Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

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Para que Moreno gane, Correa empeña al país

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Parecería que el Ecuador ha superado ya la barrera de los 50 mil millones de dólares de deuda pública, si se suman todos los pasivos que tiene el Estado, según cálculos de Jaime Carrera del Observatorio del Gasto Fiscal. Esto ocurre luego de que la semana pasada se colocaron mil millones adicionales de dólares en bonos del Estado, con lo que el total de deuda por bonos emitidos desde el 2014 alcanza $7 250 millones, según información publicada por diario El Universo. La nueva deuda tiene un rendimiento de 9.12% y el plazo de vencimiento es del 13 de diciembre de 2026.

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Con este volumen de deuda, se ha superado, y con creces, el tope legal de 40% con relación al Producto Interno Bruto, según los datos de Carrera. Analistas como Fausto Ortiz creen que con las maniobras legales del Gobierno (léase un reciente decreto ejecutivo) que hizo “desaparecer” 11 275 mil millones, se podría alegar que hay tramos de la deuda que no se cuentan como tal, con lo que aún hay algo de espacio para cumplir con la cota máxima de 40% de deuda con relación al PIB que establece la ley.

Los cálculos de Carrera hablan de un estado actual de la deuda que representa alrededor del 52% del PIB, como se ve en el cuadro que acompaña esta nota y que es de su autoría. Ortiz piensa que, de todos modos, si se hace una lectura honesta de los pasivos que existen se estaría violando la norma, legal pues el monto de la deuda comparado con el PIB supera el 40%.  “Si sumamos todos los pasivos sí superamos el límite legal”, sostiene Ortiz quien hace un cálculo menor de la deuda: alrededor de los 41 mil millones.

Lo más relevante en el tema no parece ser solamente el monto total de la deuda sino la velocidad con la que ésta crece. Esto sucede porque los costos de mantenimiento del actual modelo económico (y político) hace que el ritmo del endeudamiento sea tan agresivo que no se ve, a corto plazo, la posibilidad de que la tendencia se revierta. Se teme que en un futuro no muy lejano la cifra total de la deuda sea abismalmente alta.

El aparato estatal ecuatoriano necesita 27 mil millones de dólares anuales para su funcionamiento, como ocurrió en el 2016, de los cuales no tiene de dónde sacar $6 mil millones. Manuel González lo compara con un hogar que tiene ingresos por 2 700 dólares pero que no alcanza para la subsistencia de la familia se tiene que pedir 600 prestados (más de un quinto de su presupuesto) cada mes para poder cubrir los gastos.

Para González, con ese nivel de gasto al final del año el Ecuador habrá adquirido deuda por más de 10 mil millones, tal como en el 2016. Es decir que, si nadie toma una decisión para disminuir el gasto público, el Ecuador podría cerrar el 2017 con una deuda de 60 mil millones de dólares. No hay que olvidar que en el 2007 la deuda del Estado ecuatoriano era de 13 900 millones de dólares, lo que representaba el 27% del PIB. Según González, el 31 % de los ingresos del Estado hasta noviembre del 2016 provenían de deuda, uno de los niveles más altos que se tenga registro en la historia el país.

Entonces, ¿hay que angustiarse más de la deuda que ya está contratada o del nivel de gasto que conduce a más endeudamiento? Para Fausto Ortiz el monto de la deuda no es el principal problema, pues un 40% de la misma es manejable. El verdadero problema, asegura, es que no se corrige el ritmo de gasto público que es lo que, a la postre, origina la necesidad de más deuda. Aquí el problema es el déficit, sostiene. Y mientras el Ecuador tenga déficit se necesitará más deuda.

Otro problema que Ortiz observa en la deuda ecuatoriana es el de los plazos para el pago. Es una deuda con plazos muy cortos, lo que va a complicar mucho a los gobiernos venideros. En esto coincide con otro analista, Alberto Acosta Burneo que en una declaración a El Universo dijo que el inconveniente de estas recientes colocaciones de bonos son los plazos de pago que oscilan entre 5 y 10 años con una tasa superior al 9% en promedio. Para Acosta, la única salida para los siguientes gobiernos sería reestructurar la deuda; es decir, contraer deuda pero más barata y a más largo plazo para pagar la deuda cara y de corto plazo. Triste panorama, en todo caso.

Si el problema es el gasto público que a su vez genera un déficit fiscal que debe ser cubierto con más deuda, ¿por qué esto no se ha corregido? Sencillo: cortar gasto es impopular y en tiempos de elecciones eso no conviene a los que apuestan a que gane el candidato de gobierno. Lo que está costando el mantenimiento del Estado sin que se tomen medidas impopulares, según los analistas, es más o menos mil millones de dólares mensuales. Todo para que las cosas sigan funcionando y el candidato de gobierno no pierda apoyo. ¿Y si gana y le toca arreglar el entuerto? Pues ese ya será su problema. Por ahora, lo que se tiene a la vista es la campaña electoral más costosa de todos los tiempos.

Fundación Eventa, otro agujero negro de Lenín Moreno

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Lenín Moreno anunció que ha pedido al contador de la Fundación Eventa, de propiedad de su familia, que recopile toda la información para hacerla pública, aunque no dijo cuándo lo hará.

No faltaba más. Moreno, quien hizo el anuncio en Teleamazonas más presionado por las circunstancias que por iniciativa propia, está en la obligación ética de esclarecer todas las interrogantes que se han suscitado desde que se publicaron en redes sociales noticias sobre los ingresos que esa fundación ha recibido, de entidades públicas y privadas, por las charlas motivacionales que el ex vicepresidente, y ahora candidato presidencial, ha dado en los últimos años.

“Estoy preparando la información”, dijo Moreno cuando la periodista Janeth Hinostroza planteó el tema, que atribuyó a una campaña sucia en su contra. Tema que se hizo tendencia en redes sociales luego de la publicación de un documento que ponía en evidencia el pago por 10 mil dólares hecho por el Cuerpo de Bomberos de Quito en el 2013, por una conferencia que Moreno dio bajo el título de “Ser amable es fácil, divertido y productivo”.

El candidato oficialista ha dado varias conferencias o charlas motivacionales en instituciones públicas administradas por funcionarios de su misma filiación política. Por un mínimo sentido de responsabilidad y ética, al que debería someterse todo candidato, Moreno debe informar al público sobre cómo se manejaron esos dineros. En la entrevista, sin embargo, dejó más interrogantes que certezas. Según dijo, no ha recibido ni un solo centavo por esas conferencias. Todo el dinero, según dijo, fue directamente a la Fundación para que sea invertido en obra social. Moreno en un momento aseguró que esa fundación no era suya pero en otro dijo que era de su familia. ¿Si el dinero no entra a su bolsillo entonces entra a una fundación que también es suya? Para comenzar, Moreno debería esclarecer ese tema puesto que, incluso en su declaración juramentada de bienes que presentó en septiembre del 2009, aparece como accionista de la Fundación.

Hay evidencias de varias conferencias o charlas a instituciones públicas, especialmente en el 2013. Por ejemplo la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas, EPMMOP, contrató a la Fundación Eventa para dos charlas en septiembre de ese año y canceló 20 mil dólares en virtud de una resolución firmada por Germánico Pinto, entonces gerente de esa empresa. Pinto actualmente es un entusiasta partidario de la candidatura de Moreno, como se desprende de su cuenta en Twitter. También aparecen al menos otras dos conferencias contratadas por el Consejo de la Judicatura y varias más en el Consejo Nacional Electoral, la Dirección Nacional de Registro de Datos Públicos (DINARDAP), la Empresa Pública Yachay, ANT Quito, IESS, entre otras.

¿Cuántas charlas ha dado Moreno? ¿Cuánto dinero recibió la Fundación Eventa en total y cuánto invirtió en las obras sociales que Moreno asegura que realiza? El candidato de Alianza País sostuvo también que a más de las conferencias que ha dado a entidades públicas están las que brindó a empresas privadas y que sobre esas no cree necesario dar explicación alguna. Moreno se equivoca: lo que haya recibido de las empresas privadas por sus charlas también es un asunto de interés público, pues demás está decir que el electorado tiene derecho a saber qué empresario o empresarios lo han auspiciado. Y él tiene la obligación de facilitar esa información. Al fin de cuentas podría llegar a ser Presidente.

En la entrevista con Hinostroza, Moreno habló sobre lo que hace Eventa. Dijo, por ejemplo, que protege a niños abandonados con HIV y que tiene incluso vehículos para que “los ancianitos” puedan recoger donaciones de comida que algunas empresas les dan. ¿A qué niños y qué “ancianitos” ayuda? ¿Cuántos son y cómo los asiste?

De lo dicho no solo se revela que Moreno se ha dedicado a las obras de caridad pública. Esto resulta curioso porque la caridad pública, ejercida por privados, ha sido condenada por asistencialista y por estar al margen del Estado por el presidente Correa sino que plantea la necesidad de conocer exactamente qué hace Eventa. Al ser candidato y estar opcionado a ser presidente de la República está obligado a esclarecer, no solo lo que hace su fundación, sino qué fondos recibe y cómo los administra. Una fundación podría ser una herramienta para ocultar movimientos financieros irregulares. No sería la primera ocasión que una fundación sirve para recoger dinero para campañas electorales.

No transparentar detalladamente cómo se financia, cómo gasta y qué hace la Fundación Eventa podría crear una figura similar a la que en otros países ha motivado auténticos escándalos políticos. Ahí está el caso de la fundación Bill Clinton en los EEUU, la fundación Lula da Silva en Brasil y también el caso de Podemos, el movimiento político español que surgió de la Fundación Ceps que recibía de forma irregular fondos de los gobiernos de Venezuela y Ecuador.

Entre los datos que soltó Moreno también está que su hija Carina ha manejado la fundación. No ha recibido un solo centavo por su trabajo, dijo a Hinostroza. Entonces si ni él ni su hija ganan sueldos en la fundación, ¿quién lo hace? Aunque se trata de datos que seguramente no tuvieran relevancia si Moreno fuera un ciudadano común y corriente, es evidente que en el caso de un candidato presidencial la cosa es muy distinta. Es importante tener toda la información del caso: por ejemplo, conocer cada uno de los contratos que firmó la fundación y los honorarios que recibió. Cómo ha gastado el dinero (con facturas de respaldo), los nombres de sus proveedores, de sus empleados y los sueldos de aquellos vinculados con la Fundación…

La información que se entregue es parte inseparable de las credenciales éticas del candidato. No solo por ser candidato y posible presidente sino porque, además, hay un documento de la Contraloría del Estado que dicen que la Fundación Eventa es una entidad de derecho privado que se beneficiaria de fondos públicos; es decir, recibe dinero del presupuesto del Estado. De ser ese el caso, lo que haga o deje de hacer la fundación de la familia Moreno es un asunto que incumbe a todos y cada uno de los contribuyentes, independientemente de las aspiraciones públicas que tenga Lenín Moreno.

Es evidente que el tema de las fundaciones vinculadas con políticos y aspirantes a presidentes ha aterrizado en el Ecuador. Está en manos de Moreno desvanecer hasta la más mínima de las dudas.

Foto de la cuenta de Flickr de la campaña de Lenin Moreno

 

El drama de Lenin Moreno: ser la caricatura de una Madre Teresa criolla

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Cuando una candidatura lleva como lema una frase tan vacía e inocua como “el cambio verdadero es avanzar hacia el futuro” es porque no tiene nada que decir.

Ese parece ser el sino de la candidatura de Lenin Moreno: no decir nada, no tomar posición sobre ningún tema sensible o máximo hacer una declaración como quien no quiere decir nada, repetir lugares comunes frente a los asuntos de interés público, elaborar frases bonitas, vacías y bobas como la del “verdadero cambio es avanzar hacia el futuro”, colocar fotos en redes sociales en los que se ve al candidato jugando trompo o abrazando niños, aparecer en videos cada vez que se conmemora algo, ora el día de Quito, ora el día de los migrantes, ora el día de los derechos humanos…

Pero no tener una posición sobre los temas de interés público está pasándole factura al binomio de Lenin Moreno y Jorge Glas, sobre todo porque cada día crece la porción del electorado que espera definiciones. ¿O es que Lenin Moreno no tiene nada que decir sobre el aumento del encaje bancario, el endeudamiento agresivo de los últimos meses, las agresiones de género cometidas por sus amigos correligionarios, la violencia en Morona, la responsabilidad de su compañero de fórmula Jorge Glas en los controvertidos y corruptos trabajos en la refinería de Esmeraldas? ¿Será que va a decir algo sobre el escándalo de Odebrecht? ¿Pedirá al Fiscal que pida la información a los EEUU sobre las coimas entregadas a funcionarios del Estrado por la constructora brasilera? Todo apunta a que eso es mucho pedir.

El vacío parece ser, en efecto, el sello de identidad que los estrategas y entusiastas de Moreno pensaron para su campaña. ¿Para qué? Sencillo, con el fin de que nada lo ensucie, nada comprometa su imagen de hombre bondadoso, tolerante y comprensivo. Desde un inicio la estrategia estaba dirigida a que Moreno articule un discurso en el que se destaque todo lo supuestamente bueno que dejan los 10 años de correísmo y, al mismo tiempo, ofrezca corregir aquellas cosas que no gusta al electorado. Que si habla de economía que no sea mucho, que si se refiere al tema de desempleo que lo haga por encimita nada más, que si menciona el tema de la corrupción en Petroecaudor que no insista mucho, que si se refiere al oscuro tema de su residencia en Ginebra que no de muchos detalles… En fin, que no asista a entrevistas con periodistas incisivos y que siga navegando cual nave impoluta con la esperanza de que esta campaña acabe lo antes posibles sin que se haya feriado la simpatía popular que ha tenido desde que salió del Gobierno y se fue a vivir en Ginebra.

Lo que nadie le dijo a Moreno es que existe un mundo más allá de la receta de los estrategas y que conciliar lo bueno con lo repudiable no siempre es posible. Tampoco le dijeron a Moreno que un candidato que no ofrece otra cosa que ser la encarnación del futuro, cuando no es capaz de darle un contenido a ese concepto de futuro, es un candidato que no tiene a dónde avanzar.

Esta forma de hacer campaña es la que ha convertido a Lenin Moreno en una caricatura criolla de la Madre Teresa de Calculta que cada 30 minutos o una hora tiene una frase bondados y cándida para cualquier cosa. Moreno existe en la campaña únicamente a través de los videos que se ponen en redes sociales y en los que no dice nada de lo que un estadista debería decir frente a los temas que angustian a la sociedad. Es algo así como la imagen de una virgen a la que se la transporta de pueblo en una urna de cristal para evitar que le caiga el polvo o la ensucie el lodo.

El caso del video titulado “El cambio verdadero” es seguramente lo más sintomático. “Yo les digo que en mi gobierno habrá grandes cambios” aparece diciendo Moreno en lo que aparentemente es una alusión o respuesta a alguna encuesta que debe haber hablado de la necesidad de cambio que siente el electorado. Pero ¿Moreno menciona en el video algún cambio en concreto? Porque si habla de grandes cambios lo lógico sería que lance al menos una pista sobre alguno. Pero no, en el video no enumera ni menciona ni un solo cambio.  El mensaje es de un vacío tan abismal que aún luego de tan categórico anuncio se dice a continuación cosas como que el cambio que ofrece “es tomar lo que ya construimos juntos y convertirlo en algo aún más grande”. ¿Nada sobre los impuestos que han encarecido tanto al país? ¿Nada sobre lo que representa el gasto público en sueldos o la necesidad de tener un modelo político en el que exista poderes independientes que garanticen la fiscalización y evite la corrupción? No, absolutamente nada. Puro bla.

Hay otro video reciente que desnuda igualmente el vacío de la candidatura de Moreno. Se trata de uno en el que aparece hablando sobre los hechos de violencia en Morona. Cuando parece que finalmente va a tomar posición y va a decir algo relevante sobre un tema tan polarizante, Moreno lanza lugares comunes como “el futuro no se detiene” y “usemos el diálogo y nunca la violencia”. Si bien atina a articular una tímida solidaridad con el policía fallecido y pone un rostro severo, no es capaz de tomar lo que ha hecho el gobierno en la zona o decir algo sobre la minería. Si no quería contradecir al Caudillo debería aparecer apoyándolo y si cree que algo se hizo mal que lo diga. Pero ni lo uno ni lo otro. Moreno es la nada absoluta.

Lo mismo ocurrió cuando la conversación nacional se centró en el tema de la agresión de Orlando Pérez, director de El Telégrafo, a una mujer en Guayaquil. ¿Dijo algo sobre eso? No, nada. Lo único que hizo fue, precisamente esos días, aparecer firmando un convenio con las Naciones Unidas sobre los derechos de las mujeres. ¿Algo más vacuo que eso? Difícil.

Lo curioso es que las únicas veces en que ha tomado una posición definida sobre un tema, lo ha hecho de tal forma en que a los pocos días todos lo han olvidado. Una vez ocurrió con el tema del anticipo al impuesto a la renta donde discrepó con el gobierno y la otra cuando apoyó al proyecto de Ley de Plusvalía. En ambas ocasiones fue más fuerte la imagen de la Santa Teresa de Calcuta criolla o de la virgen en urnas que la de un estadista. No insistió ni en sus discrepancias ni en sus apoyos.

Moreno seguramente sigue siendo el candidato con más opciones para ganar. Goza de la simpatía de un amplio sector del electorado y es el candidato con menores resistencias. Pero se trata de un candidato y de una campaña que hubieran funcionado perfectamente en un mundo donde no hay problemas graves ni desafíos de envergadura. Quizá le hubiera calzado una realidad como la que había en el 2014 cuando abundaban los recursos y el desempleo y la corrupción no eran temas que ocupan la mente y el corazón de los votantes.

El Ecuador de fines del 2016 no es un país para Madres Teresa de Calcuta ni vírgenes en urna de cristal.  La pregunta es si el encanto de los santos alcanza hasta el día de las elecciones.

Foto agencia estatal Andes

Cumbre de Inversiones: otro poroto para la campaña electoral

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A los publicistas lo que más les importa es que el producto que promocionan se venda lo mejor posible. Si el producto es bueno o malo es un problema de quien lo fabrica, lo comercializa o lo compra. No de ellos.

El problema se produce cuando los publicistas son los mismos que fabrican o comercializan el producto que promocionan. Esto es lo que ocurrió este martes 25 de octubre durante la pomposamente llamada Cumbre de Inversiones 2016 en el edificio de la Unasur.  Allí, los publicistas se esmeraron en promocionar un producto (el Ecuador como el mejor destino para la inversión) que, evidentemente, no existe. Y si existe es solo en los spots de televisión.

Como buenos publicistas que son, conectados con las técnicas más modernas de la publicidad, saben que nada emociona más que un buen video y por eso presentaron uno que fue el elemento central de la Cumbre. Bajo el título de República de Oportunidades, el video es sin duda una hermosa pieza llena de imágenes pastoriles y narrada por voces aterciopeladas que, para cualquier  inversionista, interesado en el retorno de su capital, no debe significar mayor cosa. “Hoy solo basta soñar hasta dónde te gustaría llegar”, arranca la voz almibarada mientras corren imágenes de unos jóvenes hipsters en bicicleta. La idea se redondea con este exhorto:  “si crees en la igualdad de oportunidades y en que el ser humano esté en el centro, ven. Eres bienvenido”.

De lo que no se enteraron los inversionistas que participaron en la Cumbre es que el video representa, eso sí, el mejor ejemplo de lo que es una verdadera república de oportunidades. Oportunidades, por ejemplo, para la agencia productora del video de marras, Uma Creativa, que nació a partir de otra llamada Creacional, relacionada históricamente con el ministro de la Producción y publicista mayor encargado de la Cumbre, Vinicio Alvarado. Porque, además, República de Oportunidades es también el nombre de una serie de videos de gran factura y seguramente generoso presupuesto producidos por Vértigo Films, una empresa que ha tenido una autentica república de oportunidades con jugosos contratos con el Estado, como el de Ciudad Quinde, y entre cuyos productores ha figurado Marcia Alvarado, la hija del publicista mayor. Oportunidades es, sin duda, lo que el sitio de investigación periodística Mil Hojas publicó bajo el título de Señora jueza, le contestamos la pregunta sobre cómo se hicieron ricos los hermanos Alvarado.

Dentro del trabajo de publicistas desplegado en la sede de Unasur también destacó lo hecho por el presidente Rafael Correa que dijo cosas sobre el producto Ecuador-República-de-Oportunidades inexactas. Por ejemplo, que hay en Ecuador hay un gobierno honesto, cuando acaba de estallar un escándalo de proporciones en las obras de repotenciación de la refinería de Esmeraldas y su candidato a Vicepresidente, Jorge Glas, fue el responsable político y administrativo de la obra. Que “tenemos una obsesión para simplificar trámites burocráticos” y se ha desterrado la “engorrosa” burocracia cuando, en la realidad, el Ecuador aparece en un vergonzoso puesto 114 de 190 países en el índice del Doing Business que mide las dificultades burocráticas para crear empresas en casi todos los países del mundo. Que su gobierno ha creado  “cuatro universidades de nivel mundial” cuando en verdad las universidades estatales del Ecuador no figuran ni en las 500 mejor ubicadas en el mundo. Que el Ecuador aparece como el quinto país con mayor soberanía energética del mundo cuando en realidad está ubicado en puesto 50 en el mundo.

Lo de la Cumbre de Inversiones fue una perfecta obra publicitaria. Y lo fue, sobre todo, por el efecto que puede traer para la imagen del país pero no en el extranjero, como se supone, sino adentro.  ¿Cómo se explica que no se haya publicado una sola lista de inversionistas importantes?  ¿Quiénes vinieron? ¿Qué inversiones fueron pactadas? ¿Es acaso el Príncipe-sin-principado-de-Sajonia el invitado más importante a juzgar por los saludos hechos ayer por los que intervenían? Es evidente, al menos por lo que el propio gobierno ha informado, que ahí no estaban los inversionistas que sí cuentan a la hora de invertir en países que sí ofrecen auténticas oportunidades.

¿O todo esto no fue más que una aparatosa y costosa pieza publicitaria para la campaña electoral? No en vano, ministerios y cientos de organismos públicos pusieron a trabajar a sus communities managers para inflar en redes sociales la presencia de la cumbre y proyectar la imagen de un país que no existe: el de las Oportunidades.

Usted no tiene Barriga, señor Vergüenza

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Juan Pablo Pozo, presidente del Consejo Nacional Electoral, ya debe estar sumando. Según el secretario de Comunicación, Patricio Barriga, la transmisión del acto de proclamación de candidatos correístas en los canales de televisión del gobierno, el sábado pasado, corrió por cuenta de Alianza País. Gasto de campaña. ¿De cuánto estamos hablando? Nomás hay que calcular. Pero no es pelo de cochino.

¿Cuánto cuestan tres horas de tiempo al aire en televisión de señal abierta? En el horario triple A, 500 dólares por 30 segundos. Entre las 10h00 y las 13h00, digamos que la cuarta parte: $250 por minuto. En tres horas suman $45.000. En tres canales (Ecuador TV, TC y Gama) son $135.000. Sólo por el tiempo de transmisión. Súmense los gastos de producción: la unidad móvil, la microonda, los aparatos, el equipo de técnicos y camarógrafos, que no puede bajar de quince personas en transmisiones en directo de esta naturaleza… Digamos, siendo conservadores, 150 mil dólares. ¿Dónde están esas facturas? Hay que pedírselas a los canales, dice el señor Barriga. Que se las pida Pozo, que es su trabajo. El hecho es que esa información debe hacerse pública: son gastos de campaña.

Eso, por supuesto, de no mediar un milagro, no ocurrirá. Pero el señor Barriga, que es un sinvergüenza, se habrá sacado la papa caliente de encima. Hombre de pocas luces y no precisamente muy intensas, el secretario de Comunicación perpetra figuras retóricas con las que cree despistar a los preguntones pero que en realidad resultan, por elementales, poco convincentes. En una entrevista con El Comercio dijo, por ejemplo, que Tele Ciudadana (antes El Ciudadano TV, un medio del gobierno) se permitió actuar como matriz de esta ceremonia partidista porque es un “medio púbico institucional”. ¿Está claro? Si fuera un medio público a secas a lo mejor no podría hacerlo, pero Tele Ciudadana es un medio institucional que cubre las actividades del presidente de la República y ésta, naturalmente, “era una actividad” (¿qué otra cosa podría ser?), “aun cuando el presidente de la República también es presidente de su movimiento” (qué ingrata coincidencia).

Lo que hicieron los demás canales, siempre según el señor Barriga, fue tomar la señal “bajo el formato de información noticiosa”. Eso lo explica todo. Si hubieran usado el formato de información no noticiosa estarían obligados a rendir cuentas. Pero el formato de información noticiosa, así como la condición institucional de Tele Ciudadana, al parecer les permite hacer lo que les dé la gana. Permite, por ejemplo, que la propaganda correísta la terminen pagando todos los ciudadanos. Juan Pablo Pozo lo sabrá explicar, de eso no cabe duda. Para eso está.

¿Qué tiene que ver en todo esto la Secretaría de Comunicación? Nada, por supuesto. Aparte de promocionar y publicitar la ceremonia partidista…

…Aparte de cubrir por Twitter, en tiempo real y con lujo de detalles, sus pormenores y sus incidencias, incluida cada frase alharaquienta de la homilía presidencial…

…Aparte de transmitirla en directo a través de sus medios públicos institucionales bajo el pretexto de que se trataba de “actividades del presidente de la República” transmitidas “bajo el formato de información noticiosa”… Aparte de todo eso, nada. La Secom no tiene que ver con nada.

Y si los medios del gobierno financiados por todos los ecuatorianos (incluidos los ecuatorianos que apoyan a Paco Moncayo) decidieron transmitir en vivo, durante tres horas, la ceremonia correísta y no la ceremonia de la Izquierda Democrática que se cumplía de forma simultánea, eso fue por iniciativa propia. “De ninguna manera –dice el señor Barriga a quien quiera creerle– estuvieron allí comprometidos y ordenados por la Secom”.

Hasta podría ser cierto. Después de tantas llamadas de la Secom para ordenarles coberturas; después de tantas reuniones en Carondelet para imponerles criterios editoriales; después de tantos jalones de oreja desde la Presidencia por descuidar sus deberes para con el régimen; después de diez años de eso, los medios de comunicación del correísmo deben estar pavlovianamente adiestrados en el cumplimiento de sus obligaciones: suena la campanita y babean. A lo mejor ya no necesitan que la Secom les diga lo que tienen que hacer. Simplemente van y lo hacen. Como el periódico de papá, cuyo director sabe perfectamente que un artículo de Anne-Dominique se publica porque se publica, aunque sea en tres entregas. Esto es tan normal que en Carondelet ya ni preguntan. “Voy a escribir un artículo en El Telégrafo”, anuncia Correa. Y es una orden. Vamos a transmitir la ceremonia desde el estadio del Aucas, propone alguno. Y así se hace.

Pues sí: el señor Vergüenza no tiene Barriga, como dijo Dr. Le Pantox. Es un cínico sin la inteligencia que el cinismo requiere para brillar. Pero lo mejor está por venir: el señor Vergüenza tiene toda la campaña electoral por delante para demostrar al Ecuador que la Secom no tiene que ver con nada. Que la manipulación mediática que nos espera, la utilización de los medios que funcionan con dinero público a favor de las candidaturas correístas, la inequidad informativa, en fin, la trampa abierta que recién empieza, es algo que escapa a su control; es un comportamiento voluntario e inocuo de los medios basado en principios institucionales y formatos informativo-noticiosos. ¡Qué Barriga!

No acercarse a René Ramírez parece más premio que condena

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Guillermo Lasso fue condenado a no acercarse a la familia de René Ramírez: esto que ocurrió hoy, 16 de septiembre es lo que, visto el contexto, más parece un premio que una condena.

En efecto, la jueza Paola Dávila, de Samborondón, decidió que como Lasso ha afectado, a su parecer, el honor de René Ramírez y de su esposa, Analía Minteguiaga, merecía esa condena sin precedentes ni lógica penal. Muchos podrían envidiar al candidato presidencial: estar impedidos de acercarse a Ramírez tiene sin duda un gran atractivo.

La sentencia de la jueza también dice que Lasso deberá borrar en 24 horas el tuit (ver abajo) en el que incluyó un video en el que aparece diciendo a un grupo de jóvenes que Ramírez permitió que su esposa tenga dos sueldos en el Instituto de Altos Estudios Nacionales y que eliminó la evidencia de aquello cuando el tema se volvió un escándalo público.

Pero si la condena de la jueza parece un contrasentido, todo lo que ocurrió ayer en el juzgado de Samborondón fue extraño de principio a fin.

Todo comenzó cuando Ramírez publicó, temprano en la mañana, en su cuenta de Twitter un comunicado en el que decía que no había pedido la prisión de Lasso. Ese hecho resulta extraño porque en el alegato que Ramírez presentó, por intermedio de su abogado Caupolicán Ochoa, pedía clara e inobjetablemente que se aplique al artículo 396 numeral 1 que dice: “será sancionada con pena privativa de libertad de quince a treinta días la persona que, por cualquier medio, profiera expresiones en descrédito o deshonra en contra de otra”.

Pedido prisión LassoEl giro del caso   fue extraño además por el comportamiento del abogado Caupolicán Ochoa. Él también dijo ayer que no había pedido la prisión de Lasso cuando hace poco días, cuando Ochoa representó a Rafael Correa en su denuncia por honor herido en contra del vicealcalde de Quito Eduardo del Pozo, pidió que se aplique el mismo artículo del Código Integral Penal y la misma pena. En el caso de Del Pozo, la sanción fue de prisión por 15 días. ¿Por qué Caupolicán Ochoa cambió en tan poco tiempo? ¿Por qué lo hizo Ramírez?

La única explicación para lo que ocurrió ayer en Samborondón es que el tema de Lasso se convirtió en un dolor de cabeza para el Gobierno. Enviar a prisión al candidato de la oposición que, por el momento, luce como el más opcionado en las encuestas, iba camino a convertirse en un escándalo internacional. La sombra de lo que ha hecho el chavismo con la oposición, podía extenderse sin problemas al correísmo.

Luego de la audiencia, Ramírez se declaró satisfecho con la decisión de la jueza Dávila pues, según él, se ha hecho justicia al establecer que Lasso afectó su honra y buen nombre. Ramírez dice que la sentencia de la jueza significa que Lasso mintió. Lo que no dice es que lo que realmente queda pendiente es que él pruebe que no tuvo nada que ver ni con el doble sueldo de su esposa ni con la eliminación electrónica de la evidencia. Mientras no pruebe eso no se sabe mintió o no.  Pero eso ya es otro cuento.

En la foto El Universo se ve a René Ramírez dando una rueda de prensa luego de anunciada la sentencia.

¿Cuándo Paola Pabón y sus amigos se caerán de la cama?

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La ministra de Gestión de la Política confirmó en Radio democracia lo que este portal afirmó desde hace meses: Lenín Moreno y Jorge Glas integrarán la papeleta oficialista en la próxima elección presidencial. No lo dijo en ese orden (que es el correcto), pero ratificó que los dos estarán.

Causa gracia que Paola Pabón se esfuerce tanto tratando de convencer a sus oyentes de que el Comité Nacional Electoral, los 24 comités provinciales y el Buró Político tienen que ver en esta selección. Sólo basta recordar que cuando Correa escogió a Jorge Glas, como compañero de fórmula en 2013, el aparato de Alianza País dijo haber hecho el mismo debate. Falso. La prueba: cuando lo anunciaron a sus militantes, Glas fue profusamente abucheado.

Moreno es candidato por gracia de sus cifras en los sondeos. Y si Glas va segundo es porque Moreno no pudo extender más las sábanas para imponer otro nombre. A ese compromiso llegaron Correa y Moreno  tras meses de encuentros y distanciamientos. No es producto, como fogosamente sostiene Paola Pabón, de debates en comités fantasmas que están subordinados hasta el tuétano al deseo y voluntad del compañero Rafael.

Pabón ratificó, no obstante, un hecho excepcional en la vida política del país: el 1 de octubre, cuando el binomio de Alianza País sea ungido, se cerrará la era Correa en Ecuador. Correa todavía hará sabatinas, insultará e incluso pedirá a su bancada parlamentaria que apruebe leyes. Pero cesará de ser centro y referente del poder. Pabón, con esa soberbia maluca propia al correísmo, dice que si ese binomio gana, la Revolución Ciudadana seguirá. En claro, el correísmo sobrevivirá sin Correa. Esa es otra mentira piadosa de la ministra de la política.

Lo que ocurre con Pabón y a sus amigos es que se sometieron al ejercicio de no-pensar con cabeza propia porque eso los expone en Alianza País a ser etiquetados de traidores. Pero no-pensar con cabeza propia tiene costos inconmensurables. El mayor es que ese aparato terminó creyendo que esta década en el poder fue posible porque los electores se volvieron socialistas-del-Siglo-XXI. El correísmo para ellos es el resultado de un triunfo ideológico y no -como es- el producto político de la bonanza económica.
Es tan devastadora la obra del mercadeo político puertas adentro en el correísmo, que muchos militantes como Paola Pabón se sentirían apóstatas si se confesaran la verdad: Correa acumuló poder gracias al chorro de petrodólares que llegó al país. Eso disparó la actividad económica y aceitó al Estado que subsidió la maquinaria de consumo. Desparecida esa fuente de felicidad, el capital político de Correa se redujo como cuero húmedo puesto al sol.

Ahora no hay plata. Y creer que si ganan, Lenín Moreno y Jorge Glas podrán mantener esa concentración de poder, ese autoritarismo procaz, ese cinismo desbocado, esa vulgar arrogancia… es pensar con el deseo. No solo que no podrán hacerlo sino que tampoco podrán gobernar cerrando los ojos sobre esas fortunas de compañeritos que antes no tenían cómo pagar las pensiones de sus hijos y hoy viven en los sitios exclusivos de Guayaquil y otras ciudades. Tampoco podrán usar, como hace Correa con el aplauso de Pabón y de sus amigos, cochambrosos como Fernando Alvarado, Carlos Ochoa o vagos como Freddy Ehlers. Ni podrán dejar que el Estado entretenga bandas de delincuentes digitales, como @arepandro que hace, sirviéndose del Che Guevara, la apología del asesinato. Glas los llama ejército virtual: sus trols.

Correa siempre ha temido que Moreno lo traicione. Pues bien: el estado en que quedará la economía -suponiendo que gane y quiera ser fiel a los lemas revolucionarios- no le permitirá embelesar al electorado como sí pudo hacerlo Correa. No tendrá los fondos para nutrir las clientelas que abultaron su popularidad en las urnas y en los sondeos. Moreno, en caso de ganar, tendrá que administrar la realidad; ya no podrá disfrazarla con préstamos y contratos, tan nefastos como secretos, con los chinos.

Causa estupefacción la ceguera del aparato correísta que, ante los problemas que han fabricado con sus políticas, sigue actuando con el mismo alelamiento de Correa. Repiten sus despropósitos sabatinos, las cifras maquilladas; defienden sus juicios montados, las provocaciones gratuitas a los militares, las amenazas y las impudicias que produce el trol center, la lógica fascista de dañar a las personas mientras dicen que hacen política… Y lo hacen mientras acarician la idea de que Moreno ganará en la primera vuelta para que este proceso, autoritario y devastador, se mantenga inalterable y eterno.

Paola Pabón –en una prueba de obsecuencia sin nombre– aparece en los medios con esa superioridad moral propia de los pandilleros, de los fanfarrones. Ella, como la mayoría de los incondicionales del Presidente, no ha procesado que el ciclo correísta se acabó porque se se acabó el montón de petrodólares que llegó al país, cual maná caído del cielo, mientras Alianza País acumulaba poder y creía poseer la escritura.

Pabón hace gestión política y, sin embargo, no parece entender que el candidato Moreno tiene que iniciar un proceso propio en un contexto en el cual el correísmo será un recuerdo. Y si Moreno quiere ganar tendrá que demoler, le guste o no, gran parte de este poder autoritario y abusivo que con tanto ahínco defienden Paola Pabón y sus amigos. De lo contrario, quizá gane, pero su gobierno no sobreviva. Pabón sigue soñando; no se cae de la cama.

Foto: Ministerio de Gestión Política

La prueba que Lasso, Viteri y los otros no imaginan

en Caricaturas/El Humor por
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Alianza País llegó al poder para eternizarse en él. Hay incluso una prueba para aquellos que no hayan entendido la lógica que gobierna al excelentísimo señor presidente de la República y jefe integral y absoluto del mando militar. Chamorro encontró esa prueba que tendrán que superar aquellos que sueñan con reemplazar en Carondelet y la Asamblea Nacional la lista 35…

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Long quiso ayudar a Lenin Moreno y lo botó jodiendo

en La Info por
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Lenin Moreno podría decir a Guillaume Long no me ayudes tanto, compadre. Como Moreno tiene que aclarar quién le paga su estadía en Ginebra para legitimar sus aspiraciones presidenciales, Long quiso aclarar el tema.  Pero hizo del agua lodo. Durante una rueda de prensa en Quito, en el marco de la firma de un acuerdo con la Acnur, Long confirmó lo que muchos sospechaban: que es el Gobierno quien corre con los gastos de la permanencia de Moreno en Ginebra.

Según él, no debe existir polémica alrededor del pago con fondos del Estado para la residencia de Moreno en Ginebra. Que Moreno sea Enviado Especial de la Naciones Unidades para Discapacidades debe ser motivo de orgullo y no de vergüenza, repitió al menos cuatro veces el Canciller como se evidencia en un video de diario La Hora. Long cree que en este caso lo que importa es el orgullo nacional. Olvida lo principal: los gastos por la residencia de Moreno son un tema jurídico y de ética política.

Long debería saber que en le legislación ecuatoriana, como seguramente ocurre en las legislaciones británicas y francesa que debería conocer mejor, disponer libremente de fondos públicos para fines que no están establecidos en la ley es un delito. Es peculado, al menos en el Ecuador. Lo que hizo Long es confirmar que el Estado ecuatoriano está pagando un sueldo para un cargo que no existe y, para colmo, en la cuarta ciudad más cara del mundo. Moreno no es funcionario del Estado y sobre eso no dijo nada. Long prefiere insistir en el tema del orgullo, que no figura en el presupuesto del Estado.

Es decir, de todos los argumentos que pudo sacar para socorrer a Moreno, Long escogió el más impresentable: el orgullo que los ecuatorianos sienten por alguien justifica que se dediquen fondos públicos para esa persona. ¿Qué tal si mañana el presidente Correa decide que los ecuatorianos deben sentirse orgullosos de Ricardo Patiño y le envía a vivir en Praga con fondos del Estado?

Long disipó las dudas sobre la legalidad de la estadía de Moreno en Ginebra si él decide entrar en campaña electoral. Si antes tenía un cangrejo en la bragueta ahora el ex vicepresidente tiene un atado entero.

El otro argumento con el que apareció Long también es chueco de crin a cola. Dijo que lo que le cuesta el Ecuador la estadía de Moreno representa “apenas” el 10% de lo que el Ecuador aporta a las Naciones Unidas. Long mezcla el tocino con la pólvora. ¿Qué tiene que ver lo que aporta el Ecuador en virtud de sus compromisos con las Naciones Unidas con lo que se destina del presupuesto nacional para el sabático de Moreno? Long no dijo a cuánto asciende ese 10% exactamente.

Luego puso el ejemplo del ex primer ministro británico Gordon Brown, quien es Enviado Especial de la ONU para la Educación Global. ¿Inglaterra paga la estadía de Brown en algún país distinto al suyo? ¿Le paga un sueldo para que ejerza un cargo honorífico? Long, tan británico él, debería aclarar eso.

Lenín Moreno vive en Ginebra porque el gobierno de Alianza País decidió que tenerlo ahí era la mejor forma de reservarlo como posible candidato a la Presidencia en caso de que la reelección de Correa no cuajara. Quienes tomaron esa decisión, porque pensaron que el ex Vicepresidente en Ginebra estaría libre de contaminación política, no repararon en el tema de la responsabilidad administrativa ni en la ética en el manejo de los fondos públicos. Total, seguramente esto les tenga sin cuidado. Enviar a Moreno a Ginebra tenía una lógica política para un partido y punto. Endosar esos costos al Estado es peculado y punto.

Long salió con la intención de dar algo de oxígeno a Moreno y lo dejó con la amenaza de asfixiarlo. Él no lo envió  a Ginebra, pero quienes sí son responsables de ese exilio dorado, debieron pensar en alguien más inteligente para salir a defenderlo.

Correa no parece muy convencido de sus encuestas

en La Info por
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Si alguien va a decir que es feliz al menos tiene que parecerlo. Si no lo parece, nadie le va a creer que es, en efecto, feliz. Eso es más o menos lo que le pasó a Rafael Correa en su enlace 480 en Posorja, cuando mostró encuestas para asegurar que la gestión de su gobierno ha sido tan exitosa que su movimiento Alianza País ganará, casi inevitablemente, las elecciones del 2017 para la Presidencia y para la Asamblea.

Si fuera cierto que las cifras son tan benignas con su Gobierno como aparentaban las que enseñó en la sabatina, Correa no hubiera mencionado tantas veces a una supuesta “guerra sicológica” promovida por los “mediocres de siempre” y por la la prensa corrupta, ni hablar del “veneno” con el que la oposición ha emponzoñado al país. Y aunque Correa trataba de dibujar la mejor de sus sonrisas durante la presentación de las cifras, su renovada agresividad lo traicionó en varias ocasiones, sobre todo cuando se refería a otros actores políticos que podrían ser competidores como CREO de Guillermo Lasso o a ese sector de la izquierda que ya no lo apoya. ¿Cómo creer en buenas noticias si quien las divulga está mal genio y disgustado?

Si las cifras que tenía eran tan buenas como quiso hacerlas aparecer, ¿por qué entonces se detuvo tanto en atacar a quienes, según él, han mentido con el tema del dinero electrónico o el derroche de los fondos público?  Correa dijo, al menos dos veces, que hay una guerra sicológica en su contra, e incluso llegó a afirmar que, al igual que lo que ha sucedido en Venezuela, Argentina o Brasil, aquí en el Ecuador existe un guerra económica para desestabilizar al gobierno.

Varias veces Correa buscó justificar el descenso en la popularidad de su Gobierno en el hecho de que, según dijo, la economía está pasando por uno de los peores momentos por la baja del precio del petróleo y por los ataques de una prensa terriblemente mentirosa. ¿Cree en efecto Correa que la prensa ecuatoriana tiene la fuerza suficiente para perjudicar su imagen? Lo curioso es que a pesar de las cifras que según él son tan buenas, esta vez hizo algo que en la sabatina anterior no se atrevió a hacer, seguramente por temor a quedar en ridículo: darle crédito al reportaje del canal chavista Telesur según el cual la Central de Inteligencia Americana, CIA, está empeñada en sacarlo de Carondelet. “Gran parte del reportaje de Telesur es cierto”, dijo no muy convencido.

¿Si son tan buenas las cifras con su trabajo y su movimiento por qué fue tan agresivo y a la vez estuvo tan a la defensiva? Desde hace varias sabatinas que no mostraba ese nivel de agresividad. Incluso lo fue en el segmento que le dedica a la prensa donde esta vez volvió a insultar a Diego Oquendo, a quien acusó de mentiroso y de dar cabida a basura informativa. “Lo vamos a llamar Vachagnon Oquendo”, dijo aludiendo a una antigua empresa que recolectaba basura en Guayaquil.

No es que las cifras que mostró Correa sean necesariamente falsas porque bien podrían corresponder a la realidad, el problema es que únicamente mostró aquellos números en los que sale bien parado. No mostró, sin embargo, aquellas que hablan, por ejemplo, de cómo ha perdido credibilidad. Según la más reciente encuesta de Cedatos, por ejemplo, un 65% de los ecuatorianos no le cree y apenas un 29% lo hace. Curioso, por no decir sospechoso, que en la encuesta que mandó a hacer no hayan hecho la pregunta sobre la credibilidad.

Según las encuestas que expuso hay tres hechos: el país está mucho más optimista de lo que se piensa, Alianza País es la fuerza con mayor adhesión en el país, y hay una mayoría que califica positivamente su gestión.

Para probar su primera afirmación mostró unos cuadros que dicen que el 38,6 % de la población se halla optimista frente al país y que 14,2% está moderadamente optimista. Es decir que el 52,8% de los ecuatorianos tienen una visión optimista del país. El resto, es decir el 36% de pesimistas y el 7,4% de pesimistas moderados son, a su entender, los que se han dejado robar la esperanza y han permitido que la guerra sicológica  les aniquile el optimismo. “Son los que dicen no a todo, a la visita del Papa Francisco, al dinero electrónico…”, dijo para rematar, como le gusta, afirmando que quienes están con el son la mayoría. “Somos más, muchísimos más”.

Luego, para demostrar que la mayoría del país se adhiere a Alianza País mostró cifras que afirman que el 33% de la población se considera parte de Alianza País. El que nos sigue, dijo aliviado, es “Ninguno” con 22%.  En tercer lugar está CREO de Guillermo Lasso, al que llamó la derecha bancaria, con un 10%. Según Correa, a pesar de que Lasso se ha gastado “ilegalmente” 33 millones de dólares en la campaña (¿y lo que él gasta en la suya con dinero del Estado no lo es?), no ha podido ni siquiera acercarse a Alianza País. Si se suman todas las fuerzas de la oposición, apenas se tiene el 37%, de la población crítica al Gobierno afirmó para luego, en un arranque de humildad, rematar con un “dios les pague compatriotas”.

El tercer punto fue el de la aceptación del Gobierno. Según sus encuestas el 63% de la población califica positivamente su Gobierno, entre el 11% que mira su gestión como “muy buena” y el 52% que dice que ha sido “buena”. Mientras que los que la consideran “muy mala” son el 28% de los ecuatorianos y mala el 46%. Cuando admitió que la aceptación ha bajado lo hizo siempre culpando de aquello a la prensa corrupta y a la oposición. Ahí es cuando puso el ejemplo de Azuay. Según Correa, esa es una de las provincias donde más ha bajado la aceptación del Gobierno, pero si eso ocurre es porque las autoridades de ahí son “infames” (lo dijo refiriéndose al prefecto Paúl Carrasco) y porque hay medios corruptos entre los que mencionó al diario El Mercurio “con sus titulares”.

Correa, sin embargo, no mencionó cifras que otras encuestadoras como Cedatos, que dicho sea de paso descalificó, hablan del verdadero desgaste de su gestión. Por ejemplo, no sacó encuestas sobre la credibililidad del Presidente ni ninguna sobre las tendencias de sus dos principales cartas electorales para relevarlo: Lenin Moreno y Jorge Glas. También resulta extraño que si tenía los datos sobre optimismo no hayan enviado a hacer consulta sobre cuál es el problema que más agobia a la gente.  Claro, mostrar esas cifras hubieran supuesto que aparezca que lo que más angustia al ecuatoriano es la crisis de empleo que sufre el país.

“Ya arrancó el festival de los mediocres. No podemos caer en la trampa de Argentina, Bolivia y Venezuela. Vienen con sed de venganza”, dijo en un tono que sonaba demasiado a la defensiva para alguien que está tratando de mostrar señales de triunfo.

Por otro lado, la tónica de la sabatina fue más o menos la misma que ha habido en las últimas dos o tres. La sabatina se ha convertido, en el escaparate donde el Gobierno proyecto las imágenes de los trabajos que se hace en la reconstrucción de Manabí y Esmeraldas. Gobierno de publicistas como el de Correa, era de esperarse lo que han hecho: convertir a las zonas del desastre en parte de una escenografía donde se hace las imágenes que han de servir para la propaganda del régimen y plataforma de la campaña electoral. Más de tres cuartas partes del enlace estuvo dedicado a mostrar las maravillas que el gobierno hace en Manabí y Esmeraldas. El terremoto terminó así convertido en el campo de filmación para los spots electorales y de promoción del gobierno.

El enlace además fue hecho como en las últimas ocasiones, en lugares donde Correa se siente abrigado y protegido. Esta vez fue en Posorja, donde una empresa extranjera va a invertir gracias a su visto bueno algo más de mil millones para la construcción del puerto de aguas profundas. Sobradas razones tenía la población para expresarle simpatía. Además, con un enlace en Posorja, era inevitable que lance su proclama según la cual el Ecuador es un destino privilegiado para la inversión extranjera. Una proclama que resulta inverosímil cuando se ve que el Ecuador es un destino de inversión apenas superior al de Paraguay y Bolivia.

Sí, para decir que se es feliz, también hay parecerlo.

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