Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

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No es chiste: Rafael Correa pretendía quedarse en Carondelet

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Rafael Correa pretendía quedarse en Carondelet luego de entregar el poder a Lenín Moreno.  No precisamente como Presidente de la República, sino como ocupante de una oficina a la que le había echado el ojo y en la que quería instalarse. Increíble y grotesco pero cierto. 4Pelagatos supo de varias y muy buenas fuentes que Correa quería mantener ahí un oficina, durante al menos tres meses. Su argumento es que en una transición ordenada es positivo que el presidente saliente trabaje durante un tiempo junto a su sucesor.  Se trata de un sistema que debería fijarse para el futuro porque sería muy útil y conveniente, ha dicho Correa al equipo de Lenín Moreno. Según él, tener una oficina en Carondelet es bueno porque hay información que compartir, temas en los que asesorar y dar consejos, asuntos a los que hay que dar seguimiento…

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Correa dañó la cabeza de los ecuatorianos

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¿Cómo queda el país tras la salida de Rafael Correa? Sus partidarios suman kilómetros de rutas, hospitales, escuelas, bonos y esgrimen estadísticas que prueban, a sus ojos, que hay millones de personas beneficiadas en la década de la mal llamada revolución ciudadana. Esas buenas cifras, hay que alinearlas al lado de dos columnas: por una parte, los ingresos fastuosos que recibió el país por la bonanza petrolera. Por otra, las deudas con los chinos, el IESS, el Biess, los gobiernos seccionales, el Banco Central, los multilaterales, los fondos privados de cesantías transferidos, el petróleo prendado, las ventas de activos del Estado…
Al margen de este inventario –que debe compararse con el estado calamitoso de las libertades en el país–, hay un balance que toca al modelo político y económico bajo el cual Ecuador ha vivido desde hace diez años. Esto ha configurado un Estado, un ciudadano y un imaginario sobre el poder y la autoridad que es el que Correa más quiso anclar en su discurso. 4Pelagatos evoca seis de las características que dañaron los imaginarios político y social en el país.

  1. Un Estado convertido en ogro filantrópico: el correísmo recuperó al Estado, que estaba despareciendo bajo una teoría (defendida sobre todo por Jaime Nebot): vivan las ciudades; abajo el Estado. Sin embargo, Correa, inspirado en experiencias autoritarias de diferente tinte (Cuba o Corea del Sur) lo volvió principio y fin de todas las cosas. Con él, el Estado no solo media y regula: es todo. Está en todo. Todo pasa por él.
    La descentralización retrocedió y el Estado, cooptado por un partido, terminó siendo una herramienta al servicio de un programa político y de la visión absolutista del caudillo. En Economía, el Estado correísta desconoció –durante años– al sector privado. Fuera del Estado no hay salvación: ese es el mensaje del correísmo durante estos diez años. En este punto hay un retroceso severo para el país.
  2. La sociedad dependiente y al servicio del poder. El modelo de Correa desconoce mediadores y actores sociales que no estén bajo su dominación. La sociedad fue convertida en un desierto. Sus organizaciones fueron cooptadas, destruidas o perseguidas. Las ONG fueron demonizadas. La sociedad, en la mejor teoría leninista, es conducida por la vanguardia correísta. Cuadros armados de PhDs que, con el líder, marcan la senda y deciden por ella prevalidos de los votos obtenidos en las urnas. La disidencia no es una característica de la democracia: para el correísmo es un desafío del cual se ocupan los fiscales y los jueces criminalizando la protesta, persiguiendo, encarcelando, multando… La sociedad durante el correísmo perdió su autonomía. El poder la vio como mero espacio de legitimación u objeto de escarmiento.
  3. El Ciudadano convertido en un ser asistido: ¿Qué ciudadano quiso construir el correísmo? Un ser que mira hacia arriba, donde está el caudillo. Un ser, desprendido de su yo, que espera que el Estado y sus administradores resuelvan sus problemas. Un ser que se somete con la fe de carbonero a la autoridad y que agradece que produzca obras con el dinero que pasa a ser del partido y deja de ser de los contribuyentes en general. Este rasgo del correísmo, traducido en bonos y canonjías gracias a los petrodólares, agrava el enorme déficit de ciudadanía que hay en Ecuador. En muchos sectores de la población se espera a Lenín Moreno, que prometió nuevos bonos, con la mano tendida.
  4. El caudillo abusivo que todo lo puede: un presidente es aquel que tiene todos los poderes, responde por todos, se ocupa de todo… Insulta, amenaza, da ordenes por redes sociales a los organismos de control o de fiscalización… Correa llevó a un nivel superlativo el perfil del caudillo que todo lo puede, que todo decide y que hace depender todo de su voluntad. Él es el Estado, la institucionalidad es él. Él buscó ser visto –y lo logró en muchos sectores de la sociedad– como un ser superior, infalible, capaz de encarnar la sociedad en su conjunto, hasta pretender reemplazarla.
    Esta es la noción de autoridad que para muchos es hoy vigente. Ese perfil fue refrendado en una docena de elecciones, creando así grandes interrogantes sobre los referentes de autoridad y su legitimación en la sociedad. No es un problema sencillo y es contra ese perfil que será muy posiblemente juzgadas las acciones del nuevo Presidente. Esto sencillamente agrava el déficit democrático que hay en el país: las libertades no significan nada para un enorme porcentaje de ciudadanos en el país.
  5. Una institucionalidad partidista y perseguidora: Correa deja el poder con un país rehén de instituciones alineadas y al servicio del correísmo. Es decir, absolutamente indefenso ante el manejo discrecional de esos organismos en manos de militantes del partido o de funcionarios a su disposición, como es el caso del Contralor. Esta institucionalidad produce abuso de poder, opacidad administrativa, corrupción… Y su entramado es tan compacto que no podrá producir democracia, a menos de que Moreno se inspire en Gorbachov. Este es el mayor problema institucional que Correa lega al país.
  6. Un país dividido y fanatizado: Correa logró implantar algunos chips en el imaginario social que lastiman la convivencia nacional. Para el ex presidente, a partir de este 24 de Mayo, el otro (contrincante, adversario, crítico…) es un enemigo. La división maniquea que manejó durante sus diez años, ha sido institucionalizada: hay entes encargados de perseguir disidentes y críticos. Hay ejércitos virtuales, con mercenarios importados como Patricio Mery Bell, que destrozan honras y vidas en las redes sociales. Todo esto ha producido una esfera pública contaminada y una opinión pública dividida entre el miedo a opinar y el fanatismo militante.
    Correa acabó con parte de la prensa. Instauró la autocensura en algunos medios. Sacrificó el libre pensamiento. Convirtió buena parte de las universidades en recintos asépticos y convirtió sus investigadores en asesores de su gobierno, en ciudadanos ausentes del país o en críticos amenazados. Volver a la discrepancia civilizada y al libre pensamiento es uno de los retos de Moreno. Pero tiene que acabar con troles e inquisidores para que las ideas vuelvan a fluir sin el pánico que impuso Correa. Dar señales democráticas, y darlas unilateralmente, es su deber. Su credibilidad depende de que ponga sus actos en concordancias con sus anuncios.

Una pugna por el Festival de Loja provocó salida de Raúl Vallejo

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Raúl Vallejo dejó el Ministerio de Cultura el 25 de abril del 2017, cuando apenas faltaba un mes para el cambio de gobierno.  Sobre los motivos de su renuncia no hubo información oficial. Tampoco lo hubo sobre las razones por las cuales el presidente Rafael Correa la aceptó en cuestión de minutos.

Los medios privados y los que son administrados por el correísmo nunca explicaron los motivos de una renuncia que resultaba llamativa, si se toma en cuenta el poquísimo tiempo que faltaba para el fin del gobierno. ¿Motivos personales? ¿Algún viaje?  Ni una sola palabra ni de él ni de ningún portavoz del Gobierno.

La realidad es que, tras la salida de Vallejo, hubo un complejo entramado de pugnas que tuvieron como epicentro la firma de un contrato para la producción del Festival de Teatro de Loja, unas de las creaciones favoritas de Rafael Correa, para la edición de este año y para el siguiente.

4Pelagatos supo que la suerte de Raúl Vallejo estuvo marcada, básicamente, por su negativa a firmar ese contrato con la empresa EKOS, que es la misma que organizó Hábitat III en Quito y que publica la revista del mismo nombre. Vallejo no quería que el Festival de Teatro de Loja fuera producida por EKOS, que presentó una propuesta que había gustado a Rafael Correa. Vallejo y su equipo consideraban que la cantidad de dinero que se iba a destinar a ese contrato era desproporcionada y que su mecanismo de contratación no se ajustaba a la ley.  Y, como tardaba en firmar el contrato, desde la Presidencia se le hizo saber que ya no era bien visto y su renuncia fue aceptada se ipso facto.

Vallejo no ha querido hablar con 4Pelagatos ni con otros medios para dar su versión. Sin embargo existen documentos que apuntan a que entre sus asesores había una férrea oposición a la firma del contrato con EKOS. 4Pelagatos tuvo acceso, entre otras cosas, a una carta que Guido Vinicio Rivadeneira Guerrón, coordinador general administrativo financiero del Ministerio de Cultura y Patrimonio envió al sucesor de Vallejo, Andrés Arauz Galarza quien, de acuerdo al texto, lo separó del Ministerio por no querer firmar el contrato a favor de EKOS.  “Agradezco su decisión de removerme del puesto indicado -dice en el primer punto- por cuanto ello implica que me libera de la responsabilidad de ser partícipe de un acto administrativo y de la decisión de asignar, sin ningún fundamento legal ni justificativo técnico, de forma directa la contratación plurianual a favor de la empresa EKOS”.

Aquí la carta de Guido Vinicio Rivadeneira en PDF

Rivadeneira le dice asimismo a Arauz que no existe justificativo técnico que explique los valores incluidos en el contrato con EKOS: 3 millones 360 mil dólares para la edición del festival del 2017 y 2 millones 912 mil dólares para el siguiente, incluido el IVA. Según Rivadeneira, esos valores no se justifican pues la producción del primer festival costó dos millones de dólares con la promoción publicitaria. En total, según los documentos oficiales, la asignación del contrato a favor de esa empresa alcanza, para este año y el siguiente, 6 millones 272 mil dólares.

 Rivadeneira, en su carta, también afirma que legalmente no hay fundamentos para hacer la contratación ya que, según él, se ha querido usar fraudulentamente la figura del régimen especial.  “Mis principios y mi moral que han guiado mi desempeño en el sector público por varios años, impiden ser partícipe de un hecho anti ético e ilegal. Mi consecuencia permanente con la Revolución Ciudadana de contribuir a construir la sociedad del Buen vivir hacen que repudie con mi fervor revolucionario su decisión de realizar una contratación directa y sobrevalorado; la deuda de esta década con la Cultura se agranda con ese trato”.

Rivadeneira no es él único Ministerio de Cultura que ha forzado a salir de esa institución por el mismo motivo. Yolanda Narciza de Jesús Salgado Guerrón es otra. Ella se desempeñaba como coordinadora general de Asesoría Jurídica hasta que el ministro le comunicó, el 12 de mayo, que había separada del cargo. En una carta, asimismo dirigida al ministro Arauz, ella dice que “hago manifiesta y reitero mi oposición a la forma como se ha venido manejando lo relacionado con la contratación del Festival de las Artes Vivas de Loja segunda edición, sobre todo a la base legal con la cual se pretende darle un cariz legal que no tiene”. La ex funcionaria termina su carta con esta frase escalofriante: “confío en Dios en que este memorando no ponga en peligro mi integridad física ni la de mi familia”.

Aquí la carta de Yolanda Salgado en PDF

La empresa EKOS tiene una versión distinta sobre la salida de Vallejo. Ricardo Dueñas, principal de la empresa, sostiene que el presidente Correa quedó satisfecho con la asesoría gratuita que hicieron al festival de Loja en 2016 y por trabajo de EKOS en Hábitat: quiso que para el festival de teatro se aplique un modelo en el que se involucre a la ciudad en el tema. Dueñas acusó a Vallejo de “incapaz” al dar largas a la firma del contrato y que eso disgustó hondamente a Correa.

Según Dueñas, Guido Rivadeneira no tiene idea de lo que habla en la carta al ministro Arauz, porque no entiende que el incremento del costo del festival con relación a la primera edición es, precisamente, porque incluyen mejoras, nuevos alcances, más invitados y promoción en otros países. “Rivadeneira es un ignorante -dijo a 4Pelagatos- porque no entiende que el alcance del próximo festival es distinto y mucho más grande. En la edición anterior no hubo televisión, ni movilización para los estudiantes, ni road trip para periodistas… No se puede comparar el alcance”.

Dueñas cree que Vallejo terminó pagando su poca capacidad de gestión por defender un esquema, replicado de la primera edición, que ya no era el mejor para el festival de Loja. “El tenía la instrucción del Presidente” asegura y sostiene que quienes se oponen a la contratación de EKOS lo hacen porque no saben que al ser un tema artístico aplica el régimen especial y la contratación directa. A dedo.

Poco tiempo luego de la renuncia de Vallejo, el Ministerio de Finanzas extendió una certificación presupuestaria plurianual con validez hasta el 31 de diciembre del 2017 en la que se establece que el monto total del contrato es por 6 millones 272 mil dólares. Es menos, dice Dueñas, porque el IVA está incluido. Esa certificación, firmada por el ministro Patricio Rivera, establece claramente que se comprometen más de dos millones para el presupuesto del 2018, que aún no ha sido aprobado siquiera. Muy poco luego de la renuncia de Vallejo, el presidente Correa expidió un decreto ejecutivo declarando al “Festival de Artes Vivas de Loja como un evento artístico de carácter prioritario y recurrente, con sede en la ciudad de Loja, a realizarse anualmente durante el mes de noviembre”.

Raúl Vallejo estuvo en el 2016 al frente del Ministerio de Cultura cuando se realizó la primera versión del festival. La empresa Satre Comunicación Integral hizo lo que ahora hará EKOS. En los documentos de transparencia del Ministerio de Cultura, que están en su página  web, se registran pagos a esa empresa por ese servicio. Entre ellos, uno de un millón 043 mil dólares, otro por 125 mil 220 dólares y otro por 250 mil. En total, según la versión de Guido Vinicio Rivadeneira, se la habría cancelado a Satre Comunicación Integral un total de 2 millones de dólares con publicidad incluida. Una fuente cercana al ex ministro Vallejo, dijo que él era partidario de seguir contratando a Satre para las futuras ediciones del festival de Loja.

Este festival, al menos su primera edición, duró 7 días y en él hubo 44 espectáculos de once países, según la programación oficial. La iniciativa del festival nació de una visita que Rafael Correa hizo a la ciudad francesa de Avignon, donde se realiza uno de los festivales de teatro más importante del mundo. Otro de los festivales importantes a nivel mundial, el de Bogotá, en Colombia, dura 17 días y en él se presentan 164 obras de, al menos, 32 países. Se calcula que cada año asisten 2 millones de espectadores. Según el diario El Mundo de España, ese festival tiene un presupuesto de cerca de 9 millones de dólares, de los cuales la mitad se paga con las taquillas.

La salida de Vallejo se debió, en definitiva, a la pugna alrededor de la producción del Festival de Teatro de Loja. En el nuevo gobierno se juzgará sobre su legalidad y su costo.

La última creación de Rafael

en Caricaturas/El Humor/La Info por

Miguel Ángel no lo hubiera imaginado mejor: el creador, que ya no está rodeado de querubines sino de guardaespaldas (porque el mundo que engendró es tenebroso), da vida a Lenín. Rafael, desde los cielos, inaccesible e imperecedero, espera que Moreno encuentre espacio (y tiempo) en su nueva tarea. Sus dedos están separados y esto no es una casualidad que se le ocurrió a Chamorro: lo eterno nada tiene que ver con lo efímero y pasajero…

Alianza País protege al asesino Nicolás Maduro

en La Info por

A Lenín Moreno no le preocupa, al parecer, que Nicolás Maduro asista a su posesión. Y eso es preocupante, aunque no se haya confirmado su presencia en Quito este miércoles. Lo es porque Maduro representa hoy lo peor de la aventura del Socialismo del Siglo XXI; un aliado indiscutible del correísmo del cual él hace parte. Maduro ya no es solo el representante de la tendencia que quebró la economía venezolana: es el líder de un grupo que asesina a manifestantes pacíficos, está por fuera de sus propias leyes, desconoce acuerdos internacionales, se puso al margen de la OEA, tiene escuadrones de matones y francotiradores que desparraman terror en Venezuela: hay 48 muertos. Más de mil heridos. Centenares de detenidos. ¿A partir de cuántos muertos Alianza País considerará a Maduro persona non grata? ¿Cuántos muertos los hará reconsiderar esos pruritos ideológicos tras los cuales escudan la ignominia? ¿O tampoco eso?

El chavismo ha permitido desenmascarar a esa izquierda jurásica que, pensando en las fábulas castristas, hizo creer que la miseria en Cuba no era producto de la dictadura sino del bloqueo de Estados Unidos. Desde 1999, cualquier ciudadano pudo ver cómo un iluminado, llamado Hugo Chávez, emprendió políticas irracionales que, finalmente, condujeron a la ruina de la economía venezolana: estatización, ahuyentamiento de la inversión, destrucción de la actividad privada, expropiaciones, subsidios a granel, uso discrecional del dinero público, arbitrariedad en la gestión fiscal, corrupción… Y tras ese espectáculo vinieron las coartadas: complots imperialistas, ataques de la burguesía venezolana, escasez provocada por los comerciantes, mentiras de la prensa pues no hay colas… Hoy es claro que ese modelo, basado en una dictadura, produce miseria y muerte en Cuba y en Venezuela.

Los subterfugios utilizados para confundir fueron tan evidentes que debieron producir alertas y reflexión en Alianza País y en esa izquierda totalitaria que cree que cambiando las palabras, cambia la realidad. Chávez era de izquierda porque reconocían su liturgia y era amigo de Fidel Castro. Chávez era de izquierda porque hablaba de los pobres, insultaba a los ricos y al imperialismo mientras instalaba una verdadera dictadura militar en Venezuela. No, Chávez fue un caudillo -un dictador más de la serie que ha parido el continente- que despilfarró la riqueza de un país millonario y se atornilló al poder creyendo que es suyo y de su dinastía familiar y política.

En Alianza País primó, y sigue vivo, el prurito más zopenco. Hubo y hay producción de estulticia por raudales. Un ex embajador correísta, Ramón Torres, llegó a afirmar, hace poco en Ecuavisa, que la oposición venezolana busca “derrocar al modelo de desarrollo de Nicolás Maduro”. Dijo modelo de desarrollo y eso es revelador. Llamó desarrollo a la miseria más crasa, a la ausencia de libertades más evidente, a la corrupción más elocuente, a los escuadrones ambulantes de asesinos que producen muerte y desolación en las ciudades venezolanas.

El correísmo que invita a Maduro a la posesión de Moreno ya no puede reclamar ignorancia. Conoce lo que pasa en Venezuela. Sabe que protege a una narcodictadura representada por Maduro y Deosdado Cabello. Pero ahora no lo hace en nombre de la camaradería y del socialismo del siglo XXI. Ahora esgrime otras razones: la soberanía, la no-intromisión en asuntos internos, las particularidades propias a cada país, el respeto a la institucionalidad ajena… Esta lengua pastosa, cobarde y cómplice permitió a la Asamblea Nacional negar la solicitud del asambleísta Fernando Callejas quien, en su moción, pidió a la Cancillería retirar la invitación a Maduro.

El mismo espectáculo se dio por parte de la bancada de Alianza País que bloqueó, en el Concejo de Quito, una resolución para declarar a Maduro persona non grata. Siete ediles votaron a favor y once en contra. Sin embargo, el alcalde Mauricio Rodas, que estuvo en minoría, hizo saber que “no habrá ninguna declaratoria de huésped ilustre, ninguna entrega de las llaves de la ciudad” a Maduro.

Al margen de si viene a la posesión, Alianza País mostró de qué lado se ha puesto entre los asesinos y el pueblo venezolano que, en dos décadas y a pesar de tener la mayor reserva de petróleo del mundo, está padeciendo una verdadera una crisis humanitaria. Su actitud incrementa las dudas sobre el contenido real de los cambios prometidos por Lenín Moreno a partir de este miércoles como nuevo Presidente de la República.

Una asamblea de sumisas y sumisos

en Columnistas/La Info/Las Ideas por

Hace una semana se terminó el periodo 2013–2017 de la Asamblea Nacional. En ella el gobierno obtuvo dos tercios de las curules gracias a la fórmula de asignación de escaños impuesta por Correa, de forma ilegítima, justo a tiempo para ese resultado (justo a tiempo no es exacto; en realidad el CNE postergó un mes las elecciones para que la fórmula le permita a PAIS más representación de la que su votación merecía).

Hay mucho motivos por los que podría ser recordado, me propongo hacer una lista de los que considero son los más importantes y deberían permanecer en nuestra memoria (sobre todo si sus protagonistas pretenden seguir en la vida política del país).

La primera ley aprobada en este periodo fue la Ley de Comunicación; luego de años de un trámite muy cuestionado y varios intentos de votación, resolvieron inaugurar su tarea legislativa con una ley que pasará a la historia como una herramienta de persecución, silencio y auto censura.

También a inicios del periodo, 105 legisladores reformaron la Ley de Minería y las normas tributarias aplicables a ella. Se cambiaron de 10 a 2 los informes y permisos que requería la explotación minera; se autorizó al gobierno a entregar concesiones sin subasta cuando las interesadas sean empresas estatales o con participación estatal; y, se reformó el concepto de ingresos extraordinarios para permitir que las empresas cubran toda su inversión antes de verse obligadas a este tributo. A finales del 2016 esta Asamblea aprobó una nueva gran exoneración tributaria para mineras en la Ley de Plusvalía.

Esta fue la Asamblea que autorizó la explotación de recursos naturales en el ITT. No sólo se trató de una autorización excepcional en un área protegida, sino de una flagrante violación a la Constitución que prohíbe las actividades extractivas en las zonas en que habitan pueblos en aislamiento voluntario (fue de ayuda la manipulación de los mapas realizada por el Ministerio de Justicia, lo que tampoco hay que olvidar).

Los legisladores de este periodo son los responsables de la “enmienda” constitucional que autorizó la reelección indefinida para todos los cargos, que limitó el mecanismo de consulta popular, que autorizó la participación de Fuerzas Armadas en seguridad interna.

En el 2015 la Asamblea votó por eliminar el aporte estatal fijo para el IESS, lo que más temprano que tarde se reflejará como una de las causas de la gran crisis provocada por este gobierno a la seguridad social.

Esta Asamblea condecoró a Luis Chiriboga, presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol que hoy cumple condena por lavado de activos, y también a la ex presidenta argentina Cristina Fernández, contra quien hace poco se dictó embargo de 130 millones de dólares por el mismo delito .

Este fue el periodo legislativo que no fiscalizó a nadie, ni investigó posibles implicaciones en el caso Odebrecht a pesar de ser el mayor escándalo de corrupción del continente. Son estos los legisladores que recibieron a Carlos Pareja Yannuzzelli y su argumento de que una compañía de nombre CAPAYA que negociaba con Petroecuador, era pura coincidencia.

Algunos dirán que esta legislatura pasará a la historia por haber estado presidida por tres mujeres. Así será: en los cuatro años en que por primera vez la Asamblea tuvo como presidenta a una mujer, fue precisamente en el que eliminó el financiamiento a la Ley de Maternidad gratuita y se aprobó el COIP, el que “olvidó” procedimientos adecuados y expeditos para violencia de género (según lo acaba de confirmar en su sentencia la Corte Constitucional) y que ha provocado por primera vez mujeres presas y sentenciadas por interrumpir sus embarazos, incluso los que son espontáneos. Una legisladora llegó a justificar el “cateo íntimo” que se estaba realizando a las visitas de los centros penitenciarios.

Para cerrar y profundizar el ciclo autoritario que inauguró con la Ley de Comunicación, la Asamblea terminó su periodo aprobando una de las normas más polémicas: el Código de Entidades de Seguridad Ciudadana que crea un cuerpo de “seguridad civil” por fuera de la norma constitucional y de la fuerza pública regulada en la Constitución.

La lista puede seguir, pero estas parecen ser muestras suficientes de lo que le hizo al país una asamblea de sumisas y sumisos.

María Paula Romo es catedrática y política. 

¿Cómo un cretino así puede ser el político más exitoso de la historia?

en La Info por

De entre las todas las imágenes que pudo haber escogido para sellar su última sabatina, escogió la de él rompiendo un diario. No fue espontáneo ni una mera coincidencia: Rafael Correa tuvo que haberse asegurado, antes de llegar al parque de los Samanes, de que iba a tener un ejemplar de diario La Hora a la mano para romperlo por la mitad en los minutos finales de su su show de los sábados. Fue, sin duda, un gesto planificado que terminó, voluntariamente o no, convirtiéndose en la imagen que la historia recogerá como su despedida del poder. Una imagen que, a la postre, lo define como ser humano y como político.

La imagen de Rafael Correa rompiendo un diario simboliza, sin embargo, la del fracaso que él siente por no haber conseguido la que seguramente ha sido su máxima aspiración durante estos diez años de poder: eliminar de tajo cualquier forma de prensa que no opere bajo su control y voluntad y, además, no haber podido convencer totalmente a la opinión pública de que el periodismo es el principal obstáculo del bien común .

Pero no fue únicamente su decisión de aparecer rompiendo el diario lo que evidencia que Correa deja la Presidencia con la frustración de no haber logrado secuestrar por completo la opinión pública. Fue la arquitectura misma de todo el enlace 523 lo que dejó al descubierto el fracaso de Correa frente al disenso. En esencia, está última sabatina estuvo concebida y dirigida para transmitir, a quienes heredarán de él el poder, el mensaje de que el encargo más importante que les deja es liquidar todo rezago de prensa independiente que pudo habérsele escapado. En en un momento del enlace, incluso, se dirigió a José Serrano, el nuevo presidente de la Asamblea, y le encomendó que impida que en los próximos años se cambie la Ley de Comunicación, como pretende la oposición y “la prensa mercenaria”: un concepto que repitió al menos tres veces duranrte el enlace.

“Ojalá la próxima legislatura no caiga en la trampa. No se deje poner las prioridades y la agenda legislativa por parte de una empresa mafiosa que se representa a ella misma y sus intereses. Recuerden nuestros asambleístas que son representantes de ustedes, del pueblo ecuatoriano y no de lo que diga la prensa mercenaria”, dijo Correa y criticó a los medios y los sectores que han salido a hablar sobre la necesidad de derogar dicha ley que fue, durante sus últimos años de gobierno, el pilar de su proyecto autoritario. “Estoy observando en los últimas días toda esa campaña mediática para bajarse la Ley de Comunicación. Pareciera ser que es el principal problema del país. Lean los titulares. No hay problemas de violencia contra las mujeres, coparentalidad, pensiones alimenticias, no es problema la seguridad…”, agregó en otra parte de su intervención. Fue tan evidente el hecho de que quiso dedicar la última sabatina a desahogar su frustración con la prensa, que lo más destacado de ella fue un video en el que se recogía los casos en los que, según Correa y su equipo, el periodismo había mentido a la sociedad con el afán de indisponerla en contra de su gobierno y de promover la protesta social.

Calificó a los periodistas que publicaron esas supuestas mentiras como “periodistas de rocola”, porque según él “tocan música cuando reciben una moneda”. Además aseguró con todo el convencimiento del caso que la prensa ha sido su “más grande adversario”.  Correa no economizó tiempo ni retórica en este propósito: sostuvo que la prensa “mercantilista” ha sembrado odio en la sociedad ecuatoriana y que la ha engañado publicando y callando lo que le da la gana. “Atentos los próximo cuatro años: no creerle nada a esa prensa mercenaria”, exclamó y dijo que en ningún lugar del “planeta” ha ocurrido algo que, según él, ha ocurrido en el Ecuador: que el presidente ganador de unas elecciones sea proclamado por un canal de televisión, Ecuavisa, y no por la autoridad electoral. “Los medios mercenarios tienen que entender que proveen un derecho (la información) y no una mercancía. Han querido dañar el corazón de la gente”, dijo.

Correa, como buen demagogo autoritario que es, sabe que su discurso en contra de la prensa le ayudó, desde los inicios de su mandato, a construir la figura de un enemigo externo para conseguir adhesiones populares y desviar responsabilidades, pues el guión oficial es miren hacia allá, ellos son la amenaza, ellos son el verdadero el peligro.

Correa, al igual que otros como él entre los que está Donald Trump, tiene como némesis a la verdad. Él sabe que insultando a la prensa abre una nueva línea de ataque en contra de los hechos que, en realidad, son sus verdaderos enemigos. Lo que Correa ha tratado de hacer durante estos diez años es confundir al público fabricando la coartada de que la prensa es  “mercenaria” y “enemiga del pueblo” para que no crea en las verdades que son incómodas al poder. Deslegitimar a la prensa libre e independiente es una forma de evitar que la sociedad le de crédito a los hechos que el poder no quiere que sean vistos.

Correa puede ser muy transparente en presentaciones como éstas porque no hay nadie ni nada que que limite lo que dice. Por eso, durante el enlace 523, Correa no pudo evitar que en su ataque al periodismo haya dejado al descubierto un aspecto fundamental de su personalidad: su incapacidad de aceptar que el pueblo puede expresar su descontento espontáneamente y sin el estímulo de algún oscuro interés.  Correa está convencido de que si la sociedad se pronuncia en su contra es porque está siendo engañada por alguien perverso y jamás porque existan razones auténticas y verdaderas para hacerlo. Si la gente salió a protestar en el 2015 en contra del Impuesto a la Herencia fue por culpa de los periodistas, si los policías se sublevaron el 30S fue por culpa de los periodistas, si los agricultores se opusieron al censo agropecuario fue por culpa de los periodistas, si los médicos salieron a protestar fue por culpa de los periodistas, si en en 1912 una turba asesinó a Eloy Alfaro fue por culpa de los periodistas…  Así cualquier cosa que se diga en su contra será… culpa de los periodistas.

En el pensamiento de Correa, primitivo y controlador, no existe expresión social que pueda ser autónoma. Únicamente aquellas expresiones populares que se producen bajo el estímulo del Estado (controlado por él claro) son legítimas y válidas. Cuando las masas se pronuncian sin su consentimiento es porque los perversos periodistas las han empujado. “Los violentos son inducidos y azuzados por la prensa. !Cuántos brotes de violencia se han producido por información publicada para hacerle daño al gobierno¡”, exclamó.

Si algo se puede decir a favor de las sabatinas, que durante 10 años fueron la institución pública creada para lanzar odio, descalificación y atropellos, es que la historiadores del futuro podrán encontrar en ellas al verdadero espíritu de quien ha dominado la escena política durante buena parte del siglo XXI.  A pesar de que el enlace 523 fue uno de los más cortos de los últimos años, con un poco menos de tres horas de duración, Correa ofreció una estupenda muestra de sus  particularidades sicológicas y emocionales: tenaz, intenso, obsesivo, vanidoso a más no poder, autoritario, cobardón porque desafía a golpes a sus adversario desde un espacio en el que sabe que está protegido, ignorante pero a la vez sabido, manipulador, mentiroso, hombre de poco mundo y estupendo comunicador. 

Correa en cada sabatina se jacta de tener una autoridad moral que le permite despreciar a todos los que no están con él y lanzar mensajes cargados de moralejas parroquianas cada cinco minutos. Así ha sido durante 523 sábados.

Esta vez, además, dejó patente que los 10 años de gobierno, no le han enseñado nada sobre lo que es el Estado y la función pública.  En una declaración insólita y no menos lamentable expuso lo que, según él, es el cambio que su gobierno le ha significado al Ecuador. Dijo: “hemos transformado la patria. No podemos caer en falsas modestias. Antes de la revolución ciudadana nada de esto existía. Antes no había el parque los Samanes, antes no había enlaces, el Museo de Carondelet estaba cerrado, el cambio de guardia tampoco no existía. Antes había salvataje bancario y congelación de cuentas”.

Lo que las 523 sabatinas dejan, a más de toda su perversidad y distorsión institucional, es la fascinante interrogante sobre cómo un personaje capaz de articular reflexiones tan pobres y cretinas como aquella según la cual el cambio tras estos 10 años se expresa en que antes no había sabatinas y ahora sí hay sabatinas, pudo haberse convertido en el político más exitoso de la historia de la política ecuatoriana moderna. Una interrogante que los historiadores del futuro deben empezar a desentrañar desde ya.

Las 5 grandes dudas sobre el gobierno de Moreno

en La Info por

Lenín Moreno no solo tiene retos a partir del 24 de Mayo. Grandes dudas se ciernen en torno suyo que se irán respondiendo, dicen sus amigos, progresivamente. Estos cinco entre otras:

1.¿Reformas, pero de qué tamaño? Moreno ha prometido reformas, pero no ha dicho en qué campo las piensa hacer y de qué magnitud serán. Eso deja el campo abierto a la especulación creando expectativas en unos sectores y anticuerpos en otros. Cuando se oye cambios, se entiende que se meterá con la herencia correísta. Cercanos suyos dicen que hará cambios de estilo pero también modificará ciertas leyes. De este punto dependerá la cohabitación o el distanciamiento con Correa y la apertura o la perpetuación del modelo. Nada está dicho hasta ahora. En cambio hay señales contrarias al optimismo que quiere despertar Moreno cuando se ve que uno de sus cercanos (Pabel Muñoz) resucita los peores insultos (sicarios de tinta) o María Fenanda Espinosa acompaña a la delegación gubernamental en Ginebra para justificar la violación de los derechos civiles y políticos en el país

2. ¿Con quiénes gobernará? La duda es grande porque si Lenín Moreno dice que quiere hacer cambios -que irremediablemente se estrellarán con algún reglamento, ley, decreto o medida tomada por Correa- necesita gente capaz de dialogar con la realidad en vez de ser sumisa a las consignas. ¿Lo es Fander Falconi quien llegó a extrañarse, en un diario oficialista, de que hubiese todavía oposición en el país? ¿Lo es María Fernanda Espinosa que quiso poner las Fuerzas Armadas a marchar a paso revolucionario? ¿Lo es Rosana Alvarado que, asumiendo una consigna partidista, puso un juicio contra Cedatos; juicio que tendrá que archivar si llega al ministerio de Justicia, pues no podrá ser juez y parte? ¿Lo son ellos, todos, que han ayudado a implantar este modelo autoritario?
Moreno conformará su equipo con cuadros que estuvieron al inicio o hicieron toda la ruta del correísmo. No se conocen actos de autocrítica y, salvo el caso de algunos integrantes de Ruptura de los 25, no hubo deserciones mayores en el curso de esta década. ¿Bastará con que Moreno dé un giro de timón –suponiendo que lo haga– para que esos mismos militantes borren con el codo lo que hicieron con la mano? Y si llegan otros que no han estado en el correísmo, pero que son del perfil de Raúl Pérez Torres (supuestamente para el Ministerio de Cultura), ¿el reto es pensar cuántas décadas retrocede el país con su inclusión en el gobierno?

3. ¿Tiene estrategas y operadores? Si Moreno decide hacer cambios (como lo ha prometido), entrará en un torbellino político que requiere una alta estrategia y unos operadores políticos avezados. No se ven a su alrededor. Por ejemplo se habla de Paola Pabón para el ministerio de la Política. Sería un pago a su comedimiento durante la campaña. Pero no hace justicia al momento político que vivirá el país a partir del 24 de Mayo, pues si Moreno hace cambios, contrarios al modelo autoritario, Correa no tardará en equipararlo con Gorbachov. O con Santos. La política no la administrará Pabón, si llegasen a nombrarla ministra. Como con Correa, la política seguramente se decidirá en Carondelet en un juego que se antoja delicado y sofisticado. No se ven figuras de grandes ligas alrededor de Moreno. Eso no significa que no existan en la sombra. Habrá que mirar con lupa quiénes estarán en el primer círculo del poder.

4. ¿Habrá pragmatismo económico? El nombre del ministro de economía es clave: es un mensaje a los agentes económicos, a los mercados, a los empresarios, a los ciudadanos. Suena en forma reiterada el de Carlos de la Torre, un profesor de economía de la PUCE. Un técnico sin bagaje político en un momento altísima sensibilidad política. Un hombre que habla del Banco Central como un banco comercial y que, en lo esencial, recita el discurso ficticio que el gobierno ha montado en ese sector, con cifras cuya verosimilitud tendría que ser confirmada por entes independientes.
Para que Moreno pueda transparentar las cifras reales de la economía requiere capital político. Este puede encontrarlo en las medidas políticas de apertura que tome desde el 24 de Mayo. Capital político que, además, le servirá para legitimarse en el poder. El hecho cierto es que su presidencia dependerá del manejo que dé a la economía en una transición que estará marcada por la lucha política dentro de Alianza País.

5. ¿Moreno pesará más que las instituciones correístas? Es evidente que Rafael Correa deja aparentemente amarrados todos los poderes: fiscal, contralor, Asamblea con presidente y comisiones, Supercom, Quinto Poder… ¿Lenín es rehén de ellos? Sus amigos dicen que no. Que una cosa es con poder y otra sin poder. Que los representantes de esos organismos no son fieles a una persona: son sumisos al poder y a quien lo detenta. Esto deja integra la pregunta siguiente: ¿Ecuador volverá (si vuelve) a la democracia porque Moreno contribuye a desmontar el modelo institucional autoritario o se limitará a cuidar ciertas formas y dejará intacto el modelo autoritario
Esta pregunta encierra la mayor disputa política que encarará la ciudadanía durante el gobierno de Moreno.

¡Fuera Correa Fuera!

en Columnistas/La Info/Las Ideas por

Así como periodistas alquilaron su independencia por un sueldo; así como académicos rindieron su cátedra por ingresos fijos, hay cantantes que convirtieron su inspiración en moneda de pago. Juglares por tarifa, componen loas y melodías para que Correa, con postura de ícono de altar, agradezca con una mueca de aprobación los himnos que hacen apología de sus diez años de autoritarismo. El museo y los discos son alegóricos para el monumento en vida.

Los doctores Alvarado usaron la publicidad para ese espeluznante culto a la personalidad. Clásico en los regímenes mesiánicos en los que el caudillo es iconizado para que su herencia perdure a sus días. Se componen canciones, de pintan cuadros, se escriben libros, se construye una religión para volver imperecedera la presencia del mesías. Y para eso sirven los que fraguan la historia, que se llaman historiadores; los que escriben canciones, que se dicen artistas; los intelectuales, que se creen pensadores. Ellos articulan lo necesario para que los estudiantes aprendan historia que es propaganda, tarareen melodías que son propaganda y estudien el pensamiento del líder, que es propaganda.

Dicho en autóctono, llugshi Correa llugshi, debe significar no solamente que se vaya de la presidencia, que se vaya del país, sino que salga de lo que llaman el imaginario político y que su recuerdo, más allá de interés de sus aúlicos que hacerle altares, sirva para recordar que hay que tomar cuentas y que purguen por sus desafueros.

Correa ha impactado en la conciencia de muchos ecuatorianos. Cuánto daño ha causado en trastocar como si fuese moral, la virulencia, la diatriba, el socapamiento. La tolerancia a la corrupción y en casos el aplauso es una de las secuelas perversas.

En Argentina, Perón y la arribista resentida Evita, fueron iconizados. Y aún tras siete décadas persiste su nefasto legado, que marcó la política y la conducta política de forma tal que todos los gobiernos, excepto el de Alfonsín y el de Macri, ha representado versiones entre corruptas y más corruptas, populistas y más populistas del peronismo.

Los diez años de la indecencia se consuman con el indulto a un amigo y una condecoración a un servil. El que delinque, que es amigo, el perdón. Al obsecuente que no mostró imparcialidad ni por excepción, la medalla. Son ejemplos de supino cinismo. Es preciso que opinadores conduzcan sus reflexiones para reconstruir el debate político, la moral y la ética públicas, en términos de promover valores, sentido del respeto por el otro, tolerancia hacia la diversidad. Historiadores que cuenten lo sucedido estos diez años como se cuenta del paso de dictadorzuelos. Hay que expulsar a Correa de referente de debate político y dejarle que descanse en paz en el refugio que se hizo con demandas judiciales.

Pero, no hay que ser ilusos o acomodados para engañarse de que Moreno hará la diferencia. La estructura mental de quienes lo acompañan, y de él mismo, se forjó en medio de repetidos golpes contra instituciones y derechos. ¿Acaso son nuevos los que se mencionan como parte del nuevo gabinete? ¿Qué clase de compromiso para perseguir corruptos puede provenir de esa nueva camarilla? Ellos intentarán que Correa continúe impune a sus horrendos yerros en economía, a su despilfarro, a sus abusos. Seguirán cantando los tonos de la revolución corrupta.

Pero, desde el otro lado, desde la oposición y desde la generación de opinión pública, la tarea de descorreizar el ambiente es fundamental para evitar que no solo sus adláteres sino los opuestos, mantengan viva esa imagen que es mejor que quede en la historia como un mal recuerdo.

Moreno no podrá continuar con el correísmo

en La Info por

Claro, puede sonar a verdad de perogrullo pero en diez años los contextos económico, político y social han sufrido drásticos cambios en el país. Esto hace más dramáticos los retos de Lenín Moreno porque no tiene las condiciones que nutrieron el correísmo y porque las actuales circunstancias no le permiten seguir la senda que Correa le ha marcado estas semanas. En claro, Moreno no puede continuar con el correísmo y está obligado a reinventarse políticamente y, si quiere sobrevivir en el gobierno, a transparentar las cifras reales de las cuentas nacionales. Estos cinco factores (hay muchos otros) pesan definitivamente en el giro que él y sus amigos dicen querer dar.

  1. ¿Del hastío autoritario a la democracia imperfecta?

2006: el país político tenía serios problemas de representación: cansancio, extrema fragmentación y partidos que más eran cascarones vacíos. La sociedad estaba cansada de inestabilidad política y sus organizaciones tradicionales (sindicatos, indígenas, colectivos) habían perdido peso en la ciudadanía. El vacío era evidente. Correa capitalizó el momento. La sociedad organizada lo apoyó y muchos de sus dirigentes pasaron al gobierno. Su aparente indefinición política, lo ayudó a convertirse en imán multicolor.
2017: Lenín Moreno recibe un país ahíto de autoritarismo y abusos de un Presidente que se autonombró jefe de todos los poderes. Tiene que ganar la confianza de aquellos que estuvieron con Correa y que él usó, botó y persiguió. En vez de usarla, tiene que devolverle el poder a una sociedad deseosa de retomar su independencia frente al poder político. Moreno remará a contracorriente y si entiende el momento político tiene que jugarse por volver a instalar la democracia en el país.

2. ¿De las vacas gordas al pago de la factura?

2007: Correa encontró fondos de ahorro y estabilización, un país con bajo endeudamiento y, durante ocho años, su gobierno se benefició de la mayor bonanza económica (petrodólares) de toda la historia de la República. Esta realidad, que ha querido negar, le permitió hacer obra pública y aceitar redes de clientelas que aseguraron el éxito en otras 13 elecciones. Correa administró la bonanza económica.
2017: Lenín Moreno no hereda ahorros y las deudas se acumulan al punto de que uno de sus retos es esclarecer, ante el país y la militancia de Alianza País, el estado real de las cuentas nacionales. Moreno, posiblemente muy a pesar suyo, tendrá que ser ortodoxo en este campo, renegociar las deudas, volver a los organismos multilaterales y proteger la dolarización. Tendrá que administrar el tiempo de las vacas flacas y volver al pragmatismo económico.

  1. ¿Del socialismo del siglo XXI a la reinvención política?

2007: Correa llegó cuando la tendencia política del Socialismo del Siglo XXI, con mayores o menores matices, estaba en pleno apogeo. Hugo Chávez, un hombre protegido y manipulado por los Castro, iba por el mundo regalando dólares del erario venezolano. Lula da Silva lucía indestructible en Brasil; al igual que los Kitchner en Argentina o Evo Morales en Bolivia. Daniel Ortega llegaba al poder en ese año… Ese entorno internacional puso un gran paraguas bajo el cual guarecerse, que pesó e incidió en la geopolítica regional.
2017: Moreno declaró fenecido el Socialismo del Siglo XXI. Más que un referente, Venezuela es el perfecto espejo que sirve, a él y a su partido, como exorcismo importado. No tiene internacional política alguna en la cual adscribirse. Moreno parece obligado a marcar otra etapa en el campo nacional y a privilegiar el pragmatismo en las relaciones internacionales del Ecuador.

  1. ¿De la sociedad cooptada a la independencia ciudadana?

2007: la expectativa de la sociedad permitió a Alianza País gozar de un popularidad inmensa. No solo pudo hacer una constitución a la medida de sus aspiraciones sino que neutralizó cualquier oposición y facultó a Correa a sacar enemigos de la chistera. Empresarios, banqueros, periodistas… Correa pudo así contrarrestar voces discordantes puertas adentro, adoctrinar a la sociedad, criminalizar la disidencia, convertir la política en un acto de fe y volver la esfera pública una cloaca administrada por su ejército virtual: los troles. Su predominio político estuvo asegurado por la institucionalidad absolutista derivada de la Constitución de Montecristi, entes serviles como el CNE y la Fiscalía y el uso indiscriminado de todo el Estado al servicio suyo y de su partido.
2017: Moreno, aunque tiene los mismos resortes institucionales a su favor, no tiene espacio político para utilizarlos. Gran parte de la sociedad está ávida de que se acabe este absolutismo con ribetes fascistas. Tras perder el miedo, muchos colectivos han vuelto a organizarse y a defender sus agendas. La sociedad volvió a la calle. Si Moreno decide hacer cambios democráticos, encontrará más aliados en la sociedad que en ciertas franjas de Alianza País que, con Rafael Correa, defenderán el statu quo.

  1. ¿De la polarización al acuerdo?

2007: Correa es un pacman. La política la ve como un campo de conflagraciones en el cual solo puede haber un vencedor: él. El otro debe ser eliminado. Esto lo llevó a concentrar poder y doblegar al resto, incluidos sus aliados. Correa dividió el país en dos, con él como el jefe de una enorme mayoría de buenos contra una ínfima cantidad de malos y vendepatrias. A partir de esa polarización nutrió todas las dinámicas de exclusión hasta convertir al poder en un absolutismo dinástico, impune y castigador. Un manicomio.
2017: Moreno dice que pondrá fin a la guerra que Correa libró contra la sociedad. El país que recibe está dividido electoralmente en partes casi iguales a las cuales ha dicho que será el presidente de todos. No se ve como el portador de la verdad absoluta. De hecho no cree que hay una sola verdad y ha prometido ser el presidente del diálogo. Si efectivamente produce cambios en esa vía, Ecuador dejará de ser un manicomio y se volverá el país en que las partes entienden que la herencia de Correa les obliga a dialogar y a concertar. Ese es el mayor reto de Moreno y estará vigente desde el 24 de Mayo.

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