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CNE

Dos Ecuadores, una verdad: la del señor monarca

en Caricaturas/El Humor/La Info por

De este lado, los verdaderos, los únicos, los dignos, los tiernos… De este otro lado, los mentirosos, los corrugtos, la burguesía, los desprestigiados, los dignos… de ser allanados. Dos Ecuadores, una sola verdad, recuerda Chamorro:  la del monarca ilustrado.  

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El CNE elige con TRAMPA-rencia

en Columnistas/La Info/Las Ideas por

A propósito de las elecciones del pasado 2 de abril, uno de los mensajes que en redes sociales más me llamó la atención fue “CNE ELIGE CON TRAMPArencia”. La frase recoge con genialidad el sentimiento de fraude que agobia a la mayoría de ecuatorianos y ecuatorianas, dejando sentado en ese lema que el tramposo es el CNE.

El caso es que –a estas alturas– ya no importa lo que el CNE haga o diga. Puede haber abierto urnas, recontar votos, publicar declaraciones (mutiladas y descontextualizadas) de delegados de la Alianza CREO-SUMA afirmando que el proceso estuvo bien, lograr apoyos de observadores internacionales, hacer campañas de imagen, o, lo que fuere, que el Ecuador no les cree y está convencido de que los cinco del CNE hicieron trampa a favor del oficialismo. Se lo han ganado con sus actos a lo largo de todo el proceso.

Por ejemplo, el CNE hizo, en primera y en segunda vuelta, todos los esfuerzos para impedir que las organizaciones políticas tuvieran acceso material a las Actas de Escrutinio levantadas por las juntas receptoras del voto. Empezó negándose a expedir los tres ejemplares que la Ley manda y dispuso imprimir solamente dos. Coincidentemente, el que nunca existió, fue aquel que debía ser publicado en el lugar donde funcionó la junta receptora del voto y que daba lugar a ser fotografiado para mayor control.

Las Audiencias Públicas de Escrutinio en cada una de las provincias era otro momento en que las organizaciones políticas podían tener acceso al Acta, por mandato del Código de la Democracia. En ellas debían revisarse acta por acta con presencia de los delegados partidarios. El CNE diseñó audiencias orientadas a impedir la actuación de éstas: todo lo contrario al Derecho Electoral. En Pichincha por ejemplo, ese 2 de abril, se instalaron en Audiencia a las 21h00. La suspendieron por falta de Actas y la reinstalaron a las 01h00 del lunes 3. Procesaron 7073 Actas en cuatro horas y media y la clausuraron a las 05h30 de ese mismo día. Es decir, en promedio tuvieron 2 segundos y medio para examinar cada Acta y sin descanso.
Mientras para el CNE era imperativo volar, para los partidos era necesario ir despacio. Ellos tuvieron solo un terminal para revisar las actas en versión digital –nunca las físicas– de tal manera que ni siquiera alcanzaban a ubicar un acta, cuando la Junta ya determinaba que estaba aprobada y pasaba a otra: indefensión total.

De esa manera, desde que las Actas de Escrutinio salieron de las juntas receptoras del voto, los partidos nunca más pudieron volver a palparlas físicamente. Todo era virtual y tenían la “obligación” de presumir que las imágenes correspondían a las verdaderas; presunción un tanto difícil con el CNE de Pozo y AP.

Esa misma velocidad aplicó Pozo para dar “resultados oficiales”, sin tenerlos. Para ello violó la Constitución y las leyes electorales. Su apuro era dejar sentado que Lenín Moreno era el presidente electo. Así el 2 de abril, dio “resultados oficiales” tomando los datos del escaneo (provisionales), antes de que se instalen las Audiencias Públicas de Escrutinio en las provincias, y antes de las reclamaciones y recursos a que había lugar. Lo hizo al proclamar a Lenín Moreno Presidente electo, el 4 de abril, en cadena nacional, cuando insólitamente dijo que con el 99,65% del procesamiento, Moreno tenía más votación y por tanto felicitó al pueblo ecuatoriano por haber “… elegido legal y legítimamente a su presidente y vicepresidente”. Esto antes de que concluya el conteo, antes de que se instale la Audiencia Nacional de Escrutinio y antes de que se interpongan los recursos.

El nivel de arbitrariedad y desvergüenza del CNE descritas en los hechos anteriores, es posible solamente en la unanimidad que Alianza País persigue en los organismos colegiados. Controlados y sumisos/as todos/as, no hay una sola voz que acate la ley y ponga límites al poder abusivo.

Este año tienen que renovarse nueve miembros del Consejo Nacional Electoral, cuatro principales y cinco suplentes. ¿Vamos a permitir que se lo vuelvan a tomar?

Solanda Goyes es abogada y activista social 

Tres pescadores hunden aún más a Juan Pablo Pozo

en La Info por

Durante diez años el correísmo se ha especializado en recurrir a la propaganda como fuente de legitimidad. Para los publicistas y las agencias de publicidad, que a más de forjar inmensas fortunas han manejado el Estado durante los últimos 10 años, la legitimidad democrática no se la construye sobre la base de instituciones independientes sino a través de imágenes y mensajes emotivos. 

Esta lógica ha sido puesta ahora al servicio del presidente del Consejo Nacional Electoral, Juan Pablo Pozo. Para sacarlo del bache de credibilidad en el que se halla sumergido, el CNE, donde nada se hace sin la aprobación del mismo Pozo, ha puesto en circulación un video en el que tres humildes pescadores de la provincia de El Oro aparecen santificando a Pozo y su trabajo al frente del CNE. Los tres pescadores, que no tuvieron nada que ver con la transparencia del escrutinio, salen en lancha dando fe de que el trabajo en el escrutinio fue transparente y confiable. ¡Cómo saben estos humildes pescadores de procesos electorales!

El primer pescador en aparecer en el video se llama Julio Yorela y es presidente de la Caleta Pesquera de Bajo Alto. “Juan Pablo Pozo ha demostrado delante de nosotros una gran legalidad”, dice en tono solemne mientras la lancha avanza y los otros dos personajes están a sus espaldas. “Hemos sido testigos de la transparencia y la participación de las organizaciones políticas  del proceso electoral de la primera y segunda vuelta de las elecciones generales 2017″, dice luego Fulton Jaén, presidente de la Comuna Bajo Alto. Por último aparece Fabricio Carriel, presidente de la Red de Pescadores de El Oro. “Doctor Juan Pablo Pozo siga adelante con ese liderazgo, que usted acaba de inscribir un hito en la historia de la democracia de la República del Ecuador”.

Los tres protagonistas del video recitan unas líneas que, evidentemente, memorizaron o alguien les hizo leer mientras eran filmados en la lancha. Los tres lo hacen de forma solemne y casi mecánica, como si estuvieran dando un discurso de incorporación a una academia de la lengua o algo por estilo. Todos intervienen en una forma en que cualquier vestigio de naturalidad o espontaneidad queda anulada.

El video, que lleva el sello del Consejo Nacional Electoral, es la invención de alguna agencia de relaciones públicas o de algún asesor de imagen para rescatar del abismo de credibilidad en el que está Juan Pablo Pozo. Quienes lo produjeron e idearon, lo hacen con la misma mentalidad con la que durante todos estos años se ha mantenido inflada la imagen de decenas de funcionarios y organismos estatales. Se escogió a tres hombres humildes, y no de clase media, porque en el relato correísta solo los pobres pueden legitimar la política.

Uno de ellos lleva un smartphone en la mano que cumple la doble tarea de aparentar ser la cámara que filma la escena y ser una suerte de símbolo del progreso y superación de la #décadaganada. El recurso raya en lo ridículo. ¿Cómo le demostró Pozo a Julio Yoreda la legalidad con la que actuó “delante de nosotros” como dice? ¿De qué transparencia y participación de las organizaciones políticas del proceso electoral habla Fulton Jaén? 

Es inverosímil que a alguien se le haya ocurrido que tres pescadores puedan aparecer ante la opinión pública como autoridades de un tema en el que hay poquísimos expertos en el Ecuador.   Quien tuvo esa idea, definitivamente, le hizo flaco favor a Pozo.  El video es ostensiblemente postizo, falso y muy poco convincente. La gente se da cuenta fácilmente que tres pescadores no tienen por qué entender cómo funciona un proceso tan complicado como el electoral y que lo que ellos dicen sobre ese tema no es convincente.  Se trata, sin duda, de un recurso fallido para sacar a Pozo del bache. Por el contrario, lo vuelve a hundir y más profundo.

Pozo también puso de su parte en este fallido operativo de rescate. Como el video fue puesto en redes por el CNE de la provincia de El Oro, Juan Pablo Pozo escribió en su cuenta de Twitter un mensaje pretendiendo aparecer como si él no hubiera sabido nada del tema. “Gracias queridos amigos, por sus mensajes de apoyo y afecto”, dijo Pozo en Twitter en tono de político en campaña.

El video no solo hace quedar mal a Pozo por ser postizo y forzado. También confirma que quienes idearon el sistema político vigente en el Ecuador, donde la independencia de poderes es una ficción, son víctimas de su propio invento. Hoy nadie cree en el CNE y su Presidente. Mañana nadie creerá en la Fiscalía en el Fiscal. Y así.

Correa renuncia a lo sagrado por legitimar a Moreno

en La Info por

¿Qué darías a cambio de que la gente finalmente se convenza y acepte que Lenín Moreno ganó legalmente las elecciones? Pues Rafael Correa ha anunciado que, por eso, daría a cambio algo que para él es sagrado: una sabatina.

En efecto, Correa demostró durante su enlace 519 que está tan desesperado por darle legitimidad a la victoria que el Consejo Nacional Electoral le otorgó a Lenín Moreno y Jorge Glas, que anunció que el sábado 22 no habrá enlace porque ese día y a esa hora habrá una concentración, organizada por su gobierno, en la avenida de la Shyris, en Quito, para demostrar que sí hay gente que cree en que las elecciones fueron transparentes y honestas.

En anuncio lo hizo desde Santa Elena y ocurrió en medio de un nuevo intento que hizo por darle legitimidad a los resultados del CNE y quitársela a los movimientos que han protestado porque creen que la autoridad electoral no ha actuado de forma transparente.

El esfuerzo parece sin duda significativo. Correa no solo que en al menos dos ocasiones ha dicho que las sabatinas son sagradas, sino que nunca o casi nunca ha suspendido una y, cuando lo ha hecho, ha dejado encargado al vicepresidente Jorge Glas de esa tarea. Pues bien, el sábado 22 él y Glas estarán con banderas del Ecuador animando a quienes se concentren para respaldar a Moreno y al CNE. Así de preocupado luce Correa y el Gobierno por dejar a Lenín Moreno en el poder con legitimidad y capital político.

La sabatina 519 fue una suerte de repetición de la anterior, que se hizo en Palenque, provincia de Los Ríos, pero con ciertos matices. Esta vez Correa se cuidó mucho, pero con muy poco éxito, de no lanzar tanto odio e inquina como la vez pasada, pues fue evidente que alguien le hizo caer en cuenta el mal que le hizo a su imagen el haber desparramado tanta vileza y pobreza humana.  Esta ocasión Correa trató de bajarle el tono a su discurso de odio social y racial, aunque es claro y notorio que eso le resulta imposible. En más de una ocasión se dejó arrastrar por su propia humanidad y, tal como en el enlace anterior, denigró, humilló e insultó. Lo hizo nuevamente con Ecuavisa a la que calificó de organización mafiosa, con Cedatos a la que tildó de fraudulenta, con Ruth Hidalgo de Participación Ciudadana a quien otra vez le deseó que vaya a la cárcel y con Guillermo Lasso a quien, entre otras cosas, le dijo ricachón engreído que quiere comprar la Presidencia.

Pero hubo una diferencia básica entre el discurso del enlace 519 y del 518.  Esta vez Correa ya no centró tanto en la supuesta victoria de Lenín Moreno, sino más bien en el hecho de que ese día hubo canales de televisión que basaron su cobertura de los resultados con el exit poll de Cedatos que daba como ganador a Guillermo Lasso. Le dio tanta importante a eso que en dos ocasiones preguntó: “¿saben lo que pasó el 2 de abril? Ese día Ecuavisa proclamó como presidente electo a Guillermo Lasso sobre la base de una consulta fraudulenta”.  Fue como si en su subconsciente se le hubiera borrado que ese día también competía su correligionario Lenín Moreno. “Lo que pasó ese día fue gravísmo”, dijo en otro momento. “Lo que paso el domingo 2 de abril, no puede repetirse en la historia patria, no puede crear un estado de opinión, donde mandan los presentadores vendidos de Ecuavisa, y no el pueblo ecuatoriano, tenemos que cortar de raíz esto, una vez que se aclare todo lo que han enturbiado. Es impresionante el poder de cierta prensa”, dijo asismismo volviendo a invisibilizar a Moreno. “Aquí compañeros manda la mayoría, no el billete de un banquero caprichoso. Hasta hoy no han demostrado fraude. Es gravísimo lo que pasó el 2 de abril, Cedatos tendrá que responder a la ley, los malos perdedores no pasaran”, insistió.

Lea aquí Correa quiere imponer a Moreno a punta de odio

Luego repasó lo que había dicho el sábado anterior para afirmar, otra vez, que el CNE había actuado transparentemente.  Repetitivo y cansón volvió una  vez más sobre el tema de los observadores extranjeros, sobre el reconocimiento de la OEA, sobre los datos que arrojaron varias encuestas hechas por firmas que han trabajado con el Gobierno…  Y nuevamente dijo que no hubo apagón informático y que lo que ocurrió es que alguien de la derecha banquera pagó a un hacker en EEUU, para tumbar la página de los resultados y poder decir así que hubo fraude.  Son las “elecciones más transparentes como lo ha reconocido el mundo entero”, agregó en un arrebato de inocultable exageración.  Era tan evidente y dramático su desespero por  convencer a la audiencia de que las elecciones habían sido legítimas que dijo esto: “Yo le he ordenado a las Fuerzas Armadas; yo le he ordenado a la Policía Nacional, que si han visto alguna irregularidad, lo denuncien, se los ordeno; todavía los estoy esperando, de hecho se registró una irregularidad contra nosotros, por si acaso, en El Oro, y pronto lo sabrá el país”.

Correa parece no darse cuenta de que con este tipo de intervenciones, lo que está haciendo es dejar en evidencia que defiende al Consejo Nacional Electoral porque él lo ha manejado y porque él se siente responsable del trabajo que esa institución ha hecho.  Curioso y contradictorio intento el de Correa de darle credibilidad a un organismo que solo podría tenerla si es que tuviera independencia, es decir si no dependiera de su omnímoda voluntad.

Si hubo otro matiz que hizo a este nuevo intento por legitimar al CNE algo diferente al anterior, fue su alusión a la Semana Santa y a Eloy Alfaro. A pesar de que cada vez que habla de ese tema dice que no lo hace por compararse ni con Jesús ni con Alfaro, el tono y el contenido de lo que dijo fue bastante elocuente. Correa no puede dejar de pensar en sí mismo cuando habla de Jesús y Alfaro. Siempre traza un paralelismo de la forma y las circunstancias en que ellos murieron con sus circunstancias políticas personales.

Pues esta vez Correa, una vez más, dijo que Jesús y él han sido víctimas de los poderosos, de los poderes fácticos y de los medios de comunicación que entonces como ahora inducen a las masas a cambiar de parecer frente a sus líderes.

“De la historia sagrada podemos sacar muchas para la historia universal, para la historia en general, para la historia pagana, para la historia política. ¿Cómo entra un domingo de ramos con palmas y aclamaciones y cinco días después esa gente lo crucifican y liberan al delincuente de Barrabás? ¿Sí se acuerdan de eso o no? ¿Cambiaron de gusto? !No¡ Fueron inducidos por los medios de comunicación de ese entonces, por los gamonales de ese entonces, por los sumos sacerdotes. (…) Esos cambios de humor de las masas no son casualidad, son inducidos por los poderes fácticos, por los medios de comunicación de ahora y de aquel entonces que eran las grandes autoridades religiosas…. Tampoco olvidar la gente que estaba con Jesús: la gente sencilla, la gente pecadora, los pescadores, María Magdalena, las mujeres, los débiles, quiénes estaban contra ese Jesús (je je, risita nerviosa) los opulentos, los fuertes, los que se acostumbraban a dominar, los poderes fácticos, los desubicados de esos que no se pierden un solo enlace, que toman nota de todo lo que digo, en sus editoriales que nadie lee, ni ellos mismo, para decir que Correa se cree Jesús”, dijo Correa muy al inicio de su enlace.

Su referencia a Eloy Alfaro fue casi idéntica aunque casi al final de su show. “Un siglo después, la oligarquía, la banca y la partidocracia siguen siendo iguales. Cualquier parecido nunca será casualidad, es un orgullo saber que los mismos enemigos e iguales”, sostuvo.

Correa ya está en la ronda de despedida. Si bien sus alusiones a Jesús y a Alfaro no son nuevas, ayer tuvieron un tono de desesperado llamado a que no lo olviden y que lo coloquen en la galería de los mártires, ya sean religiosos o políticos. A fin de cuentas, para él, son la misma cosa.

El CNE no la invitó, porque la Unión Europea no se hubiera tragado el cuento

en La Info por

Cuando alguien invita formalmente y por escrito a un diabético a un concurso para ver quién come más algodón de azúcar es porque sabe que no va a aceptar. Quizá para lo único que pueda servir la invitación es para que conste en alguna parte. Esto es lo que hizo el Consejo Nacional Electoral con la misión de observación electoral de la Unión Europea: la invitó para venga a hacer algo que no hace. Es decir, la invitó porque sabía que no iba a aceptar las condiciones del CNE.

La confirmación de este oscuro antecedente del reciente proceso electoral lo hizo el CNE de una forma muy graciosa. En un intento por refutar a los periodistas que han dicho que el CNE no permitió que vengan los europeos, ese organismo envió a este pelagato, vía Twitter, la carta en la que se ve que esa misión no aceptó dicha invitación. Pero, ¡oh sorpresa!, en la carta en que la UE no acepta venir a observar la segunda vuelta electoral y que el CNE exhibe como prueba irrefutable de su buen comportamiento, los europeos dicen que no aceptaron venir porque se les invitaba a hacer una observación en “modalidad conducida”. Se prueba que la invitación estaba pensada para que no sea aceptada por un simple motivo: la doctrina y los principios de esa misión les impide hacer trabajos que no sean absolutamente independientes.

Hacer clic aquí para leer la carta de la UE

“En respuesta a su solicitud, le informamos que la Unión Europea no participa en misiones de observación electoral en modalidad conducida por lo que no participará como observadora en la segunda vuelta electoral en Ecuador”,  responde Vincent Ringenberg, representante de la delegación de la UE, al presidente del CNE. Como se ve en la carta, Juan Pablo Pozo envió la invitación el 6 de marzo del 2017. Eso prueba otras dos cosas adicionales: la “invitación” concernía la segunda vuelta y fue hecha faltando apenas días. Un problema insuperable para una misión que, por el tamaño de su operación, necesita mucho más tiempo para sus preparativos.

El documento que el CNE mostró como una prueba de que sí había invitado a la UE se convirtió en un auténtico bumerán en su propia cuenta de Twitter. “En modalidad conducida’, quiere decir manipulada por el partido de gobierno o sea ustedes”, fue lo que posteó la primera persona al tuit del CNE. “Quisieron imponer a la Unión Europa una modalidad conducida a su misión observadora, y encima publican la carta de rechazo???? Jajajaja”, escribía otra usuaria mientras otro decía que “es q hasta para tapar sus errores son bestias. Ahora ya todos entendemos xq no vino la UE como sí sucedió en Perú”.

Los usuarios de tuiter no son tontos. Muchos entendieron que la invitación de Pozo era una mañosería para que el equipo europeo no venga al Ecuador. Y tienen razón. Según el manual de la misión europea, que es público, se menciona entre las condiciones para hacer una misión que “se garantice a los observadores de la UE un acceso sin impedimentos a todas las fases del proceso electoral y se les proporcione oportunamente libre acceso a la información electoral”. Es evidente que el CNE y el Gobierno, del cual depende, no quisieron que la misión europea venga. El presidente Rafael Correa lo dijo expresamente apelando a supuestos principios de reciprocidad: si los europeos no nos dejan observar sus elecciones entonces no podemos admitirles en el Ecuador.

Si la invitación hubiera sido en modalidad independiente, lo que claramente se incluye en el Código de la Democracia, la misión europea seguramente hubiera hecho observaciones que hubieran comprometido la versión oficial de transparencia que dizque ha mantenido el CNE. Basta echar un vistazo al manual que tiene esa misión para entender las razones por las cuales Juan Pablo Pozo hizo lo debido para impedir que viniera. Para comenzar, en sus observaciones finales hubiera dicho que la autoridad electoral ecuatoriana no es independiente y que no garantiza credibilidad. En el manual se establece que hay una serie de preguntas que los observadores deben tener en mente antes de redactar las observaciones: “¿Está la independencia de la autoridad electoral y de sus miembros suficientemente garantizada por ley y en la práctica? En el caso de una autoridad electoral independiente y no partidaria: ¿Refleja la composición de la autoridad electoral un equilibrio de intereses no partidarios? ¿Existe confianza pública en la capacidad de la autoridad electoral para actuar de manera no partidaria e independiente?”.

Resulta bastante fácil imaginar qué hubiera dicho esa misión en su informe final tomando en cuenta que los cinco miembros del CNE son notoriamente partidarios del partido de Gobierno y que su presidente, Juan Pablo Pozo, ha hecho público su empatía con el presidente Rafael Correa. Incluso se ha vanagloriado de su amistad poniendo fotos en las que se le ve a él y su familia posando junto al Presidente en redes sociales.

La misión europea hubiera examinado el manejo de los medios de comunicación estatales. La UE dice en su manual que sus enviados deben observar qué “tanto los medios de comunicación del Estado como los financiados con fondos públicos tienen la responsabilidad de ser equitativos e imparciales durante el período de la campaña electoral”. ¿Qué hubieran dicho sobre el manejo abiertamente proselitista a favor de Moreno de El Telégrafo y de los canales incautados? ¿Qué hubieran dicho sobre el contenido publicado en la agencia Andes o en El Ciudadano? Es bastante obvio que las conclusiones a las que hubieran llegado la misión europea iban a ser, por decir lo menos, vergonzosas para las autoridades ecuatorianas. En el 2008, cuando el correísmo aún no había consolidado su monopolio mediático, vino esa misión para observar el referéndum para aprobar la Constitución de Montecristi. Ahí dijo sobre El Telégrafo: “rompió el principio de cobertura imparcial proporcionando la mayor parte de su espacio a la opción en pro del ‘Sí’ (o contra el ‘No’) tanto en su sección informativa como en sus páginas de opinión”.

Otro tema de observación hubiera sido el padrón electoral. La misión siempre examina si el padrón electoral, ya sea físico o digital, está bien hecho, si no existen problemas con los empadronas en el exterior o si no hay exceso de empadronados que no votan. El manual es muy claro en este tema y dice que la misión “debe reunirse con partidos políticos, organizaciones de la sociedad civil y otras partes interesadas para analizar si tienen alguna preocupación con respecto al proceso de inscripción de votantes y para determinar si hay confianza pública en la exactitud y el carácter incluyente del censo electoral”. En la campaña se habló de decenas de miles de muertos y extranjeros no inscritos que estaban acreditados para votar.

El gobierno hubiera quedado muy mal parado en el tema del abuso del Estado, ya sea de sus bienes o de sus funcionarios, durante la campaña. El manual dice al respecto: “Los candidato en el poder no deben aprovecharse de sus cargos para hacer campaña. Los funcionarios del Estado deben participar en actividades de campaña solamente a título personal, durante su tiempo libre, fuera de horas de trabajo y no deben vestir uniforme o usar vehículos oficiales”. ¿Se imaginan a estos observadores frente al caso de Rafael Correa haciendo campaña incluso con su caravana de carros de la Presidencia o presenciando cómo cientos de carros sin placa del Estado participaron en los actos proselitistas de Lenín Moreno? ?Se imaginan esa delegación examinando la contratación oscura del conteo rápido del CNE a la Empresa Pública de la Escuela Politécnica Nacional, que fue presentada como si hubiera sido hecha por la Politécnica Nacional?

Si hubiera venido la misión europea hubiera prestado oídos a Ana Mercedes Díaz, la ex directora del CNE de Venezuela que trató de denunciar problemas con el software que usó el CNE. Ella terminó refugiándose en la Embajada de los EEUU porque, según ella, la iban a detener. La misión europea hubiera examinado dicho software y si no se lo permitían hubiera señalado aquello en su informe.

Sin duda, la misión hubiera dicho algo sobre el tema de la tercera copia de las actas que no se extendieron aunque la ley lo exige, como sostuvo el experto Fausto Camacho. Además, hubiera incluido en sus observaciones que el presidente del CNE no estaba facultado legalmente a proclamar resultados sin audiencia pública, como en efecto lo hizo. Una misión observadora con esos parámetros y esa forma de trabajar era imposible en el esquema de elecciones que se trazó el CNE y el gobierno del cual depende. Resulta muy comprensible que la única modalidad de observación que admita es la de acompañamiento. El gobierno tiene la iniciativa, las delegaciones hacen turismo, no observan nada y si algo tienen que anotar lo hacen discretamente y en sobre cerrado.

El operativo, por demás engañoso, para que no venga la misión europea y para aceptar otras pero bajo la modalidad de acompañamiento es un elemento más que impide que la autoridad electoral y el gobierno hayan construido credibilidad y legitimidad. Al Ecuador vinieron misiones de observación que únicamente acompañaron a la autoridad electoral. Las misiones de Unasur, de la Organización de Estados Americanos (OEA), de la Unión Interamericana de Organismos Electorales (Uniore) y de la Asociación Mundial de Organismos Electorales (AWEB). Ninguna de ellas revisaba de forma íntegra el proceso. Peor aún, algunas de estas, sobre todo la de Unasur, no garantiza ninguna imparcialidad pues se trata de una organización que ha sido manejada por los gobiernos de la región cercanos al correísmo. A tal punto es evidente el sesgo de la misión de Unasur que, durante el simulacro del 19 de marzo, el presidente del CNE respondió ásperamente a los cuestionamientos del delegado de CREO y sus observadores aplaudieron con visible entusiasmo.

En un proceso electoral concebido en total opacidad no cabía una misión independiente. La invitación hecha por parte del presidente del CNE, Juan Pablo Pozo, además de haber sido enviada a última hora, fue tramposa. Pero se agradece su gesto de enviar esa carta a este pelagato. Es lo más transparente que ha hecho ese organismo.

Omar Simon: el quita manchas del CNE

en La Info por

En la batalla por la legitimización de los resultados electorales del 2 de abril ha habido un protagonista de excepción: Omar Simon.  Desde el momento mismo en que se cerraron las urnas y comenzó la discusión sobre la transparencia y legitimidad de los resultados, Simon empezó a aparecer en los medios de comunicación ya sea independientes o en los que son manejados por el correísmo con un objetivo: echar por tierra cualquier duda sobre los resultados publicados por la autoridad electoral, el CNE.

Para legitimar los resultados y el triunfo del correísmo, su argumento central ha sido desprestigiar, incluso con referencias peyorativas, a cualquier persona o institución que pueda haber sembrado dudas sobre los resultados. Quizá el objetivo principal de su batalla es Ruth Hidalgo, directora de Participación Ciudadana, organización en la cual él trabajó entre el 2001 y el 2008 y quien le ganó la dirección de la misma en el 2007.  

En una de sus  recientes apariciones, Omar Simon se refirió en tono despectivo sobre Ruth Hidalgo llamándola “esa señora” y responsabilizándola por la agitación social desatada luego de las elecciones. Algo muy parecido a lo que el presidente Rafael Correa dijo sobre los medios de comunicación que basaron su trabajo en las encuestas de Cedatos. 

El ataque de Simon a Hidalgo se produjo en el programa de Carlos Rabascal, en Ecuador TV, donde Simon insistió en su tesis de que Hidalgo debió haber anunciado el triunfo de Lenin Moreno luego del conteo rápido de Participación Ciudadana que arrojó como resultado un empate técnico. Simon sostuvo en ese programa que Participación Ciudadana no fue transparente y que no quiso informar sobre lo que, según él, realmente sucedió: que Lenín Moreno había ganado con el 1,6% en ese conteo rápido. “No sé qué hace ahí en esa organización… De quemar llantas, de armar el caos, de eso estamos hablando”, dijo Simon a Rabascal en una entrevista que tuvo como curioso colofón a un Simon levantando los pulgares para celebrar con su entrevistador que todo les había salido muy bien.

Lo insólito de la cruzada de Simon es que se ha convertido en el más entregado y fiel soldado de la lucha para legitimar los resultados del CNE en calidad de experto electoral cuando es, en realidad, un funcionario de la Presidencia de la República. Simon se presenta en programas independientes, como Hora 25 de Teleamazonas, como ex presidente del Consejo Nacional Electoral y en otros como el de Rabascal como ex presidente de ese organismo y ex director de Participación Ciudadana. Pero Simon es, ante todo, un empleado del Gobierno que, desde que dejó de ser secretario de la Presidencia, ha tenido como encargo ser el operador del presidente Correa ente el CNE. Incluso, seguramente para mayor comodidad en ese propósito, tiene una oficina ubicada a pocas cuadras del organismo electoral.

Simon se la ha apañado para presentarse siempre como un observador técnico que basa sus opiniones en su experiencia como ex autoridad del CNE. Habla siempre desde la experiencia y siempre tiene información de primera mano. Sin embargo, nunca es presentado, ni él aclara tampoco, lo que realmente es: un operador del presidente Correa y su enviado en el mundo de los mortales para repetir entre ellos su discurso destinado a desprestigiar a quienes hayan lanzado cualquier señal o dato que impida creer de forma absoluta en el trabajo del CNE.

Simon tiene una experiencia profesional que lo convertía en el mejor alfil posible de la estrategia electoral de Correa y Alianza País. Fue presidente del Consejo Nacional Electoral luego de haber trabajado en Participación Ciudadana, lo que lo hacía en un insider de esos dos organismos. Como su conducta al frente de ese organismo fue perfectamente alineada con los deseos e intereses de Correa, fue luego nombrado como secretario del Presidente, lo que le permitió intimar más con el alto gobierno y ganarse la confianza de todos.

Simon no fue un secretario común y corriente, fue casi un portavoz de Correa y a menudo se lo escuchaba en medios  de comunicación haciendo ardorosas defensas del Presidente. También le gustaba postear fotos en sus redes sociales en los que él aparecía con los perros del Presidente. Nunca se alejó del tema electoral. Junto con su esposa Tatiana Larrea consolidaron el CIEES, una organización que hace estudios políticos y que, según se sabe, proveyeron de encuestas al Gobierno. Hasta septiembre del 2016 fue secretario personal de Correa. A partir de entonces lo reemplazó Cristian Castillo y él se convirtió en el experto, asesor y operador electoral del Presidente.

Lo que ocurre en el caso de Simon solo se explica cuando se entiende que el Ecuador es un país donde la función electoral es una dependencia más del gobierno central, porque la separación de poderes simplemente no existe. Por eso, hay sectores de la población que simplemente no confían ni van a confiar nunca en las decisiones del CNE. Se trata de un fenómeno que servirá, seguramente, para que la población tome conciencia de que lo mismo ocurre con otros poderes del Estado que, se supone, están para generar una dinámica de contrapeso y de control. Cuando el nuevo Fiscal quiera ejercer su autoridad, generará las mismas dudas; lo mismo ocurrirá con el Contralor o con la Corte Constitucional. En un país como el Ecuador no es extraño que un asesor del Presidente de la República tenga que aparentar ser observador independiente para hacer de abogado y porrista y, prácticamente, de Presidente del Consejo Nacional Electoral.

En un sistema institucionalizado donde los distintos poderes tienen sus atribuciones y responsabilidades perfectamente limitadas, la figura de Omar Simon sería una anomalía. No solo eso: resulta anormal que un empleado de confianza del Presidente de la República se dedique a lavar la imagen de la autoridad electoral y a defender a capa y espada los resultados que ésta proclamó. Anormal también que ataque en forma atroz a personas decentes, como Ruth Hidalgo, para pretender imponer las decisiones de un juez parcializado como el CNE. Anormal que haga todo este trabajo sucio con sueldo que se financia con las contribuciones de todos los ecuatorianos, incluida la propia Ruth Hidalgo. Lo normal en un sistema democrático sería que Simon actué como representante de Alianza País ante el CNE. Pero nunca que, en su calidad de Consejero de Gobierno, como consta en el rol de la Presidencia, aparezca en medios como un ex presidente del CNE y experto en temas electorales. Y peor que celebre con periodistas del gobierno, como los de Ecuador TV, lo bien que le fue en entrevistas pactadas.

La resurrección de entre los muertos

en Caricaturas/El Humor/La Info por

Exit poll amañado, conteo rápido farsante, El CNE y su presidente vendidos… Con estos milagros y el quinto poder a sus órdenes, el correísmo acaba de inventar, ante la mirada alelada de Chamorro, el sexto poder: la resurrección de los muertos (políticos): Lenín Moreno es el primer beneficiario (de talla presidencial)…

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El conteo rápido del CNE fue una estafa a la fe pública

en La Info por

¿Recuerdan el domingo 2 de abril cuando minutos antes de que el CNE diera los resultados de las elecciones apareció un señor para dar los resultados de un conteo rápido hecho por la Escuela Politécnica Nacional?

Pues resulta que la Politécnica no hizo ningún conteo rápido. Peor aún, no hubo siquiera un auténtico conteo rápido como se anunció esa noche. Todo fue una farsa. Tan farsa como las encuestas que se inventaron algunos funcionarios del Gobierno antes de las elecciones, tan farsa como la tesis de Jorge Glas o el título de Pedro Delgado, tan farsa como la mega factoría de carros eléctricos en Yachay, tan farsa la construcción de la refinería del Pacífico. Una inmensa y descarada estafa a la fe pública.

La revelación, que en realidad no era difícil de imaginarse que llegaría por lo extrañas de las circunstancias en la que se produjo el anuncio hecho esa noche en la cadena del CNE, se produjo tras una sorprendente y alarmante confesión de Luis Horna, el matemático de la Politécnica que salió a anunciar un supuesto conteo rápido el domingo, minutos antes de la aparición de Juan Pablo Pozo, presidente del CNE.

Según la revelación de Horna, hecha el miércoles 5 de abril, los datos para el conteo rápido fueron entregados por el propio CNE y no eran actas de escrutinio sino formularios hechos por el organismo electoral en el que había cinco espacios: total de firmas y huellas dactilares, votos blancos, votos nulos, votos para Lenin Moreno y votos para Guillermo Lasso. Esos datos, informó, eran transmitidos a un call center que entregaba los datos no a la Escuela Politécnica Nacional sino a la Empresa Pública de la Politécnica que es un organismo aparte.

En otras palabras, cuando el domingo el CNE dijo en cadena de radio y televisión que iba a anunciar el resultado del conteo rápido de la Politécnica estaba mintiendo. No era, pues, la Politécnica la que había hecho el trabajo sino la Empresa Pública de la Escuela Politécnica que ni siquiera levantó la información sino que la recibió del mismísimo CNE, rompiendo así el principio de independencia que supone tenía que existir un trabajo así.

Es decir, Juan Pablo Pozo como presidente del CNE montó el día de las elecciones una farsa que no es otra cosa sino un atentado a la fe pública que multiplica las dudas sobre la transparencia del organismo que él dirige.

¿Por qué aparece Horna tres días luego de las elecciones para hacer esas declaraciones que dejan como farsante a Pozo y al Consejo Nacional Electoral? La única explicación es que la Escuela Politécnica necesitaba desmarcarse del cometimiento de un evidente delito a la fe pública que estaba siendo mencionado por varios líderes políticos como Andrés Páez, que incluso había advertido sobre un supuesto juicio a ese instituto de educación superior. 4Pelagatos también supo que al interior de la Escuela Politécnica había mucho malestar por todo esto, pues lo que se anunció la noche del 2 abril evidentemente no cuadraba y era un atentado al prestigio de la institución.

La noche del 2 de abril Horna, quien fue el vocero aquella vez, tampoco dio datos técnicos de la muestra ni dijo algo que también se ha revelado luego de tres días: que el supuesto conteo rápido había sido hecho con formularios y no con actas escaneadas. Básicamente que habían hecho cualquier cosa menos un auténtico conteo rápido.

Entre los politécnicos indignados por el golpe a la imagen y prestigio de la Escuela Politécnica está Raúl Córdova, de la Asociación de Profesores de la Escuela Politécnica quien, en radio Sonorama, rechazó que se utilice el nombre de la Politécnica en un engaño colectivo. Algunos otros mostraron asimismo su malestar en redes sociales. Se utilizó el nombre de la Politécnica para darle veracidad a un engaño.

Juan Pablo Pozo y el CNE son responsables del engaño al que se indujo esa noche. La aparición de un conteo rápido en ese momento, hecha supuestamente por la Politécnica y presentado en cadena auspiciada por el CNE, evidentemente estaba destinado a crear un clima de opinión para que cuando aparezcan los datos del organismo electoral la gente no se sorprenda. Fue parte de un montaje de distorsión de la fe pública.

Juan Pablo Pozo: ¿se somete usted a un polígrafo?

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Ahora que un fugitivo desempolvó, en forma divertida, un polígrafo, cabría convertir ese mecanismo en herramienta al servicio de la democracia. El primero que debería someterse a ese instrumento de medición debe ser Juan Pablo Pozo. El sabe lo que ocurrió el domingo entre las 17:00 y las 19:30. Y antes. Y después. Él debe saber por qué hubo ambiente de entierro entre sus camaradas correístas  –como se vio en la televisión– y por qué se oyó, a su lado un “ya está,  que dio paso al júbilo generalizado que también vio el país. Solo él sabe por qué armó cuartel general en el Hotel Marriot donde montó una sala para él (como se verá en el cuestionario) y otra con seis televisores para seguir lo que ocurría en los canales gubernamentales y privados.
Solo él sabe por qué pasó el último mes en reuniones con cámaras, Iglesia y otras organizaciones para dar confianza y recomponer su imagen que, a sus ojos de vanidoso impenitente, salió maltrecha en la primera vuelta. Porque para él, y por lo que dice a su alrededor, lo ocurrió en la primera vuelta fue un mero problema de comunicación. No la sospecha, espesa y terrible, de querer empujar a Lenín Moreno por encima del 40%. Irse al Marriot hizo parte de esta estrategia de recomposición de imagen. Y también para estar lejos de tantos ojos que hubieran visto raro que personajes del gobierno lleguen a la sede del CNE, como llegó, por ejemplo, Patricio Barriga  la semana anterior a la segunda vuelta. No solo Juan pablo Pozo sabe, pero en particular él sabe lo que ocurrió realmente con las actas, el sistema informático del del CNE, la página del CNE, los resultados dados por el CNE…

Si Juan Pablo Pozo se somete a un polígrafo, 4Pelagatos contribuiría con 25 preguntas. Claro, esa lista se puede alargar. Pero sería un ejercicio higiénico para la democracia seguir en directo lo que sucedería con los nervios de Pozo, con su frecuencia respiratoria, con su ritmo cardíaco, con su presión arterial. Aquí están las 25 primeras preguntas:

  1. ¿Si o no fue usted y su equipo quienes entregaron al representante de la Politécnica Nacional, los resultados del conteo rápido que él presentó al país en cadena nacional del CNE? (Hasta los camarógrafos vieron que Luis Horna solo tenía un papel con porcentajes escritos con esfero).
  2. ¿Si o no dispuso usted que personal del CNE hiciera el trabajo de campo de la politécnica?
  3. ¿Si o no estaba entendido que la Politécnica cumpliera una función técnica pero que la rectoría del informe recaía sobre el CNE, lo cual deja sin piso la tan cacareadas objetividad e independencia de ese conteo rápido?
  4. Dígnese decir si es verdad o no que Luis Horna firmó a última hora el supuesto conteo rápido que la Politécnica nunca consolidó?
  5. ¿Hay, sí o no, un informe técnico, sustentado, consolidado del supuesto trabajo de la Politécnica Nacional o solo un papel firmado a última hora por el representante de otra empresa, la Empresa Pública de la Escuela Politécnica Nacional, creada por este gobierno?
  6. ¿Cambió usted, sí o no, la forma de informar en la página del CNE, como se concluye al comparar los formatos de la primera y de la segunda vuelta? (En la primera vuelta aparecía: candidato, porcentaje, número de votos y porcentaje de la provincia. En la segunda vuelta no apareció el porcentaje de la provincia).
  7. ¿Si o no fue la Secom la que organizó todo el sistema de comunicación del CNE para esta segunda vuelta? (El sábado Patricio Barriga llegó hacia las 21:00 al hotel Marrriot, cuando se habían marchado los periodistas de la prensa privada para inspeccionar lo que habían preparado otros –el Che Vera y Enrique Arosemena–. La semana anterior, Barriga había estado en el CNE, como consta a los reporteros que cubren esa fuente).
  8. ¿Si o no coordinó usted con la Secom las formas, contenidos y tiempos de conexión para la segunda vuelta de manera a que el CNE y todo el sistema de propaganda y de comunicación del gobierno (troles incluidos) funcionaran al unísono?
  9. ¿Si o no la Secom le pidió eliminar las ruedas de prensa para evitar las preguntas de los periodistas de tan mala recordación para el gobierno por lo que le sucedió a usted en la primera vuelta?
  10. ¿Si o no escogieron a María Isabel Cevallos, presente en los canales oficiales el 30-S, por si las protestas llevaban al gobierno a controlar la información y decretar una suerte de cadena tan oficial como ininterrumpida?
  11. ¿Dígnese decir si es verdad o no que usted concertó con el gobierno un plan de manejo informativo que arrancó con su cadena antes de la cinco de la tarde, hecha a propósito para sembrar la duda sobre los resultados del éxit poll de Cedatos?
  12. ¿Si o no decidieron poner a competir el exit poll del gobierno contra el de Cedatos para cortocircuitar la credibilidad ganada por la firma de Polibio Córdova en la primera vuelta y aminorar su efecto?
  13. ¿Si o no estuvo planificado usar al representante de la Politécnica Nacional antes de la intervención de Ruth Hidalgo para poner, como en los exit poll, a competir sus cifras y quebrar la credibilidad de Participación Ciudadana?
  14. ¿Si o no hizo usted instalar una sala en el Hotel Marriot, a la cual solo usted y contadas personas tuvieron acceso, donde usted siguió los resultados del escrutinio nacional que no podían ver los ciudadanos?
  15. ¿Sí o no ordenó usted deshabilitar ese campo en la página del CNE?
  16. ¿Sí o no pidió usted a las empresas que participaron en el exit poll y en el conteo rápido entregar los resultados con antelación para tener por delante tiempo para actuar en función del contenido de esa información?
  17. ¿Sí o no dobló usted la capacidad del Sístema del Consejo Nacional Electoral para la segunda vuelta?
  18. ¿Diga si es verdad o no que usted mandó a hacer un estudio de cuál fue la hora de mayor afluencia de la primera vuelta?
  19. ¿Entiende usted que luce inverosímil creer, por los efectos de la pregunta 15, que ese sistema se cayó dos veces en la primera hora cuando no había ni mucha carga ni muchas visitas?
  20. ¿Fue accidental que se caiga el sistema mientras los ciudadanos, animados por los exit poll, estaban enfrascados en el debate de quién ganaba y no repararon en lo que pasaba en la página del CNE?
  21. ¿Diga si es verdad o no que solo después de que Lenín Moreno se declaró presidente electo apareció en la página del CNE la pestaña de los resultados nacionales?
  22. ¿Diga si es verdad que el CNE y el gobierno inician ahora una campaña para tratar de revertir el descrédito del CNE usando los argumentos de la oposición en la primera vuelta?
  23. ¿Dígnese aprobar o desmentir este enunciado: el CNE y la Secom van a usar hasta la saciedad la frase de Ramiro Aguilar, dicha a Plan V, según la cual Guillermo Lasso “va a perder las elecciones y después va a decir que hubo fraude”, para tratar de contrarrestar las acusaciones de fraude que ese candidato está formulando?
  24. ¿Sí o no usted y su equipo piensan, ante las impugnaciones del candidato Lasso que, en el peor de los casos, esto llegará al Tribunal Contencioso Electoral donde no pasará nada?
  25. ¿Sí o no ya concertó con el gobierno la decisión política no dar paso al conteo del ciento por ciento de votos y tiene preparado un supuesto parapeto legal para justificar esa decisión?
    Gracias anticipadas por comparecer en directo ante el polígrafo.
    Fotomontaje 4Pelagatos basado en foto de Carlos Pareja Yannuzzelli

El CNE, parido en las tinieblas, solo puede generar dudas

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El Ecuador está pagando las consecuencias de los monstruos creados por la novelería política con la que el correísmo se instaló en el poder hace ya casi 10 años.

La conmoción social que está generando el Consejo Nacional Electoral, CNE, y su conducta, son ejemplos de lo que significa crear una institucionalidad partidista que, tarde o temprano, pierde legitimidad.  Si ahora la sociedad está movilizada y expuesta a hechos de violencia, porque existen dudas sobre la transparencia y la certeza en el sufragio electoral, es porque el organismo encargado de ese tema no fue concebido como un órgano independiente. Y porque sin independencia en política, no hay credibilidad.

El CNE está conformado por cinco vocales que han sido incondicionales al gobierno, lo cual es obvio porque fueron nombrados por el Consejo de Participación, un organismo que, en virtud de la Constitución de Montecristi, integra simpatizantes del Ejecutivo en todos los organismos de control y fiscalización del país.  En este CNE ya no existe ese principio de observancia mutua que había antes de Montecristi, donde los distintos partidos se vigilaban unos a otros con delegados de algunos de ellos.

Esta deformación institucional inevitablemente termina en comportamientos no institucionales. Obvio, si no hay independencia y existe impunidad garantizada, el cumplimiento de la ley es apenas un detalle que puede ser obviado. El caso del CNE de Juan Pablo Pozo es un ejemplo de ello.  En la primera y en la segunda vuelta, el CNE no ha cumplido con la ley electoral ni con su misión de garantizar  transparencia e imparcialidad.

Uno de esos incumplimientos es el que tiene que ver con el artículo 127.  Al menos dos expertos han hecho estas observaciones insistentemente: Fausto Camacho, del observatorio electoral y Ana Mercedes Días, ex directora del CNE de Venezuela. Ella, horas antes de la primera vuelta, se refugió en la Embajada de los EE.UU. porque la querían detener por sus denuncias sobre un supuesto fraude. El artículo 127 dice que en los recintos se deben redactar tres actas. Una de ellas se debe entregar a la Junta Provincial Electoral. Ese paso, según Camacho y Díaz, no se cumplió y las actas fueron directamente -sin pasar por la Junta Provincial- a los escáners desde donde se transmite la información al CNE. Es decir, se evita uno de los pasos medulares, fijados por la ley, que garantizan la transparencia del proceso: la audiencia pública de la Junta Provincial. “Eso es un escáner, no una audiencia pública”, sostiene Camacho.

Otra violación a la ley es la que tiene que ver con el rol de portavoz de los resultados preliminares que ha asumido Juan Pablo Pozo. Según Fausto Camacho, la ley establece que los datos preliminares solo pueden ser publicados en procedimientos tecnológicos y no en anuncios públicos como los que ha hecho Pozo tanto en la primera como en la segunda vuelta.

La desconfianza en el CNE, por tanto, no solo se origina en perversiones institucionales sino en las actuaciones de sus autoridades. Entre esas estuvo la negativa a aceptar a la misión de observación electoral de la Unión Europea. Se trata de una misión, quizá la única, que hace un auténtico monitoreo de todo el proceso electoral, desde la campaña hasta la idoneidad y seguridad del software que se utiliza. ¿Qué argumento se dio para no aceptar esa observación? Quizá el más deleznable y vergonzoso que se pueda imaginar. La vocal Nubia Villacís lo explicó alguna vez: como no hay reciprocidad, porque el Ecuador no puede observar las elecciones en Europa, acá no son bienvenidos los observadores europeos. “En el caso de Europa, la  Unión Europa no invita a América Latina o al CNE para hacer observación electoral”, dijo la vocal.  El mismo argumento absurdo fue sostenido por el presidente Correa.  “Un senador español que se encuentra en nuestro país, en una forma muy descortés ha dicho que es una torpeza no haber aceptado una misión de observación de la Unión Europea. Me pregunto cuántas veces la Unión Europea ha aceptado en sus elecciones la presencia de observadores latinoamericanos”. Y agregó  que “es una pena que algunos no logren superar todavía su mentalidad colonialista”.

Sin la misión de la Unión Europea todo el trabajo cayó en las misiones de la Organización de Estados Americanos y Unasur. En ambos, casos se trata de misiones de acompañamiento que visitan los recintos, pero no hacen auténtica observación. Con esos antecedentes y los resultados es inevitable y perfectamente legítimo preguntarse si la decisión de no admitir al equipo europeo fue parte de una clara y premeditada intención de no permitir que el proceso sea examinado. Otro golpe a la credibilidad.

Otra prueba de la falta de cumplimiento legal es la forma en que el CNE se hizo de la vista gorda ante el desfachatado y grosero abuso de los recursos del Estado en la campaña a favor de Lenín Moreno. Para muestra un botón: el día de la presentación de la candidatura de Moreno en el Estadio del Aucas, el 2 de febrero, todos los canales administrados por el Gobierno transmitieron el acto durante casi dos horas. Esto fue, evidentemente, una violación de la ley electoral y de todo sentido de ética pública.
Lo mismo puede decirse del uso de los canales incautados que emitieron sin ninguna restricción material, no solo a favor de Moreno sino expresamente diseñado para perjudicar a Lasso. El abuso de las páginas del diario oficial El Telégrafo para promocionar a Moreno y dañar a Lasso es otro ejemplo de cómo el CNE no cumplió ni remotamente con su trabajo. Es evidente que con un comportamiento así y con un origen institucional completamente distorsionado, la población no puede tener confianza en el trabajo del CNE.

El Ecuador atraviesa momentos críticos. La falta de credibilidad del CNE tiene a importantes sectores de la sociedad al borde de la confrontación y la violencia. Pero no solo es eso: el propio Lenín Moreno, en caso de asumir el poder, lo hará con una legitimidad lesionada gravemente que lo condenará a ejercer un liderazgo viciado y débil.

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