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Anuncio: se receptan denuncias en contra del Consejo de la Judicatura

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En un editorial publicado en 2006 en un periódico nacional, un abogado guayaquileño señalaba la existencia de un actor político con capacidad de manipular y orientar las decisiones judiciales a su gusto y conveniencia. “El abogado sin título más poderoso del país” fue el membrete utilizado en aquella época para identificar a quien, a criterio del jurista, dirigía un entramado de prácticas orientadas a incidir sobre los fallos del Poder Judicial.

Un juicio penal por injurias se inició inmediatamente en contra del abogado guayaquileño. En la búsqueda de dar sustento a sus afirmaciones, el jurista requirió públicamente a la ciudadanía para que le haga llegar denuncias, documentos, indicios, y, en general, cualquier tipo de medio probatorio que le permitiera articular su defensa. A los pocos días, el testimonio de más de sesenta personas y miles de documentos fueron parte del proceso judicial. Toda la evidencia daba cuenta de la veracidad de lo afirmado en el editorial de prensa. Ahora, doce años después, en un contexto político diferente pero por el mismo tema, el Consejo de Participación Ciudadana de transición hace un llamado similar a la población para que aporte con pruebas que permitan llevar a la cesación de funciones de los vocales del Consejo de la Judicatura.

El llamado público del Consejo de Participación es interesante pues pone a prueba la capacidad de los gremios, colegios profesionales, movimientos sociales y, en general, de cualquier forma de asociación cívica, de asumirse como ciudadanos íntegros. Es esencial reclamar por nuestros derechos pero es decisivo también ejercer nuestras obligaciones. Ahora el país nos requiere en esta segunda dimensión. Hay que apoyar e impulsar el trabajo del Dr. Trujillo y sus colegas no solamente desde la pasiva situación del observador; es necesario hacerlo activamente. Es indispensable, por tanto, que las denuncias, documentos e indicios que han circulado en torno a la manifiesta injerencia del Consejo de la Judicatura sobre las decisiones de los jueces sean entregadas al Consejo de Participación Ciudadana de transición. Empapelar de denuncias, literalmente, los despachos del Dr. Trujillo y sus colegas es ahora un ejercicio de ciudadanía. Es parte del compromiso con el futuro del país.

Evidentemente, hay hechos que no se pueden probar documentalmente pero sí desde el análisis y la interpretación. Por ejemplo, es posible decir que la justicia estuvo capturada por un grupo de partidos políticos antes del 2007 y por Alianza País entre 2008 y 2017. Es posible decir también que antes de la década altiva y soberana las disputas por temas álgidos de la política eran dirimidas con llamadas telefónicas, almuerzos y reuniones privadas con los jueces mientras que, durante los diez años de la mesa servida, esa práctica se reemplazó por las órdenes a viva voz dictadas, sábado a sábado, por el pater familias. Es posible decir también que antes de 2007 algunas decisiones judiciales trascendentales provenían de la máquina de escribir de algún actor político mientras que con la llegada de la revolución de las manos limpias eso se reemplazó por las memorias USB. En los casos Chucky Seven como en infinidad de sentencias manipuladas desde Carondelet, el Consejo de la Judicatura guardó silencio cómplice. Más aún, sirvió a pie juntillas como vehículo de ejecución de las disposiciones recibidas por el pater familias.

Por otro lado, si bien es falaz decir que todo tiempo pasado fue mejor, también es falaz caer en la trampa altiva y soberana de que todo tiempo pasado fue peor. Antes de la llegada del pater familias y sus comensales, la Corte Suprema tuvo entre sus magistrados a personas de prestigio profesional y de acrisolado criterio jurídico. Ernesto Albán Gómez, Teodoro Coello o Tito Cabezas, son solo algunos nombres entre muchos otros que dotaron de contenido al más alto tribunal del país. En la década de la mesa servida, y con excepciones, ese tipo de jueces se esfumaron casi por completo. La desconfianza en la institucionalidad del país y la falta de imparcialidad observada en los procesos de selección llevaron a que juristas connotados, que el país sí tiene, desistan de participar en concursos en los que el resultado se conocía de antemano.En estos casos el Consejo de la Judicatura fue un actor clave, preponderante. Ahí, en el Consejo de la Judicatura y sus vocales, están los responsables de lo sucedido y deben dar cuentas de por qué profesionales del Derecho con carreras grises llegaron a espacios otrora ocupados por abogados de prestigio, como los ya mencionados.

Al igual que en 2006 el abogado guayaquileño pedía públicamente información que le permita sostener el juicio contra “el abogado sin título más poderoso del país”, ahora el Consejo de Participación Ciudadana de transición hace un llamado similar a la población para que se comprometa con el proceso de reforma institucional que tanto demanda el país. Esperemos que las oficinas del Dr. Trujillo y sus colegas queden empapeladas de evidencias que den cuenta de la grotesca influencia del Consejo de la Judicatura sobre la independencia de los jueces y funcionarios judiciales.

Santiago Basabe es académico

6 Comments

  1. Jalhk y sus compinches , Alvear.Arbito, y más tienen mucho que responder al pueblo ecuatoriano. Los concursos amañados, sabido es que cargos de Notarios y Jueces se “feriaron”, al mejor postor.Los mejores “puntuados” eran los que más cotizaban, y nombraron a gente sin saber leer ni escribir,menos que mediocres, ignorantes, pero eso sí altaneros, prepotentes, como su patrón vanidoso y enfermo mental llamado Ratael. El Consjo transitorio debe cesar en sus cargo a este sinverguenza de Jalkh y su pandilla de pillos. Debe declararse terminados los períodos de todos los jueces, notarios, y hacer un verdadero concurso, serio, respetable. Debe , hacerse una Auditoría integral a toda esa podedumbre de Consejo de la Judicatura.¿ Qué harían de los dineros que robaron a los Notarios?. Los concursos eran una farsa, una tomadura de pelo. Como había dinero, subieron en forma exagerada los sueldos a los jueces, no ha cambiado nada, se demoran más que antes en dictar una providencia, una sentencia, . Con lo que gana Juez, pueden pagar a dos , aumentando el horario de trabajo para el despacho de las causas, que duermen hasta que al Juez ( de Atraca País) le de la gana de despachar.Los Jueces son déspotas, vagos, mediocres, claro entraron en forma ilícita, y con la bendición del amo de la Justicia, esbirro de Correo Jalkh y sus secuaces , el más corrupto el morlaco Alvear.

  2. Excelente su artículo don Santiago. Sin ser abogados, todos los ecuatorianos hemos sido testigos de la infame como gansteril manera de “administrar” justicia “en nombre de la Constitución y la República…” Obviamente, como usted lo indica, no existirán evidencias en todos los casos, pero sí existe una, que fue hecha pública hace algún tiempo: El señor Mera Giler Alexis, autor de un correo electrónico dirigido a los operadores de justicia, daba órdenes para que ningún juez en el país fallara en contra del gobierno o el Estado. De esto, tuvo conocimiento el señor Jalkn y su indiferencia “oficializó” esa reprochable conducta: fallar siempre a favor del gobierno o el Estado, AUNQUE NO TUVIERAN RAZÓN.
    Jalkn nunca debió estar en el cargo que inmerecidamente ocupa (conste que no digo “ejerce”), porque fue SECRETARIO PARTICULARÍSIMO DEL EX DICTADOR; por tanto, genéticamente adolecía de independencia, cargaba en sus hombros un pesado conflicto de interes, porque ¿Cómo iba a actuar honesta, profesional, ética e independientemente contra quien le dio de comer dándole canonjías durante diez años? Hasta contrajo matrimonio el señor, con dinero nuestro. Por desgracia, no existió sino un mudo y elocuente silencio de quienes estaban obligados a protestar: partidos políticos, gremios de profesionales de todas las ramas, grupos indígenas, etc. Por tanto, en la década más desastrosa de la historia, se practicó aquello de que “el que calla, otorga”
    Don Santiago, con mucho respeto, quisiera pedirle que cuando se refiera a un rufián, maleante, criminal, no lo distinga como “pater familias”; menciónelo con los términos apropiados: Capo di tutti capi, criminal, corrupto, dictador, amigo de narcos, fabricante de tablas para consumir drogas, anti Robin Hood, etc. El castellano es muy prolífico en terminologías ajustados al personaje.

  3. A empapelar con denuncias sí, pero bien fundamentadas. Cuidado y esta oportunidad histórica se convierta, por el contrario, en tribuna abierta para actitudes revanchistas y denuncias infundadas. Confío en que el buen criterio del CPCCS, permitirá separar la paja del trigo.

  4. Los mal llamados progresistas, si tienen algo en comun es que cuando no tienen argumentos para desmentir las acusaciones, recurren invariablemente a descalificar a sus acusadores. Excelente analisis sobre los narcisistas Ana Francisca.

  5. El poder político absoluto, ejercido durante el extenso tiempo de más de diez años, dio espacio a todo tipo de abusos, desde la participación inigualada de predestinados al nombramiento nada más ‘concursar’, hasta la orden directa o interpuesta – como se vio y escuchó por una grabación de video hace unos meses, con la participación de un Presidente de Corte Provincial, ante jueces colegas -, para que se resuelva en determinada forma o sentido. Obvio, como se entendía, era la forma de ‘contraprestar’ el favor de la designación. De los efectos perniciosos de esa manera de ejercer la magistratura, podemos dar fe los abogados en ejercicio profesional. Nada valia la prueba, ni la norma de derecho cuando el dilema era ser justo, o la permanencia en el cargo. Claro, hubo excepciones de las que también podemos dar fe.

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