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Binomio Viteri-Pozo

Cynthia Viteri dobla la dosis de populismo

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Cynthia como ama de casa, Cynthia como mamá, Cynthia como chica millenium, Cynthia como activista, Cynthia como justiciera, Cynthia como modelo con corte estilo pixie… Cynthia Viteri es, entre todos los presidenciables, la más plástica. Su paso por la televisión le otorga facilidades escénicas que a veces satura con poses melodramáticas y énfasis oratorios ampulosos. Es evidente que ella quiere sacar partido por ser la única candidata mujer. De hecho, algunos de sus videos se cierran con “Búscame en la papeleta, soy la única mujer”.

Su campaña tuvo, como dice el adagio popular, un arranque de caballo y parada de burro. Se pensó que ella iba a ser la presidenciable de La Unidad que lanzó, en febrero de 2015, Jaime Nebot, en Cuenca, con Mauricio Rodas, alcalde de Quito, y Paúl Carrasco, prefecto de Azuay; Unidad a la cual se unió Ramiro González, en enero de 2016.
Nebot, preocupado de que Lasso se convierta en el nuevo líder de la centro derecha en el país, calculó mal y su estrategia fracasó. Cynthia Viteri volvió a empezar desde cero en octubre pasado, esta vez como candidata del Partido Social Cristiano y el movimiento Madera de Guerrero, que son lo mismo. Ser y parecer autónoma de Nebot siempre ha sido un reto para ella. Una misión compleja si se piensa que el alcalde tiene en Guayaquil una popularidad que bordea el 75% y parte de sus expectativas estriba en que ese electorado vote por ella.

Viteri llegó a la campaña como la tercera con más posibilidades de ganar, después de Lenín Moreno y Guillermo Lasso. Sus asesores optaron entonces por la estrategia de “quítate tú que me ponga yo”. Se dedicó a atacar al candidato de CREO yendo incluso a afirmar que el plan de gobierno de Lasso genera desempleo. Tanto estiró esa cuerda que le valió duros apelativos en las redes, entre los cuales el más frecuente fue el de candidata chimbadora. Lucía evidente que era tercera y se sentía tercera a pesar de haber escogido a Mauricio Pozo, un economista respetado con más prestigio y contactos influyentes que votos.

La nueva estretagia llegó de mano de Market, la encuestadora de Blasco Peñaherrera. Es la única empresa, de una decena que han dado a conocer sus sondeos, que afirma que la candidata socialcristiana comparte el segundo puesto o incluso supera a Guillermo Lasso. Esto cambió el sentido de su campaña. Viteri ahora alude irónicamente de vez en cuando a Lasso pero dejó de ser su contrincante principal. La estrategia, desde finales de noviembre, es afirmar que el binomio Viteri-Pozo es segundo y su contrincante mayor es el gobierno y el binomio oficialista.

Viteri aceleró el paso: hizo promesas susceptibles de mover los imaginarios hacia su candidatura. Eso explica sus propuestas con abierto perfume populista: subsidiar energía eléctrica hasta 110 kwts. en la Sierra y 130 en la Costa. Regalar iPads. Construir cien mil casas en Manabí con crédito de 20 años, cero entrada, cuota mensual de $100 dólares a 120 dólares y la mitad de los intereses pagados por el Estado… En su respuesta a 4Pelagatos, que criticó esta forma de populismo, Viteri-Pozo dicen que la electricidad ofrecida a las familias más pobres solo suma 0,8% del presupuesto. ¿A partir de qué porcentaje hay populismo? A los agricultores ofrece precios de sustentación. A los afiliados al seguro social reconocer la deuda de 11.000 millones. A los afectados de enfermedades catastróficas, devolver dos mil millones que debe el correísmo. A los municipios y gobiernos locales, respetar sus asignaciones. A los obreros, subir los salarios. Devolver el impuesto de la plusvalía a quienes lo hayan pagado…

Viteri evita decir la verdad a los electores sobre el estado real de la economía que recibiría en caso de ser elegida Presidenta. Y esa es una tarea para todos los presidenciables. Sí dice que este gobierno ha despilfarrado $23 mil millones de dólares. Sí dice que reestructurá la deuda y revisará los convenios firmados. Sí dice que pedirá cuentas y descubrirá quién es Alí Babá.

También dice que reducirá impuestos, tramitología para las empresas y que hará una sola reforma tributaria en su gobierno. Pero en forma casi imperceptible agrega bonos y obligaciones a un Estado obeso, atiborrado de deudas, falto de recursos e incapaz de cumplir sus compromisos. En vez de decir la verdad a los electores, Cynthia Viteri prefiere imitar la actitud del correísmo durante esta década: canjear votos (para ella) por plata ajena (la de todos). También se parece al candidato oficialista cuando hace, ante las cámaras, un resumen de su programa: “cambiaremos la enfermedad por salud; el desempleo por empleo; el desamparo por la protección, la tristeza por la alegría”. #CambioPositivo es su lema. Mauricio Pozo cede ante todos los arranques populistas socialcristianos pero, más al tanto de la economía falsa que exhibe el correísmo, es más sobrio cuando habla de dolarización, acuerdos comerciales, empleo, inversión, industria, emprendimientos…

Cynthia Viteri anima la campaña pero busca la Presidencia haciendo promesas que la economía –y no su voluntad– ni tolera ni perdona.

Próximo artículo: la estrategia de Guillermo Lasso.
Artículo anterior:
http://4pelagatos.com/2017/01/05/correa-ato-de-pies-y-manos-a-lenin-moreno/

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