Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Category archive

La Info - page 3

Lenín… te dejo la mesa servida

en Caricaturas/El Humor/La Info por

El dilema mayor de Lenín Moreno, que se posesiona el 24 de Mayo, es definir si transparenta la verdad de las cifras trucadas de Rafael Correa o si las asume. Chamorro ilustra ese drama que es, para el empleo y el bolsillo de los ciudadanos, el punto esencial de esta transición hecha entre militantes del mismo partido.
Sigue leyendo

145 mil dólares pagó el CNE para sondear obviedades

en La Info por

Una institución pública que es incapaz de construir confianza y legitimidad institucional tiene que pagar, tarde o temprano, mucho dinero para tratar de construirla a través de campañas de comunicación o publicidad.

Esto es lo que le ocurrió al Consejo Nacional Electoral presidido por Juan Pablo Pozo: pagó un total de 145 mil dólares (127 mil 900 dólares más IVA) para hacer una serie de sondeos de opinión pública que pretenden establecer cuánta confianza tiene la gente en su trabajo. Algo que no hubiera sido necesario si hubiera sido una institución que, por su conformación de origen y conducta, hubiera construido credibilidad en la sociedad.

En enero del 2017 el CNE decidió contratar a la empresa Perfiles de Opinión, representada por Paulina Recalde, para que haga una serie de encuestas que rayan en lo absurdo porque lo que se pretende saber son cosas de sentido común. Tan sentido común como ¿qué se espera del trabajo de una autoridad electoral? Como si no fuera obvio y lógico que cualquier sociedad que vive en un sistema democrático no esperara otra cosa de una autoridad electoral que transparencia e imparcialidad: dos cosas que son imposibles que la gente sienta frente a un CNE por el simple hecho de que sus cinco miembros pertenecen al mismo partido de gobierno y jamás dieron muestra de imparcialidad frente al proceso electoral.

Propuesta técnica hecha por Perfiles de Opinión PDF

El contrato con Perfiles de Opinión, empresa que ha tenido relaciones incestuosas durante años con el  correísmo, fue firmado a partir de una resolución tomada por el CNE el 25 de enero del 2017. Ahí se dijo que era necesario contratar  “sondeos de opinión a fin de generar estrategias comunicaciones y las acciones a tomar de acuerdo a los planes operativos del Consejo Nacional Electoral”.  Es decir, eufemismos burocráticos aparte, para generar confianza que institucionalmente el CNE no estaba en capacidad de ofrecer.

Perfiles

La decisión se respaldó en un estudio hecho por la Dirección Nacional de Comunicacional Institucional del CNE en el que, en seis páginas de jerigonza burocráticas que parece salida de la Unión Soviética, se determina que la institución necesita “indicadores de seguimiento de opinión pública para generar insumos de cumplimiento de metas del plan estratégico”. En ese mismo plan se establece que “el seguimiento de la opinión pública deberá medir el porcentaje de credibilidad institucional del CNE, porcentaje de percepción ciudadana de transparencia de los procesos electorales, nivel de satisfacción de los ciudadanos y ciudadanas con respecto a los servicios del CNE, nivel de uso de servicios en línea por parte de la ciudadana, porcentajes de posicionamiento institucional del CNE, entre otros”.

En otras palabras, los 147 mil dólares que el CNE se ha comprometido en desembolsar a Perfiles de Opinión tienen como objetivo trazar una política de propaganda y persuasión para convencer a la gente de que se hace un trabajo honesto, transparente e imparcial.

En lenguaje de burocratismo soviético se dice, en el estudio de Dirección Nacional de Comunicacional Institucional del CNE, que “con esta contratación se espera alcanzar una muestra representativa de la ciudadana considerando las áreas geográficas (Quito, Guayaquil, Cuenca, Manta, Puyo, Resto Sierra, Resto Cosa, Resto Amazonía) con el propósito de realizar un balance institucional desde el ámbito comunicacional, y de esta manera contar con los insumos cuantitativos y cualitativos para que la Coordinación General de Comunicación y las Direcciones Nacionales que la conforman, generen las estrategias y acciones comunicaciones para mejorar la difusión de los mensajes externos, acogiendo la opinión ciudadana”.

Perfiles 2

La contratación de Perfiles de Opinión, además, fue hecha de forma directa y sin concurso. A dedo. “Se invita a Perfopis Perfiles de Opinión” a que presente su oferta técnica y económica para la “contratación de sondeos de opinión a fin de generar estrategias comunicacionales y las acciones a tomar de acuerdo a los plantes operativos del Consejo Nacional Electoral”.

El desembolso de los casi 128 mil dólares es apenas una pequeña evidencia del costo que significa al país tener instituciones que, por su falta de legitimidad democrática, no son capaces de generar confianza ni credibilidad.  Por eso, necesitan de estudios y campañas publicitarias para tratar de vender a la gente la idea de que son instituciones creíbles e imparciales.

El costo, sin embargo, no solo es económico. Una sociedad que no se siente segura de la conducta de sus instituciones es una sociedad que en cualquier momento puede dar rienda suelta a su desaprobación y molestia.  Juan Pablo Pozo y los otros cuatro miembros del CNE no dieron muestras de imparcialidad cuando permitieron que la candidatura de Gobierno tenga las más grandes y groseras ventajas durante la campaña, como el libre uso de los bienes del Estado o la presencia casi exclusiva y permanente en los medios de comunicación administradas por el Gobierno. Son casi 128 mil dólares que se destinaron a un objetivo que, en una democracia normal, no hubiera sido necesario desembolsar. Si quieren celeste, que les cueste.

La guerra que libran Moreno y Correa

en La Info por

A 13 días de posesionarse Lenín Moreno no hay certeza alguna en el país. Ni en el campo político ni en el económico. Tampoco en la composición del equipo de gobierno y eso explica por qué circulan algunas listas con nombres de posibles ministros. Ninguna es segura.

Esta situación es inaudita porque, en general, esas dudas se despejan en el proceso de transición. Pero ahora es explicable que las incertidumbres continúen por una razón: Moreno es de Alianza País y sucederá a Correa el 24 de Mayo, pero entre ellos dos hay una guerra cuya magnitud e intensidad es imposible de calcular. El oficialismo no está partido en dos. Hay una recomposición interna de fuerzas alrededor de un hecho cierto: Correa deja el gobierno pero sus movidas muestran que no quiere perder el poder. Esto genera este ambiente enrarecido que es evidente en estos hechos:

  1. Una carrera contrarreloj: Los bandos cuentan los días. Correa y sus amigos han tratado de cuadricular el terreno de Moreno para controlarlo. Le entregaron tres libros “Transición 2017” en el cual se marcan tareas para el próximo gobierno. El presidente saliente ha multiplicado el número de decretos y leyes de última hora, sobre decisiones que no forzosamente comparte Moreno. Una de ellas es el voto de la Asamblea para denunciar los convenios para Promoción y Protección Recíproca de Inversiones con 12 países. Otra es el primer debate del Código de la Salud que se inició, a pesar de que Moreno pidió dejarlo para la próximo período legislativo. Es evidente el intento de Correa para delimitar el terreno de Moreno y minarlo.
    Los morenistas también cuentan los días. Saben que Correa gobernará hasta el 24 de Mayo y que, hasta el último minuto, saboteará cualquier intento de crear un clima propicio al nuevo estilo que anuncia Moreno. Eso los ha llevado a trabajar estas semanas en una discreción absoluta. No confirman ni desmienten ninguno de los nombres que aparecen en las listas de ministrables que circulan en las redes sociales. Su intención es reducir al máximo el tiempo del que dispone Correa para interferir, siendo Presidente, en las decisiones del gobierno entrante. No es que Moreno sea indeciso –se dice–. Está administrando estratégicamente la indefinición con cara de no saber lo que tiene que hacer.
  1. Se viene un choque de trenes: la ruptura entre Correa y Moreno se da por hecho. ¿Cuándo ocurrirá? ¿En los primeros días de junio cuando –se supone– saldrá la lista de Odebrecht? El hecho cierto es que nadie en el campo de Moreno apuesta a que Correa se vaya a Bélgica y enfunde el traje ciudadano que lo obliga a ir de compras, hacerse el café en casa y atender las invitaciones que le hagan para dar conferencias. En el fondo, nadie sabe a ciencia cierta si se va. Y, luego, si lo hace –se habla de que podría viajar a principios de julio– lo ven más imitando a García Moreno quien en sus viajes a Europa, antes de asumir el poder, vivió enteramente preocupado de lo que pasaba en Ecuador. Al punto de que no se enteró de lo que ocurría en ese momento en Europa.
    Se da, entonces, por hecho que Correa querrá marcar la cancha, influir, dar órdenes desde Europa y buscar cualquier pretexto (ser alcalde de Guayaquil, por ejemplo), para regresar. En ese escenario, Moreno no tendrá mayor margen de maniobra: obedecer o tomar distancia y, por esa vía, asumir la ruptura con Correa.
  2. La economía es el ojo ciego: Moreno no tiene a su alrededor especialistas en economía que puedan ayudarle a evaluar sincera y objetivamente el estado real de la economía. Nadie ve a Fander Falconi, el hombre que propuso cambiar “buenos días” por “buen vivir”, en ese plan. Tampoco hay certeza (aunque se hable con fuerza) de que Finanzas será ocupado por Carlos de la Torre, profesor universitario. Si ese fuera el cambio, mejor sería que siguiera con Patricio Rivera. Mejor, malo conocido que malo por conocer.
    Esta es la mayor incertidumbre que rodea al nuevo gobierno. Correa, como se sabe, ha hecho muchas piruetas para ocultar las cifras reales de la economía; lo cual le ha evitado hablar de crisis y de ajuste.
    Moreno tiene un dilema: encarar las cifras reales de la economía y las cuentas oficiales y dinamitar el mito creado por Correa según el cual él deja la mesa tendida. O asumir el mito como real y confiar en aquellos que, como Rivera, dicen a Moreno que las falacias de Correa son realidades y le aseguran que con más piruetas podrán pagar salarios y reactivar la economía.
    Moreno no solo tiene que decidir si cree o no en las cifras que Correa maneja y le permiten decir de sí mismo que es un economista fuera de serie: tiene otro dilema: decidir quién mantiene el mito, o quién lo quiebra. ¿un ministro correísta o un economista ortodoxo?
    Este tema se dilucidará el 24 de Mayo. Quizá después.
    Foto: Presidencia de la República  

Moreno se junta con lo peor: lleva a Fernando Alvarado a su gira

en La Info por

Fernando Alvarado no estará en el gobierno de Lenín Moreno. Al menos eso es lo que él dice. En un mensaje, enviado a este pelagato a través de Twitter, el actual Ministro de Turismo y figura emblemática del siniestro aparato de propaganda y comunicación del correísmo, afirma que no estará en el próximo gobierno. La afirmación la hizo a propósito de un comentario que surgió a partir de su presencia en la delegación que acompañó a Lenín Moreno a los encuentros con los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos, y de Perú, Pedro Pablo Kuczynski.

“Tranquilo que sí me voy. Como Ministro de turismo formé parte de la delegación oficial con nuestros Embajadores. Estamos en transición”, dijo Alvarado en su mensaje.  

En las fotografías, y de acuerdo a la información que ha aparecido en los medios oficiales, se evidencia que Alvarado fue el único ministro ecuatoriano en funciones que estuvo presente en las dos citas.  También participó María Fernanda Espinosa, quien será la próxima canciller desde el 24 de mayo.

La presencia de Alvarado en los dos encuentros, los primeros que ha tenido Lenín Moreno luego de las elecciones, abrió la interrogante sobre si estará o no en la próxima administración. ¿Por qué habría incluido Moreno a Alvarado en el petit comité que lo acompañó a sus citas con los presidentes de los dos países cuya relación es de particular importancia para el Ecuador por ser limítrofes? Alvarado sostiene, en su mensaje, que su presencia obedece a que participa en el proceso de transición antes de que se posesione Lenín Moreno. ¿Pero qué tiene que ver el supuesto papel de Alvarado en el proceso de transición con su presencia en la comitiva de Moreno? Si algún tema relativo a las relaciones con Colombia tenía que ser abordado y tratado en la cita entre Moreno y Santos, como parte de la transición, lo más obvio era que hubiera estado en manos de María Fernanda Espinosa, quien ya fue canciller y lo volverá a ser en breve.  

Lo que realmente es insólito de la participación de Alvarado está en que Moreno lo haya escogido o admitido en el grupo, considerando el currículo oprobioso de Alvarado como operador de la infame política de Rafael Correa frente al periodismo y los periodistas. De entre todas las manchas del correísmo que Moreno debe alejarse, la de Alvarado debería figurar entre las primeras. Pero a Moreno aparentemente no lo abochornó tenerlo a su lado.

La duda sobre una posible permanencia de Alvarado se produce, además, por la serie de versiones que dicen que tendría una importante función en el próximo gobierno relacionada con la comunicación; se baraja el cargo de asesor.

Captura de pantalla 2017-05-10 a las 5.47.26 p.m.
Fernando Alvarado, segundo a la izquierda, durante la reunión con el presidente peruano.

Alvarado es conocido, casi desde el inicio del gobierno de Rafael Correa, como el operador más visible y burdo del aparato de acoso a la prensa y de propaganda del Gobierno. Fue secretario de Comunicación desde julio del 2009 hasta noviembre del 2015, cuando fue reemplazado por Patricio Barriga. Durante su paso por la Secom, se registraron los actos más infames de la política de acoso y propaganda del Gobierno. Entre esos el proceso judicial que el presidente Correa llevó en contra del diario El Universo, la aprobación de la Ley de Comunicación, la consolidación de las sabatinas como plataforma de insultos y amenazas del presidente Correa y la puesta al servicio de los intereses del Gobierno de los canales de televisión incautados a la familia Isaías.

En el 2014 hizo noticia cuando en un acto académico en Chile comentó que cuando empezó a colaborar con Rafael Correa le anticipó que los medios en el país eran “como la mala hierba”. Y le dijo: “Tiene dos opciones para relacionarse con los medios: o ser un jardinero eficiente, tenaz, constante para mantener podada la mala hierba, o dejarles un espacio y negociar con ellos”.

Alvarado, aunque desde el 2015 pasó a ser Ministro de Turismo, siguió manejando gran parte de los hilos de la política de comunicación del Gobierno y mantuvo una suerte de Secom paralela. Esa estructura que nada tenía que ver con el turismo, incluía el control de los medios públicos, de los incautados y de las plataformas de activismo digital o troll center que se han encargado de llenar de odio y tergiversar la conversación en las redes sociales.

Captura de pantalla 2017-05-10 a las 5.49.50 p.m.
Fernando Alvarado, segundo en la izquierda, durante la reunión con el presidente colombiano.

Sin embargo, lo que más une a Alvarado con Lenín Moreno es la labor que hizo como coordinador del trabajo que los medios públicos desplegaron a su favor y en contra del opositor Guillermo Lasso.  Alvarado, a pesar de que gana sueldo como ministro de Turismo, estuvo encargado de la operación mediática a favor de la campaña de Lenín Moreno y es el responsable de la forma en que los medios públicos se conviertieron en auténticas plataformas electorales de la candidatura de Moreno. Por eso, personas cercanas a los medios públicos y al equipo de Lenín Moreno dicen que Alvarado tendrá un papel importante en comunicación durante el gobierno de Moreno. No descartan, además, que sea su asesor personal en ese tema. Según estas versiones el próximo secretario de Comunicación sería Álex Mora, actualmente director de informativos de Ecuador TV y conocido por su cercanía profesional con Alvarado, sobre todo durante los llamados Comités de Noticias que los directivos de los medios públicos sostienen todos los lunes y en los que se afina su política editorial.

Por ahora Alvarado ha salido a negar que será parte del gobierno de Lenín Moreno, pero el hecho de que Lenín Moreno lo haya escogido para ser parte de la comitiva que fue a Bogotá y a Lima hace pensar lo contrario. Periodistas de medios colombianos y peruanos que quisieron entrevistar a Moreno en su visita le dijeron a 4Pelagatos que se cuando pidieron entrevistas con Moreno se les dijo que tenían que coordinar con Alvarado quien, a su vez, aseguró que lo hace exclusivamente como miembro del equipo de transición.  ¿Qué tiene que ver la transición con la planificación de entrevistas?

Parte activa o no de la delegación del nuevo gobierno, lo único cierto es que el hecho de que Moreno haya permitido que Alvarado asista a las citas es una señal que llena de sombras al próximo gobierno. Alvarado representa lo peor de la oprobiosa política de comunicación del correísmo. Es un emblema de las operaciones de agresión y criminalización de los periodistas y disidentes durante los 10 años que Rafael Correa ha estado en el poder.

Los símbolos también cuentan permitir que se incluya a Alvarado o incluirlo en la comitiva es, por decir lo menos, una señal lamentable e impresentable.

¿Por qué Mauricio Rodas vuela tan bajo?

en La Info por

Tres años cumple Mauricio Rodas como alcalde de Quito. Y todavía habla del deber ser. Lo hizo –ejemplo reciente– el 25 de abril pasado al presentar una Guía de Inversiones (ver foto). Su propósito, dijo, es “incrementar el desarrollo competitivo del Distrito y por eso es necesario elevar los niveles de inversión privada, tanto nacional y extranjera. Por su puesto generar  un mayor dinamismo económico, empleo, bienestar y prosperidad para todos en la urbe”.

Captura de pantalla 2017-05-10 a las 3.12.59 p.m.

Así describió lo que sigue siendo una tarea para él y para su administración. La guía misma es un ejercicio vacuo porque no ofrece proyecto alguno a los inversionistas a los que, supuestamente, está dirigida. En ella, la alcaldía se limita a describir el marco legal y a ofrecer datos económicos sobre Quito que el departamento legal, de cualquier inversionista, puede bajar de Internet.

¿Ha creado el municipio condiciones específicas y competitivas con respecto a otras capitales? No están en esta guía. Sus responsables parecen creer que basta con hablar bien de sí para convertirse en blanco apetecido por los inversionistas. No hay un solo dato comparativo con otras capitales. Se dice que Quito ha mejorado la tramitología en permisos y licencias municipales. Pero no se demuestra esto en, por ejemplo, días ganados, ahorros, reducción de diligencias… Es pura retórica que choca con patentes caras, tramitología engorrosa, conflicto de competencias entre el municipio y el Estado en temas medioambientales, un paquidérmico registro de la propiedad… En definitiva, este folleto, impreso lujosamente, puede interesar a algunos abogados y, por cierto, promociona veinte bufetes especializados en el área de inversiones.

Tres años después, Mauricio Rodas sabe lo que tiene que hacer, pero no lo ha hecho. Quito está por fuera de la revolución contemporánea que se está dando en muchas ciudades del mundo. Basta ver lo que ocurre con Medellín, para no ir tan lejos. Londres lidera una lista de las ciudades más dinámicas e innovadoras del mundo. Pero hay capitales provinciales como Lyon que sorprenden: ahora hace parte del top-20 entre las ciudades más atractivas y agradables del mundo.

El problema de Rodas es que no tenía un proyecto de ciudad para Quito y no sabe cómo operar un cambio que haga de ella una capital contemporánea que, además, atraiga conocimiento y se singularice ante los inversionistas. Si se miran las oportunidades que se ofrecen en la página Quito invest muchas cosas se comprenden: Rodas y su equipo entienden la modernización como lo hizo el antiguo Conam, creado en 1994: sus planes se concentran en algunos proyectos de infraestructura. Pero no tienen una mirada contemporánea capaz de modelar una ciudad y ubicarla en el mapa mundial. Tampoco la conectan con la tecnología y las tendencias que forman hoy una ciudad e influyen en la morfología urbana y en las nuevas formas de producir y vivir en ella.

¿Qué debe ser Quito, según Mauricio Rodas? Al oírle, no se sabe. Él habla cada semana en Radio Quito –que se enlaza con una quincena de radios de la capital– de los mismos temas: cuánto ha avanzado la tuneladora en la obra del metro, qué rutas han habilitado con flujos y contraflujos por los trabajos del metro, qué acuerdos hace para la reubicación de las trabajadoras sexuales, qué desastres han cometido los grafiteros en el Centro Histórico, cuántas fachadas han pintado en esa zona, qué colector ha inaugurado, cuál es el plan de repavimentación y bacheo en una ciudad con vías en pésimo estado y profusión de huecos.

Este es el tema central de sus exposiciones en estas semanas de invierno; el más tremendo en 30 años, según dice. Rodas se explaya diciendo obviedades. Habla del clima que no colabora. De la lluvia que disuelve la “mezcla asfáltica”. Habla de la nueva carpeta asfáltica que acaba de colocar en uno de los 23 ejes viales principales de la capital. Los cita, uno por uno. Habla del ritmo intenso de los trabajos. Dice que se trabaja día y noche. Dice que hay tres componentes en ese plan de repavimentación que ha sido “técnicamente diseñado”. Habla del bacheo. Hace notar que tiene 27 brigadas para esa labor y que cuando llegó a la alcaldía había menos de diez… Ni un coordinador de obras públicas se perdería en detalles tan nimios. Tampoco los diría con la prosopopeya y la grandilocuencia con que Rodas se adorna.

Rodas es eso: un discurso sin sustancia. Un alcalde que no sabe cómo se transforma hoy una ciudad y cree que su trabajo se limita a hablar de cuántos metros avanza una tuneladora y decir a los quiteños que la lluvia, al disolver la mezcla asfáltica, dificulta el bacheo. Es triste ver volar tan bajo a un alcalde que pudiera hacer tanto por una ciudad como Quito.

Correa decreta que el país pague su protección en Bélgica

en La Info por

Rafael Correa podrá tener un servicio de custodia personal pagada por el Estado incluso cuando esté viviendo en Bélgica, donde ha dicho que se radicará luego de entregar la Presidencia a Lenín Moreno. Lo mismo sucederá con su esposa Anne Malherbe y sus tres hijos: Anne Dominique, Sofía y Miguel. Todos podrán tener protección personal en el exterior sin que tengan que desembolsar un solo centavo de sus bolsillos.

La protección a la familia Correa en el exterior quedó establecida el 3 de mayo cuando el propio Correa expidió un decreto, el 1369, mediante el cual se reformó otro, el 418, expedido en julio del 2010. En el decreto del 2010 se establecía la protección del Presidente, Vicepresidente y sus familiares dentro y fuera del país, mientras que la reforma de hace algunos días extendió ese beneficio para los ex presidentes y ex vicepresidentes.

En  el decreto 418 del 2010 se creó el Servicio de Protección Presidencial y se le dio la atribución de “proporcionar protección y seguridad al Presidente y Vicepresidente Constitucional de la República, al Secretario Nacional de la Administración Pública, y a sus familiares dentro y fuera del país”. La reforma de ese decreto a través del decreto 1369 establece como punto único que esa protección se extenderá para los ex Presidentes, ex Vicepresidentes y sus familias por un año y medio, abriendo la posibilidad de que se extienda por más tiempo en virtud de un “informe de riesgos que obligatoriamente se elaborará para el efecto”. En otras palabras, Correa reformó el artículo 418 no solo para procurarse a sí mismo y su familia de protección en el país, una vez que deje el poder, sino también en el exterior.

Esta decisión tendrá un significativo costo para el Estado ecuatoriano, si se considera que la custodia de Anne Dominique, en la ciudad francesa de Lyon, costaba 914 289 dólares anuales según una investigación hecha por el periodista Fernando Villavicencio, en julio del 2016.  Si los cinco miembros de la familia toman un servicio similar, el costo total podría alcanzar 5 millones de dólares anuales. Esto en el caso de que a Rafael Correa se le brinde el mismo tipo de protección que a su hija cuando estudiaba en Lyon, lo que luce improbable pues es de esperar que tenga mayor protección que su hija.

La aspiración de Correa de tener un servicio de protección para él y su familia no solo se concreta a través de la reforma al decreto 418, sino mediante la creación del Servicio Público de Protección, SPP. Ese organismo se establece en el Código Orgánico de Entidades de Seguridad Ciudadana que, se prevé, será aprobado este miércoles 10 de mayo. Según ese proyecto, que para la mayoría de sus críticos establece la creación de una fuerza civil armada, el SPP se define como “una entidad pública, especializada, jerarquizada, civil, armada” y dependiente del Ministerio del Interior. Es “un servicio público dirigido a prevenir y neutralizar cualquier acción que pretenda atentar contra la integridad de las personas que prestan un servicio relevante para el país: presidente y vicepresidente de la República, principales autoridades de las funciones del Estado, cuerpo diplomático y servidores públicos”.

¿Por qué Correa insiste en la aprobación del SPP mediante la aprobación de una ley si ya tiene un decreto que le asigna protección cuando deje de ser Presidente? Sencillo: un decreto está menos blindado que una ley, pues puede ser derogado fácilmente en el futuro por quien ocupe la Presidencia. Una Ley, en cambio, debe ser derogada o reformada a través de un acto legislativo y en la Asamblea su partido tiene mayoría.

El hecho de que prefiera blindar su protección a través de una ley y no solo de un decreto también puede ser interpretado como síntoma de desconfianza en quienes lo van a suceder en el cargo. Correa, es sabido, es un obsesivo con su protección personal y lo que hace -mediante una ley- parece indicar que alberga el temor de que quien o quienes lo sucedan puedan dejarlo desamparado en algún momento. 

Correa no deja el poder para quedarse sin poder. Tener protección en Bruselas es una forma de extender esa sensación de poder que produce estar custodiado por un cuerpo de agentes especiales. Tener la banda presidencial en el clóset (también decretó que no debe entregarla) no parece alcanzarle.

Foto: Presidencia de la República

¿El leninismo es una operación maquillaje?

en La Info/Textos por

Lenín Moreno ha prometido hacer cambios. Lo que dijo en Bogotá, en Radio Blu, genera, sin embargo, un enorme interrogante: ¿cómo hará los cambios si no se hace cargo, en los hechos, de los daños que causó el correísmo en estos diez años?

En democracia, un relevo presidencial significa muchas cosas: cambio de rumbo, nuevas agendas, rectificaciones y, sobre todo, nuevos rostros. Nuevas mentalidades. Eso supone un equipo que, en la sombra, ha trabajado, evaluado al gobierno de turno, reflexionado sobre sus aciertos y deliberado sobre sus errores y las formas de enmendarlos.

Aquí ocurre que esos equipos no existen en el correísmo. Lenín Moreno llega al poder sin decir realmente lo que hará. Y llegó al poder con la gente que se formó en la misma placenta. Es obvio reconocer que en Alianza País se acabaron las tendencias en Montecristi y con el apoyo de Alberto Acosta. No hubo, y no hay, sino un pensamiento y no hay proyectos alternos, estructurados y conocidos por el país. En esas condiciones, todos aquellos que están en Alianza País se inscriben en el mismo discurso, aunque digan que no han seguido puntualmente las políticas que la opinión más critica. Realidad o coartada, algunos amigos de Moreno abren desmesuradamente los ojos cuando se les refiere el conjunto de abusos y las consecuencias causadas por este gobierno. Pero tampoco están convencidos de que Correa se haya equivocado y eso se nota en esas respuestas que brotan automáticamente, como si hubieran sido aprendidas en las sabatinas. Si se distancian de Correa, lo hacen para hablar de su estilo… que nunca equiparan con el modelo construido. Lo atribuyen a Correa. A su pasión por perseguir, castigar y controlar.

En esas circunstancias, ¿qué puede significar “hacer cambios”? Si se toma el tema de la libertad de expresión, que Moreno evocó en Bogotá, se puede pensar que esto no es operación ternura sino operación maquillaje. Moreno dice que en Ecuador hay libertad de expresión. Da pruebas: que las radios dicen, los diarios escriben, los editoriales critican. No habla, claro, de esos contenidos editoriales, muchos impregnados de autocensura. Ni del riesgo que corren muchos de esos medios al decir lo que en otros países es simple cotidianidad. No dice que hay periodistas que han tenido que inventarse portales porque, en los hechos, no pueden trabajar en los medios tradicionales. No dice que hay secretarías inquisitoriales que se han dedicado a perseguir y a empapelar a los medios independientes.

Lenín Moreno finge ignorar todo esto. Y todo esto lo resumió en Bogotá en una frase digna de colección: “Lo que ha existido –dijo– es una confrontación; una pelea de vanidades”. Dicho de otra manera, no ha habido persecución a los medios, cacería sórdida a críticos, medios quebrados o que apenas sobreviven, venta de El Comercio a un Fantasma… Solo una guerra de vanidades entre Correa y algunos periodistas.

Lo peor es oír a Moreno decir que “vamos a comprobar si le ley es efectiva, si no es así haremos cambios”. Lo cual significa que él ignora que esa ley, votada por su partido, incumple acuerdos internacionales firmados por Ecuador y que Catalina Botero y Edison Lanza señalaron desde la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la OEA. Él ignora que esa ley desconoce libertades de la misma Constitución y ha sido aplicada durante casi cuatro años, destruyendo en buena medida al periodismo ecuatoriano. Y aún así, Moreno piensa comprobar si esa ley es efectiva… ¿Pretende hacer creer que la Ley es buena y nada tiene que ver con los impresentable Carlos Ochoa, Fernando Alvarado y Patricio Barriga?

Moreno dice que quiere cambios. Pero, ¿a qué se refiere si defiende los desafueros y las arbitrariedades? ¿Qué quiere cambiar si defiende la arquitectura institucional (la Ley y su contenido) y la practica correísta? ¿El cambio que propone es prescindir del repugnante Ochoa? Si esos son los cambios, Moreno no está hablando de volver, como dicen sus amigos cercanos, a la democracia. Y los cambios a los cuales alude parecen depender de su aire bonachón y no de los deberes que le incumben y que Correa desconoció. En ese caso, el discurso oficial podría ya estar hecho: el problema del país no radica en los modelo político y económico derivados de una Constitución que parió un monstruo. El problema es el monstruo. Y con él en Bélgica (si se va y si se queda), el país cambiará. Claro, eso dependerá de los humores y del aire bonachón de Lenín Moreno. Todo cambia; nada cambia.

Foto: Facebook de Lenín Moreno 

¿Y si Lenín Moreno hiciera lo que dice?

en La Info por

Un Estado bienestar tipo Uruguay: hacia allá apunta Lenín Moreno. Eso dicen algunos de sus cercanos que saben que, en este momento, Rafael Correa produce un montón de ruido para tapar los mensajes renovadores de Moreno.
Todos saben que producen escepticismo. Que el país que ha padecido diez años de correísmo parece más inclinado a suponer que Moreno es un rehén de Correa. Y que en vez de un cambio, habrá más de lo mismo. Por ello, dicen estar dispuestos a producir señales unilaterales que prueben que Moreno, lejos de ser un pelele, operará un giro profundo. Con él se puede esperar, dice un cuadro de AP decisivo en la nueva gestión de gobierno, tres tipos de medidas: simbólicas, cambios en la administración y cambios constitucionales.

En ese orden habla de lo que ocurrirá desde el 24 de Mayo cuando Moreno anunciará medidas simbólicas que pueden ir desde el fin de las sabatinas hasta la desaparición de los troles. Cuando dice cambios en la administración incluye la eliminación entre los funcionarios de gente como Carlos Ochoa, considerado uno de los peores errores y bodrios del correísmo. O de René Ramírez que encarna la obsesión tecno-autoritaria del correísmo y la persecución a las universidades. O el achicamiento del gabinete en el cual esperan incluir rostros que no son de Alianza País y que mostrarán la voluntad de Moreno de romper una hegemonía política, contraproducente hoy para gobernar. Los cercanos a Moreno saben que tendrán que cambiar leyes (una de las primeras es la de Comunicación), pues el marco constitucional no responde al norte que dicen haberse fijado: salvar la economía cuyo estado real juzgan grave y reconstituir la democracia. Ellos dicen querer poner el país a buen recaudo del extremismo que preconizan Correa y sus defensores fanáticos cuyo resultado final -eso también dicen saberlo- es llevarlo a la situación extrema que conoce Venezuela.

Obviamente, no hablan de unanimidades internas. Esta es la nueva agenda “en disputa”. Hablan incluso de enormes tensiones internas. Pero cuentan el cansancio extremo que hay en sectores mayoritarios de Alianza País tras diez años de guerra contra la sociedad. Hablan de la necesidad de deshacerse de ciertos grupos corruptos que están en el gobierno y cuya fama tiñe la biografía de todos aquellos que, equivocados o no, han estado en este proyecto en forma honesta. Hablan de volver a un punto de racionalidad política preguntándose, casi extrañados, cuándo el autoritarismo tomó cuerpo en el gobierno. Y por qué lo dejaron desbordar.

¿Moreno tiene la fuerza política para hacer esos cambios que, si se les cree, incluyen volver a los organismos multilaterales, alejarse del proyecto imperial de la China (que Correa vendió como un proyecto ideológico), renegociar la deuda y defender la dolarización? La apuesta está hecha alrededor de lo que logre con la sociedad real, también asqueada y extenuada por la obsesión de control y castigo impuesta por Correa.

Moreno no dependerá, según estas versiones, de los barones del correísmo sino del capital político que logre en la sociedad. Su apuesta se basa en concertar con la Conaie, con los actores sociales, con los empresarios… Su apuesta es evitar que los extremistas –se habla de lado y lado– encuentren coartadas para incendiar la calle. Y el extremista de su lado está plenamente identificado: se llama Rafael Correa Delagado. Quizá él no imagine hasta qué punto su estilo, su autoritarismo, gente suya como Carlos Ochoa, han creado anticuerpos en el interior de Alianza País.
Aquello que los amigos de Moreno más desean es lograr un manejo político tan democrático que les permita evitar una calentura social susceptible de otorgar pretextos a Correa para volver a “salvar la Revolución Ciudadana”. Hay un hastío interno que permite a un futuro funcionario, con rango de ministro, lanzar un reto que, en sustancia, dice: prescinda usted de la emocionalidad que hay tras la figura de Correa y le permitirá observar que, desde ahora, en ministerios y dependencias públicas, al igual que en otros sectores de la militancia, Correa ya no pesa. La gente ya está con Moreno. La Asamblea, al margen de algunos cruzados, seguirá al nuevo Presidente porque la legitimidad la tendrá en la sociedad. Haremos desde el primer día cambios en esa dirección.
También dice: Mauricio Pozo y Walter Spurrier no ganaron las elecciones y los empresarios no pueden pretender que defendamos la dolarización sacando el dinero, levantando las salvaguardias, quitando el impuesto a la salida de capitales… Hay que llegar a un acuerdo. Pero no vamos hacia lo que preconiza Varoufakis a quien no le creen ni en su país. La mirada está puesta en una sociedad de bienestar, tipo Uruguay.

Salvar la economía de una debacle y reconstituir la democracia en el país: ese es, si se cree en estos interlocutores, el reto esencial de Lenín Moreno y su equipo. Nadie jura que este giro es sencillo. Pero saben que lo que tienen que hacer. Y saben que estos discursos, aunque bien intencionados, no serán más que discursos si ellos no producen, desde el 24 de mayo, hechos. Pero, claro, también saben que hasta el 24 tendrán a Rafael Correa produciendo insensateces. Lo hará –dice un cercano a Moreno– hasta el último minuto. Firmando decretos hasta para quedarse con la banda presidencial…

Foto: Presidencia de la República

Glas necesitaba una prueba de vida y le dieron la sabatina

en La Info por

Jorge Glas necesitaba urgente un resucitador y le dieron el enlace 521 para ver si con eso vuelve a tener vida o al menos logra aparentar tenerla.

Desde que el CNE atribuyó la victoria de las elecciones a Lenín Moreno y a él, Jorge Glas casi no había aparecido y es evidente que el equipo del futuro presidente no lo ha tomado en cuenta para casi nada. Glas ha estado casi ausente de las reuniones que Moreno y su equipo asesor han tenido con actores políticos, sociales y empresariales. Casi no se lo ha mencionado y de lo que se sabe ha sido marginado por ciertos círculos cercanos a Moreno.  De hecho, desde antes de las elecciones el aparato de campaña de Alianza País había mantenido a Glas a la sombra, porque era evidente que su presencia no era conveniente por la cantidad de señalamientos de corrupción que habían en su contra.

Hasta que se produjo el Enlace 521 ayer sábado 6 de mayo en Guayaquil.   Glas intervino en lugar de Rafael Correa, quien se abstuvo de dar el enlace aunque ya se encontraba en el país a su regreso de Cuba donde estuvo de visita para recibir su doctorado honoris causa número 15 y algunas condecoraciones del gobierno comunista de Raúl Castro.

El objetivo del enlace no pudo ser más obvio: darle una tribuna al actual y futuro Vicepresidente para que su nombre no se borre completamente del mapa.  El enlace fue algo más o menos parecido a esas pruebas de vida que muestran los secuestradores para probar que el secuestrado no ha muerto.  Glas está vivo y no se olviden de él, parecía ser el mensaje que se quiso lanzar desde el colegio Cristóbal Colón donde se escenificó la sabatina.  ¿Quién decidió que sea así?  Es evidente suponer que quienes se sienten perjudicados por el evidente desplazamiento de Glas, en estos días previos a la entronización del nuevo gobierno.

La línea argumental del enlace fue simple y clara: presentar a Glas como el héroe del trabajo de reconstrucción de la zona afectada por el terremoto del 16 de abril del 2016 y darle la oportunidad de defenderse de las acusaciones de corrupción que se han hecho en su contra. Para lo primero, se empleó casi la mitad de las prácticamente cuatro horas que duró el enlace para hacer un repaso de su trabajo en Manabí y Esmeraldas. Para lo segundo, Glas salió a decir que hay una conspiración internacional y nacional que quiero perjudicarlo y que en los próximos meses lo acusará nuevamente de actos de corrupción.

Al principio Glas no lucía cómodo, al menos en la primera mitad del enlace. Dedicó al menos 15 minutos en mencionar a quienes estaban presentes y confesó, en al menos dos ocasiones, que como no había hecho enlaces en tanto tiempo había olvidado su formato y mecánica. Contó que alguna vez, durante su juventud de Boy Scout, Rafael Correa lo había castigado por haberse portado mal y lo sacó de una clase de scouts. Lo hizo por mi bien, aclaró.

Luego ordenó que se pase un video en el que se hacía un repaso de los 37 enlaces que él había protagonizado. El video, fue visible, se lo había preparado precisamente para ensalzar su figura y recordar, quién sabe a quién, lo importante que había sido en el gobierno de Rafael Correa y la confianza que había merecido de él. “Son 37 enlaces en los que el compañero Vicepresidente enseñó pero que sobre todo aprendió”, dijo en tono lírico la voz femenina que aparece en todos los videos que la Secom prepara para estos espectáculos sabatinos. Pero ni eso parecía animar al Vicepresidente y, en algún momento, dijo que extrañaba mucho Guayaquil. “En una de estas regreso”, señaló como suspirando y sin poder ocultar su poco entusiasmo de estar dirigiendo el espectáculo.

El enlace se convirtió en un cansino y repetitivo resumen del trabajo de Glas en la reconstrucción de Manabí y Esmeradas. Videos iban y venían, los testimonios de niños, ancianos y mujeres sobre cómo había trabajado para sacar de la agonía a la zona afectada se multiplicaban y las cifras sobre el éxito del operativo de reconstrucción aparecían una y otra vez en la pantalla. Glas fue el artífice de la recontrucción de dos provincias que fueron clave en el triunfo electoral de Moreno, parecía ser el mensaje, casi desesperado, de todo ese tramo del enlace que fue largo y aburrido. Era tan evidente el afán por exprimir al máximo todo al tema del terremoto y la reconstrucción que el equipo que produce los enlaces tenía listo el diseño de un logo que decía “Reconstruyo Ecuador”.

“Cerca de 50 000 empleos se han generado en Manabí y Esmeraldas durante el proceso de reconstrucción. Después del terremoto hicimos una promesa: dejar mejor que antes a Manabí y Esmeraldas. Tenemos que conseguir que el mundo no hable del terremoto de Ecuador sino de Ecuador después del terremoto”, señaló en algún momento el Vicepresidente.

Pero si en todo este tramo Glas lució incómodo y apagado, en la segunda parte del show pareció cobrar algo de vida. Fue recién a partir de la primera hora y media de la sabatina que Glas le puso más asunto a su actuación y eso ocurrió porque empezó a hablar sobre corrupción y de Odebrecht. “Pónganme atención en este punto”, pidió.

Glas, en este segmento, hizo más o menos lo mismo que el presidente Rafael Correa ha hecho ya algunas veces: anticiparse a una posible denuncia o escándalo, y decir que existe un complot internacional y nacional que busca perjudicarlo y sacarlo de la política.

“Hay agencias extranjeras que conspiran y sé que seré objetivo de eso”, dijo Glas ya enérgico y con cierto vigor luego de haber dicho que si algún ex ministro, refiriéndose a  Alecksey Mosquera, había recibido algún coima o propina de Odebrecht se lo castigará con todo el peso de la ley. Claro, en esta línea, también dijo otra cosa que Correa ha mencionado muchas veces: ojo que Odebrecht es una empresa corrupta y no podemos darle crédito a lo que digan sus funcionarios.  Pero en este punto Glas hizo algo adicional a solo anticiparse a un supuesto escándalo: se retrató a si mismo como una suerte de héroe que fue capaz de sacar, casi a patadas, a Marcelo Odebrecht, la estrella del escándalo, de su oficina. “Lo boté de mi oficina casi a empujones. !Se me larga de mi oficina le dije¡”, exclamó todo heroico Glas.

El Vicepresidente necesitaba una tribuna y un espacio para sacarse de encima todo lo que se ha dicho de él en los últimos meses y sobre lo cual ninguno de sus compañeros, con la excepción de Rafael Correa, ha salido a defenderlo con fuerza y convencimiento. “Como dicen que todo es culpa mía. Atropellan un perro en la esquina, es culpa de Glas. Llueve mucho en Quito, es culpa de Glas. Hay inundaciones, es culpa de Glas. A un policía lo encuentran con dinero escondido en el piso, que ha sido de mi seguridad, así lo haya sido, qué tengo que ver. A mí me han virado como bolsillo de payaso y estoy contento de que sigan revisando e investigando porque no tengo nada que esconder”, dijo.

Glas, en este esfuerzo por espantar cualquier duda sobre su honorabilidad, mencionó incluso un tema que siempre ha sido muy complicado para él y al que en muy raras ocasiones se ha referido: el de su papá condenado a 20 años de prisión por violar y dejar embarazada a una menor de edad. Ese fue un tema muy duro para mi familia, dijo pero jamás hice nada para beneficiarlo agregó.  Ese fue, quizá, el gesto emocional y dramático con el que quiso dar un giro más personal a su defensa.

Durante el enlace Glas casi no mencionó a Lenín Moreno y cuando lo hizo fue brevemente. En algún momento hizo una referencia a su plan de viviendas y en otro dijo que Moreno será quien decida si habrá o no más enlaces sabatinas. Sin embargo, hubo un pasaje de su intervención en el que aseguró algo muy llamativo: nunca traicionaré a Lenín Moreno como se anda diciendo por ahí, acotó Glas dándole visibilidad a un comentario que corre a soto voce en ciertos círculos políticos. A lo largo de toda su presentación habló más de Rafael Correa que de Lenín Moreno. ¿Está más cómodo con Correa que con Moreno? Parecería que sí.

El enlace llegó a parecer parte de la campaña electoral. Como si ésta aún no hubiera acabado. En esa línea atacó a Guillermo Lasso y le retó a un debate. Sobre cualquier tema, dijo. ”Lo emplazo públicamente a un debate no solamente de estos temas (la lucha contra la corrupción), usted tendrá que exponer la compra de CDR (certificados de depósitos reprogramables), sus empresas en paraísos fiscales, tendrá que decir si evadió y eludió impuestos”, exclamó Glas mientras los asistentes gritaban “enlaces, enlaces, enlaces”, evidentemente promovidos por el equipo productor del show.

En resumen, el enlace 521, quizá el penúltimo, fue lo más parecido a una prueba de vida de Jorge Glas.  Está vivo y queremos que se note, parecía ser el mensaje.

El oprobio correísta se exhibe en Ginebra

en La Info por

Autoritarismo a cambio de mejorar algunos índices sociales: ese es, en la visión de Rafael Correa, el canje propuesto a la sociedad ecuatoriana. Y ese es el mensaje implícito que su gobierno quiso promocionar estos días –otra vez, y otra vez sin éxito– ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra. Citada a evaluar el estado de los Derechos Humanos, la delegación del gobierno, dirigida por el canciller Guillaume Long, volvió a hablar de inversión pública en salud, educación, “pobreza multidimensional”, empleo, vivienda, “soberanía alimentaria”, electricidad… También habló de adelantos que, a sus ojos, el gobierno ha consignado en leyes sobre niños y adolescentes, adultos mayores, mujeres, minorías sexuales, presos, medio ambiente, inserción laboral… E incluso habló de la atencion presupuestaria dada a los “sectores agropecuario, manufactura, agroindustria, servicios, turismo comunitario y artesanal”.

Vea aquí  documento de presentación del gobierno en Ginebra

El modelo diseñado por Correa está ahí retratado. Un Estado todopoderoso, concentrador de todos los poder, dispensador de servicios y dádivas, que domina la sociedad, transgrede sus derechos civiles y políticos en aras de expandir algunos derechos sociales y políticos. Pero que tampoco responde por esa gestión, por su eficiencia y transparencia en la ejecución de esos presupuestos. El Estado que vuelve a emerger en Ginebra, habla de algunas de las cosas que hizo con la lluvia de petrodólares en políticas sociales y obra pública y cuyos balances reales siguen pendientes. Ese Estado sufre del síndrome de negligencia unilateral: ignora el marco institucional con dominio absoluto del Ejecutivo. Ignora la sociedad, su rol, sus derechos. Los ataques sistemáticos a los derechos humanos. La persecución de ciudadanos. El manejo de jueces. El daño que hizo al país y a los medios con su ley de comunicación… Ignora las tropelías que han dado material para un denso y dramático libro (Democracia: Derechos humanos e instituciones en Ecuador) que los demócratas deberían leer. Lenín Moreno y su equipo deberían leerlo y compararlo con el informe disparatado que presentó la delagacion oficial en Ginebra durante este Tercer Ciclo del Examen Periódico Universal que Naciones Unidas hace en Derechos Humanos.

Ese ejercicio bastaría para resumir la década correísta. Ahí está retrado el modelo que recibirá Lenín Moreno el 24 de Mayo. Ahí se condensa lo que significó firmar un cheque en blanco, durante tantas elecciones, a un hombre –aupado por gran parte de la izquierda del país– cuya deficiencia democrática y su glotonería por el poder absoluto es hoy observada por los organismos internacionales y decenas de Estados.

Lea aquí las intervenciones los estados

La presentación del correísmo en Ginebra no sorprende. Sus representantes ya han interiorizado esa deficiencia democrática tras un metalenguaje tecno-dirigista. Su informe también los retrata. Debería servir a los demócratas para evaluar las consecuencias que acarreó el canje ritualizado en las urnas. Porque los ciudadanos toleraron la implantación de un modelo que, so pretexto de pavimentar de nuevo las carreteras o ensancharlas, arrasó la democracia endeble que había y dio pie al autoritarismo que hoy se padece. Ese gobierno hace un ejercicio tan absurdo en el mayor escenario que tiene el mundo sobre Derechos Humanos que, en su defensa, suma hasta la plata que destinó (en realidad fue la sociedad), para el terremoto del 16 de abril del año pasado…

Ese informe hecho por Long y esa delegación es un ejercicio escandaloso. Y para los ciudadanos es una lección. Este gobierno no cree que la sociedad y los ciudadanos tienen derechos civiles y políticos. Por eso habla del presupuesto para responder por centenares de transgresiones a los Derechos Humanos cuya lista ocuparía algunos libros: atropellos contra comunidades indígenas. Uso excesivo de la fuerza en protestas callejeras. Dependencia de la Judicatura del Ejecutivo e injerencia de ese Ejecutivo en el poder judicial. Tratamiento diferenciado en los pedidos de consulta popular y obstaculización evidente en las propuestas de la oposición. Restricción a la libertad de asociación y disolución de organizaciones de la sociedad civil. Deterioro evidente de la libertad de expresión y hostigamiento y persecución a los medios independientes. Detenciones arbitrarias. Disposiciones en el Código Penal que menoscaban la libertad de expresión. Uso indebido de Fuerzas Armadas para “apoyar en la Seguridad Integral del Estado”. Uso abusivo del Estado de excepción”, apenas hay protestas sociales, lo cual permite al gobierno suspender los derechos constitucionales de los ciudadadanos. Uso de la Secretaría Nacional de Inteligencia (SENAIN), para espiar ciudadanos y políticos. Vulneración del derecho a la privacidad. Información de carácter público secuestrada bajo el argumento de que es reservada o confidencial. Imposibilidad para las parejas homoparentales de reconocer a sus hijos comunes. Eliminación del derecho de negociación colectiva en el sector público. Eliminación del aporte del Estado al fondo de jubilación del IESS. Concesión de un millón de hectáreas cuya posesión es ancestral para actividades de megaminería metálica. Prohibición y penalización del aborto en caso de violación o violencia sexual y cuando el feto es inviable. Acoso judicial y policial contra activistas de todas estas causas…

Correa y su equipo niegan estos hechos. Para ellos, los derechos humanos se reducen a los derechos sociales y económicos. Su concepción del ser humano se limita a una persona que (supuestamente) come bien, tiene salud, estudia y trabaja. Todo esto bajo la férula del Estado, dirigido por ellos. Los otros derechos son materia prima para las quejas de los sufridores. Por desgracia para ellos, hay convenciones firmadas y organismos internacionales que entienden que los Derechos Humanos son integrales y no se pueden resumir en cierra la boca porque tienes carreteras…

Foto: Ecuavisa

Ir Arriba