Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

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El video que desnuda la hipocresía de Miguel Carvajal

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Miguel Carvajal

Los 10 años del gobierno de Rafael Correa han dejado en claro que hay, al menos, dos tipos de dirigentes. Unos que son los que más se exponen y que defienden sin ningún tapujo las arbitrariedades y abusos de su máximo líder, Rafael Correa. Son los que menos pretensiones  ideológicas tienen pero que no temen empeñar ni su prestigio ni su imagen a la hora de declaraciones destempladas o decir barbaridades con tal de sacar de apuros al gobierno o al caudillo.  Entre esos están Jorge Glas, los hermanos Vinicio y Fernando Alvarado, Ricardo Patiño, Marcela Aguiñaga, Richard Espinosa, el nuevo fiscal Carlos Banca Mancheno o Alexis Mera. Son vistos dentro de Alianza País como el ala no ideológica del gobierno y, en algunos casos, son identificados como quienes están en la revolución porque es un buen lugar para hacer negocios.

El otro grupo es el de los dirigentes que, al contrario de los anteriores, se presentan como más ideológicos y mucho más comprometidos con lo que llaman “el proceso”. Tienen un discurso mucho más político y están convencidos de que están luchando del lado correcto de la historia. Tratan de no dar declaraciones públicas en defensa de temas políticamente incorrectos que ha puesto sobre la mesa el caudillo y, cuando no les queda más remedio,  lo hacen relativizando y endulzándolo todo. Entre esos están Fánder Falconi, Virgilio Hernández, María Fernanda Espinosa, Pabel Muñoz, Javier Ponce o Miguel Carvajal.

La gran diferencia entre los primeros y los segundos es un tema de actitud: mientras los primeros son cínicos sin tapujos y se la juegan abiertamente por su caudillo, los segundos prefieren solazarse en el discurso ideológico y guardar las formas en público. Esa diferencia desaparece, sin embargo, cuando los del segundo grupo hablan en privado y saben que sus declaraciones no son grabadas para ser difundidas en la opinión pública. Ahí las diferencias desaparecen y los modositos como Muñoz o Hernández, del segundo grupo, terminan siendo idénticos a los desembozados como Patiño o Fernando Alvarado. Esto lo demuestra crudamente un video que circula en redes en el que aparece el asambleísta electo Miguel Carvajal, tratando de convencer a un grupo de personas que la decisión del gobierno de no admitir la entrada de Lilian Tintori fue correcta, legal y justa.

Miguel Carvajal, que durante toda la década correísta ha tratado de labrar la imagen de dirigente y militante comprometido con las reivindicaciones sociales, los derechos y la academia aparece en el video justificando la prisión de Leopoldo López, esposo de Tintori, con argumentos dignos de la Stasi, la policía secreta de la antigua Alemania comunista. “La señora Tintori es mártir porque defiende a su esposo Leopoldo López”, dice y enseguida pregunta con tono de maestro de escuela rural “¿Por qué está preso López”. Una mujer en la audiencia replica tímidamente “por guarimberto” y Carvajal exclama asimismo con tono de maestro de escuela rural aliviado de ver a sus alumnos en lo correcto y en voz alta dice “por guarimbeeero”. Carvajal continúa argumentando y afirma que a López la justicia le comprobó que había provocado la muerte de 43 personas por haber convocado a una serie de protestas en las calles de Caracas. “Está preso porque le demostró la justicia que condujo e incitó a actos violentos que cegaron la vida de 43 personas”, dice sin ruborizarse siquiera porque seguramente cuando sostuvo aquello asumía que nadie en el auditorio debía saber que el juicio en contra de López pasará como uno de los actos más infames del autoritarismo de la región.

Justicia, afirma Carvajal, asumiendo que todos los presentes en el grupo al que se dirige son los suficientemente ignorantes para no saber que en Venezuela no hay justicia porque justicia solo puede existir cuando existen jueces y fiscales independientes. Carvajal no es un ignorante y por eso resulta imposible creer que no sabe que uno de los fiscales que acusó a López huyó de Venezuela para confesar, porque su alma no resistía más, que contra López se habían fabricado pruebas falsas. Carvajal se hace el bobo y bota al tacho de la basura cualquier vestigio de honestidad intelectual porque resulta imposible creer que no se haya enterado de que todos los organismos serios de derechos humanos que se interesaron en el tema han condenado la sentencia en contra de López porque fue evidente que no hubo proceso justo ni jueces independientes. “¿Y los derechos de las madres de los 43 muertos?” se pregunta en el video con ese falsete de quienes quieren pasar por inocente. Pero claro, para Carvajal no existen los 133 presos venezolanos políticos que, como López, son víctimas de un sistema político donde el despotismo mafioso del régimen venezolano no tiene un sistema de justicia que le ponga coto a su autoritarismo sino que tan solo obedece sus órdenes.

En el video, además, Miguel Carvajal aparece sosteniendo uno de los argumentos más retrógrados y autoritarios posibles: que las muertes que se producen durante las protestas sociales no son responsabilidad de los aparatos represores del Estado sino de los líderes que empujan a los pueblos a protestar. ¿Aplica lo mismo para aquellos episodios de la historia ecuatoriana que la izquierda ecuatoriana a la que dice pertenecer tienen como hitos revolucionarios como la matanza del 15 de noviembre de 1922? De ser así, el responsable de aquella tragedia no fue el gobierno de Tamayo, como tradicionalmente ha sostenido la izquierda ecuatoriana, sino los irresponsables dirigentes sindicales que arrojaron al pueblo a las calles. Lo mismo tendría que decir sobre los indígenas muertos en los levantamientos o las víctimas del asesinato masivo en el ingenio Aztra en 1977. “Guarimbeeero”, dice Carvajal.

Carvajal jamás hubiera sostenido lo que se ve diciendo en el video si hubiera estado en una entrevista. Tampoco lo hubiera dicho si sabía que alguien lo estaban filmando. Lo dice porque sabe que su imagen de dirigente ideológico y académico no va a ser perjudicada. Carvajal en el video es idéntico a Ricardo Patiño a Carlos Baca Mancheno o Roberto Wohlgemut porque cree que los únicos que lo ven y lo escuchan son quienes están siendo adoctrinados por él en ese oscuro y lúgubre auditorio en el que se trata de ser gracioso y pedagógico.

Miguel Carvajal resultó estar hecho de la misma madera que los dirigentes más impresentables de la llamada revolución ciudadana, de aquellos que, en su sector, critican y desprecian soterradamente.

Correa y Moreno importan chupamedias que les alaban

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La comparación de la inadmisión de Lilian Tintori al Ecuador con la visita del ex candidato presidencial chileno Franco Parisi hace pensar en los carros de vidrios negros que circulan sin placa: unos tienen derecho a transitar sin ellas porque están en el gobierno y otros deben pagar matrícula, impuestos y trámites para tenerlas porque son simples ciudadanos.

En el caso de la activista venezolana Lilian Tintori ocurre algo así: ella no pudo entrar en el Ecuador porque las autoridades del gobierno dijeron que iba a participar en actos vinculados a la candidatura de la oposición, mientras que el chileno Franco Parisi pudo ingresar tranquilamente porque su agenda estaba perfectamente alineada y coordinada con la de la candidatura gobiernista de Lenín Moreno y Jorge Glas. Mientras para Tintori se aplicó un supuesto principio legal según el cual no podía entrar al Ecuador porque (presumieron) que iba a participar en temas de política interna, el otro tiene todas las garantías y facilidades para permanecer en el país haciendo proselitismo. La diferencia estaba en que Tintori venía a decir cosas que iban a disgustar al correísmo mientras que Parisi llegó a hablar linduras del plan de Moreno y Glas y a alabar el modelo económico del gobierno de Correa.

El caso de Parisi fue grosero. Tuvo una actividad intensa en casi todos los medio de comunicación controlados por el Gobierno. En cada uno de estos medios repetía lo mismo: el Ecuador no se parece a Venezuela (algo que sostiene Tintori) y el plan económico de Guillermo Lasso, muy al contrario del de Lenín Moreno, es inviable y perjudicial para el Ecuador.  Con ese sonsonete estuvo en GamaTV, en Ecuador TV, en Pichincha Universal y en Ecuadorinmediato: todos medios alineados y obsecuentes con el correísmo.

En todas las entrevistas que tuvo, Parisi arrancaba diciendo que el Ecuador no se parece a Venezuela sino más bien a Chile y Uruguay. Parecía mantra. Luego pasaba a comparar las propuestas económicas de Guillermo Lasso y Lenín Moreno.  Había un guión perfectamente ensayado. El caso de la entrevista a GamaTV llegó a niveles caricaturescos. El entrevistador Rommel Garzón tenía listo un cuestionario que consistía, básicamente, en pedirle su opinión sobre alguna de las propuestas de Lasso e inmediatamente sobre una de Moreno. “¿Y la propuesta de Lenín es viable?”, era la pregunta que Garzón tenía lista cuando Parisi acabado de demoler alguna oferta de Lasso. Y, claro está, siempre lo de Lasso es malo y lo de Moreno siempre es bueno. Ocurrió lo mismo en el tema de los impuestos, empleo y política comercial. Cuando se presentó con Carlos Rabascal en Ecuador TV también comenzó su presentación con el mantra que dice que Ecuador se parece más a Uruguay y Chile y luego se dedicó a criticar las ideas económicas partidarias de la liberalización de la economía, como las de Lasso. Con Rabascal, Parisi repitió exactamente lo mismo que dijo con Garzón sobre la propuesta de Lasso de disminuir impuestos: “Una reforma tributaria como la de Lasso, que es antigua y anacrónica, solo llevará al Ecuador al fracaso”.

En Pichincha Universal, la radio de la Prefectura de Pichincha donde manda el lugarteniente de Correa, el prefecto Gustavo Baroja, lo entrevistaron dos entusiastas porristas del correísmo: Kinto Lucas y Washington Yépez. Ahí la novedad fue que estuvo acompañado por su compatriota y ex asesor Patricio Mery Bell, quien ahora opera en Ecuador como troll en redes sociales para la campaña de Moreno. Exactamente la misma cantaleta: esto de Lasso es pésimo, esto de Moreno excelente.

Es evidente que quienes idearon la visita de Parisi pensaron que había que traer a alguien de fuera para atacar dos propuestas de Lasso que, seguramente, preocupan al gobierno: la eliminación de impuestos y las comparaciones con Venezuela. Palabras más, palabras menos, en el tema de los impuestos decía exactamente lo mismo en cada sitio donde fue entrevistado. Sin esos impuestos, decía, el Estado se va desfinanciar y la economía va a tambalear.

Parisi tuvo todas las comodidades y facilidades para predicar a favor del gobierno y la candidatura de Lenín Moreno. Quienes lo invitaron le tenían preparada una agenda impecablemente organizada y burdamente apalancada en el monopolio mediático del Gobierno. Incluso participó en un conversatorio en Ciespal, otro centro del pensamiento correísta, donde otra vez habló a la limón con el troll Mery Bell. No se ha informado quién costeó los pasajes, el hospedaje y los viáticos de este economista y profesor que en Chile también es conocido por haber sido expulsado de una universidad de los EE.UU. por acoso sexual. ¿Lo pagó el gobierno con dinero del público? ¿Lo pagó la campaña de Lenín Moreno y se informó de ese gasto al Consejo Nacional Electoral? Es más probable que en el reino de la opacidad eso no se sabrá.

Lo que se sabe sobre Franco Parisi es que vino a hacer campaña pura y dura a favor del binomio del Gobierno. Y eso, obviamente,  marca la diferencia con el caso de Lilian Tintori.

El Telégrafo y los otros mienten por cada diente

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El jueves 3 de marzo, diario El Telégrafo publicó una noticia según la cual la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana, Confeniae, había decidido apoyar la candidatura de Lenín Moreno para la segunda vuelta. La nota incluía una declaración escrita de esa agrupación con una firma al final que, se decía, correspondía a su presidente Felipe Tsenkush. “Nos preocupa la derechización de cierta dirigencia de la CONAIE y el movimiento político Pachakutik”, decía en el comunicado.

Resulta que todo era falso. Ni la Confenaie había decidido apoyar a Moreno ni Felipe Tsnkush es presidente de esa organización indígena y el comunicado, mucho peor, no existe en la realidad. Todo era una inmensa mentira publicada también por El Ciudadano. La Confenaie tuvo que salir a aclarar.

La noticia falsa publicada por el sistema mediático del gobierno era tan falsa como muchas otras cosas publicadas, con particular énfasis en las últimas semanas y en las que han estado involucrados no solo los medios llamados públicos sino varios funcionarios del correísmo. Por ejemplo encuestas falsas que salieron antes de la primera vuelta como la atribuida a la Universidad de Georgetown o, después, la de una empresa (CIS) que no existe y que recogió la agencia Andes, TC y otros medios de propiedad estatal. O el anuncio de la construcción de una “mega factoría” en Yachay por tres mil millones de dólares con la supuesta participación de empresas como Hewlett Packard o Tesla, que luego dijeron no haber estado al tanto del particular.

En el caso de la nota de El Telégrafo se repitió el patrón: se publica una nota en la que se presenta como un hecho algo que, en realidad, nunca sucedió y luego ni siquiera explicó. Mentir no merece ni siquiera una disculpa, o si no que lo diga René Ramírez, secretario de la Senecyt, que publicó una encuesta falsa en Twitter y luego lo único que hizo fue retirarla de su cuenta. ¿Una explicación? Bah.

La sucedánea publicación de mentiras es un problema que va mucho más allá de una campaña sucia en la que se presentan hechos que no existen para manipular al electorado.  Se trata, también, de un abuso de los bienes del Estado para engañar a la sociedad que deberá ser investigado. El uso burdo y grosero de diario El Telégrafo y otros medios como herramientas de propaganda del correísmo, es un asunto que tiene que ver con la malversación de fondos que, tarde o temprano, tendrá que ser sancionado por las autoridades. Si algún día el Ecuador recupera la institucionalidad, las personas que han manejado a El Telégrafo y otros medios estatales como la agencia Andes o los canales incautados, tendrán que rendir cuentas por el uso fraudulento de los fondos públicos y por el atentado a la fe pública que han cometido en su calidad de funcionarios. No se puede olvidar que en documentos oficiales, aparecen créditos por más de 18 millones de dólares que la Corporación Financiera Nacional ha entregado a El Telégrafo. ¿Y quien va a responder por todo ese dinero invertido en una máquina de mentiras y propaganda partidista?

Esta sistemática publicación de noticias que no tienen asidero en la realidad es también, y fundamentalmente, parte de una política dirigida desde el Estado para socavar y minar uno de los fundamentos de una democracia: la posibilidad de discernir, mediante la constatación de los hechos, entre la realidad y la ficción en la esfera pública. Lo normal en una democracia es que cuando los votantes están siendo manipulados, o los políticos evaden preguntas que están obligados a responder, los ciudadanos puedan recurrir a los hechos como tabla de salvación. Lo que ha ocurrido con El Telégrafo, la agencia Andes y cientos de cuentas en redes sociales o mensajes de Whatsapp es la evidencia de que el Ecuador ha entrado ya, de lleno, en lo que se llama la post verdad; un término que el diccionario Oxford nombró como la palabra del 2016.
Los hechos, bajo esta circunstancia, ya no sirven para que una persona sepa si algo es cierto o no y se han convertido, más bien, en armas de retórica pura. ¿Cómo se puede seguir hablando de hechos cuando éstos ya no remiten a una realidad en la que todos pueden coincidir?  La posibilidad de establecer qué es parte de la realidad y qué de la especulación o interpretación, ha sido parte de la lucha de la humanidad para crear una esfera pública en la que todos se puedan entender. Mary Poovey, una importante historiadora de la cultura, sostiene que la representación de la sociedad, en términos de hechos concretos, apareció en la Edad Media con el nacimiento de la contabilidad. Lo novedoso de los contadores, en ese entonces, es que en sus libros se presentaba un tipo de verdad que, aparentemente, se podía defender por sí sola sin necesidad de la interpretación o de la fe. Luego vinieron las estadísticas, la economía, las investigaciones y otros métodos numéricos para medir la realidad. En el siglo XX surgió toda una industria para establecer los hechos y, con ella, aparecieron los estudios de mercado y las encuestas.

¿Cómo puede la sociedad alcanzar soluciones si es imposible tener un consenso sobre la naturaleza de los problemas sociales, económicos o ambientales? La post-verdad ha sido, además, exhaustivamente analizada a la luz del surgimiento de gobiernos autoritarios y populistas. Masha Gessen, la escritora y pensadora ruso-estadounidense, sostiene que líderes como Putin o Trump mienten no solo para confundir realidad y ficción sino, sobre todo, para imponer el poder sobre la verdad. Trump miente para demostrar su poder, dice Gessen, porque la mentira es, en sí, el mensaje. Gessen, por eso, afirma en uno de sus ensayos que la prensa, antes de desgañitarse demostrando las mentiras de los autócratas, debe contar la historia que está detrás de la mentira y, sobre todo, la historia sobre el poder que las mentiras ocultan.

Las mentiras publicadas por los medios oficiales y los funcionarios del correísmo, sobre todo en los últimos días, no solo manipulan al electorado: tienen por objetivo demostrar el poder que tienen en sus manos. De lo contrario, ¿cómo explicar que ni El Telégrafo y los otros medios oficiales y tampoco René Ramírez hayan, al menos por un simple sentido de decencia, ofrecido disculpas por haber publicado cosas que jamás ocurrieron?

La campaña del correísmo 2017 ha metido de cabeza al Ecuador en la era de la post-verdad. Esa es otra de las herencias que deja.

El garrotero consentido de Correa pega a su esposa en su oficina

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En el Consejo Nacional de Igualdad Intergeneracional, CNII, ha estallado un escándalo. No por ser un organismo que lleva un nombre digno de la más oscura burocracia soviética ni por el hecho de que apenas un puñado de contribuyentes sabrá para qué demonios sirve.

Esta vez el escándalo tiene nombre y apellido: Carlos Muñoz Yánez, el presidente de ese Consejo que hizo honor a su pasado de garrotero universitario. Todo ocurrió el martes 21 de febrero cuando personas al interior del CNII se percataron de que Muñoz golpeaba a su pareja, que lo había ido a visitar, luego de haber tenido una acalorada discusión. Según la denuncia que llegó hasta 4Pelagatos, estas personas, molestas con el hecho de que se produzcan hechos de violencia intrafamiliar en el interior de un organismo que, se supone, defiende derechos, escribieron una carta al Presidente de la República con copia a la secretaria de Alianza País, Doris Solís; a la presidenta de la Asamblea Nacional, Gabriela Rivadeneiera, y, a Álvaro Sáenz, quien hasta ese entonces era secretario Técnico del CNII, puesto que pocos días más tarde Muñoz lo hizo cancelar del cargo según la denuncia que llegó a 4Pelagatos.

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“Conocemos que el día de ayer, martes 21 de febrero de 2017, se suscitó un hecho de violencia protagonizado por el señor Carlos Muñoz (…) en contra de una mujer que visitó su oficina. Esto fue testimoniado por varias compañeras y compañeros, a quienes respaldamos y agradecemos, que intervinieron para detener la agresión a la víctima; y, se informó al representante legal de la institución”, escribieron en la carta. “Quienes suscribimos esta comunicación, desde nuestra responsabilidad como ciudadanos y servidores públicos del CNII, ponemos en su conocimiento este hecho que cuestiona la autoridad de la persona que preside el Consejo Nacional para la Igualdad Intergeneracional”, agregan en otro lugar.

La carta, sin embargo, no tuvo respuesta y lo único que produjo fue que varias personas que la habían firmado fueran despedidas del CNII.

Según la denuncia algunos de los atribulados personeros del CNII, que aún temen ser cancelados, conversaron con Muñoz luego del incidente quien, en esa reunión, reconoció haber cometido “un error”, como se escucha en el audio que acompaña a esta nota. En esa cita, Muñoz advirtió a quienes se hallaban ahí que habría consecuencias administrativas. Además, la denuncia dice que el tema se politizó pues Muñoz logró movilizar a un grupo de funcionarios leales a él que también enviaron una carta a Doris Solís en la que aseguran que la denuncia en contra de Muñoz es parte de una conspiración de la oposición. “Es necesario decir con claridad y absoluta franqueza que esta ha sido una forma de operar permanente de la oposición, de personas que no están de acuerdo con el proceso de cambio, que lleva el país a tal punto que el mismo Presidente de la República ha tenido que iniciar procesos legales por el derecho al bueno nombre, como en el caso de Cléver Jiménez y de Fernando Villavicencio, el Caso de Camilo Samán, funcionario que fue llamado por un titular de prensa: ‘Camilo Samán el Matón”, dicen en su carta a Solís.

El otro argumento de quienes defienden a Muñoz es que su pareja asistió al día siguiente de la agresión a la graduación de abogado de Muñoz, como en efecto aparece en las fotografías. Sin embargo, personas cercanas al CNII  dijeron a 4Pelagatos que la pareja de Muñoz tiene típico cuadro de la mujer que no se atreve a denunciar lo que hacen contra ella y que, incluso, luego de la agresión había dicho que todo fue por su culpa. “En esta oficina hay gente que ha trabajado mucho en casos de violencia intrafamiliar y vieron que la mujer había sido golpeada en una de sus mejillas y que su reacción, al defender al agresor, es típica de una persona que está sometida por el terror”: eso dijo una fuente cercana al CNII que habló con este sitio.

¿Cómo explicar que nadie haya puesto atención a la carta? Según la versión a la que tuvo acceso 4Pelagatos, el gobierno no quiere que este tema se conozca en pleno proceso electoral. Muñoz es una pieza clave en la estrategia electoral que el correísmo tiene entre sus bases universitarias de izquierda. Tomar distancia de él a estas alturas no es electoralmente rentable.

No es la primera vez que Muñoz está envuelto en casos de violencia, incluidos algunos en contra de mujeres. Él era dirigente estudiantil y, como tal, fue elegido como presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador donde protagonizó algunos actos violentos. Existe, incluso, un video en el que la activista universitaria Pamela Paredes muestra las graves lesiones que sufrió por un ataque de Muñoz en julio del 2015 y otro del 2013 en el que se dice que está agrediendo a una novia en la universidad.

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Carlos Múñoz fue nombrado como presidente del CNII en el 2016 como cuota del gobierno como agradecimiento por el trabajo proselitista en la universidad y de apoyo al correísmo como dirigente estudiantil. En el 2014 ya había tenido otro gesto de reconocimiento del gobierno: viajar como invitado a Qatar en la comitiva presidencial. A pesar de que es funcionario público y de que trabaja en un organismo que es, supuestamente independiente del Ejecutivo, su participación en la campaña electoral a favor de Lenín Moreno y Jorge Glas se evidencia en las fotografías y los mensajes que ha colocado en sus cuentas de redes sociales.

En la foto, del Twitter de Muñoz, tomada el 25 de febrero luego de la sabatina en Quito

La dignificación de la política, según Richard Espinosa

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En diciembre de 2015, poco después de haber sufrido una paliza en las elecciones legislativas de Venezuela, en las que la oposición obtuvo el control de la Asamblea de ese país, Nicolás Maduro pronunció un mensaje que lo retrata de cuerpo entero, no sólo como presidente (cargo que ya a nadie le cabrán dudas de que le queda enorme), sino como persona: “Yo quería construir 500.000 viviendas el próximo año, yo ahorita lo estoy dudando. Pero no porque no pueda construirlo, yo puedo construirlo, pero te pedí tu apoyo y no me lo diste –Maduro se calla e, increíblemente, hay entre el público quienes aplauden que el presidente de un país amenace con no llevar adelante un programa de viviendas ¡CON FONDOS PÚBLICOS! porque no le gustaron los resultados electorales; ante eso, Maduro, mirando a la cámara, insiste–: Pedí el apoyo y no me lo diste”.

Pocas semanas antes, en Argentina, cuando Mauricio Macri ya se perfilaba como ganador sobre el kirchnerista Daniel Scioli en las elecciones presidenciales que se celebrarían a finales de noviembre, el entonces ministro de Salud argentino, Daniel Gollán, publicó en su cuenta personal de Twitter dos mensajes –que luego borró– que dan cuenta de lo bajo que puede caer un gobierno desesperado por no perder el poder. El primero de ellos decía: “Los 12 nuevos centros de radioterapia para tratamiento del cáncer continuarán adelante si Scioli es presidente. Pensá bien tu voto.” El segundo iba en el mismo sentido: “Un millón de metros cuadrados nuevos de hospitales y centros de salud construidos en el país. Para que esto siga, Scioli debe ser presidente”.

Cortados al fin y al cabo por la misma tijera que chavistas y kirchneristas, no podía faltar entre los representantes de la “revolución ciudadana” quienes apelaran al chantaje en época electoral. Hace algunas semanas circuló un audio en el que una voz atribuida a la alcaldesa de Durán, la oficialista Alexandra Arce, amenaza con despedir a quienes no apoyen a Alianza País. Ahora fue el turno de Richard Espinosa, presidente del Consejo Directivo del IESS, quien, como se ve en un video colgado en la cuenta de Twitter de la periodista Ana María Cañizares, amenaza con la posibilidad de que el seguro social prácticamente deje de serlo si llega un gobierno de oposición. A un exaltado Espinosa se le escucha decir: “De ustedes depende que la seguridad social se privatice, como ya están queriendo algunos candidatos (¿nos podría decir cuáles, señor Espinosa?), o la seguridad social siga siendo de ustedes (…). De ustedes depende que se cumpla con los 52 centros de salud, centros materno-infantiles, hospitales y centros médicos que tendremos que entregar hasta finales de año o que simplemente no se lo haga. Eso no está en mis manos. Eso está en SUS manos, compañeros”. (Y precisamente él –en cuya gestión y sin que se le escuchara protestar, el Gobierno decidió eliminar el aporte estatal del 40% para el fondo de pensiones y en cuya administración también se está desconociendo una deuda por más de $2.500 millones del Gobierno con la seguridad social– termina su discurso diciendo: ¡Que viva el IESS!”.)

¿Tienen algo que decir respecto a la actitud de Espinosa las autoridades electorales del país o les parece normal y aceptable? Y, más importante aún, ¿estas declaraciones merecen algún comentario de Lenin Moreno o va a tratar de torear el tema, como ya lo ha hecho con las denuncias que involucran a su candidato a la Vicepresidencia? ¿Los viles chantajes de Espinosa son lo que Moreno entiende por “dignificar la política”?

A la luz de los escándalos de corrupción que tienen en la cárcel a altos representantes del kirchnerismo (y a Cristina Kirchner a punto de ser enjuiciada), los tuits de Gollán se pueden leer como un intento desesperado por evitar un cambio de gobierno que pudiera dar lugar a que en Argentina se empezara a destapar todo (como, efectivamente, está ocurriendo). En Venezuela, aún a costa de mantener el país colapsado, el chavismo, ejemplo extremo de lo peor del socialismo del siglo XXI y seguramente con mucho más que esconder, ha optado por pasar por encima de la voluntad popular, desconociendo decisiones de la Asamblea opositora e incluso negando la posibilidad de un referéndum revocatorio. En Ecuador, ¿a qué responden los chantajes del oficialismo? ¿También acá se teme que un nuevo gobierno destape nuevos casos de corrupción? Si Alianza País, con el control que ejerce sobre todas las funciones del Estado, permanece en el poder, va a ser muy difícil que lo averigüemos. (Lo que está ocurriendo con el caso Odebrecht, en el que incluso se habría devuelto documentación a Brasil con el increíble argumento de que no se la puede traducir del portugués, es un ejemplo.) Parafraseando al mismo Espinosa, se podría decir: “De ustedes depende, compañeros”.

Para que Moreno gane, Correa empeña al país

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Parecería que el Ecuador ha superado ya la barrera de los 50 mil millones de dólares de deuda pública, si se suman todos los pasivos que tiene el Estado, según cálculos de Jaime Carrera del Observatorio del Gasto Fiscal. Esto ocurre luego de que la semana pasada se colocaron mil millones adicionales de dólares en bonos del Estado, con lo que el total de deuda por bonos emitidos desde el 2014 alcanza $7 250 millones, según información publicada por diario El Universo. La nueva deuda tiene un rendimiento de 9.12% y el plazo de vencimiento es del 13 de diciembre de 2026.

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Con este volumen de deuda, se ha superado, y con creces, el tope legal de 40% con relación al Producto Interno Bruto, según los datos de Carrera. Analistas como Fausto Ortiz creen que con las maniobras legales del Gobierno (léase un reciente decreto ejecutivo) que hizo “desaparecer” 11 275 mil millones, se podría alegar que hay tramos de la deuda que no se cuentan como tal, con lo que aún hay algo de espacio para cumplir con la cota máxima de 40% de deuda con relación al PIB que establece la ley.

Los cálculos de Carrera hablan de un estado actual de la deuda que representa alrededor del 52% del PIB, como se ve en el cuadro que acompaña esta nota y que es de su autoría. Ortiz piensa que, de todos modos, si se hace una lectura honesta de los pasivos que existen se estaría violando la norma, legal pues el monto de la deuda comparado con el PIB supera el 40%.  “Si sumamos todos los pasivos sí superamos el límite legal”, sostiene Ortiz quien hace un cálculo menor de la deuda: alrededor de los 41 mil millones.

Lo más relevante en el tema no parece ser solamente el monto total de la deuda sino la velocidad con la que ésta crece. Esto sucede porque los costos de mantenimiento del actual modelo económico (y político) hace que el ritmo del endeudamiento sea tan agresivo que no se ve, a corto plazo, la posibilidad de que la tendencia se revierta. Se teme que en un futuro no muy lejano la cifra total de la deuda sea abismalmente alta.

El aparato estatal ecuatoriano necesita 27 mil millones de dólares anuales para su funcionamiento, como ocurrió en el 2016, de los cuales no tiene de dónde sacar $6 mil millones. Manuel González lo compara con un hogar que tiene ingresos por 2 700 dólares pero que no alcanza para la subsistencia de la familia se tiene que pedir 600 prestados (más de un quinto de su presupuesto) cada mes para poder cubrir los gastos.

Para González, con ese nivel de gasto al final del año el Ecuador habrá adquirido deuda por más de 10 mil millones, tal como en el 2016. Es decir que, si nadie toma una decisión para disminuir el gasto público, el Ecuador podría cerrar el 2017 con una deuda de 60 mil millones de dólares. No hay que olvidar que en el 2007 la deuda del Estado ecuatoriano era de 13 900 millones de dólares, lo que representaba el 27% del PIB. Según González, el 31 % de los ingresos del Estado hasta noviembre del 2016 provenían de deuda, uno de los niveles más altos que se tenga registro en la historia el país.

Entonces, ¿hay que angustiarse más de la deuda que ya está contratada o del nivel de gasto que conduce a más endeudamiento? Para Fausto Ortiz el monto de la deuda no es el principal problema, pues un 40% de la misma es manejable. El verdadero problema, asegura, es que no se corrige el ritmo de gasto público que es lo que, a la postre, origina la necesidad de más deuda. Aquí el problema es el déficit, sostiene. Y mientras el Ecuador tenga déficit se necesitará más deuda.

Otro problema que Ortiz observa en la deuda ecuatoriana es el de los plazos para el pago. Es una deuda con plazos muy cortos, lo que va a complicar mucho a los gobiernos venideros. En esto coincide con otro analista, Alberto Acosta Burneo que en una declaración a El Universo dijo que el inconveniente de estas recientes colocaciones de bonos son los plazos de pago que oscilan entre 5 y 10 años con una tasa superior al 9% en promedio. Para Acosta, la única salida para los siguientes gobiernos sería reestructurar la deuda; es decir, contraer deuda pero más barata y a más largo plazo para pagar la deuda cara y de corto plazo. Triste panorama, en todo caso.

Si el problema es el gasto público que a su vez genera un déficit fiscal que debe ser cubierto con más deuda, ¿por qué esto no se ha corregido? Sencillo: cortar gasto es impopular y en tiempos de elecciones eso no conviene a los que apuestan a que gane el candidato de gobierno. Lo que está costando el mantenimiento del Estado sin que se tomen medidas impopulares, según los analistas, es más o menos mil millones de dólares mensuales. Todo para que las cosas sigan funcionando y el candidato de gobierno no pierda apoyo. ¿Y si gana y le toca arreglar el entuerto? Pues ese ya será su problema. Por ahora, lo que se tiene a la vista es la campaña electoral más costosa de todos los tiempos.

Fundación Eventa, otro agujero negro de Lenín Moreno

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Lenín Moreno anunció que ha pedido al contador de la Fundación Eventa, de propiedad de su familia, que recopile toda la información para hacerla pública, aunque no dijo cuándo lo hará.

No faltaba más. Moreno, quien hizo el anuncio en Teleamazonas más presionado por las circunstancias que por iniciativa propia, está en la obligación ética de esclarecer todas las interrogantes que se han suscitado desde que se publicaron en redes sociales noticias sobre los ingresos que esa fundación ha recibido, de entidades públicas y privadas, por las charlas motivacionales que el ex vicepresidente, y ahora candidato presidencial, ha dado en los últimos años.

“Estoy preparando la información”, dijo Moreno cuando la periodista Janeth Hinostroza planteó el tema, que atribuyó a una campaña sucia en su contra. Tema que se hizo tendencia en redes sociales luego de la publicación de un documento que ponía en evidencia el pago por 10 mil dólares hecho por el Cuerpo de Bomberos de Quito en el 2013, por una conferencia que Moreno dio bajo el título de “Ser amable es fácil, divertido y productivo”.

El candidato oficialista ha dado varias conferencias o charlas motivacionales en instituciones públicas administradas por funcionarios de su misma filiación política. Por un mínimo sentido de responsabilidad y ética, al que debería someterse todo candidato, Moreno debe informar al público sobre cómo se manejaron esos dineros. En la entrevista, sin embargo, dejó más interrogantes que certezas. Según dijo, no ha recibido ni un solo centavo por esas conferencias. Todo el dinero, según dijo, fue directamente a la Fundación para que sea invertido en obra social. Moreno en un momento aseguró que esa fundación no era suya pero en otro dijo que era de su familia. ¿Si el dinero no entra a su bolsillo entonces entra a una fundación que también es suya? Para comenzar, Moreno debería esclarecer ese tema puesto que, incluso en su declaración juramentada de bienes que presentó en septiembre del 2009, aparece como accionista de la Fundación.

Hay evidencias de varias conferencias o charlas a instituciones públicas, especialmente en el 2013. Por ejemplo la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas, EPMMOP, contrató a la Fundación Eventa para dos charlas en septiembre de ese año y canceló 20 mil dólares en virtud de una resolución firmada por Germánico Pinto, entonces gerente de esa empresa. Pinto actualmente es un entusiasta partidario de la candidatura de Moreno, como se desprende de su cuenta en Twitter. También aparecen al menos otras dos conferencias contratadas por el Consejo de la Judicatura y varias más en el Consejo Nacional Electoral, la Dirección Nacional de Registro de Datos Públicos (DINARDAP), la Empresa Pública Yachay, ANT Quito, IESS, entre otras.

¿Cuántas charlas ha dado Moreno? ¿Cuánto dinero recibió la Fundación Eventa en total y cuánto invirtió en las obras sociales que Moreno asegura que realiza? El candidato de Alianza País sostuvo también que a más de las conferencias que ha dado a entidades públicas están las que brindó a empresas privadas y que sobre esas no cree necesario dar explicación alguna. Moreno se equivoca: lo que haya recibido de las empresas privadas por sus charlas también es un asunto de interés público, pues demás está decir que el electorado tiene derecho a saber qué empresario o empresarios lo han auspiciado. Y él tiene la obligación de facilitar esa información. Al fin de cuentas podría llegar a ser Presidente.

En la entrevista con Hinostroza, Moreno habló sobre lo que hace Eventa. Dijo, por ejemplo, que protege a niños abandonados con HIV y que tiene incluso vehículos para que “los ancianitos” puedan recoger donaciones de comida que algunas empresas les dan. ¿A qué niños y qué “ancianitos” ayuda? ¿Cuántos son y cómo los asiste?

De lo dicho no solo se revela que Moreno se ha dedicado a las obras de caridad pública. Esto resulta curioso porque la caridad pública, ejercida por privados, ha sido condenada por asistencialista y por estar al margen del Estado por el presidente Correa sino que plantea la necesidad de conocer exactamente qué hace Eventa. Al ser candidato y estar opcionado a ser presidente de la República está obligado a esclarecer, no solo lo que hace su fundación, sino qué fondos recibe y cómo los administra. Una fundación podría ser una herramienta para ocultar movimientos financieros irregulares. No sería la primera ocasión que una fundación sirve para recoger dinero para campañas electorales.

No transparentar detalladamente cómo se financia, cómo gasta y qué hace la Fundación Eventa podría crear una figura similar a la que en otros países ha motivado auténticos escándalos políticos. Ahí está el caso de la fundación Bill Clinton en los EEUU, la fundación Lula da Silva en Brasil y también el caso de Podemos, el movimiento político español que surgió de la Fundación Ceps que recibía de forma irregular fondos de los gobiernos de Venezuela y Ecuador.

Entre los datos que soltó Moreno también está que su hija Carina ha manejado la fundación. No ha recibido un solo centavo por su trabajo, dijo a Hinostroza. Entonces si ni él ni su hija ganan sueldos en la fundación, ¿quién lo hace? Aunque se trata de datos que seguramente no tuvieran relevancia si Moreno fuera un ciudadano común y corriente, es evidente que en el caso de un candidato presidencial la cosa es muy distinta. Es importante tener toda la información del caso: por ejemplo, conocer cada uno de los contratos que firmó la fundación y los honorarios que recibió. Cómo ha gastado el dinero (con facturas de respaldo), los nombres de sus proveedores, de sus empleados y los sueldos de aquellos vinculados con la Fundación…

La información que se entregue es parte inseparable de las credenciales éticas del candidato. No solo por ser candidato y posible presidente sino porque, además, hay un documento de la Contraloría del Estado que dicen que la Fundación Eventa es una entidad de derecho privado que se beneficiaria de fondos públicos; es decir, recibe dinero del presupuesto del Estado. De ser ese el caso, lo que haga o deje de hacer la fundación de la familia Moreno es un asunto que incumbe a todos y cada uno de los contribuyentes, independientemente de las aspiraciones públicas que tenga Lenín Moreno.

Es evidente que el tema de las fundaciones vinculadas con políticos y aspirantes a presidentes ha aterrizado en el Ecuador. Está en manos de Moreno desvanecer hasta la más mínima de las dudas.

Foto de la cuenta de Flickr de la campaña de Lenin Moreno

 

El drama de Lenin Moreno: ser la caricatura de una Madre Teresa criolla

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Cuando una candidatura lleva como lema una frase tan vacía e inocua como “el cambio verdadero es avanzar hacia el futuro” es porque no tiene nada que decir.

Ese parece ser el sino de la candidatura de Lenin Moreno: no decir nada, no tomar posición sobre ningún tema sensible o máximo hacer una declaración como quien no quiere decir nada, repetir lugares comunes frente a los asuntos de interés público, elaborar frases bonitas, vacías y bobas como la del “verdadero cambio es avanzar hacia el futuro”, colocar fotos en redes sociales en los que se ve al candidato jugando trompo o abrazando niños, aparecer en videos cada vez que se conmemora algo, ora el día de Quito, ora el día de los migrantes, ora el día de los derechos humanos…

Pero no tener una posición sobre los temas de interés público está pasándole factura al binomio de Lenin Moreno y Jorge Glas, sobre todo porque cada día crece la porción del electorado que espera definiciones. ¿O es que Lenin Moreno no tiene nada que decir sobre el aumento del encaje bancario, el endeudamiento agresivo de los últimos meses, las agresiones de género cometidas por sus amigos correligionarios, la violencia en Morona, la responsabilidad de su compañero de fórmula Jorge Glas en los controvertidos y corruptos trabajos en la refinería de Esmeraldas? ¿Será que va a decir algo sobre el escándalo de Odebrecht? ¿Pedirá al Fiscal que pida la información a los EEUU sobre las coimas entregadas a funcionarios del Estrado por la constructora brasilera? Todo apunta a que eso es mucho pedir.

El vacío parece ser, en efecto, el sello de identidad que los estrategas y entusiastas de Moreno pensaron para su campaña. ¿Para qué? Sencillo, con el fin de que nada lo ensucie, nada comprometa su imagen de hombre bondadoso, tolerante y comprensivo. Desde un inicio la estrategia estaba dirigida a que Moreno articule un discurso en el que se destaque todo lo supuestamente bueno que dejan los 10 años de correísmo y, al mismo tiempo, ofrezca corregir aquellas cosas que no gusta al electorado. Que si habla de economía que no sea mucho, que si se refiere al tema de desempleo que lo haga por encimita nada más, que si menciona el tema de la corrupción en Petroecaudor que no insista mucho, que si se refiere al oscuro tema de su residencia en Ginebra que no de muchos detalles… En fin, que no asista a entrevistas con periodistas incisivos y que siga navegando cual nave impoluta con la esperanza de que esta campaña acabe lo antes posibles sin que se haya feriado la simpatía popular que ha tenido desde que salió del Gobierno y se fue a vivir en Ginebra.

Lo que nadie le dijo a Moreno es que existe un mundo más allá de la receta de los estrategas y que conciliar lo bueno con lo repudiable no siempre es posible. Tampoco le dijeron a Moreno que un candidato que no ofrece otra cosa que ser la encarnación del futuro, cuando no es capaz de darle un contenido a ese concepto de futuro, es un candidato que no tiene a dónde avanzar.

Esta forma de hacer campaña es la que ha convertido a Lenin Moreno en una caricatura criolla de la Madre Teresa de Calculta que cada 30 minutos o una hora tiene una frase bondados y cándida para cualquier cosa. Moreno existe en la campaña únicamente a través de los videos que se ponen en redes sociales y en los que no dice nada de lo que un estadista debería decir frente a los temas que angustian a la sociedad. Es algo así como la imagen de una virgen a la que se la transporta de pueblo en una urna de cristal para evitar que le caiga el polvo o la ensucie el lodo.

El caso del video titulado “El cambio verdadero” es seguramente lo más sintomático. “Yo les digo que en mi gobierno habrá grandes cambios” aparece diciendo Moreno en lo que aparentemente es una alusión o respuesta a alguna encuesta que debe haber hablado de la necesidad de cambio que siente el electorado. Pero ¿Moreno menciona en el video algún cambio en concreto? Porque si habla de grandes cambios lo lógico sería que lance al menos una pista sobre alguno. Pero no, en el video no enumera ni menciona ni un solo cambio.  El mensaje es de un vacío tan abismal que aún luego de tan categórico anuncio se dice a continuación cosas como que el cambio que ofrece “es tomar lo que ya construimos juntos y convertirlo en algo aún más grande”. ¿Nada sobre los impuestos que han encarecido tanto al país? ¿Nada sobre lo que representa el gasto público en sueldos o la necesidad de tener un modelo político en el que exista poderes independientes que garanticen la fiscalización y evite la corrupción? No, absolutamente nada. Puro bla.

Hay otro video reciente que desnuda igualmente el vacío de la candidatura de Moreno. Se trata de uno en el que aparece hablando sobre los hechos de violencia en Morona. Cuando parece que finalmente va a tomar posición y va a decir algo relevante sobre un tema tan polarizante, Moreno lanza lugares comunes como “el futuro no se detiene” y “usemos el diálogo y nunca la violencia”. Si bien atina a articular una tímida solidaridad con el policía fallecido y pone un rostro severo, no es capaz de tomar lo que ha hecho el gobierno en la zona o decir algo sobre la minería. Si no quería contradecir al Caudillo debería aparecer apoyándolo y si cree que algo se hizo mal que lo diga. Pero ni lo uno ni lo otro. Moreno es la nada absoluta.

Lo mismo ocurrió cuando la conversación nacional se centró en el tema de la agresión de Orlando Pérez, director de El Telégrafo, a una mujer en Guayaquil. ¿Dijo algo sobre eso? No, nada. Lo único que hizo fue, precisamente esos días, aparecer firmando un convenio con las Naciones Unidas sobre los derechos de las mujeres. ¿Algo más vacuo que eso? Difícil.

Lo curioso es que las únicas veces en que ha tomado una posición definida sobre un tema, lo ha hecho de tal forma en que a los pocos días todos lo han olvidado. Una vez ocurrió con el tema del anticipo al impuesto a la renta donde discrepó con el gobierno y la otra cuando apoyó al proyecto de Ley de Plusvalía. En ambas ocasiones fue más fuerte la imagen de la Santa Teresa de Calcuta criolla o de la virgen en urnas que la de un estadista. No insistió ni en sus discrepancias ni en sus apoyos.

Moreno seguramente sigue siendo el candidato con más opciones para ganar. Goza de la simpatía de un amplio sector del electorado y es el candidato con menores resistencias. Pero se trata de un candidato y de una campaña que hubieran funcionado perfectamente en un mundo donde no hay problemas graves ni desafíos de envergadura. Quizá le hubiera calzado una realidad como la que había en el 2014 cuando abundaban los recursos y el desempleo y la corrupción no eran temas que ocupan la mente y el corazón de los votantes.

El Ecuador de fines del 2016 no es un país para Madres Teresa de Calcuta ni vírgenes en urna de cristal.  La pregunta es si el encanto de los santos alcanza hasta el día de las elecciones.

Foto agencia estatal Andes

Cumbre de Inversiones: otro poroto para la campaña electoral

en La Info por
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A los publicistas lo que más les importa es que el producto que promocionan se venda lo mejor posible. Si el producto es bueno o malo es un problema de quien lo fabrica, lo comercializa o lo compra. No de ellos.

El problema se produce cuando los publicistas son los mismos que fabrican o comercializan el producto que promocionan. Esto es lo que ocurrió este martes 25 de octubre durante la pomposamente llamada Cumbre de Inversiones 2016 en el edificio de la Unasur.  Allí, los publicistas se esmeraron en promocionar un producto (el Ecuador como el mejor destino para la inversión) que, evidentemente, no existe. Y si existe es solo en los spots de televisión.

Como buenos publicistas que son, conectados con las técnicas más modernas de la publicidad, saben que nada emociona más que un buen video y por eso presentaron uno que fue el elemento central de la Cumbre. Bajo el título de República de Oportunidades, el video es sin duda una hermosa pieza llena de imágenes pastoriles y narrada por voces aterciopeladas que, para cualquier  inversionista, interesado en el retorno de su capital, no debe significar mayor cosa. “Hoy solo basta soñar hasta dónde te gustaría llegar”, arranca la voz almibarada mientras corren imágenes de unos jóvenes hipsters en bicicleta. La idea se redondea con este exhorto:  “si crees en la igualdad de oportunidades y en que el ser humano esté en el centro, ven. Eres bienvenido”.

De lo que no se enteraron los inversionistas que participaron en la Cumbre es que el video representa, eso sí, el mejor ejemplo de lo que es una verdadera república de oportunidades. Oportunidades, por ejemplo, para la agencia productora del video de marras, Uma Creativa, que nació a partir de otra llamada Creacional, relacionada históricamente con el ministro de la Producción y publicista mayor encargado de la Cumbre, Vinicio Alvarado. Porque, además, República de Oportunidades es también el nombre de una serie de videos de gran factura y seguramente generoso presupuesto producidos por Vértigo Films, una empresa que ha tenido una autentica república de oportunidades con jugosos contratos con el Estado, como el de Ciudad Quinde, y entre cuyos productores ha figurado Marcia Alvarado, la hija del publicista mayor. Oportunidades es, sin duda, lo que el sitio de investigación periodística Mil Hojas publicó bajo el título de Señora jueza, le contestamos la pregunta sobre cómo se hicieron ricos los hermanos Alvarado.

Dentro del trabajo de publicistas desplegado en la sede de Unasur también destacó lo hecho por el presidente Rafael Correa que dijo cosas sobre el producto Ecuador-República-de-Oportunidades inexactas. Por ejemplo, que hay en Ecuador hay un gobierno honesto, cuando acaba de estallar un escándalo de proporciones en las obras de repotenciación de la refinería de Esmeraldas y su candidato a Vicepresidente, Jorge Glas, fue el responsable político y administrativo de la obra. Que “tenemos una obsesión para simplificar trámites burocráticos” y se ha desterrado la “engorrosa” burocracia cuando, en la realidad, el Ecuador aparece en un vergonzoso puesto 114 de 190 países en el índice del Doing Business que mide las dificultades burocráticas para crear empresas en casi todos los países del mundo. Que su gobierno ha creado  “cuatro universidades de nivel mundial” cuando en verdad las universidades estatales del Ecuador no figuran ni en las 500 mejor ubicadas en el mundo. Que el Ecuador aparece como el quinto país con mayor soberanía energética del mundo cuando en realidad está ubicado en puesto 50 en el mundo.

Lo de la Cumbre de Inversiones fue una perfecta obra publicitaria. Y lo fue, sobre todo, por el efecto que puede traer para la imagen del país pero no en el extranjero, como se supone, sino adentro.  ¿Cómo se explica que no se haya publicado una sola lista de inversionistas importantes?  ¿Quiénes vinieron? ¿Qué inversiones fueron pactadas? ¿Es acaso el Príncipe-sin-principado-de-Sajonia el invitado más importante a juzgar por los saludos hechos ayer por los que intervenían? Es evidente, al menos por lo que el propio gobierno ha informado, que ahí no estaban los inversionistas que sí cuentan a la hora de invertir en países que sí ofrecen auténticas oportunidades.

¿O todo esto no fue más que una aparatosa y costosa pieza publicitaria para la campaña electoral? No en vano, ministerios y cientos de organismos públicos pusieron a trabajar a sus communities managers para inflar en redes sociales la presencia de la cumbre y proyectar la imagen de un país que no existe: el de las Oportunidades.

Usted no tiene Barriga, señor Vergüenza

en La Info por
patricio barriga

Juan Pablo Pozo, presidente del Consejo Nacional Electoral, ya debe estar sumando. Según el secretario de Comunicación, Patricio Barriga, la transmisión del acto de proclamación de candidatos correístas en los canales de televisión del gobierno, el sábado pasado, corrió por cuenta de Alianza País. Gasto de campaña. ¿De cuánto estamos hablando? Nomás hay que calcular. Pero no es pelo de cochino.

¿Cuánto cuestan tres horas de tiempo al aire en televisión de señal abierta? En el horario triple A, 500 dólares por 30 segundos. Entre las 10h00 y las 13h00, digamos que la cuarta parte: $250 por minuto. En tres horas suman $45.000. En tres canales (Ecuador TV, TC y Gama) son $135.000. Sólo por el tiempo de transmisión. Súmense los gastos de producción: la unidad móvil, la microonda, los aparatos, el equipo de técnicos y camarógrafos, que no puede bajar de quince personas en transmisiones en directo de esta naturaleza… Digamos, siendo conservadores, 150 mil dólares. ¿Dónde están esas facturas? Hay que pedírselas a los canales, dice el señor Barriga. Que se las pida Pozo, que es su trabajo. El hecho es que esa información debe hacerse pública: son gastos de campaña.

Eso, por supuesto, de no mediar un milagro, no ocurrirá. Pero el señor Barriga, que es un sinvergüenza, se habrá sacado la papa caliente de encima. Hombre de pocas luces y no precisamente muy intensas, el secretario de Comunicación perpetra figuras retóricas con las que cree despistar a los preguntones pero que en realidad resultan, por elementales, poco convincentes. En una entrevista con El Comercio dijo, por ejemplo, que Tele Ciudadana (antes El Ciudadano TV, un medio del gobierno) se permitió actuar como matriz de esta ceremonia partidista porque es un “medio púbico institucional”. ¿Está claro? Si fuera un medio público a secas a lo mejor no podría hacerlo, pero Tele Ciudadana es un medio institucional que cubre las actividades del presidente de la República y ésta, naturalmente, “era una actividad” (¿qué otra cosa podría ser?), “aun cuando el presidente de la República también es presidente de su movimiento” (qué ingrata coincidencia).

Lo que hicieron los demás canales, siempre según el señor Barriga, fue tomar la señal “bajo el formato de información noticiosa”. Eso lo explica todo. Si hubieran usado el formato de información no noticiosa estarían obligados a rendir cuentas. Pero el formato de información noticiosa, así como la condición institucional de Tele Ciudadana, al parecer les permite hacer lo que les dé la gana. Permite, por ejemplo, que la propaganda correísta la terminen pagando todos los ciudadanos. Juan Pablo Pozo lo sabrá explicar, de eso no cabe duda. Para eso está.

¿Qué tiene que ver en todo esto la Secretaría de Comunicación? Nada, por supuesto. Aparte de promocionar y publicitar la ceremonia partidista…

…Aparte de cubrir por Twitter, en tiempo real y con lujo de detalles, sus pormenores y sus incidencias, incluida cada frase alharaquienta de la homilía presidencial…

…Aparte de transmitirla en directo a través de sus medios públicos institucionales bajo el pretexto de que se trataba de “actividades del presidente de la República” transmitidas “bajo el formato de información noticiosa”… Aparte de todo eso, nada. La Secom no tiene que ver con nada.

Y si los medios del gobierno financiados por todos los ecuatorianos (incluidos los ecuatorianos que apoyan a Paco Moncayo) decidieron transmitir en vivo, durante tres horas, la ceremonia correísta y no la ceremonia de la Izquierda Democrática que se cumplía de forma simultánea, eso fue por iniciativa propia. “De ninguna manera –dice el señor Barriga a quien quiera creerle– estuvieron allí comprometidos y ordenados por la Secom”.

Hasta podría ser cierto. Después de tantas llamadas de la Secom para ordenarles coberturas; después de tantas reuniones en Carondelet para imponerles criterios editoriales; después de tantos jalones de oreja desde la Presidencia por descuidar sus deberes para con el régimen; después de diez años de eso, los medios de comunicación del correísmo deben estar pavlovianamente adiestrados en el cumplimiento de sus obligaciones: suena la campanita y babean. A lo mejor ya no necesitan que la Secom les diga lo que tienen que hacer. Simplemente van y lo hacen. Como el periódico de papá, cuyo director sabe perfectamente que un artículo de Anne-Dominique se publica porque se publica, aunque sea en tres entregas. Esto es tan normal que en Carondelet ya ni preguntan. “Voy a escribir un artículo en El Telégrafo”, anuncia Correa. Y es una orden. Vamos a transmitir la ceremonia desde el estadio del Aucas, propone alguno. Y así se hace.

Pues sí: el señor Vergüenza no tiene Barriga, como dijo Dr. Le Pantox. Es un cínico sin la inteligencia que el cinismo requiere para brillar. Pero lo mejor está por venir: el señor Vergüenza tiene toda la campaña electoral por delante para demostrar al Ecuador que la Secom no tiene que ver con nada. Que la manipulación mediática que nos espera, la utilización de los medios que funcionan con dinero público a favor de las candidaturas correístas, la inequidad informativa, en fin, la trampa abierta que recién empieza, es algo que escapa a su control; es un comportamiento voluntario e inocuo de los medios basado en principios institucionales y formatos informativo-noticiosos. ¡Qué Barriga!

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