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Augusto Barrera

La cortina de humo que asfixia a Rodas

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El caso Odebrehct cayó como una bomba de alta potencia en medio de la Plaza Grande. A ambos lados del monumento a la Independencia los rabos de paja han comenzado a arder. Y los abogados, asesores y funcionarios de alto rango se entregan a la tarea de tender cortinas de humo para dirigir la atención de los ciudadanos hacia donde no les incomode. Carondelet y el Municipio protagonizan este mano a mano de acusaciones y suspicacias mutuas en el cual la figura de Mauro Terán, el operador político del alcalde Mauricio Rodas detenido el viernes por orden de la Fiscalía y sobre quien pesa una acusación de fraude fiscal, parece llamada a desempeñar un papel clave.

La olla de grillos de Odebrecht se destapó con la publicación de un informe del Departamento de Justicia según el cual la constructora brasileña repartió sobornos por 33 millones de dólares en Ecuador entre los años 2007 y 2016. El primer funcionario gubernamental que salió a dar la cara para afrontar la embestida de la opinión pública fue el secretario jurídico de la Presidencia, Alexis Mera. Recordó que fue el gobierno nacional quien expulsó a Odebrecht en 2008, lo cual es cierto. Pero también es cierto –y no lo dijo– que la volvieron a traer en condiciones muy perjudiciales para el país, como ya contó 4pelagatos. De inmediato, Mera puso en marcha la que se ha demostrado es la principal estrategia de Carondelet en este caso: dirigir todas las sospechas de corrupción hacia el Municipio de Quito.

Dijo: “El gobierno nacional no es el más grande contratante de Odebrecht, el más grande contratante de Odebrecht es el Municipio de Quito, que ha tenido dos grandes contratos: el de la Ruta Viva y el del Metro, que está en ejecución”. La declaración saltó a la portada del diario correísta El Telégrafo y los trolls del gobierno, con la unanimidad que los caracteriza, se entregaron a la tarea de lanzar lodo contra el alcalde Rodas y su administración.

Siguió el intercambio de versiones entre los dos alcaldes implicados: Augusto Barrera y Mauricio Rodas. Barrera hace notar que, si bien el concurso para la adjudicación del metro fue convocado durante su gobierno, todo el proceso contractual quedó en manos de su sucesor, que terminó incrementando los costos. Rodas, de su parte, respaldado en un informe de Contraloría, acusa a su antecesor de haber subvalorado el presupuesto referencial de la obra, con los consiguientes problemas a la hora de adjudicarla y contratarla.

Pero el problema para el alcalde no está solamente en Carondelet, mucho menos en Barrera. Su pesadilla está dentro de casa: en el Concejo Municipal, donde apenas maneja una precaria mayoría por un voto de diferencia, fruto de los esfuerzos negociadores del ahora detenido Mauro Terán. Esa mayoría no le impide ponerse en evidencia durante los debates.

Los pedidos de los concejales de oposición para que se rindiera un informe pormenorizado sobre las relaciones del Municipio con Odebrecht obligaron a Rodas a tratar el tema en una sesión extraordinaria, el miércoles de la semana pasada, a la que acudió visiblemente nervioso e irritable. Y aunque tenía todo preparado y bien montado, con la ayuda del gerente de la Empresa Metro de Quito, Mauricio Anderson, le fue mal. Fue durante esa sesión que el alcalde terminó admitiendo haber mantenido “conversaciones informales” con Odebrecht, conversaciones que condujeron, dijo, a la redacción de un “acta de entendimiento”. De esas reuniones no se levantaron actas, se ignora cuántas fueron y quiénes asistieron a ellas. Mauricio Anderson asegura que todas ocurrieron en las oficinas de Metro de Quito, pero muchos se preguntan si los viajes del alcalde a Brasil (adonde fue acompañado, entre otros, por Guillermo Celi y el tungurahuense Jacobo San Miguel, hoy candidatos a asambleístas nacionales por la alianza CREO-SUMA) tienen alguna relación con este caso.

Que en medio del escándalo de Odebrecht, que es un caso de alcances continentales, un funcionario de alto rango admita haber tenido “conversaciones informales” con esa empresa antes de adjudicarle el contrato más jugoso de la historia de la ciudad, es algo que sería un escándalo para cualquier servidor público que no tuviera las buenas relaciones con los medios de comunicación tradicionales que Rodas se ha preocupado por cultivar.

El siguiente capítulo de esta historia ocurrió el viernes por la noche en el aeropuerto de Quito, donde el asesor sin nombramiento y operador político de Rodas, Mauro Terán, fue detenido por orden de la Fiscalía, acusado de fraude fiscal. Se detectaron movimientos no justificados por 6 millones de dólares en sus cuentas bancarias. En el Municipio se sabe que Terán, aparte de ejercer la mediación política entre la Alcaldía y el Concejo, ejerce su poder y su influencia en la llamada “mesa chica de decisiones”, un gabinete extraoficial por donde pasan las decisiones importantes del Cabildo. Y muchos lo colocan a la cabeza de las negociaciones y los contratos más sensibles.

Por eso, al día siguiente, cuando el presidente Rafael Correa se presentó en su sabatina, una enigmática sonrisa le pintaba el rostro. Como quien se guarda el as ganador bajo la manga, anunció que están por conocerse las investigaciones que demuestran que la corrupción en este caso no está en el gobierno, sino en otros organismos. El lunes por la mañana, en sus cuentas de redes sociales, fue más específico. Dijo que Mauro Terán “es el poder tras el poder en el Municipio de Quito”, cosa que sabe todo el mundo y en particular él, que durante años negoció con Terán a través de su secretario privado, Omar Simon. Y, por primera vez y aunque los cargos levantados por la Fiscalía no hacen ninguna alusión al respecto, vinculó a Terán con el caso Odebrecht: “Ha tenido depósitos millonarios en sus cuentas –dice–, sin registrar ingresos al SRI”. Y la perla: “Coincide con fechas de contratación del metro”.

Habló también de “movimientos millonarios en cuentas de candidato de derecha por Tungurahua a la Asamblea, nuevamente sin cargo, pero todos saben vinculado a negociaciones del metro”.

Por supuesto que en Carondelet saben perfectamente quién es Terán. Que decidan actuar contra él en este momento, mientras con la otra mano persiguen y dejan escapar a Charly Pareja, símbolo de los manejos socialcristianos, revela que el gobierno está empeñado a fondo en una estrategia distractora para alejar de sí todas las sospechas. El caso es que Terán fue detenido en tiempo récord (que ya quisiera el Ecuador haber visto aplicado en otros casos, como el de Pareja Yannuzzelli, por ejemplo) y no está claro que se le respetaran sus derechos a un debido proceso. ¿Lo acusan de un fraude fiscal operado entre 2012 y 2016 y lo toman preso por delito flagrante en 2017? No es muy ortodoxo.

¿Es esto es una cortina de humo, como dicen los trolls del Municipio, tan activos y violentos como los del gobierno? Sí, pero una que tiene un fuerte asidero en la realidad y que obliga a Mauricio Rodas a dar explicaciones sobre su operador político, las atribuciones que él le ha concedido, las funciones que desempeña en el Municipio, su papel en la negociación de los contratos… ¿Lo hará? Los concejales de oposición están empeñados en que así sea. Ya hay un pedido presentado (por Daniela Chacón) para que se incluya ese punto en el orden del día de la sesión que el Concejo Metropolitano tiene programada para el próximo jueves. Y el bloque de PAIS está por elevar el suyo. Pedidos que la secretaría del Concejo está obligada a tramitar.  ¿Se presentará el alcalde y rendirá cuentas ante la opinión pública? La cortina de humo que fabricó el gobierno para eludir sus propias responsabilidades en el caso Odebrecht se volvió una telaraña para el alcalde de Quito.

Jaime Durán desnuda a Rodas y alborota el gallinero

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Jaime Durán Barba, el consultor político que llevó a Mauricio Rodas al Municipio de la capital, lo confirmó en la televisión argentina: cuando lanzó su candidatura el actual alcalde era “un chico que casi no conocía Quito”. Las declaraciones las hizo ante el periodista Diego Dillenberger en el programa La hora de Maquiavelo. Y no es que sean una revelación: siempre hubo la impresión generalizada de que Rodas era un recién llegado. Pero oírselo decir a Durán (y oírselo decir, además, en medio de una ristra de divertidas y disparatadas explicaciones sobre cómo su candidato ganó esas elecciones) es una experiencia impagable y muy reveladora sobre la manera como el consultor entiende la política. El video corto (los dos minutos del programa en que Durán habla sobre Rodas) circula desde el lunes en las redes sociales ecuatorianas y ya tiene quien lo retuitee: Augusto Barrera y sus seguidores.

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El ex alcalde Augusto Barrera colocó en su muro de Facebook el video de Durán Barba

El video de Durán es tendencia entre las masas correístas que, si de algo disfrutan, es de rasgarse las vestiduras cuando la oposición les da papaya. @MashiRafael ya dio el ejemplo:

 

Presentado por Dillenberger como “el gurú ecuatoriano de Mauricio Macri”, el Durán que vemos en la pantalla está en la cresta de la ola. Simpático, dicharachero, convertido en una autoridad que se permite licencias narrativas y excesos retóricos, enamorado del sonido de su propia voz, dice lo que le pasa por la cabeza y lo que no sabe se inventa. No está hablando de Rodas: está hablando de sí mismo y de su forma de ver la política. Está hablando del “éxito descomunal”, “insólito”, que significó haber llevado a la alcaldía a este muchacho desconocido, “sin ningún partido, sin nadie que le respalde, solito” y, para colmo, procedente “de las mejores familias de la ciudad, lo cual es malísimo en estos tiempos”.

Y para hacer aún más descomunal su éxito, Durán no duda en pintar al oponente, Augusto Barrera, con dimensiones míticas: un alcalde “excelente”, dice, que hizo de Quito una ciudad donde “estaba todo divino, armado, construido, todos los carros bien estacionados, ni una basura en el suelo”, en suma, “un Quito perfecto”. Tan perfecto, tan perfecto que la gente se aburrió. Y aquí es donde entra la genialidad del consultor político, el único ser en el mundo capaz de escuchar el clamor profundo de la gente. Y el clamor profundo de la gente decía fuerte y claro: “no somos suizos”. Una vez escuchado este mensaje, ganar las elecciones era pan comido. Hasta con Rodas.

La visión política de Durán Barba es maravillosamente cómica en su simpleza. En su lectura de las elecciones seccionales de febrero 2014 no entran en consideración el hartazgo político ni el desgaste de un estilo de comunicación que era el de Correa pero que Barrera, bien mandado, había encarnado con la falta de gracia que lo caracteriza. No entra la ciudad caótica que él no vio, porque vive en Buenos Aires. No entra siquiera la imagen negativa que proyectó el presidente Correa cuando salió a hacer campaña por el alcalde en funciones, cosa que (vista desde Buenos Aires) se le aparece como un obstáculo adicional para Rodas en lugar de lo que fue: una ventaja. Nada de eso. En la lectura de Durán hay un solo ingrediente: una ciudadanía cansada de vivir en Suiza. ¿No es lindo?

Un dato curioso de la entrevista (pero para verlo hay que ir al video original) es el título que le puso el productor del programa: “Durán Barba quiere que Macri no hable de la herencia K”. Curioso porque ese mensaje da cuenta de una estrategia idéntica a la que está aplicando Rodas con resultados nefastos para su figura política: la estrategia de la no confrontación. La estrategia de no ser ni agua ni pescado, que a Rodas, por lo visto, no le cuesta el menor esfuerzo.

A Jaime Durán no le interesan los procesos políticos. Ni siquiera se para a meditar en las responsabilidades políticas. Ocurrente, le parece muy divertido convertir en alcalde de Quito a un chico que casi no conoce la ciudad. Y no cree en la confrontación. Él fabrica bombones rellenos de buenas intenciones. Todavía piensa que existe algo como “las buenas familias de Quito”. Con él, la política es un paseo por el bosque encantado de Disney con visita incluida al castillo de la Cenicienta. Nefasto.

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