Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Al Instituto de Patrimonio no le preocupa el robo de piezas arqueológicas

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El Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, INPC, ha publicado una carta pública dirigida 4Pelagatos porque considera que la nota “La colección arqueológica que el correato esfumó”, publicada en este medio, tiene “muchas impresiones (sic) que merecen ser aclaradas para evitar desinformación de la ciudadana en general”.  En la carta, que ya circuló a través de las cuentas en redes sociales del INPC, la única imprecisión (seguramente a eso se refiere la carta) es el número de piezas robadas de la colección privada del señor Luis Plaza Febres Cordero. El INPC sostiene que “habría sido de aproximadamente 1 500 piezas” y no “más de 3 mil piezas que 4Pelagatos señala”. En realidad, la cifra de 3 200 no es cosecha de 4P sino del coleccionista: él suministró ese dato y asegura que el número fue proporcionado por el propio INPC. Nadie había mencionado la cifra de 1 500 que ahora reconoce el Instituto de Patrimonio.

Fuera de ese dato, la carta no señala ninguna otra imprecisión: abunda, eso sí, en los argumentos legales ya mencionados en la nota de 4P, según los cuales las piezas pertenecen al Estado y que Plaza no tiene el derecho al reclamo porque algún juez dijo que él “no ha sido capaz de demostrar legalmente cómo obtuvo las piezas arqueológicas que conforman la colección”. Los funcionarios del INPC deberían avergonzarse de mencionar este argumento pues es de conocimiento público -y ha sido probado hasta la saciedad- que durante los últimos diez años las cortes fueron obsecuentes hasta la humillación con el gobierno de Rafael Correa, verdadero custodio de las piezas cuando desaparecieron. Era obvio que todos los pronunciamientos iban a evitar que se establezcan responsabilidades por el robo de los funcionarios encargados de cuidar esas piezas. Es más, en el INPC olvidan que por disposición del ex secretario jurídico de la Presidencia, Alexis Mera, los jueces estaban prohibidos de sentenciar en contra del Estado.

La carta tiene un dato revelador. En la tercera línea, el INPC coloca comillas a la palabra “robo”. Revelador porque significa que ese organismo, que tiene que velar por la el patrimonio cultural del país, relativiza la desaparición de las piezas. Prefiere hacer un caballo de batalla sobre el número de piezas robadas sin percatarse de que, en la respuesta, recuerda dos hechos que, precisamente, sustentan la denuncia de 4P.: dice que el registro de 2009 (cuando esa colección estaba bajo poder del Estado), que levantó la Espol, fue “hecho por contenedor, más no pieza por pieza” y “arrojó la existencia de 7.589 bienes”. Y que en el inventario que tiene el INPC, desde el 20 de diciembre de 2012 -fecha desde la cual custodia esos bienes- solo figuran 6 046 piezas arqueológicas. Es decir, se robaron, según las propias cuentas del INPC y suponiendo que el registro de la Espol fuera exacto (aunque no se hizo pieza por pieza) 1.549 objetos arqueológico. Eso se robaron y eso es lo que al INPC no le preocupa, al parecer. De lo contrario, anotaría qué gestiones ha hecho para saber dónde están esas piezas y establecer responsabilidades contra aquellos que se las robaron. El INPC deja en claro nuevamente que no activó ni un solo mecanismo judicial o de opinión pública para esclarecer el robo. En cambio su carta confirma, trágicamente, que hubo un operativo gubernamental para ocultar el robo de la colección y dejarlo en la impunidad total.

La colección arqueológica que el correato esfumó

Hipócritamente el Instituto de Patrimonio se cobija bajo la ley para desconocer la propiedad de Luis Plaza Febres Cordero sobre esas piezas. La carta acepta que durante años esa colección estuvo expuesta en el museo Nahim Isaías del Filanbanco. No dice, pero debe saber, que parte de esa colección viajó al exterior para ser exhibida. Acepta igualmente que fue incautado el edificio en el que se encontraban las piezas Y en forma pérfida sugiere que el administrador del edificio siguió siendo el mismo: como si el coleccionistas hubiera podido proceder a su antojo en un edificio incautado. Es decir, el INPC admite que esa colección era de Luis Plaza Febres Cordero… pero ahora le exige que pruebe que es de él. Así finge ignorar que el coleccionista no traficó con ella y que, aunque sacó piezas del país, volvieron precisamente porque esas piezas hacen parte de una colección, no de un negocio. 

El INPC y sus responsables siguen en la era correísta: más le preocupa ir contra este medio, que denunció la desaparición, que investigar dónde están esas 1.549 piezas arqueológicas (según sus cuentas), y quiénes se las robaron. Deplorable actitud.

23 Comments

  1. De verdad que los “argumentos” justificativos que vomita cualquier asqueroso mafioso del cartel AP son atrevidos desafíos a la inteligencia de los ecuatorianos. Estos infelices aprovechadores consiguieron encaramarse en el “gobierno” para intentar extender el fascista control de la región bajo el membrete de SSXXI respaldados por la ingenuidad e ignorancia del sufrido pueblo de nuestros países; de esta manera literalmente hacen y deshacen como les da su regalada gana abusando de muchas maneras con las riquezas que nos pertenecen a todos los ecuatorianos.

    La realidad es que todavía están allí controlando el país a través del ilegítimo licenciado quien con maquiavélica sutileza, aparente calma y respeto hace y dice lo mismo que el asqueroso mitómano caretuco líder máximo del mafioso cartel AP… recordemos el refrán “el fin justifica los medios”

    YA BASTA CARAJO!!!

  2. ÑAÑO

    Abril 9, 2018 a las 17:02

    En realidad, las piezas del museo no son propiedad del Sr. Luis Febres Cordero, pero si pertenecen al Estado Ecuatoriano, por que forman parte de su patrimonio cultural. Por lo tanto al desaparecer algo como 1500 piezas, el presidente Moreno debe ordenar una investigación seria y profunda para establecer un inventario y la desaparición de las piezas y presentar la denuncia ante la Fiscalía General y pedir un examen especial a Contraloría, todo para llegar a la verdad de los hechos y poder sancionar a los responsables que no cuidaron nuestro patrimonio o peor aún si es que se comprueba que lo robaron.

  3. Las piezas arqueológicas pertenecen al señor Luis Febres Cordero no al pueblo del Ecuador dicen que es de su colección privada pero a lo que fueron robadas el gobierno de Rafael Correa, era verdadero custodio de dichas piezas. Lo importante aquí es defender esto a como de y no de lugar . Y si el INPC dejo en claro que no activó ni un solo mecanismo judicial para esclarecer el robo se debe denunciar como es debido ante las autoridades competentes y sean correistas o no tienen que responder legalmente.

  4. Se supone que las piezas Arqueológicas es del Estado por ende deberían tener bien custodiado dichas pertenecías de nuestro Patrimonio y así no dejarse engañar ni manipular de las personas solo por el mismo hecho de que sea un funcionario importante donde esta la seguridad en el Estado es algo absurdo que solo vengan y digan se robaron así como si nada haya pasado, claro esta que la INPC sigue en las manos del Correismo.

  5. Burócratas indolentes y cómplices de un robo más de la década perdida , no traten de justificar lo injustificable , cumplan con su trabajo y obligación moral con el país y presenten la denuncia pertinente ante fiscalía para que , ojalá , se llegue a conocer autores , cómplices y encubridores de este crimen sin nombre cometido en contra de nuestro patrimonio , el que Uds debían precautelar .

  6. Que pena , las piezas arqueológicas pertenecen al señor Luis Febres Cordero que es de la crema y nata de los dueños del país y no al pueblo del Ecuador dicen que es de su colección privada pero a lo que fueron robadas el gobierno de Rafael Correa, era verdadero custodio de dichas piezas. Lo importante aquí es defender esto a como de y no de lugar . Y si el INPC dejo en claro que no activó ni un solo mecanismo judicial para esclarecer el robo se debe denunciar como es debido ante las autoridades competentes y sean correistas o no tienen que responder legalmente.

  7. Cuál es el camino para sacar de su “quisha” a todos los fraudulentos cuidadores del patrimonio cultural de los ecuatorianos?

  8. Gracias Señor Plaza por haber cuidado tanto tiempo nuestra identidad ,que se ha robado por algún correista, que ojalá sea llevado ante la justicia..Tiene que dar por hecho que esas piezas únicas YA no existen y que han desafortunadamente desaparecido en el juego del arranche de la década perdida…una raya mas al tigre. …

  9. En verdad causa pavor la ignorancia de los personeros del instituto nacional de Patrimonio Cultural, aceptan la “perdida” de 1.500 obras patrimoniales, sin entender la iretroactividad de la ley, que si Luis Plaza Febres Cordero obtuvo esos bienes antes de la vigencia de esa Ley, mal podían incautarla “ robarla”, pruebas de que eran de su pertenencia, pues, que se exhibían Nacional e internacionalmente con su autorización. O está la daba el Instituto De Patrimonio Cultural?. Correistas ignorantes, funcionarios incapaces, cada que escriben algo, más cerca están de la carcel, con está dichosa carta de respuesta a 4 pelagatos, solo demuestran que son unos retratados mentales, que están hechando más tierra al lecho de su sepultura.

  10. El INPC dice tener debidamente registradas las seis mil y pico de piezas de cerámica, concha, piedra y cobre. ¡Carajo! , ¿y dónde están las de oro, platino y plata; o ésas no son importantes?.
    Además, ¿quién es la persona que firma por esa burócrata y sinvergüenza institución?
    Siguen trabajando para los ladrones de gobierno anterior!!!
    ¿Hasta cuándo Señor Moreno?. ¡Ya póngase a trabajar con personas decentes y deshágase de todos esos corruptos, de su alrededor, que tanto daño hacen al país!!!

  11. Mi opinión sobre este artículo es que es algo muy terrible, ya que están jugando con todos nosotros los ecuatorianos, piensan que no tenemos un suficiente razonamiento para ver como son las cosas en realidad; ya que los mismos de INPC reconocen que hay piezas faltantes pero que solo son 1500 y no 3000; y no puede ser que no haya un control debido y es muy triste saber que solamente prefieren ocultar la verdad y no decir lo que es correcto.

  12. “A confesión de parte, relevo de pruebas”. Los burócratas han aceptado, POR ESCRITO, que el robo existió; por tanto, es muy relevante lo que interroga 4Pelagatos: ¿Qué gestiones se efectuaron ante las autoridades competentes (Fiscalía, jueces, contraloría), para iniciar las investigaciones correspondientes? ¡Eso es lo que debe demostrar el INPC! Si no existen evidencias de denuncias formales, entonces podemos pensar dos cosas: 1) El robo fue interno, en cuyo caso las piezas robadas deben estar en la casa de los capos de la década robada; o, 2) Si efectivamente el hurto fue real, entonces, es posible establecer responsabilidades por negligencia grave, pues los objetos perdidos no son un lapicero ni un borrador…son piezas históricas de mucho valor intrínseco.
    Por otra parte, resulta necia la actitud de los jueces al exigir que el propietario demuestre la propiedad de su colección, pues, según lo dice el escrito de 4Pelagatos, las piezas arqueológicas fueron exhibidas fuera del país, entregadas por el propietario y luego esas mismas piezas retornaron a Ecuador, a manos del mencionado propietario. Por consiguiente, aunque no existan facturas, recibos o más documentos que prueben la propiedad, IMPLÍCITAMENTE QUEDA DEMOSTRADA LA PROPIEDAD.
    De todo este problema, creo que queda una conclusión: la envidia y la genética de maldad de quienes pasaron sin pena ni gloria por la administración pública, los hizo obrar con saña, con venganza y odio, pues recordemos que el dueño perjudicado era familiar de un ex presidente al que el ex dictador odio hasta que la muerte se lo llevó al ex presidente. Eso es todo…y como seguimos con casi la misma administración anterior, veo que este caso quedará en la bruma del olvido…salvo que Moreno ordene una investigación seria y profunda de la desaparición de las piezas y presente, si nunca se lo hizo, las denuncias ante la Fiscalía General; y, pida un examen especial a Contraloría, todo para llegar a la verdad de los hechos.

  13. Muy claro se demuestra que el INPC sigue en manos de viles correistas, toda esta gente solo sirve para tapar a sus compinches y de paso seguir ganando buenos sueldos, pero la justicia aunque lenta está avanzando y algún día se arranchará de las orejas y narices de las viudas de Correa, los aretes y narigueras que se robaron.

  14. Es sorprendente la inopia de los funcionarios de este mal llamado “Instituto de Patrimonio”. Deducir que se han “perdido” 1500 piezas en base a una investigación de la ESPOL demuestra su total inoperancia, demuestra que nunca hicieron un inventario y valoración de las piezas recibidas; aún más no reconocer que ha habido un robo es una muestra de la baja estopa moral de sus funcionarios. Es realmente indignante; si tuvieran todavía algo de dignidad deberían presentar la renuncia masiva; pero por supuesto eso es pedirle peras al olmo. El caso amerita una investigación exhaustiva de la fiscalía y la contraloría y los culpables y complices deben ir todos a la carcel.

  15. Que desgracia y que cinismo, solo se han robado 1500 joyas patrimoniales y aun están en la impunidad…. No le pertenecen al Sr. Plaza Febres Cordero porque no pudo demostrar de donde obtuvo,… seguramente querían un recibo de los Indios en Quipus; un patriota debe haber aportado dinero y persona para obtener estas piezas Arqueológicas que han sido festinadas como todo lo tocado por las manos ardientes de la década pasada.
    Que pena da enterarse de todos estos latrocinios, todos los días asoma algo, que llena el corazon de indignación, ya no hay esperanza, todo se ha destruido o se ha perdido y los culpables siguen en la impunidad y lo peor de todo es que seguimos en sus manos.

  16. En lo personal, ya causa gracia el cinismo y las respuestas de los burócratas correístas. Creen que los ecuatorianos somos unos primates idiotas y que, por ende, tenemos su misma mentalidad de que no importa que hayan robado joyas, dinero, petróleo, obras de arte, etc. porque ahora tenemos carreteras de tercera. El INPC reconoce que faltan piezas, pero que solo son 1500 y no 3000…. bajo su retardada mentalidad ovejuna, deberíamos darles las gracias de tener una colección incompleta antes que la original y entera. Cada vez da más asco ver lo corrupto que es y fue el gobierno del pusilánime del ático. A la sociedad se le tiene que prohibir olvidar al correato para que jamás volvamos a tener un gobierno tan nefasto y corrupto como el de Rafael Correa.

  17. En efecto el instituto sigue en manos de Correistas, que se parecen a los nazis que saquearon obras de arte en Europa durante la segunda guerra mundial, pero recuerden que la justicia tarda pero llega.

  18. Estos sátrapas siguen trabajando en el gobierno del ILEGÍTIMO; el de mente lúcida dejó para el museo regalos que no significan nada económicamente, peor valor histórico, mientras la justicia de nuestro país tiene en las cárceles presos por una gallina

  19. Sodoma y Gomorra, fueron destruidas por Dios, cuando el nivel de corrupción fue intolerable hasta para El.
    El pobre Ecuador ha llegado a TODOS estos limites gracias a un gobierno que alcanzó los limites mas inimaginables de depravación.
    Será que merecemos la misma pena?

  20. Las piezas no son propiedad de Luis Plaza Febres Cordero, sino del Estado. Como durante la década se robaron todo lo del Estado con el visto bueno de la Contraloría, de la Asamblea, de la Fiscalía y de la oficina de Jalkh, entonces no existe el delito. Todo lo que es el del Estado podía ser robado con el visto bueno del capo.

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