Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

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La Info - page 2

Con ustedes, los Miami Boys

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Alianza País abrió, al parecer, una sucursal política en Miami para funcionarios que por culpa de un matrimonio o un malestar pasajero decidieron viajar allí. Pero como se encontraron tan a gusto en esa ciudad, decidieron no volver. Ahora han hecho un club que Chamorro, siempre bien informado, llama “The Miami Boys”. Es un club sofisticado con especialidades: “Miami limpio”, “Miami lúcido”, “Miami ardiente”…

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El monumento a Rodrigo Paz

en Columnistas/La Info/Las Ideas por

Al reflexionar sobre el valor de personajes como Rodrigo Paz, es inevitable compararlo con aquellos que enturbiaron el pasado y enturbian el presente. Y sirve el video de los hombres de la familia de Abdalá Bucaram que simulaban en un avión privado la tramoya del retorno: en él muestran su procacidad intelectual, más allá de las formas y del lenguaje ordinario. Luego de veinte años, con el retorno del expresidente beneficiado por la impunidad de la prescripción de los procesos judiciales, nos cae una tunda del pasado sobre el presente caracterizado por un populismo igualmente corrupto y avasallador. El episodio confirma que Correa es un atavismo. Él es la expresión de la política tarimera, patrimonialista, antidemocrática y ríspida con la institucionalidad.

Cuando se amontonan los episodios de ese populismo tóxico, se vuelve más relevante recordar, promover, exaltar, hacer apología de la política decente y de sus resultados virtuosos. De esa historia honrosa que se expresa en personajes que han transitado con integridad una vida privada y una vida pública ejemplares.
Han puesto una estatua de Rodrigo Paz y han bautizado con su nombre al Estadio de la LDU. Es un homenaje como dicen merecido, pero reducido. Muchos de los fanáticos del futbol ven a Rodrigo como dirigente deportivo. Yo lo veo como ciudadano. Y así, en esa dimensión, como político. Como Alcalde memorable. Como ministro y funcionario público a quien nunca se le pegaron poses y peor, platas ajenas.

Sixto Durán Ballén, otro de esos personajes íntegros, fue el primer modernizador de la vialidad en Quito. Rodrigo Paz amplió la obra en calles, puentes y plazas. Diseñó el sistema de transporte llamado “trolebus”; gran solución de movilidad masiva que no ha sido superada. Su obra transformó la infraestructura, cubrió casi en todo la demanda de servicios públicos. Pero mayor fue su esfuerzo y sus resultados en la promoción de valores esenciales de ciudadanía. Del sentido de respeto, armonía, consideración por el otro. Transfirió a la gestión pública su talante humano. Descomplicado, informal, accesible. Su modelo de gestión, fuertemente influido por su cultura empresarial, cambió los procesos burocráticos para hacer eficiente el rol municipal y alivianar el peso de trámites, autorizaciones y formularios en la vida de los particulares.

Fue candidato a la Presidencia. A pesar de ese empaque de hombre cercano a la masas, le surgió un oponente en la que era, entonces, la misma vereda: Elhers, el ocioso abraza árboles de la época del bacán con PhD, boicoteó el chance electoral de Paz. Así se dio paso al triunfo del populismo arrabalero, del bacán que ahora retorna. Y de allí la historia en bajada que nos llevó a diez años de Correa, insufrible tuitero, heredero legítimo del bucaramismo.

Paz hombre de deporte -no de hacerlo sino de gerenciarlo- librecambista, banquero, chulla de frontera, de heterodoxo vestir, es un personaje íntegro, honrado, de sencillas formas. A veces algo práctico antes que ideólogo, es un modelo para emular.

La cultura, es decir valores y conductas, se construye por emulación. Una conducta es apreciada y es reproducida. En estos diez años de correísmo se han mostrado malos ejemplos y se han copiado. Diez años de personajes políticos mentalmente corruptos. Cínicos, avasalladores, mentirosos. Los jóvenes que durante estos años han pasado de la niñez a la edad electoral han crecido con las referencias éticas enturbiadas. Tan poderosa es la fuerza de estas conductas que los actores del pasado, los honrados, han callado su honroso aporte a la historia para no ser enlodados por la piara gobernante.

Este monumento a Paz es un paso para salir del tiempo turbio y recuperar personajes que reflejen los valores esenciales del comportamiento de los ciudadanos para la convivencia, el respeto, la tolerancia, la democracia, la ética, la honradez y el funcionamiento institucional.

Diego Ordóñez es abogado y político 

El trol José Serrano salió de cacería

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Qué papel tan miserable cumplió hoy José Serrano, presidente de la Asamblea, en Radio Centro. Ayer Rafael Correa lanzó una campaña de odio en las redes sociales. Llamó a sus “guerreros digitales” –eufemismo bajo el cual se guarecen sus troles– a investigar a sus críticos y poner sus datos personales en las redes sociales. En ese marco, hizo una serie de tuits sobre Carmen Andrade quien, en Radio Centro, tiene un programa matinal de entrevistas en compañía de Andrés López. Un programa crítico, jamás grosero. Decir, como dice Correa, que ella lo “insulta todos los días con un odio atroz” es más pensar con el deseo que dar cuenta de la realidad.

Hoy, en esa radio, fue invitado José Serrano a hablar de lo hace la Asamblea ante los casos de corrupción. Serrano estaba apurado, pues debía dar curso a su agenda en la Presidencia de la Asamblea. No obstante, al minuto 23, de una entrevista que duró 33′, cumplió la orden de Correa: exhibió un documento en el cual consta que Carmen Andrade trabaja en la Asamblea como asesora desde 2010, dijo Serrano. “Desde 2009” le corrigió ella, con toda naturalidad: sus oyentes lo saben.

Pero Serrano no fue a dar una noticia. Fue a destruir, como un despreciable trol, como vil soldado de la guerra imaginaria de Correa, a una enemiga de su patrón. Porque Correa, en ese mundo peligroso y sórdido en que vive, no concibe que pueda haber críticos sino enemigos que ahora sus soldados virtuales, por pedido suyo, deben liquidar en las redes sociales. Serrano llegó a esa radio capitalina a cumplir un encargo. Llegó a hacer méritos como cualquier mercenario virtual de esos pagados con el presupuesto del Estado. Lo grave es que Serrano es el Presidente de la Asamblea, el hombre que tiene aspiraciones presidenciales. El representante de la función política del Estado que debe celebrar las diferencias y que debe velar por ellas.

Los oyentes de Carmen Andrade saben que ella es asesora de estrategia política. No es ortodoxo esto en periodismo, pero eso no fue lo que Serrano fue a decir a Radio Centro. Fue a cumplir una consigna lanzada por Correa para envenenar más la esfera pública. Fue para incluir a Andrade entre los corruptos. Fue a descalificarla para que no pueda preguntar por la corrupción de sus amigos de Alianza País ni por el silencio suyo, pues ayer hizo una confesión pública: dijo que él supo que el contrato de Carrizal Chone, cuando fue ministro de Finanzas de Alfredo Palacio, iba a tener un sobreprecio de 18 millones. Y que esto era por obra y gracia del representante de Odebrecht. Y él se quedó callado.

A Serrano no lo mueve la lucha contra la corrupción. Tampoco la defensa de la deontología periodística. ¿Qué dijo por ejemplo de Marcela Holguín, que saltó a la lista de candidatos de Alianza País, precisamente por los servicios rendidos, desde un canal, a su partido? ¿No era ella lo que Correa llamaba un político (suyo) disfrazado de periodista?

A Serrano no lo mueve la transparencia. Lo mueve el amor por la administración opaca que caracterizó al correísmo. Lo mueve el odio al oficio periodístico libre e independiente del poder. Lo mueve quedar bien con un hombre, como Rafael Correa, que pone mensajes con tanto odio que Facebook los tiene que retirar y que rema sin tregua desde el 24 de Mayo en sentido contrario al propuesto por su sucesor. Por eso mientras Moreno tiende la mano, se reúne con políticos de la oposición e instala un diálogo nacional, Correa propone una cacería de brujas. Y Serrano lo acolita. El Presidente de la Asamblea también ama ese país diseñado por Correa, con propagandistas disfrazados de periodistas como Marcela Holguín y con medios críticos perseguidos por impresentables como Fernando Alvarado y Carlos Ochoa.

Serrano tiene la mentalidad de un trol y conspira en directo contra la distensión, contra el clima de diálogo y respeto que preconiza Lenín Moreno. Por eso también él salió de cacería.

Facebook da de baja mensaje de Correa para proteger a sus usuarios

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Facebook decidió retirar de su plataforma el mensaje que el ex presidente Rafael Correa colocó en esa red social el lunes 19 de junio.  La mañana del martes el mensaje ya no aparecía en la página que el ex Presidente mantiene en esa red social y que tiene 1 millón 417 mil personas que regularmente la siguen.

La decisión la tomó esa red social por una sencilla razón: el mensaje estaba violando las normas comunitarias de Facebook por tratarse de una abierta incitación a exponer datos personales de los usuarios.

En su mensaje, Correa hacía una convocatoria a sus “guerrero digitales”, nombre con el que llama a las cuentas que tiene el aparato de propaganda correísta, a que consigan los datos privados de las personas que son críticas con él (que insultan dijo) para que los hagan públicos. “Mis queridos guerreros digitales: así como las redes pueden ser el máximo exponente de la libertad de expresión, también puede ser refugio de cobardes. Por eso, les propongo que a todos los insultados, además de denunciar sus trinos, averigüemos y expongamos quiénes son, dónde viven, etc., para ver si son capaces de decir en persona las porquerías que escriben en redes. ¿De acuerdo?”, fue el mensaje que Correa colocó  en sus cuentas de Twitter y Facebook. Inmediatamente se produjo un inmenso rechazo en esas mismas redes al gesto de Correa y muchos usuarios empezaron a pedir que se castigue a las cuentas del ex Presidente. En los sitios web que incluyeron el mensaje de Correa ahora aparece una notificación de Facebook que dice:  “esta publicación de Facebook, ya no está disponible. Es posible que se haya eliminado o que haya cambiado su configuración de la privacidad”.

Este es el mensaje de Rafael Correa que Facebook consideró que viola sus normas comunitarias.

En sus normas comunitarias Facebook establece los motivos por los que puede bajar contenidos y ahí dice que no se permite “publicar la información personal de terceros sin su consentimiento”. El mensaje de Correa era, sin duda, una clara incitación a que se publique información sin consentimiento de los afectados. Facebook es claro, además, en decir que este tipo de medidas no las toma necesariamente por pedido o por quejas de la comunidad, sino por que se ha constatado que esas normas han sido violentadas.

En Twitter, hubo una iniciativa por denunciar la cuenta de Correa, pero hasta el martes 20 en la mañana no había tomado ninguna decisión.

Personas que conocen sobre cómo opera Facebook le dijeron a 4Pelagatos que decisiones como éstas son estudiadas minuciosamente y que se basan sobre todo en el principio según el cual las normas deben ser para todos, sin distingo del cargo o el nombre que tenga el usuario.

La decisión de Facebook ocurre cuando Rafael Correa, luego de dejar la Presidencia, había intensificado la periodicidad de sus publicaciones en redes sociales. El lunes, precisamente, había hecho varios comentarios en contra de quienes lo critican y al final del día arremetió contra la periodista Carmen Andrade, de Radio Centro, a quien acusó de ser asesora de asambleístas de la oposición. En ese mensaje, anunció que el presidente de la Asamblea, José Serrano, iría a una entrevista a esa radio para confrontar a Andrade, cosa que en efecto ocurrió.

Twitter y Facebook se han convertido para Correa en el trampolín desde donde expresa sus opiniones, defiende su gobierno o promociona los artículos que publica en el diario del gobierno El Telégrafo. La decisión de Facebook es un duro revés para alguien que, como Correa, ha estado acostumbrado que los medios  al servicio del Gobierno publiquen todo lo que él ha querido. Ahora, existe un precedente según el cual no puede publicar lo que se le ocurre si eso pone en riesgo la integridad de otras personas. Correa solía publicar datos personales de sus críticos, en especial periodistas, durante las sabatinas y jamás consideró que aquello podía poner en riesgo la seguridad de esas personas ni le importó que haya sido sin su consentimiento.

Correa anda suelto como pandillero en Twitter y Facebook

La decisión de Facebook se convierte, además, en un claro mensaje a quienes estaban apoyando la iniciativa de Correa de aprobar una ley en la Asamblea que pretende permitir que el Gobierno regule la actividad en las redes y cuyo nombre es “Ley que regula los actos de odio y discriminación en Redes Sociales e Internet“.

Con este antecedente queda claro que las normas de esas redes sociales, en este caso las comunitarias de Facebook, protegen mejor a los usuarios que cualquier propuesta de ley para regular a las redes desde el Gobierno. En este caso, se protegió a las personas cuyo derecho a la privacidad estaba en riesgo por el llamado de Correa a sus “guerreros digitales” a publicar su información personal. Tal como está planteado el proyecto de ley para regular las redes, Correa pretende que las empresas de redes sociales como Facebook, Whatsapp, Instagram o Twitter suspendan las cuentas de los usuarios que han cometido, según su visión, delitos de discriminación y de odio que están establecidos en el Código Orgánico Integral Penal.  Además que esas empresas elaboren informes trimestrales, en español, sobre los reclamos o reportes que reciban por los perjudicados de las cosas que se dicen en las redes y los entreguen a las autoridades de aquí.

Si el mensaje de Correa hubiera sido publicado con esa ley vigente, lo más probable hubiera sido que el gobierno no hubiera gestionado su cancelación, cosa que sí lo hizo Facebook en apego a las normas concebidas para defender a sus usuarios.

La decisión de esa red social, cuya sede está en California, es un duro y humillante mensaje para Correa. Ahora sabe que debe someterse a normas que él no controla ni puede influenciar. Cosa a la que no está, para nada, acostumbrado.

Correa anda suelto como pandillero en Twitter y Facebook

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Cuando era Presidente, las cosas que Rafael Correa hacía o dejaba de hacer estaban relacionadas con la ética del servicio público. Insultar a uno de sus mandantes en las sabatinas o usar el avión presidencial para ir a recibir un honoris causa en el extranjero eran gestos claramente reñidos con la ética pública que un Presidente, se supone, debe observar.

Una vez fuera de la Presidencia, lo que Rafael Correa haga o deje de hacer está relacionado, más bien, con la ética ciudadana. Por eso, cuando Correa decide colocar, el lunes 19 de junio, cuatro tuits  suyos en los que pedía a su guerreros digitales a investigar y luego exponer públicamente los datos personales de aquellos que, según él, están insultado en redes sociales está actuando como un delincuente común y cualquiera. Pedir a sus guerreros digitales que consigan y publiquen la información personal de personas que, según él insultan en redes, es un claro acto de incitación a la violencia y a la violación del derecho a la privacidad. Se trata de un acto de delincuencia común sancionado en el artículo 178 del código penal. Twitter también prohíbe la publicación de información privada como dirección y teléfonos personales.

Pero estos mensajes son señales que lanza desesperadamente porque siente que el poder se le escapa y quiere seguir siendo un agente político. Rafael Correa cree que su permanencia en la política y en el imaginario colectivo depende de si hace que la gente hable de él.  Los tuits del lunes no son, desde esta lógica, únicamente actos de violencia común, sino angustiosos llamados de atención para que la sociedad no deje de hablar de él.

Si callo muero, es la consigna porque debe ser insoportable dejar el poder para quien durante 10 años lo entendió como una herramienta para cumplir sus máximas y mínimas aspiraciones personales y como un atajo para cobrarle las cuentas a su pasado. “¿De acuerdo?”, les preguntaba con tono de desafío a sus guerreros digitales al final del mensaje, que primero colocó en Twitter y luego en Facebook.

La reacción a los mensajes fue inmediata y masiva. “Aquí siempre defendiendo el proceso compañero @Mashirafael fieles sin claudicar“, le respondieron desde una cuenta mientras que desde la mismísima cuenta de los Guerreros Digitales le dijeron “de acuerdo @mashirafael empecemos ya, siempre listos a su llamado. No permitir más atropellos e insultos de gente que se escuda en una cuenta”. Y si algún usuario, como Esteban Jaramillo le protestó y le dijo que era “lo más de lo bajo” y le puso que su nombre era ese y que vive en Quito, uno de los soldados digitales de Correa le contestó “no hace falta que digas quien eres, nosotros vamos a averiguar quién completamente, para ver si sigues siendo tan machazo al insultar”. Hasta la alcaldesa de Durán, Alexandra Arce, entró en el juego legitimando el pandillerismo de Correa.

Correa, viudo del poder y de todo el boato que lo rodea, necesita que hablen de él porque esa es su única forma de sostenerse sobre el potro. Si hablan de él y si su palabra provoca polarización y enfrentamiento, como ocurrió, entonces siente que le queda alguna forma de poder. Ya no tiene la corte de aúlicos que lo seguían aquí y allá ni el enjambre de funcionarios de su aparato de comunicación que publicaban todo cuanto él creía que había que divulgar sobre su gestión. Correa ya no tiene a quién gritar como lo hacía cuando no se cumplía con el cronograma de construcción de un canal de riego o un muelle cualquiera. Tampoco tiene a su palafrenero Fernando Alvarado para ver a qué periodista denigrar en su patético show del sábado. Debe ser un suplicio, para alguien que construyó todo un manual sobre cómo ejercer el poder absoluto, tener que pasar las mañanas en su casa donde en lugar del “señor Presidente” que sonaba por aquí y por allá en Carondelet, escucha en cambio el ruido de la licuadora, señal de que se hace almuerzo, o el rugido de la aspiradora que le recordará su estado de reclusión domiciliaria. Correa necesita hacer ruido porque necesita escucharse a sí mismo a través de los otros.

El ex Presidente, además, no tiene la capacidad intelectual ni emocional de entender el efecto que causa en la sociedad aquello que hace. Si sus llamados a los guerreros digitales desataron una ola de crítica y condena en redes, Correa no tuvo empacho en seguir provocando con las mismas mañas. Poco después de sus mensajes a los guerreros digitales, ya pasadas las 16:00, volvió a lanzar mensajes que también podrían poner en riesgo la integridad física de otras personas. Esta vez fue en contra de Carmen Andrade entrevistadora de Radio Centro. “Carmen Andrade, periodista de Radio Centro, me insulta todos los días con un odio atroz”, decía como dando la orden a sus guerreros digitales para que vayan por ella. “Venceremos la corrupción en todas sus formas”, añadía al final del mensaje en contra de Andrade como si su llamado no fuera, precisamente, de odio atroz.

Si en su intento por mantenerse vivo en la política actúa como un pandillero es porque así ejerció el poder: sin contrapesos institucionales y con el silencio cómplice, a veces acompañado de la celebración, de un importante sector de la sociedad. Esa porción de la sociedad fue la que celebró o simplemente calló cuando dijo gordita horrorosa a una periodista o cuando publicó los datos personales de algún crítico suyo. Ahora, como ex presidente, anda por ahí exponiendo la integridad física de cientos de usuarios de redes sociales.

Los mensajes de Correa plantean también otro problema mucho más profano: la existencia de redes de trolls, financiados por el Estado, que actúan por fuera del control del gobierno de Lenín Moreno. Durante el gobierno de Correa se contrató a empresas de comunicación dedicadas a intervenir y distorsionar la conversación en redes a través de trolls que descalificaban cualquier crítica al gobierno y acosaban a usuarios críticos. Estas empresas, aparentemente, aún tienen contratos con el Gobierno y siguen asumiendo como su patrón a Correa. ¿Lenín Moreno está dispuesto a que el Estado siga financiando la desesperada lucha que Correa mantiene en redes sociales para no dejar de existir políticamente?  4Pelagatos supo por información de una persona cercana al círculo de Lenín Moreno que los trolls trabajan realmente para Rafael Correa y que no están bajo el control del Presidente Moreno. Ese es un problema que tiene que ver con el gasto ético de los fondos públicos pero que también tiene que ver con incapacidad de Lenín Moreno para suspender el aparato de propaganda de Rafael Correa.

Rafael Correa cree que sus razones políticas están por encima de cualquier forma de decencia ciudadana. En la soledad de su casa, ha convertido a sus cuentas de Twitter y Facebook en sus herramientas para que nadie lo olvide ni deje de hablar de él.  El tiene el perfil sicológico del pandillero bully que sabe que si deja de acosar pierda el control de la pandilla.

¿Se salvará de esta Mauricio Rodas?

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Mauricio Rodas tiene malos días y su situación política no parece tener perspectivas halagüeñas: Mauro Terán, su operador político, sigue preso. Su nivel de popularidad baja ostensiblemente. La Fiscalía lo está investigando a él y a sus funcionarios. Rodas ha perdido colaboradores importantes. Y está apostando, en la Asamblea, a abrirse del bloque con CREO. ¿Para acercarse al oficialismo? Eso piensan algunos asambleístas y concejales de Quito. Una movida que, dada la tensión entre correístas y morenistas y las alianzas de geometría variable que esto puede suscitar, no luce rentable para el Alcalde de Quito.

En este contexto, sufrir un allanamiento, como el del miércoles (14) a las oficinas del consorcio Acciona-Odebrecht, responsable de la segunda fase del metro, es un golpe político importante. Rodas quiso reducirlo mostrando su predisposición a colaborar. No obstante, ese allanamiento, en el marco de las investigaciones de las coimas de Odebrecht, no pasa desapercibido y tiene un costo alto para su administración.

No hay cómo olvidar que la asambleísta María José Carrión cuando oye Odebrecht automáticamente desvía la atención creyendo, absurdamente, que nadie pensará en Jorge Glas. Pero no es menos cierto que Rodas, intensamente atacado por el oficialismo, tiene graves problemas: el caso de Mauro Terán, exasesor suyo, investigado y preso por supuesta defraudación tributaria, lo dejó sin iniciativa política y a la defensiva. También lo privó del puente que el mismo Terán había construido con la administración Correa.

Políticamente, Rodas perdió en ese frente y perdió puntos –y muchos– en la opinión pública con la Solución Vial Guayasamín. Las características de la negociación con los chinos, reveló una administración opaca, dispuesta a firmar contratos confidenciales sobre un proyecto indefinido, con precio variable y condiciones desconocidas para los quiteños. Todo esto por el problema de imagen que se generó al haber apostado al metro; una obra subterránea (inexistente para un alcalde ávido de fotografías que le den popularidad) y cara para el presupuesto de la ciudad. Conclusión: redujo ampliamente su margen de maniobra financiera y no sacó rédito político inmediato. La Solución Vial Guayasamín llegó como el paliativo perfecto. No obstante, el manejo político errático que tuvo ante los compromisos adquiridos con los chinos y las criticas que ese proyecto suscitó, puso la obra en la congeladora. Al punto de acumular enormes retrasos que, muy posiblemente, la ciudad tendrá que pagar por indemnizaciones.

Con Rodas, Alianza País abandonó el terreno político y puso sus expectativas en lo que haga la Fiscalía. Le han pedido que investigue los diálogos “informales” que tuvo Rodas en octubre de 2015 para negociar la segunda fase del metro asignada al consorcio Acciona-Odebrecht. ¿Qué tuvo que ver en ella Jacobo Sanmiguel, ex concejal de Ambato? En el gobierno se habla, a propósito suyo, de movimientos financieros por alrededor de $30 millones en los últimos años. Rodas aceptó que él hizo parte de la comitiva que lo acompañó a Brasil, 48 horas después de ser elegido Alcalde de Quito.

Más que certezas, en el caso de Rodas hay escenarios tanto en el cabildo municipal como en la Asamblea. No se conoce, a ciencia cierta, el nivel de información que tiene la Fiscalía que ha llamado a declarar a algunos altos funcionarios de la Alcaldía. Sin embargo, el caso del Alcalde de Quito depende enteramente de la realidad y de los imperativos políticos. Muchos ediles de Alianza País han pensado en forjar una mayoría política para destituirlo. Pero no lo quieren victimizar: esperan a ver si la Fiscalía encuentra pruebas importantes e irrefutables contra él. También saben que, por bien que le vaya en la construcción del metro, en el cual se están cumpliendo los plazos, Rodas no podrá exhibir la obra si, por esas cosas de la política, se libera de la Fiscalía y decide presentarse a las elecciones de 2019. Esto es lo que está en juego desde ahora: las elecciones seccionales 2019.

¿Tiene Rodas cartas en su mano para negociar políticamente su penosa situación? Tiene un grupo de asambleístas. ¿Ocho, nueve, diez? Esa suma difiere. El hecho cierto es que las matemáticas en la Asamblea no parecen convertirlo en un gran interlocutor de Lenín Moreno. Por un lado, porque si el nuevo Presidente cuenta –como lo hace Rafael Correa– tiene 74 asambleístas en el bloque de Alianza País. No necesita refuerzos complementarios. Y si Moreno requiere los votos de la oposición para alguna reforma excepcional, sería suicida para SUMA no adherirse en forma casi automática y negociar su apoyo. En el cabildo de Quito, en el bloque de Alianza País, hay otro argumento para negar la posibilidad de un arreglo político con Mauricio Rodas: Augusto Barrera es muy cercano a Moreno. Eso significa que nadie le hará favores, menos aún cuando Barrera dice, a quien quiere oírlo, cuánto le duele el estado en que está Quito…

Todo eso es factible. A menos que… Maquiavelo esté muy ocupado planificando desde ahora cómo recuperar Quito y las demás ciudades donde Alianza País perdió alcaldías. Y cómo sumar Guayaquil a la lista. Por ejemplo, el retorno de Abdalá Bucaram puede ayudar a debilitar al socialcristianismo en el puerto. En Quito es mejor tener un contrincante disminuido y amenazado por la Fiscalía que una víctima con tiempo para hacer campaña. Salvarlo en esas condiciones, no suena descabellado.

Nada es seguro todavía entre el oficialismo y Rodas: por eso hay más escenarios que certezas.

Foto: diario El Universo

El Fiscal calza en el guión correísta sobre Odebrecht

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Si durante los últimos días alguien dejó de pensar, aunque sea por unos segundos, en el fiasco institucional que es el Estado ecuatoriano, el fiscal Carlos Baca Mancheno se encargó de recordárselo hoy jueves 16 de junio. Esto ocurrió en un salón de la Asamblea, donde se presentó para comparecer ante la Comisión de Fiscalización e informar sobre las investigaciones que la Fiscalía adelanta en el caso Odebrecht. Durante algo más de tres horas, Baca Mancheno dejó en evidencia que cuando la institucionalidad elige como Fiscal a alguien que es militante del partido en el poder y que es un declarado cachiporra del caudillo que lo puso en ese cargo, es porque esa institucionalidad está pervertida.

El Fiscal no aportó absolutamente nada para solventar las dudas que rodean la investigación sobre Odebrecht. Su comparecencia pareció, más bien, parte de la estrategia  que el partido y el caudillo que lo nombraron diseñaron para evitar ser salpicados por el escabroso escándalo.

Básicamente, Baca justificó todas las sospechas que existen alrededor de la actuación de la Fiscalía en la investigación del caso Odebrecht.  El funcionario no quiso dar los detalles que algunos asambleístas le solicitaron amparándose, como se temía, en que no puede poner en riesgo la investigación. Su estrategia giró alrededor de estas cinco coartadas:

1.- Las razones del silencio

Según Baca Mancheno, las investigaciones deben hacerse en gran sigilo y absoluta confidencialidad. Qué noticia! Por eso, dijo, no ha habido noticias extraordinarias ni grandes operativos judiciales. Esto se debe, dijo, a que la Fiscalía actúa según el marco de cooperación que mantiene con la Justicia brasileña y porque hace las cosas de forma responsable y no pensando en el espectáculo. “La información que ha recibido la Fiscalía tiene que ser verificada y sometida a procedimientos internacionales”. Para explicar el riesgo que sconlleva que los implicados huyan, utilizó una metáfora: la de las 10 palomas en un cordel. Cuando se dispara a una, las otras nueve se escapan volando. Una metáfora vacua que no le alcanza para explicar lo ocurrido en otros países. ¿Por qué en el Perú hay dos ex presidentes procesados y en República Dominicana hay muchos enjuiciados incluso antes de que terminara el sigilo legal del 1 de junio impuesto por la Justicia brasileña? Baca, con este razonamiento, se alineó con la muletilla que Alianza País ha usado para justificar que, en los 10 años de correísmo, la Asamblea no fiscalizó un sol acto polémico del correísmo: no hay que hacer show. Baca, para decir lo mismo, usó el eufemismo de no hacer “actividades estrafalarias”.

2.- El portal de legalidad

A Baca Mancheno le gusta el concepto de “portal de legalidad”. Habló varias veces de él para explicar su tesis de que toda la corrupción articulada por la empresa brasileña se hizo en el marco de una aparente legalidad que hacía imposible que se detecten las irregularidades. “Ante los ojos de la sociedad y los funcionarios de control todo era legal. Todo parecía legal. Los funcionarios públicos que ejercían la función de control no podían darse cuenta de lo que ocurría bajo esa epidermis”, dijo el Fiscal en lo que más pareció una defensa de aquellos que, durante años, jamás se percataron de que Odebrecht estaba corrompiendo a funcionarios públicos. Para Baca “la clave de este proceso está en que en tras una apariencia de legalidad se ocultaba una red que manipulaba contratos, escondía sobornos de empresas privadas y ocultaba todo a los órganos de control”.

Curiosa esta tesis: un Fiscal que asegura que el crimen que investiga no podía ser detectado porque parecía legal, más parece deseoso de justificar a quienes fueron incapaces de advertir la irregularidad, que de querer cumplir con su obligación de investigarla. Bajo esta lógica puede resultar muy cómodo para alguien, como el vicepresidente Jorge Glas o algún ex Ministro que negoció con la constructora brasileña, decir que no podían ver que algo irregular se estaba cocinando tras la firma de esos contratos.

3.- El delator es el héroe

Carlos Baca Mancheno durante su intervención también trató de posicionar la idea de que en el caso de Odebrecht nada se hubiera sabido si no hubiera habido un delator: los ejecutivos de la constructora brasileña. “¿Este portal de legalidad cuándo se rompe?” se preguntó Baca e inmediatamente se contestó: “se rompe el momento de la delación”. Solo cuando una de las partes habla se puede descubrir el delito: esa es la lógica del Fiscal. Baca no parece saber (o pretende no saber) que Odebrecht decidió confesar sus delitos cuando vio que la Justicia brasileña había descubierto la pista de su sistema corruptor. De no haber sido porque en el Brasil hubo una administración de Justicia independiente que decidió investigar el caso Lava Jato, Odebrecht jamás hubiera decidido contarlo todo. Y si lo hizo fue para negociar condenas más benignas.

En el relato de Baca Mancheno no se menciona, tampoco, que la Comisión Cívica Anticorrupción denunció el sobreprecio que cobró Odebrecht en la presa Manduriacu, sin que hubiera delación de esa empresa. Tampoco dijo que, sin delación alguna, Fernando Villavicencio y Martha Roldós publicaron pruebas de la corrupción de Odebrecht en la construcción de un acueducto en la Refinería del Pacífico.

4.- El delator no es confiable

En el esquema del Fiscal el delator es el héroe capaz de descubrir lo que nadie más hubiera podido hacer. Pero hay un detalle: ese delator tiene la capacidad de añadir, quitar o modificar la verdad para afectar o beneficiar a alguien. “El delator puede decir cualquier cosa y el Fiscal no puede tragarse esa rueda de molino”: en este punto, Baca parece adherir totalmente a la tesis que el mentor de su ascenso a la Fiscalía, Rafael Correa, reiteró cuando era Presidente. Esa es la misma tesis que el vicepresidente Jorge Glas lanzó en la entrevista con Diego Oquendo cuando dijo haber evitado que Odebrecht cobrara 400 millones más. Según Correa y Glas, Odebrecht tiene razones de sobra para vengarse y por eso no sería raro que los involucre en la trama de corrupción. Con un fiscal que articula este razonamiento sobre los motivos que tiene un delator, no sería de extrañar que los acusados en este caso, si llega a haber, afirmen ser víctimas inocentes de una retaliación.

5.- Los paraísos fiscales son todo

Si hay corrupción, dijo el Fiscal, es porque existen paraísos fiscales que facilitan el flujo ilegal de capitales. Navegando entre un lirismo chato y un mar de obviedades, definió un paraiso fiscal como  “el portal de blanqueo” y exculpó a Galo Chiriboga: con esos sistemas -dijo- es imposible que una autoridad detecte movimientos ilegales de dinero. “Es inaudito, dijo, que el 3% del Producto Interno Bruto del Ecuador se haya fugado a paraísos fiscales”. Después, como cualquier militante de Alianza País, destacó que en las últimas elecciones se aprobó una  pregunta para que los funcionarios públicos no puedan tener inversiones en paraísos fiscales. En este punto hizo pensar a Rafael Correa cuando en alguna de sus sabatinas llegó a decir que la corrupción se explica por el estímulo que significa que existan sistemas donde se puede mantener capitales sin pagar impuestos. Alineado es alineado.

En conclusión, Baca Mancheno nada nuevo dijo sobre Odebrech. Lo único destacable lo concierne: respondiendo a un asambleísta de oposición que le preguntó si es cierto que el contralor Carlos Pólit presentó una acusación penal en su contra, dijo que no. Y agregó que Pólit tendrá que documentar esa declaración si no quiere que él lo demande por injuria.

Si se hace un desglose de toda la presentación de Baca Mancheno, al final lo que se obtiene es un excelente guión, para que los acusados que podrían haber por este caso, lo usen en su defensa. Lo que ocurrió hoy en la Asamblea fue un show que, consensuado o no, calza al milímetro con la estrategia de Alianza País frente al tema de Odebrecht.

Foto Teleamazonas

El Contralor confirma: el asalto de Espinosa al IESS suma $2.528 millones

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El atraco al IESS, perpetrado Richard Espinosa y otros directivos del IESS, se hizo sin sustento legal: esta conclusión figura en un informe firmado, el 29 de mayo, por Pablo Celi, Contralor General del Estado, subrogante.
Muchos dirán que un atraco es un delito y que, por ende, es ilegal. Cierto. Pero no es así para Richard Espinosa, presidente del Consejo Directivo del IESS, y sus principales funcionarios: en septiembre pasado desaparecieron de las cuentas del IESS $2528millones que figuraban en la casilla “Deuda del gobierno”. Lo hicieron como si fuera legal. 4Pelagatos, que publicó esta exclusiva, había registrado un asalto por $2507 millones: es más.

Esta carta a cada uno de los involucrados acompaña el Informe del Contralor subrogante Pablo Celi

La Contraloría hizo “un examen especial al proceso de determinación del valor de la deuda por concepto de contribuciones del Estado por prestaciones de salud” y Celi comunicó los resultados provisionales a todos los involucrados en la decisión de desaparecer el monto de la deuda. La Contraloría examinó las cuentas que van del 1 de febrero de 2103 al 31 de diciembre de 2016. Pablo Celi firma este documento de ocho páginas en el cual retoma, en orden, el itinerario administrativo que terminó dando de baja esa deuda del Estado en el “Balance de comprobación por concepto de contribuciones del Estado, por prestaciones de salud”.

La Contraloría en su informe parte de un memorando en el cual el Director General del IESS delegó un representante del IESS para que, en conjunto con el Ministerio de Finanzas, establecieran los valores adeudados al IESS por parte del Estado. En su informe, esa comisión interinstitucional concluyó, el 13 de abril de 2015, que “no existe deuda u obligación que se haga exigible por la falta o vigencia de un Reglamento a la ley de Seguridad Social tal como lo establece la propia Ley de Seguridad Social, de la cual no es legal hacer una determinación de montos o porcentajes por concepto de la contribución de prestaciones de salud…”.

Esta conclusión disparó una serie de decisiones dentro del IESS que culmina con la desaparición de $2528 millones. El Contralor las recuerda, las vincula y analiza su sustento legal. Igualmente destruye el argumento esgrimido por Espinosa y los suyos para eliminar la deuda: la falta de un reglamento. Celi, revisando los archivos, muestra que el Presidente del Consejo directivo de junio de 2008 a mayo de 2013, sí elaboró el proyecto de reglamento a la Ley de Seguridad Social, que fue enviado a la Presidencia de la República y que hasta la fecha no ha sido aprobado. No obstante, escribe, esto “no constituye justificación alguna para la baja de la deuda por prestaciones de salud a los rubros del Estado; en razón de que las prestaciones fueron brindadas y actualmente siguen recibiendo atención”. Y Celi, mirando la contabilidad del IESS, recoge en su informe el detalle de las cuentas y el monto que el Estado no pagó al IESS: de esos  $2.528 millones dados de baja, las prestaciones de salud suman $1.715.827.807 millones para jubilados; $57.092.072 millones para jefas de hogar y $5.751.471 millones para discapacitados. En total $1.778.671.331 millones en prestaciones que –dice el documento– “no requerían de la existencia de un reglamento”, para que el Estado tuviera que pagarlas, conforme lo establece la Ley de Seguridad Social. Solo en el caso de enfermedades catastróficas requería un reglamento para establecer el porcentaje de aportación de los afiliados, empleadores y el Estado. En ese caso, las prestaciones suman $749 millones.

La Contraloría en este documento, que no es definitivo, señala responsabilidades: Los miembros del Consejo Directivo cuyo presidente es Richard Espinosa, no se pronunciaron sobre la legalidad y la aplicabilidad de la decisión de no reconocer la deuda, emitida por la comisión interinstitucional. No precautelaron los intereses del IESS. El Procurador general del IESS fue favorable a ese informe que “contenía conclusiones en perjuicio de los intereses institucionales y de los afiliados”. La directora General del IESS dispuso, sin el pronunciamiento del Consejo Directivo, que el Director Nacional de Gestión Financiera del IESS acoja esa conclusión y no continué contabilizando valores por esas obligaciones del Estado. Ese director no puso objeción y solicitó al Jefe de Unidad de Contabilidad que presente “la dinámica contable para baja de la obligación del Estado”. El Director de Salud Individual y Familiar dispuso al Subdirector Nacional Financiero que cumpla con la disposición de la Directora Nacional. No hizo observación alguna. La Auxiliar y la Asistente de Contabilidad, por disposición del Subdirector Nacional Financiero, registraron la baja contable de la deuda del Estado: así se esfumaron de las cuentas del IESS , dirigido por Richard Espinosa, $2.528 millones.
Todos estos funcionarios actuaron –dice el Contralor en su informe– “sin que exista el sustento legal para hacerlo”: cometieron, siendo funcionarios del IESS, un atraco contra el IESS.

La Contraloría espera sus descargos “sustentados en documentos”.

Jorge Glas se ríe a carcajadas del país

en La Info por

Jorge Glas está demostrando, a las radios del país, por qué con un personaje como él hay que leer y llevar consigo muchos documentos para entrevistarlo. Lo mismo deberían hacer los asambleístas que lo van a encarar. Con leer los principales textos y libros de Fernando Villavicencio quizá bastaría. O con verlo en ciertas entrevistas, como esta en Teleamazonas, con Janet Hinostroza. 4Pelagatos también ha resumido sus investigaciones.

Glas es un sabido. Lleva años de entrenamiento. Años marcando la cancha. Años sentándose en la palabra sin soltarla. Años haciéndose un perfil de santo y mezclando en las entrevistas propaganda con anécdotas personales para hacerse pana del entrevistador (muchos caen) y confidente de sus oyentes. Glas lleva años mareando a sus interlocutores. Riéndose de la opinión pública. Paseando un cinismo espeso y cochambroso por el país. Ayer lo volvió a hacer en Radio Visión en Quito, al punto que Diego Oquendo lamentó haber tenido un monólogo en vez de una verdadera entrevista.

Glas está entrenado. Y se prepara. Y arma carpetas de sus interlocutores siguiendo esa vieja tesis de los viejos políticos que pensaban que esa es una forma de desestabilizar al periodista: convertirlo de entrada en opositor para menguar su credibilidad. Vieja treta de político marrullero.

Glas sigue los libretos del impresentable Fernando Alvarado: toma posesión del espacio al cual lo invitan. Se declara víctima del periodismo para convertir la entrevista en eterna réplica. Ataca a todos aquellos que lo han criticado aprovechando que no están presentes y que el periodista que lo invitó no hará de abogado. Extiende títulos y supuestos méritos profesionales para legitimar lo que se apresta a decir. Recita el rosario rodado por el correísmo durante años. Y luego miente con una desfachatez que supera los límites de lo tolerable. Así se da cuerda. Se trepa en el efecto sorpresa que causan sus mentiras y no para. Debe tetanizar estar a su lado y oírlo decir que antes del correísmo no había vías ni aeropuertos. Debe tetanizar oírlo decir, a un metro, que el correísmo libró “una lucha firme y frontal” contra la corrupción durante los diez años de gobierno. Y oírlo poner como ejemplo a Petroecuador. Oírlo decir que si no hubieran emprendido una investigación internacional y si no hubieran encontrado las cuentas de Carlos Pareja Yannuzzelli y Carlos Pareja Cordero nada se sabría. Debe paralizar tanta impudicia.

Eso es Glas: un cínico monumental. Un hombre que niega tener responsabilidades en la corrupción inconmensurable que tuvo lugar en los sectores estratégicos que él presidió. Y que tras haber negado incluso una responsabilidad política, hoy la acepta. Pero lo hace para definir, fiel a ese estilo fascista que tiene el correísmo de resignificar las palabras, lo que entiende por responsabilidad política.

Para él no es responder por el uso que el político hace del poder. Ahora se esconde tras los encargos que le hizo el presidente y nada más. Es decir, repotenciar la Refinería de Esmeraldas significa, desde el punto de vista de la responsabilidad política, que esa refinería funcione. Y como su cinismo es versátil e ilimitado, agrega nuevas definiciones de responsabilidad política: “haber iniciado el cambio de matriz productiva”, “haber cambiado la matriz energética”, “haber hecho ocho hidroeléctricas”, “tener soberanía energética”…
En claro, él se queda con el trofeo político. No responde por los costos de esos proyectos ni por las coimas que hubo. No le importa si la repotenciación de la Refinería de Esmeraldas partió de un presupuesto de $180 millones y terminó costando $2.200 millones. Él nada sabe de esa danza de millones que se dio en sus narices. Nada sabe de las demandas que hicieron Villavicencio y Clever Jiménez, desde el 2010, sobre ese tema. Nada sabe de los informes de la Contraloría que hablan de sobreprecios. Nada sabe de los centenares de contratos hechos a dedo. Nada sabe de la decena de veces que han parado esa refinería –una de las mejores del mundo dice la propaganda correísta– por fallas evidentes tras la repotenciación. Nada sabe de las empresas de papel creadas a partir del “giro específico del negocio” que permitió hacer contrataciones y subcontrataciones con los panas que se enriquecieron a vista de ojo.

Glas no es Mandrake. Lo dice con suficiencia y vehemencia para que se entienda que no podía saber lo que pasaba en esa Refinería. Porque para eso contrataron una auditoría internacional. No dice que está hablando de Worley Parson. No dice que esa multinacional subcontrató aquí la empresa Grupo Azul de Willam Wallace Phillips y Mónica Hernández, que fue funcionaria de Correa. Y no dice que Correa condecoró a Phillips. Esa es la auditoría supuesta que le permite lavarse las manos.
Liquidado este asunto, dice, repite, reitera, insiste en que él es inocente y que no hay prueba alguna contra él. Y como debe creer que habla para una galería de ingenuos dice que sus cuentas están abiertas, que vive de su salario, que su mujer gana $4000, que tiene un apartamento y otro en la playa que ya vendió. No encuentra alma caritativa a su alrededor que le explique que los corruptos tienen testaferros, cuentas codificadas en paraísos fiscales y tantos otros mecanismos bien rodados para robar… Ah, nadie le dice que los grandes corruptos nada firman… Y Glas, para probar su inocencia, dice que no firmó ningún contrato con Odebrecht o cualquier otra empresa. Nadie le recuerda que los políticos corruptos, cuando los pillan o están por pillarlos, gritan que les están dando golpe de Estado. Eso hicieron en Argentina y están haciendo en Brasil. Glas los empezó a imitar. Pero es una casualidad desgraciada: él es inocente.

Glas da cátedra de honestidad con vehemencia. Y dice que él es así: honesto y vehemente. Claro, es vehemente porque encontró la forma de pasearse por radios y canales como 4×4 montaña abajo. Sin obstáculo alguno. Los entrevistadores son muy decentes y, para hablar de su honestidad, no han leído a Fernando Villavicencio.

Foto: Vicepresidencia de la República.

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