito hasta que me den gusto y hagan a mi gusto y me ofendo y discrimino. El que no quiere ver que se voltee así como cuando un wawa con hambre le pide una moneda para un pan, o un mendigo se le acerca a rogarle comida, mire para otro lado y no mire el mural, mire pa otro lado más bonito, mas nice, más correctamente espiritual….

  40. Martín, he felicitado y aplaudido muchos de sus comenatrios y la valiente posición que ha tenido frente al corrupto correato.

    Discrepo, con su visión sobre estos adefecios. NO soy cristiano practicante, ni beato, pero considero que se puede herir la sensibilidad de la gran mayoría del pueblo, que es cristiano.

    Si estas personas quieren ofenderse a si mismos y a otros, que exhiban sus pendejadas en sus casas o en algún arrabal, donce estarían más a tono, no en un espacio público que nos pertenece.

    • Muy de acuerdo con su opinión. Es de muy mal gusto y ofensivo.
      Consideran eso arte?? Si eso es arte…..
      Martin Pallares es un escritor muy respetado, pero creo que en este caso está confundiendo la libertad de expresión, que es fundamental, con permitir y aplaudir la ofensa a un grupo grande de ciudadanos que profesan una fe que para ellos es sagrada. Respeto ante todo, aunque no profece las mismas creencias.
      Se puede manifestar y dejar sentado un punto o tema de otra forma, sin necesidad de ofensas y vulgaridades como las plasmadas en este espantoso mural, a la vista de todos, inclusive de niños pequeños….una verdadera verguenza.

    • Lástima que la intención de la obra se hay quedado en lo “blasfemo” para aquellos que fueron a simplemente verlo a simple vista. La obra tiene un mensaje muy poderoso este momento más que nunca y más allá de si es un dibujo bueno o no. Se refiere a la opresión a la libertad de género de cultura de pensamiento, creencia etc. aquellos que lo critica. Han de pensarlo un poco más y no pensar en su muy personal opinión y religión
      ” Silenciarnos es imposible, censurarnos es inútil, destruir nuestra obra la hace más potente.

      Como bien decíamos en el manifiesto del frontis del museo: nuestro feminismo es más explosivo que la dinamita y más urgente que el pan de cada día.”

      María Galindo es miembro de Mujeres Creando.

  41. Nada de lucidez en su artículo Sr. Pallares, por todas partes brota la incoherencia y la falta de argumentos intelectuales. ¿Es comparable la acción terrorista en contra la revista francesa con la carta del concejal Ponce, de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana o los mensajes de los miles de católicos que nos hemos opuesto a esta muestra de “arte”. Por supuesto que no. Usted habla de tolerancia, entonces, ¿por qué no tolera a los millones de ecuatorianos creyentes aunque fuéramos fanáticos? Predique con el ejemplo, tolérenos para que sea coherente. En realidad, estos dibujos ofenden a cualquier persona que respete el bien común. No hace falta ser católico ni mucho menos. Son imágenes obsenas, pornográficas, y deberían ser accesibles solamente para aquéllos adultos que se satisfagan mirándolas, no pueden estar en un lugar público, a la vista de niños y de cualquier persona que quizá a diferencia suya si pretenda vivir con principios y metas trascendentes, más allá del viento o marea de turno.

  42. Siempre me he preguntado. ¿Los políticos profesan una fe religiosa por convicción o conveniencia? Cabe la duda. Porque Se hacen a la mayoría cuando les conviene. Van a misa, se confiesan, comulgan; pero siempre cuando haya alguien que lo vea. Seguro, para que trasmitan el mensaje que es un hijo de “dios” y buen cristiano. Pero mienten hasta en cansancio con el fin de convencer a sus votantes, con dádivas y promesas falsas que nunca las cumplen.. Y cuándo se alzan con los fondos públicos. Ahí, si ha habido las evidencias que lo demuestren,. Negar es pare y madre. ¿Eso es cristiano? Hipócritas son. Sepulcros blanqueados son.

  43. No comparto para nada un artículo tan sesgado e injurioso. Contiene mucha falacias que se asumen como si fuesen verdad y no solo una opinión.

  44. Mojigatos. Bien decía Bolívar al referirse a nuestros países: “…Venezuela es un cuartel, Colombia es una universidad y Ecuador es un convento…”. Las taras no nos las quita ni la tecnología.

  45. Su artículo muestra lo difícil que es defender lo indefendible. La agresión contra la Fe de un pueblo, en vistas de imponer modelos aberrantes y formas adoloridas de pensar a toda una sociedad, no resiste argumento alguno en su defensa. Basta de atacar al Cristianismo, basta de burlas y ridiculizar lo más sagrado que tenemos. Si una persona no comulga con nuestra Fe es libre de hacerlo pero respete la espiritualidad de cada uno. El hecho de que nuestra religión denuncie los crímenes en contra de los no nacidos, el atentado contra las familias mediante la agenda de la teoría de género, la muerte anticipada via eutanasia, los vientres de alquiler, y sobretodo el endiosamiento del hombre, no es motivo para que un torcido grupo de activistas vomite su odio en una pared patrimonial. En lugar de juzgar la reacción del concejal Ponce, yo diría que es decepcionante la tibieza del Alcalde frente a este tipo de iniciativas en contra de una gran mayoría.

  46. Parte de una convivencia civilizada exige respeto a las creencias religiosas, se garantiza en la constitución, y si una persona es atacada en sus convicciones de fé tiene todo el derecho de defenderse y responder, y si además resulta que parte de nuestra identidad como país está ligada a la fe cristiana, con mayor razón y derecho para expresar asco contra algo que disfrazado de “arte” ataca a una institución sin la cual nuestra cultura y nuestra identidad estarían incompletas. Una pena por alguien tan lúcido como Martin, que habla de algo tan raro como derecho a la blasfemia, que suena casi como derecho a la injuria o a la ofensa aleve, si por lo menos lo hiciera mencionando el derecho respectivo a la defensa de los ofendidos sería más potable, pero no, en esta ocasión sale del lado del agresor casi con el mismo fanatismo que pretende criticar. Aquí no se ha ajusticiado a nadie por blasfemo que yo sepa, traer a colación lo de Charlie Hebdo es ridículo, es otra religión, otro país y otra cultura. (Charlie Hebdo ha publicado numerosas “blasfemias” e “injurias” contra la Iglesia Católica, pero solo pagaron con su vida cuando ofendieron a la fe musulmana, por si acaso)

  47. Veamos si hacen lo mismo en el muro amarillo que está en la Shyris y Almagro, en el Centro Islámico. Primeor se orinan en los pantalones.

  48. Lo escrito va bien para los que quieren imponer con violencia y rabia el orgullo gay. No tiene sentido humano el agredir al otro por ser diferente. O los derechos son sólo para los gays? Los católicos no tienen derechos?

    • Conclusión, Lucia: ellos no tienen derechos. ¿Es así? Una sociedad que no crece otorgando derechos a las minorías, no es una sociedad democrática. Gracias por seguirnos, leernos y comentar en 4P. Cordial saludo.

        • El derecho a no ofender sus creencias ni denigrarlas, como no puedo dibujarla a ud desnuda frente a su casa, y pretender que esa ofensa hacia usted es arte y libertad de expresión,estimada sra o srita. El denunciar lo mal que hacen miembros de un determinado grupo es una cosa, pero tratar de denigrar sus creencias en fufunción de mis creencias es muy distinto. Que pasaria si alguien dibuja un mural en función de las creencias que el tiene sobre el rol de la mujer en la sociedad, seguramente el Sr. Pallares le dedica una primera plana pero no en los mejores terminos. Mis derechos terminan donde inician los de los demas, lo ha oido.

  49. Me ha dolido sinceramente este comentario de Martín, cuyos comentarios en otras áreas, los leo siempre y no he dejado de admirarlos y aplaudirlos por su valentía, acierto y exactitud. También yo me siento ofendido por esa exhibición donde se toma en burla valores religiosos que son personales, íntimos y sagrados en la conciencia de muchos, como es el amor y el respeto a las personas más cercanas. Si no respetan estos valores, entonces ya nada es respetable y seguiremos cayendo en el caos moral y humano en el que tristemente nos encontramos.

    • No, por supuesto, Alfredo. Martín Pallares dice que a esos extremos llegan los fanáticos de la corrección política. Es un ejemplo para ilustrar los extremos a los cuales conduce cualquier fanatismo. Cordial saludo.

  50. Sus derechos: “pintar” y exhibir basura, mis derechos:criticar a esa basura y a la basura que autoriza su exhibición.Cuáles derechos priman sobre los otros?.

    • No existen derechos que estén sobre otros, ese es el punto, pero todos lo son. Por ello esos murales horribles tiene derecho de exhibirse y todos los seguidores de imágenes religiosas tienen el derecho de oponerse.
      Lo que es yo, me quedo con mi fe en el creador y la vivo sin imponerla, sin defenderla, sin exibirla; algo mucho más importante que discutir sobre superficialidades.

      ¿Acaso alguien ha perdido un poco se fe o creencias, por esto?

      ¿Acaso les afectó en su vida?

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