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Glas necesitaba una prueba de vida y le dieron la sabatina

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Jorge Glas necesitaba urgente un resucitador y le dieron el enlace 521 para ver si con eso vuelve a tener vida o al menos logra aparentar tenerla.

Desde que el CNE atribuyó la victoria de las elecciones a Lenín Moreno y a él, Jorge Glas casi no había aparecido y es evidente que el equipo del futuro presidente no lo ha tomado en cuenta para casi nada. Glas ha estado casi ausente de las reuniones que Moreno y su equipo asesor han tenido con actores políticos, sociales y empresariales. Casi no se lo ha mencionado y de lo que se sabe ha sido marginado por ciertos círculos cercanos a Moreno.  De hecho, desde antes de las elecciones el aparato de campaña de Alianza País había mantenido a Glas a la sombra, porque era evidente que su presencia no era conveniente por la cantidad de señalamientos de corrupción que habían en su contra.

Hasta que se produjo el Enlace 521 ayer sábado 6 de mayo en Guayaquil.   Glas intervino en lugar de Rafael Correa, quien se abstuvo de dar el enlace aunque ya se encontraba en el país a su regreso de Cuba donde estuvo de visita para recibir su doctorado honoris causa número 15 y algunas condecoraciones del gobierno comunista de Raúl Castro.

El objetivo del enlace no pudo ser más obvio: darle una tribuna al actual y futuro Vicepresidente para que su nombre no se borre completamente del mapa.  El enlace fue algo más o menos parecido a esas pruebas de vida que muestran los secuestradores para probar que el secuestrado no ha muerto.  Glas está vivo y no se olviden de él, parecía ser el mensaje que se quiso lanzar desde el colegio Cristóbal Colón donde se escenificó la sabatina.  ¿Quién decidió que sea así?  Es evidente suponer que quienes se sienten perjudicados por el evidente desplazamiento de Glas, en estos días previos a la entronización del nuevo gobierno.

La línea argumental del enlace fue simple y clara: presentar a Glas como el héroe del trabajo de reconstrucción de la zona afectada por el terremoto del 16 de abril del 2016 y darle la oportunidad de defenderse de las acusaciones de corrupción que se han hecho en su contra. Para lo primero, se empleó casi la mitad de las prácticamente cuatro horas que duró el enlace para hacer un repaso de su trabajo en Manabí y Esmeraldas. Para lo segundo, Glas salió a decir que hay una conspiración internacional y nacional que quiero perjudicarlo y que en los próximos meses lo acusará nuevamente de actos de corrupción.

Al principio Glas no lucía cómodo, al menos en la primera mitad del enlace. Dedicó al menos 15 minutos en mencionar a quienes estaban presentes y confesó, en al menos dos ocasiones, que como no había hecho enlaces en tanto tiempo había olvidado su formato y mecánica. Contó que alguna vez, durante su juventud de Boy Scout, Rafael Correa lo había castigado por haberse portado mal y lo sacó de una clase de scouts. Lo hizo por mi bien, aclaró.

Luego ordenó que se pase un video en el que se hacía un repaso de los 37 enlaces que él había protagonizado. El video, fue visible, se lo había preparado precisamente para ensalzar su figura y recordar, quién sabe a quién, lo importante que había sido en el gobierno de Rafael Correa y la confianza que había merecido de él. “Son 37 enlaces en los que el compañero Vicepresidente enseñó pero que sobre todo aprendió”, dijo en tono lírico la voz femenina que aparece en todos los videos que la Secom prepara para estos espectáculos sabatinos. Pero ni eso parecía animar al Vicepresidente y, en algún momento, dijo que extrañaba mucho Guayaquil. “En una de estas regreso”, señaló como suspirando y sin poder ocultar su poco entusiasmo de estar dirigiendo el espectáculo.

El enlace se convirtió en un cansino y repetitivo resumen del trabajo de Glas en la reconstrucción de Manabí y Esmeradas. Videos iban y venían, los testimonios de niños, ancianos y mujeres sobre cómo había trabajado para sacar de la agonía a la zona afectada se multiplicaban y las cifras sobre el éxito del operativo de reconstrucción aparecían una y otra vez en la pantalla. Glas fue el artífice de la recontrucción de dos provincias que fueron clave en el triunfo electoral de Moreno, parecía ser el mensaje, casi desesperado, de todo ese tramo del enlace que fue largo y aburrido. Era tan evidente el afán por exprimir al máximo todo al tema del terremoto y la reconstrucción que el equipo que produce los enlaces tenía listo el diseño de un logo que decía “Reconstruyo Ecuador”.

“Cerca de 50 000 empleos se han generado en Manabí y Esmeraldas durante el proceso de reconstrucción. Después del terremoto hicimos una promesa: dejar mejor que antes a Manabí y Esmeraldas. Tenemos que conseguir que el mundo no hable del terremoto de Ecuador sino de Ecuador después del terremoto”, señaló en algún momento el Vicepresidente.

Pero si en todo este tramo Glas lució incómodo y apagado, en la segunda parte del show pareció cobrar algo de vida. Fue recién a partir de la primera hora y media de la sabatina que Glas le puso más asunto a su actuación y eso ocurrió porque empezó a hablar sobre corrupción y de Odebrecht. “Pónganme atención en este punto”, pidió.

Glas, en este segmento, hizo más o menos lo mismo que el presidente Rafael Correa ha hecho ya algunas veces: anticiparse a una posible denuncia o escándalo, y decir que existe un complot internacional y nacional que busca perjudicarlo y sacarlo de la política.

“Hay agencias extranjeras que conspiran y sé que seré objetivo de eso”, dijo Glas ya enérgico y con cierto vigor luego de haber dicho que si algún ex ministro, refiriéndose a  Alecksey Mosquera, había recibido algún coima o propina de Odebrecht se lo castigará con todo el peso de la ley. Claro, en esta línea, también dijo otra cosa que Correa ha mencionado muchas veces: ojo que Odebrecht es una empresa corrupta y no podemos darle crédito a lo que digan sus funcionarios.  Pero en este punto Glas hizo algo adicional a solo anticiparse a un supuesto escándalo: se retrató a si mismo como una suerte de héroe que fue capaz de sacar, casi a patadas, a Marcelo Odebrecht, la estrella del escándalo, de su oficina. “Lo boté de mi oficina casi a empujones. !Se me larga de mi oficina le dije¡”, exclamó todo heroico Glas.

El Vicepresidente necesitaba una tribuna y un espacio para sacarse de encima todo lo que se ha dicho de él en los últimos meses y sobre lo cual ninguno de sus compañeros, con la excepción de Rafael Correa, ha salido a defenderlo con fuerza y convencimiento. “Como dicen que todo es culpa mía. Atropellan un perro en la esquina, es culpa de Glas. Llueve mucho en Quito, es culpa de Glas. Hay inundaciones, es culpa de Glas. A un policía lo encuentran con dinero escondido en el piso, que ha sido de mi seguridad, así lo haya sido, qué tengo que ver. A mí me han virado como bolsillo de payaso y estoy contento de que sigan revisando e investigando porque no tengo nada que esconder”, dijo.

Glas, en este esfuerzo por espantar cualquier duda sobre su honorabilidad, mencionó incluso un tema que siempre ha sido muy complicado para él y al que en muy raras ocasiones se ha referido: el de su papá condenado a 20 años de prisión por violar y dejar embarazada a una menor de edad. Ese fue un tema muy duro para mi familia, dijo pero jamás hice nada para beneficiarlo agregó.  Ese fue, quizá, el gesto emocional y dramático con el que quiso dar un giro más personal a su defensa.

Durante el enlace Glas casi no mencionó a Lenín Moreno y cuando lo hizo fue brevemente. En algún momento hizo una referencia a su plan de viviendas y en otro dijo que Moreno será quien decida si habrá o no más enlaces sabatinas. Sin embargo, hubo un pasaje de su intervención en el que aseguró algo muy llamativo: nunca traicionaré a Lenín Moreno como se anda diciendo por ahí, acotó Glas dándole visibilidad a un comentario que corre a soto voce en ciertos círculos políticos. A lo largo de toda su presentación habló más de Rafael Correa que de Lenín Moreno. ¿Está más cómodo con Correa que con Moreno? Parecería que sí.

El enlace llegó a parecer parte de la campaña electoral. Como si ésta aún no hubiera acabado. En esa línea atacó a Guillermo Lasso y le retó a un debate. Sobre cualquier tema, dijo. ”Lo emplazo públicamente a un debate no solamente de estos temas (la lucha contra la corrupción), usted tendrá que exponer la compra de CDR (certificados de depósitos reprogramables), sus empresas en paraísos fiscales, tendrá que decir si evadió y eludió impuestos”, exclamó Glas mientras los asistentes gritaban “enlaces, enlaces, enlaces”, evidentemente promovidos por el equipo productor del show.

En resumen, el enlace 521, quizá el penúltimo, fue lo más parecido a una prueba de vida de Jorge Glas.  Está vivo y queremos que se note, parecía ser el mensaje.

El cuerpo de los viejos es carne de cañón

en Columnistas/Las Ideas por

En noviembre del año pasado, el poeta Ernesto Cardenal (Nicaragua, 1925) y una pequeña comitiva, llegaron a Austin para hacer la entrega oficial de su archivo personal que la Biblioteca Benson de la universidad, compró meses atrás. La entrega se hizo en un evento en el que el poeta leyó su obra reciente. Para las generaciones más jóvenes, vale decir que más que uno de los mayores poetas de la lengua castellana, hombre comprometido con Nicaragua, fundador de Solantiname, sacerdote castigado por el Papa Juan Pablo II por haber ocupado el cargo de Ministro de Cultura en el gobierno sandinista – entonces presidido por Daniel Ortega – Cardenal es un símbolo viviente de los más altos valores humanos. Por esos valores, no se ha detenido al momento de criticar al corrupto gobierno de Ortega en los últimos años.

En un país dividido como una naranja que sangra en dos mitades, el pasado febrero Ernesto Cardenal fue acusado de daños y perjuicios contra una empleada de Solantiname que reclamaba un pago no efectuado. La pena fue una multa de 549.000 euros. Su acusador: el abogado que defendió a Daniel Ortega en el juicio en el que su hijastra, Zoilamérica Narávez lo acusó de violación. Juicio del que salió absuelto pese al incesto, y que obligó a Narváez a vivir en el exilio

Para quienes vivimos en Austin fue un sacudón ver a Cardenal recorrer los pasillos de la universidad en silla de ruedas, pasar a sostenerse con dificultad en su bastón y acomodarse en el podio desde el que empezaría su lectura. Lo fue también reconocer en los poemas leídos en una voz curtida por los años, la irredimible búsqueda de belleza unida a esa terca afirmación de ideales que desde jóvenes nos han hecho admirarlo tanto. ¿Qué necesidad, tenía el gobierno de Ortega de llevar a un hombre como él a un juicio por calumnias mal fundadas?

Retaliación.
Irse contra esos ancianos de la tribu, los que llevan la historia de sus luchas por la justicia en la fragilidad de su cuerpo, los que representan en vida (no en monumentos de piedra) los valores que nos hacen pensar que siempre podremos buscar una sociedad más igualitaria y justa, humillarlos en nombre de la ley desde la arrogancia, el miedo, la pusilanimidad, la mentira y el gran resentimiento, es la manera más efectiva de romper la moral de la tribu.

El gobierno acudió a violentar la sabiduría y la presencia de los Viejos más sobresalientes de nuestra historia inmediata como estrategia para quebrar a quienes reclamaban transparencia desde el único lugar desde el que se puede, la calle. Los VIEJOS (y escribo esta palabra con mayúscula por las personas a las que me refiero) fueron humillados y sirvieron de carne de cañón para un ataque desleal. Ni la lluvia, ni el silencio de algunas autoridades, ni los días feriados, ni el grotesco allanamiento a una empresa, ni la mirada esquiva de los líderes de Guayaquil, ni el triste espectáculo del reconteo de votos en un lugar construido para el entretenimiento, lograron disminuir la llama de la indignación, ni la legitimidad del reclamo. Pero ver a esos VIEJOS humillados ante ese desacralizado espectáculo de la justicia, eso sí paralizó a todos. No solo porque de pronto era ya otro el (innoble) asunto del que se tenía que hablar, (estrategia repetida del gobierno) sino que, además, ese acto de violencia en el que lo simbólico era más agresivo que la represión de un uniformado, buscó desmoronar a la tribu, a esa otra media naranja.

Nada pasó con Cardenal, el caso se diluyó en las semanas que siguieron. Pero el daño estaba hecho y el mensaje claro, la venganza nunca se satisface. En Nicaragua no apareció ninguna figura del gobierno pidiendo el indulto y buscando reparar lo irreparable. A quien hizo ese papel en Ecuador no se puede dar el crédito de la vergüenza, porque no la tiene. Menos aún, los que llevaron a cabo la pantomima de un juicio y declararon una sentencia atentando contra la integridad moral de los Ancianos que lucharon con dignidad las luchas de antes y que siguen poniendo el cuerpo para buscar la verdad de ahora.

Gabriela Polit es profesora del Departamento de Español y Portugués de la Universidad de Texas en Austin.

La mentira de Correa sobre Mosquera no duró ni 48 horas

en La Info por

No pasaron ni 48 horas para que la versión que Rafael Correa hizo sobre la forma en que su ex ministro de Energía, Alexksey Mosquera, recibió un millón de dólares de Odebrecht quedara expuesta públicamente como mentira. Según Correa, Mosquera recibió ese dinero legítimamente porque ya no era funcionario y no fue bajo ningún caso a cambio de servicios prestados para la firma del contrato para la construcción de la hidroeléctrica Toachi-Pilatón.

Sin embargo, documentos de la Fiscalía a los que tuvo acceso El Comercio el martes 25 de abril, es decir el día cuando Correa hizo su declaración, indican que el pago fue precisamente para “agilitar trámites relacionados con la hidroeléctrica Toachi-Pilatón”.

Los documentos de la Fiscalía se basan en la declaración hecha desde España por Rodrigo Tacla, ex abogado de Odebrecht en el Ecuador, quien narró en 19 páginas cómo y para qué se hizo el pago a favor de Mosquera y Marcelo Endara, un socio de Mosquera quien también se halla detenido. Tacla fue quien afirma, en su delación, que el pago fue por las gestiones para conseguir el contrato para Toachi-Pilatón.

“Alexksey (Mosquera) recibe ese pago en el 2011. Ya no tenía nada que ver con el Toachi-Pilatón y no era funcionario público. ¿Dónde está el problema? Que no declaró ese millón de dólares. Hay defraudación tributaria y posible lavado de activos. Lastimosamente la noticia ha salido patas arriba y (dicen) que coimas, sobornos (fueron) para el contrato Toachi-Pilatón”, dijo Correa el martes 25 de abril en Guayaquil durante su conversatorio con medios de comunicación. Ahí incluso sostuvo que ese pago era parte de un acuerdo entre privados que no tiene nada que ver con el Gobierno y que la prueba de la inocencia de Mosquera es que, para la fecha en que recibió el dinero, Odebrecht había sido expulsada del Ecuador.

Pero las mentiras tienen patas cortas y no han pasado siquiera dos días para que la versión de Correa haya quedado completamente pulverizada.

Los documentos a los que tuvo acceso el periodista Javier Ortega de El Comercio revelan que el depósito fue cuidadosamente arreglado por Odebrecht.  Mosquera lo coordinó todo con un representante de Banca Privada de Andorra, BPA, y activó desde Uruguay una cuenta para recibir el depósito. En los arreglos también participó, desde España, Luiz Eduardo Rocha, alto ejecutivo de Odebrecht quien se halla preso desde marzo del 2016 por estar involucrado en el caso Lava Jato, que enlodó a políticos del Brasil y funcionarios de la petrolera brasileña. Rocha es uno de los 77 directivos que entregaron información a cambio de penas menores en este caso.

El pago a favor de Mosquera se hizo desde una empresa panameña llamada Klienfield, de propiedad de Odebrecht, hacia la cuenta Tokyo Traders, una empresa creada por el banco de Andorra y que figura a nombre de Marcelo Endara, el socio de Mosquera. De ese cuenta se transfirieron 920 mil dólares hacia Percy Trading que, aparentemente, dicen los documentos, pertenecen a Mosquera.  Ese dinero fue utilizado en maquinaria comprada en EEUU y China y luego vendida en Ecuador a una empresa en Quito en la que Mosquera aparece como su gerente general desde el 2012.

La información de la Fiscalía demuestra algo que resultaba bastante obvio tras las declaraciones de Correa: que es perfectamente posible que Mosquera haya recibido un pago por servicios prestados luego de firmado el contrato y cuando ya no ocupaba el cargo de Ministro. 

Correa, durante el conversatorio en Guayaquil, llamó la atención de una periodista de Ecuador TV que le preguntó su opinión sobre la coima a favor de Mosquera.   “Con todo cariño”, le dijo a la reportera en tono dulce pero aleccionador, “ustedes son un medio serio, hay que usar con precisión los términos. Se ha hablado de coima: no hay coima, no hay soborno porque no es funcionario público. Alexksey Mosquera fue ministro desde julio del 20o7 hasta julio del 2009”.  En el alegato que Correa hizo a favor de Mosquera, dijo que  “el contrato de Toachi-Pilatón salió en diciembre del 2007” y que “Odebrecht lo ganó en justa lid”. Además, aseguró que todo el proceso contractual había sido arreglado por la administración anterior del Consejo Provincial de Pichincha. 

¿Es posible que Correa no haya conocido de esta delación del ex abogado de Odebrecht hecha en España? Resulta muy difícil creer, aunque no es imposible, que Correa no haya tenido noticia de esta delación tomando en cuenta que fue hecha el 17 de febrero del 2017, es decir hace más de dos meses. Si Correa sabía de esta información, entonces ¿cómo es que sale a hacer una defensa tan burda y pueril de Alexksey Mosquera?  Hay una posibilidad: que haya sido para evitar que Mosquera entregue más información que pueda involucrar a su gobierno.

Resulta, además, muy llamativo que a Mosquera y a su socio Endara se los haya detenido únicamente luego de que la noticia apareció en los medios brasileños y replicada en Ecuador especialmente en medios digitales y redes sociales. ¿Si  ya existía desde febrero esa delación de Tacla por qué no se los detuvo para investigaciones mucho antes? Ha pasado más de dos meses desde que el ex abogado hizo su delación que se halla en un documento de 19 páginas que tiene la Fiscalía, según la información de El Comercio. ¿Qué pasaba si la noticia no salía en los medios brasileños? Difícil saberlo en un país como el Ecuador donde no hay certezas ni de la independencia de la Fiscalía ni de la administración de justicia.

Por ahora, lo que queda en claro es que para defender a Mosquera el Presidente fue capaz de articular una explicación que tarde o temprano iba a ser desbaratada por las evidencias.  Decir que lo único malo en lo hecho por Mosquera era no haber declarado impuestos resultaba, sin duda, un insulto a la razón y a la ética.

En la fotografía de la Presidencia de la República aparecen Rafael Correa y Alexsey Mosquera durante la colocación de la primera piedra del proyecto Coca Codo Sinclair en abril del 2008. También aparece Jorge Glas, aún con pelo, y un embajador argentino. 

Si a Correa lo sorprenden robando podría decir que estaba cuidando

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Es perfectamente posible imaginar a Rafael Correa detenido por la policía saliendo por la ventana de una casa que no es la suya, con un lote de joyas en sus manos, diciendo a sus captores que no estaba robando sino que entró para regar las plantas del vecino y, como vio que había unos objetos brillantes tirados en una caja fuerte, pensó que lo mejor era sacarlos a la calle para preguntar a los transeúntes si les pertenecía o no. Y claro, también hay como imaginarlo diciendo que eso no es delito.

Si resulta perfectamente posible imaginar a Rafael Correa diciendo que sacaba las joyas para buscar a sus dueños es porque ha demostrado que es capaz de darle la vuelta al significado de las palabras para que éstas se adapten a lo que le conviene. Lo hizo en el conversatorio que sostiene los martes en Guayaquil con los medios de comunicación cuando habló sobre la detención de su ex ministro de Energía Alexksey Mosquera para investigarlo por haber recibido un millón de dólares por parte de Odebrecht.

Correa aseguró que lo único irregular que puede haber habido en la recepción de Mosquera de un millón de dólares es evasión de impuestos. Sí, en el argumento de Correa en esta transacción, a la que calificó como acuerdo entre privados, apenas hay defraudación tributaria y quizá lavado de activos por la simple razón de que ese dinero lo recibió luego de haber sido Ministro y mucho después de que se firmó el contrato con Odebrecht para el Toachi-Pilatón. En otras palabras no hay nada malo en que lo hayan entrega esa suma de dinero porque lo que  recibió fue cuando ya no era ministro.

¿No es posible, según el raciocinio de alguien que se supone tiene el coeficiente de inteligencia necesario para ser Presidente, que el pago pudo haber recibido Mosquera luego de cumplido algún supuesto servicio a favor de Odebrecht? Hay declaraciones cínicas, otras que son muy cínicas y esta hecha por Correa en Guayaquil.

Pero que Correa pretenda hacer creer a la opinión pública que no se reciben pagos luego de haber hecho un favor o un servicio, sino únicamente antes, no es lo más escandaloso de las declaraciones del conversatorio. ¿Cómo es posible que al Presidente ni siquiera le parezca extraño o que al menos se sorprenda de que alguien que fue su funcionario haya recibido un millón de dólares de una empresa que contrató con el Estado? ¿No le parece nadita extraño que el pago que recibió su ex Ministro haya sido precisamente de la empresa que está hasta el pescuezo en un escándalo de corrupción de escala mundial? ¿No le dice nada la palabra Odebrecht? ¿No se le suena?

“Hay que usar con precisión los términos” le dijo a la periodista del canal del Gobierno que le preguntó, con mucho cuidado y tino, sobre el tema. “Se ha hablado de coima, no hay coima, no hay soborno porque no es funcionario público. Alexksey Mosquera fue ministro desde julio del 20o7 hasta julio del 2009. El ha recibido ese pago de Odebrecht en febrero del 2011. En principio tendría todo el derecho para hacerlo, como consultar privado, etc. El problema es que no lo declaró . Hay defraudación tributaria y probable lavado de activos”, dijo sin despenairse y alternando lo que decía con esa risita nerviosa que lo acompaña a sus declaraciones públicas.

Con argumentos así, entonces, es perfectamente posible y legítimamente verosímil imaginarse a Correa con las manos llenas de joyas asegurando, con tranquilidad pasmosa, que las sacó de la casa del vecino para verificar quién es el dueño.

Correa ya había abordado meses antes el tema de Odebrecht de tal forma que si aparecen denuncias en su contra o de sus funcionarios éstas deberían perder fuerza y legitimidad. Entre esas cosas había dicho, por ejemplo, que el escándalo Odebrecht es un complot de la banca y de la derecha internacional para desestabilizar gobiernos progresistas y que, si aparecen las denuncias. no hay que olvidar que son hechas por un empresario corrupto. O que tras el tema hay un plan concebido para afectar exclusivamente a su gobierno pues, según él, el escándalo Odebrecht sospechosamente se circunscribe a su período presidencial y no alcanza a la partidocracia, esa sí corrupta y corruptora.

Pero Correa nunca había dicho, hasta ahora, cosas de la envergadura como las que afirmó sobre Mosquera en este conversatorio. Asegurar que no se puede hablar de coima ni de soborno porque Mosquera ya no era Ministro cuando recibió la transacción, es como tratar de inventarse un nuevo concepto de honradez y de ética de un minuto al otro.

Resulta insólito y escandaloso que para Correa un ex ministro suyo no sea responsable de lo que hizo durante su administración y que por el hecho de que ya no estaba en el cargo no debe responder por un depósito de un millón de dólares que le hizo una empresa que firmó contratos con él. Sí él mismo había dicho al inicio del conversatorio que Odebrecht es una empresa corrupta y corruptura (lo mismo siempre dijo de la Chevron) ¿cómo es que no le llama la atención que un ex ministro suyo haya recibido tanto dinero precisamente de ella? Pero no solo es insólito que no le llame la atención todo eso o que no pida explicaciones siquiera a los involucrados, no. Lo más insólito es que haya dicho que la transacción entre Mosquera y Odebrecht es tan solo un “acuerdo entre privados”, cuyo único defecto es que no haya producido pago de impuestos. Parecería que dentro de poco, Correa podría decir que la corrupción es buena si cuando se cometen actos de corrupción se pagan impuestos.

“Esto habla muy bien del gobierno. Resulta que es un depósito cuando Alexksey Mosquera ya no era ministro, dos años después de entregado el contrato Toachi-Pilatón y que demuestra que el gobierno ha actuado siempre en función del bien común (…) No es coima, no es soborno porque Alexksei Mosquera ya no era funcionario público. Es un acuerdo entre privados y el principal problema, la acusación es por eso, es que puede haber defraudación tributaria porque no se declaró ese millón de dólares”, sostuvo. Y más adelante soltó algo aún más grosso: “si yo como Alexksey Mosquera trabajo como consultor eléctrico, cobro un millón de dólares, facturo y deposito donde me de la gana en el mundo no pasaba absolutamente nada. El problema es que no lo haya declarado”.

Correa, esta vez, no solo vuelve a curarse en salud cuando dice que estas denuncias no deben tener credibilidad porque las hace un corrupto como Marcelo Odebrecht, sino que también inventa un nuevo concepto sobre honradez y responsabilidad pública. Si a él la Chevron o la propia Odebrecht le paga un millón o más de dólares cuando ya esté viviendo en Bruselas no habrá nada de malo ni que merezca ser investigado si es que, al menos, ha pagado impuestos. Todo es cosa de esperar a salir del cargo y pagar impuestos.

Otra cosa que llama la atención luego de la declaración de Correa es que ésta haya coincidido plenamente con el contenido de un tuit escrito en la cuenta de la Fiscalía el 23 de abril. En ese mensaje, la Fiscalía en franco e impúdico tono de descargo a favor del Gobierno y de Mosquera también decía que, ojo, Mosquera había recibido el pago luego de ser funcionario. Como si eso fuera relevante para una Fiscalía. Resulta extraño, sino al menos curioso, que la posición de Correa durante el conversatorio haya sido tan alineada con aquella de la Fiscalía. Basta ver los comentarios y respuestas que mereció este tuit de la Fiscalía para entender lo que esa afirmación supone.

Alexksey Mosquera puede estar tranquilo. Si fue sorprendido recibiendo un millón de dólares de Odebrecht podría llegar a decir, tranquilamente, que le prestó su cuenta bancaria a los brasileños porque éstos habían olvidado el número de la suya. Y si es así no hay que sorprenderse que Correa jure por lo más santo que eso es verdad.

Odebrecht: la otra mentira de Rafael Correa

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Rafael Correa mintió cuando aseguró que el escándalo Odebrecht era un complot orquestado por fuerzas del extranjero y la familia Isaías para desestabilizar a su gobierno y torpedear las posibilidades electorales del binomio Moreno-Glas.

Cuando recién apareció el tema del escándalo de las coimas de Odebrecht en 12 países entre esos Ecuador, Rafael Correa dijo que las revelaciones en el caso eran un instrumento “geopolítico y electoral” en el que participaban los ex banqueros Isaías, fuerzas extranjeras y ciertos socialcristianos para perjudicar las aspiraciones del binomio del Gobierno.

Falso. Ahora se ha confirmado que, muy al contrario de lo que dijo Correa el 7 de enero en la sabatina de ese día, la revelación de la lista de los ecuatorianos involucrados en las coimas no tiene nada que ver con el proceso electoral ecuatoriano. Según la información publicada por O Globo, el procurador general del Brasil, Rodrigo Janot, ha dicho que el sigilo sobre los nombres de los involucrados en el escándalo que no son brasileños, solo se levantará en el mes de junio. Es decir, bien pasada la segunda vuelta electoral y sin posibilidad de que influya en el resultados de las elecciones. Las motivaciones electorales sobre los que habló Correa no fueron más enorme mentira sobre la que quiso victimizarse.

La tesis de Correa apuntaba a que los nombres de los funcionarios ecuatorianos involucrados aparecerían antes de la primera vuelta para que, hasta que se pruebe que todo es falso según él, “se nos pasa el 19 de febrero”. Correa, en esa sabatina, dijo refiriéndose al tema Odebrecht que “esto huele bastante mal, a Panama Papers donde también sacaron información sesgada tratando de perjudicar a los gobiernos progresistas. ¿Por qué? En los demás países se investiga del 2011 al 2006 en el Ecuador del 2017 al 2016. ¿Qué casualidad no?”. Según Correa la congresista de EE.UU. Ileana Ros-Lehtinen había pedido, sospechosamente, la lista de los coimados exclusivamente del Ecuador.  “Atrás de esto están los Isaías así que mucho cuidado, algo tan sagrado como la lucha contra la corrupción se lo utiliza geopolíticamente y electoralmente”, sostuvo el Presidente.

No fue solo una tesis lanzada al calor de la sabatina. Correa pretendió hacer todo un caso alrededor del tema Odebrecht y en eso no estuvo solo. Los medios oficiales y otros regionales alineados a su tendencia, como Telesur, publicaron muchos textos en los que se especulaba sobre un plan internacional para perjudicar a los gobiernos progresistas.  Incluso muy poco después de conocido la delación voluntaria de la constructora brasileña el gobierno ecuatoriano redactó un documento de tres páginas en el que se intentaba darle sustento al argumento de la conspiración.  “Tampoco aceptaremos, sin pruebas ni beneficio de inventario, las versiones de los directivos de una empresa que se ha declarado culpable de actos de corrupción y que para atenuarlos, literalmente “negocia” su responsabilidad ante la justicia estadounidense con millonarias multas de por medio. Esperamos que este no sea el caso, pero no nos sorprendería tampoco que el Departamento de Justicia subordine su administración, una vez más, a los intereses de la política exterior de Washington”, decía el documento que fue divulgado por el propio Correa a través de un enlace que colocó en su cuenta de Twitter.

Pero todo ha ocurrido de forma distinta. Incluso la posibilidad de que la lista llegue desde los  EE.UU., antes de la segunda vuelta, está ya descartada. La congresista Ros-Lehtinen no hace mucho hizo conocer la respuesta del Departamento de Justicia de los EE.UU a una carta suya en la que le decían que la revelación de la lista se hará únicamente cuando las investigaciones terminen. En otras palabras, los ecuatorianos deberán ir a las urnas sin conocer si los candidatos oficialistas han recibido o no sobornos de la empresa brasileña a cambio de contratos en el país.

El estoconazo final a las esperanzas que albergaban ciertos opositores y a la tesis de Correa se produjo, finalmente, el martes 14 de marzo: ese día la prensa brasileña informó que la  Procuradoría General (fiscalía) de Brasil presentó las solicitudes de investigación de 83 personas ante el Tribunal Supremo por estar vinculadas con la entrega de coimas por parte de Odebrecht en ese país. El procurador, Rodrigo Janot no dio a conocer nombres pero medios locales obtuvieron y publicaron en la noche detalles de la lista. Entre los políticos bajo sospecha están dos ex presidentes, Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, y hasta cinco actuales ministros del Gobierno de Michel Temer, aseguró el diario “Estado de Sao Paulo”.

El caso se basa en denuncias hechas en las últimas semanas por 77 ejecutivos de Odebrecht en su cooperación con la Justicia, las llamadas “delaciones premiadas”. La compañía está envuelta desde hace meses en varios escándalos de corrupción en todo el continente.

Debido al potencial explosivo que se les endosa, las delaciones de Odebrecht eran calificadas desde hace tiempo en Brasil como la “delación del fin del mundo”. Las investigaciones están vinculadas con la megacausa anticorrupción conocida como “Lava Jato” (“Lavado de coches”).

La llamada “lista de Janot” era esperada desde hace semanas y remeció los cimientos de toda la clase política brasileña, dice la prensa de ese país. Entre los políticos bajo sospecha están el jefe de Gabinete, Eliseu Padilha; el ministro de Exteriores, Aloysio Nunes; el titular de la Secretaría General de la Presidencia, Wellington Moreira Franco; el de las Comunicaciones, Gilberto Kassab, y el ministro de Ciudades, Bruno Araújo, según “Estado”.

Cuando aparezca la famosa lista, en el Ecuador, ya habrá un binomio ganador. La noticia afectará al binomio electo o al perdedor y en el caso de que resulte electo alguien mencionado en la lista, la gobernabilidad y la legitimidad de ese gobierno quedará profundamente afectada. Pero por ahora, lo único cierto es que ha quedado demostrado que el complot del que habló Correa no fue sino otra de sus mentiras.

¿Se puede dejar el poder con denuncias como las del primo Pedro?

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Mientras más denuncias de corrupción, más motivos para temer que quienes ahora controlan el poder no pueden darse el lujo de dejarlo y que harán todo lo posible para aferrarse a él.

La reflexión surge de denuncias, como la que ha hecho el prófugo de la justicia Pedro Delgado, sobre cómo el presidente Rafael Correa manejó las cuentas de Alianza País a través de allegados suyos.  Según Delgado, uno de esos casos es el de Pamela Martínez, quien de asesora de la Presidencia terminó como vicepresidenta de la Corte Constitucional. Aunque Delgado no presenta pruebas documentadas de lo que afirma, su denuncia debería empujar a cualquier fiscal a investigar el tema.

Resulta que la acusación de Delgado, hecha a través de su flamante cuenta de Twitter, es lo suficientemente verosímil como para empezar una instrucción fiscal, sobre todo si se tiene en cuenta la historia personal de Martínez. Claro, esto únicamente bajo el supuesto de que en el Ecuador hubiese un sistema de justicia independiente.  Bajo ese esquema, si se comprobara que Delgado miente, entonces la justicia también lo podría sancionar por acusación falsa y temeraria. Sin embargo, en el Ecuador de ahora eso suena muy improbable ¿Alguien en sano juicio pensaría que el fiscal Galo Chiriboga va a ordenar la investigación de las cuentas de la magistrada Martínez para ver si lo que dice Delgado es verdadero? ¿O Carlos Baca Mancheno, el incondicional de Correa que seguramente será el próximo fiscal?

Según Pedro Delgado, Correa ordenaba manejar recursos de Alianza País en cuentas personales de varios de sus amigos y colaboradores para así evitar el control de la ley de partidos políticos. Pamela Martínez, sostiene Delgado, manejaba en sus cuentas dineros que correspondían a aportes, donaciones y diezmos que Correa exigía que entreguen los funcionarios y ministros de su gobierno al partido.  Delgado asegura además que el Banco del Pacífico trató de cerrar las cuentas de Pamela Martínez por no poder demostrar el origen de los fondos.

La denuncia de Delgado tiene al menos dos posibles implicaciones muy graves. Por un lado está el tema del manejo irregular de dineros que implicaría, además, un esquema clandestino de entrega y uso de fondos provenientes de funcionarios públicos.  ¿Como se gastaron esos dineros? ¿En qué? Pero también está el tema de Pamela Martínez que actualmente es una de las magistradas con mayor influencia en el país al ser la Vicepresidenta de la Corte Constitucional. ¿Qué independencia puede tener Martínez si es cierto lo que asegura Delgado? Si bien resulta bastante evidente que esa Corte ha sido incondicional a Correa, una evidencia como la que menciona Delgado le haría perder la poca credibilidad y prestigio que ese organismo puede tener.

La denuncia de Delgado es verosímil, sobre todo, por los antecedentes personales de Martínez.  Ella fue electa jueza de la Corte Constitucional en octubre del 2015 cuando se renovaron tres jueces del organismo. Según la comisión seleccionadora de la misma Corte, Martínez tuvo una puntuación perfecta de cien puntos sobre cien. Cualquiera podría pensar que se estaría hablando de uno de los más destacados constitucionalistas del país, pero ese evidentemente no es el caso.  Al momento de su elección se habló tanto de su llegada a la Corte por su cercanía a Correa, que se pensó que sería nombrada Presidenta. Pero finalmente se le asignó el cargo de Vicepresidenta, lo cual no es poca cosa tampoco.

¿Cuáles eran los antecedentes profesionales o académicos para ocupar un cargo que en cualquier país democrático del mundo tiene una importancia y trascendencia enorme? Básicamente haber sido asesora del Presidente de la República, quien en enero del 2015 la nombró delegada al “Comité para el otorgamiento de reconocimientos públicos del Estado”. Pero en honor a la verdad ese no era su único mérito.  Según un perfil que Mil Hojas hizo sobre Martínez,  la actual Vicepresidenta de la Corte Constitucional había sido durante su juventud miembros del grupo de Boy Scouts del presidente Rafael Correa. Entre varios abogados de Guayaquil consultados, no se conoce que Pamela Martínez haya litigado o actuado como abogada. Por ese motivo llamó mucho la atención que haya llegado a un cargo tan alto. Es evidente, además, que Martínez no tiene trabajos académicos conocidos como para pensar que podría llegar a ser magistrada del más alto tribunal constitucional del país, ni casos de relevancia en los que haya actuado como abogado que se le conozcan. Basta una hojeada a sus cuentas de redes sociales para darse cuenta de que no se está frente a un constitucionalista de peso. Para nada.

Se sabe, en cambio, que por muchos años se dedicó a la compra y venta de vehículos usados y a solucionar casos de personas que querían migrar a Europa, según la investigación de Mil Hojas. Más tarde, Martínez trabajó en la Universidad de Guayaquil en el área administrativa hasta que fue llevada a la Presidencia de la República a desempeñarse con Correa en calidad de Asesor 1.  En sus redes sociales se la vio alguna vez promocionando y buscando dueño a los cachorros de Correa, según muestra Mil Hojas con una fotografía.

Pamela Martínez está casada con Jimmy Salazar quien en febrero del 2013 fue electo presidente del Colegio de Abogados del Guayas. Su elección se produjo en medio de denuncias de intervención del gobierno a su favor. El abogado Juan Vizueta, que fue el candidato perdedor en ese entonces, denunció que el Gobierno había entregado dinero para sumar 650 agremiados al padrón electoral. Salazar fue un entusiasta defensor de la reelección indefinida.

La actual jueza de la Corte Constitucional y su esposo mantienen en el canal incautado TC Televisión un programa llamado “Es de Justicia”, que se transmite los domingos.

Si algo curioso hay en la elección de Martínez es que ella, como miembro de la Comisión Calificadora de la primera Corte Constitucional, elaboró las normas del concurso que finalmente ganó para ser miembro.  Vale la penar ver la entrevista que el medio de gobierno El Ciudadano le hizo en septiembre del 2012.

Según el portal Fundación Mil Hojas, el colegio de abogados del Guayas presidido por el esposo de  Martínez adquirió un edificio en la avenida 9 de Octubre de Guayaquil, donde se habilitó un piso que se ofreció en alquiler a la Corte Constitucional  para que sirva de oficina para Pamela Martínez quien ha manifestado prefiere despachar desde la ciudad de Guayaquil para seguir siendo activa militante de AP, toda vez que quiere conseguir para su esposo la designación a candidato a la alcaldía por el movimiento político AP.

La denuncia de Delgado no tendría credibilidad si no fuera por los antecedentes profesionales de Martínez. Es evidente que entre ella y el Presidente hubo una relación cercana, algo que se repite en el gobierno correísta donde abundan los casos en los que los funcionarios de la Presidencia pasan a ocupar cargos en institucionales donde se supone deben observar independencia. El caso del fiscal Galo Chiriboga es uno de ellos: de ser su abogado personal pasó a ser Fiscal.

El caso de la magistrada Martínez es un perfecto ejemplo de los temas que hacen prever que Alianza País no puede dejar el poder y que no está dispuesto a dejar. Sin el manejo de las cortes y de los organismos de fiscalización casos como éste, que abundan, serían objeto de investigación.  Es cierto que el correísmo deja a Fiscal, Contralor y jueces a su servicio por cinco años más, pero no es menos cierto que perdiendo el control de la Presidencia la tarea de mantener la impunidad se vuelve más difícil.  Hay muchos casos que explican que aferrarse al poder es un tema de supervivencia no solo política sino personal. ¿Sin control sobre el poder Ejecutivo, cómo evitar que se conozca el alegre manejo de las cuentas de los canales incautados que están quebrados? ¿O de El Telégrafo.

El correísmo no va a dejar el poder sin hacer todo lo posible para quedarse con él. Por las buenas y por las malas.

Foto de la Embajada de Ecuador en Cuba

Un asesor de Correa trabajó para salvar a Capaya

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Carlos Baca Mancheno es asesor del presidente Rafael Correa y uno de sus hombres más incondicionales y cercanos. Desde el jueves 12 de enero es, además, el candidato del Gobierno para ser el próximo fiscal general de la Nación en reemplazo de Galo Chiriboga.

Entre las tareas que tuvo Baca Mancheno como asesor presidencial hubo una muy importante: interceder ante los asambleístas de gobierno para proteger a Carlos Pareja Yannuzzelli, Capaya, en la Asamblea Nacional. A Capaya, ahora prófugo, un grupo de asambleístas de Gobierno lo habían sometido, el 8 de junio, a un intenso interrogatorio durante una comparecencia a la Comisión de Justicia. Capaya había salido de ella muy mal parado porque no había sido capaz de justificar su patrimonio; en especial una casa suya en Samborondón. Además fue puesto en evidencia mintiendo sobre su participación en los actos de corrupción en Petroecuador, motivo por el cual había sido convocado a esa sesión.

Baca Mancheno, según información a la que tuvo acceso 4Pelagatos, estuvo encargado de tratar de bajar las aguas en la Asamblea para que Pareja no saliera aún más perjudicado y perseguido. Durante al menos una reunión y a través de mensajes enviados por distintos medios, Baca Mancheno pidió a los asambleístas que bajen el tono en las investigaciones en contra de Pareja por el caso de los Panama Papers y Petroecuador.  El asesor, además, sostuvo que era más conveniente para los intereses del gobierno que las investigaciones sobre los Panama Papers que se desarrollaban en la Asamblea se enfoquen más en los casos de personas independientes que en los casos de funcionarios públicos. Una joya.

Esta versión encaja con lo que el diputado Cristhian Viteri, recientemente expulsado de Alianza País, dijo a El Universo  el 4 de enero en una entrevista. Ahí, Viteri aseguró que un asesor de la Presidencia, que en ese entonces iba a candidatizarse para ser el nuevo Fiscal, había intercedido por Capaya pidiendo a los asambleístas que bajen el tono en las investigaciones. Viteri se encuentra, según se ve en su cuenta de Twitter, de viaje en Brasil.

“Hubo un asesor de la Presidencia que en el bloque nos pidió que no hagamos público el tema de los servidores públicos, que nos enfoquemos en el tema de los Panama Papers en los privados”, dijo Viteri a El Universo. Él había  ofrecido identificar con nombres y apellidos al asesor de marras una vez que haya inscrito su candidatura para ser el próximo fiscal.  “Yo voy a revelar el nombre el día en que se inscriba para candidato a fiscal general”. Viteri no lo ha hecho aún a pesar de que Baca Mancheno inscribió su candidatura el 12 de enero.

Cristhian Viteri fue expulsado de Alianza País por pedido de Rafael Correa quien lo acusó de traidor por no haber votado a favor de la Ley de Plusvalía. El asambleísta nunca creyó que su expulsión se debiera a la Ley de Plusvalía sino a su negativa de dejar de investigar a Petroecuador y Capaya como le había pedido el enviado del Presidente. “Yo creo que eso ha sido por haber destapado la gravísima corrupción de Petroecuador -dijo en la misma entrevista- la verdadera razón de mi expulsión”.

La versión sobre la intervención de Baca Mancheno para que los asambleístas de País bajen el tono de la investigación a Petroecuador encaja, además, en lo que se dice en uno de los correos que intercambiaron Capaya y el presidente Rafael Correa el 13 de junio y que fueron publicados la tarde del miércoles 8 de febrero por el propio Correa. Los publicó en su cuenta de Twitter para luego borrarlo una vez y volverlos a colocar cuando se percató del escándalo que se estaba armando en esa red social cuando desapareció su tuit.

Leer aquí la nota sobre la metedura de pata de Correa

En los correos del 13 de junio (validados por Correa el momento en que los puso en su cuenta) se ve que Pareja pide al Presidente que le ayude en la Asamblea porque teme que lo vayan a meter preso; un hecho que daba por seguro  luego del mal momento que pasó en la Comisión de Justicia. “La Asamblea no te puede meter preso, y no veo por qué. En eso tienes todo mi respaldo”, le responde Correa ante su tono suplicante: “te suplico que me ayudes, mi familia ya no da más. Me van a llamar otra vez a la Asamblea. Todos dicen que ya no tengo tu respaldo”. Y agrega: “el asambleísta Cristian Viteri es quien maneja todos estos hilos. Si es así, es cuestión de días para que me metan preso”.

Tras la traumática presentación en la Asamblea el 8 de junio, Capaya no fue llamado a comparecer de nuevo. Aparentemente la intervención de Baca Mancheno rindió frutos. ¿Será que su postulación a la Fiscalía está vinculada con todos estos hechos? Además, el pedido de Capaya a Correa para que le ayude a que interceda para que la Asamblea no lo llame nuevamente porque iría preso tiene sentido.  Él necesitaba de un operador político. No hay que olvidar que en una entrevista que el asambleísta Viteri dio a Focus, contó que en la comparecencia ante la Comisión de Justicia, quedó claro que había mentido y cometido irregularidades y que esos asambleístas decidieron pedir a las autoridades que lo metan preso. “Luego de esto, los de la Comisión de Justicia entramos a la oficina del presidente de la Comisión, Mauro Andino y le dijimos: ‘este señor debe ser detenido en este momento. Se habló con las autoridades”, recuerda Viteri.

Es evidente que a pesar de que los asambleístas consideraban que había motivos suficientes para que Pareja sea involucrado en el caso por la Fiscalía y detenido, no se hizo nada para evitar que saliera del país como, en efecto, lo hizo el 28 de septiembre. El fiscal Galo Chiriboga recién el 6 de octubre reconoció que Pareja había salido a España el 28 de septiembre. Es decir, cinco días antes de que la Fiscalía pidiera que sea vinculado al caso de los sobreprecios en Petroecuador. Según Chiriboga, hasta ese día no había los elementos suficientes que determinaran su participación en este caso.

Todo esto permite pensar que hubo todo un operativo articulado en el alto gobierno para evitar que Capaya sea detenido antes de que pusiera sus pies en polvorosa. Se neutralizaron los intentos de los asambleístas por hacerlo detener. Se evitó que se lo volviera a llamar a la Asamblea, como pidió Capaya a Correa con la gestión de Baca Mancheno. La Fiscalía tomó su tiempo para iniciar el proceso en su contra a pesar de que los asambleístas de Alianza País lo habían pedido. Habría que añadir que el propio Capaya, en uno de sus #Capayaleaks, ha dicho que su decisión de salir del país la tomó luego de haber recibido una llamada de Chiriboga el 26 de septiembre. La Fiscalía lo ha negado y ha dicho que existe un reporte de Movistar en el que se señala que ese día el celular de Capaya no registró ni una sola llamada entrante. Capaya se mofó diciendo que que era imposible que en todo el día no hubiera recibido llamada alguna: “hasta el Llanero Solitario tiene a su Indio Toro”.

Las revelaciones hechas durante los últimos días, todas aparecidas en filtraciones o por la metedura de pata de Rafael Correa, hacen pensar que si Carlos Pareja Yannuzzelli logró mantenerse a salvo hasta que pudo salir del país, fue gracias a una confluencia de factores inducidos por la Fiscalía, la Asamblea y Carondelet. En ese operativo tuvo una destacadísima actuación el asesor presidencial Carlos Baca Mancheno, quien hace méritos, como se ve, para ser el nuevo Fiscal.

El prófugo pone a Chiriboga contra la pared

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Galo Chiriboga está inhabilitado para ejercer el cargo de fiscal de la Nación. Su obligación ética es renunciar y someterse a las investigaciones que, de oficio, la propia Fiscalía debería iniciar con el fin de aclarar su participación en los escándalos de corrupción que sacuden el país y su relación con Carlos Pareja Yannuzzelli, Capaya, quien acaba de lanzar graves acusaciones en su contra. En lugar de hacer eso, la Fiscalía ha puesto a su departamento de relaciones públicas a trabajar en redes sociales para defender la honra y la imagen de su jefe. Es el mundo al revés.

Ocurre que hoy, 8 de febrero, Galo Chiriboga recibió dos golpes desde la cuenta de Twitter de Capaya. En uno de ellos el prófugo sugiere que Chiriboga recibió un maletín lleno de billetes en el Swishotel de Quito. Lo emplaza, de hecho, a responder ante el polígrafo si lo hizo o no. En otro, cuenta que fue el fiscal, a través de una llamada telefónica, quien lo alertó sobre cierta información que había recibido en Panamá. Eso ocurrió, dice el denunciante, el 26 de septiembre de 2016. Gracias a esa alerta y por recomendación de Jorge Glas (siempre según Capaya) decidió salir del país.

Según la cuenta de Twitter de la Fiscalía, la acusación de Carlos Pareja no puede ser tomada en serio porque existe un informe de Movistar que dice que el 26 de septiembre del 2016 el teléfono de Pareja no registra llamadas entrantes ni salientes durante todo el día. “Según el reporte de Movistar, el número de Carlos P.Y. no registra llamadas entrantes ni salientes el lunes 26 de septiembre de 2016”. En otro tuit la cuenta insiste en el mensaje y deja sentado, como para que no queden dudas sobre una posible complicidad con el ahora prófugo, que Pareja “hoy enfrenta 4 procesos penales sobre #CasoPetroecuador”.

Lo insólito del mensaje de la Fiscalía no es únicamente que exhiba el argumento, por demás pueril, de que si el teléfono de Movistar de Capaya no registró llamadas ese día, entonces Chiriboga queda libre de sospechas. La llamada perfectamente pudo haberse hecho a través de un teléfono de Claro, a través de Whatsapp o del teléfono fijo de la Fiscalía. No, eso no es lo verdaderamente insólito. Lo increíble es que la Fiscalía haya salido a defender la inocencia de Chiriboga. Una Fiscalía de verdad no defiende: acusa. Es el mundo al revés. En un escenario normal, la Fiscalía debía haber llamado a declarar o iniciado una investigación a quien recibió la llamada de un procesado como Pareja Yannuzzelli o buscar más precisiones del denunciante, pero nunca a sostener que no se puede dudar del Fiscal.

Este sin sentido o absurdo institucional se produce por una simple razón: Chiriboga no tiene ningún tipo de legitimidad para ser Fiscal. No la tuvo desde que asumió el cargo por la serie de vínculos profesionales, familiares y hasta afectivos que tenía con el presidente Rafael Correa. Y porque, tan pronto saltó el escándalo de los Panamá Papers, perdió cualquier autoridad para investigar ese entuerto que, a la postre, destapó el tema de la refinería de Esmeraldas en el que están embarrados Capaya y compañía. Es precisamente por todo esto que Chiriboga, que se supone debería investigar, se encuentra ahora bajo sospecha de ocultar información. 4Pelagatos ya pidió, en un editorial el 5 de abril, la renuncia de Chiriboga, pues en el caso de los Panama Papers aparecía involucrado en un oscuro episodio que lo convertía en un sujeto investigación y, por tanto, lo  anulaba como investigador.

Los dos mensaje de Capaya son, en ese sentido, una prueba o una evidencia más de que Chiriboga no puede ser el Fiscal. Si se ha llegado a este estado vicioso es, precisamente, porque quien debe ser investigado está ejerciendo el papel de investigador.

Los dos tuits que la Fiscalía colocó en su cuenta para librar al Fiscal de cualquier sospecha son una aberración producto de la presencia de Chiriboga al frente de la Fiscalía. Se trata de una distorsión absoluta de la institucionalidad. Una distorsión que se inició cuando el proyecto correísta se planteó la cooptación de todos los poderes como una fórmula para garantizar no solo el poder total sino también la impunidad absoluta.

Chiriboga desde hace tiempo está inhabilitado para seguir siendo el fiscal de la Nación. No ha investigado el caso ni puesto una querella judicial contra Odebrecht por sus actos dolosos en Ecuador. Más aún, hoy existe la certeza de que, con él, nunca se sabrá la verdad por dos razones en particular. Una: porque protege a sus amigos del gobierno. Y la más importante: sobre él pesan acusaciones que es necesario esclarecer. No puede hacerlo él, a la cabeza del Ministerio Público. De investigador encubridor, Galo Chiriboga pasa a ser sujeto de investigación. El mundo al revés.

Por Glas, Correa se mete hasta en las cloacas

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En la sabatina 511 Rafael Correa se precipitó desde las alturas hasta el lodo. Se hallaba en la esfera celeste, extasiado en la contemplación de su inmortalidad, y se vio arrastrado a las alcantarillas de la política real donde se mueve con sospechosa soltura. A media semana, a bordo del avión presidencial que lo traía de Europa había enviado un mensaje para celebrar sus tres millones de seguidores en el Twitter. “Un hito”, escribió, o mejor dicho cinceló “desde algún lugar sobre el Atlántico”. Ahí estaba el presidente: flotando sobre los remotos confines de los piélagos ignotos, como el decapitado, vibrante de emoción vesperal su alma de pasillo. Viajar a Europa, donde lo toman por referente mundial en tantos órdenes de la vida, lo reconforta. Pero volver agotado de tanto servir a la patria y aun darse tiempo esa semana para hacer historia inaugurando obras, entregando el complejo judicial más-grande-de-América-Latina, batiendo el récord de centros de salud abiertos en un mismo día… Eso sin duda lo glorifica. A él y a esta-revolución-que-ya-es-leyenda. Sí: la última sabatina se perfilaba como una destinada a hablar exclusivamente de su gloria. No pudo ser: El viernes, Carlos Pareja Yannuzzelli, su amigo de tantos años, lo bajó de la nube. Directamente al  lodo, donde se ve muy bien.

De las cuatro horas de sabatina Correa reservó la última casi completa para tratar el tema, pero éste lo atormentó desde el principio. No era para menos: en sus videos ante el polígrafo Capaya dice cosas tan graves como que el sistema de comercio internacional de petróleo es una feria donde bien pudieran haberse perdido 2.400 millones de dólares. Y que Jorge Glas lo sabía todo. Semejante sospecha empañó los logros del presidente en Europa y le echó a perder la sabatina.

El tema le rondaba la cabeza cuando narraba sus recuerdos de viaje: la apoteosis de plazas y coliseos repletos y unánimes en España y en Italia; las llaves de las ciudades españolas que faltaban en la colección que llevará su nombre; la reunión con el rey Felipe a quien llama “amigo personal”, como si los hubiera de otro tipo; las conferencias magistrales en Génova y en la Complutense; los elogios de alcaldes y rectores… Aun con tan gratos recuerdos, el hilo de sus pensamientos conducía al presidente, de manera inexorable y obsesiva, a la maldita cosa: los videos de Capaya. Y de rato en rato volvía contra él: ese payaso traidor que parecía año viejo junto al polígrafo, ya basta de tanta infamia, y todo es una conspiración de los Isaías, ya se lo voy demostrar al final del enlace, para que vean a quiénes tenemos que enfrentar, hasta cuándo compañeros, etc. En suma: él.

La respuesta de Correa a los videos de Capaya debió ser elaborada el viernes más o menos al apuro a partir una vieja historia (la conspiración de los Isaías) insertada en un novedoso contexto: las elecciones. Los Isaías ya no pretenden desestabilizar al gobierno sino orquestar una campaña sucia que lo perjudique en las urnas y lleve a Guillermo Lasso y Andrés Páez a Carondelet. Para eso utilizan a Capaya, a cambio de negociarle un asilo en Estados Unidos. Los Isaías quieren volver y Capaya quiere quedarse. Una historia espectacular, casi verosímil, cuyos detalles son otros tantos guiños cinematográficos a la cultura popular sobre el tema de las conspiraciones: la reunión secreta en la mansión de Coral Gables, los contactos oscuros, la complicidad de políticos corruptos, la labor de los aparatos de inteligencia…

Y aquí es donde el presidente se mete en la alcantarilla. En los márgenes del aparato de inteligencia hay un espionaje que desarrolla su actividad libre de todo control político y de espaldas a los jueces; en los márgenes del aparato de propaganda están las legiones de mercenarios remolcados por el gobierno para hacer cargamontón en las redes sociales. Ambos grupos de marginales viven en pública y retorcida connivencia. La información que los unos roban a los ciudadanos es usada por los otros en su contra y difundida en campañas de desprestigio. Espiar para exponer. Aun sin fondos del Estado sería una forma muy canalla de hacer política. Empezaron practicándolo en el periódico de papá pero fue demasiado escandaloso: no hay argumento jurídico, profesional o ético que El Telégrafo pueda esgrimir para justificar la publicación de los correos electrónicos robados a Martha Roldós. Así que cambiaron de estrategia: ahora la información privada obtenida mediante sofisticados métodos de espionaje electrónico e interceptación telefónica pasa directamente a las redes sociales. Al Twitter, donde las responsabilidades se diluyen. Sólo entonces las retoma el presidente.

Este sábado Correa dijo que Andrés Páez era “un dañado en su vida pública y en su vida privada”. Se refería obviamente a los correos, chats y fotografías que expusieron las relaciones íntimas del candidato a la vicepresidencia con sus supuestas amantes, que fueron obtenidos mediante espionaje ilegítimo y que los propios trolls del gobierno viralizaron el mes pasado. ¿Cómo calificar a un presidente que utiliza información obtenida por espionaje ilegítimo para descalificar en público la moral privada de un ciudadano? Fascista es la primera palabra que viene a la mente.

De las viscosas relaciones entre el espionaje ilegítimo y la comunicación informal el presidente sacó aun más provecho el sábado. Ocurre que los espías robaron a Tania Tinoco, de Ecuavisa (lo denunció en el Twitter), el video con la entrevista no terminada de editar que hizo a Capaya en Miami. Luego los trolls se inventaron un tinglado en el YouTube con el nombre de Isaías Leaks, editaron el video a su antojo y lo difundieron. Finalmente, Rafael Correa lo usó en la sabatina para exponer el supuesto brazo mediático de la conspiración que, como se sabe, siempre es un pulpo. En este punto hay que detenerse y contener la respiración. Porque en el asqueroso mundo de este cyber-lumpen-activismo correísta que actúa en los márgenes del Estado, el presidente resulta ser una suerte de escarabajo estercolero. Va recogiendo la porquería que encuentra en el camino, arma vistosos paquetitos y los entrega servidos en bandeja cada sábado a la población incauta. Tengan ecuatorianos, coman.

Y todo esto, que conste, es campaña electoral. Correa dice que lo hace porque es su obligación defender el honor de “esta revolución que ya es leyenda”. Dada su afición a divagar por los confines de los piélagos ignotos hasta podría ser cierto. Pero los simples y prosaicos hechos, que nada saben de leyendas, dicen otra cosa: lo que hizo el presidente fue destinar casi una hora de cadena de radio y televisión a lavar la cara de su candidato Jorge Glas y atacar al binomio Lasso-Páez. Tanto tiene esto que ver con la campaña que al presidente, vivísimo él, se le ocurrió proponer la encantadora idea de no hablar de corrupción hasta después de elecciones. Y se curó en salud hasta el 19, anticipando que en los próximos días vendrán nuevos ataques (o sea: nuevas revelaciones).

Por Glas, Correa pone las manos al fuego: “una persona íntegra –dice–, ni roba ni deja robar”. Y desde su posición de presidente de la República anima contra Lasso y Páez una campaña que no es cualquier campaña. Es, como se ha visto, una campaña sucia (aquí Correa reiteraría: muy sucia). Por ejemplo, el ataque contra la intimidad de Andrés Páez que este sábado sirvió a Correa para descalificarlo moralmente por televisión se cebó en la vida privada y familiar de cuatro mujeres que fueron espiadas y expuestas. Así de sucia es esta campaña. A Tania Tinoco le roban información privada para usarla en su contra y la que termina siendo acusada por el presidente de hacer campaña sucia es ella. Así de ofensiva es esta campaña. A eso se dedica ahora Rafael Correa cuando no está en la estratósfera de la historia: a hacer política sin valores.

Foto: Presidencia de la República

Rodas conduce a Quito hacia una crisis política

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Mauricio Rodas encontró la manera de eludir sus responsabilidades políticas: entregarse a la justicia. Él quiere estar ahí donde está Mauro Terán. Lo que sea es mejor que responder al Concejo, cosa que no volverá a hacer. De la oscuridad que envuelve su administración hablará, a partir de ahora, “exclusivamente ante las autoridades competentes como corresponde”, ha dicho: las de la  función judicial. Una teatral extravagancia pues nadie lo ha acusado de nada todavía.

El alcalde identifica mal a su “autoridad competente”: es el Concejo, no la Fiscalía. Es al Concejo al que debe rendir cuentas. Es ahí donde situaciones como la creada por su confesa informalidad encuentran los canales adecuados para resolverse: en el terreno de la política y sin poner en riesgo las instituciones. Con el dramático gesto de saltar en brazos de la justicia, Rodas reniega de esa posibilidad y cierra las puertas a una solución política del conflicto que vive el Municipio. Las cierra oficialmente, porque en la práctica siempre las tuvo así. Es sintomático que el bloque de concejales de PAIS decidiera trasladar a la Fiscalía las cuestiones que no pudo absolver en el Concejo. Porque Rodas mantiene la discusión política bloqueada y no deja otra vía que la judicial a quienes le piden asumir las consecuencias de sus actuaciones públicas. Es una enorme irresponsabilidad: la política llevada a los juzgados vuelve irreconciliables las diferencias, inquieta a las instituciones y puede desembocar fácilmente en una crisis. Hacia allá cabalga Mauricio Rodas a galope tendido y en caballo desbocado: hacia la crisis política.

Él parece ignorar por completo la gravedad de lo que ha admitido. Por eso lo sorprenden o finge que lo sorprenden las consecuencias. Cuando habló por primera vez sobre aquello de las “conversaciones informales” con Odebrecht lo hizo con una naturalidad cercana a la inconsciencia. Parecía creer sinceramente que era una respuesta válida a la pregunta de cómo negoció con la constructora brasileña. Con la misma candidez habló de su viaje a Washington en la última sesión ordinaria del Concejo y lo pintó como un viaje informal, como si eso fuera un mérito: de carácter oficial pero costeado por él mismo, con un funcionario que se une a la comitiva porque andaba por allá de vacaciones y un alcalde que regresa sin un solo papel que mostrar a la ciudad. Rodas cree que la informalidad en lo público no sólo es posible, es normal; no sólo es normal, es deseable. ¡Hasta llegó a decir en una entrevista que fue informal por delicadeza!

Están las “conversaciones informales” con Odebrecht. Luego se conocería de la relación informal con el operador político Mauro Terán. Y de las delegaciones también informales que éste desempeñaba. Este medio reveló cómo Terán creó un esquema informal de reparto de espacios de poder entre los concejales, uno que desinstitucionaliza la política de territorio. Y si el formato correísta de las alianzas público-privadas le cuadra tan bien a la actual administración es, precisamente, porque permite saltarse una serie de formalidades contempladas por otros sistemas de contratación. La suma de detalles conduce inevitablemente a preguntarse si la informalidad no funciona como un esquema general para ciertas cosas, algo así como el andarivel por el que circula un área específica de la gestión de la Alcaldía. Cosa grave porque informalidad significa ausencia de controles. Si la ciudad ha llegado a este punto, con el fantasma de la crisis política planeando en el horizonte, se debe en primer lugar a ese velo de opacidad con que Mauricio Rodas ha rodeado la administración municipal.

Y en segundo lugar a su manejo político, que consiste en eludir precisamente la política. Con respecto al Concejo, que es el órgano máximo de la ciudad, no tiene otra que aquella desarrollada por su operador Mauro Terán y que consistía, básicamente, en reunirse con los concejales de uno en uno y a puerta cerrada. Informalmente, se entiende. Por lo demás, siempre careció de agenda legislativa porque siempre careció de un proyecto concreto de ciudad. Ciertamente no pasará Rodas a la historia por sus ordenanzas. Ni siquiera se ha preocupado por tramitar un estatuto autonómico, que la ley permite a los distritos metropolitanos y cuya adopción emanciparía al Municipio capitalino del centralismo y las rigideces del COOTAD. Simplemente porque su carrera política es una huida desenfrenada de la política.

Esta situación se volvió insostenible. Cuando las primeras sospechas de corrupción en el Municipio empezaron a tomar cuerpo a propósito de la Solución Vial Guayasamín, a mediados del año pasado, estaba visto que el tema de la opacidad se convertiría en un problema político mayúsculo para la ciudad. Un problema que él ha sabido afrontar a su manera: eludiéndolo. Confrontado por el Concejo, responde con su tradicional manejo informal de los documentos y la información pública: contratos que no aparecen o se publican a medias, datos que no se entregan, papeles que faltan… Respuestas que no se dan. Si se le pide cuentas detalladas sobre las actuaciones de Mauro Terán, por ejemplo, él responde que cumplió “delegaciones puntuales” y da por satisfecha la pregunta. Con esto y una tonelada de retórica elabora sus informes como quien construye una realidad paralela. Una realidad paralela en la que resulta lícito imaginar a Mauricio Rodas en el Departamento de Estado en Washington, desvirtuando con energía las acusaciones sin fundamento que están afectando la imagen de la ciudad y dejando impresionado a todo el mundo. Y volviendo como un héroe, portador de un logro monumental para los quiteños.

Rodas ha convertido el acto político de informar ante el Concejo en un mero trámite administrativo que él cree sin consecuencias de ningún tipo. No importa el contenido del informe ni la recepción que merezca. Importa el simple cumplimiento de la formalidad, ahí sí. Miren por dónde le sale lo formal. ¿La ley exige al alcalde informar a los concejales cuando éstos se lo requieren? Pues bueno, ahí tienen su informe. Lo que pase después con él, si resulta desvirtuado o desmentido, si los concejales lo consideran insuficiente, si se demuestra que el informe, en realidad, nada informa, eso ya no es asunto suyo. Él lo presenta y punto. Es lo que le manda la ley. Trámite cumplido. Lleva tres de esos informes al hilo: el de Odebrecht, el de Mauro Terán, el de su viaje a Washington. Cinco si se cuentan los que ofreció sobre la Solución Guayasamín y los Quitocables inmediatamente antes de que estallaran los escándalos de corrupción. En ninguno de ellos entregó la información que se le había pedido. Tras cada informe, el Concejo se desgañitó discutiendo por entre cuatro y ocho horas, exigiéndole respuestas, confrontándolo con evidencias que ponían en duda lo que había dicho, haciéndole caer en cuenta de sus errores jurídicos, administrativos o políticos, demostrándole que mintió pura y simplemente… Y, al término del debate, como si todo lo dicho fuera viento, Mauricio Rodas vuelve a tomar la palabra para dejar sentado que el informe ha sido entregado y celebrar su propia presencia en el Concejo como una demostración irrebatible de su “ab-so-lu-ta-tran-pa-ren-cia”.

Cuenta con una ventaja a su favor: pasa por opositor al gobierno. Por eso el silencio sobre los aspectos más incómodos de su gestión: nadie quiere hacerle el juego al correísmo. Los diarios de la ciudad, acaso también porque el Municipio es un excelente proveedor de ingresos publicitarios y otro tipo de contratos que se agradecen en épocas de vacas flacas, simplemente miran para otro lado. ¡Rodas es capaz de hablar de informalidad con Odebrecht en pleno escándalo continental de la constructora brasileña y no hay un medio de comunicación, uno sólo excepto éste, que lo considere escandaloso! Ninguno que plantee siquiera una lectura política de lo que ocurre en el Concejo.

Así, con la complicidad de una sociedad dispuesta a tolerar en la oposición lo que condena en el correísmo, Mauricio Rodas está conduciendo a la ciudad hacia una crisis política sin precedentes en su historia reciente. Nunca el Municipio de Quito, al menos desde el retorno a la democracia, había estado en el centro de tanta suspicacia y tanta sospecha, motivadas por su propia opacidad y su propia informalidad en el manejo de los asuntos públicos. Mauricio Rodas ha ocultado información a los quiteños: sobre los procesos de contratación de las megaobras; sobre sus negociaciones con Odebrecht. Les ha mentido deliberadamente (varios concejales de oposición se lo demostraron) sobre la naturaleza de sus relaciones con Mauro Terán. Ha eludido sus responsabilidades, ha incumplido sus obligaciones políticas como alcalde y se ha refugiado en su retórica barata. Ahora, finalmente, con gesto teatral, opta por el salto al vacío: cierra toda negociación política y se pone en manos de los jueces. Él es el único responsable de lo que ocurra con la ciudad a partir de este momento.

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