¡Quiero ser alcalde!

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Los que se quedaron sin puesto en las elecciones pasadas han empezado una peregrinación buscando bendiciones para ser candidatos a la alcaldía de Quito. Quieren una elección para no caer en el olvido. Ser alcalde, una concejalía por lo menos y, por último, algún puesto para hacer proselitismo con algún poder y recursos.

La empresas electorales arrancan a hacer sondeos, investigaciones, para buscar a alguien que dé la cara en esas elecciones. El estímulo negativo de obtener una porcentaje mínimo de votos para sobrevivir, induce al atajo de poner esas organizaciones a la orden del conocido, del que identifica la población sin importar lo que piensa. No importa si cuadra el perfil con el requerido para administrar los temas específicos de la ciudad; no importa si representa un proyecto de ideas; no importa si pretende usar esta elección como peldaño.

A las organizaciones políticas, para que no aparezcan como entes electoralistas o reductos de oportunismos con apetencias de poder, correspondería motivar debates, generar propuestas, socializar conclusiones sobre los temas irresolutos o mal tratados en la administración municipal. Deberían convocar a expertos para oír y para que sus militantes se eduquen, sobre el proyecto de ciudad que ofrecerán a sus electores en las siguientes elecciones. Y, a partir de esa propuesta, promover el candidato en condiciones técnicas, académicas, morales para impulsarla, para ejecutarla sin anteponer cálculos electorales y con transparencia.

Pero no sucede así. Las organizaciones políticas, como ha sucedido en el pasado, no promueven debates, no articulan propuestas, no convocan expertos, no producen ponencias: buscan nombres. Ubican candidatos. Propician la transhumancia. Migran personajes de poca relevancia electoral que es mejor, al parecer, que construir una alternativa que guarde consecuencia con los proyectos e identidad con los electores que van a representar.

Quito necesita recomponer su representación política. Requiere recomponer sus cuadros y su liderazgo político. Durante el correísmo, se arrasó con partidos y se creó el ambiente para que el oportunismo, el discurso estridente, los tarimeros se ubiquen en primera fila.

La ciudad requiere, en la siguiente elección, tener opciones que muestren cercano conocimiento de sus problemas y propuestas de certeras soluciones para resolver el drama de la movilidad (vías, transporte, tráfico); la contaminación ambiental y de aguas; la inseguridad ciudadana, la agobiante burocracia municipal. La ciudad requiere un administrador con ideas, con destrezas, con habilidades para devolver la mística de una ciudad para vivir, que merezca los premios que dicen que recibe. Armónica y verde.
La ciudad requiere recuperar el ánimo de sus concejales que no muestren sus rabiosos partidismos y apuntalen el trabajo municipal. Hubo una época en el pasado, antes del corrupto correísmo, en el que Quito parecía tener un proyecto compartido; una mística. Un candidato que quiera ser un buen alcalde, debe resumir ese pasado virtuoso y una promesa de futuro que articule los nuevos actores y visiones que perfilen una ciudad diversa, amable, acogedora. Lo que hoy no es.

Todo esto hace falta. En teoría en esto deberían pensar los partidos o movimientos políticos. Pero parece que solo es teoría.

Diego Ordóñez es abogado

11 Comments

  1. Suscribo tu artículo y en especial el siguiente párrafo: “…A las organizaciones políticas, para que no aparezcan como entes electoralistas o reductos de oportunismos con apetencias de poder, correspondería motivar debates, generar propuestas, socializar conclusiones sobre los temas irresolutos o mal tratados en la administración municipal. Deberían convocar a expertos para oír y para que sus militantes se eduquen, sobre el proyecto de ciudad que ofrecerán a sus electores en las siguientes elecciones. Y, a partir de esa propuesta, promover el candidato en condiciones técnicas, académicas, morales para impulsarla, para ejecutarla sin anteponer cálculos electorales y con transparencia…” También la mayoría de los comentarios de los lectores, a excepción de “Luis A”, quien piensa que la única administración mala ha sido la de Barrera, pues cuando ésta fue deficiente, la de Rodas, es u desastre. En los últimos 25 años, a los denominados partidos, sin excepción alguna, les interesó crear una figura, no importa a costa de qué, en especial de la destrucción de la ciudad para convertirse en líder nacional y presidenciable. Ninguno de los alcaldes de este último cuarto de siglo ha tenido las capacidades, inteligencia y honestidad para crear y recrear la ciudad, en este momento, la capital más fea, sucia, desvencijada y descuidada de América Latina. El desastre comenzó con Mahuad y su política populista de invasiones auspiciadas por el propio municipio, la alianza con una banda de delincuentes encabezada por Luz Endara, a quien facilitó el control del espacio público, los mercados y las tierras del sur. El espacio público que en la época de Jaime del Castillo, Durán Ballén, Álvaro Pérez e incluso Rodrigo Paz, era orgullo de sus habitantes, hoy refleja el estado en que se encuentra el cabildo desde hace un cuarto de siglo, no las administraciones Barrera y Rodas, solamente. Parques, parterres, aceras, plazas, monumentos, piletas, descuidados, manchados, sin jardines, ni ornamento, salvo alguna excepción. El potrero llamado “Bicentenario”, que el Municipio llama parque, nunca ha iniciado su construcción, tanto por ineptitud, como por falta de escrúpulos, entendimiento y planificación. El parque Samanes en Guayaquil, se construyó en 2 años. Tan sólo con ir a Ibarra y recorrer sus parques, una persona constata la diferencia en las capacidades y aptitudes de los municipios. Allá una ciudad pequeña y sin recursos, han construido primeramente su notable “boulevard” en el antiguo aeropuerto; lo propio, en cada barrio existe al menos un hermoso parque con los juegos más vistosos y bien cuidados, llenos de jardines, árboles ornamentales, fuentes y piletas. No se compare tan siquiera el aspecto de Quito con esta ciudad, menos con Guayaquil o Cuenca. En el puerto, las aceras son, en casi todos los barrios, producto de la política de regeneración urbana, construidas o embellecidas con adoquín ornamental. ¡Qué agradable es transitar a pie por cualquier lugar de Guayaquil o Cuenca!. La primera, tiene obras de infraestructura de primera calidad: a) los puentes a desnivel, tienen sus columnas revestidas de azulejo ornamental de múltiples y variados motivos; b) los parques cuidados como no puede ser de otra manera, con cerramientos de hierro forjado, a fin de evitar que la población camine por encima de los arreglos forestales, plantas y flores que lucen por doquier, como una ciudad europea; c) los monumentos antiguos bien cuidados, pintados y mantenidos y los nuevos, son exponentes de la planificación, pujanza y aptitudes de su municipio. En Quito nos hemos acostumbrado a las obras de pacotilla: puentes vehiculares, pasos deprimidos y pasos peatonales de la peor calidad y que solo son toscas “soluciones” de hormigón y hojalata sin planificación de armonía ni estética alguna; los terminales terrestres son los peores de América Latina y muy inferiores a los de Manta, Machala y ni se diga Guayaquil, tanto el del centro, como el del norte que son verdaderos ejemplos de virtuosismo arquitectónico, técnico, comercial y recreativo. Lo propio el aeropuerto, que en Quito es un galpón al que han ido adhiriendo pequeños edificios o secciones para disimular su fealdad, estrechez, pequeñez, elevados costos y mal servicio, dirigido, construido y administrado por una empresa privada; no se hable del terminal de Carcelén, un verdadero adefesio, cuyos servicios higiénicos recuerdan a una cantina. No hay un sitio donde esperar a los buses, pues la gente en ese hielo, (fue construido en una montaña ventosa) tiene que esperar de pie entre los andenes y las estrechas veredas. Una vergüenza para la ciudad. Las paradas de la ecovía en toda la avenida Diego de Vásquez, están abandonadas, sin utilidad alguna, convertidas en cloacas. Antiguos parques, lucen destruidos y abandonados en cualquier sector de la ciudad. No existe ni visión, ni conocimiento ni educación en las autoridades: alcalde, concejales y personeros municipales. El Municipio es un elefante blanco si utilidad alguna y al contrario, es un peligro para la ciudad. La evidente destrucción que ha hecho de estructuras y construcciones precolombinas para construir la parada de San Francisco del metro es un delito contra el Derecho Internacional Humanitario, cometido por el Alcalde en su inescrutable negocio con Odebrecht. El patrimonio colonial, sin protección alguna, se cae literalmente. Durante la administración de Rodas, han colapsado más de 30 casas y edificios del centro histórico que corre un peligro terrible con la perforación de su subsuelo para ejecutar de modo necio y sin estudio alguno, sino en “conversaciones informales”, el trazado e infraestructura la línea. Es muy probable que a similitud de las casas republicanas de la Alameda, una o más iglesias, las máximas joyas de la arquitectura en América, colapsen. ESE CRIMEN en pleno proceso de ejecución, reflejará la naturaleza de los partidos políticos, el municipio y sus dignatarios: Ineptitud, corrupción y voracidad por el poder, reflejo del bajísimo nivel educativo y cultural de sus clases dirigentes y de la población en general, cuyas pandillas se han dedicado a completar la obra destructora del Municipio: no hay monumento destruido o saqueado ni pared en Quito que se salve de los grafittis que hoy, no tienen contenido intelectual alguno.

  2. Salvo por desgraciadas excepciones, como el maestro juanito, el guerrillero barrera e impávido rodas, mi Quito que ya no tiene un sol grande, como para “defenestrar” a presidentes y vices corruptos, siempre nos ha parecido fácil de administrar y prácticamente una pasantia para luego optar por la presidencia del país o al menos obtener una gran relevancia política. Pero por lo pronto y en inmediato horizonte, no se avisora candidatos que den la talla para sacar a mi ciudad del marasmo en que a caido, en fin NO HAY LIDERAZGO QUITEÑO

  3. Conseguir que los medios de comunicación cierren filas para impedir que el Dr.Mauricio Rodas mantenga a la opinión pública cautiva en una quimera, la de buen alcalde, es una necesidad imperiosa,mi anhelo. Acá lo importante es comer sin mirar quien sea el proveedor, desperdicio de infraestructura espacio y talento humano. Es por eso que se necesita que quienes hicieron de la alcaldía de Quito el mejor sitio para servir, sirvan de referente y quienes tienen a su alcance la delicada oportunidad de mostrarnos esos detalles, el periodismo, lo hagan de forma objetiva y clara; ocasión preciosa para ayudar a formar en la población la opinión de contrapeso. Claro hacerlo demanda desprendimiento, es decir, generosidad y gratitud, sentimientos y valores que son opacados por otros, esos que salen con la velocidad para encasillar matizándolos en partidos políticos y movimientos.

  4. Qué pena que el seguimiento crítico a la actual alcaldía hay derivado en la separación de uno de sus más destacados fundadores. Sin duda Quito se merece una mejor administración, con alguna idea a futuro que proponer a la ciudad. Ahora, según la publicidad del Municipio, dizque han tenido que hacer todo porque no había nada…

  5. Si, Doctor Ordoñez Usted tiene razón, Quito solo se quedó con una frondosa burocracia agobiante y costosa, burgomaestres sin la talla para enfrentar un entorno político siniestro y corrompido, se remitieron a atormentar a los mas pobres y desesperados: taxistas a los que perversamente llaman piratas, ambulantes, pequeños emprendedores….en fín, a sufrir una cofradía burocrática hipócrita, pipona, indolente y odiosa.

  6. La Alcaldía de Quito, siempre fue un plato apetecido por politiqueros inescrupulosos como Barrera que lo utilizaron como plataforma electoral de Alianza Pais, para salir del debacle tuvimos que elegir el mal menor al votar por Rodas que poco hizo administrativamente (el Metro no soluciona los graves problemas de transporte) y políticamente fue cero a la izquierda como opositor a Correa, (fue vergonzante como se escondió en las marchas contra los impuestos en el 2015 y del Fraude electoral en el 2017).
    Ahora debemos dar vuelta la página y escoger alguien que haga verdadero contrapeso al poder en ascenso de Moreno y a su popularidad en descenso, obligatoriamente debe ser algún estadista que no se pierda en lo académico pero con suficiente inteligencia política para liderar una ciudad líder nacional y no ser absorbido por Nebot, o mucho menos por Correa o Moreno (Maquiavelos políticos en toda la extensión de la palabra).

  7. Bravo Dr.Ordoñez , bravísimo hoy destaco su estilo en la forma de decirlo a su manera , que el sr.Jaime Durán Barba asesoró a un inútil para dejar en acefalía la alcaldía de Quito.Estas formas de gobierno de los partidos políticos sirven para armar y colocar a ineptos en los cargos .El sr.Barba lo dijo”Barrera es un buen alcalde, pero la ciudad se cansó de él”palabras más palabras menos , rescato estas palabras con el fin de que se vea con claridad las fuerzas que ejercen la manipulación de la opinión pública .Con los mismos recursos que les otorga el pueblo(ESTADO) los partidos políticos se rompen el trasero para exhibir su escaso sentido de Patria. Valga la oportunidad Dr.Ordoñez ,pero en mi opinión los partidos y movimientos carecen de esa mística que Ud. reclama, es al pueblo al que hay que dotarle de herramientas que faciliten el camino para denunciar y echar a los ineptos, charlatanes y corruptos ,entiéndase de forma democrática . Dicho de otro modo ser vago es otra forma de robar, consentir en un mitin proselitista (últimas elecciones) que un atrevido ofrezca incendiar la ciudad , y no decir nada, también es otra forma de corrupción .

  8. El excelente análisis del Dr. Diego Ordóñez se aplica a todas las ciudades del país. Los potenciales candidatos, más que un nombre y una carrera política, deben demostrar que están en capacidad de construir proyectos de ciudad, y no solamente ser “administradores” de los recursos municipales, para llenar de cemento las ciudades. Queremos ciudades amigables, limpias, con espacios verdes, con gente respetuosa. Las elecciones de alcaldes, en lo posible, deberían estar “descontaminadas” de las luchas partidistas, y jamás ser la antesala de una próxima elección presidencial.

  9. La candidatura ideal tiene nombre y apellido, me refiero al señor Fernando Carrión Mena, hombre de probada trayectoria. Él fue uno de los mejores concejales que ha tenido Quito, lo demostró con hechos. Además, cuenta con una hoja de vida incomparable.
    Que no se cumpla con el dicho de que, más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. Carrión no es malo conocido, es bueno y reconocido.

  10. Cualquier dignidad de servicio público debe reunir algunos requisitos, los candidatos no pueden ser unos improvisados, para que no nos ocurra lo que sucedió con el ex-presidente, un desequilibrado con algunos títulos, pero un inexperto de capirote que destrozó al país luego de la mayor bonanza en la historia, eso si con una lengua desbordante. Tampoco podemos darnos el lujo de tener asambleístas ignorantes, o al nivel de tico – tico. Primero debe tener preparación académica, reunir experiencia administrativa y sobre todo equilibrio y gran sentido común. Eso de que el pueblo no se equivoca es una quimera

  11. En realidad, se requiere un perfil idoneo, transparente y si es posible, con experiencia, basta de improvisados, que solamente buscan protagonismo y luego fracasan con sus proyectos como el Quitocables, por ejemplo.

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