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Cordicom, Supercom y Secom: 194 millones para maldita la cosa

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“En marzo inicia el registro público de medios 2018”, advierte el anuncio colocado en su página web por el Consejo de Regulación y Desarrollo de la Información y Comunicación, Cordicom. Con el anuncio, ese organismo de nomenclatura cuasi soviética, creado por la Ley de Comunicación, recuerda que todo el sistema de control y presión estatal montado durante el correato sobre los medios de comunicación y los periodistas sigue vivito y coleando y, además, listo para entrar en acción en cualquier momento. Si bien la agresividad desde el poder se ha desarticulado, el anuncio del Cordicom para que todos los medios entreguen su santo y seña al Estado es un campanazo que recuerda que toda la institucionalidad creada para mantener bajo el control y la vigilancia estatal a los medios de comunicación sigue vigente.

Con el anuncio del Cordicom, en todo caso, también provoca hacer otro tipo de ejercicios, como sumas y restas. ¿Cuánto le ha costado y le cuesta al contribuyente la existencia de aquellas instituciones sobre las que se asentó el sistema de control del correísmo a los medios, entre ellas el propio Cordicom? Según las cifras que están en los documentos de transparencia en las páginas web del Cordicom y la Supercom de Carlos Ochoa, la aprobación de la Ley de Comunicación no solo trajo, como costo, una cortapisa al desarrollo de una auténtica sociedad abierta y deliberante, sino que ocasionó un importante egreso económico. Esto sobre todo si se compara lo que ha costado en dinero la operación de esos organismos con la utilidad que han tenido para la sociedad. Si se suman los presupuestos de las dos organizaciones que se crearon con la Ley de Comunicación en el 2013, el Cordicom y la Supercom, se tiene que el país pagó para su operatividad al menos 76’121 916 dólares desde el 2014 hasta el 2017. En esos presupuestos se incluyen los sueldos de los funcionarios y los gastos que tuvieron para su operación. 

Esa cifra, en sí, puede no decir nada o puede decir mucho. Si el Cordicom y la Supercom fueran organismos indispensables para el desarrollo del país y la sociedad, quizá no fuera un monto desproporcionado. Pero ¿qué han hecho esos organismos emblemáticos del correísmo para que el Ecuador sea un mejor país de lo que era antes de su creación en el 2013?  ¿Ha valido la pena entregar 76 millones de los contribuyentes en los últimos cuatro años a esos dos organismos? Ambas instituciones, en realidad, fueron herramientas de presión que el presidente Rafael Correa usó para evitar que se desarrollara un sistema de comunicación pública que pudo haber sido crítica con su forma de ejercer el poder. En otras palabras, esos 76 millones y pico fueron útiles realmente para Correa y a todos aquellos que se beneficiaron de su ejercicio del poder sustentado en el silencio de los críticos.

Pero ese costo de la Supercom y el Cordicom no es el único que supone el funcionamiento del operativo de control y regulación de los medios de comunicación creado con la Ley de Comunicación. Está además la inmensa estructura de la Secretaría de Comunicación, Supercom, que fue montada por el correato y que se mantiene casi tal cual con el gobierno de Lenín Moreno. En efecto, si en el 2016, en pleno apogeo del correato, la Secom gastaba 4’616 743 dólares al año en sueldos y salarios de sus 270 burócratas, en el 2018 ha aumentado ligeramente: 280 empleados y un presupuesto para sueldos y salarios de 4’484 749 dólares anuales.

En total, si se suman los presupuestos de esa oficina adjunta a la Presidencia de la República de los último cuatro años se tiene un monto que resulta escalofriante: 118’071 742 dólares. Es un costo inmenso que el Estado tiene cada año que ingeniárselas para cubrirlo. Súmese eso a lo del Cordicom y Supercom y el resultado es de algo más de 194 millones. Y eso sin contar con lo que cuestan los medios públicos.

El aparato de propaganda y control de la comunicación que montó el correísmo se sustentaba en un gasto público sobre el que no había control ni pudor de los funcionarios. Lo curioso es, sin embargo, que ocho meses más tarde de concluido el gobierno de Rafael Correa, las cosas estén tal y como él las dejó. El contribuyente sigue financiando con sus recursos el aparato burocrático enquistado en los ahora inútiles Cordicom y Supercom y el gobierno de Lenín Moreno no ha hecho nada para replantear la estructura y funcionamiento de la Secom.  ¿Para qué tiene aproximadamente 300 funcionarios? ¿Justifica que la Presidencia de la República tenga una estructura de relaciones públicas así de grande cuando no hay que olvidar que los gobierno anteriores tenían oficinas de prensa que llegaban apenas a 30 ó 40 funcionarios? La Secom se hizo de acuerdo a la visión autoritaria y grandilocuente que de sí mismo tenía Rafael Correa: resulta incoherente que siga funcionando igual con Lenín Moreno.

El Cordicom ha advertido a los medios de comunicación que tienen hasta marzo para enviar todos sus datos. Se trata de un tipo muy particular de censo, porque en estricto rigor los medios son empresas que ya están registradas en la Superintendencia de Compañías. El registro es, entonces, una clarísima señal de que el Estado sigue haciendo uso de la normativa centralista y controladora que montaron Correa y sus palafreneros de la comunicación como son los hermanos Vinicio y Fernando Alvarado.

10 Comments

  1. No existe mayor atentado contra la libertad de expresión que la concentración de frecuencias del espectro radioeléctrico en un puñado de conglomerados económicos y familias con poder. Ni CORDICOM ni SUPERCOM ni ARCOTEL hicieron algo para revertir la monopolización del espectro tanto por privados como por el Estado. No obstante, ésta no parece ser la preocupación del articulista, demostrando que a este medio le importa muy poco la verdadera libertad de expresión, sino la garantía para el usufructo monopólico de un recuerso natural colectivo. Eso es una verdadera crítica tanto a la LOC como a su implementación.

  2. Lo triste es que los Ecuatorianos siempre reaccionamos tarde, ahora con la estrategia de la suavidad, dulzura y “el diálogo” del Presidente ha convencido a más de uno. Pero en realidad, que ha cambiado? Sigue el despilfarro, 17 asesores solo para una vicepresidenta inexperta; que se ha gravado la demagogia de la mal llamada revolución, etc. Sigue la inservible Cordicom, Súpercom, etc. Y para que ha servido hasta hoy? Solamente para mantener controlados a los medios y a la ciudadanía. Es que ya hemos visto cambios concretos hasta ahora? Claro que no, excepto una leve simulación donde todo sigue igual y siguen incrementando la deuda….

  3. Definitivamente hay que salir a las calles…..pero YA!!!..antes de que el pais caiga de picada y luego no haya quien se haga responsable..ya sabemos como es la movida…

  4. Que fácil es botar plata cuando no es tuya… que fácil es seguir endeudando al país para “salir de la crisis”…. que fácil es decir cualquier babosada que mantenga contentos al montón de cojudos y cojudas para que no jolesten, efectivamente los aludidos no jolestan y se tragan todas esas babosadas.

    Parece que nadie se detiene a pensar lo que VERDADERAMENTE sucede o sea: quienquiera que llegue al “poder” automáticamente se sienten PROPIETARIOS de una hacienda llamada Ecuador y hará todo lo que les sea posible para exprimirle la mayor cantidad de su riqueza para asegurarse su futuro cuando dejan de ser los “dueños”.

    Lo triste e indignante de toda esta novela es que los reales dueños de la “hacienda Ecuador” no hacen nada para evitarlo, de vez en cuando alguien manifiesta su incomodidad algo cuestiona, algo le responden y ya, los sapos siguen impunes y campantes mientras que los demás a sacarse la madre trabajando para pagar las deudas se ha dicho!… alguien ya cayó en cuenta que todos los ecuatorianos junto con las dos siguientes generaciones estamos endeudados?

    QUE FÁCIL y conveniente es “gobernar” la hacienda Ecuador donde no hay que rendir cuentas a nadie.

  5. Para qué va a desmontar todo el equipo de propaganda, control y extorsión si Moreno conoce que ello le servirá para contararrestar la oposición que se le viene, porque en vez de disminuir el gasto corriente lo ha aumentado, continúa la estrategia de endeudamiento, la cirugía contra la corrupción es una simple proclama, los AP morenistas salen de un ministerio y son reubicados en otro (cortina de humo como el “diálogo”), su aberración ideológica no le permite ver más allá de la “situación de los más necesitados”.

  6. El único cambio es que laRevolucion Ciudadana hoy está partida en dos bandos, pero la institucionalidad Correista sigue intacta y les vuelve a unir al final del
    Dia..

    Aquí no pasa nada nuevo

  7. ILUSOS los que aún, a estas alturas, creen que las cosas van a cambiar con Don Lerdín. Todo el aparataje creado por Correa con la enorme burocracia, sueldos elevados, gastos incontrolados, funciones abusivas, sigue INTACTO y nos seguirá jodiendo la vida.

  8. Estimado Martín, tanto para el corre-hato como para el moreno-hato nada ha cambiado. El Silenciado sigue igual que el parlanchín que como daltónico político no entiende nada. Ahí sigue la ley de comunicación para acallar el pensamiento del pueblo. Ahí siguen los aps(tan) y son por decenas los alvarados, los barrigas, los pipones chupando como vampiros la sangre del pueblo. Pobre mi país, sigue camino a Venezuela pero a pasos más lentos, hasta cuando!!!???

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