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El alza salarial: otro autogolazo del equipo económico

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A inicios de julio, cuando llevaba menos de dos meses como ministro de Economía y Finanzas (y un nuevo proceso electoral todavía no influía en las decisiones económicas), Carlos de la Torre sugirió la posibilidad de que el Gobierno implementara una “devaluación fiscal” para abaratar los costos de producción de las empresas nacionales. Con esa propuesta, que incluía una reducción del aporte patronal al IESS, se reconocía la necesidad de devolver al sector productor algo de la competitividad perdida en los últimos años, en parte por el fortalecimiento del dólar frente a las monedas de los países vecinos, pero también como consecuencia del encarecimiento de los costos locales de producción. La medida, que muy probablemente incluía también un aumento del IVA, finalmente fue desechada y el Gobierno, al parecer, se olvidó de la competitividad y se limitó a enfrentar los problemas de la balanza de pagos imponiendo nuevas restricciones a las importaciones (al igual que el Gobierno anterior).

El mismo ministro De la Torre y el ministro de Trabajo, Raúl Ledesma, anunciaron esta semana un incremento de $11 en el salario básico unificado (SBU) para 2018, es decir, el SBU pasará de $375 a $386, lo que representa un incremento de 2,9%. Según De la Torre, “el alza se definió sobre bases técnicas, según varios aspectos como la recuperación de la economía del país, con una apreciación constante del dólar”. Más allá de que sería bueno que el ministro muestre los estudios técnicos que sustentan el alza (y, de paso, enseñe también los estudios de impacto que se usaron para elaborar la “Ley de Reactivación Económica”), llama la atención que entre los argumentos, junto con el falaz discurso de recuperación, se haya mencionado la apreciación del dólar. Si el ministro cree que el dólar se va a seguir apreciando (lo que probablemente ocurrirá si la FED sigue aumentando sus tasas referenciales de interés), ¿no significa eso que los productos ecuatorianos van a seguir perdiendo competitividad y que, por tanto, lo recomendable sería no seguir incrementando los costos locales de producción? ¿Cómo un aumento salarial cercano al 3% permite contrarrestar esa apreciación esperada en el dólar? ¿Se consideró el incremento salarial en los países con los que el Ecuador compite?

Por otro lado, en el Gobierno deberían saber que, según el INEC, este año la inflación anual terminará cerca del 0%, es decir, que los salarios habrán mantenido su poder adquisitivo, de hecho, lo habrán incrementado frente a 2016, ya que este año el SBU aumentó en 2,5%. Ese incremento, también definido por el Gobierno, se sustentaba en las proyecciones oficiales de inflación para 2017 (totalmente sobrestimadas, como muestran las cifras). ¿El Gobierno cree que los precios al consumidor se elevarán cerca de 3% en 2018? ¿Realmente prevé un dinamismo del consumo de los hogares que permita a las empresas incrementar sus precios en ese nivel? Si no revisan las cifras del INEC, ¿ningún funcionario se ha dado al menos un salto por supermercados y centros comerciales para constatar la cantidad de ofertas? ¿Creen que las empresas bajan sus precios por gusto?

Como para no generar mayores reclamos del sector empresarial, junto con el anuncio del aumento salarial el Gobierno anticipó que analizará medidas compensatorias para los empleadores. Otra muestra de la improvisación con que se maneja la economía. Si ya se sabe que las empresas necesitarán algún tipo de compensación para afrontar el aumento de los salarios, ¿no debían esas medidas estar ya definidas? ¿Cuánto tiempo más creen en el equipo económico que las empresas nacionales pueden perder competitividad? ¿Les interesa que el país gane o al menos no pierda mercados de exportación?

Dada la alta probabilidad de que el alza salarial para 2018, contrario a lo que aseguró el ministro, haya sido adoptada con criterios meramente políticos y no técnicos, es importante que el Gobierno sepa que los réditos políticos también serán bajos. Porque si bien la medida favorecerá a quienes tienen un empleo formal (y no sean despedidos), complicará aún más a quienes están buscando un trabajo, ya que las empresas ahora tienen menos incentivos para contratar. ¿Saben De la Torre y Ledesma que, según el INEC, apenas 4 de cada 10 personas que trabajan o quieren trabajar lo hacen en condiciones adecuadas? ¿Saben que la informalidad, que implica no sólo sueldos bajos sino también una situación de vulnerabilidad por la falta de cobertura de un seguro, está en niveles récord? ¿No era la creación de empleo uno de los objetivos centrales del Gobierno? Si así era, con el alza salarial que ellos mismos definieron (y con la “Ley de Reactivación” que no reactivará nada), el equipo económico se acaba de meter otro autogolazo.

José Hidalgo Pallares es economista.

5 Comments

  1. La Deuda/PIB es apenas 6%, por lo que no es una proporción crítica ni desastroza sino claramente alarmada en un tono propagandistico (y ad-hominem, resentido contra su ex profesor).

    Sigue un discurso ideologico que el Nobel Paul Krugman cataloga como la “ilusion de la deuda” propuesta por “Deficit Hawks” (depredadores del Deficit) que buscan reducir el Deficit Fiscal a cero, realizar recortes fiscales sin medida y demas politicas neoliberales a favor de la clase pudiente.

  2. No entiendo por qué al salario mínimo se le llama “unificado”, si lo que realmente pagará el empleador durante el año, todo incluído, es en promedio mensual $541, no $386, posiblemente el más alto al sur de USA.

  3. Sr. Pallares. Por favor no pierda su tiempo tratando de explicar o hacer enterder a los “genios” de la robolucion como funciona la economia, en terminos reales lo que interesa. Son unos votitos mas en la consulta del Licd. Siempre tienen miedo de que algo salga mal y el NO del loco del atico les pegue, ellos saben que el pais esta quebrado, no llegamos a abril, no hay billete, tienen que besarles a los chinos justo donde la espalda pierde su honroso nombre, para que les hagan prestamos a tasas de chulco, con comisiones incluidas, como todo lo que hacen los verdes, pero eso tampoco les importa, tienen toda la plata de la decada robada a buen recaudo, tienen aseguradas a sus familias por varias generaciones, que les importa lo que pase con los idiotas que viven y luchan dia a dia para llevar un pan a la mesa de sus hijos en forma “honrada”, disculpen la palabrota, si alguien lo duda, mire a Venezuela y entendera.

  4. Todos trabajan para ellos. El gobierno sigue siendo el medio y el fin de sus movidas económicas. La empresa privada y el común de los ecuatorianos no interesan sino como votantes en la próxima consulta. Económicamente pueden hacer lo que les dé la gana. El gobierno no está para trabajar por ellos, está para trabajar por el grupo que meterá mano a los dineros públicos en la “segunda década ganada”, muchos de los cuales siguen siendo los que ya se beneficiaron de la primera y a los que nadie pedirá cuenta, porque “sacrificar a Glas” (sin que devuelva un centavo), ya es suficiente.

  5. Resulta evidente que en el equipo económico del nuevo lindo permanecen los mismos principios de cuando gobernaba el belga, puro zapallo; y, si dicen que son economistas parece que ni la escuela terminaron, toman medidas en las que solo consideran el angulo del gobierno, ni de lejos parece que se les ocurre lo que pueda sucederle al pueblo llano al hombre de a pie. Las consideraciones expuestas en las preguntas de José Hidalgo Pallares, se perciben los elementos que los “genios”del gobierno ni por asomo las ven. Cada vez me convenzo que la única salida para el Ecuador es echar abajo todo el gobierno de Asalto País, ojalá y no quede ningún vestigio para conseguir la salud política y económica del Ecuador.

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