Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

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La Info - page 89

‘Correa ya sabía que la tropa comía con 3 dólares’

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¿Es posible que hayan tenido que transcurrir nueve años para que el Presidente de la República se entere de que la tropa come con tres dólares diarios?

La pregunta surgió el 26 de febrero cuando Rafael Correa, durante su intervención en la Escuela Militar Eloy Alfaro por el cambio del mando militar, pidió disculpas por el presupuesto de 3 dólares al día para la alimentación de la tropa. “Hoy he sentido vergüenza al saber que el rancho de nuestros soldados es de 3 dólares por día. No entiendo cómo han podido pasar estas inconsistencias, los sueldos más altos de la región pero apenas tres dólares para el rancho. (Esos son) los absurdos que aún comete nuestro gobierno por lo cual pido disculpas, sobre todo a nuestra tropa. Por supuesto que hay que corregir urgentemente este problema”.

Pero la interrogante sobre cómo es posible que Correa no haya sabido sobre el tema volvió a surgir con más fuerza hoy (29) cuando el general Ernesto González, ex jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, dijo en una entrevista en Radio Democracia que en el año 2011 el Alto Mando informó al Presidente sobre lo que los militares recibían diariamente para su alimentación. Según González en diciembre del 2011 en San Lorenzo, Esmeraldas, el presidente Correa “fue informado” por él, en su calidad de Jefe del Comando Conjunto, y por los comandantes de fuerza sobre el tema del rancho.

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El 7 de febrero del 2012 Correa estuvo en el destacamento Lauro Guerrero, en Sucumbíos. Lo acompañó el entonces ministro Javier Ponce. Fotos públicas de la Presidencia de la República.

El Presidente se comprometió a solucionar el problema: Lo más grave de las declaraciones del general González es haber afirmado que Rafael Correa, ya en ese entonces, se comprometió a solucionar el tema y mejorar las condiciones de la alimentación de los militares. Cuando el periodista Gonzalo Rosero, que lo entrevistaba, le preguntó si el Presidente se sorprendió por el dato, el general González respondió que sí. “Y por eso se ofreció arreglar pero lamentablemente no se lo ha hecho hasta el momento”.

En su discurso de la semana pasada, Correa habló del tema del rancho como respuesta a lo que, minutos antes, había dicho sobre el presupuesto para la alimentación de los militares el general Luis Garzón, quien dejó sus funciones como jefe del Comando Conjunto. Lo curioso es que Correa parecía sorprendido por lo dicho por Garzón. Creer en que el presidente de la República se haya enterado de un asunto tan grave como ese, recién nueve años más tarde, resulta difícil pero esa posibilidad es verosímil. Sin embargo, las declaraciones de González, la vuelven remota.

Si es verdad que Rafael Correa no sabía nada y  fue sincero el viernes 26, los responsables son sus ministros de Defensa, especialmente Javier Ponce (actualmente ministro de Agricultura) que ejerció ese cargo durante cuatro años y Fernando Cordero quien es actualmente el ministro.

Igualmente grave al hecho de que Correa no haya sabido o haya fingido no saber sobre los tres dólares para el rancho, es que no asuma su responsabilidad como Presidente. Pedir perdón y decir que ha sentido vergüenza al “enterarse” sobre el presupuesto de alimentación de los militares, es un recurso lastimero poco digno de un estadista.

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En febrero del 2012 Correa almorzó con la tropa y el alto mando en el Batallón 11 de San Lorenzo, Esmeraldas. Fotos públicas de la Presidencia de la República.

 

TAME: los costos por los atrasos y las cancelaciones

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Si usted sufrió retrasos o cancelaciones de vuelos de TAME entre el año 2011 y el 2013, ahora puede estar seguro de que todos esos inconvenientes se debieron a un manejo irresponsable y nada profesional de la empresa. A esta conclusión llega un informe de la Contraloría del Estado, hecho en el 2014, que examinó las pérdidas por multas y gastos que ocasionaron los retrasos y cancelaciones de vuelos de TAME entre el 2011 y el 2013. Se establece que el año 2013 fue dramático para la empresa.

Según la Contraloría, TAME no tuvo un sistema empresarial que le permitiese evitar las multas ni mejorar su calidad de servicio. Además, no llevó siquiera una contabilidad adecuada de lo que se pagaba por multas o por gastos operativos derivados de las molestias que la empresa ocasionó a los pasajeros. La Contraloría examinó 208 demandas interpuestas por la Dirección de Aviación Civil por incumplimientos durante los años 2011, 2012 y 2013. Esto significó un monto de 625 276 dólares, de los cuales la empresa apeló por 200 mil dólares. Además, halló que únicamente por gastos por las molestias a los pasajeros en el 2013 se pagaron 128 307 dólares.

Aquí está el informe completo sobre TAME

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El mal manejo: El informe establece que TAME tiene un Comité de Puntualidad sin manual de procedimientos ni una estructura legal que permita establecer responsabilidades por los atrasos y cancelación de vuelos. El Gerente de Operaciones, en funciones de septiembre del 2011 al 30 de abril del 2013, dice en su informe que entregó en 2014: “la causa raíz principal por la falta de procedimientos y base legal se debe a que la empresa no dispone hasta la fecha de un orgánico estructural y funcional debidamente aprobado y en ejecución como empresa pública. A esto se suma que se abandonaron los procesos integrales de gestión administrativa, técnica y operaciones cuyos parámetros de medición eran los indicadores de gestión administrativa, técnica y operaciones, cuyos parámetros de medición eran los indicadores de gestión que se evaluaban periódicamente y que cada vez se iban fortaleciendo, a cambio se priorizó con los criterios personas de quien administró la empresa en el área técnica operaciones…”.

A los funcionarios de la Contraloría lo que más les impresionó, entre las causas de los retrasos, fue el segmento “rotación de quipos y tripulación”. Si en el 2012 fue el 3%, en el 2013 fue el 30% llegando, dice el informe, en el mes de septiembre de ese año a un pico del 64%. El 2013 es el año que registra el nivel de puntualidad más bajo: 79,71 %, siendo el mes de diciembre el peor de todos.

En examen establece que de los 208 juicios que la Dirección de Aviación Civil instauró en contra de TAME, el 57% fue por vuelos demorados, el 28% por vuelos cancelados y el 15% por operación de vuelos no autorizados. El 38 %  de los casos fueron justificados y archivados. El resto están impugnados y corresponden a un valor de 654 276 USD que TAME tendría que pagar si es condenada, dice la Contraloría.

El Jefe del Centro de Control de Operaciones encargados desde el 20 de abril del 2012 al 15 de enero del 2014 manifestó que no se logró evitar los atrasos y cancelaciones. Y dio razones: “por tener un Plan de Rutas superior a nuestros recursos humanos y materiales, la fiabilidad de aeronaves y un constante incremento de operación, sin tener recursos para hacerlo (…)”.

En conclusión los problemas mencionados en el informe “es por falta de una estructura orgánica y funcional en todas las áreas de la empresa como también haber abandonado el sistema integrado de gestión empresarial”.

El informe de la Contraloría dice que al no haberse fijado los deberes y responsabilidades de cada miembro del Comité de Puntualidad y del Comité de Itinerarios, así como el procedimiento de su funcionamiento, se limitó la evaluación y seguimiento de sus actuaciones. Ni siquiera se abordó el tema en sus reuniones y no hubo sanciones a nadie. El Gerente de Talento Humano informó a la Contraloría que “la sección nómina desconoce la generación de sanciones administrativas y no se han realizado descuentos por este concepto”. La Contraloría sostiene que fue tan caótica la administración de la empresa que “los justificativos presentados ante la autoridad aeronáutica no fueron documentos y no constan dentro de los puntos justificables por la Aviación Civil, lo que ocasionó que se ratifique en las multas”.

Compensaciones a pasajeros: Las pérdidas de TAME por atrasos y cancelaciones no solo tiene un costo en multas a través de juicios de la Aviación Civil. El examen de Contraloría estableció que las oficinas de Tame en Cuenca, Machala, Lago Agrio, Manta, Bogotá, Lima, Sao Pablo y Nueva York tuvieron que reconocer, por atenciones a los pasajeros víctimas de demoras y cancelaciones, un monto de 78 487 dólares durante el año 2013. En Quito hubo 568 vuelos demorados y la compensación a 55 356 pasajeros costó 49 820 dólares.

En total por gastos de atención generados por atrasos a pasajeros (sánduches, colas, hoteles…) se pagó 128 307 dólares en 2013. En esos gastos sobresale algo más de 15 mil dólares por multas en el aeropuerto de Bogotá y por hoteles por vuelos cancelados en esa ciudad. En Sao Paulo se pagó 29 mil dólares por “cambio de equipaje”.

Sobre este tema Contraloría dice: “TAME no tiene estandarizado un registro en todas las estaciones que permita identificar los costos relaciones con la atención entregada a pasajeros por demoras o cancelaciones de itinerarios. (Esto) ha originado que no se disponga de una información consolidada que permita evaluar el efecto económico y costo beneficio de las acciones tomadas para solventar la operación irregular”.

Según el informe, no se llevó una contabilidad adecuada sobre las multas pagadas. Las cuentas bancarias de la empresa llamadas “Demanda judicial DGAC” y “Valores por liquidar” no fueron conciliadas por la Gerencia Legal. Eso no permite conocer si el saldo que presentan las cuentas contables reflejan únicamente el valor de los juicios pendientes.

En resumen, Tame es una pequeña ventana que permite ver cómo se han manejado las empresas públicas.

El Gobierno ya tiene listo el golpe de Estado en la Andina

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Raúl Vallejo al fin ganó una contra César Montaño. Tras haber perdido 9-1 en las urnas, usó su voto en el Consejo Superior de la Universidad Andina Simón Bolívar, reunido en Sucre (Bolivia) este 22 de febrero, para contribuir a dar, en los hechos, un triple golpe a su contendor. Ese Consejo nombró a Jaime Breilh rector interino, autorizó al Presidente del Consejo Superior para que convoque a consulta previa para designar un nuevo rector de la Andina, y cambió el reglamento para esa consulta. En una palabra, dio cuerpo al esquema que el gobierno ecuatoriano planteó para virar a su favor la crisis creada con la derrota de Raúl Vallejo y el hecho de que César Montaño incumpliera con una transitoria de la Ley de Educación Superior que no estaba vigente cuando inscribió su candidatura: haber obtenido el doctorado en la misma universidad.

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Raúl Vallejo perdió estruendosamente contra César Montaño. Pero luego con su voto en el Consejo Superior de la Andina ayudó a tumbarlo.

En esa reunión, ese Consejo Superior creó un mecanismo de transición que incluye a Jaime Breilh, a quien Montaño encargó la rectoría. Pero le puso un plazo de treinta días durante los cuales preparará la consulta para nombrar al nuevo rector.

La resolución del Consejo Superior está firmada por cinco de los 10 miembros. Decisión espuria, dice Montaño quien recuerda que debía haber sumado por lo menos 6 votos. “(…) Se reúnen los señores parlamentarios andinos más los elegidos por ellos mismos, que son cinco de diez votos, y deciden sin tener mayoría, sin tener ni quórum –dijo Montaño a 4pelagatos–. Y en esas decisiones no participa ningún representante de la Universidad, ni los rectores de Bolivia y Ecuador ni los representantes de los profesores de Bolivia y Ecuador. ¿Qué consejo superior puede ser ese que actúa sin la representación de la propia Universidad?”.

No obstante, ese Consejo Superior decidió aprobar y expedir un reglamento para realizar una “consulta previa a la designación de rectores de las sedes de la Universidad Andina Simón Bolívar”. El nuevo reglamento reforma al que había sido reformado, para el mismo propósito, el 23 de julio de 2015. Sus disposiciones ponen punto final a la elección directa y secreta del nuevo rector. No habrá inscripción de candidatos, tampoco campaña y papeleta.

El mecanismo es tan simple como impreciso: la Comisión de Consulta se limitará a levantar una lista de docentes que cumplan con los requisitos. La publicará. Fijará los espacios donde se llevará a cabo la consulta que durará de 08:30 a 18:00. No se dice cómo se hará la consulta ni cómo se verificará el procedimiento. El resultado constará en un acta.

Ya hay un cronograma: empieza este 29 de febrero con la convocatoria a la consulta que está programada para el 17 de marzo. El 18, según ese documento, se designará el nuevo rector de la Andina.

En definitiva, el gobierno aduciendo incumplimiento a una transitoria de la Ley Orgánica de Educación Superior (LOES) acosó a César Montaño hasta sacarlo del cargo. Pero el 18 de marzo aceptará que su reemplazo sea escogido mediante un mecanismo que pasa por alto el artículo 55 de la misma ley. En ella se lee que, entre otras cosas, el rector de una universidad proviene de una elección directa, secreta y obligatoria de profesores, estudiantes, servidores y trabajadores titulares del centro.

Fue precisamente en una elección con esas características que Montaño arrasó con Raúl Vallejo, representante del gobierno. Ahora, no solo Vallejo ayudó con su voto a sacar del cargo a Montaño sino que aprobó un reglamento que aniquila la legalidad que creó su propio gobierno. Revolucionario, no?

Sabatina 464: que conste que Jorge Glas no es candidato a nada

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Jorge Glas no pierde la esperanza. Cuando Rafael Correa le encarga la sabatina, él despliega toda su simpatía y don de gentes sobre el escenario. Claro que al público asistente hay que llevarlo con engaños: muchos suben a los buses creyendo que van a ver al otro y nada en la convocatoria del partido ni en la propaganda oficial les permite imaginarse lo contrario. Si les anunciaran que el show estará a cargo del vicepresidente probablemente no irían. El caso es que ahí están y Glas no se detiene a pensar en esas cosas. Él se entrega lo mismo y se esfuerza por gustar. Habla cuanto puede de hornados y guatitas, encebollados y cebiches, pues en eso parece consistir su concepto de lo popular, y se muestra cuidadosamente risueño todo el tiempo. Sea por prescripción de sus asesores de imagen o por iniciativa propia, el vicepresidente mantiene la sonrisa congelada en el rostro mientras habla, lo cual confiere a su tono de voz aquella gentileza impostada de azafata de clase ejecutiva que lo convierte en un presidenciable de manual. Por lo demás, está claro que su afán por parecerse al jefe le demanda un gran trabajo. Es lícito imaginárselo educando la gestualidad ante el espejo o vocalizando lentamente sus discursos con el fin de obtener la modulación perfecta, aquella informal y traviesa manera de abrir una pausa milimétrica hacia el final de cada frase y rematar la última palabra en tonalidad mayor: “nuestros países… vecinos”; “han devaluado… su moneda”. Tan atractivo, tan seguro de sí mismo, tan dominante y tan suelto. Casi casi como el jefe.

El vicepresidente va directo al grano: “Adelante con ese video que me pidieron los compañeros del Diálogo… Ciudadano”, despacha ni bien empezado su monólogo. Se trata de una pieza audiovisual de antología: recopilación de los mejores momentos vividos por él en los desayunos familiares a los que ha sido invitado por supuestos ciudadanos espontáneos. Escenas de cordial camaradería y amistad sincera rematados por emotivos testimonios: “Es una persona amable, sencilla, extrovertida”, dice un ama de casa. “Es muy accesible, vino a mi casa”, confía un joven estudiante. “Yo lo veo como un amigo y eso es lo que admiro de él”, remata un profesional. “Me sentí bendecida”, se emociona una señora. Claro que Glas no esperaba nada de esto. Él no creyó que todo el video giraría en torno a su persona. Qué va. Él es un líder amable, sencillo y extrovertido. Si él pone a trabajar a sus asistentes para que le cuadren estos desayunos, los agenden y los organicen; si se toma la molestia de viajar a diferentes lugares del país con ese propósito; si se desplaza, además, acompañado de un equipo de filmación y producción de imagen para que lo registre todo en video… En fin, si hace todo eso no será para aparecer como protagonista de la cosa. Ni más faltara. Que ahora muestren un video donde nomás hablan bien de él y lo ponen por las nubes es, francamente, indignante para alguien tan falto de ambiciones. Por eso, una vez concluida la proyección, el vicepresidente se molesta con sus subalternos que no le avisan nada. “Oye –les reclama–, pero el video era para conocer más de la vida de ellos, jejé. No me vuelvan a hacer esto, compañeros”. Qué humilde, qué sencillo. No quiere que nadie se dé cuenta de que está en campaña.

Buena parte de la sabatina transcurre, previsiblemente, en el terreno de los sectores estratégicos, tan generosamente regados con dinero chino, que el vicepresidente tiene a su cargo. Las imágenes hablan por sí solas: Glas presionando un botoncito en un tablero de mando; Glas disponiendo por walkie takie la apertura de unas válvulas; Glas con casco de ingeniero caminando entre turbinas; Glas probando un simulador de vuelo diseñado por jóvenes emprendedores ecuatorianos; Glas ofreciendo explicaciones a un grupo de bien trajeados banqueros chinos de rostro inexpresivo… Sólo desentona la imagen bucólica y de profunda raigambre andina de Glas, en un páramo de Cotopaxi, rodeado de borregos (borregos propiamente dichos, de los que balan y dan lana, valga la explicación, necesaria en estos tiempos), imagen que él sabe explicar con frase guapachosa: “Soy más agricultor que eléctrico”. Olé. Está claro que no es candidato a nada.

Por lo demás, ha logrado el vicepresidente tal compenetración escénica con su jefe que ya es capaz de mostrar un idéntico nivel de desvergüenza. Como cuando dispone a la presidenta de la Corporación Financiera Nacional ahí presente que se le entregue un crédito industrial a un amigo. Así no más, por la jeta. O cuando cuenta que el gobierno, ahora que Esmeraldas tiene por fin un alcalde correísta, ha decidido entregar 130 millones a esa ciudad para financiar la construcción del tan postergado sistema de agua potable, y acusa al alcalde anterior, del MPD, a quien nunca entregaron ni medio centavo para un tubo, de “haber sepultado las esperanzas de este pueblo de tener agua potable”. “Tantas injusticias y tantas malas administraciones”, clama el vicepresidente con una jeta que, si se pusiera de pie, se la pisaría.

Otra cosa que aprendió de su jefe y parece haber perfeccionado a extremos poco usuales es la técnica de contarnos buenas noticias escamoteándonos las malas. Todo lo que él dice es tan bonito que prefiere no arruinarnos la experiencia sabatina mostrándonos la letra chica de las gestiones del gobierno. Dos ejemplos.

  1. La buena noticia: la empresa canadiense Lundin Gold firmó con el gobierno un acuerdo de condiciones económicas para la explotación minera del proyecto Fruta del Norte, prueba palpable de la confianza que inspira el Ecuador a los inversionistas extranjeros. El proyecto implica una inversión de mil millones de dólares y entrará en producción en 2019. Y lo que más le gusta a Glas: funcionará sobre el esquema de “anticipo de regalías”, que se resume en una frase: “págueme antes de que comience a producir”. ¿No es lindo? La mala noticia: La palabra clave de este acuerdo, palabra que el vicepresidente por supuesto no menciona, es deuda. Significa que en 2019, cuando esto haya terminado y probablemente algunos angelitos se encuentren lejos y forrados, el Ecuador tendrá que producir sus minas a cualquier precio para que la Lundin Gold se cobre la plata que está por adelantarnos. Claro que el vicepresidente nunca lo diría así tan feo.
  2. La buena noticia: un grupo de industrias ecuatorianas firmaron con el gobierno un acuerdo para incrementar el componente nacional en los insumos de las empresas públicas: Petroecuador, CNT, Celec… El Estado va a comprar 1.600 millones de dólares más a la empresa privada del país, con todos los beneficios derivados que esto implica en incremento de empleo, optimización de la capacidad instalada de las empresas y un largo etcétera. Buena parte de esas compras se emplearán para la construcción de la Refinería del Pacífico. La mala noticia: la palabra clave que el vicepresidente no menciona es, nuevamente, deuda. Esta vez del Estado a sus proveedores. Lo que Petroecuador, CNT, Celec y las demás empresas públicas ya le deben a la industria ecuatoriana acaso supera los 1.600 millones que ahora se piensa contratar. Significa que en un futuro cercano, cuando esto haya terminado y un nuevo gobierno del país probablemente se vea obligado a sincerarse y echar a la basura el proyecto de la Refinería del Pacífico, todavía habrá que conseguir 1.600 millones de donde sea para pagárselos a los proveedores embarcados en esta gigantesca farsa. Claro que el vicepresidente nunca lo pintaría de forma tan descarnada.

Al contrario: el vicepresidente lo dice todo muy bonito. Con la ayuda de la jovencísima directora de la Senplades, Sandra Naranjo, tan joven que apenas si conoce otra cosa en la vida que el gobierno correísta, nos muestra que el país acaba de inventarse. Que antes no había nada. Ni carreteras, ni electricidad, ni computadoras ni nada. Y ella, que aún no había nacido, lo confirma. Ternurita. Todo cabe en un sencillo cuadro: en la lámina en blanco y negro, el país de antes; en la lámina a colores, el país de ahora. Así: antes, “debilidad de políticas ambientales”; ahora, “fortalecimiento de políticas ambientales”. ¿No está claro? ¿No resulta incontrovertible?

“Los enemigos se preguntan cómo es que lo hacemos”, reta Glas al viento: “cómo es que la revolución ciudadana es tan fuerte. Cómo es que 16 millones nos apoyan”. ¿Cómo? No lo dice el vicepresidente. A lo mejor se lo guarda para más adelante en su campaña. Es un gran misterio, pero parece que el power point tiene que ver con todo.

Nexos entre MCSquared y el Gobierno siguen apareciendo

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Los nexos entre funcionarios del Gobierno de Rafael Correa y MCSquared, la oscura empresa de relaciones públicas radicada en Brooklyn que contrataba artistas para que participen en la campaña “La mano sucia de Chevron”, no dejan de aparecer. Ni de sorprender.

Ahora resulta que la persona que aparecía como contacto de MCSquared en su página web es funcionaria de la Secretaria de Comunicación, Secom. Se trata de Cynthia Zapata Solís que aparece en el directorio de la Secom de diciembre del 2015 como Directora Nacional de Gestión de la Comunicación.  Pero la historia de Cynthia Zapata Solís no es nueva.

Cuando se destapó el caso de MCSquared, Zapata Solís aparecía en la página web de esa empresa como contacto, según constataron varios medios en el año 2014. Para entonces, Zapata ya tenía antecedentes con el Gobierno. Antes había trabajado en el Ministerio de Ambiente. Incluso, en la edición del jueves 19 de septiembre del 2013 de El Telégrafo, Zapata aparece en una nota recogiendo crudo derramado en algún lugar de la Amazonia en una botella durante una visita de Rafael Correa. “Previo a la llegada del Mandatario ecuatoriano, Cinthya Zapata, del Ministerio del Ambiente, sumerge una botella de plástico que sale totalmente negra”, dice la nota del diario de Gobierno.

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En esta edición de El Telégrafo Cynthia Zapata aparece con una botella llena de crudo en sus manos.

Esta relación entre personas vinculadas a MCSquared y el Gobierno no es la primera en aparecer. Hace pocos días la publicación American Media Institute reveló correos electronicos atribuidos a Rafael Correa en los que le dice a Fernando Alvarado, entonces secretario de Comunicación, que María del Carmen Garay, propiestaria de MCSquared, ha sido amiga suya desde la infancia. “Esto a María del Carmen Garay, amiga mía desde la infancia, le queda recontra grande. Ya hemos hablado al respect”, aparece Correa diciendo en el mail colocado en la web por washingtonium.

MCSquared es una empresa radicada en Brooklyn que recibió 6,4 millones de dólares del gobierno ecuatoriano para llevar adelante una campaña de publicidad en contra de la petrolera Chevron. En los documentos., registrados en el Departamento de Justicia de los EE.UU., aparece como única propietaria María del Carmen Garay quien está casada con Danilo Rogiero, quien fue representante de la Secretaría Nacional del Migrante (Senami) en Estados Unidos y Canadá. Se sabe que ha sido allegado a Fernando Alvarado.

El otro empleado de MCSquared, Jean Paul Borja también ha tenido vínculos con el Gobierno pues ha aparecido firmando en el diario gobiernista El Ciudadano.

El trabajo de MCSquared se inscribe dentro de una estrategia que tuvo el gobierno ecuatoriano de promocionarse en el exterior y que habría costado al menos 10 millones de dólares entre el 2009 y el 2015. El contrato con MCSquared fue firmado por la entonces embajadora en Washington, Nathalie Cely, bajo instrucción de Fernando Alvarado. En un polémico informe la Contraloría dictaminó que no había nada de irregular en la contratación y trabajo de MCSquared.

De acuerdo a los documentos del Departamento de Justicia a principios de 2009 y finales de 2014, Ecuador había gastado en Washington un total estimado de 10.426.999 dólares en honorarios más 398.191,68 en expensas y gastos de representación, a través de 10 diferentes firmas de relaciones públicas y relaciones gubernamentales: Brown Lloyd James LDT, DTB Associates LLP, Fenton Communications, Foley Hoag, Humanitas Global Development, Patto Boggs LLP, Van Scoyoc Inc., McSquared PR, Ketchum Inc., y Delahunt Group LLC, esta última contratada pocos días atrás.

La firma que más dinero recibió de Ecuador fue precisamente MCSquared PR, que entre mayo de 2013 y abril de 2014 recibió un total de 6.408.800 dólares. Otra de las grandes beneficiadas fue Patton Boggs LLP (ahora llamada Squire Patton Boggs), que en un periodo estimado de 39 meses facturó un total de 1.847.932,88 incluyendo expensas. Brown Lloyd James, trabajó con el Gobierno ecuatoriano 18 meses. En ese periodo recibió un total de 848.264,13 dólares, lo que equivale a un pago mensual estimado de 46.602,72. Van Scoyoc Associates, Inc. por su parte, trabajó con Ecuador durante 6 meses, facturando un total de 218.578,52 dólares.

De acuerdo a información disponible en la página de Sunlight Foundation, estas firmas, que actuaron como agentes del Gobierno ecuatoriano, tuvieron un total de 685 contactos con el Gobierno Americano, la prensa internacional, u otros actores relevantes. 177 de esos contactos fueron en persona, 196 por email, 30 por teléfono, y 282 clasificados como “otros”. Quien más contactos realizó fue Brown Lloyd James con un total de 242, seguido por Fenton con 136, Patton Boggs con 133 y Van Scoyoc con 124.

Y tú cómo vas a colaborar con la revolución?

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Correa con nube de guardaespaldas en un recinto militar

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Demasiado inseguro parece sentirse Rafael Correa entre los militares. La víspera fue a sacar su nueva cédula de identidad en el Registro Civil de Naciones Unidas y Amazonas y llevó menos guardaespaldas que este viernes 26 a la Escuela Militar de Parcayacu. Tal cual. Iban seis a la carrera, tres a cada lado del Tiuna (esa especie de Hummer venezolano que usa para sus entradas triunfales), dos a bordo con él, de pie, a sus espaldas, y otro sentado adelante junto al chófer. Con el auricular en la oreja, el traje oscuro, la camisa blanca, la corbata roja, alguno con la manta blindada propia de las ocasiones peligrosas, se desplazaron todo el tiempo junto al presidente, rodeándolo y mirando ostensiblemente a todos lados, la mano próxima al interior de la chaqueta como si la amenaza fuera inminente, listos para defenderlo de… ¿los militares?

La ceremonia de cambio de mando de las Fuerzas Armadas estuvo plagada de mensajes políticos verbales y simbólicos. La transmisión de El Ciudadano TV, ese órgano de propaganda correísta que pagan los contribuyentes, fue bastante selectiva. No mostró, por ejemplo, a los militares en servicio pasivo cuando permanecieron sentados (sólo ellos) en el momento en que el presidente arribaba a la gran tribuna. La cámara se mantuvo instalada de tal manera que los funcionarios del gobierno (ministros, subsecretarios, asambleístas, procurador, contralor, fiscal, miembros del Consejo de Participación Ciudadana, de la Judicatura y un largo etcétera) ocuparan la mayor parte del tiempo toda la pantalla, aplaudiendo al presidente.

En el inmenso Campo de Marte formaban los bizarros cadetes con sus sables y sus uniformes de parada: penachos, botones, charreteras, palas, trencillas, cordones dorados… Todo tan elegantemente marcial y tan inquietantemente prusiano. A un costado de la gran superficie de cemento, justo frente a la tribuna, la consigna “Por tu valor la Patria existe”, escrita con grandes letras de bulto, parece haber sido colocada para recordar a las autoridades civiles el altísimo concepto que los dueños de casa tienen de sí mismos.

Mensaje político para buenos entendedores: entrega de un pergamino de reconocimiento al soldado Carlos Alfredo Bastidas, ex combatiente de Palupali, una batalla de la guerra del 41. Mire usted, señor presidente, que en esta institución cuajada de héroes ya dábamos la vida por la patria cuando su madre no pensaba ni en parirlo. Entra el anciano trabajosamente, asistido por dos acompañantes que lo sujetan de los brazos, y Correa le soba las mejillas con ambas manos como si estuviera de visita en un asilo en tiempo de campaña electoral. Resplandor de flashes fotográficos. Clic, clic.

Las cámaras de El Ciudadano TV, especialistas en acosar a las personas, se engolosinan enfocando al coronel Mario Pazmiño, el jefe de inteligencia militar en los días del ataque de Angostura, como para recalcar a su audiencia la perversidad del lado oscuro de la fuerza. Ya vendrá el presidente a llamarlo traidor a la patria. Por lo demás, la ceremonia se desarrolla con la formal solemnidad que manda el protocolo. Se anuncia a las unidades élite de 2015, altos oficiales las condecoran, una aflautada maestra de ceremonias lee el Decreto Ejecutivo que designa al nuevo Alto Mando de las Fuerzas Armadas, oficiales entrantes y salientes se cuadran por parejas, tocan su diana las cornetas, sobrevuelan los aviones supersónicos, izan los nuevos gallardetes en las astas de las tres ramas, en fin, lo de siempre. Lo importante vendrá luego, una vez cumplido el traspaso del mando y dado el parte respectivo al presidente, cuanto llegue el momento de los discursos.

Habla Luis Garzón, jefe saliente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. Dice “ataques injustificados”. Dice “intentos de desprestigiar a la institución”. Dice “brotes de politiquería e intereses personales”. A cada una de estas frases siguieron sonoras ovaciones, vivas y gritos de aliento. También entre aplausos se queja por el rancho, de apenas tres dólares al día para desayuno, almuerzo y merienda. Opina que lo más importante para un militar es el reconocimiento de sus subalternos. Y se manda, sobre todo, dos molonazos dirigidos a la tribuna de autoridades civiles. Uno: “Juramos defender a la Patria en el pueblo, pues la Patria es el pueblo y nada debe estar sobre su decisión democrática y soberana”. Dos: “Las Fuerzas Armadas han sido y serán siempre la columna vertebral de la nación. Trascienden circunstanciales liderazgos, veleidades políticas o personalismos. Representan la historia y constituyen el futuro del Ecuador”.

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Sin esfuerzo aparente, Rafael Correa compone el más simpático de sus gestos.

Habla Oswaldo Zambrano, el nuevo jefe del Comando Conjunto y dice, básicamente y con un tris más de diplomacia, lo mismo. Que la obligación principal de las Fuerzas Armadas (entiéndalo quien quiera) es proteger los derechos, libertades y garantías de los ciudadanos. Que le preocupan “las voces que desconocen la historia y tratan de socavar la unidad y atentar contra el prestigio de la institución”. Que las Fuerzas Armadas, “más allá de intereses y comentarios”, son “el bastión inexpugnable de la Patria”. Y que “es imprescindible que recobremos el espíritu de respeto. Exigimos respeto”. Ovación, vivas, gritos de aliento. Se viene abajo la tribuna.

No pudo evitar El Ciudadano TV que los aplausos dirigidos a Rafael Correa, quien habló a continuación, sonaran lánguidos y tímidos en comparación con lo que acababa de escucharse. Y tampoco pudo evitar que el presidente contara lo que tanto se esforzaron sus camarógrafos en ocultar: que alguna gente protestó (“los de luto”, dijo Correa) y que varios generales del servicio pasivo (“malcriaditos”) se levantaron y abandonaron el lugar cuando el presidente se preparaba para iniciar su discurso. Si el presidente fuera periodista de El Ciudadano ya lo habrían echado.

Rodeado de guardias de seguridad que lo protegían celosamente, como si avanzara entre filas enemigas y no en medio de oficiales de sus propias Fuerzas Armadas, el presidente llegó hasta el podio de los oradores y habló poco más de treinta minutos. Su discurso fue una montaña rusa emocional en cuyo trayecto se desgañitó, desorbitó los ojos, se volvió a atribuir el inexistente cargo de “comandante en jefe”, e hizo toda clase de aspavientos. Pero sin telepronter Correa no es Correa. No está cómodo.

Todo lo que dijo puede ser entendido como un esfuerzo por poner a los militares en su sitio. Habló con la profunda indignación que le producen todas aquellas cosas de las Fuerzas Armadas que ha socapado por nueve años: las diferencias injustas con la sociedad civil, los privilegios, las inequidades, el rancho miserable del que dijo no haber tenido noticia hasta la fecha, la desproporción de algunas jubilaciones, tantas y tantas miserias que va a empezar a cambiar por decreto, desde las desorbitantes cesantías subsidiadas por el Estado hasta la calidad de las vajillas en que comen los altos oficiales. Se acaba de enterar de tantas cosas el Presidente, en éste, su último año de gobierno, que apenas si le queda tiempo para ejecutar la revolución que las Fuerzas Armadas necesitan. Lastimita.

A la ceremonia en el Campo de Marte siguió un coctel bajo techo que no fue transmitido por los medios correístas pero es posible imaginarlo lleno de tensiones, caras de palo, gestos diplomáticos y probables indirectas. La frialdad con que los oficiales estrecharon la mano (es un decir) del ministro de Defensa Fernando Cordero, por ejemplo, debe haberse multiplicado al infinito después del discurso pronunciado por Correa. Un discurso que sus fanáticos ya califican de “histórico”, como tuiteó el ministro de Cultura Guillaume Long, irredento groupie del comandante en jefe. Histórico, en efecto. A estas alturas semejante título no debe significar mucho. Desde que Correa está a cargo, la historia es cualquier cosa.

La batalla sospechosa de Correa contra los militares

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Dos visiones: Rafael Correa resumió así las contradicciones que tiene con las Fuerzas Armadas. Por supuesto, no lo dijo de esa manera. Endosó las diferencias a Luis Garzón Narváez, antiguo jefe del Comando Conjunto. Lo nombró por el apellido. Explayó esas diferencias y hasta se comprometió a emitir decretos para paliar lo que son, a sus ojos, privilegios de los oficiales. Sus salarios, sus cesantías, sus clubes, su vajilla… Pero también sus concepciones. Por ejemplo, creerse la columna vertebral de la nación.

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Rafael Correa ayer durante la ceremonia de Parcayacu. Fotos de la Presidencia de la República.

Correa nombró al antiguo jefe del Comando Conjunto. Pero es obvio que su discurso arropa la doctrina, las concepciones y las prácticas de la institución militar. Basta cruzar los discursos del comandante saliente y del entrante, Oswaldo Zambrano Cueva, para comprobarlo. Un poco más explícito el primero; más diplomático el segundo, pero en el fondo lo mismo. Los dos mostraron que las Fuerzas Armadas vienen históricamente de lejos y trascienden los liderazgos políticos pasajeros. Los dos hablaron de los mismos valores y principios. Los dos señalaron a aquellos que, en sus palabras, buscan socavar la unidad militar, atacan la institución en forma injustificada y atentan contra su prestigio. Los dos insistieron en que las Fuerzas Armadas vienen del pueblo, defienden al pueblo y se deben a él. Los dos repitieron que la institución defiende, como dice la Constitución, los derechos, las libertades y las garantías de los ciudadanos… Los dos dijeron, en fin, que la institución militar es, entre las instituciones, la que goza de mayor popularidad y credibilidad en el país.

El Presidente habló de dos visiones. E incluso relacionó aquella que critica con lo que llama “viejo país”. Es evidente que aquello que dice (él lo atribuye a un hipotético “nuevo país”) no choca con lo que piensa el antiguo jefe del Comando Conjunto: choca con las Fuerzas Armadas. Y esto reaviva un debate político que el Presidente emprende solo y a deshoras con una institución militar que hace oficio de convidada de piedra. De víctima propiciatoria.

La institución militar, como la sociedad en su conjunto, requiere transformaciones. Ese debate se inició, en ciertos sectores académicos, políticos, periodísticos y militares, hace 15 años. Debate incipiente pero que buscaba abrir la sociedad militar a la sociedad civil. Debate en el cual se habló de modernización de la institución militar, de sus eventuales privilegios, de sus empresas, de la necesidad por parte de los civiles de conocer lo que ocurría puertas adentro en los cuarteles y elevar la política de defensa al nivel político que debe tener. El correísmo no avanzó un ápice en esta dirección y, por el contrario, ignoró los trabajos que se hicieron entonces.

Nueve años de gobierno después, Correa parece descubrir la sociedad militar. Nueve años en los cuales ni siquiera sabía que el presupuesto para el rancho de los soldados es de tres dólares diarios. Eso vuelve sospechosa la vía que escoge para supuestamente cambiar la institución militar. Es evidente que hay cambios que hacer en Fuerzas Armadas. Es evidente que su gobierno no los ha hecho. Por ejemplo, él mismo ya reconoció que hay empresas militares que en vez de haber sido privatizadas fueron entregadas al Issfa. La política de homologación salarial, de la cual ahora se queja, fue aceptada y ejecutada por su gobierno; incluso adelantada un año.

Lo reprochable no es que el Presidente señale la necesidad de hacer ajustes en Fuerzas Armadas. El primer problema es la forma como los quiere hacer: planteando a la patada un mano a mano político a los militares en el cual tiene todas las de ganar. Y el segundo es la motivación: sacar partido proselitista usando su esquema (que requiere un ring y un contendor) en un momento particularmente álgido para él. Usar a las Fuerzas Armadas para salvar los muebles electorales de Alianza País es la mejor prueba de que Correa no corre tras una reforma institucional para las Fuerzas Armadas. Eso es lo que dice. Pero igual dijo cuando atacó al periodismo bajo el supuesto falaz de modernizarlo y profesionalizarlo: lo destruyó casi por entero.

El gesto de Correa, que sus fans saludan como una actitud histórica, se puede anunciar como una guerra perdida que hace con una institución que es de doble filo, en el campo político, para el poder. Correa ya no tiene el tiempo político para desmontar el imaginario que ancla la relación de la sociedad con los militares. No por nada esa institución sigue siendo la mejor valorada por la opinión que, en momentos de crisis, la ha visto más como una aliada de sus derechos e intereses que como un enemigo. Querer granjearse el apoyo de los soldados contra los oficiales se antoja una empresa compleja en una institución que tiene, como característica mayor, la jerarquización. Y, por último, entre otras cosas, la operación del Presidente luce más como un gesto político desesperado que como una decisión sosegada y madura para introducir cambios en una institución que, precisamente, huye de la improvisación y el caos.

La batalla que dice querer dar esta vez se antoja sospechosa y a deshoras.

La tensión gobierno-militares no baja

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Las expectativas de algunos (que los militares intervengan) y los fantasmas de sectores del gobierno (que los militares intervengan) han construido un clima de tensión que ahora marca el relevo de mando militar previsto para mañana en Parcayacu. Las señales de nerviosismo e inquietud fueron evidentes hoy. A tal punto que el secretario de Comunicación, Patricio Barriga, salió en la mañana a negar lo que afirmaba un documento que circulaba en redes. En él se lee que el presidente Rafael Correa no asistirá a las ceremonia de relevo del alto mando militar. El documento está firmado por Oswaldo Zambrano, jefe del Comando Conjunto y estaba dirigido al Comandante General de la Fuerza Terrestre.

Documento que circulaba ayer en redes sociales.
Documento que circuló ayer en redes sociales.

La aclaración de Barriga se realizó en una declaración hecha al diario El Comercio. Es evidente que salió a contrarrestar los comentarios que se desataron sobre todo en redes sociales y en ciertos círculos de militares activos y pasivos por la eventual ausencia del jefe de Estado. El Presidente destituyó la anterior cúpula por haberse hecho eco del descontento que se creó en el estamento militar por el descuento de 41 millones de dólares de las cuentas del Issfa.

No fue únicamente el documento que circuló lo que avivó las conversaciones en las redes sociales. Oficiales en servicio pasivo mostraron su molestia ante la noticia que les llegó -no oficial- de que a la entrada de Parcayacu solo se dejará ingresar a personas con invitación. No lo entienden, pues consideran que por tradición cualquier militar en servicio pasivo puede entrar al recinto. “Esa es nuestra casa y no necesitamos invitaciones”, le dijo a 4Pelagatos un coronel en servicio pasivo. El oficial dijo que se había enterado de que el Ministerio de Defensa había pedido alrededor de 200 invitaciones para que asistan partidarios del gobiernista Alianza País. Este dato no pudo ser confirmado oficialmente.

Fuentes cercanas al Ministerio de Defensa dijeron  que ciertos oficiales en servicio activo han manifestado su temor de que el Presidente hable en malos términos de las FF.AA. durante su discurso.  Eso sería considerado una afrenta “en su casa”. Existe la sensación de que el gobierno quiere seguir manejando políticamente la relación con Fuerzas Armadas. Una prueba que se da es la intervención de Fernando Cordero, ministro de Defensa, quien a la salida del Tedeum por los 187 años de la Batalla de Tarqui y Día del Ejército Nacional,  dijo que los militares no están preparados para “cuidar a las personas e incluso al presidente de la República”. Cordero hizo referencia a la creación de un organismo de seguridad por fuera de las FF.AA. y de la Policía. Este tema, que crea roncha entre los militares, no es nuevo. El mismo presidente Rafael Correa lo había lanzado en un enlace sabatino en octubre del 2013. En ese entonces, Correa dijo que quería, con la nueva Ley de Seguridad, ‘hacer un cuerpo especializado de seguridad de altas autoridades del Estado’, destinado a la protección.

Correa destacó entonces el trabajo de los militares pero indicó que tienen otra formación ‘porque acostumbran a enfrentar al enemigo, mientras que la seguridad presidencial tiene que estar en contacto con los ciudadanos’. En ese año también había respondido las críticas, hecha tanto en sectores militares como en la sociedad, de que quería era crear una guardia pretoriana. Por qué Cordero resucitó ese tema justamente en este momento? La pregunta volvió en los círculos de ex militares que miran con malos ojos la politización a la que recurre el régimen en estos casos. De la misma manera, hablan de la forma poco institucional en que, a sus ojos, el Ejecutivo ve las ceremonias militares. “No va a estos actos -dijo un ex general- pero sí tiene tiempo para almuerzos trascendentales… Por ejemplo con Emelec o cenas con Miguel Bosé”.

La ceremonia en Parcayacu estará marcada por esta tensión alimentada, últimamente, por el problema de la venta de unos terrenos del Issfa al Ministerio del Medio Ambiente. Ayer, 24 de febrero, hubo precisamente por ese motivo un plantón de militares en retiro en Riobamba.

Un grupo de militares retirados hicieron un plantón en Riobamba para reclamar por el tema del Issfa.
Militares retirados hicieron un plantón en Riobamba para reclamar por el tema del Issfa.

El Estado movió todo su aparato para tumbarlo

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César Montaño ganó de forma aplastante a Raúl Vallejo el rectorado de la Universidad Andina Simón Bolivar. Sólo ejerció el cargo tres semanas porque el gobierno le hizo la vida imposible. Esta es su historia, tal como la contó a 4pelagatos.

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