Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Category archive

La Info - page 95

Virgilio Hernández: la quiebra ética es tu tragedia

en La Info por

Virgilio,

También tú haces un intento vacuo para ocultar, tras un manto de retórica revolucionaria, la realidad de la corrupción. Decir que hubo corrupción en el pasado no empata el partido. Habla de un hecho que ustedes han socapado: que los gobiernos que se eternizan en el poder y hacen esfuerzos inauditos por administrar en la opacidad, como este del cual haces parte, terminan hundidos en la corrupción.

FullSizeRender-14

No es raro que trates de poner el caso Lula donde no está. Rafael Correa lo viene intentando en las sabatinas. El presidente es –ya se sabe– omnisciente. Desde aquí no solo determinó que Lula da Silva, ex presidente del Brasil, es impoluto. Sabe que las acusaciones por corrupción que le siguen en su país han sido montadas por los poderes fácticos. Sabe incluso quiénes son el fiscal y el juez que lo quieren condenar: O Globo. Un holding de prensa. Le quieren hacer lo mismo que le hicieron a Cristina Fernández –dijo en la sabatina– dando una prueba irrefutable de que también conoce lo que pasa en Argentina. Sobre todo colige que las historias de corrupción abominables que hay sobre los Kirchner, consignadas en libros y programas de Tv., son otra falacia inventada por otro grupo de prensa: Clarín.

Tú debes haberlo oído. No es que Lula sea corrupto, que se haya prestado a tráfico de influencias, que haya aceptado que a su hijo le paguen dos millones y medio de dólares por hacer un estudio sobre deporte, copiado de Wikipedia. No. Él es culpable –dijo el Presidente– porque los jueces no aguantan la presión de los esos medios. E hizo un anuncio: “lo mismo nos querrán hacer aquí”. Es obvio: personas impolutas como las que tú conoces, los business men, siempre son  víctimas de una prensa mediocre que derrama saliva, se confabula con la derecha y crea realidades inexistentes. Correa lo dice y debe saber de qué habla: sigue diciendo, por ejemplo, que el gobierno no le debía nada a Solca. Y lo dice tras haberle pagado $15 millones y haber enviado a la ministra de Salud a concertar cifras: ella ya reconoció $50 millones más y las cuentas no están cerradas. Así construye el Presidente sus verdades.

Él y todos ustedes, además de omnicientes, se creen originales. ¿No saben que antes de ustedes, Hugo Chávez y Kichner (que se derretía antes las cajas fuertes) repitieron hasta el cansancio que eran seres pulcros? Nadie explica cómo sus familias y parientes resultaron multimillonarias. Ahora Lula hace la misma extorsión al electorado brasileño. Seguramente lo has visto hablar ante los sindicalistas de su país. Lula, el mismo que cobra un millón de dólares por una conferencia -a cambio de tráfico de influencias-, el mismo que recibió un apartamento lujoso de tres pisos que figura en el caso de corrupción de Petrobras, juega a la perfección el rol de perseguido por los poderes que tú llamas fácticos: mecánico sencillo, despreciado por los ricos, irrespetado… Por supuesto, la galería que lo oye y lo aplaude no puede imaginar la mutación que sufrió uno de los líderes más populares y más respetados del planeta.

Se habrá entendido: basta con que Lula, como Chávez antes o Maduro ahora, digan que son de extracción humilde para que se vuelva sencillamente impensable acusarlos de corrupción. Basta con que digan que son revolucionarios o hacen una revolución ciudadana, para que logren esa intangibilidad que proporciona ser de manos limpias y corazones ardientes. Pero, claro, Lula, Correa y ustedes todos, agregan un imaginario para ponerse a buen recaudo de los malvados poderes fácticos: ustedes luchan por la democracia, la equidad, la justicia… Sobrentendido: aquellos que les exigen transparencia, aquellos que pretenden investigarlos, aquellos que con evidencias (como en el caso de Lula) pretenden que respondan por sus corruptelas, son -no pueden ser- sino aquellos que no son demócratas y luchan por la inequidad y la injusticia. La cuerda es de esparto pero con ciertas dosis de victimización se vuelve apetitosa para su electorado. Eso creen.

No hay corrupción, ¿cierto Virgilio?, solo poderes fácticos. Qué fácilmente has llegado, también tú, a esconderte tras las palabras para eludir las consecuencias de esa sed imperial por eternizarse en el poder. Tú, Correa, los business men, defienden a ojo cerrado a Lula. Se supone que las raterías en Petrobras (que son las que más se conocen del Brasil, pero no son las únicas) se cometieron solas. ¿Qué dirías si Lula se dijera de derecha?

Tu posición, que es la de Alianza País, lleva a otra reflexión, quizá la más importante: la quiebra ética de los proyectos que ustedes defienden supuestamente porque son de izquierda. Incluido el de ustedes. Han llegado al mismo punto de los gobiernos del pasado que, con otra retórica, hicieron lo de Chávez y Lula. Y también acusaron a los poderes fácticos pensando en escapar a los jueces.

Ustedes hablaron de revolución creyendo que todo se limita a los índices sociales. Algunos están mejor gracias a la bonanza petrolera. Pero otra vez olvidaron que el pensamiento progresista, además de la lucha por justicia, la equidad y el respeto de los derechos humanos, agregó un factor fundamental para el ejercicio del poder: la ética. La transparencia. El convencimiento de que la sociedad civil tiene que controlar al poder político. Y no al  revés. Esas son  algunas de las enseñanzas que dejó Václav Havel a la nueva izquierda. Tu revolución ha hecho exactamente lo contrario. Tapar, tapar, tapar… porque algo quedará en los bolsillos de los corruptos. Tu revolución es exactamente la restauración de lo peor que hizo la llamada partidocracia. Y lo es porque los gobiernos que ustedes defienden –y tu gobierno– crearon las coartas retóricas y políticas y sobre todo los mecanismos institucionales para administrar en total opacidad y en total impunidad.

Eso es lo que defiendes, Virgilio, tras tus ataques, nada originales por cierto, a los poderes fácticos. Clamas que hay que regularlos queriendo decir que hay que inmovilizarlos, amordazarlos, perseguirlos. Regularlos, en el nuevo diccionario que han inventado, es hacer lo que hace tu gobierno: tener una fiscalía a la orden, una justicia sumisa, una prensa que hace odas al amo de turno. El poder de los Correa, Baroja, Glas… que persigue a una Comisión Anticorrupción hasta por escribir cartas pidiendo que, por favor, indaguen ciertos casos que huelen mal en tu gobierno. Se comprende por qué el Presidente no entiende -al parecer tú tampoco- que en Argentina y, más en Brasil, los jueces tienen margen de maniobra para investigar también a los nuevos corruptos que parió el socialismo del Siglo XXI. Y todas las revoluciones ciudadanas juntas.

La quiebra ética, Virgilio, es la mayor tragedia de la supuesta izquierda a la cual dices pertenecer. De eso también te harás cargo cuando todo esto haya terminado.

Con la cordialidad de siempre,

Foto: agencia Andes

Gabriela Rivadeneira y su impresentable nuevo amigo

en La Info por

Lo único que se entiende del viaje de Gabriela Rivadeneira a Bielorrusia es su candor. El candor que exhibe en cada una de las muchísimas fotos que ha puesto en su cuenta de Twitter o que circulan en los medios de la Asamblea Nacional que preside y de la prensa oficial bielorusa que debe ser lo más parecido que hay en Europa a los medios “públicos” ecuatorianos.

Captura de pantalla 2016-03-29 a las 9.31.22 a.m.
Foto de la agencia oficial bielorusa Belarus News. Gabriela Rivadeneira exhibe su infinito candor durante la visita.

Porque aparte de ese candor y de esa alegría que se le ve brillar en los ojos y hace que parezca colegiala en su primer intercambio internacional, el resto es incomprensible. O casi incomprensible para ser más exactos porque, en honor a la verdad, un “affaire” así de apasionado como el que existe entre el gobierno de Rafael Correa y el del “último dictador de Europa“, Alexander Lukashenko, debe tener fuerzas poderosísimas que lo alimentan y que únicamente sus protagonistas conocen.  Quizá el asambleísta Virgilio Hernandez, que la acompañó , sepa algo más.

Si no ¿cómo entender que la presidenta de la Asamblea haya escogido a la única dictadura europea (asumiendo incluso que Rusia sea una democracia) para hacer un viaje oficial?

Las razones que la prensa oficial ecuatoriana y bielorrusa exhiben para este acercamiento parecen nimios si se compara con lo que significa para la imagen del país estrechar lazos con un régimen impresentable.  El anuncio de que Ecuador está colaborando para que a través de estos contactos de Gabriela Rivadeneiera,  Bielurrusia se convierta en observador del Parlatino hace flaco favor a la ya estropeada imagen del Ecuador y del propio Parlatino.  Eliminación de visas, acuerdos para “mecanizar” el campo ecuatoriano (cosa que tiene un dejo estalinista de terror), proyectos petroleros y eléctricos así como acuerdos comerciales con uno de los países que menos le puede aportar al comercio ecuatoriano y que actualmente atraviesa una crisis económica monumental lucen como simples pretextos para algo más. ¿Qué? Difícil saberlo.

Lo que se sabe es, básicamente, lo que registran los medios y las redes sociales que muestran al Ecuador como uno de los poquísimos países que están dispuestos a exhibirse públicamente con el más sórdido y tenebroso líder europeo. Como señala la prensa independiente y casi clandestina de ese país, únicamente países con cuestionadas credenciales democráticas como Serbia, Azerbaiján, Vietnam y Turkmenistán tuvieron el estómago para hacer visitas oficiales a Bielorusia durante el año pasado.

Si el acercamiento inicial entre Correa y Lukashenko en el 2012 se explicaba (¿explicaba?) como parte de una alucinada estrategia de la Venezuela de Hugo Chávez y del Irán de Mahmud Ahmedineyad para construir un mundo multipolar, lo de ahora no tiene siquiera esa lógica. Con Venezuela en ruinas y sin política internacional posible y con un Irán más interesado en mejorar sus relaciones con EE.UU. que en fortalecer lazos con estados parias, los acercamientos con Lukashenko lucen más absurdos que nunca.

Captura de pantalla 2016-03-29 a las 9.28.13 a.m.
Rivadeneira durante su intervención en la Academia de Administración Pública en Bielorrusia. Acá dijo que el nivel de educación en ese centro, bajo la dirección del presidente de Bielorrusia, es alto.

Gabriela Rivadeneira debería saber que, como funcionaria pública ecuatoriana, es responsable de defender la imagen de su país y de la sociedad a la que representa oficialmente. Hacer de Bielorrusia el eje de un viaje internacional lastima la memoria histórica del Ecuador. Ya lo hicieron Rafael Correa, Jorge Glas y otros funcionarios como el ministro de Agricultura Javier Ponce, que acaba de recibir a su homólogo bieloruso para firmar acuerdos para “mecanizar” el campo ecuatoriano.

Rivadeneira y todos ellos tarde o temprano sentirán, o alguien les hará sentir, la responsabilidad de haber manchado la imagen de país que les paga el sueldo.

Última hora: Ecuador cambia de capital económica

en Caricaturas/El Humor/La Info por

Chamorro cuenta los cambios que hay en el pénsum académico tras la romería que hubo en la llamada Semana Santa…
Sigue leyendo

271 millones por apenas 4 años de Ministerios Coordinadores

en La Info por

El gobierno ecuatoriano, hasta que asumió Rafael Correa, tenía 16 ministerios y la Secretaría de Administración que coordinaba el trabajo que esos organismos hacían.

Cuando Correa asumió el poder, una de las primeras cosas que hizo fue crear los ministerios coordinadores que, en un principio, fueron siete y ahora son seis: el Ministerio Coordinador de Desarrollo Social, Ministerio Coordinador de Sectores Estratégicos, Ministerio Coordinador de Seguridad, Ministerio Coordinador de Política Económica, Ministerio Coordinador de Producción, Empleo y Competitividad, Ministerio Coordinador de Conocimiento y Talento Humano.

Además, creó 8 ministerios más con lo que pasó a tener 23 ministerios en total.

Actualmente, luego de algunos recortes, el Ecuador tiene 21 ministerios, 6 ministerios coordinadores y 11 Secretarías lo que lo convierte,  muy probablemente, en uno de los países con mayor número de ministerios del mundo.

¿Ha funcionado este sistema de administración con los ministerios coordinadores como eje? La respuesta depende de quien la haga. El gobierno sostiene que sí porque, según dicen sus funcionarios, los ministerios coordinadores han permitido que haya una coordinación autónoma que libera al Ejecutivo de hacer el seguimiento a los ministerios. En el 2008, Ricardo Patiño destacaba la importancia del nuevo esquema y decía que “permite lograr una adecuada comunicación entre los Ministerios para tener efectividad, eficiencia, en la función pública”.

Los críticos, en cambio, sostienen que lo único que se ha hecho es complicar los procesos y encarecer la administración pública.

Pero para cualquiera de las dos aproximaciones la gran pregunta sigue siendo ¿a qué costo?

El sábado 17 de mayo del 2007, Rafael Correa en su enlace sabatino 69, emitido desde Lima, Perú, prometía que el nuevo esquema no aumentaría ni burocracia ni costos. “Se me ha acusado de haber aumentado la burocracia porque creamos algunos Ministerios de Coordinación, yo le aseguro al pueblo ecuatoriano, que voy a acabar mi gobierno con menos burocracia y que van a ser recortes dolorosos, a mí no me gusta jugar con el trabajo de la gente, pero tengo que velar por el bien común”.

Evidentemente, Correa no ha cumplido su palabra. Actualmente, los seis ministerios coordinadores tienen 770 cargos según los datos de enero del 2016, muchos más de los 540 cargos que se crearon en julio del 2007 cuando recién se articulaban estos nuevos organismos.

Los sueldos que suponen los 770 cargos en realidad no es lo que más ha incrementado el gasto público con la existencia de estos ministerios.  Si al pago de sueldos se aumentan los gastos operativos y las inversiones que hacen estos seis ministerios coordinadores se tiene un costo muy significativo. El 2015, sumando los presupuestos de todos estos ministerios, al Ecuador le costó 55’189 031 dólares la operación de este sistema de seis entes coordinadores. Para el 2016, con los cortes anunciados, se prevé  un gasto de 38′ 603 789 dólares. Una reducción importante que, sin embargo, no elimina un gasto significativo para una economía pequeña como la ecuatoriana.

Pero las cifras alcanzan proporciones descomunales si se ve lo que ha costado este sistema al menos en los últimos tres años, que es el período que está documentado en las páginas de “transparencia” de las oficinas públicas. Si se suma lo que estos seis ministerios le han costado al país desde el 2013 la cifra alcanza una dimensión colosal: 271′ 369 544 dólares.

A la luz de esta cifra, la pregunta sobre la relación entre costo y beneficio se vuelve casi inútil. Es evidente que con 271 millones y pico de dólares no se ha logrado revolucionar el sistema administrativo del Estado ecuatoriano. Por mucho que se haya mejorado, si ese es el caso, jamás lo que significa esa montaña de dinero.

Además, la creación de esos ministerios no solo supuso la creación de cargos burocráticos. Estos organismos causan gastos que son particularmente costosos. Por ejemplo, el Ministerio Coordinador de Desarrollo Social necesitaba un edificio para funcionar y la solución que se halló fue alquilar un edificio en la calle San Gregorio. ¿Qué cuánto cuesta este arriendo? Nada menos que 22 500 dólares al mes.

Edificio san gregorio
Captura de pantalla donde se ve lo que el Ministerio Coordinador de Desarrollo Social paga por un local

Ese mismo ministerio, en el 2015, para un proceso de “fortalecimiento de la arquitectura” de los funcionarios pagó, por ejemplo, la nada despreciable suma de 246 422 dólares a la firma Datamatium. Sin Ministerio Coordinador de Desarrollo Social es evidente que, al menos estos dos gastos, no hubieran sido necesarios.

Ni qué decir del Ministerio de Política Económica que, asimismo, tuvo la necesidad de encontrar una sede. Para solucionar ese problema logístico encontró espacio en el edificio Edifalva, en la República de El Salvador y Portugal, en Quito, que a los contribuyentes le cuesta 31 446 dólares mensuales.

 

Edifalva
Imagen del pago hecho por el alquiler de las oficinas del Ministerio Coordinador de la Política Económica

 

El concepto de organismos que coordinen  a otro organismos puede sonar bien y hasta bonito cuando no incluya la posibilidad de crearlos con dineros públicos. El problema está en que todas esas decisiones que condujeron a la creación de esos ministerios implican el gasto de fondos que no pertenecen a los burócratas que tomaron la decisión de hacerlo. Con plata ajena, claro, todo es mucho más fácil.

Lo que cada uno de los Ministerios Coordinadores han costado desde el 2013

Produccion y Empleo

Política Económica

Seguridadç

Desarrollo social

Conocimiento y Taleno

Sectores estratégicos

Correa actúa en Piratas del Caribe

en El Humor/La Info/Memes por

Crudo Ecuador obtuvo la primicia: en el papel de Jack Sparrou, Correa declaró una guerra y Crudo Ecuador logró fotografiar cómo le fue en la primera batalla…
Sigue leyendo

Correa me quiere preso porque no quiere que le fiscalicen

en La Info por

Entrevista a Fernando Villavicencio, ex asesor del asambleísta  Cléver Jiménez. Los dos fueron  condenados a un año de prisión por calumnia contra Rafael Correa; pena que prescribió. Villavicencio denuncia que la Fiscalía, atendiendo un pedido presidencial, prepara una nueva instrucción fiscal en su contra.

El Presidente pidió al Fiscal, en la Sabatina de la semana pasada, reactivar su caso. ¿Cómo recibió esa exigencia?
Hay una constante en estos nueve años: las órdenes del poder se ejecutan en las demás instancias, principalmente en el plano de la justicia. Eso se ha confirmado en decenas de casos.

Hay un boletín de amigos suyos que asegura que la Fiscalía está a pocas horas de emitir una instrucción fiscal en su contra y también en contra de Cléver Jiménez. ¿Hay pruebas de esto?
Yo tengo información según la cual dos abogados asesores de la Presidencia de la República, Pedro Espinosa Andrade y Diego Guarderas Donoso, asesores que trabajan con Alexis Mera y que participaron en el allanamiento a mi casa el 26 y 27 de diciembre de 2013, se reunieron esta semana con la asesora del fiscal Galo Chiriboga, Elizabeth Gaibor, para preparar los términos jurídicos de la instrucción fiscal en mi caso.

¿Qué le permite dar esto como un hecho?
La información que tengo de esta reunión, en la que se encuentran trabajando la instrucción fiscal, es absolutamente confiable.

¿Instrucción que iría en qué sentido?
No pueden acusarnos por hackeo porque no encontraron pruebas. El propio asesor jurídico de la Presidencia confirmó que quien los hacheó fue la compañía Chevron y, además, el Presidente dijo, en tono burlesco que Cléver Jiménez ni siquiera podía prender una computadora. Entonces, la figura del hackeo no procede. Ese proceso está contaminado porque el propio presidente y Alexis Mera anunciaron, horas después del allanamiento, que tenían en su poder evidencias, lo cual significa que se rompió la cadena de custodia y el proceso quedó nulo.

El Presidente aludió en esa sabatina a hackeo de documentos privados.
Él dice verbalmente hackeo. Pero lo que está haciendo en este momento la Fiscalía es una nueva indagación previa con supuestos elementos nuevos o evidencias incautadas en el allanamiento. Toman los elementos de una acción nula, como fue el allanamiento, y lo validan en otra indagación previa, esta vez ya no por hackeo sino por difusión indebida de información reservada o privada.

¿Pero cuál? Porque nadie ha leído correos privados del Presidente o documentos públicos de la Presidencia.
Ellos están acusando a Cléver Jiménez como el autor directo y a mi como cómplice de haber enviado un boletín de prensa señalando que tiene información de un supuesto conflicto de intereses entre el bufete de abogados Foley Hoag, que fue contratado por la Procuraduría en el proceso contra Chevron y que trabajó para Chevron en Birmania. Esa información consta, supuestamente, en un correo electrónico de Alexis Mera al Procurador Diego García. Cléver pidió al Procurador, por oficio, que confirme si existía esa relación de Holey Hoag con Chevron en Birmania. Es ahí cuando ellos se alertan de que Cléver tendría información reservada.

¿Es a esa información reservada a la que se refiere el Presidente y no a correos personales?
Exactamente. Aquí viene un problema gravísimo, según me han dicho mis abogados: si el gobierno acusa de la difusión de información reservada, supuestamente contenida en correos electrónicos, se estarían pegando un tiro en el pie por el caso del hackeo y publicación de los correos electrónicos de Marta Roldós por parte del diario El Telégrafo y Orlando Pérez. Ahí sí se publicaron facsímiles de los correos electrónicos obtenidos fraudulentamente de la cuenta de Marta Roldós. En el caso de Cléver Jiménez nunca hubo tal publicación. Solo se pidió una información al Procurador y se envió un boletín de prensa.

¿Descarta que pueda haber una demanda por otra información que pudieran haber encontrado en las computadoras que se llevaron de su domicilio?
En el supuesto de que se encuentre en mi computadora correos electrónicos u otros documentos, considerados reservados por ellos, nunca se publicaron. A ningún ciudadano le pueden acusar por tener información porque a la Asamblea nos llegaron muchísimas cosas. El único delito es el hackeo y ellos no encontraron nada. El mismo Alexis Mera dijo textualmente que Chevron les había estado hackeando desde 2012. Ellos sabían que nosotros no hackeamos. Ellos buscaban información cuando allanaron mi casa y se llevaron toda la información de mi computadora.

Si se concretara lo que usted está denunciando, ¿qué piensa hacer?
Tengo medidas cautelares que están vigentes. Ayer (sábado 26) presenté a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a través de mi abogado en Washington, un alcance a la denuncia exigiendo que notifique a Ecuador a raíz de la nueva amenaza del Presidente Correa. También he notificado a la oficina de la Relatoría de la Libertad de Expresión de Naciones Unidas sobre este hecho, porque ya presenté el año pasado una denuncia contra el presidente Correa, contra el Estado ecuatoriano.

¿Cuál es el sentido de su alianza con Guillermo Lasso?
Es una coincidencia contra la corrupción que va mas allá de las ideologías. No creo que ningún ciudadano pueda negarse a hacer parte de una causa como esta. No me importa si quien me pide hacer parte de una Comisión de la Verdad es de derecha o de izquierda. Si alguien está dispuesto a investigar y sancionar la corrupción, yo estoy con esa persona. Hay diferencias con Lasso, como tengo con todo el mundo, pero saludo su posición de plantear, como un eje de su campaña y de su gobierno, la lucha contra la corrupción. Esto molestó muchísimo al Presidente que quiere sacarme del juego electoral. No me quiere ver en la Asamblea, en la Comisión de la Verdad o fiscalizando. Me quiere ver preso porque no quiere que le fiscalicen.

¿De quién fue la idea de crear esta Comisión de la Verdad?
Fue una coincidencia porque yo he venido peleando hace años. La coincidencia muy sentida de enfrentar la corrupción se dio en mis reuniones con Guillermo Lasso y cuando me planteó el tema de la comision, yo no podía decir que no. 

¿Adhirió usted a CREO?
Esa decisión político-electoral todavía no la tomo. Mi acuerdo es con Compromiso Ecuador.

Foto: diario El Universo

El Estado contra un chico de 17 años

en La Info por

243 faltas de ortografía y sintaxis en tres páginas y media deben ser un récord mundial. Sobre todo considerando que el documento procede del Ministerio de Educación y está firmado (aparte de las abogadas que al parecer lo redactaron) por altas autoridades de esa secretaría de Estado. Gian Carlos Drouet, presidente de la Junta Distrital de Resolución de Conflictos, por ejemplo. Ricardo Landázuri, jefe de Talento Humano, nada menos. 243 faltas de ortografía y sintaxis contiene la resolución por medio de la cual se castiga a Gonzalo Criollo, presidente del Consejo Estudiantil del colegio Montúfar, con la expulsión definitiva del plantel (“separación” dice el documento, pródigo no sólo en errores sino en eufemismos). Lo que sea que el ministerio trate de demostrarnos sobre este joven de 17 años (articulado, inteligente y sensible, como sabe cualquiera que lo haya escuchado hablar o haya leído sus escritos en su muro de Facebook), una cosa es segura: nunca, de ninguna manera Gonzalo Criollo cometería 50 errores de ortografía y sintaxis en tres páginas y media. 50, no ya 243. Si esas son las autoridades del sistema educativo, ser expulsado de él es un orgullo.

expulsion gonzalo criollo
4Pelagatos entregó el documento del Ministerio de Educación a un corrector de Pruebas. Este es el resultado. El documento completo, al final de este artículo

El caso es que los 243 errores de ortografía y sintaxis son, de lejos, lo menos vergonzoso de este caso. Hay cosas mucho peores. Gonzalo Criollo fue manipulado por el ministerio de Educación, utilizado políticamente mientras sirvió a sus propósitos y luego abandonado y sacrificado. Las razones de su expulsión son deleznables; los argumentos de quienes administraron justicia en este caso, arbitrarios. Refugiados tras una jerga jurídica hermética, disfrazaron con una apariencia de debido proceso el ensañamiento del Estado contra un menor de edad. Es el estilo sinuoso del poder disciplinario cuyo ejercicio permite al correísmo convertir los colegios en cuarteles (con policías en las puertas y vigilancia personalizada) cada vez que lo considere necesario. Para Gonzalo Criollo y sus compañeros, que no conocen otro modelo político que no sea el correísmo, esta primera experiencia con lo público debe ser inolvidable y devastadora.

¿Qué tiene el ministerio contra Gonzalo Criollo?  Un parte policial. ¿Qué dice ahí? Que en la mañana del 16 de febrero, cuando los estudiantes del colegio se preparaban para protestar, él tomó un “equipo de audio” y les dijo: “No decaigamos en la lucha, no decaiga la voz de protesta por la reubicación de los docentes”. Se refería a los 16 profesores que fueron separados del colegio, según el Ministerio de Educación, por temas administrativos; según los afectados, por no pertenecer a la Red de Maestros, el sindicato que creó el correísmo para hacer proselitismo político dentro y fuera de los colegios. Ese día los estudiantes salieron en manifestación y se produjeron los desmanes que fueron noticia en todos los medios.

El Ministerio de Educación no ha podido probar que Gonzalo Criollo incitara a la violencia, lanzara piedras, hiriera a policías, destruyera bienes públicos. De hecho, no lo hizo. Por eso no hay fotos, no hay filmaciones, no hay testigos. Nomás un parte policial que recoge estas palabras: “No decaigamos en la lucha, no decaiga la voz de protesta por la reubicación de los docentes”. Eso es todo. Y por haber dicho eso la Junta Distrital de Resolución de Conflictos del Ministerio acusa a Gonzalo Criollo de “Alterar la paz, la convivencia armónica e irrespetar los códigos de convivencia de los centros educativos”, “Cometer actos de violencia de hecho o de palabra” y “Deteriorar o destruir en forma voluntaria las instalaciones institucionales y los bienes públicos y privados”, según rezan los artículos de la ley que se citan en su contra. Por haber dicho eso lo responsabilizan de todos los desmanes que se produjeron ese día: las puertas y las ventanas rotas, los policías apedreados, la interrupción del tráfico, el caos, el mobiliario urbano destruido… Por haber dicho eso, en fin, le aplican la sanción reservada a quienes cometen “faltas muy graves”, a saber: expulsión definitiva del colegio.

En el colmo de la incongruencia procesal, la Junta Distrital de Resolución de Conflictos del Ministerio de Educación invirtió el principio de la duda razonable. Normalmente se parte de la presunción de inocencia; si los argumentos de la parte acusadora dejan un resquicio para que se produzca una duda razonable, la inocencia prevalece.  En este caso, sobre la base de tan escueto como insuficiente informe policial, se partió de la presunción de culpabilidad de Gonzalo Criollo; y como la evidencia presentada por la defensa no produjo una duda razonable, el veredicto de culpabilidad se mantuvo. Normalmente lo que tiene que demostrarse es la culpa. Aquí los jueces adjudicaron la carga de la prueba a la defensa. Por lo menos eso es lo que se alcanza a entender del documento.

Gonzalo Criollo, el dirigente que en cada manifestación de protesta exigía a sus compañeros que no se dejaran arrastrar por la violencia; el que negociaba con los policías y procuraba que el tráfico en la avenida Napo no fuera interrumpido, era un viejo conocido del Ministerio de Educación. El ministro Augusto Espinosa lo ha tratado mucho. Se ha reunido con él desde hace más de un año, es decir, mucho tiempo antes de que fuera electo presidente del Consejo Estudiantil. ¿Y por qué? Porque Criollo (esto en el Montúfar lo sabe cualquiera) era un cuadro de lo que en el ministerio se conoce con el nombre de Colectivo de Estudiantes Secundarios, la organización que el correísmo se inventó para neutralizar a la Federación de Estudiantes Secundarios (FESE). Pero Criollo piensa por cuenta propia y eso es imperdonable. Él está convencido de que los 16 profesores removidos del colegio lo fueron porque no pertenecían a la Red, el sindicato correísta cuyas sedes en todo el país funcionan como centrales de campaña de Alianza País, cuyos miembros reciben adoctrinamiento ideológico del Ministerio de la Política y se movilizan en buses para las marchas y contramarchas del gobierno. Por bien que se llevara con el ministro Espinosa (tan bien que hasta lo tuteaba) Gonzalo Criollo no podía estar de acuerdo con eso. Un día, a fines del año pasado, unos asesores del ministro fueron a buscarlo, lo sacaron del aula y le exigieron que se definiera políticamente. Él lo hizo.

Las protestas de febrero en la Institución Educativa “Juan Pio Montufar”, como la llama la Junta Distrital generosa en mayúsculas, ocurrente en el uso de las comillas y mezquina con las tildes, no son un caso corriente de indisciplina juvenil. Son un problema político marcado por las actividades proselitistas que el correísmo, con los recursos y la autoridad del Estado, ejecuta en los colegios. La expulsión de Gonzalo Criollo, el traslado de los 16 profesores, las sanciones a una veintena de estudiantes que fueron detenidos (y entre los cuales no figura ninguno de los encapuchados que lanzaban grandes piedras contra los policías) no son simples medidas administrativas y disciplinarias. Son una purga.

___________________________

Aquí, el documento completo y corregido del Ministerio de Educación.

Arriba: Gonzalo Criollo en Patria y 6 de Diciembre. Foto: 4Pelagatos

Correa emprende otra guerra (perdida): las redes

en La Info por

“Me están haciendo un paso a nivel”, “me estudias…”, “si yo no hubiera hecho el proyecto Monteverde”… Correa hace las sabatinas no para rendir cuentas: lo que hace es un despliegue inconmensurable de su yo convertido en el tesoro de la revolución, sujeto de la historia, personificación de amor-odio, ícono imprescindible y hasta sex symbol. Los pronombres posesivos delatan ese lado controlador y dominante, tan inexpugnable como puerilmente seguro de que nada escapa a su autoridad. No solo se declara el centro: se siente y se quiere insustituible. Hasta el punto de concebirse como un popstar que, apenas deje el poder, causará destrozos entre aquellos que dicen odiarle pero que, en realidad, lo quieren. Lo dice con ese deleite maluco que caracteriza esos corridos mexicanos en los cuales hay corte de venas y brindis con sangre. Correa imagina desde ahora a sufridores y sufridoras bebiendo Pájaro azul, tomando antidepresivos y oyendo al insufrible Julio Jaramillo tras su partida.

Correa vive trascendido. Sus posesivos, incluso cuando habla en primera persona del plural, denotan esta voluntad de equipararse con quien se antoje. En Monteverde, Santa Elena, durante la sabatina 468, comenzó aludiendo a la visita del Presidente de Estados Unidos a Cuba. Pero lo único que dijo es que lo critican por tener avión presidencial cuando Obama tiene un 747. “No somos inferiores –dijo– a ningún pueblo ni país”. Sobreentendido, él no es menor a nadie, porque entre Ecuador y Estados Unidos, pues algunas diferencias sí hay.

Lo más grato de la sabatina es ver cómo Correa se recorre a sí mismo, como un caleidoscopio capaz de explorar sus planos y cristales de colores, enamorado de las figuras que produce. Él habla de sí incluso cuando habla de Cristo. Cuando evoca la metáfora de poner la otra mejilla, de olvidar, de perdonar. Cuando recorre el evangelio, nombra a Barrabás, los escribas y fariseos. Cuando dice que es difícil cumplir el evangelio.

Habla de sí cuando vuelve a la historia del país. Cuando dice, torciéndole el cuello a la realidad, que antes de la revolución no había nada. Se entiende: no estaba él. Con él todo cambió. No solo lo dice. Lo reivindica en forma particular. En esta sabatina dijo por ejemplo, refiriéndose al proyecto Monteverde-Chorillos, que él puso 600 millones de dólares. Él logró que se ahorren 40 millones por año que costaba el buque que almacenaba gas. Si él no hubiera hecho eso, pues tendría $600 millones y no lo criticarían. Pero esa es la inversión que él ha hecho. “Si yo vendiera esto”… dice. “Estamos ahorrando como nunca en la historia (…) nunca lo olviden”.

Correa habla de sí, incluso cuando habla de Jaime Durán Barba y Augusto Barrera. Era obvio que Durán llegara a la sabatina. En Argentina cometió la proeza de hablar en la televisión con esa prosopeya propia de quien quiere descrestar a un interlocutor engatusado e ignorante. Lo logró. Dijo algunas verdades (Muricio Rodas nada sabía de Quito) y una sarta de inventos tejidos alrededor de una premisa de ensueño: Quito era una ciudad perfecta. Tras oírlo, Correa puso las verdades en su sitio. Las suyas. Olvidó admitir que los quiteños votaron contra Barrera (y sobre todo contra él por hartazgo). Olvidó aceptar los errores suyos, los de Alvarado… y los endosó todos a Barrera.

El ejercicio presidencial nada tiene de cristiano, a pesar de producirse un sábado que los católicos llamaban, hasta la reforma litúrgica de 1955, sábado de Gloria. Lo prueba el ataque a Enrique Ayala Mora: le dijo ladrón, estafador del seguro social, sinvergüenza, miembro de esa izquierda boba que debiera estar en el basurero de la historia. Tres semanas lleva Correa atacando al ex rector de la Universidad Andina por un supuesto salario excesivo. Ayala Mora le ha respondido –en términos civilizados– y ayer lo desafió, en su cuenta Twittter, a que lo demande y lo meta preso si sus acusaciones son fundadas. Pero Correa tiene atravesados a Ayala Mora y a la Universidad Andina desde que César Montaño ganó a Raúl Vallejo el rectorado.

Este Correa que insulta, manda al basurero a una persona que él conoció y respetó, no es por supuesto el Correa que se dice –y lo repitió este sábado– un ser tolerante y deliberante. Él se ve así y sufre mucho, según confesó, de tener que lidiar con gente ignorante y de mala fe. Le indigna ver cómo algunos hablan tanto sin saber. Se solazan en la ignorancia. Por eso, para hablar de su gobierno; es decir, de sí mismo, recurre a lo que llama “el reconocimiento internacional”. No solo hay cifras de los organismos internacionales que recogen índices favorables en el campo social al Ecuador; algunos con visos de realidad que se explican por la bonanza económica. Correa recurre ahora a los partidos o movimientos que supuestamente están copiando su modelo. Porque de eso se trata. Cita a Jean Luc Mélenchon en Francia, Podemos en España y hasta el nuevo líder del Partido Laborista inglés… Eso parece mucha gente y muy importante. Jean Luc Mélenchon, por ejemplo, es secretario general del Partido Comunista Francés cuyo declive histórico fue noticia hace años.

Correa habla tanto de sí que incluso cuando plantea temas relevantes para la política nacional termina evaporándolos tras broncas insulsas o penosos arreglos de cuentas. Este fin de semana planteó algunos: la desindustrialización del país; la reforma en la educación superior y los mecanismos para distribuir dinero público a las universidades; la política pública frente a las comunidades GLBTI; la política fiscal que vuelve de la mano de los impuestos al alcohol, el tabaco y las colas y la jornada laboral… En ningún momento –ni siquiera en la desindustrialización, tema en el cual es evidente que su visión espantó el capital privado nacional e internacional, el Presidente asume los errores cometidos. En todos, vuelve a la bronca y para que quede claro que su propósito es ganar votos en vez de conciliar salidas, termina sus intervenciones con videos que repiten lo que él afirmó. Pero con la inquina propia de un locutor cuya voz será otro de los símbolos desgraciados de este gobierno.

No hay duda de que Correa se ama. Habla de sí, habla de los otros como cosas suyas… Él fue mi boy scout, él fue mi alumno… Habla de su futuro: si me fastidian y quieren perseguirme, volveré y les ganaré. Por ahora, con un país en crisis, prometió reunir a sus soldados virtuales, sus trols, para otra guerra: la de las redes. Una guerra perdida porque la hará a una opinión cabreada, sin plata y, él, con el sol en las espaldas.

Foto: Presidencia de la República

Ir Arriba