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Poscorreísmo 2: las deudas de las izquierdas

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Algunos en el entorno de Lenín Moreno sueñan despiertos con volver a 2007, pero sin Rafael Correa. Ese anhelo resume a gran parte de las izquierdas del país que, en su afán de diluir su responsabilidad sobre la década correísta, inventaron una coartada sobre medidas: Rafael Correa les traicionó. Lo demás, todo lo demás, fue casi perfecto al inicio, empezando por la Constitución de Montecristi. Y es precisamente ese texto el que contiene, en un alto porcentaje, la cosmovisión de esas izquierdas que fabricaron buena parte del modelo institucional al que Correa sacó el mayor provecho.

Ese modelo puso al Estado en el centro de la vida pública. Como representante de la sociedad. Alrededor de este concepto, derivado del leninismo, Alianza País configuró un régimen híper presidencialista que concentró todos los poderes. Nada quedó por fuera del control del partido que evitó llamarse vanguardia pero se atribuyó peculiaridades excelsas: seres de manos limpias, corazones ardientes y mentes lúcidas.

Estado tótem y partido único: esas dos características –derivadas del marxismo leninismo– convinieron perfectamente a Correa que, hábilmente, agregó una dosis de nacionalismo que, históricamente, ha sido patrimonio de las derechas. Correa, en su desamparo ideológico, compuso un coctel en el cual la noción de Patria ocupó el puesto central.

En su parte medular, la Constitución de Montecristi recogió el desprecio de las izquierdas tradicionales por la democracia formal. Por la división de poderes. Por el respeto a los opositores. Desprecio por la libertad de expresión. Por el estatus de las minorías y del individuo frente al Estado.
El carácter y la personalidad de Correa no explican –como quisieron hacer creer las izquierdas– el autoritarismo del régimen; la persecución a los opositores, críticos y luchadores sociales. Eso dijeron para evitar hacerse cargo de la naturaleza del Estado que contribuyeron a forjar en la Constitución: el ogro filantrópico. Un Ejecutivo instalado en la cúspide de un poder absolutamente vertical. Una sociedad sometida y cuya representatividad fue totalmente institucionalizada. Una administración pública entregada a un partido que fue protegido por organismos de fiscalización y de control obedientes. Una supremacía política garantizada. Una construcción narrativa que no podía ser discutida… Un poder armado, en definitiva, para acaudillar la sociedad: no para servirla.

Diez años después esas izquierdas no pueden decir –como ya se oye– que ojalá puedan volver, con Lenín Moreno, al proyecto inicial de 2007, pero sin Correa. Es una falacia –y de talla– decir que Correa traicionó los postulados mayores del catecismo de las izquierdas leninistas contenidos en la Constitución. No los traicionó: los aplicó. Concienzuda y sistemáticamente.

Si hubo una fiscalía, una contraloría y una procuraduría ciegas y, por lo que se ve, corruptas; si hubo unas superintendencias inoperantes y discrecionales; si hubo un CNE a sueldo de Alianza País…  es porque para eso fue concebido el quinto poder. Alberto Acosta lo intuía, pero pudo más el prurito ideológico que las advertencias que recibió.

Hoy, esas izquierdas celebran la salida de Correa. Pero están tentadas por el síndrome del chivo expiatorio. Quieren salvar la tina pero botar el agua y al niño. Quieren decir que su proyecto era progresista pero que fue traicionado por este caudillo todopoderoso, dueño del poder y de la vida de los ciudadanos. Y no: ese monstruo llamado Correa fue amamantado por esas izquierdas que, por supuesto, tienen cuentas que ajustar con sus idearios, con sus prejuicios ideológicos. Ahora no tienen cómo negar que Correa experimentó en el país algunas de sus viejas convicciones.

Enrique Ayala Mora inició, en ese sentido, una reflexión sobre la democracia formal y el nuevo perfil de la izquierda ecuatoriana que no parece haber prosperado. El historiador, no obstante, había tomado cita para luego de las elecciones presidenciales: nuestra práctica futura va a demostrar si es que vamos en serio en este replanteamiento de la izquierda, o no”. 

El post correísmo adquiere, entonces, un sentido inmenso para todos aquellos partidos y movimientos identificados con la izquierda que sirvieron de escalera al correísmo y que defendieron las dictaduras de Cuba y de Venezuela. Ya no pueden hacer valer su viejo catecismo. Tienen que reinventarse: el correísmo, lo acepten o no, hace parte de sus pasivos.

¿Por qué Capaya es un cangrejo en la bragueta de Correa?

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Una torpeza de Correa, cometida por su incontinencia verbal en redes sociales a principios de año, ilustra muy bien las razones por las que él y otros personajes muy cercanos deben estar al borde de un colapso nervioso con la noticia de la llegada al Ecuador de Carlos Pareja Yannuzzelli, Capaya.

La metida de pata de Correa ocurrió en febrero y no fue registrado por ninguno de los medios tradicionales.  Sin embargo, ofrece pistas de mucho valor para entender lo que la entrega de Pareja a la justicia significa para algunos y, en especial, para el propio Correa.

Ocurre que el miércoles 8 de febrero el entonces presidente, por enfrascarse en una disputa a través de redes sociales con Carlos Pareja Yannuzzelli, que ya había fugado a Miami, colocó en su cuenta de Twitter tres correos electrónicos que lo autoinculpaban gravemente de haber ayudado a Pareja a que no se sea afectado políticamente por el escándalo de la refinería de Esmeraldas.  Fue tan evidente la torpeza y el error de Correa que éste retiró su tuit de su cuenta pero, al percatarse de que los avispados usuarios empezaron a darse cuenta de lo hecho, lo volvió a colocar en poco tiempo.

En los correos electrónicos que Correa colocó en su cuenta, se observa que el ahora ex presidente interpuso sus buenos oficios para que Pareja salga bien librado de la Asamblea, donde un grupo de legisladores del propio gobierno, motivados por Christian Viteri, querían interpelarlo por su participación en el escándalo de la refinería de Esmeraldas donde se habían firmado contratos con inmensos sobreprecios.  “La Asamblea no te puede meter preso, y no veo por qué.  En eso tienes todo mi respaldo”, aparece diciendo Correa en uno de sus mails. “Gracias por tu respaldo”, le contestó Pareja.

El contenido de ese intercambio perfectamente podría motivar a la Fiscalía (a cualquier Fiscalía decente en el mundo) a que llame al ex presidente a que rinda testimonio sobre las razones por las que estaba ofreciendo ayuda a uno de los principales acusados de actos de corrupción durante el gobierno anterior.  Incluso el hecho de que haya utilizado su correo electrónico podría motivar a que la Fiscalía ordene un peritaje de todos los mensajes que sostuvo durante, incluso, toda su administración.  ¿El Presidente de la República comprometiéndose a ayudar a un acusado de corrupción? El tema es lo suficientemente gordo como para que Correa sienta escalofríos en su departamento en Bélgica.

En el tuit de marras se incluían otros dos correos electrónicos donde aparecen dos temas que también podrían tener implicaciones ahora que Pareja está en manos de la justicia y con evidentes deseos de confesar todo lo que sabe. Uno de esos temas es la urgencia que Correa tenía por entregar el campo petrolero Sacha para cubrir el hueco fiscal y una extraña afirmación de Pareja en la que dice haber dejado ciertos “respaldos de la casa a JG”, iniciales que perfectamente podrían ser del Vicepresidente Jorge Glas. Ahora que Pareja está dispuesto a confesar, la interrogante sobre las iniciales perfectamente podría resolverse con un testimonio suyo. ¿Qué sabía Correa sobre esos respaldos de la casa de JG?  Pareja ahora es la persona indicada para resolver el misterio y esa solo posibilidad debe tener aterrado no solo a Correa sino al propio Glas.

Pero el material que Correa puso en su cuenta traía otros elementos que lo comprometen. En uno de los correos Pareja le decía: “Te suplico que me ayudes, mi familia ya no da más. Me van a llamar otra vez a la Asamblea. Todos dicen que yo no tengo tu respaldo. Hoy le mando todos los respaldos de la casa a JG. El asambleísta Cristian (sic) Viteri es quien maneja todos estos hilos. Si es así, es cuestión de días para que me metan preso. Ayúdame por favor, te lo pido”, le suplicaba Pareja.

El contenido de estos mensajes no solo constituyen una amenaza para Correa porque evidentemente se estaba auto inculpando.  Lo es también para Jorge Glas que podría (o más bien debería) ser interrogado  por la Fiscalía sobre estos correos, al igual que Pareja.

Otro de los afectados por la monumental metedura de pata de Correa es sin duda el actual fiscal Carlos Baca Mancheno. Según testimonio del entonces asambleísta Christian Viteri ,que a la sazón aún estaba en las filas del gobiernista Alianza País, fue Carlos Baca Mancheno, entonces asesor de Correa, quien fue hasta la Asamblea para decirles que era deseo de la Presidencia de que los asambleístas de gobierno se enfoquen más “en los privados que en los públicos”, refiriéndose a los acusados de corrupción. Lo cierto es que poco tiempo luego de esto, Viteri fue expulsado de Alianza País por pedido de Correa y Pareja no tuvo problemas en la asamblea.  “Ojalá lo expulsen rápido por desleal y traidor”,  dijo Correa desde Salinas donde se hallaba reunido con su gabinete los primeros días de enero del 2017.  Aunque Baca Mancheno ha negado haber sido el mensajero de Correa para salvar a Pareja Yannuzzelli, lo lógico sería que la Fiscalía haga la indagación del tema con Baca Mancheno, Viteri, Pareja e incluso con el propio Correa. Sin embargo, el problema en este punto es que Baca Mancheno es el actual Fiscal. ¿Estará dispuesto Baca a ser un alguacil alguacilado? Ocurra lo que ocurra, lo cierto es que a este absurdo se ha llegado por la aberrante decisión del correísmo de haber elegido como Fiscal a una figura tan cercana al ahora ex presidente Rafael Correa.

Carlos Pareja Yannuzzelli aún no ha firmado un acuerdo de cooperación con la Fiscalía pero aquello deberá ocurrir tarde o temprano.  Por todo esto, Pareja es un presencia tan incómoda para Correa como un cangrejo en la bragueta.

Poscorreísmo: ¿no hablar más o hablar más de Correa?

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No son pocas las personas que, en redes sociales o en los comentarios de 4P, piden no volver a hablar de Rafael Correa. No mencionarlo. Se entiende que hablar de él es hacerle publicidad, tomarlo en cuenta, mantener vivo su recuerdo. Y lo que conviene es olvidarlo, virar la página, enterrarlo bajo algunas toneladas de indiferencia. O de desprecio.

Este discurso no es nuevo. Ya se oyó, por ejemplo, cuando Abdalá Bucaram abandonó el poder, tras un golpe de Estado. Con menos pasión, pero con igual acuciosidad, se dio a entender que, con Bucaram fuera, el país podía voltear esa página vergonzosa que duró seis meses. El problema era naturalmente Bucaram; no el país que votó por él.

Con Correa, la situación es más engorrosa. Son diez años en los cuales, los electores votaron, no una vez sino una docena, por él y su partido. ¿En esas circunstancias, conviene no hablar más de él? ¿O por el contrario, es urgente poner la década correísta en observación?  Diseccionarla. Dejar de convertir a Correa en fuente de todos los males y, mejor, verlo como lo que fue: un prototipo que los electores escogieron, hicieron suyo, se reconocieron en él, les representó al punto que le otorgaron todos los poderes. Incluso le permitieron, también en las urnas, meter las manos en la Justicia.

¿No es hora de evitar el síndrome del chivo expiatorio e instalarse ante el correísmo, como quien se sienta ante un espejo?

Correa no engañó a los electores. Pocos mandatarios han dicho, con tanta sinceridad y osadía, lo que pretendía hacer. Ninguno se ha exhibido con tanta naturalidad como él. Ninguno ha hablado tanto. Ninguno ha insultado tanto, ha denigrado tanto a sus opositores y críticos como él. Ninguno se ha puesto tanto en escena como él. Ninguno ha retirado honras ajenas y perseguido en directo a los luchadores de toda índole como él. Ninguno ha mentido tanto. Ninguno se ha atrevido ser tan cínico como él. Y, sin embargo, ninguno ha tenido tanto poder como él. Y todo esto, lo pudo hacer porque obtuvo los votos del electorado. Una y otra vez.

¿Cómo se puede no-hablar de esto? ¿Cómo se puede pedir virar esa página (esa enciclopedia) sin indagar sobre todo aquello que la hizo posible? Correa, y esto es doloroso, impuso su autoritarismo a unos pocos. El resto de la sociedad –esa famosa mayoría que tantos evocan para cerrar la boca a las minorías– lo consideró como su líder. No le importó que concentrara todos poderes, administrara la cosa pública como si fuera de su propiedad y tuviera lista de perseguidos políticos. No se inmutó, durante años, de sus formas y políticas despóticas. No le preocupó la opacidad de su administración, el eco cada vez más creciente de corrupción, la lista de nuevos ricos. No se alteró con el aparato de propaganda dedicado a catequizar, lavar cerebros, imponer una sola verdad, perseguir medios y periodistas, hostigar ciudadanos con opiniones disidentes.

¿No-hablar de todo esto? ¿Y, entonces, sobre qué bases se puede construir el post-correísmo? ¿Y se puede hablar de post-correísmo o “muerto el perro, se acabó la rabia”? Si tras diez años de autoritarismo, lo conveniente es endosar todas las culpas a Correa y tenerlo lejos en Bruselas, pensando que así se da por superada esta experiencia, pues el país volverá a lavarse las manos. Y seguirá sin saber sobre qué valores y principios ancla su convivencia. ¿Ecuador es una República? ¿Tiene sentido hablar de democracia, de separación de poderes, de justicia, de equidad? ¿Tienen los ciudadanos alguna responsabilidad con esos valores? ¿Tienen las elites alguna responsabilidad con el país? ¿Tiene la academia algún deber con la sociedad, por fuera de formar estudiantes? ¿Qué grado de compromiso tienen los intelectuales con la democracia? ¿O da lo mismo que se pongan al servicio del autoritarismo y la tiranía? ¿Da lo mismo a la sociedad tener buena información, plural y anclada en el interés público, que tener propaganda? La retahíla de preguntas puede ser larga.

¿Entonces, no se debe hablar más del correísmo? ¿O por el contrario, es el momento de decantar lo que pasó en el país y de invitar a todos los protagonistas –todos sin excepción– a ponerse ante el correísmo como si fuera un espejo. El efecto catarsis es saludable. Pero ese ejercicio es imprescindible para comprender los enormes vacíos que tiene la sociedad y escudriñar falacias, mentiras y cuentos chinos que administra como si se tratara de culpas ajenas. Si ese ejercicio no se hace, usar al correísmo como espantapájaros solo será otro fraude. Otro autogol que se marque Ecuador.

Refinería de Esmeraldas: no solo fue un robo sino que no sirvió para nada

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No solo que iba a costar 180 millones y terminó costando 2 200 millones. No solo que en los trabajos que conllevaba se estructuró el modelo de corrupción más grande de la historia del Ecuador. No solo que alrededor de la obra se articuló todo un relato de gestión y eficiencia que se utilizó para consolidar el estado de propaganda del correísmo… No, para colmo de males la tal repotenciación de la Refinería de Esmeraldas no le sirvió al país para maldita la cosa a no ser para los burócratas y contratistas que se enriquecieron a más no poder con ella. 

Según Carlos Pérez, ministro de Hidrocarburos, se ha hecho un estudio del actual estado de la Refinería de Esmeraldas y la conclusión es apocalíptica.  En una entrevista a El Telégrafo, Pérez describe a la multimillonaria obra como una infraestructura casi inservible que representa un riesgo para la seguridad y las finanzas del país. Palabras más, palabras menos, la refinería de Esmeraldas sigue siendo tan defectuosa como lo era antes de la famosa repotenciación. Con el agravante, claro, de que para llegar a ese punto se gastó una montaña de dinero que ahora le cayera de perlas a las exangües finanzas públicas.

Pérez, en la entrevista, hace una descripción casi apocalíptica de lo que se ha visto en la refinería. La situación es crítica, dice, porque se han tenido que hacer algunas paralizaciones de la refinería por problemas que fueron parte del proceso de repotenciación como la Unidad de Craqueo Catalítico Fluidizado y la parte de generación.  La semana pasada, agrega, ya hubo un paro por algunos días y cada día de paralización le cuesta el país 1.4 millones de dólares.  Esa paralización fue por un incendio provocado por un sobrecalentamiento que por el momento no hay como evitarlo, sino es por un mecanismo a vapor que no es el más adecuado. La refinería trabaja con temperaturas internas de 600 a 700 grados centrígrados y cualquier momento puede haber un accidente de proporciones.

No solo eso. El peligro de que la refinería tenga que paralizar por un largo período en cualquier momento es una posibilidad real si no se hace algo urgentemente que, como dice Pérez, significa otra inversión de dineros públicos. Además hay problemas en otras áreas, por ejemplo no hay la suficiente cantidad de tanques porque los contratistas no terminaron de ejecutar los contratos de reparación y construcción de tanques, sostiene el ministro Pérez. Y como si fuera poco, la gasolina que está produciendo no es buena como se ofreció sino tan mala como la que los ecuatorianos han usado por tantos años y por el momento no puede cumplir con los requerimientos europeos por lo que se están importando naftas para agregar a la gasolina.

Lo que sostiene Pérez, en realidad, no es novedoso. El periodistas de investigación Fernando Villavicencio, quien fue quien puso al descubierto los abominables y gigantescos casos de corrupción que se hicieron famosos con el escándalo de Cayapa, ya había denunciado que la refinería tenía problemas muy graves, que los combustibles que salen de ahí no son buenos y que se habían producido algunos incendios en las instalaciones de la refinería.  A Villavicencio, sin embargo, ningún funcionario le prestó oídos y los que se refirieron a sus denuncias como Rafael Correa y Jorge Glas solo se limitaron a insultarlo y perseguirlo. Ahora mismo está buscando asilo en Lima, Perú.   Pero, ahora que llega al cargo de Ministro de Hidrocarburos alguien que no había pertenecido a la argolla burocrática involucrada en los trabajos que estuvieron encargados por el propio Correa a Jorge Glas, los datos de Villavicencio han sido finalmente corroborados.  “Tengo dudas muy grandes de qué fue lo que se hizo. Las unidades de azufre, por ejemplo, no están operativas”, dice además en su entrevista Pérez.

Lo de la Refinería de Esmeraldas parece el más cruel de los chistes crueles.  El país gastó una plata que no se compadecía con lo que realmente costaba lo que se suponía se iba a hacer que era reparar y mantener las instalaciones. Y para colmo de males todo ese dineral que se gastó y que fue a parar a los bolsillos de burócratas y contratistas no sirvió para maldita la cosa.

En la foto de la Presidencia de la República algunos angelitos involucrados en el tema.

Chiriboga sí iba a viajar, pero no le dejaron abordar

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¿Alguien le creyó al ex fiscal Galo Chiriboga su versión sobre las circunstancias en que fue interceptado por la Policía en el aeropuerto?  Por lo que se ha visto en redes sociales muy pocos. Y es que en realidad no resultaba fácil creerle al ex fiscal porque lo que dijo a los periodistas a su salida de Fiscalía, donde fue interrogado por siete horas, fue tan inverosímil que, más que en una explicación, se convirtió en un chiste tan exitoso que al final de la noche ya era tendencia en Twitter.

Chiriboga, en su peculiar versión, dijo que era falso que había intentado salir o fugarse del país como dijeron las autoridades y que fue abordado por la Policía cuando se disponía a despedir a una hija, a su suegra y a una cuñada en el aeropuerto. ¿Y los pasajes que él y su esposa tenían para el mismo vuelo y que fueron revelados por el Ministerio del Interior? ¿Y el registro de vuelo en el que él y su esposa aparecían según él mismo dijo? No, para Chiriboga nada de eso prueba que él hubiera estado por viajar,  por lo que la Policía debería cambiar la versión en sus informes. “El que aparezca en el registro mi pasaje y el de mi esposa no quiere decir que voy a viajar. Es más habíamos cancelado el viaje”, dijo Chiriboga a los periodistas.   Con una respuesta así no es de extrañarse, entonces, que entre los miles de bromas que circulaban bajo la etiqueta de #ChiribogaStyle alguien puso un chiste según el cual un marido sorprendido por su esposa con una caja de condones le responde diciéndole que si la compró “no quiere decir que vaya a tirar con otra mi amor”.

Chiriboga, en realidad, forjó un escenario inverosímil y era inevitable que muy pocos le creyeran y que se burlen de él.  Para comenzar, si era cierto que no pensaba salir del país ¿qué relevancia tenía que hubiera cancelado el viaje a último momento si en efecto había comprado los pasajes para ese mismo día?  Era evidente que, en el caso de que en efecto no iba a salir del país como él dijo, al menos lo había pensado hacer. No será lo mismo pero da igual. Abordado o no, había comprado pasajes lo que hace evidente que en algún momento quiso salir del país. ¿Por qué decidió no abordar el avión? ¿Por qué había comprado pasajes que no los utilizó?

El propio Chiriboga, incluso, desbarata su propia coartada de que no iba a viajar cuando sostuvo que su pasaje y el de su esposa ya estaban en el registro del vuelo.  Es decir: tenía todo listo para abordar el avión pero algo se lo impidió a última hora.

4Pelagatos logró establecer con dos fuentes del aeropuerto, la noche del 14 de agosto, que Chiriboga ya tenía asignados los asientos mediante reserva hecha en línea, pero que el personal de Avianca le impidió que aborde el avión porque la Policía lo andaba buscando y había pedido que no se lo deje abordar. Por eso no pudo chequear en el counter.  Otra fuente aeroportuaria dijo asimismo que Chiriboga nunca pasó migración, pues ya había sido advertido por el personal de Avianca de que no podía abordar, con el argumento de que había una sobre venta, pero que ya tenía su webcheckin y que fue detenido por la policía fuera del terminal. 

Según Chiriboga la policía lo encontró cuando él estaba en el parqueadero esperando que acaben los trámites migratorios de su familia. En la versión del ex fiscal, él esperó 40 minutos hasta ver si sus familiares habían concluido sus trámites, lo cual es asimismo inverosímil pues ese tipo de trámites en el aeropuerto de Tababela difícilmente demoran más de 20 minutos.

Chiriboga preguntó airadamente a los periodistas qué razones pudo haber tenido él para tratar de huir del país.  La verdad, sin embargo, es que los periodistas tuvieron acceso más tarde a la instrucción fiscal del 13 de agosto en la que el ex fiscal aparece citado para concurrir a la Fiscalía a las 15:00 del 14 de agosto, dentro de las investigaciones que el actual fiscal Carlos Baca Mancheno ha dispuesto en el caso por el retorno de Carlos Pareja Yannuzzelli al país, principal acusado en los casos de corrupción de la refinería de Esmeraldas. Pareja Yannuzzelli había dicho desde los EEUU, en una de sus célebres Capayaleaks, que había entregado personalmente el dinero de Álex Bravo, detenido por el tema de la refinería de Esmeraldas, a Chiriboga con el fin de que se haga de la vista gorda en las investigaciones. Además, aseguró que fue el propio Chiriboga quien le había advertido del caso para que pueda salir del país. Varios asambleístas incluso acusaron al ex fiscal de no haber hecho nada para evitar la salida de Pareja.  Chiriboga ya había  sido investigado por esa denuncia pero aún se desconoce si fue esa afirmación de Pareja el motivo de la indagación prevista en la Fiscalía.

Visiblemente molesto el exfiscal dijo que el Comandante General de Policía engañó a la Fiscalía con la versión de que iba a salir del país. Se refería a las declaraciones que hizo esta mañana el ministro del Interior, César Navas, quien aseguró que Galo Chiriboga fue retenido en el aeropuerto Mariscal Sucre, en Tababela. “Pasar lo que hoy he pasado no solo afecta a la persona física del exfiscal, afecta a la institución de la Fiscalía, porque qué va a decir el país frente a un fiscal que supuestamente se está fugando… ¿a título de qué? ¿Por qué tengo que fugar yo?”, les dijo a los periodistas cuando ingresaba a la Fiscalía. En ese video se escucha que alguien grita “Chiriboga ladrón” y el ex fiscal se devuelve y dice “ahí están las consecuencias”.

En la cuenta de Twitter de la Fiscalía se colocó que Chiriboga fue “retenido para investigaciones”; mientras que el ministro del Interior, César Navas, informaba en una rueda de prensa que el exfiscal fue ‘retenido’ para que continúe con una diligencia judicial y que tenía un pasaje para viajar a Colombia. Chiriboga presentó un recibo notarial de autorización de salida del país para una hija menor de edad.

No es la primera vez que el ex fiscal se convierte en blanco de burlas en redes sociales por sus declaraciones. Cuando estalló, el caso Odebrecht dijo que el sí sabía quien era el corruptor e inmediatamente se desató otra ola de bromas por aquello. Terminó pidiendo disculpas por aquello.

Foto cortesía de El Universo

Moreno desautoriza sutilmente a María Fernanda Espinosa

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Lenín Moreno ha dado un golpe de timón en el tema de Venezuela. Lo hizo en el programa “El gobierno informa”, que se emite todos los lunes por la noche.  El tono del viraje ha sido tan tibio y tan tímido que resulta imposible sacar como conclusión que el Estado ecuatoriano ha asumido una posición crítica frente a las pretensiones dictatoriales de Nicolás Maduro.  Sin embargo, como en todo viraje hay matices importantes y en este caso también hay algunos mensajes que leer. Uno de esos es que desautoriza, de alguna manera, a su canciller María Fernanda Espinosa. 

Veamos.

Para comenzar, por primera vez el gobierno ecuatoriano menciona el drama de los derechos humanos en Venezuela. Si bien lo hace con guante de seda, no es irrelevante que finalmente lo haga. Durante muchos años el gobierno de Rafael Correa tuvo una posición incondicional frente al régimen de Nicolás Maduro y el entonces presidente alguna vez llegó a decir que Maduro era incapaz de reprimir cuando millones de personas veían en redes sociales la brutal represión en todo el mundo.  Con la llegada de Moreno al poder la situación no cambió. No solo que su canciller María Fernanda Espinosa jamás mencionó el tema de los derechos humanos, evidentemente violados en Venezuela por el Gobierno de ese país, sino que utilizando la doctrina de la no intervención llegó a respaldar visible y manifiestamente a la instalación de la Asamblea Constituyente de Maduro. Es más, alguna vez Espinosa aseguró que lo que más le impresionaba en el caso de Venezuela era la violencia de la oposición.  Espinosa, días más tarde, estuvo en Caracas respaldando a la Constituyente junto a los representantes de Cuba, Bolivia y Nicaragua mientras que los cancilleres de al menos 13 países de la región, los más importantes sin duda, se reunían en Lima para condenar lo que ocurre en Venezuela.  Cuando por primera vez la comunidad internacional aislaba a Venezuela por su comportamiento abiertamente dictatorial y represivo, el Ecuador se quedaba dentro del pequeño equipo de países que defendían lo impresentable.

 

En la declaración que Moreno formuló en su programa “El gobierno informa” también menciona la preocupación que dice tener “por la cantidad de presos políticos” que hay en ese país, otro tema que también había hasta ahora un tabú para la diplomacia ecuatoriana.  El Ecuador jamás ha transmitido al gobierno venezolano preocupación alguna por la situación de opositores como Leopoldo López, por ejemplo. Aquí también hay un giro importante.

Quizá lo más notorio y llamativo de la declaración, sin embargo, es que se diga que por encima de todo derecho y de cualquier postura ideológica, está la vida de los venezolanos. “Por encima de todo derecho, por encima de cualquier postura ideológica o política, la vida es sagrada e intocable, la muerte de seres humanos es un hecho que debemos lamentar y rechazar enérgicamente”, dice la declaración.

Venezuela: Espinosa no puede ser más indigna

Sin duda, Moreno formula en esta parte de su declaración una crítica a la posición que ha mantenido a rajatabla su canciller y parecería que la desautoriza, aunque no directamente.   A renglón seguido hace una alusión a la tan cacareada tesis de Espinosa sobre “la no injerencia” aunque esta frase podría asociarse también a la reciente amenaza del presidente de los EEUU, Donald Trump, de utilizar la fuerza militar en Venezuela.

Si bien el tono del mensaje podría hacer pensar que el viraje es tibio y tímido, resulta significativo que luego de tanto silencio se haya llegado a redactar una declaración que evidentemente marca un cambio en el enfoque frente a Venezuela.  Que se hable de una preocupación por los muertos, que son mayoritariamente de la oposición, y por los presos políticos es una ruptura con la posición histórica del gobierno ecuatoriano, no solo de Rafael Correa sino también de Lenín Moreno que nunca había hecho una alusión tan directa el tema.

La declaración abre, en todo caso, la interrogante sobre el futuro de María Fernanda Espinosa al interior del gobierno.  Su entusiasmo en respaldar al gobierno de Nicolás Maduro ha sido evidente y, además, motivo de críticas y condenas en la opinión pública.

Moreno sin duda ha prestado oídos a una importante y constante crítica a su gobierno por el tema de su posición frente a Venezuela.  Es fácil pensar que algún asesor suyo le pudo haber comunicado lo que se piensa y se dice sobre la política del gobierno ecuatoriano frente a Venezuela en los círculos ajenos a los núcleos del correísmo duro o de la canciller Espinosa.

Moreno hace así un ajuste de tuercas en un terreno en el que era evidente tenía una deuda pendiente con la opinión pública. Y también marca una nueva diferencia con su antecesor.

En la foto Lenín Moreno durante el lanzamiento de un programa sobre juventud.

El artilugio correísta para tapar la corrupción

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El examen de la Contraloría a un contrato entre el Estudio Jurídico Vizueta & Asociados y Petroecuador, celebrado entre 2013 y 2016, contribuye a poner de manifiesto el mecanismo usado por el correísmo para perseguir a aquellos que investigaron negociados y actos de corrupción.

Marco Calvopiña, como Gerente General de Petroecuador, hizo un contrato con ese estudio jurídico para enjuiciar penalmente, en 2013, a Fernando Villavicencio por las denuncias contenidas en Ecuador Made in China. El mecanismo de persecución era institucional e incluía estos ingredientes.

  1. Judicializar la investigación periodística: en este caso alegaron conmoción social, atentado a la honra de las autoridades y daños financieros contra las empresas públicas. En la demanda contra Villavicencio se lee que su libro causó “conmoción y alarma social, económica y financiera, tanto en los aspectos políticos, administrativos y más que nada en el plano de comercio del principal producto de producción y exportación del país (…)”.
    ¿Cómo lo hizo? “(…) endilgando el cometimiento de delitos tanto a funcionarios, como autoridades máximas del gobierno, hechos absolutamente falsos (…). El libro “produce de manera inmediata un estado de alarma social que conmociona y genera una zozobra en la opinión pública y en la mayoría de casos tildados y calificados por el autor como supuestos actos de corrupción descubiertos, incluso en contra de los primeros mandatarios del Gobierno Nacional (…).
    Se desprende que, producto de la distorsión, Villavicencio buscó “alterar el equilibrio económico y financiero de mi representada a nivel nacional e internacional, poniendo en grave riesgo aquellas negociaciones a las cuales está sometida EP PETROECUADOR y lo que es más divulgando actos irreales de los Primeros Mandatarios del País, afectando la credibilidad , responsabilidad y honorabilidad de los mismos”.
  2. Como Fuente Ovejuna, todos a una: en cualquier empresa, los funcionarios denunciados son investigados. En Petroecuador los acusados estuvieron entre los más activos para apoyar la demanda contra Villavicencio. La Gerencia de Comercio Internacional sostuvo que hubo uso doloso de documentos no autorizados para ser publicados y falsedad de instrumentos privados. La alta cúpula quiso tapar el escándalo muy posiblemente con apoyo en el Ejecutivo. En todo caso, un correo de Jorge Glas, que circuló, dirigido a toda los altos mandos de Petroecuador y a algunos funcionarios del Estado, muestra que, lejos de ordenar una investigación, cerró filas con los denunciados. “Hay que emprender acciones legales contra este tipo de inmediato”, se lee en el correo de Glas. Ese mail aparentemente no alude al libro, sino a un video. Pero el autor es el mismo, el tema (“habla de atraco y corrupción petrolera”) es el mismo y la época coincide plenamente. En Petroecuador ya se sabía lo que había que hacer con las denuncias de Villavicencio.
  3. Usar el erario público para protegerse: los abogados de Vizueta & Asociados pidieron, en un inicio, 580 000 dólares por sus honorarios. Petroecuador tiene una Gerencia de Asuntos Jurídicos. No obstante, por recomendación oficial (Villavicencio acusó a Alexis Mera de haber intervenido), se contrató ese estudio externo de abogados.
    La Contraloría señala que el Gerente de Asuntos Jurídicos de la empresa, que debió haber fundamentado los motivos invocados para demandar a Villavicencio, no lo hizo. Se refugió tras piruetas semánticas “se puede colegir que presuntamente se ha distorsionado la realidad…”; “Alterando situaciones y circunstancias probablemente basándose en documentos diminutos o de otra índole…”, pero, finalmente, apoyó esa contratación. La Contraloría anota que pidió “negociar a la baja ” el monto que, finalmente, fue fijado en 200 000 dólares.
  4. Desconocer la ley y tener abogados a sueldo: La Contraloría descubrió que Vizueta & Asociados había trabajado “en la preparación legal y procesal por los actos contenidos en la obra” de Villavicencio, sin contrato alguno. Ese servicio de asesoramiento fue ilegal. El Gerente de Petroecuador “no observó las leyes que rigen la administración pública”. No solo eso: ese mismo Gerente presentó la denuncia en la Fiscalía, el 5 de diciembre de 2013, patrocinado por Vizueta & Asociados “sin que previamente se haya contratado los servicios profesionales del citado Estudio”. Hasta el 25 de marzo de 2014, el gerente de Asuntos jurídicos dispuso la contratación de ese estudio jurídico. Pero “sin que se evidencie un proceso de selectividad (…)” inobservando de nuevo la ley. Es decir, Vizueta & Asociados se hizo cargo del caso sin contrato y, luego, ese contrato le fue otorgado a dedo.
  5. Inventarse delitos: este caso estuvo tan mal planteado, los delitos atribuidos a Villavicencio eran tan absurdos, que la fiscal, Cecilia Garzón Cadena, de la Unidad Especializada de Delitos contra la Fe pública, lo desestimó.
    Vea el texto de la Fiscal enviado al Juez de Garantías penales de Pichincha.
    No encontró, como se denunciaba, que Villavicencio cometió el delito de uso doloso de documento falso de carácter público. Ella escribe: (…) si bien es cierto, sus críticas y opiniones, tomaron como base convenios, contratos y más documentación, perteneciente a PETROECUADOR, como empresa pública, no por eso, su obra puede considerarse un documento público, peor aún falso (…).
    No encontró que “por la publicación de esta obra, uno de estos contratos no haya llegado a su consumación, o que una de las empresas contratadas haya dejado insubsistente dicho contrato, o que las empresas internacionales hayan dejado de realizar negociaciones comerciales con PETROECUADOR, o con el país (…).
    No encontró “que se ha divulgado actos irreales de los primeros mandatarios del país, afectando la credibilidad, responsabilidad y honorabilidad de los mismos (…).
    (…) De los hechos relatados a la fecha de los hechos –dijo la Fiscal– podría haber existido otro tipo penal, como es un presunto delito de acción privada, calumnias, más no en un delito de acción pública”. Por eso solicitó la desestimación de los hechos y el archivo de la denuncia. Vizueta & Asociados no pudo cobrar sino $60 000 dólares.

Así, una Fiscal en su momento y, ahora, la Contraloría mostraron cómo Petroecuador pretendió tapar su propia podredumbre. No solo eso: quiso meter preso al periodista que, con sus documentos oficiales, entregados a Cléver Jiménez cuando era asambleísta, destapó la corrupción que  ahora Jorge Glas dice haber descubierto…

Del inconveniente de llamarse Vidrio

en Caricaturas/El Humor/La Info por

Lastimosamente ingeniero Jorge Glas, lastimosamente, el dedo apunta cada vez más hacia usted“: Lenín Moreno no vaciló en poner distancia con su vicepresidente Jorge Glas. Le retiró todas las funciones y recogió en su frase el sentimiento político que es mayoritario en el país.
Chamorro muestra la situación en la cual se encuentra la relación Moreno-Glas… Nadie conoce, sin embargo, el desenlace del próximo capítulo en el cual está metido, hasta la coronilla, el ex, ahora refugiado en una buhardilla belga.

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Moreno y el avión del “financista que lava dinero”

en Columnistas/La Info/Las Ideas por

En un insidioso y envenenado tuit, Correa, agazapado en una buhardilla, ha acusado a Moreno de haber usado en la campaña el avión de un banquero, en cuyo banco se hizo “un multimillonario lavado de dinero”. El propósito de esta descomunal acusación es, como pelea en arrabal, propinar un golpe en la entrepierna a su ahora contendor.

En general las pasiones obnubilan la razón; en el caso de Correa el hígado y su morboso sentido de la revancha la anularon. En la acusación que contiene el tuit, está explícita la confesión de varias infracciones morales, y también podrían ser de aquellas que los fiscales deben investigar y los jueces penales y electorales deben sancionar.

Correa acusa a un banquero de un “millonario lavado”. De haberse producido, debió denunciarlo. Imaginen a un presidente que conoce de un delito y no lo denuncia. Imaginen a un presidente, jefe de fiscales y jueces, en silencio, guardándose la información que el candidato de su partido usa el avión y es financiado por este banquero lavador. ¿Por qué se calló? ¿Será por que ese financista es también su amigo? ¿Será por que sentía obligación de cuidar de la justicia al banquero lavador? Y si Correa tenía información, es acertado suponer que la unidad de análisis financiero y la Superintendencia de Bancos, algo debieron saber. ¿Por qué, entonces, toda la estructura del Estado estuvo y está alineada en el silencio?

Debe presumirse también que el entonces candidato y hoy presidente y su entorno, igualmente conocían de la información que lleva a Correa a involucrar a Moreno con el banquero lavador. Es decir, sabían que un financista de la campaña de Alianza País era un banquero involucrado en negocios turbios y usaron el avión para movilizarse y, luego, para trasladar a los emisarios del pacto con Bucaram. Todo esto se concluye de las afirmaciones de Correa.

Es todo un entramado de corrupción. Políticos asociados con lavadores de dinero. Autoridades usando información delictual como arma de chantaje. Denuncias por retaliación. Encubrimiento. Impunidad.

En 1999 la noticia que el dueño del banco del Progreso aportó una suma importante a la campaña de Mahuad, fue el puntillazo que provocó su caída. Ahora, luego del anestésico período de la revolución corrupta, que un ex presidente denuncie y se auto involucre en un acto penado, es una mancha más al jaguar. Lo que debió ser titular de primera página, no es siquiera mención en la sección de crónica roja. Claro, podría ser que el correísmo es tan prolífico en noticias de corrupción que una supera a la otra en protagonismo.

No sólo el fiscal debe convocar al expresidente Correa a que cuente lo que conoce sobre el millonario lavado, sobre el banquero y sobre el aporte a la campaña de su partido. Si la institucionalidad no estuviere secuestrada por este poder mafioso –palabras de Lenín Moreno– el Consejo Electoral y el Tribunal Contencioso deberían iniciar investigaciones por la infracción electoral que también se desprende de lo que afirma Correa.

En otros tuits, Correa ha dicho que Moreno es cómplice de lo que acusa. Con desparpajo el expresidente, en vez de empujar la intención de investigar, apunta, como francotirador, a sus compañeros de partido –cómplices de su gobierno, delatores y testigos– para desacreditarlos, con el fin de amedrentarlos. En ese frenesí no repara en develar cuál fue el carácter de su gobierno.

Mientras tanto, los cómplices de Alianza País, buscan anular los leves intentos de Moreno por despegarse del carácter mafioso del gobierno precedente. En vez de sumarse a la corriente moralizadora, embarrados por acción u omisión, se adhieren al discurso de Correa. Y en esa proterva intención de encubrimiento, amenazan hundir más al Ecuador en la degradación moral e institucional.

Diego Ordóñez es abogado y político

La vida de Correa en Bélgica es una pesadilla

en La Info por

Es agosto. El mes más caluroso en Europa. Un mes distendido, de días luminosos hasta tarde en la noche, cuerpos ligeros y bares cuyas terrazas se apoderan de plazas y aceras. Un mes de fiestas en los pueblos y bailes populares.

Rafael Correa luce petrificado. Como si no hubiera diferencia entre estar aquí en funciones y estar en Bélgica, de hecho en vacaciones. Cualquiera imagina lo que significa no tener las presiones de su cargo. Poder viajar, pasar tiempo con su familia, vagar por la Plaza central de Bruselas, vagabundear por los museos, descubrir los rincones gastronómicos, tan pequeños como secretos, que hay en Europa. Correa tiene hoy el privilegio de no tener prisa, de tener tiempo y de no sufrir de las servidumbres que impone la estrechez económica.

Pero este hombre sigue aquí. Prisionero de sí. Del poder que cree suyo o de sus secretos inconfesables. Da lo mismo. Cualquiera lo imagina hurgando en las redes sociales. Obsesionado con Lenín Moreno y su gobierno. Ansioso por saber lo que ocurre en la Asamblea. Lo que se dice en Alianza País. Lo que escriben sus defensores y sus críticos. Lo que publica la prensa corrupta. Lo que revela el caso Odebrecht. Lo que ocurre con Jorge Glas. Lo que hace el fiscal. Lo que saca el Contralor. Lo que dirá Carlos Pareja Yannuzzelli… Correa no vive en Bélgica. Ahí está su cuerpo. Él sigue dividido entre el síndrome de Hubris y el síndrome de abstinencia del poder. Entre lo que fue, lo que aspiró a ser en la historia con H, y en lo que se está convirtiendo.

Hay dolor en este hombre. Hay drama. La desintoxicación del poder a la que tenía que someterse para volver en sí, no se ha producido. Correa no solo no vuelve del altar de grandiosidad que se construyó, de ese narcisismo empalagoso que lo asfixia, de ese orgullo que lo ciega; no solo que no vuelve sino ha decidido restituir los límites que él fijó y que Moreno decidió desplazar. Correa no suelta el poder y, ahora, desde su cuenta de Twitter, desde esa cámara que lo graba en Facebook, lucha por nutrir la ficción que lo tiene cautivo. Es tenebrosa la vida de Rafael Correa.

De dos una: o el ex presidente es un enfermo o tiene secretos inconfesables que lo obligan a hacer esta guerra sin tregua. En todo caso, es patético ver lo que hace en Twitter y, ahora, en Facebook. Es impensable que solo las políticas de su sucesor lo pongan en trance. Ni Barack Obama sufre tal quebranto con Donald Trump; un señor al que olvidaron vacunar contra la rabia. Correa no solo no dice nada nuevo sino que lo que dice contra Lenín Moreno ya lo dijo, durante diez años, contra los partidos, las organizaciones sociales, los medios de comunicación, los luchadores sociales, las mujeres, los ecologistas, sus ex compañeros de partido… Correa tiene un problema -además de Odebrecht, Glas, el tío, los decretos de emergencia que firmó, la gente que persiguió, Pareja Yannuzzelli…-: es un ser que necesita odiar. Esa es su poción mágica. Ahora su cabeza de turco se llama Lenín Moreno.

El enlace digital que hizo hoy, 12 de agosto, desde Bélgica, durante 57 minutos, quizá sí sirva puertas adentro de Alianza País: puso los relojes a la hora a todos aquellos que piensan en una reconciliación entre él y Moreno. No habrá acuerdo por más mediación que sueñen Gabriela Rivadeneira y Ricardo Patiño. Los epítetos destinados a Moreno despejan cualquier duda: lo llamó traidor, incompetente, corrupto, bajo, mentiroso, demagogo, politiquero, hombre sin convicciones, falto de liderazgo… A su gobierno lo acusó de repartir el país, de haber detenido la Revolución Ciudadana, de entenderse con las mafias, de institucionalizar la corrupción, de tener nuevamente al hombre del maletín… En definitiva, su gobierno reúne -dijo- a los resentidos de Alianza País con los odiadores de siempre.

Correa no entiende cuánto atosiga. Sigue dando cursos de economía, otorgándose pergaminos, afirmando que la crisis económica es pura politiquería.
Correa finge ignorar cuánto ha mentido. Sigue repitiendo que su gobierno fue de manos limpias, que Glas es un honesto y sacrificado señor, que los que robaron en Petroecuador fueron liderados por un socialcristiano…
Correa no imagina cuánto fastidio causa oírlo transformar cualquier intento de transparencia en persecución política contra él y contra Glas.
Correa no sospecha hasta qué punto se auto incrimina cuando acusa a Moreno de irregularidades que cometió en su gobierno. Con su concurso.
Correa ahora vigilará y auditará la administración Moreno. Las casas que prometió hacer, los bonos que prometió doblar… Y que prometió mentirosamente, dice él, en la campaña. Pero lo dice solo ahora…

La vida de Rafael Correa es una pesadilla. Hasta en agosto, el mes más caluroso y distendido en Europa, este hombre se dedica a perseguir fantasmas o a proteger los cadáveres que tiene en sus armarios. Cualquiera sabe.

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