Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Category archive

La Info

Los generales advierten al CNE que lo están observando

en La Info por
Captura de pantalla 2017-02-20 a las 8.05.37 p.m.

El gobierno y el CNE están haciendo todo lo posible por incendiar al país. Es tal el nivel de agitación social y política que han creado al no dar los resultados y suscitar graves sospechas de fraude, que el El Consejo de Generales Ecuatorianos emitió un comunicado al país. En él, los militares llaman al CNE a “velar por el respeto estricto de la voluntad de nuestros mandantes, expresada en las urnas, ya que es deber sagrado de las instituciones nacionales, no desconocer la voluntad ciudadana”.

Los militares van más lejos: advierten al CNE que “observará (…) que la voluntad del pueblo, la cual ha sido pronunciada, se garantice al cien por ciento”. Y le exige “un ágil y transparente escrutinio electoral”. Es evidente que los militares están preocupados por la actitud de Juan Pablo Pozo y el CNE, en general, que puede derivar (de hecho están derivando) en manifestaciones, disturbios y actos de violencia. Por eso relacionan el “ágil y transparente escrutinio electoral” con la “convivencia pacífica y democrática” que “evite hechos que vayan en desmedro de la integridad fisica de nuestros compariotas”.

Es obvio que este comunicado está dirigido al gobierno nacional, puesto que todo el mundo sabe que el CNE es una dependencia controlada políticamente por el correísmo.  Su contenido pone al gobierno y a su brazo electoral, el CNE, ante dos imperativos: cumplir la Constitución y la ley y evitar la violencia entre ecuatorianos. En claro, los militares endosan la responsabilidad al CNE de lo que pueda pasar en el país si persevera en su acitud. Y, de paso, toman posición, por adelantado, ante el poder político: no socapan su pretensión de desconocer la voluntad ciudadana. En claro, la institución militar no se prestará al juego político que, poniendo en riesgo la paz ciudadana, pretende sentar a un Presidente en Carondelet escondiendo y estirando las estadísticas electorales.

Los militares en este comunicado caminan en puntillas en este terreno minado de la política en el cual no son -y no pretender ser- tutores. Su texto se apega a su deber constitucional y por eso señalan que el CNE está incumpliendo el suyo y ellos, que tienen las armas, prefieren prevenir antes que curar. De hecho, recuerdan que son independientes y no toman partido.

Este comunicado no debe hacer gracia alguna en el Ministerio de Defensa y en la Presidencia de la República. No obstante, constituye una antena a tierra para el Ejecutivo y los miembros del CNE. Los militares coinciden con la ciudadanía que sin otra alternativa se ha lanzado a la calle a defender la transparencia del escrutinio y la integridad de los resultados electorales. La pelota está en la cancha de Rafael Correa y Juan Pablo Pozo.

Haga clic aquí para ver el comunicado en PDF

Milicos

Correa se sabe perdedor y no lo disimula

en La Info por
Captura de pantalla 2017-02-20 a las 3.18.27 p.m.

Hay dos hechos que prueban que Rafael Correa sabe que él es uno de los grandes derrotados del 19F: ni bailó ni cantó. Que Correa no se haya trepado a la tarima, cosa que además estaba previsto luego de las elecciones para hacer lo que no ha parado de hacer durante 10 años -bailar y cantar- es muy elocuente.

Lo que evidencia la certeza de derrota que lleva encima Correa no es solo que no haya bailado ni cantado. Su comportamiento público, el domingo 19 y la mañana siguiente, también permite ver que se siente y se sabe perdedor. Con el agravante de que es un pésimo perdedor al que sus heridas le hacen actuar como camorrero y agitador antes que como estadista.

Hoy en la mañana, por ejemplo, hablaba de la posibilidad de que hubiera segunda vuelta cuando un día antes daba por hecho los resultados de la encuesta a boca de urna hecha por Santiago Pérez según los cuales Lenín Moreno triunfó en primera vuelta. “‘!Otro triunfo del pueblo ecuatoriano¡”, dijo en un mensaje que colocó el 19F en sus redes sociales apenas se cerraron las urna. En ese momento, Correa quería convencer a la audiencia de que Moreno había ganado en primera vuelta con un 42,9%.



El tono triunfalista fue bajando y Correa no apareció en redes sino cinco horas más tarde. Su silencio fue notorio a partir de las encuestas de Cedatos y el conteo rápido de Participación Ciudadana que dejaban descolgados a los hiper optimistas datos de Pérez, que se multiplicaban en los medios del gobierno y fueron considerados durante horas como verdad absoluta por el oficialismo. Solo hacia las 10 de la noche colocó otro mensaje, con una fotografía en la que él aparecía con los candidatos Moreno y Jorge Glas. Ahí dijo que Moreno ya tenía más de 10% de diferencia sobre Lasso y que pronto alcanzaría el 40% necesario para ganar en primera vuelta. Para entonces, en redes ya se comentaba que Correa no había salido a la tarima, a las ocho de la noche, como estaba previsto. No salió a bailar, anotó algún avispado usuario de Twitter.  “Ya tenemos más de 10 puntos de diferencia con Lasso y sigue aumentando -escribió Correa-. Tenemos 38,84%, y aún falta por ingresar 20% de votos, incluyendo gran parte de Manabí y migrantes, donde arrasamos. ¡Venceremos!”.

Este mensaje atravesó como cuchillo las redes que, a esa hora, eran la única fuente constante de información pero también de rumores, incertidumbres y temores. Con esa declaración la sospecha de que se se estaba fraguando un fraude tomó un brío inusitado. La incertidumbre se instaló hasta más allá de la medianoche. Cientos de personas ya estaban, para entonces, de vigilia en los alrededores del CNE.

Hoy Correa puso una serie de tuits hacia las diez de la mañana; en dos de ellos no se muestra tan seguro del triunfo de Lenín Moreno: “Hay que contar voto a voto para ver si esto se define en una sola vuelta. Si no, a prepararnos para una nueva victoria en abril”.  El otro escribe: en “Si hay 2da vuelta, prepárense a la campaña sucia que hicieron los de siempre. La mejor respuesta: la victoria”.

La evolución en el tono de Correa evidenciaba que el único escenario con que contaba era el del triunfo en primera vuelta. Sus apariciones, sumadas a la encuesta de Pérez, tenían claramente como objetivo fijar un patrón de opinión en la sociedad. Ricardo Patiño ya había aparecido incluso antes de las cinco de la tarde con los datos de Pérez y otros encuestadores que ponían a Moreno por encima del 40%, seguramente con el mismo ánimo. Pero las cosas no funcionaron y de improviso se les apareció el tema de la segunda vuelta.

Pero una segunda vuelta no es, ni de lejos, un escenario que convenga a Moreno y a Glas. Si Moreno venía bajando en las encuestas no hay motivo para pensar que deje de hacerlo. Además, se les vienen otros problemas: en las próximas semanas la presencia de Glas en la papeleta podría tornarse insoportable por la gran cantidad de escándalos de corrupción en los que él es visto como responsable y protagonista. Llevar a Glas casi dos meses más en la papeleta es, sin duda, un crucifijo para Moreno. Correa lo sabe y, por la forma en que se comportó durante el 19F y las horas siguientes, parecería que nunca se preparó para la idea de la segunda vuelta.

Correa es un pésimo perdedor. Dijo cosas que solo un mal perdedor podía decir. Por ejemplo que Moreno tuvo un millón y medio de votos más que Guillermo Lasso: ignoró el hecho de que si se suman los votos de Lasso y los otros candidatos de la oposición resulta que 6 de cada 10 ecuatorianos no quieren que el correísmo siga en el poder.

Al Presidente, además, se le escapó que durante todo este tiempo había contado con que la candidatura de Cynthia Viteri reste posibilidades a la de Lasso. En su tuits dijo que se esperaba que la diferencia entre Lasso y Cynthia fuere solo de 5 a 6 puntos pero no 12 como finalmente ocurrió. Esto lo disfrazó con una salida supuestamente ideológica: “La derecha no tiene lealtades, tan sólo tiene intereses”.

Sucede a menudo. Rafael Correa olvida que es Presidente y actúa como agitador social.  La paz social del país es su responsabilidad y es evidente que no está haciendo su trabajo.  Su deseo de aferrarse al poder hace que se ponga en peligro la concordia nacional. Si ocurre una desgracia, él tendrá que hacerse cargo de ella.

Correa y el CNE juegan a incendiar el país

en La Info por
Captura de pantalla 2017-02-20 a las 1.16.16 p.m.

Juan Pablo Pozo va camino de ser considerado un delincuente: está cometiendo un delito contra la fe pública. ¿Acaso no dijo que presentaría resultados en la noche del domingo? ¿Acaso no dijo que había modernizado de tal forma el Consejo Nacional Electoral que estos retrasos, que se prolongarán durante tres días más, eran cosas del pasado?

Juan Pablo Pozo (como antaño Omar Simon) nunca inspiró confianza. Él es un devoto correísta, como Simon, y está en ese cargo por sus méritos partidistas (como Simon), no por su lealtad al cargo que lo obliga a ser imparcial e íntegro. El acuerdo con Telconet, empresa de un amigo de Jorge Glas, puso en alerta a muchos sobre la posibilidad de un fraude. El padrón electoral, no solo no depurado sino abultado, nutrió las peores sospechas. La actualización de la normativa electoral, en la cual el CNE eludió normas superiores de obligatorio cumplimiento, convencieron hasta los más reticentes de que este gobierno no estaba dispuesto a aceptar la voluntad de los electores.

Comenzada la soirée electoral, este domingo, el CNE sorprendió: el conteo de actas iba tan rápido que se llegó a pensar que estaba compitiendo con Participación Ciudadana que, a esa hora, sufría el bloqueo… del CNE. Sus voluntarios empezaron a ser sacados de los recintos, sus carnés retirados, impedidos de transmitir el acta para que Ruth Hidalgo y los suyos pudieran efectuar el conteo rápido. Pensando mal y con Juan Pablo Pozo y sus patrones no hay cómo evitarlo, la estrategia correísta tomaba pleno sentido: el poder tenía empresas, como la de Santiago Pérez, destinadas a dar cifras de exit poll. Él se apuró a anclar una cifras que favorecían y de largo a Lenín Moreno. Rafael Correa la retuiteó y anotó: ¡Otro triunfo contundente del pueblo ecuatoriano! El holding mediático más grande del país, el del gobierno, se hizo eco del triunfo anunciado. Y los jerarcas correístas salieron a la tribuna de la Shyris. La verdad oficial se instalaba al lado del exit poll de Cedatos; la única empresa que mostraba otra cifra. Su principal, Ángel Polibio Córdova, no solo la sostenía en Ecuavisa sino que la desdoblaba mostrando lo que había pasado en las provincias. Muy profesionalmente.

Tarde, pasadas las nueve de la noche, Ruth Hidalgo mostraba su conteo rápido y sostenía, cotejando sus cifras, que con esos resultados había segunda vuelta. A partir de esos dos cifras (la de Cedatos y la de Participación Ciudadana -que no estaban lejos de coincidir- imprevistos como los que ocurrieron en Venezuela en circunstancias similares empezaron a ocurrir: se cayó la página de Participacion Ciudadana. Se cayó la página del CNE. Y el conteo de actas, que había empezado como caballo desbocado, tuvo inexplicables paradas de tortuga. No se movía y cuando lo hacía curiosamente Lenín Moreno se acercaba al umbral del 40% y Guillermo Lasso, el candidato segundo, bajaba… Inexorablemente.

Captura de pantalla 2017-02-20 a las 3.08.49 p.m.
Resultado del Conteo Rápido de Participación Ciudadana

Tarde en la noche, Pozo explicó que no habría más información sino hasta este lunes. Y no explicó los retrasos que hoy se mantienen y se prolongarán durante tres días. El correísmo se da así tiempo para tratar de construir una ficción: hacer creer que las actas que faltan por escrutar pueden cambiar porcentualmente la muestra. Lenín Moreno se apuntó en ese capítulo y no ha cesado de hacer creer que en dos días su derrota en esta primera vuelta puede mutar en triunfo.

Ganar tiempo es una necesidad para Rafael Correa que, si se mira su actitud y sus tuits, es evidente que sabe que habrá segunda vuelta. El régimen aún no sabe cómo hacer digerible esta derrota en sus electores y, peor, no tiene estrategia para encarar la segunda vuelta. Ganar tiempo le permite tener claro todo el panorama electoral del domingo para perfilar algún triunfo: el número de asambleístas, por ejemplo. El dilema de Correa y los suyos es que las actuales cifras comparadas con las de su patrimonio político traducen un fiasco electoral sin nombre, que no sabe aún cómo administrar.

Pensar que Correa se paga una revuelta social (y eso habrá si el CNE no admite la realidad) es un escenario posible pero nada ideal para un hombre que está a tres meses de irse a Europa. Los veedores internacionales deben estar tan perplejos como los electores, de la cantidad de triquiñuelas, intentos de fraude que circulan en las redes, caídas del sistema, bloqueo de la información, sistema detenido y cambios casi imperceptibles que empujan el porcentaje de Moreno hacia el 40%… El fraude es visible, es latente.

El correísmo juega con el fuego. Y Juan Pablo Pozo con la posibilidad de ser acusado formalmente por delincuente. Formalmente porque en la calle, ahí frente a su oficina, miles de personas ya saben que él ni es juez ni es imparcial. Es una pieza en el aparato tramposo de un partido que no atina a entender que 65% de los electores votaron en su contra. Y aspira a sentar tramposamente a su candidato en Carondelet como si esos millones de electores fueran pendejos consumados.

Foto: miles de personas manifiestan ante la sede del CNE en Quito

La presidencia para Lasso depende de él

en La Info por
Captura de pantalla 2017-02-20 a las 11.00.24 a.m.

Guillermo Lasso está en la segunda vuelta: es un hecho político que produce tras siete años de campaña. Lo logra a pesar de la división evidente de la oposición y de las señales equívocas emitidas por Jaime Nebot, el gran perdedor de la oposición.

Lasso está en la final presidencial tras un trabajo, criticado y criticable pero suyo al fin y al cabo, en el que nada debe a los aparatos tradicionales de la derecha populista en el país; en particular el Partido Social Cristiano. Ese es un mérito personal: tiene un partido nacional, tiene equipos de profesionales trabajando en la transición, evitó el populismo y llega a la final desmintiendo a aquellos que le adjudicaban un techo imposible de vencer y un estilo acartonada y poco carismático. Lasso tiene otros problemas, pero ya tiene a su favor haber forzado (a pesar de la candidatura de Cynthia Viteri) la segunda vuelta.

Este hecho mueve el tablero en la oposición. Nebot, que hizo méritos hasta ayer en Guayaquil para que la opinión vea en Viteri una candidata chimbadora, tiene ahora los reflectores puestos sobre él. Tendrá que desmentir, con hechos y no con un discurso, las sospechas de que su candidato presidencial es Lenín Moreno y no Guillermo Lasso. En la misma circunstancia se encuentran Cynthia Viteri y Mauricio Pozo, su candidato a vicepresidente.

Lasso desde el cierre de campaña parece haber dado rienda suelta a su estrategia para la segunda vuelta: construir un amplio frente tendiendo las manos a los contrincantes de la oposición a quienes llamó a concertar un acuerdo: Cynthia Viteri, Paco Moncayo, Dalo Bucaram, Washington Pesantez y Patricio Zuquilanda. Este ejercicio se antoja complicado en dos frentes: el acuerdo con Nebot, la puerta que cerró Paco Moncayo y las diferencias obvias con las bases sociales que el general representó en esta contienda.

La negociación que enfrenta lo obliga a salir de su territorio, en el cual él ha marcado la cancha. Razonablemente Lasso puede esperar que los electores de Cynthia Viteri voten por él en la segunda vuelta. Primero porque no tiene diferencias ideológicas insuperables con Viteri y, segundo, porque los electores socialcristianos no harán depender su voto, en el contexto actual, de la actitud que asuman Nebot y sus aparatos locales. Lo lógica también indica (aunque en política el sentido común escasea) que es Nebot quien está en el candelero: los pretextos pueriles exhibidos por Cynthia Viteri la noche del domingo (para sustentar diferencias con CREO) serán poco apreciados por un electorado que, en algún porcentaje, vota a regañadientes por Lasso porque quiere, precisamente, alternancia política.

Paco Moncayo ya dijo que no votará por ninguno de los dos candidatos. Eso equivale a sumar del lado de Lenín Moreno. Si persevera en esa decisión, la Izquierda Democrática entrará en una zona de suicidio consciente. Wilma Andrade, entre otros, tendrá que explicar a los ciudadanos la equivalencia que hay entre un autoritarismo efectivo, con prácticas incalificables y víctimas reales, y un prejuicio político inícuo.

El ejercicio que Lasso tiene por delante con los movimientos y organizaciones sociales se antoja, en todo caso, esencial: lo obliga a plasmar, en un plan de gobierno concertado, lo que entiende por políticas sociales. Es verdad que ha hecho acercamientos a ciertas agendas que animó con ímpetu Paco Moncayo (no explotación del Yasuni, consulta previa vinculante…). Pero Lasso, si quiere cambiar la centro-derecha, está obligado a incluir los sectores más marginados del país en políticas (no asistencialistas ni populistas) pero reales y efectivas de Estado.

Lasso tiene matemáticamente la presidencia en sus manos. No sufre la presión que tiene Lenín Moreno. Ahora es el único interlocutor de una oposición que sumó 65% en contra del continuismo (sumados votos blancos y nulos). Pero tiene una tarea escrupulosa y generosa con el país que solo depende de él: concertar un plan de un gobierno nacional y no partidista. En el fondo, es un plan de transición destinado a reinstitucionalizar el país, dinamizar la economía, pagar las facturas del derroche correísta, crear empleo, hacer justicia con los corruptos, acabar con todos los organismos y tribunales encargados de perseguir a los ciudadanos, generar sistemas estatales de inclusión… En definitiva, pintar un programa y negociarlo que incluya, de la forma que sea, a un país deseoso de salir de diez años de un poder concentrador, abusivo y corrupto.

Foto: candidatura de Guillermo Lasso

La derrota aplastante del correísmo

en La Info por
Captura de pantalla 2017-02-20 a las 8.33.42 a.m.

El gobierno perdió la máxima apuesta de esta campaña: ganar en la primera vuelta. El resultado electoral es un desmentido incuestionable al optimismo marquetero del gobierno que nunca dudó en afirmar que ganaría de largo en la primera vuelta. El aparato compró ese discurso que Rafael Correa recitó desde antes de admitir que no sería candidato en esta elección.

Perder en la primera vuelta es un revés político inmenso para Rafael Correa. Él puso el aparato del Estado y la Presidencia de la República al servicio de la campaña de Lenín Moreno. Presupuestos, agendas, programas de inauguraciones, logísticas burocráticas, sabatinas, discursos… Todo hizo el gobierno de Correa por Lenín Moreno confirmando, una vez más que el correísmo es un Estado-partido sin equivalente en la historia del país.

Esto da mayor relieve al traspié electoral de Lenín Moreno. Tiene el mayor número de votos en la primera vuelta, pero sabe que 65% del país votó en su contra. Políticamente, esto sella la pérdida de convocatoria de Rafael Correa y el desgaste de un aparato que se constituyó, se articuló y funcionó alrededor de un caudillo. Un aparato concebido para un periodo de bonanza económico, que acalló las diferencias en sus propias filas y siguió ciegamente al líder. Ese aparato no fue preparado para cambios de liderazgo, disensiones políticas y ejercicio ético del poder. Lo prueba la miserable actitud asumida ante casos evidentes de corrupción en los cuales están involucrados Jorge Glas y otros jerarcas del correísmo. Los resultados adversos para el gobierno, a la luz de sus expectativas, prueba que una franja de electores también castigó la actitud encubridora que el propio Rafael Correa expresó ante la corrupción en cuatro formas: buscar chivos expiatorios, dorar la píldora, patear la pelota hacia delante y victimizarse.

Moreno es  consciente del hastío que genera el correísmo. Sabía que el voto duro y clientelar de ese partido no le alcanzaba para ganar, aún teniendo de su lado a un árbitro comprado. Eso explica su decisión de vestir camisa blanca en vez de verde, declarar el fin de la guerra que Correa hizo a la sociedad durante diez años y proponer un gobierno de mano tendida y diálogo. Ese discurso le ayudó a mantener sus cifras por encima de las del correísmo, pero no le alcanzó para ser percibido –como sus estrategas pretendían– como un candidato diferente y ajeno a este gobierno. Moreno contaba con el voto duro del correísmo y pretendía superar la barrera del 40% con votos suyos, provenientes de los indecisos. Ese cálculo le falló. Y este será una de las talanqueras más difíciles de circunvalar en la segunda vuelta.

Moreno jugó a no crear olas, evitar las conexiones públicas con el régimen (pero aceptando todo el apoyo logístico e institucional), esconder a Jorge Glas (el mayor peso muerto que arrastra), eludir a los otros candidatos y a los medios… En una palabra, quiso ganar de un solo golpe exhibiendo los atributos de policía bueno que atesoró durante los siete años que estuvo al lado de Rafael Correa. Atributos que pretendió conservar refugiándose en Ginebra gracias a la beca ilegal que le otorgó el gobierno. Esa estrategia en la cual pesó más su persona que sus ideas lo llevó incluso a explotar, queriendo suscitar conmiseración, el vil ataque que lo tiene en una silla de ruedas. Eso no le alcanzó. Como tampoco le funcionó la campaña populista desenfrenada en la que ofreció casa, empleo y bonos como si fueran confetis. Todo pagado naturalmente por el Estado.

Moreno quemó todas las naves en esta etapa de la elección. Al punto de que si quiere ganar en la segunda vuelta, tendrá que reinventarse en forma total. Su problema es que todo milita en su contra: la presencia de Correa en este momento que ya no aporta votos: quita. Glas es otro peso muerto y puede convertirse en un insumo letal si aparece en alguna lista de aquellas que causan pánico en Carondelet. Esos escándalos de corrupción hacen de Lenín Moreno un compañero de ruta poco apetecido por aquellos que, en la izquierda tradicional o en otros partidos, quisieran subirse a su camioneta. Su falta de densidad política será un problema ahora que Guillermo Lasso lo reta a tener un debate por semana para cotejar sus propuestas ante la opinión sobre los principales problemas del país. Escabullirse, como lo hizo en la primera vuelta aduciendo que quería conversar y no debatir, le será más difícil ahora que las cámaras están puestas en dos candidatos; ya no en ocho. Aceptar puede desnudar sobremanera sus inconsistencias.

En cualquier caso, Moreno tiene la presión de la segunda vuelta y esta mañana ya develó en un canal gobiernista, TC Tv., parte de su estrategia: atacar a Lasso por banquero y por ser rico. Parece poco si quiere revertir el voto de parte del 65% del electorado que este domingo dijo no al continuismo. Al no haber ganado en la primera vuelta, como lo tenía previsto y promocionado, el correísmo produjo, además, un mensaje que funciona en detrimento suyo: su tiempo terminó. Correa, Moreno, Glas y los otros, juegan ahora en terreno adverso. Y se sabe que, acostumbrados al confort del poder, son pésimos remando a contracorriente.

Foto: los jerarcas del correísmo la noche del domingo. 

La mentira de Yachay tuvo la bendición de Correa

en La Info por
Captura de pantalla 2017-02-18 a las 12.57.20 p.m.

O es mentiroso o cree a pie juntillas en cualquier mentira que le cuentan y luego la repite como verdad absoluta.

Lo cierto es que con Rafael Correa ocurre cosas como las del jueves 16 de febrero por la noche. Ese día, con una seguridad pasmosa, insistió en la fantasía aquella que habla sobre una empresa ecuatoriana llamada Red Tech que, con la asistencia de Hewlett Packard y Tesla, montarán una “mega factoría” de 3 mil millones de dólares para hacer carros eléctricos en Yachay, provincia de Imbabura.

Para cuando Correa habló de este tema, esa historia ya no tenía casi ninguna credibilidad. Tesla había dicho que no tenía ninguna vinculación con el proyecto y los hechos mostraban que la versión de Yachay y sus autoridades, sobre todo la de René Ramírez, no podían sostenerse. Red Tech, la supuesta inversora, no exhibe antecedentes que permitan confiar ni en su solidez financiera ni en su idoneidad tecnológica. No había fabricado ni siquiera interruptores de luz.

Ahora lo que dijo o repitió Rafael Correa está probado por todos los costados que es una inmensa mentira. La revista Vistazo en su edición electrónica registró que Hewlett Packard ha dicho que no tiene ninguna participación en la inversión. ¿Cómo es posible entonces que Correa haya asegurado que se trata de la inversión más grande de la historia del país sin siquiera verificar lo que había tras de ella? Solo hay dos posibilidades: o estaba mintiendo o estaba repitiendo una mentira que alguien le contó. Ambos casos, muy peligrosos para alguien que aún es Presidente y que lo ha sido durante diez años.

Lo del jueves fue, en todo caso, insólito; abre la posibilidad a una inmensa cantidad de especulaciones. ¿Lo de Yachay fue una mentira premeditada para ganar votos antes de las elecciones del domingo 17? ¿Existe algún trapo sucio tras el anuncio del arriendo de 400 hectáreas de Yachay para una empresa que aparentemente no tiene ni cómo pagar por el arriendo de un mes de una solo hectárea?

4Pelagatos supo que el principal accionista de Red Tech, Raúl Molina, pocos días antes del anuncio se acercó a un estudio jurídico de Quito para que le ayuden a la formación de la empresa. La iniciativa fracasó cuando los abogados vieron que Molina no podía pagar los honorarios. Cuando logró registrar la empresa, cosa que ocurrió el mismo día del anuncio, lo hizo sin registrar la participación de Hewlett Packard, empresa que luego dijeron que era “sponsor” de Red Tech. Incluso Molina y las personas que dijo trabajaban para él, ese día vestían camisas que llevaban el logo de HP en su pecho.

4Pelagatos también supo que en sus visitas a abogados de Quito, Molina habló de una inversión de 80 millones de dólares en cuatro años y que nunca mencionó la idea de una “mega factoría”. Una de las personas que conversó con Molina le dijo a 4Pelagatos que la idea era trabajar con metalmecánicos de Ibarra, cosa que no tiene nada que ver con lo que el gobierno anunció: una fábrica que empleará entre 5 mil y 18 empleados. ¿En que momento y cómo Red Tech logró convencer a las autoridades de Yachay y al propio presidente Correa? En una entrevista al diario de Gobierno, El Telégrafo, el gerente de Red Tech, Justin Perry, aseguró que habían recibido “un fuerte auspicio” de HP. “Como socio estratégico HP comparte su conocimiento en tecnología hacía nuestra empresa, que es un apoyo que resulta invaluable”, dijo.

Cuando se hizo el anuncio en Yachay, el martes 14 de febrero, la historia que ahí se contó era completamente inverosímil y muchos dudaron si Correa estaría al tanto de todo. Sin embargo, la duda se despejó el jueves. Ese día Correa, en uno de sus conversatorios con los medios, esta vez en Vinces, mostró que estaba muy molesto con la prensa por no haber reseñado la noticia de la mega inversión de Red Tech. Para que a nadie le quepa duda de que él estaba muy involucrado en el tema dijo que había querido ir al anuncio del contrato con Red Tech, cosa que no pudo hacerlo por el mal tiempo que imperaba en la zona de Yachay.

Según Correa, la inversión más grande y mejor de la historia del país, por tratarse de alta tecnología, merecía mejor suerte en los medios. Además, pletórico de orgullo habló sobre la importancia de que Hewlett Packard estuviera involucrada en el proyecto. “¿Quién no conoce a HP?”, dijo con una sonrisita de orgullo y superioridad. Luego habló sobre Tesla y dijo que junto a HP son de las empresas más importantes en desarrollo de tecnología del mundo, cosa que en efecto es verdad.  Sin perder su tono de superioridad (en realidad nunca lo pierde) aseguró que Tesla es una empresa japonesa. Ese momento, ya no solo estaba en juego la verdad de la palabra presidencial sino, además, su ignorancia. Recibir una inversión de 3 mil millones en la que supuestamente está involucrada Tesla y decir que es una empresa japonesa resulta aún más insólito. ¿Cómo es posible que un presidente de la República que acepta la inversión más grande de la historia, en la que disque está involucrada Tesla, no sabe que esa es una empresa de California? Cualquier iniciado en tecnología debería saberlo, pues se está hablando de una marca que se ha convertido en los últimos diez años en un emblema mundial de la innovación y la tecnología de punto. Pero para Correa, Tesla es japonesa.

Hasta que habló Correa del tema todo parecía ser de una obra más de mitomanía de René Ramírez. No era para menos: pocos días antes de que anunciara la mega inversión de Red Tech, Ramírez había publicado en su cuenta de Twitter una encuesta falsa a la que atribuyó fraudulentamente a la Universidad de Georgetown cuyas autoridades no tardaron en salir a desmentirlo.  Pero con la intervención de Correa, queda la pregunta si la producción de mentiras como éstas se originan en Carondelet o si ahí solo se las recibe y se las declara verdad absoluta. En cualquiera de los dos escenarios el resultado es que nadie hará nada sobre estos delitos a la fe pública.

Mentir se ha hecho algo normal.

Foto Presidencia de la República

… Y llegó el 19 de febrero

en Columnistas/La Info/Las Ideas por
diego-ordonez-ok

El dinero fluía a borbotones por los oleoductos. Los abusos, represión y pisoteo de libertades se soslayaban por la sensación de bienestar económico. Era la época en que se fraguaba el colapso de la economía y que la propaganda -la perversa propaganda obra de dos mequetrefes sin moral- cínicamente calificó del “milagro ecuatoriano”. Lo obvio sucedió. Se robaron el futuro despilfarrando en el presente y cuando la cresta de la ola se vino abajo, dejó ver los latrocinios, las coimas, la corrupción.

Este colapso moral y de la economía han tenido efectos políticos contundentes. El correísmo ya no navega en un océano de un gran apoyo electoral. La credibilidad de Correa y de Moreno, que siempre fue superior, han caído sustancialmente. Y la intención de voto, mas allá de las inverosímiles cifras que a propósito filtran desde la campaña correísta, no bordea los porcentajes con los que Correa fue electo y reelecto.

El error de Glas en la fórmula presidencial fue subsanado escondiendo a tan cuestionado personaje, al punto de no aparecer en la tarima del cierre de la campaña de Moreno en Quito. Lo que se explica porque se siente el cabreo de la clase media que durante mucho tiempo fue puntal político del correísmo. Quisiera ver a cualquiera de los jerarcas del gobierno, caminar por la calles sin resguardos, sin tonton macoutes, para que sientan “las encuestas de carne y hueso” en su carne y en sus huesos.

Han sido diez años de pesadilla. De ronquidos y gruñidos sabatinos. De inundar de odio. De una incesante publicidad mórbida. De imposiciones atrabiliarias. Diez años con la sensación de que una mafia se apoderó de todas las instituciones para su servicio y su sevicia.

No hay mal que dure tanto ni cuerpo que lo resista. Y llegó el momento en el que la suma de las crisis política, económica y moral, han creado condiciones favorables para derrotar en las urnas al populismo chavista y desalojar del poder a una ralea de aprovechados, sin talante ético para dirigir un país.

En medio de la angustia del deterioro electoral, Moreno recurrió al ofertismo en nivel de supina irresponsabilidad. Se negó a debatir, a exponerse a medios o periodistas que podrían ponerle en riesgo por su limitada retórica y pereza neuronal. Probablemente muchos de aquellos a los que el correísmo aventó al desempleo se dejen nuevamente engañar por las ofertas falsas dichas por un buenoide de apariencia afable. Tengo la certeza de que este domingo 19 de febrero los engañados o fanáticos no serán suficientes para perennizar la pesadilla y que tendremos la opción de votar por el cambio y lograr ese cambio.

Para muchos, ojalá la mayoría, el estatismo político y económico les ha movilizado a apreciar y demandar un sistema de libertades. Un sistema en el que el Estado no sea el que se apropia de los recursos porque tampoco los redistribuye, mas bien los digiere en ineficiencia y corrupción. Un sistema que respete la iniciativa individual y permita competencia sin prebendas ni protecciones. Llegó el día en el que podemos optar por esa alternativa.

Luz gratis, aumentar el valor del bono, aumentar sueldos, perdonar deudas e intereses, casas gratis, y ofertas de esta laya, que se escucharon desde los populismos de derecha y de izquierda son fraudulentas. Reproducen los elementos propicios para nuevas aventuras populistas. Llegó el día en el que también permitamos el surgimiento de opciones políticas que se no se construyan sobre el carisma tarimero e histriónico y en el clientelismo. Al fin ese día llegó.

Diego Ordóñez es abogado y político.

La sombra que proyecta el CNE estremece

en La Info por
Captura de pantalla 2017-02-18 a las 11.08.53 a.m.

El Consejo Nacional Electoral es un juez que debe ser imparcial. Pero el que dirige Juan Pablo Pozo se ha granjeado tantas sospechas que la sombra que proyecta luce aquí dibujada por Chamorro.  De juez discreto, el CNE pasa a ser el gran protagonista de la elección de este domingo. Otra aberración que se ha vuelto normal bajo la Revolución Ciudadana.
Sigue leyendo

Juan Pablo Pozo, ¿va a hacer fraude este domingo en el CNE?

en Caricaturas/La Info por
Captura de pantalla 2017-02-18 a las 10.42.57 a.m.

Muchos electores ni sospechan la batalla que se dará este domingo, entre el gobierno y la oposición por los resultados de las elecciones. Esto no es normal porque hay un juez, el Consejo Nacional Electoral (CNE), que debería inspirar confianza a los electores y a los actores políticos. Pero ese organismo, dirigido por Juan Pablo Pozo, lejos de desvanecer las sospechas de fraude que pesan sobre él, se ha dedicado a fortalecerlas.

El CNE es la mejor prueba del fracaso institucional del correísmo. Hace diez años, Rafael Correa y sus amigos juraban que iban a fundar instituciones unánimemente respetadas. Ninguna lo es. Y la máxima autoridad electoral, que antes era controlada por todos los partidos, ahora obedece solo a Alianza País. Es normal, entonces, que proyecte una sombra de fraude que ha llevado a partidos y organizaciones de la sociedad civil a montar un enorme operativo de control. Hay ya expertos, como Ana Mercedes Díaz, ex Directora general del CNE de Venezuela, que afirma, al examinar el diseño de procedimientos pautado para este domingo, que hay un fraude organizado.

Todo ha hecho este organismo, dirigido por un correísta confeso, para anclar esta sospecha en la opinión. Nunca atendió las razones dadas por el Observatorio Ciudadano Electoral (repetidas por su coordinador Fausto Camacho en Teleamazonas), en una carta enviada el 2 de febrero de 2017. En ella mostró cómo el CNE cambió procedimientos fundamentales que afectan la transparencia de las elecciones y la probidad del resultado. Este Observatorio Ciudadano hizo hincapié en el tratamiento del acta de escrutinio de la cual debe haber tres ejemplares. El tercero, que debe ser pegado en el lugar donde funcionó la junta, desapareció en la normativa reciente que sacó el CNE, violando normas superiores.

El CNE nunca respondió el interrogante fundamental: ¿qué pasará con la segunda acta que, en vez de ir de la mesa a la Junta Provincial, sufre un desvío. Este domingo será entregada a un policía que abrirá el sobre para escanearla, rompiendo así la cadena de custodia. Esto viola la ley porque la Junta Provincial Electoral es la única facultada por ley a abrir el sobre y conocer las actas en una audiencia pública de escrutinio. El CNE pensó eludir su responsabilidad diciendo que sí existe la tercera acta. Es un sofisma porque lo que Pozo y sus funcionarios llaman tercera acta es “un resumen de resultados”.

La segunda acta es, en realidad, la que suscita los mayores interrogantes. Se sabe que Telconet transmitirá esas actas al CNE. Telconet es la empresa de Tomislav Topic, amigo de Jorge Glas. Pero más allá de quién transmita, hay graves reparos a los procesos establecidos por el CNE y a sus sistemas informáticos que no podrán ser auditados en forma independiente y completa. No hay auditor alguno, enviado por los actores políticos, que se haya declarado conforme pues hasta en las sesiones de información fueron guiados por técnicos del CNE. Dicho de otra manera, será imposible auditar los servidores involucrados en la transmisión y procesamiento de actas.

Expertos digitales que hablaron con 4Pelagatos insistieron en que no se cumplieron los protocolos que hubieran podido generar total certidumbre sobre la transparencia del proceso. Un ejemplo: no se podrá comparar los hash de las actas al ingresar al sistema y al ser recibidas por el CNE. El código hash es una suerte de huella digital del documento (en este caso el acta). Si su contenido sufre la más mínima modificación (lo cual es posible digitalmente hablando) se genera automáticamente un nuevo hash. Como este, hay muchos ejemplos de irregularidades o vacíos en el diseño de procedimientos del CNE para la elección de este domingo. Juan Pablo Pozo, y el CNE en general, han permanecido sordos a estas alertas y pedidos de cambios, nutriendo las sospechas de que el gobierno vuelve a jugar en la cancha electoral con juez comprado.

Esto explica los innumerables operativos anunciados por los partidos para cuidar el voto, cuya eficiencia (a la luz del entramado tecnológico montado por el CNE y Telconet) no está probada. Cedatos hará un exit poll con 34.000 muestras en 23 provincias que Angel Polibio Córdova, su principal, presentará a las cinco de la tarde en Ecuavisa. El margen de confianza anunciado es del 97%. Participación Ciudadana, dirigida por Ruth Hidalgo, efectuará un conteo rápido sobre binomios presidenciales, asambleístas nacionales y provinciales. Lo presentará a las ocho de la noche y su margen de error –tradicional en esta organización seria de la sociedad civil– es de 1%. Empresas ligadas al gobierno anunciaron que harán exit poll. El CNE dará a conocer, igualmente, un conteo rápido a las ocho de la noche “con un margen de error menor al 1%”.

Aquí el reto del gobierno es que sus cifras coincidan con la de los actores independientes. El CNE y Juan Pablo Pozo endosan la responsabilidad de que así sea. Bastantes méritos han hecho para crear esta nube de sospechas que pesa sobre una jornada electoral que requiere profesionalismo e imparcialidad de su parte y no irregularidades, discrecionalidad, violaciones de la ley y politiquería del más bajo nivel: a eso se han dedicado.

Foto: Agencia Andes

¿ Qué les pasa que lucen tan desesperados?

en La Info por
Captura de pantalla 2017-02-16 a las 6.53.29 p.m.

Lenín Moreno ganará de largo en la primera vuelta: ese es discurso del oficialismo. Los hechos no parecen acompañar ese optimismo propagandístico: Lenín Moreno multiplica su carnaval de ofertas; Jorge Glas ya no es exhibido en la tarima y Rafael Correa redobla medidas y ofrecimientos con claro sello electoralista.

El correísmo da señales inequívocas de ansiedad e incertidumbre. En estos días cruciales para su sobrevivencia cortocircuita los mensajes. La esposa del Presidente no había hecho hablar de ella en diez años. O apenas. De pronto lo hace pero en desmedro suyo y del gobierno al apoyar a un procesado por la violación de un niño de 5 años. René Ramírez, en un claro intento para justificar el elefante blanco de Yachay y la supuesta atracción que ejerce la revolución Ciudadana sobre los inversionistas extranjeros, inventa una farsa de una osadía incomensurable: la llegada de $3 000 millones para construir autos eléctricos en Yachay. El vocero de Tesla desmiente en 4pelagatos ese infundio, que Correa también promocionó.

¿Hace esto un gobierno seguro de que su candidato gana en la primera vuelta? ¿Un Presidente saliente, seguro del triunfo de su sucesor, planifica inauguraciones en educación, salud y vialidad (algunas a medio terminar) y regaña a sus funcionarios por no tener presente “los tiempos políticos”? ¿Se acuerda, tras diez años de gobierno, de subir salarios a 15 000 maestros? ¿Abre hospitales con equipos prestados y un nivel de operatividad que no supera en casos –el del Guasmo Sur– el 60%? ¿Viola el artículo 205 del Código de la Democracia que prohíbe la publicidad con fines electorales? ¿Promete pagar a los proveedores con los que el Estado tiene deudas desde que bajó el precio del petróleo? Un presidente seguro de que su candidato va a barrer en las elecciones, ¿condona costas, gastos, recargos e intereses (como consigna en la Ley que mandó a la Asamblea) para beneficiar a los deudores de BanEcuador (ex Banco Nacional de Fomento) por hasta $20 000? ¿Esto a ocho días de las elecciones?

Ese baratillo de ofrecimientos de última hora compone un cuadro que, si se junta al populismo desenfrenado de Lenín Moreno, habla de un candidato en jaque; no de un candidato al que le sobran votos como afirma el oficialismo. Esto conduce a otra paradoja: Moreno no hace campaña aludiendo al balance de Correa; tampoco recitando el programa de gobierno que le entregó Alianza País  y que él se sentó a evaluar con algunos jerarcas del correísmo. Hace campaña como un desheredado: multiplicando ofertas populistas cuyo monto, para el erario público, no parece preocuparle.

En este ejercicio, el candidato oficialista puede ser etéreo, como lo es en el plan “Toda una vida”. Ese video merece ser visto: es una pieza de colección donde se ve cómo un político pide votos y, al tiempo, mete la mano en los bolsillos de los ciudadanos. Es un plan -dice él- para madres y niños “desde la concepción hasta los primeros mil días del bebé”. Un plan para jóvenes: “se crearán –dice Moreno– miles de plazas de trabajo y daremos créditos (hasta $15 000) a tus emprendimientos”. El bono de desarrollo subirá a $150 “dependiendo de las condiciones de vulnerabilidad de la familia”? El plan no olvida a los abuelos. Se llama “Mis mejores años” y al candidato se le oye decir que duplicará la pensión a $100. Con “casa para todos”, cientos de miles de familias tendrán casa propia “sin costo para los pobres y con mínimas cuotas ($20 mensuales) “para quienes puedan pagar algo”… Ese plan es un pasaje hacia la felicidad total pagada por el Estado. Casa, empleo, bonos… Todo casi gratis. Todo en el mejor estilo de Fredy Ehlers. Los interesados solamente deben inscribirse por Internet y dejar sus datos reales…

En este ejercicio, el candidato oficialista también puede ser pasmosamente concreto. Ejemplos: en Tonsupa, Esmeraldas, prometió, a las personas con discapacidad y a sus familias, vivienda digna “sin pagar un solo centavo”. A las parejas jóvenes ofreció construcción de viviendas. “Daremos vivienda a los jóvenes ecuatorianos con mensualidades desde $ 20 hasta $ 60 sin entrada”. En Milagro dijo, este 10 de febrero, que a partir de mayo subirá la pensión jubilar de los afiliados al seguro social campesino a $100 mensuales…

Lenín Moreno no parece el continuador de un modelo exitoso como pregona el presidente, sino un candidato que para ganar recurre al peor libreto: hacer actos de prestidigitación y mentir sin empacho para embaucar al elector. Así, en los hechos, se ha convertido en el candidato más populista de los ocho aspirantes a la Presidencia. Su ramillete de ofertas y las medidas o leyes que Correa se ha inventado para ayudarle, tienden a probar que no tiene todos los votos que dice el oficialismo. Moreno además pone algunas bombas de tiempo en su propio camino: si llegase a la Presidencia tendrá que pagar las facturas que Correa deja porque construyó, durante la bonanza económica, una clientela electoral que hoy es insostenible mantener. Moreno hace méritos para que ese panorama reviente la economía por completo.
Foto: Presidencia de la República

1 2 3 84
Ir Arriba