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Carlos Pólit

Con ustedes, los Miami Boys

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Alianza País abrió, al parecer, una sucursal política en Miami para funcionarios que por culpa de un matrimonio o un malestar pasajero decidieron viajar allí. Pero como se encontraron tan a gusto en esa ciudad, decidieron no volver. Ahora han hecho un club que Chamorro, siempre bien informado, llama “The Miami Boys”. Es un club sofisticado con especialidades: “Miami limpio”, “Miami lúcido”, “Miami ardiente”…

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Celi y Pólit: compadres y rivales por obra del oportunismo

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El enfrentamiento entre Carlos Pólit y Pablo Celi, para mantener el control de la Contraloría General del Estado, es la pugna entre dos personas que caminaron de la mano durante muchos años y que de pronto, ante la crisis política desatada por el escándalo Odebrecht, se colocaron en veredas opuestas para salir lo mejor parados posible.

Esto no debe sorprender a nadie: Pólit y Celi tienen gran experiencia en colocarse en el sitio y en el momento adecuados para salir bien posicionados y con un tajo de poder bajo el brazo.  Esta vez, sin embargo, solo uno de ellos saldrá victorioso y será a costa del otro.

Por el momento parecería que Celi está ganando la partida.  Alentado y apoyado por el gobierno de Lenín Moreno, ya asumió que él es el legítimo reemplazo de Pólit, al menos hasta que éste regrese de Miami o la Asamblea lo destituya. Una victoria que, sin embargo, podría resultar pírrica, pues la legitimidad legal de ese acto no ha sido refrendada por ninguna autoridad competente. Por lo pronto, Celi ya ocupa el sillón de Pólit.

Contraloría: la madre de todas las batallas

Si bien ambos tienen un extenso palmarés de acomodos y victorias, la historia de Carlos Pólit en la política es menos extensa en el tiempo que la de Celi, aunque mucho más importante ya que ha ocupado cargos de primera línea. Celi, en cambio, empezó a picar de la política mucho antes que Pólit pero siempre lo hizo desde cargos de menor relevancia. Se inició muy joven en grupos como el Frente Amplio de Izquierda y luego en Liberación Nacional, de Alfredo Castillo Bujase. Como Liberación Nacional fue parte del gobierno de Abdalá Bucaram, Celi pudo ser subsecretario de la entonces ministra de Educación, Sandra Correa. Antes, Celi había sido asesor de Fabián Alarcón, en uno de sus períodos como presidente del Congreso.

Siempre atento a cualquier oportunidad de estar cerca del poder, Celi se convirtió más adelante en uno de los asesores de cabecera del presidente Lucio Gutiérrez. Sus pergaminos de académico de izquierda y de buen intérprete de la realidad política lo llevaron a ese cargo. Su tarea era buscar cómo redactar discursos políticos, con pegada popular, para el Presidente. Durante ese gobierno se conoció con Carlos Pólit que, electo Contralor por la Asamblea de Montecristi, lo llevó a trabajar con él en la Contraloría. Ahí trabajó como Subcontralor Administrativo. Poco tiempo más tarde, el gobierno de Rafael Correa lo envió como delegado del Ecuador ante el Centro de Estudios Estratégicos de Defensa (CEED) de Unasur, con sede en Buenos Aires. Mucho se comentó en los corrillos del poder sobre este nombramiento y hubo más que uno que dijo que era un reconocimiento a su ayuda en temas espinosos para el gobierno en la Contraloría. Al cabo de algunos años, volvió al Ecuador y se incorporó nuevamente a la Contraloría con su viejo y buen amigo Carlos Pólit.

Carlos Pólit, por su lado, arrancó seriamente en la política de la mano de Lucio Gutiérrez como gobernador del Guayas, ministro de Bienestar Social y secretario general de la Presidencia. Cuando Gutiérez llegó a la Presidencia, Pólit ya era muy conocido entre ciertos círculos empresariales de Guayaquil por haber sido experto en trámites y gestiones en las Aduanas.

Liquidado el gobierno de Lucio Gutiérrez, vino el paso de Pólit por el correato. Cuando Alianza País y el gobierno de Rafael Correa necesitaban aprobar la consulta en el Congreso para llamar a una Asamblea Constituyente, fueron necesarios los votos de la bancada gutierrista. Las condiciones del gutierrismo fueron sencillas: si quieren nuestros votos para aprobar la consulta para la Asamblea entonces nombren a Pólit como Contralor para que cuide nuestras espaldas. Dicho y hecho. Con los votos de la bancada de Gutiérrez se aprobó la consulta y, cuando estuvo instalada la Asamblea, Pólit fue elegido como contralor. Así fue como permaneció en ese cargo durante los diez años del correísmo, pues gracias a su buena relación con Correa fue reelecto una vez en el 2012.  Pero fue tan buena su relación con Correa, o Polit sabía tanto de tantos, que cuando ya expiraba su gobierno,  fue reelegido en febrero del 2017 por el Consejo de Participación Ciudadana. Es decir, Pólit iba a ser contralor durante 15 años en total.

Pocos días antes de que el Concejo de Participación le extendiera la calificación de 100 sobre 100 para que sea nuevamente Contralor, Pólit y Celi enfrentaron juntos, por primera vez, un golpe a su imagen y prestigio. El 9 de febrero el prófugo Carlos Pareja Yannuzzelli lanzó desde Miami uno de sus ya célebres videos, conocidos como CapayaLeaks, en el que acusaba a ambos de recibir coimas por su trabajo en la Contraloría. A pesar de ésta denuncia, que nunca fue investigada, Pólit fue reelegido y el día de su posesión se lo vio feliz y luminoso entrando a la Contraloría junto a su compañero y amigo Pablo Celi.

¿Qué paso para que la amistad y camaradería de Carlos Pólit y Pablo Celi terminaran tan abruptamente? Fuentes de confianza sostienen que todo se rompió el viernes 2 de junio cuando se produjeron los allanamientos de algunas propiedades de Carlos Pólit, como parte de las investigaciones por el caso Odebrecht. Ese día, supo 4Pelagatos, Pólit perdió confianza en Celi y lo destituyó por temor a que tome control de documentos e información del organismo. Pólit sostiene en una declaración juramentada en el consulado de Miami, en cambio, que la destitución fue del 25 de mayo cuando aún estaba en el Ecuador. Sin embargo, las acciones de personal que Pólit asegura haber firmado para cesar a Celi y nombrar a Sabett Chamoun Villacrés, como su subrogante, no han sido vistas hasta ahora.

Celi, en cambio, ese viernes 2 de junio se percató de que le había llegado la hora para alcanzar una nueva y mejor posición. Luego del incidente que fue grabado en el ya famoso video que circuló en redes, Celi fue hasta Carondelet para buscar apoyo y protección del gobierno. Era la oportunidad perfecta para ser Contralor, al menos hasta que se nombre a uno si es que llega a censurarse a Pólit. Ahí, Celi se ganó la confianza del equipo de Lenín Moreno, que ahora ve en él la posibilidad certera de tener más de poder dentro de la pugna que existe con otros sectores del correísmo por el tema de Odebrecht.

Esta vez parece que Pablo Celi lleva las de ganar. Por lo pronto ha logrado apoyo del Gobierno y ha asumido, según él, el cargo de Contralor encargado. La situación no es clara, sin embargo, pues el Ejecutivo no tiene las facultades para sostener a un contralor. Pero todo esto ocurre en un país donde estos vacíos institucionales son parte del paisaje y son asumidos como cosas perfectamente normales. Y claro, en circunstancias y países como éste, personajes como Celi y Pólit siempre pueden encontrar su cuarto de hora de fama.  Es, en definitiva, la buena y la mala suerte de los oportunistas la que está en juego.

Contraloría: la madre de todas las batallas

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La Contraloría General del Estado parece que se ha convertido en la piedra filosofal de la supervivencia política en el Ecuador. Aquel que se quede con ella tendrá vida eterna y el que la pierda morirá tragado por los escándalos y sus rivales. Esto explica que durante todo el miércoles 7 de junio se haya producido una brutal pugna por el control de esa institución, cuyo último capítulo fue la llegada hasta ese organismo de un equipo de la Fiscalía, sin que se sepa exactamente para qué.

Esta lucha por el control de la Contraloría saltó a la luz a propósito de un video, que circula en redes sociales, en el que se ve a Pablo Celi, subcontralor por varios años, resistiéndose a firmar una acción de personal, supuestamente firmada por el contralor Carlos Pólit quien se halla en los EEUU, para destituirlo del cargo. En el video se ve a Celi, indignado y hasta cierto punto violento, negándose a firmar su cesación del cargo.

El video, grabado el viernes 2 de junio, se convirtió por algunas horas en todo un hit en redes sociales. Solo cuando habían pasado unas horas desde su aparición empezaron a conocerse algunas piezas que permitieron vislumbrar, mal que bien, la historia que hay detrás. Se supo, por ejemplo, que el contralor Carlos Pólit había llegado ese miércoles 7 hasta donde el cónsul del Ecuador en Miami para hacer una declaración juramentada. En ese documento, que también circuló en redes, el contralor asegura que la cancelación de Celi la dejó firmada el 25 de mayo del 2017, poco antes de haber firmado, asimismo, la designación de Sabett Chamoun Villacrés como nueva subcontralora, a cargo de la Contraloría mientras él esté en Miami.

Según la declaración juramentada hecha ante el consulado en Miami, Pólit habría destituido a Celi y nombrado a Chamoun un día antes de su salida del país; el 26 de mayo. Pólit dice en ese juramento que él dispuso que la cesación de Celi y el nombramiento de Chaumon entrenen en vigencia el 2 de junio, día en que se hizo el video de Celi.

Más entrada la tarde, fotografías enviadas desde el interior de la Contraloría mostraban a Chamoun sentada en el despacho del Contralor. Un audio que circuló en Whastsapp también aseguraba que ella había asumido el cargo legalmente y que Celi se aferraba al mismo. Tanto la fotografía como el audio eran claras señales de que había un movimiento de ciertos grupos en ell interior del organismo de control para legitimar la voluntad de Pólit y evitar que Celi se quede como contralor encargado. Celi, por su lado, dio declaraciones a diario Expreso y dijo que se mantenía frente a la Contraloría tras este episodio. Igualmente acusó en la Fiscalía a los funcionarios que aparecen en la grabación “por secuestro” pues, según dijo, lo querían “obligar a renunciar”.

Cerca de las 16:00, un fiscal, Juan Carlos Zúñiga, llegó a la Contraloría e informó que el operativo obedecía a que en allí ocurrió un delito flagrante, sin especificar de qué se trataba ni qué personas involucraba. Pasadas las 18:00, de este miércoles 7, todo parecía aclararse: Celi estaba siendo apoyado por el gobierno de Lenín Moreno mientras que Chamoun era apoyada por Pólit desde Miami. La periodista Maria Grazzia Acosta de Teleamazonas puso en su cuenta de Twitter que la ministra de Justicia, Rosana Alvarado, había dicho que “hay un Contralor Subrogante al que no se puede desconocer y es Celi”. De hecho, se supo que Celi luego del altercado que fue grabado, en el ya célebre video, se trasladó hasta la Presidencia de la República donde recibió el apoyo del gobierno. La visita de Celi a Carondelet fue incluso registrada por un canal de televisión. ¿Qué otros sectores apoyan a Pólit y Chamoun? No se sabe aún a ciencia cierta.

Al final de la tarde, además, se oficializó la decisión de la mayoría gobiernista de llamar a juicio político al contralor Carlos Pólit. En otras palabras, cualquier posible influencia de Pólit en la Contraloría o cualquier intento suyo por imponer su voluntad en ese organismo terminará tan pronto como la Asamblea lo destituya.

La declaración juramentada de Pólit en Miami, así como el video, abrieron en todo caso interrogantes pero, a la vez, muchas pistas para entender lo que realmente estaba ocurriendo. Es evidente que el contralor Pólit no quiere que Celi se quede al frente de la Contraloría y prefiere para eso a alguien de su confianza, como Sabett Chamoun. Si lo que asegura Pólit en su declaración juramentada es verdad, quiere decir que cuando salió del país ya necesitaba que alguien de su estricta confianza quede al frente de la institución y por eso destituyó a Celi y nombró a Chamoun.

Pero hay más interrogantes que certezas. ¿Cuándo firmó sus acciones de personal Pólit sabía que pocos días más tarde explotaría el escándalo por Odebrecht en el que él está involucrado y por el que sus casas fueron allanadas? ¿Si Pólit destituyó a Celi y nombró a Chamoun el 25 de mayo con una disposición para que esas acciones de personal entren en vigencia el 2 de junio quiere decir que el país no tuvo Contralor desde el 25 de mayo hasta el 2 de junio? ¿Celi se hizo cargo de la Contraloría ilegalmente durante 7 días? ¿Y si el Contralor no ha sido destituido, puede Celi (destituido a su vez por él) principalizarse?

Lo único evidente, hasta ahora, es que desde el viernes 2 de junio se desencadenó una intensa lucha por consolidar el manejo de la Contraloría. No es difícil imaginar las razones: en un país donde se ha producido una grave crisis política por el estallido de varios escándalos de corrupción, principalmente el relacionado con las coimas de Odebrecht, la información que reposa en ese organismo es vital. Casi como un kit de supervivencia para una crisis de credibilidad y legitimidad.

Momentos en que un equipo de la Fiscalía llegó a la Contraloría

En medio de todo el jaleo del miércoles 7, corrió también la versión de que la decisión de Pólit se había producido porque Celi no había querido firmar un informe con responsabilidad penal en contra del fiscal Carlos Baca Mancheno. Ese informe estaría relacionado por su trabajo al frente de la comisión que investigó, por encargo del ex presidente Rafael Correa, la sublevación policial del 30 de septiembre del 2010. Pólit había dicho poco después de que se allanaron sus casas en el Ecuador que Carlos Baca Mancheno había ordenado esas acciones como una represalia por ese informe. Lo cierto es que hasta ahora ese informe que Pólit menciona no ha circulado públicamente.

Hay que recordar también que sobre Pólit y Celi ya recaían denuncias que nunca fueron investigadas. En uno de los capítulos de los llamados Capayaleaks, Carlos Pareja Yannuzzelli, prófugo de la justicia por el caso de la refinería de Esmeraldas, dijo que Carlos Pólit había recibido maletines con dinero en efectivo en su suit del Swisshotel. Además aseguró que Celi cobraba por cada informe positivo que redactaba para contratistas como Odebrecht. La denuncia de Pareja nunca fue investigada por las autoridades pero ayer fue recordada por muchos usuarios de redes sociales.

La lucha por el control de la Contraloría parece ser, en todo caso, el resultado de la desesperación que dos o más grupos tienen por tener bajo su control la información que hay en ese organismo. Una información que a todas luces es clave para la supervivencia de unos y el descenso a los infiernos de otros.

Correa entre los muertos y heridos del caso Odebrecht

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En la lista de damnificados, luego de esta primera escaramuza ocasionada por el escándalo Odebrecht, aparece un nombre que a nadie se le puede escapar y que brilla con luz propia: Rafael Correa.

Para el ex presidente la noticia sobre los allanamientos y detenciones relacionadas con el caso Odebrecht fue una auténtica pesadilla. Eso se evidenció en los mensajes que puso en sus redes sociales. “Creer que las detenciones y allanamientos de esta madrugada son fruto de una semana de trabajo es ingenuidad extrema. La verdad: mientras unos hacían charlatanería y demagogia con la lucha contra la corrupción, nosotros continuábamos trabajando con la Fiscalía, y sólo nos faltaba el acceso a la información de Brasil para poder operar contundentemente. Muchos de los involucrados estaban vigilados desde hace semanas”: Correa puso este mensaje en sus cuentas de Twitter y Facebook.

El mensaje de Correa evoca la imagen de un chico que trata desesperadamente de asirse a un globo que se le escapa de las manos e inexorablemente sube al cielo. Correa, es evidente, no soporta la idea de no ser el centro de la atención, peor aún no ser el eje de un tema que sin duda marcó profundamente la conversación nacional. ¿Cómo quedarse fuera de todo esto? Correa no solo que no admite la posibilidad de que otros se lleven los laureles del operativo sino que trató de disimular que aquellos que defendió a capa y espada (Jorge Glas, Carlos Pólit y la empresa Equitransa) terminen embarrados y procesados por el tema Odebrecht. Se suma otro factor: pierde capital político mientras que Lenín Moreno acumula.

“Muchos de los vinculados estaban vigilados desde hace semanas”, dice Correa buscando que le den créditos por el operativo. Esta fue sin duda la oración más comentada de su mensaje. Fue precisamente por esa frase, en particular, por la cual Correa recibió una impresionante andanada de críticas y burlas. ¿Si ya estaban vigilados cómo es que persiguió sin clemencia a Fernando Villavicencio quien fue uno de los que había denunciado los nexos entre Ricardo Rivera, hoy detenido, y su tío el vicepresidente Jorge Glas? ¿Si ya sabía todo esto y si además escuchó ya rumores sobre lo que se venía cómo es que impuso la candidatura de Jorge Glas a la Vicepresidencia? ¿Cómo es que presionó, a pesar de todas las críticas, para que reelijan a Carlos Pólit como Contralor? ¿Y cómo es que permitió el viaje de Pólit a los EEUU si ya tenían noticias sobre los “vinculados”? Estas y otras preguntas parecidas se las hicieron cientos de usuarios de redes sociales que reaccionaron indignados con las declaraciones del ex Presidente.

Lo que ocurrió con Correa durante el día de allanamientos y detenciones refleja el golpe que estos eventos significan para su capital político. El ex presidente queda debilitado políticamente y su margen de maniobra para mantener su presencia en el tablero que dejó montado luego de salir del poder se le ha reducido de forma dramática y en muy poco tiempo. Correa fue, como le recordaron algunos usuarios de redes sociales, quien impuso la candidatura de Jorge Glas a la Vicepresidencia cuando ya era evidente que él tenía alguna relación con el tema Odebrecht, por el simple hecho de ser responsable de los sectores relacionados con las obras que esa constructora brasileña hacía en el Ecuador. Correa no solo que impuso la candidatura de Glas, según sacaron a relucir los usuarios de redes, sino que lo defendió en cuanto foro participaba.

En medio de la agitada jornada que hubo en redes, también hubo usuarios que sacaron a colación un video en el que se ve a Alexis Mera, secretario jurídico de Correa, defendiendo a Ricardo Rivera, tío de Jorge Glas y otros que mostraban evidencias de cómo el ex Presidente incluso atacó a sus críticos que cuestionaron a la empresa Equitransa.

Curiosamente, este 2 de junio de allanamientos y detenciones no fue un día en que Correa fue mayormente asistido y auxiliado en redes por sus “guerreros digitales”. Si bien sus mensajes fueron ampliamente difundidos y comentados, hubo muy poco movimiento de los activistas digitales que normalmente salen a defender a Correa insultando a quien se haya atrevido a contradecirle. ¿Se apagó el troll center con la llegada del tema Odebrecht? El golpe que se produjo con el operativo aparentemente ha sacudido el tablero político, incluso en redes sociales. Si Correa tuvo a los astros alineados a su favor durante diez años, parece que bastó un día para que se le desordenen.

En la foto de El Telégrafo se ve al fiscal Carlos Baca Mancheno y sus asesores dando la rueda de prensa

Odebrecht: el tsunami que cambia todo en Ecuador

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El tío de Jorge Glas detenido y su casa allanada. Carlos Polit, el Contralor, investigado y fuera del país. Listas de funcionarios del régimen correísta que circulan y que, seguramente, engrosarán la lista de presos. Rafael Correa supuesto beneficiario de dineros de Odebrecht, según la Folha de Sao Paolo… Se sabía que el escándalo de Odebrecht sería el gran divisor de aguas en el país. Pero pocos imaginaron que apenas diez días después de posesionado el nuevo Presidente, el correísmo viviera una verdadera pesadilla política.

El escenario político cambió de un solo golpe. Se confirmó la tesis de que en los cuatro años de Lenín Moreno, más que la economía (que requiere serios cuidados), lo esencial se jugará en la política. Y esto tiene que ver con la sobrevivencia del modelo correísta, con el fin de la hegemonía política lograda por Alianza País, con los sueños de Correa de retornar en 2021, con la posibilidad de Moreno de dejar su impronta… En un día, ese tablero donde Moreno lucía débil, se transformó por completo.

Correa que ayer ganaba todo en la Asamblea, hoy sufrió reveses estructurales de consideración. A tal punto que, queriendo subirse al tren, escribió en su cuenta de Twitter que todo lo que pasó hoy venía siendo trabajado en su gobierno. Las redes se encargaron de recordarle hechos que prueban el tamaño de sus mentiras. Su ficha mayor, Jorge Glas, luce políticamente exangüe. Si antes de la campaña, él era responsable político de la corrupción ocurrida en los sectores estratégicos, a partir de hoy tiene a su tío, con quien tiene relaciones estrechas, preso. Si hasta ayer las relaciones con Moreno parecían congeladas, a partir de hoy lucen imposibles: Glas vuelve a ser el lastre político que Moreno quiso evitar en la campaña y parece tener más futuro judicial que político. Su peso en el aparato del partido y en la burocracia mermará sensiblemente.

La situación de Polit también afecta a Correa. El ex presidente lo sostuvo en el cargo y dio su visto bueno para que permaneciera en la Contraloría hasta el 2022. Otra afrenta contra la ética. Se ignora lo que ocurrirá con Polit pero tendrá que ser reemplazado, abriendo así la posibilidad de revisar las cuentas del correísmo durante esta década. Otros funcionarios, sostenidos por el ex Presidente, seguramente irán ante los jueces. Esto introduce altos índices de vulnerabilidad en la fortaleza que el correísmo construyó y del cual  dio pruebas, hasta ayer, al evitar un cambio del orden del día en la Asamblea Nacional. La oposición pretendía someter a votación una moción para que el legislativo solicite a la justicia de Brasil y de EE.UU. la información relacionada con la delación voluntaria de los ejecutivos de Odebrecht. El correísmo pretendió controlar la información jugando todas las cartas a Carlos Baca Mancheno, el fiscal general. Pero se entiende que él, a su retorno del Brasil, decidió actuar y que Moreno, informado, apoyó plenamente sus decisiones. Lo que ocurrirá entre Mancheno y Polit, quien lo había demandado hace unos días, no cambiará fundamentalmente el nuevo escenario.

Lenín Moreno dio la vuelta a la tortilla. Primero: gana legitimidad política al sintonizar con una población harta de postergaciones, cinismo, mentiras y ficciones del propio expresidente en este tema. Se recuerda el caso de Alecksey Mosquera, señalado por haber recibido como ministro una coima de Odebrecht por un millón de dólares, y que Correa, mintiendo en la fecha y el contenido, quiso hacer pasar por una simple asesoría. La acción decidida de Moreno contra la corrupción sumará en su popularidad.
Segundo: este 2 de junio Moreno asentó su poder frente a un expresidente que se dedicó a cercarlo. La nueva correlación de fuerzas se sentirá en el gobierno y también en la Asamblea donde los asambleístas afines a Moreno apenas suman una veintena. José Serrano, leal a Correa pero que tiene agenda propia y se perfila para 2021, seguramente asumirá el tsunami político que acaba de ocurrir. Por todo esto, es posible que Moreno haya ganado un aliado que, hasta el 24 de mayo parecía imposible, si se juzga por el discurso Pro-Correa de Serrano en la Asamblea Nacional.

El hecho cierto es que los factores de poder se alinean del lado de Moreno: suma opinión pública. Descompone el frente que le dejó armado Correa al provocar un cambio irremediable en la Contraloría y al poner, en este tema y por las razones que sea, al Fiscal de su lado. Acelera la implosión del correísmo y marca puntos en la guerra abierta que tiene con los correístas del aparato. Crea una grieta irreversible con Rafael Correa y lo que él representa: porque desde hoy, 2 de junio, Correa encarna más que nunca un pasado execrable que lo liga con la corrupción.
Moreno tiene ahora la iniciativa política; Correa pasa a ser parte de los acusados.

Foto: La República: detención del tío de Jorge Glas.

¿Y ahora el país depende del dedo de Moreno?

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Rafael Correa se muestra favorable a la sanción de la Supercom contra siete medios; Lenín Moreno pide al impresentable Carlos Ochoa que la deje insubsistente. 4Pelagatos ya evocó la posibilidad de un tongo entre Correa y Moreno: resucitar la estratagema del policía malo y el policía bueno que tan buenos resultados les dio durante los siete años que estuvieron juntos en Carondelet. Esto permite a Moreno ganar puntos por su magnanimidad en la opinión. Y esa popularidad le ayuda a que muchos olviden las condiciones ilegítimas en que llega a Carondelet.

Dos intervenciones suyas, en dos días, ante evidentes escándalos propiciados por el Contralor y el inquisidor Ochoa, tienden a probar que el tongo es una realidad. Los tongos tienen problemas: no solo se notan; tienen consecuencias de imagen y políticas para sus protagonistas.

  1. Moreno se legitima con arbitrariedades. Este es el mecanismo: Correa y sus esbirros (en la fiscalía, en la judicatura, en los organismos del Estado…) incrementan las tropelías, Moreno deja que sigan su curso y cuando se judicializan, él interviene. No las impide; no las denuncia desde que aparecen como evidentes desafueros. Las deja insubsistentes. Esto le sirve para hacer gala de su poder. Para probar ante una opinión harta de atropellos –e incluso ante poderes supuestamente independientes del Ejecutivo– que él es el nuevo emperador. En los hechos, el poder saliente legitima con arbitrariedades al poder entrante.
  2. La justicia depende del dedo de Moreno: la sociedad asiste a un espectáculo deprimente. Mientras Correa, como desaforado, aplaude, por ejemplo, los desmanes del inquisidor Ochoa, Moreno le pide que se retracte. En los dos casos, los afectados dependen de la voluntad del que más poder exhibe. Correa y los suyos hicieron una Ley de Comunicación tan discrecional que ha dado lugar a que el impresentable Ochoa y sus secuaces la usen a su libre arbitrio hasta casi desaparecer el periodismo en el país. Ahora Moreno juzga que la voluntad persecutoria es demasiado obvia. El referente, en su caso y en el de Correa, no es una ley justa: es su voluntad, su parecer, su capacidad para perseguir o perdonar. Ecuador no es una República: es un reino en el cual los súbditos dependen de la dirección del pulgar del monarca.
  3. ¿Moreno cree en la democracia o en su aire bonachón? Los siete años pasados en Carondelet, el tiempo pasado en Ginebra sin cargo y pagado con dineros públicos, el uso del Estado en su campaña, los fraudes cometidos a su favor por el CNE, dan fuerza a la pregunta que Moreno nunca ha respondido: ¿quién es usted realmente?
    Ahora, cuando se quiere legitimar a los ojos de la opinión, vuelve a la misma ambigüedad en la que navega como si esa fuera su naturaleza profunda. Moreno no puede pedir a Ochoa que deje insubsistente una arbitrariedad: debería decir que miserables como él no estarán en su gobierno porque son adictos a las arbitrariedades. Debería decir que un tipo como Ochoa irá ante jueces probos (no como Karen Matamoros) a responder por tanta ignominia perpetrada desde sus cargo. Debería decir que una persona de la calaña de Carlos Polit no puede ser contralor de la República.
    El país no requiere un buenoide en el poder tras el reino de un maloide. El país no necesita un bonachón en la Presidencia; requiere un demócrata. Alguien que destruya las ficciones creadas por el correísmo y que en vez de buena voluntad, instaure una verdadera división de poderes; jueces dignos –no alfombras del poder–; funcionarios que sirvan a los ciudadanos no esperpentos como Ochoa, Fernando Alvarado, Patricio Barriga, y otros troles formados por Correa, que lastiman la más paupérrima idea de decencia pública.
  1. Las señales dadas por Moreno deben ser institucionales: es obvio que los mensajes emitidos por Lenín Moreno son alentadores. Pero este país, tras diez años de autoritarismo y miedo, debe instalarse en un ambiente de confianza, de decencia, de transparencia, de predictibilidad. No puede depender más del humor o los trastornos ciclotímicos del gobernante y sus círculos de poder.
    Es evidente –si se sigue la lógica de Moreno– que adefesios como Ochoa y Alvarado ya no estarán en su gobierno. Se entiende, por lo que dice, que el ejército de insultadores, como los troles, también desaparecerán. Se entiende que mercenarios, como Patricio Mery Bell, importados para perseguir, insultar y acabar con honras personales, se quedarán sin trabajo. Lo mismo que Jorge Gestoso, un lameculos sin igual.
    Más allá de todo esto, Moreno requiere devolver la respectabilidad que su cargo tiene y que Correa destrozó. Y eso no lo logrará convirtiendo la Presidencia en una sucursal del Santuario de Las Lajas. El país necesita un Presidente, no un milagrero.

Pólit y Matamoros encarnan la mugre correísta

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El correísmo tiene una cualidad poco común: permite saber quién es quién. En estos días, por ejemplo, puso en vitrina a dos fichas del régimen que hacen su trabajo disciplinadamente y, en muchos casos, en forma discreta. Uno es el contralor, Carlos Pólit. La otra es la jueza Karen Matamoros. Pólit quiso hacer un escarmiento y mostrar su poder a los miembros de la Comisión Nacional Anticorrupción. Matamoros dio pruebas fehacientes de lo que es un juez servil al régimen: una vergüenza que puede ser escondida bajo las alfombras. Pólit y Matamoros no solo hicieron equipo. Se aprovecharon del mecanismo corrupto que ha establecido el correísmo para ser inmune e impune.

¿Cómo funciona? Basta repasar la forma cómo actuó ante una denuncia que hizo la Comisión Nacional Anticorrupción, en febrero de 2016, ante la Fiscalía: le pidió investigar un supuesto delito de cohecho y un presunto sobreprecio en la compra del terreno de la Refinería del Pacífico. El Fiscal archivó el caso porque consideró que no había pruebas. Basándose en aquello, la Corte Nacional de Justicia calificó la medida de maliciosa y temeraria. Basándose en aquello, el Contralor denunció a los comisionados. Y hoy, basándose en lo que dijo la Corte, la jueza Matamoros sentenció a los nueve integrantes de la Comisión Nacional Anticorrupción.

Su argumento muestra este sistema de engranajes que permite a fiscales y jueces evadir las denuncias, cubrir a los culpables y convertir a los denunciantes en delincuentes. ¿Qué dijo la jueza? Que la falsa imputación del delito quedó verificada cuando la denuncia fue declarada maliciosa y temeraria. Ese sistema le permitió a Pólit acariciar la idea de enviar dos años a la cárcel a ilustres ciudadanos y sacar de sus bolsillos cien mil dólares por cabeza. La jueza, que adquirió la notoriedad que ya merecía por lo que ha hecho por el correísmo, dio gusto al demandante aunque –ante tamaño escándalo– revisó a la baja las expectativas del Contralor. Les impuso un año de cárcel por calumnia, pedir excusas públicas a Pólit y entregarle el equivalente de un mes de su sueldo.

Esta señora, procedió así a pesar de que la causa había prescrito, no es legítimo usar la vía penal para proteger el derecho a la honra de un funcionario y Pólit no puede decirse afectado sicológica o moralmente por las denuncias. Quedó claro hoy –de nuevo– que el correísmo, como dijo Ramiro García, en lugar de investigar la corrupción, se absttiene y procesa por calumnia a los denunciantes.

Pero el correísmo es un sistema que faculta a sus funcionarios a creerse monarcas y que, por ese mismo motivo, los exhibe de cuerpo entero ante la sociedad. Pólit está retratado en las redes sociales como un tipo de la peor especie. La jueza ayudó a la pedagogía social sobre el gran cambio que ha habido en la justicia desde que Correa, Gustavo Jalkh y los suyos metieron allí las manos: un juez correísta es una vergüenza ambulante. Es imposible medir, en toda su dimensión, el efecto que tuvo un tuit de Lenín Moreno en el cual llamó las dos partes a reconsiderar sus posiciones. Moreno cree que los ciudadanos pueden ser medidos con la misma vara que mide al Estado. Por eso esgrime un falso concepto salomónico que le permite no encarar el autoritarismo y el cinismo que caracterizan al correísmo.

El hecho cierto es que el abogado de Pólit desistió de la querella. Extinta la acción, desaparece la pena. Pero los miembros de la Comisión anticorrucion no lo entienden de la misma forma. No emprendieron una demanda para merecer el perdón de un funcionario como Carlos Pólit que, en este juicio, ratificó con creces las razones por las cuales debe renunciar. No controla nada, no disuade a los corruptos,  ahora persigue a los ciudadanos y quiere enriquecerse metiéndoles la mano al bolsillo. Pólit es cómplice por omisión de los corruptos y un peligro para los ciudadanos. Lo es tanto como la jueza Matamoros cuyos fallos no solo son predecibles: son obscenos.

Lo que el correísmo acaba de mostrar al país crea de nuevo una alerta para Lenín Moreno que, esta vez, la procesó a tiempo: hay mucha mugre, mucha desfachatez, mucho cinismo, mucha corrupción a su alrededor. Es hora de barrer puertas adentro.

Foto: aparecen algunos de los nueve miembros perseguidos que son: Isabel Robalino, María de Lourdes Arboleda, Simón Espinosa, Byron Patricio Celi, Julio César Trujillo, Germán Alfredo Rodas, Ramiro Román, Juan Fernando Vega y Jorge Rodríguez.

El feriado petrolero de Correa y su gallada

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Fernando Villavicencio acaba de publicar “El Feriado petrolero”: un libro que recoge, en la parte sustancial, las investigaciones que ha publicado en Focus. ¿Feriado bancario? Sí, porque la tesis que sustenta esta publicación se basa en dos datos. Uno: el gobierno recibió $115.000 millones ($93 mil millones por la exportación de 1297 millones de barriles, $7000 millones por derivados y $15 000 millones por la comercialización interna). Dos: por proyectos millonarios, coimas, malos negocios, renegociaciones… etcétera. se han perdido o repartido en corruptelas 23 mil millones de dólares. Esa cifra significa tres feriados bancarios.

Villavicencio conoce el tema petrolero al dedillo. Por eso maneja con enorme solvencia las leyes y acuerdos ministeriales y habla con propiedad de los campos petroleros, de la refinería de Esmeraldas, de los contratos, de las compañías petroleras, de los bufetes de abogados, de los intermediarios, de los funcionarios de este y de anteriores gobiernos, de los contratistas, de las navieras, de las compañías estatales… Quizá esto lo ha convertido en el periodista-político más buscado por todos aquellos que tienen documentos y que, por los motivos que sean, quieren que se conozcan.

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Todos saben de su conocimiento y también de su extraordinaria valentía para publicar los negocios y los negociados de ese mundo que, sin lugar a dudas, ha producido los capítulos más aciagos de corrupción en este gobierno. Todos saben que sin él, el país no conocería la trama de corrupción que se destapó en la refinería de Esmeraldas y en Petroecuador. Sus revelaciones fueron tan determinantes que el propio Presidente entró a competir con él. Dijo que fue su gobierno el que descubrió a los corruptos en la Refinería de Esmeraldas. Nadie olvida, sin embargo, que apenas Villavicencio publicó su informe, basado en documentos oficiales, hubo funcionarios que renunciaron y que luego, ante el escándalo, fueron detenidos. O huyeron del país.

Este libro “El feriado petrolero”, se puede leer como una serie de historias inauditas. La refinería de Esmeraldas es la historia mayor que, con la Revolución Ciudadana, adquiere dimensiones de una película de Werner Herzog. Todo empezó cuando Galo Chiriboga anunció, en 2007, un preacuerdo con Sumitomo Chiyoda, la empresa que había construido la refinería en 1974. Preacuerdo que, a la postre, suma $187 millones, incluía 25 proyectos, debían hacerse en 29 meses y concluir en 2011. A esto se le llamó repotenciación o rehabilitación. Tras diez años, Villavicencio calcula que se han gastado $2200 millones y esa refinería sigue con fallas estructurales, no produce gasolina para el consumo interno (tiene que importar gasolina para mezclar y cumplir con las normas) y de vez en cuando tiene que parar. Es la mayor obra de corrupción e ineficiencia del correísmo.

El diluvio de cifras, como lo llama el autor, se inicia cuando el gobierno se deshizo del preacuerdo con Sumitomo Chiyoda y metió en el baile a la empresa SK de Corea., recomendada por el hombre que arruinó Venezuela: Hugo Chávez. Esa empresa resultó bendecida en contratos por este gobierno no solo en Esmeraldas sino también en la Refinería del Pacífico. Contratos que bordean $1300 millones. La danza de millones de dólares tiene otra explicación: el 90% de los equipos y tecnología que usa Petroecuador es importado. Pero el gobierno, en vez de en de realizar una licitación internacional, decidió comprar todo localmente. Por supuesto aparecieron, como champiñones bajo la lluvia, compañías de membrete: intermediarios o representantes de compañías extranjeras. Villavicencio tuvo acceso a unos 200 contratos para la refinería que van desde un millón de dólares hasta $290 millones.

En este libro están los nombres de esas empresas. Sus socios. Están los protegidos por este gobierno (Pareja Yannuzzelli que firmó 74 contratos por 1300 millones; Worley Parson que subcontrató al grupo Azul, fiscalizadoras de la rehabilitación que cobró centenares de millones de dólares y no detectó 104 fallas reveladas por los propios trabajadores…). Están los contratos hechos a la medida para los familiares de funcionarios de Petroecuador. Están las declaraciones de renta de muchos de estos empresarios hechos de la noche a la mañana; amigos que antes apenas sobrevivían y que se enriquecieron súbitamente. Está la información de sus propiedades y mansiones que compraron aquí o en Estados Unidos.

En este libro está la ceguera cómplice del fiscal Galo Chiriboga y del Contralor Carlos Polit, el sistema de robo armado alrededor del diferencial petrolero, la arquitectura empresarial offshore, el millonario negocio de la comercialización, el sistema de intermediación aplicado durante el correísmo que permite, entre otros escándalos, que Enrique Cadena, un zar que vive en Miami, se quede con un dólar por cada barril de petróleo prendado a la China…

En este libro están los mecanismos que ha usado este gobierno para mejorar todos los sistemas que habían inventado los piratas del petróleo. Y algunos nuevos. Por ejemplo, la figura jurídica que permitió esta corrupción voraz, desbocada en la refinería de Esmeraldas: la llamaron “Giro específico del Negocio” que traducido en cristiano significa contratos a dedo.

Villavicencio revela con documentos y detalles estas historias tenebrosas de sobreprecios y robos en el sector petrolero. Cualquier gobierno lo condecoraría por este trabajo que es urgente leer. Este gobierno lo ha perseguido, al punto que está en la clandestinidad.

Este libro será lanzado este miércoles 29 en Quito, en el Círculo Militar, a las 11:00. Lo presentarán Juan Carlos Calderón, Enrique Herrería, León Roldós, Lourdes Tibán y José Hernández. El moderador será Christian Zurita.

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