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El culebrón sobre Alecksey Mosquera pide ser llevado a Netflix

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El segundo capítulo de la serie sobre los pagos de Odebrecht a Alecksey Mosquera acaba de salir al aire y promete ser más taquillero que el primero.

En el primer capítulo, el entonces presidente Rafael Correa salió a defender a Mosquera, que se halla detenido por haber recibido un millón de dólares de Odebrecht, diciendo que su ex Ministro de Energía no recibió coimas de esa empresa brasileña para contratar la construcción del Toachi-Pilatón. Según Correa, el millón de dólares que recibió Mosquera no es coima sino honorarios porque el depósito lo recibió cuando ya no era Ministro de Estado. “Acuerdo entre privados”, dijo Correa que eso se llama. Si hubo algún delito, aseguró el ex Presidente, fue no haber declarado ese ingreso para pagar impuestos.

En el segundo capítulo, que salió al aire el miércoles 28 de junio, la historia toma un giro no menos fantástico. Ahí aparece el abogado de Mosquera diciendo que, tal como lo había dicho Correa, no hubo coimas sino honorarios, porque el pago fue por una consultoría pero que esa consultoría la hizo cuando su defendido aún era ministro. Por eso, dijo el abogado, que Mosquera no podía ser detenido ya que, cuando supuestamente cometió el ilícito, tenía fuero de Corte Nacional. Es decir, en este nuevo episodio se mantiene la estrafalaria tesis de Correa sobre los honorarios por una consultoría pero con una variante: el trabajo lo hizo Mosquera mientras era Ministro. El abogado, en todo caso, coincide con Correa en otro punto que parece ser central en la historia:  la consultoría no tenía ninguna relación con el Toachi-Pilatón, sino con otro asunto. ¿Cuál? No lo dijo.

En este segundo capítulo, de lo que promete será una larga y vibrante saga, Franklin Arévalo (así se llama el abogado de Mosquera) aparece sosteniendo que no existe conflicto legal en el hecho de que su defendido haya hecho la asesoría mientras era Ministro. Cuando la periodista Marieta Campaña, de diario Expreso, le dice que un Ministro en funciones no puede firmar un contrato particular con una empresa que tiene contratos con el Estado, el abogado de Mosquera le respondió, sin ruborizarse, que no hay conflicto jurídico porque su defendido no hacía la consultoría en horas de trabajo sino cuando estaba en tiempo libre. Como si un ministro únicamente es ministro mientras está en su oficina y en horas de trabajo. Después puede hacer chauchas.

En otras palabras, quienes siguen esta serie deberán imaginar a Alecksey Mosquera trabajando en una asesoría para Odebrecht muy temprano por la mañana, antes del salir al Ministerio, o en las noches luego de que ya ha salido de su despacho. Quizá en pijama y con un vasito de leche en su mesa de trabajo.

Entre el primero y segundo capítulo de esta historia hay una cosa en común: en ambos, los protagonistas defienden a Mosquera. En el primero fue Rafael Correa; en el segundo Arévalo. Ambos coinciden en cosas muy importantes pero sobre todo en que la consultoría hecha a Odebrecht no estaba relacionado con el Toachi-Pilatón. Pero ninguno precisa en qué consistió la supuesta asesoría por la cual recibió un millón de dólares.

La diferencia, entre lo que dicen estos dos defensores de Mosquera, está en que mientras Correa dijo que su ex Ministro hizo la asesoría y recibió el pago cuando ya había dejado el cargo, Arévalo sostiene que aquello ocurrió cuando aún lo era. Uno de los dos miente. O los dos.

Es evidente que existe, a pesar de las diferencias, una línea argumental común entre los dos episodios. En ambos se trata de negar cualquier relación del pago del millón de dólares con el Toachi Pilatón. Quien haya seguido con atención esta historia recordará la pasión y énfasis que puso Correa en el primer capítulo cuando  ordenó a la Fiscalía de entonces, operada por Galo Chiriboga, que cambie una primera versión en la que se decía que la detención de Mosquera estaba relacionada con el tema Odebrecht. También se recordará que la Fiscalía, obedientemente, retiró un boletín de su página web para darle gusto a Correa.

Es evidente, entonces, que en el tema de Mosquera existe una estrategia concertada para tratar de aislar el pago del millón de dólares de Odebrecht con la construcción de la hidroeléctrica. En ese esfuerzo coinciden Correa y el abogado de Mosquera que evidentemente buscan que Mosquera sea acusado de una falta de carácter administrativo, además impresentable éticamente, y no por corrupción. Hacer consultorías a título personal a empresas que son contratistas con el Estado puede ser una falta administrativa mucho menos grave que el delito de recibir dinero a cambio de favores, como parece ser el caso de Mosquera.

La historia de Alecksey Mosquera parece confirmar lo que toda buena serie de televisión comprueba: que no hay crimen perfecto y que la salvación de los acusados depende de las coartadas que inventen. Aquí está claro que la coartada será negar que ese millón de dólares pagados, sin duda por Odebrecht, tengan relación con los trabajos en Toachi-Pilatón. Cualquiera que sea el destino de esta coartada queda claro que la historia reúne ya los méritos que podrían llevarla a la pantallas. Quizá de Netflix; ¿por qué no?

Si Jorge Glas no existiera habría que inventarlo

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La gira promocional de Jorge Glas por la Asamblea fue un acto de pirotecnia política que no aportó en absolutamente nada a lo que, en los papeles, tenía que ser su cometido: esclarecer las responsabilidad que el Vicepresidente tuvo en los actos de corrupción vinculados a la constructora brasileña Odebrecht.

Si alguna funcionalidad tuvo la presencia de Glas en la Asamblea, en cambio, fue para que ahí, frente a unas barras militantes y eufóricas, el personaje de marras lanzara un relato alucinado según el cual los ecuatorianos, en lugar de criticarlo, deberían agradecerle profundamente por haber llegado a sus vidas. Si se hace sumas y restas luego de las cuatro horas que duró la gira promocional, la conclusión es que el Ecuador casi no existiría si no fuera porque él llegó para salvarlo. Sin él, el Ecuador sería un país sumido en el atraso medieval, que sobrevive en las tinieblas más profundas y vive en medio de una ignorancia cavernaria.

La visita de Glas, disfrazada bajo el eufemismo parlamentario de Comisión General, tuvo dos partes. Una, muy extensa, cansina y terriblemente cínica, en la que el Vicepresidente habló sobre su responsabilidad política. O más bien sobre lo que él dice que es responsabilidad política.  Y otra en la que invirtió muy poco tiempo para despachar con displicencia y en tono de trámite burocrático las preguntas que le hicieron los asambleístas.

En el primer segmento de su intervención, que duró prácticamente tres horas, Glas habló de todo lo que él, se supone, aportó para el desarrollo del país. Esa ha sido, según Glas, su responsabilidad política y no la que sus opositores quieren asociar con los trabajos de Odebrecht en el país hechos bajo su administración. Su versión fue ésta: si alguna vez fue Ministro de Telecomunicaciones, su responsabilidad política fue la de generar más interconexión eléctrica; si fue encargado de las áreas estratégicas, su responsabilidad política era procurar que se genere más energía eléctrica, y, que se explote más petróleo.  Y claro, su responsabilidad política, vista bajo esa lógica es impecable e irreprochable.

Hubo momentos en los que Glas  se refería a un país que no existiría si no hubiera sido por él, por su sacrificio, su patriotismo, su honradez y su incansable trabajo. Él trajo la energía eléctrica, que antes de que se hiciera cargo de su generación, simplemente no existía en el Ecuador.  Ni qué decir de las carreteras: solo con su llegada los ecuatorianos descubrieron qué es el asfalto y si en la Costa en cada invierno moría gente ahogada por las inundaciones, hoy se mantienen con vida gracias a las obras que él concibió. Si no fuera por su visión y trabajo, el teléfono sería un objeto de lujo al que únicamente los gamonales que chupaban del Estado partidocrático podían acceder y el internet sería una intelequia si no fuera porque él lideró la modernización del Ecuador. “No había nada, ni carreteras, ni maestros, ni hidroeléctricas, no había nada”, dijo exaltado.

Si Glas no existiera, los ecuatorianos deberían inventarlo para salvar al país de la barbarie. Eso es lo que podría haber concluido un extraterrestre si hubiera estado presente en la Asamblea. Además, claro, porque a ese dechado de virtudes del personaje se suman otros: Glas es un hombre de excelentes sentimientos, el mejor papá, el mejor esposo y, claro, el mejor hijo. “Mi mamá me rogó de rodillas que no sea candidato, pero más pudo el pedido de Lenín, más pudo el pedido del pueblo. Ella me dijo: hijo no te preocupes, todo el mundo le tira piedras al árbol que da frutos pero el árbol sigue de pie”, contó.  “No voy a permitir que nadie achique el tamaño de mis sueños, porque son los sueños de un pueblo”.

¿Y la corrupción? La corrupción es, según el relato alucinado de Glas, algo que existía antes de la llegada de su gobierno. Los poquísimos casos que han saltado, desde entonces, fueron denunciados, obviamente, por él.  ¿Caminosca? Yo la denuncié. ¿Sobreprecios en la Refinería de Esmeraldas? Yo los denuncié. ¿Acueducto en la Refinería del Pacífico? Si yo no lo hubiera denunciado, nadie sabría de qué se trata. Si hubo una asambleísta que alguna vez pidió coimas en su nombre, él se encargó de denunciarla y si un ex asesor suyo decía que cobraba coimas en su nombre, en el proceso de concesión de frecuencias, él lo entregó a la justicia. 

Glas se presentó como una suerte de súper héroe al que todos los ecuatorianos le deben un enorme agradecimiento y que ha sacrificado todo por ellos. ¿Y los que lo critican y lo señalan por corrupto? Esos son desestabilizadores de la oposición pagados por la CIA y el imperio que ahora están dedicados a dar un golpe de Estado blando. La idea, tras estas denunciases -y lo dijo textualmente- “tumbar a Glas y luego a Lenín y más tarde a Rafael”. “Mientras estaban difamando -dijo- yo estaba luchando contra la corrupción”. Pero él no va a permitir que se desestabilice a la revolución ciudadana. No. Si Dilma Rousseff cayó fue porque ahí, en Brasil, le endilgaron injustamente responsabilidades políticas que no tenía, como presidir Petrobras. Acá los perversos opositores le quieren endilgar a él por haber sido encargado, por el presidente Rafael Correa mediante un decreto ejecutivo, de todas las áreas estratégicas donde, oh coincidencia, han saltado casi todos los grandes casos de corrupción. La oposición es malvada, por supuesto.

Luego vinieron las preguntas de los diputados que, al decir de María José Carrión, presidenta de la Comisión de Fiscalización, fueron una concesión porque en una Comisión General no se estila hacer preguntas. Graciosa concesión con la que se pretendía vender la idea de que la Asamblea estaba cumpliendo su obligación de pedir cuentas a un alto funcionario. Contestar las preguntas fue un trámite que le tomó muy poco tiempo, seguramente porque en la metodología adoptada para el espectáculo la idea era otra: que Glas hiciera su espectáculo político, al estilo de una gran sabatina. ¿Para qué más? Por eso, si la primera parte de la visita de Glas a la Asamblea tomó algo más de tres horas, sus respuestas duraron, con suerte, 20 a 30 minutos.

Glas, el súper héroe que ha sacado de la oscuridad al país, cerró su presentación contestando al apuro las preguntas.  A duras penas conoce a su tío Ramiro Rivera, apresado por haber recibido 13 millones de Odebrecht. Si sacó “a patadas” a Marcello Odebrecht de su oficina no fue porque le ofreció dinero sino porque  el brasileño quería afectar la soberanía del país. No tengo testaferros dijo y, casi al final, insistió por enésima vez en que, si no fuera por él, en el Ecuador prácticamente no habría nada. Si no existiera ese súper héroe llamado Glas, el país tendría que inventarlo.

En las afueras de la Asamblea se instaló una tarima para que Glas saludara a sus partidarios. Fue todo un acto político.

El Fiscal calza en el guión correísta sobre Odebrecht

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Si durante los últimos días alguien dejó de pensar, aunque sea por unos segundos, en el fiasco institucional que es el Estado ecuatoriano, el fiscal Carlos Baca Mancheno se encargó de recordárselo hoy jueves 16 de junio. Esto ocurrió en un salón de la Asamblea, donde se presentó para comparecer ante la Comisión de Fiscalización e informar sobre las investigaciones que la Fiscalía adelanta en el caso Odebrecht. Durante algo más de tres horas, Baca Mancheno dejó en evidencia que cuando la institucionalidad elige como Fiscal a alguien que es militante del partido en el poder y que es un declarado cachiporra del caudillo que lo puso en ese cargo, es porque esa institucionalidad está pervertida.

El Fiscal no aportó absolutamente nada para solventar las dudas que rodean la investigación sobre Odebrecht. Su comparecencia pareció, más bien, parte de la estrategia  que el partido y el caudillo que lo nombraron diseñaron para evitar ser salpicados por el escabroso escándalo.

Básicamente, Baca justificó todas las sospechas que existen alrededor de la actuación de la Fiscalía en la investigación del caso Odebrecht.  El funcionario no quiso dar los detalles que algunos asambleístas le solicitaron amparándose, como se temía, en que no puede poner en riesgo la investigación. Su estrategia giró alrededor de estas cinco coartadas:

1.- Las razones del silencio

Según Baca Mancheno, las investigaciones deben hacerse en gran sigilo y absoluta confidencialidad. Qué noticia! Por eso, dijo, no ha habido noticias extraordinarias ni grandes operativos judiciales. Esto se debe, dijo, a que la Fiscalía actúa según el marco de cooperación que mantiene con la Justicia brasileña y porque hace las cosas de forma responsable y no pensando en el espectáculo. “La información que ha recibido la Fiscalía tiene que ser verificada y sometida a procedimientos internacionales”. Para explicar el riesgo que sconlleva que los implicados huyan, utilizó una metáfora: la de las 10 palomas en un cordel. Cuando se dispara a una, las otras nueve se escapan volando. Una metáfora vacua que no le alcanza para explicar lo ocurrido en otros países. ¿Por qué en el Perú hay dos ex presidentes procesados y en República Dominicana hay muchos enjuiciados incluso antes de que terminara el sigilo legal del 1 de junio impuesto por la Justicia brasileña? Baca, con este razonamiento, se alineó con la muletilla que Alianza País ha usado para justificar que, en los 10 años de correísmo, la Asamblea no fiscalizó un sol acto polémico del correísmo: no hay que hacer show. Baca, para decir lo mismo, usó el eufemismo de no hacer “actividades estrafalarias”.

2.- El portal de legalidad

A Baca Mancheno le gusta el concepto de “portal de legalidad”. Habló varias veces de él para explicar su tesis de que toda la corrupción articulada por la empresa brasileña se hizo en el marco de una aparente legalidad que hacía imposible que se detecten las irregularidades. “Ante los ojos de la sociedad y los funcionarios de control todo era legal. Todo parecía legal. Los funcionarios públicos que ejercían la función de control no podían darse cuenta de lo que ocurría bajo esa epidermis”, dijo el Fiscal en lo que más pareció una defensa de aquellos que, durante años, jamás se percataron de que Odebrecht estaba corrompiendo a funcionarios públicos. Para Baca “la clave de este proceso está en que en tras una apariencia de legalidad se ocultaba una red que manipulaba contratos, escondía sobornos de empresas privadas y ocultaba todo a los órganos de control”.

Curiosa esta tesis: un Fiscal que asegura que el crimen que investiga no podía ser detectado porque parecía legal, más parece deseoso de justificar a quienes fueron incapaces de advertir la irregularidad, que de querer cumplir con su obligación de investigarla. Bajo esta lógica puede resultar muy cómodo para alguien, como el vicepresidente Jorge Glas o algún ex Ministro que negoció con la constructora brasileña, decir que no podían ver que algo irregular se estaba cocinando tras la firma de esos contratos.

3.- El delator es el héroe

Carlos Baca Mancheno durante su intervención también trató de posicionar la idea de que en el caso de Odebrecht nada se hubiera sabido si no hubiera habido un delator: los ejecutivos de la constructora brasileña. “¿Este portal de legalidad cuándo se rompe?” se preguntó Baca e inmediatamente se contestó: “se rompe el momento de la delación”. Solo cuando una de las partes habla se puede descubrir el delito: esa es la lógica del Fiscal. Baca no parece saber (o pretende no saber) que Odebrecht decidió confesar sus delitos cuando vio que la Justicia brasileña había descubierto la pista de su sistema corruptor. De no haber sido porque en el Brasil hubo una administración de Justicia independiente que decidió investigar el caso Lava Jato, Odebrecht jamás hubiera decidido contarlo todo. Y si lo hizo fue para negociar condenas más benignas.

En el relato de Baca Mancheno no se menciona, tampoco, que la Comisión Cívica Anticorrupción denunció el sobreprecio que cobró Odebrecht en la presa Manduriacu, sin que hubiera delación de esa empresa. Tampoco dijo que, sin delación alguna, Fernando Villavicencio y Martha Roldós publicaron pruebas de la corrupción de Odebrecht en la construcción de un acueducto en la Refinería del Pacífico.

4.- El delator no es confiable

En el esquema del Fiscal el delator es el héroe capaz de descubrir lo que nadie más hubiera podido hacer. Pero hay un detalle: ese delator tiene la capacidad de añadir, quitar o modificar la verdad para afectar o beneficiar a alguien. “El delator puede decir cualquier cosa y el Fiscal no puede tragarse esa rueda de molino”: en este punto, Baca parece adherir totalmente a la tesis que el mentor de su ascenso a la Fiscalía, Rafael Correa, reiteró cuando era Presidente. Esa es la misma tesis que el vicepresidente Jorge Glas lanzó en la entrevista con Diego Oquendo cuando dijo haber evitado que Odebrecht cobrara 400 millones más. Según Correa y Glas, Odebrecht tiene razones de sobra para vengarse y por eso no sería raro que los involucre en la trama de corrupción. Con un fiscal que articula este razonamiento sobre los motivos que tiene un delator, no sería de extrañar que los acusados en este caso, si llega a haber, afirmen ser víctimas inocentes de una retaliación.

5.- Los paraísos fiscales son todo

Si hay corrupción, dijo el Fiscal, es porque existen paraísos fiscales que facilitan el flujo ilegal de capitales. Navegando entre un lirismo chato y un mar de obviedades, definió un paraiso fiscal como  “el portal de blanqueo” y exculpó a Galo Chiriboga: con esos sistemas -dijo- es imposible que una autoridad detecte movimientos ilegales de dinero. “Es inaudito, dijo, que el 3% del Producto Interno Bruto del Ecuador se haya fugado a paraísos fiscales”. Después, como cualquier militante de Alianza País, destacó que en las últimas elecciones se aprobó una  pregunta para que los funcionarios públicos no puedan tener inversiones en paraísos fiscales. En este punto hizo pensar a Rafael Correa cuando en alguna de sus sabatinas llegó a decir que la corrupción se explica por el estímulo que significa que existan sistemas donde se puede mantener capitales sin pagar impuestos. Alineado es alineado.

En conclusión, Baca Mancheno nada nuevo dijo sobre Odebrech. Lo único destacable lo concierne: respondiendo a un asambleísta de oposición que le preguntó si es cierto que el contralor Carlos Pólit presentó una acusación penal en su contra, dijo que no. Y agregó que Pólit tendrá que documentar esa declaración si no quiere que él lo demande por injuria.

Si se hace un desglose de toda la presentación de Baca Mancheno, al final lo que se obtiene es un excelente guión, para que los acusados que podrían haber por este caso, lo usen en su defensa. Lo que ocurrió hoy en la Asamblea fue un show que, consensuado o no, calza al milímetro con la estrategia de Alianza País frente al tema de Odebrecht.

Foto Teleamazonas

Contraloría: la madre de todas las batallas

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La Contraloría General del Estado parece que se ha convertido en la piedra filosofal de la supervivencia política en el Ecuador. Aquel que se quede con ella tendrá vida eterna y el que la pierda morirá tragado por los escándalos y sus rivales. Esto explica que durante todo el miércoles 7 de junio se haya producido una brutal pugna por el control de esa institución, cuyo último capítulo fue la llegada hasta ese organismo de un equipo de la Fiscalía, sin que se sepa exactamente para qué.

Esta lucha por el control de la Contraloría saltó a la luz a propósito de un video, que circula en redes sociales, en el que se ve a Pablo Celi, subcontralor por varios años, resistiéndose a firmar una acción de personal, supuestamente firmada por el contralor Carlos Pólit quien se halla en los EEUU, para destituirlo del cargo. En el video se ve a Celi, indignado y hasta cierto punto violento, negándose a firmar su cesación del cargo.

El video, grabado el viernes 2 de junio, se convirtió por algunas horas en todo un hit en redes sociales. Solo cuando habían pasado unas horas desde su aparición empezaron a conocerse algunas piezas que permitieron vislumbrar, mal que bien, la historia que hay detrás. Se supo, por ejemplo, que el contralor Carlos Pólit había llegado ese miércoles 7 hasta donde el cónsul del Ecuador en Miami para hacer una declaración juramentada. En ese documento, que también circuló en redes, el contralor asegura que la cancelación de Celi la dejó firmada el 25 de mayo del 2017, poco antes de haber firmado, asimismo, la designación de Sabett Chamoun Villacrés como nueva subcontralora, a cargo de la Contraloría mientras él esté en Miami.

Según la declaración juramentada hecha ante el consulado en Miami, Pólit habría destituido a Celi y nombrado a Chamoun un día antes de su salida del país; el 26 de mayo. Pólit dice en ese juramento que él dispuso que la cesación de Celi y el nombramiento de Chaumon entrenen en vigencia el 2 de junio, día en que se hizo el video de Celi.

Más entrada la tarde, fotografías enviadas desde el interior de la Contraloría mostraban a Chamoun sentada en el despacho del Contralor. Un audio que circuló en Whastsapp también aseguraba que ella había asumido el cargo legalmente y que Celi se aferraba al mismo. Tanto la fotografía como el audio eran claras señales de que había un movimiento de ciertos grupos en ell interior del organismo de control para legitimar la voluntad de Pólit y evitar que Celi se quede como contralor encargado. Celi, por su lado, dio declaraciones a diario Expreso y dijo que se mantenía frente a la Contraloría tras este episodio. Igualmente acusó en la Fiscalía a los funcionarios que aparecen en la grabación “por secuestro” pues, según dijo, lo querían “obligar a renunciar”.

Cerca de las 16:00, un fiscal, Juan Carlos Zúñiga, llegó a la Contraloría e informó que el operativo obedecía a que en allí ocurrió un delito flagrante, sin especificar de qué se trataba ni qué personas involucraba. Pasadas las 18:00, de este miércoles 7, todo parecía aclararse: Celi estaba siendo apoyado por el gobierno de Lenín Moreno mientras que Chamoun era apoyada por Pólit desde Miami. La periodista Maria Grazzia Acosta de Teleamazonas puso en su cuenta de Twitter que la ministra de Justicia, Rosana Alvarado, había dicho que “hay un Contralor Subrogante al que no se puede desconocer y es Celi”. De hecho, se supo que Celi luego del altercado que fue grabado, en el ya célebre video, se trasladó hasta la Presidencia de la República donde recibió el apoyo del gobierno. La visita de Celi a Carondelet fue incluso registrada por un canal de televisión. ¿Qué otros sectores apoyan a Pólit y Chamoun? No se sabe aún a ciencia cierta.

Al final de la tarde, además, se oficializó la decisión de la mayoría gobiernista de llamar a juicio político al contralor Carlos Pólit. En otras palabras, cualquier posible influencia de Pólit en la Contraloría o cualquier intento suyo por imponer su voluntad en ese organismo terminará tan pronto como la Asamblea lo destituya.

La declaración juramentada de Pólit en Miami, así como el video, abrieron en todo caso interrogantes pero, a la vez, muchas pistas para entender lo que realmente estaba ocurriendo. Es evidente que el contralor Pólit no quiere que Celi se quede al frente de la Contraloría y prefiere para eso a alguien de su confianza, como Sabett Chamoun. Si lo que asegura Pólit en su declaración juramentada es verdad, quiere decir que cuando salió del país ya necesitaba que alguien de su estricta confianza quede al frente de la institución y por eso destituyó a Celi y nombró a Chamoun.

Pero hay más interrogantes que certezas. ¿Cuándo firmó sus acciones de personal Pólit sabía que pocos días más tarde explotaría el escándalo por Odebrecht en el que él está involucrado y por el que sus casas fueron allanadas? ¿Si Pólit destituyó a Celi y nombró a Chamoun el 25 de mayo con una disposición para que esas acciones de personal entren en vigencia el 2 de junio quiere decir que el país no tuvo Contralor desde el 25 de mayo hasta el 2 de junio? ¿Celi se hizo cargo de la Contraloría ilegalmente durante 7 días? ¿Y si el Contralor no ha sido destituido, puede Celi (destituido a su vez por él) principalizarse?

Lo único evidente, hasta ahora, es que desde el viernes 2 de junio se desencadenó una intensa lucha por consolidar el manejo de la Contraloría. No es difícil imaginar las razones: en un país donde se ha producido una grave crisis política por el estallido de varios escándalos de corrupción, principalmente el relacionado con las coimas de Odebrecht, la información que reposa en ese organismo es vital. Casi como un kit de supervivencia para una crisis de credibilidad y legitimidad.

Momentos en que un equipo de la Fiscalía llegó a la Contraloría

En medio de todo el jaleo del miércoles 7, corrió también la versión de que la decisión de Pólit se había producido porque Celi no había querido firmar un informe con responsabilidad penal en contra del fiscal Carlos Baca Mancheno. Ese informe estaría relacionado por su trabajo al frente de la comisión que investigó, por encargo del ex presidente Rafael Correa, la sublevación policial del 30 de septiembre del 2010. Pólit había dicho poco después de que se allanaron sus casas en el Ecuador que Carlos Baca Mancheno había ordenado esas acciones como una represalia por ese informe. Lo cierto es que hasta ahora ese informe que Pólit menciona no ha circulado públicamente.

Hay que recordar también que sobre Pólit y Celi ya recaían denuncias que nunca fueron investigadas. En uno de los capítulos de los llamados Capayaleaks, Carlos Pareja Yannuzzelli, prófugo de la justicia por el caso de la refinería de Esmeraldas, dijo que Carlos Pólit había recibido maletines con dinero en efectivo en su suit del Swisshotel. Además aseguró que Celi cobraba por cada informe positivo que redactaba para contratistas como Odebrecht. La denuncia de Pareja nunca fue investigada por las autoridades pero ayer fue recordada por muchos usuarios de redes sociales.

La lucha por el control de la Contraloría parece ser, en todo caso, el resultado de la desesperación que dos o más grupos tienen por tener bajo su control la información que hay en ese organismo. Una información que a todas luces es clave para la supervivencia de unos y el descenso a los infiernos de otros.

José Serrano y su bancada se hacen los pendejos con Glas

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José Serrano y la bancada de Alianza País dejaron en claro que están dispuestos a poner su mirada en cualquier lado menos en el sitio donde se origina el mal olor. 

En una rueda de prensa, que se dio a la inusual hora de las 7:30 de la mañana del lunes 5 de junio, el Presidente de la Asamblea y sus huestes de Alianza País hablaron mucho sobre la necesidad de investigar al escándalo Odebrecht y de enjuiciar a un Contralor que ya se radicó en Miami, pero no pronunciaron una sola palabra sobre lo que más tenían que hablar:  el vicepresidente Jorge Glas.  Ni siquiera en el comunicado, de cinco puntos, que distribuyeron luego de la rueda de prensa hay una sola mención al tema del Vicepresidente que, a la luz de las últimas acciones de la Fiscalía, le debe al país una explicación sobre su posible vinculación con la trama de corrupción en el caso Odebrecht. 

En el comunicado de Serrano y Alianza País se dice que la Asamblea llamará a juicio al contralor Carlos Pólit y que se convocará al Fiscal para que informe sobre el desarrollo de las investigaciones en el caso Odebrecht. También que se enviará a una comisión parlamentaria para que viaje a EEUU y Brasil a recabar información y que se pedirá la expulsión del país de la empresa Odebrecht, sus directivos y sus representantes. ¿Y de Glas qué? Ni pío, como tampoco hubo una sola mención al Consejo de Participación y Control Ciudadano, que fue el organismo el que eligió a Pólit como Contralor con la más alta calificación posible y que no ha hecho, durante todos los años desde que fue creado, un solo intento for fiscalizar a pesar de que su obligación constitucional es precisamente la de investigar los casos de corrupción.

Lo ocurrido con Serrano y la bancada de gobierno evidencia que en Alianza País están dispuestos a mirar a cualquier lado pero no donde está el bulto con el muerto. Al menos no por ahora. Porque no mencionar siquiera la posibilidad de pedir a Glas que vaya a la Asamblea a dar una explicación por su posible relación con el tema Odebrecht o en su defecto de llamarlo a un juicio político resulta insólito, por todo la evidencia que hay sobre su relación con las investigaciones.

En la providencia de la Fiscalía, con la que se inició el proceso de allanamientos y detenciones relacionado con Odebrecht, se dice que a Ricardo Rivera Arauz fue arrestado por haber cobrado coimas, valiéndose del hecho de ser pariente de un alto funcionario del Estado, por un monto de 13 millones a la constructora brasileña a cambio de haber gestionado contratos a su favor. ¿Quien podría pensar que Odebrecht iba a dar esa suma de dinero a cualquier hijo de vecina por hacerse pasar por pariente de un palo grueso del Gobierno?  Es más que evidente que cuando la Fiscalía habla del pariente de Rivera se está refiriendo a Jorge Glas, pues es conocida, documentada y de vieja data la relación entre estos dos personajes. 

Jorge Glas ha enviado a Rivera como representante suyo a misiones oficiales a China y ha tenido relaciones profesionales y societarias desde hace muchos años con él. Para muchos es conocido que Glas, además, comenzó trabajando para su tío. Rivera, en cualquier caso, no es un pariente cualquiera y no iniciar una acción en la Asamblea para exigir explicaciones o investigar a Glas es lo que en popularmente se llama hacerse el pendejo.

El tío de Jorge Glas es un ‘Special one’

En la providencia con la que la Fiscalía inició las detenciones se involucra a Ricardo Rivera afirmando que fue intermediario. Aquello implica que Rivera debe haber estado en el medio de Odebrecht y otra persona que, por lo que se dice ahí, es un pariente suyo que trabaja como alto funcionario del Gobierno. ¿Qué más se necesita para que la Asamblea ponga su mirada en Glas?

El político César Montúfar, incluso, fue hasta la Fiscalía para pedir que se procese a Glas tomando en cuenta que hay suficientes motivos para vincularlo al caso y para evitar lo que ha ocurrido con otros funcionarios implicados en casos de corrupción que han salido del país impunemente. “Si hay un nombre, si hay una persona, si hay un personaje, un funcionario del Gobierno que estuvo a cargo casi de la mayoría de contratos que Odebrecht firmó con el Estado ecuatoriano, ese nombre, esa persona es el vicepresidente de la República en su calidad de ministro coordinador de los Sectores Estratégicos y en su calidad de vicepresidente encargado de los sectores estratégicos…”, dijo Montúfar.

También pesa sobre la relación entre Rivera y Glas la sospecha de lavado de activos que denunció el ex candidato a la Vicepresidencia Andrés Páez en una carta dirigida en el 2015 a Rafael Correa. Páez pedía a Correa que  investigue “presuntas y sospechosas transacciones por más de 22 millones de dólares que habrían recibido a su favor José Alvear y Ricardo Rivera”, y que aseguraba estarían vinculados con Glas. Según los documentos que presentó Páez, se habrían hecho 27 transferencias a favor de Rivera, 13 de las cuales se hicieron desde la filial panameña de The Hong Kong and Shanghai Banking Corporation (HBSC) por 17’435.000 dólares.

Es evidente, por lo que se vio en la rueda de prensa, que la estrategia de Serrano y la bancada oficialista es convertir a la empresa Odebrecht en la gran protagonista del escándalo y dejar en plano secundario a los funcionarios del gobierno de Rafael Correa. Lo de la rueda de prensa se suma también a los esfuerzos de María José Carrión, presidenta de la Comisión de Fiscalización, que se ha embarcado en la campaña para promover la idea de expulsar a Odebrecht a pesar de las críticas razonables de quienes sostienen que si Odebrecht sale del país será mucho más complicado investigar la corrupción y, además, hará complicado conseguir resarcimientos de esa empresa.  Si se suma que el lunes 5 de junio una manifestación de partidarios de Jorge Glas, frente a Carondelet, para exigir la expulsión de la constructora brasileña resulta bastante claro que hay una estrategia oficial para que la opinión pública se enfoque en Odebrecht y no en los funcionarios que se habían beneficiado de las coimas de esa empresa.

El llamado a juicio a Glas no resulta obvio únicamente por la relación del vicepresidente con su pariente Ricardo Rivera sino por haber sido durante todo el gobierno de Rafael Correa el responsable político de los sectores donde Odebrecht tuvo contratos con el Estado. Que la bancada de gobierno no haya mencionado a Glas en la rueda de prensa es, a todas luces, una forma más de hacerse los pendejos. ¿Hasta cuándo?

Chasco: Moreno dice que investigará al correato con correístas

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Si el organismo que Lenín Moreno tiene en mente para combatir la corrupción está conformado, en su mayoría, por conspicuos miembros o entusiastas del proceso político al que supuestamente investigarán, entonces no hay mucha esperanza que albergar sobre la verdadera voluntad del nuevo presidente en luchar contra la corrupción y la impunidad.

La lista de nombres que Moreno ha mencionado para la conformación de una suerte de frente de transparencia y lucha contra la corrupción, como ha dicho, es una curiosa mezcla de ex funcionarios (algunas de cuales siguen siéndolo en su gobierno) y hasta rabiosos partidarios del gobierno de Rafael Correa con uno que otro que ha sido crítico.

De los 13 nombres que menciona Moreno, por ejemplo, hay al menos seis personas que fueron funcionarios del gobierno anterior y otros tantos que han sido partidarios confesos del mismo.  Ahí están Rosana Alvarado, ex vicepresidenta de la Asamblea y actual ministra de Justicia; María Fernanda Espinosa, ex ministra de Defensa, ex canciller, ex embajadora ante la ONU con residencia en Nueva York y Ginebra y ahora flamante canciller; Francisco Borja, ex embajador en Chile y EEUU y amigo del ex presidente Correa; Andrés Mideros, ex  y actual funcionario de la Senplades; Carlos Rabascal, periodistas del canal de gobierno EcuadorTV, simpatizante del “proceso” y productor de programas pagados con dineros públicos; Larissa Marangoni, ex funcionaria del Ministerio de Cultura, y, Tatiana Hidrovo, ex asambleísta en Montecristi y miembro de Alianza País, el partido de Rafael Correa.

A estos nombres vinculados con los 10 años de gobierno de Correa se une el del abogado Xavier Zavala Egas, quien a pesar de haber sido abogado de El Universo en el juicio que le siguió Correa en el 2011 pasó con el tiempo a convertirse en uno de los más entusiastas y combativos partidarios del gobierno, conocido por su extravagante militancia en redes sociales. 

Los que no han tenido ninguna participación en el gobierno de Correa o no han sido partidarios del llamado proceso son poquitos. Ahí aparecen Julio César Trujillo, el abogado y columnista Fabián Corral, monseñor Fausto Trávez, el empresario Pablo Dávila y el rector de la Universidad de Cuenca, Pablo Vanegas, que además es scout como los son Rafael Correa y Jorge Glas. ¿Se puede pensar en una institución medianamente independiente para investigar al correísmo con una mayoría profundamente correísta? Las dudas que se generan con una lista así sobre una eventual investigación al nuevo gobierno son idénticas.

No hay que olvidar que hay personas en la lista que tienen conflictos particulares con temas que son parte del paquete de temas de posible corrupción. María Fernanda Espinosa, por ejemplo, fue acusada por el perito Roberto Meza Niella de haber pedido que sacara del informe sobre el caso de la muerte de general Gabela todo un capítulo. Espinosa negó luego las acusaciones de Meza pero el tema quedó sin que las autoridades competentes se pronuncien. Nunca se supo quien decía la verdad.

Independientemente de que las personas nombradas acepten o no la invitación a ser parte de este eventual organismo, o que se llegue a elaborar una nueva lista, resulta extremadamente revelador que Lenín Moreno haya pensado en esos nombres. Una lista así demuestra que Moreno o no tiene un concepto muy claro de lo que significa independencia y credibilidad o no quiere que exista una verdadera investigación. O ambas cosas a la vez.

El anuncio de la lista se produce, además, luego de que Moreno había hecho algunos anuncios sobre el tema que hacían pensar que podría haber cierto compromiso legítimo y creíble en la investigación y sanción de la corrupción.

Durante la campaña, Moreno dijo que pediría colaboración a las Naciones Unidas para combatir la corrupción, lo que hizo que algunos albergaran la esperanza de que estaba pensando en un modelo donde haya una comisión anticorrupción internacional y absolutamente independiente como la que se instaló en Guatemala, con resultados impresionantes y que, incluso ahora, investigará el caso Odebrecht. Luego, durante el acto de posesión del 24 de mayo mencionó la creación de un “frente nacional” en el que habría integrantes de la sociedad civil y los organismos de control para constituir una entidad con asistencia internacional de las Naciones Unidas. Sin embargo, la lista que anunció hoy lunes 29 de mayo está lejos, lejísimos más bien, de reunir los mínimos requisitos de independencia y credibilidad.

¿Qué independencia podría tener María Fernanda Espinosa en el caso de que haya que investigar los gastos de Moreno en Ginebra o de la compra de los Dhruv? ¿Qué independencia podría tener Carlos Rabascal cuando se trate de investigar los manejos financieros en los canales públicos y en los incautados? ¿Qué credibilidad podría tener Francisco Borja investigando los gastos del gobierno de Correa en la contratación de empresas de relaciones públicas en los EEUU cuando él mismo fue Embajador en Washington? ¿Y Rosana Alvarado recibiendo un pedido de investigación a contratos hechos por la Asamblea Nacional? ¿O Andrés Mideros como parte de un equipo que investigue las consultorías contratadas por la Senplades durante muchos años? Puede ser que todas las personas mencionadas por Moreno reúnen las más excepcionales condiciones de honorabilidad y acrisolada rectitud, pero esto no alcanza en los temas de institucionalidad pública: la independencia solo se logra con absoluta independencia.

Lo grave no está únicamente en los nombres escogidos por Lenín Moreno para la lista sino, y sobre todo, en que se haya llegado a pensar en ellos como posibilidad para investigar casos de corrupción supuestamente cometidos en un período de gobierno en el que fueron copartícipes y, hasta en algunos casos,  figuras emblemáticas. Es tan burdo y grosero el criterio con el que se escogieron estos nombres que se hace inevitable pensar que se concibió este organismo como una fraudulenta y tramposa estrategia para calmar la molestia que ha habido en ciertos sectores de la sociedad frente a los escándalos de corrupción. Mucho más presentable hubiera sido que se le encargue ese trabajo a la ya existente Comisión Nacional Anticorrupción, integrada, entre otros, por el propio Julio César Trujillo, Simón Espinosa, Jorge Rodríguez e Isabel Robalino y que fueron incluso demandados por el contralor Carlos Pólit.

La conformación de un equipo que investigue la corrupción tenía sentido por el hecho de que los organismos de control, como la Contraloría y la Fiscalía, están cooptados por el correísmo. Pero con una lista de nombres como los pensados por Moreno, con las excepciones señaladas, no habría ninguna alternativa auténtica frente a la Contraloría de Carlos Pólit o la Fiscalía de Carlos Baca Mancheno. Si Moreno ha pensado en una lista como la que ha mencionado, el mismo trabajo podría hacerlo Carlos Pólit y Carlos Baca Mancheno. Así el país podría ahorrarse tiempo, dinero y, sobre todo, esperanza.

En el discurso de inauguración Lenín Moreno marcó algunas distancias con su antecesor. Pero esta lista de supuestos fiscalizadoras del correísmo hace temer que esas distancias fueron solo parte de un maquillaje para atenuar cierta presión social que existe en algunos temas, entre ellos el de la corrupción. Con correístas nunca se va a fiscalizar ni al correato ni al nuevo gobierno. La lista es un verdadero chasco.

Glas necesitaba una prueba de vida y le dieron la sabatina

en La Info por

Jorge Glas necesitaba urgente un resucitador y le dieron el enlace 521 para ver si con eso vuelve a tener vida o al menos logra aparentar tenerla.

Desde que el CNE atribuyó la victoria de las elecciones a Lenín Moreno y a él, Jorge Glas casi no había aparecido y es evidente que el equipo del futuro presidente no lo ha tomado en cuenta para casi nada. Glas ha estado casi ausente de las reuniones que Moreno y su equipo asesor han tenido con actores políticos, sociales y empresariales. Casi no se lo ha mencionado y de lo que se sabe ha sido marginado por ciertos círculos cercanos a Moreno.  De hecho, desde antes de las elecciones el aparato de campaña de Alianza País había mantenido a Glas a la sombra, porque era evidente que su presencia no era conveniente por la cantidad de señalamientos de corrupción que habían en su contra.

Hasta que se produjo el Enlace 521 ayer sábado 6 de mayo en Guayaquil.   Glas intervino en lugar de Rafael Correa, quien se abstuvo de dar el enlace aunque ya se encontraba en el país a su regreso de Cuba donde estuvo de visita para recibir su doctorado honoris causa número 15 y algunas condecoraciones del gobierno comunista de Raúl Castro.

El objetivo del enlace no pudo ser más obvio: darle una tribuna al actual y futuro Vicepresidente para que su nombre no se borre completamente del mapa.  El enlace fue algo más o menos parecido a esas pruebas de vida que muestran los secuestradores para probar que el secuestrado no ha muerto.  Glas está vivo y no se olviden de él, parecía ser el mensaje que se quiso lanzar desde el colegio Cristóbal Colón donde se escenificó la sabatina.  ¿Quién decidió que sea así?  Es evidente suponer que quienes se sienten perjudicados por el evidente desplazamiento de Glas, en estos días previos a la entronización del nuevo gobierno.

La línea argumental del enlace fue simple y clara: presentar a Glas como el héroe del trabajo de reconstrucción de la zona afectada por el terremoto del 16 de abril del 2016 y darle la oportunidad de defenderse de las acusaciones de corrupción que se han hecho en su contra. Para lo primero, se empleó casi la mitad de las prácticamente cuatro horas que duró el enlace para hacer un repaso de su trabajo en Manabí y Esmeraldas. Para lo segundo, Glas salió a decir que hay una conspiración internacional y nacional que quiero perjudicarlo y que en los próximos meses lo acusará nuevamente de actos de corrupción.

Al principio Glas no lucía cómodo, al menos en la primera mitad del enlace. Dedicó al menos 15 minutos en mencionar a quienes estaban presentes y confesó, en al menos dos ocasiones, que como no había hecho enlaces en tanto tiempo había olvidado su formato y mecánica. Contó que alguna vez, durante su juventud de Boy Scout, Rafael Correa lo había castigado por haberse portado mal y lo sacó de una clase de scouts. Lo hizo por mi bien, aclaró.

Luego ordenó que se pase un video en el que se hacía un repaso de los 37 enlaces que él había protagonizado. El video, fue visible, se lo había preparado precisamente para ensalzar su figura y recordar, quién sabe a quién, lo importante que había sido en el gobierno de Rafael Correa y la confianza que había merecido de él. “Son 37 enlaces en los que el compañero Vicepresidente enseñó pero que sobre todo aprendió”, dijo en tono lírico la voz femenina que aparece en todos los videos que la Secom prepara para estos espectáculos sabatinos. Pero ni eso parecía animar al Vicepresidente y, en algún momento, dijo que extrañaba mucho Guayaquil. “En una de estas regreso”, señaló como suspirando y sin poder ocultar su poco entusiasmo de estar dirigiendo el espectáculo.

El enlace se convirtió en un cansino y repetitivo resumen del trabajo de Glas en la reconstrucción de Manabí y Esmeradas. Videos iban y venían, los testimonios de niños, ancianos y mujeres sobre cómo había trabajado para sacar de la agonía a la zona afectada se multiplicaban y las cifras sobre el éxito del operativo de reconstrucción aparecían una y otra vez en la pantalla. Glas fue el artífice de la recontrucción de dos provincias que fueron clave en el triunfo electoral de Moreno, parecía ser el mensaje, casi desesperado, de todo ese tramo del enlace que fue largo y aburrido. Era tan evidente el afán por exprimir al máximo todo al tema del terremoto y la reconstrucción que el equipo que produce los enlaces tenía listo el diseño de un logo que decía “Reconstruyo Ecuador”.

“Cerca de 50 000 empleos se han generado en Manabí y Esmeraldas durante el proceso de reconstrucción. Después del terremoto hicimos una promesa: dejar mejor que antes a Manabí y Esmeraldas. Tenemos que conseguir que el mundo no hable del terremoto de Ecuador sino de Ecuador después del terremoto”, señaló en algún momento el Vicepresidente.

Pero si en todo este tramo Glas lució incómodo y apagado, en la segunda parte del show pareció cobrar algo de vida. Fue recién a partir de la primera hora y media de la sabatina que Glas le puso más asunto a su actuación y eso ocurrió porque empezó a hablar sobre corrupción y de Odebrecht. “Pónganme atención en este punto”, pidió.

Glas, en este segmento, hizo más o menos lo mismo que el presidente Rafael Correa ha hecho ya algunas veces: anticiparse a una posible denuncia o escándalo, y decir que existe un complot internacional y nacional que busca perjudicarlo y sacarlo de la política.

“Hay agencias extranjeras que conspiran y sé que seré objetivo de eso”, dijo Glas ya enérgico y con cierto vigor luego de haber dicho que si algún ex ministro, refiriéndose a  Alecksey Mosquera, había recibido algún coima o propina de Odebrecht se lo castigará con todo el peso de la ley. Claro, en esta línea, también dijo otra cosa que Correa ha mencionado muchas veces: ojo que Odebrecht es una empresa corrupta y no podemos darle crédito a lo que digan sus funcionarios.  Pero en este punto Glas hizo algo adicional a solo anticiparse a un supuesto escándalo: se retrató a si mismo como una suerte de héroe que fue capaz de sacar, casi a patadas, a Marcelo Odebrecht, la estrella del escándalo, de su oficina. “Lo boté de mi oficina casi a empujones. !Se me larga de mi oficina le dije¡”, exclamó todo heroico Glas.

El Vicepresidente necesitaba una tribuna y un espacio para sacarse de encima todo lo que se ha dicho de él en los últimos meses y sobre lo cual ninguno de sus compañeros, con la excepción de Rafael Correa, ha salido a defenderlo con fuerza y convencimiento. “Como dicen que todo es culpa mía. Atropellan un perro en la esquina, es culpa de Glas. Llueve mucho en Quito, es culpa de Glas. Hay inundaciones, es culpa de Glas. A un policía lo encuentran con dinero escondido en el piso, que ha sido de mi seguridad, así lo haya sido, qué tengo que ver. A mí me han virado como bolsillo de payaso y estoy contento de que sigan revisando e investigando porque no tengo nada que esconder”, dijo.

Glas, en este esfuerzo por espantar cualquier duda sobre su honorabilidad, mencionó incluso un tema que siempre ha sido muy complicado para él y al que en muy raras ocasiones se ha referido: el de su papá condenado a 20 años de prisión por violar y dejar embarazada a una menor de edad. Ese fue un tema muy duro para mi familia, dijo pero jamás hice nada para beneficiarlo agregó.  Ese fue, quizá, el gesto emocional y dramático con el que quiso dar un giro más personal a su defensa.

Durante el enlace Glas casi no mencionó a Lenín Moreno y cuando lo hizo fue brevemente. En algún momento hizo una referencia a su plan de viviendas y en otro dijo que Moreno será quien decida si habrá o no más enlaces sabatinas. Sin embargo, hubo un pasaje de su intervención en el que aseguró algo muy llamativo: nunca traicionaré a Lenín Moreno como se anda diciendo por ahí, acotó Glas dándole visibilidad a un comentario que corre a soto voce en ciertos círculos políticos. A lo largo de toda su presentación habló más de Rafael Correa que de Lenín Moreno. ¿Está más cómodo con Correa que con Moreno? Parecería que sí.

El enlace llegó a parecer parte de la campaña electoral. Como si ésta aún no hubiera acabado. En esa línea atacó a Guillermo Lasso y le retó a un debate. Sobre cualquier tema, dijo. ”Lo emplazo públicamente a un debate no solamente de estos temas (la lucha contra la corrupción), usted tendrá que exponer la compra de CDR (certificados de depósitos reprogramables), sus empresas en paraísos fiscales, tendrá que decir si evadió y eludió impuestos”, exclamó Glas mientras los asistentes gritaban “enlaces, enlaces, enlaces”, evidentemente promovidos por el equipo productor del show.

En resumen, el enlace 521, quizá el penúltimo, fue lo más parecido a una prueba de vida de Jorge Glas.  Está vivo y queremos que se note, parecía ser el mensaje.

El cuerpo de los viejos es carne de cañón

en Columnistas/Las Ideas por

En noviembre del año pasado, el poeta Ernesto Cardenal (Nicaragua, 1925) y una pequeña comitiva, llegaron a Austin para hacer la entrega oficial de su archivo personal que la Biblioteca Benson de la universidad, compró meses atrás. La entrega se hizo en un evento en el que el poeta leyó su obra reciente. Para las generaciones más jóvenes, vale decir que más que uno de los mayores poetas de la lengua castellana, hombre comprometido con Nicaragua, fundador de Solantiname, sacerdote castigado por el Papa Juan Pablo II por haber ocupado el cargo de Ministro de Cultura en el gobierno sandinista – entonces presidido por Daniel Ortega – Cardenal es un símbolo viviente de los más altos valores humanos. Por esos valores, no se ha detenido al momento de criticar al corrupto gobierno de Ortega en los últimos años.

En un país dividido como una naranja que sangra en dos mitades, el pasado febrero Ernesto Cardenal fue acusado de daños y perjuicios contra una empleada de Solantiname que reclamaba un pago no efectuado. La pena fue una multa de 549.000 euros. Su acusador: el abogado que defendió a Daniel Ortega en el juicio en el que su hijastra, Zoilamérica Narávez lo acusó de violación. Juicio del que salió absuelto pese al incesto, y que obligó a Narváez a vivir en el exilio

Para quienes vivimos en Austin fue un sacudón ver a Cardenal recorrer los pasillos de la universidad en silla de ruedas, pasar a sostenerse con dificultad en su bastón y acomodarse en el podio desde el que empezaría su lectura. Lo fue también reconocer en los poemas leídos en una voz curtida por los años, la irredimible búsqueda de belleza unida a esa terca afirmación de ideales que desde jóvenes nos han hecho admirarlo tanto. ¿Qué necesidad, tenía el gobierno de Ortega de llevar a un hombre como él a un juicio por calumnias mal fundadas?

Retaliación.
Irse contra esos ancianos de la tribu, los que llevan la historia de sus luchas por la justicia en la fragilidad de su cuerpo, los que representan en vida (no en monumentos de piedra) los valores que nos hacen pensar que siempre podremos buscar una sociedad más igualitaria y justa, humillarlos en nombre de la ley desde la arrogancia, el miedo, la pusilanimidad, la mentira y el gran resentimiento, es la manera más efectiva de romper la moral de la tribu.

El gobierno acudió a violentar la sabiduría y la presencia de los Viejos más sobresalientes de nuestra historia inmediata como estrategia para quebrar a quienes reclamaban transparencia desde el único lugar desde el que se puede, la calle. Los VIEJOS (y escribo esta palabra con mayúscula por las personas a las que me refiero) fueron humillados y sirvieron de carne de cañón para un ataque desleal. Ni la lluvia, ni el silencio de algunas autoridades, ni los días feriados, ni el grotesco allanamiento a una empresa, ni la mirada esquiva de los líderes de Guayaquil, ni el triste espectáculo del reconteo de votos en un lugar construido para el entretenimiento, lograron disminuir la llama de la indignación, ni la legitimidad del reclamo. Pero ver a esos VIEJOS humillados ante ese desacralizado espectáculo de la justicia, eso sí paralizó a todos. No solo porque de pronto era ya otro el (innoble) asunto del que se tenía que hablar, (estrategia repetida del gobierno) sino que, además, ese acto de violencia en el que lo simbólico era más agresivo que la represión de un uniformado, buscó desmoronar a la tribu, a esa otra media naranja.

Nada pasó con Cardenal, el caso se diluyó en las semanas que siguieron. Pero el daño estaba hecho y el mensaje claro, la venganza nunca se satisface. En Nicaragua no apareció ninguna figura del gobierno pidiendo el indulto y buscando reparar lo irreparable. A quien hizo ese papel en Ecuador no se puede dar el crédito de la vergüenza, porque no la tiene. Menos aún, los que llevaron a cabo la pantomima de un juicio y declararon una sentencia atentando contra la integridad moral de los Ancianos que lucharon con dignidad las luchas de antes y que siguen poniendo el cuerpo para buscar la verdad de ahora.

Gabriela Polit es profesora del Departamento de Español y Portugués de la Universidad de Texas en Austin.

La mentira de Correa sobre Mosquera no duró ni 48 horas

en La Info por

No pasaron ni 48 horas para que la versión que Rafael Correa hizo sobre la forma en que su ex ministro de Energía, Alexksey Mosquera, recibió un millón de dólares de Odebrecht quedara expuesta públicamente como mentira. Según Correa, Mosquera recibió ese dinero legítimamente porque ya no era funcionario y no fue bajo ningún caso a cambio de servicios prestados para la firma del contrato para la construcción de la hidroeléctrica Toachi-Pilatón.

Sin embargo, documentos de la Fiscalía a los que tuvo acceso El Comercio el martes 25 de abril, es decir el día cuando Correa hizo su declaración, indican que el pago fue precisamente para “agilitar trámites relacionados con la hidroeléctrica Toachi-Pilatón”.

Los documentos de la Fiscalía se basan en la declaración hecha desde España por Rodrigo Tacla, ex abogado de Odebrecht en el Ecuador, quien narró en 19 páginas cómo y para qué se hizo el pago a favor de Mosquera y Marcelo Endara, un socio de Mosquera quien también se halla detenido. Tacla fue quien afirma, en su delación, que el pago fue por las gestiones para conseguir el contrato para Toachi-Pilatón.

“Alexksey (Mosquera) recibe ese pago en el 2011. Ya no tenía nada que ver con el Toachi-Pilatón y no era funcionario público. ¿Dónde está el problema? Que no declaró ese millón de dólares. Hay defraudación tributaria y posible lavado de activos. Lastimosamente la noticia ha salido patas arriba y (dicen) que coimas, sobornos (fueron) para el contrato Toachi-Pilatón”, dijo Correa el martes 25 de abril en Guayaquil durante su conversatorio con medios de comunicación. Ahí incluso sostuvo que ese pago era parte de un acuerdo entre privados que no tiene nada que ver con el Gobierno y que la prueba de la inocencia de Mosquera es que, para la fecha en que recibió el dinero, Odebrecht había sido expulsada del Ecuador.

Pero las mentiras tienen patas cortas y no han pasado siquiera dos días para que la versión de Correa haya quedado completamente pulverizada.

Los documentos a los que tuvo acceso el periodista Javier Ortega de El Comercio revelan que el depósito fue cuidadosamente arreglado por Odebrecht.  Mosquera lo coordinó todo con un representante de Banca Privada de Andorra, BPA, y activó desde Uruguay una cuenta para recibir el depósito. En los arreglos también participó, desde España, Luiz Eduardo Rocha, alto ejecutivo de Odebrecht quien se halla preso desde marzo del 2016 por estar involucrado en el caso Lava Jato, que enlodó a políticos del Brasil y funcionarios de la petrolera brasileña. Rocha es uno de los 77 directivos que entregaron información a cambio de penas menores en este caso.

El pago a favor de Mosquera se hizo desde una empresa panameña llamada Klienfield, de propiedad de Odebrecht, hacia la cuenta Tokyo Traders, una empresa creada por el banco de Andorra y que figura a nombre de Marcelo Endara, el socio de Mosquera. De ese cuenta se transfirieron 920 mil dólares hacia Percy Trading que, aparentemente, dicen los documentos, pertenecen a Mosquera.  Ese dinero fue utilizado en maquinaria comprada en EEUU y China y luego vendida en Ecuador a una empresa en Quito en la que Mosquera aparece como su gerente general desde el 2012.

La información de la Fiscalía demuestra algo que resultaba bastante obvio tras las declaraciones de Correa: que es perfectamente posible que Mosquera haya recibido un pago por servicios prestados luego de firmado el contrato y cuando ya no ocupaba el cargo de Ministro. 

Correa, durante el conversatorio en Guayaquil, llamó la atención de una periodista de Ecuador TV que le preguntó su opinión sobre la coima a favor de Mosquera.   “Con todo cariño”, le dijo a la reportera en tono dulce pero aleccionador, “ustedes son un medio serio, hay que usar con precisión los términos. Se ha hablado de coima: no hay coima, no hay soborno porque no es funcionario público. Alexksey Mosquera fue ministro desde julio del 20o7 hasta julio del 2009”.  En el alegato que Correa hizo a favor de Mosquera, dijo que  “el contrato de Toachi-Pilatón salió en diciembre del 2007” y que “Odebrecht lo ganó en justa lid”. Además, aseguró que todo el proceso contractual había sido arreglado por la administración anterior del Consejo Provincial de Pichincha. 

¿Es posible que Correa no haya conocido de esta delación del ex abogado de Odebrecht hecha en España? Resulta muy difícil creer, aunque no es imposible, que Correa no haya tenido noticia de esta delación tomando en cuenta que fue hecha el 17 de febrero del 2017, es decir hace más de dos meses. Si Correa sabía de esta información, entonces ¿cómo es que sale a hacer una defensa tan burda y pueril de Alexksey Mosquera?  Hay una posibilidad: que haya sido para evitar que Mosquera entregue más información que pueda involucrar a su gobierno.

Resulta, además, muy llamativo que a Mosquera y a su socio Endara se los haya detenido únicamente luego de que la noticia apareció en los medios brasileños y replicada en Ecuador especialmente en medios digitales y redes sociales. ¿Si  ya existía desde febrero esa delación de Tacla por qué no se los detuvo para investigaciones mucho antes? Ha pasado más de dos meses desde que el ex abogado hizo su delación que se halla en un documento de 19 páginas que tiene la Fiscalía, según la información de El Comercio. ¿Qué pasaba si la noticia no salía en los medios brasileños? Difícil saberlo en un país como el Ecuador donde no hay certezas ni de la independencia de la Fiscalía ni de la administración de justicia.

Por ahora, lo que queda en claro es que para defender a Mosquera el Presidente fue capaz de articular una explicación que tarde o temprano iba a ser desbaratada por las evidencias.  Decir que lo único malo en lo hecho por Mosquera era no haber declarado impuestos resultaba, sin duda, un insulto a la razón y a la ética.

En la fotografía de la Presidencia de la República aparecen Rafael Correa y Alexsey Mosquera durante la colocación de la primera piedra del proyecto Coca Codo Sinclair en abril del 2008. También aparece Jorge Glas, aún con pelo, y un embajador argentino. 

Si a Correa lo sorprenden robando podría decir que estaba cuidando

en La Info por

Es perfectamente posible imaginar a Rafael Correa detenido por la policía saliendo por la ventana de una casa que no es la suya, con un lote de joyas en sus manos, diciendo a sus captores que no estaba robando sino que entró para regar las plantas del vecino y, como vio que había unos objetos brillantes tirados en una caja fuerte, pensó que lo mejor era sacarlos a la calle para preguntar a los transeúntes si les pertenecía o no. Y claro, también hay como imaginarlo diciendo que eso no es delito.

Si resulta perfectamente posible imaginar a Rafael Correa diciendo que sacaba las joyas para buscar a sus dueños es porque ha demostrado que es capaz de darle la vuelta al significado de las palabras para que éstas se adapten a lo que le conviene. Lo hizo en el conversatorio que sostiene los martes en Guayaquil con los medios de comunicación cuando habló sobre la detención de su ex ministro de Energía Alexksey Mosquera para investigarlo por haber recibido un millón de dólares por parte de Odebrecht.

Correa aseguró que lo único irregular que puede haber habido en la recepción de Mosquera de un millón de dólares es evasión de impuestos. Sí, en el argumento de Correa en esta transacción, a la que calificó como acuerdo entre privados, apenas hay defraudación tributaria y quizá lavado de activos por la simple razón de que ese dinero lo recibió luego de haber sido Ministro y mucho después de que se firmó el contrato con Odebrecht para el Toachi-Pilatón. En otras palabras no hay nada malo en que lo hayan entrega esa suma de dinero porque lo que  recibió fue cuando ya no era ministro.

¿No es posible, según el raciocinio de alguien que se supone tiene el coeficiente de inteligencia necesario para ser Presidente, que el pago pudo haber recibido Mosquera luego de cumplido algún supuesto servicio a favor de Odebrecht? Hay declaraciones cínicas, otras que son muy cínicas y esta hecha por Correa en Guayaquil.

Pero que Correa pretenda hacer creer a la opinión pública que no se reciben pagos luego de haber hecho un favor o un servicio, sino únicamente antes, no es lo más escandaloso de las declaraciones del conversatorio. ¿Cómo es posible que al Presidente ni siquiera le parezca extraño o que al menos se sorprenda de que alguien que fue su funcionario haya recibido un millón de dólares de una empresa que contrató con el Estado? ¿No le parece nadita extraño que el pago que recibió su ex Ministro haya sido precisamente de la empresa que está hasta el pescuezo en un escándalo de corrupción de escala mundial? ¿No le dice nada la palabra Odebrecht? ¿No se le suena?

“Hay que usar con precisión los términos” le dijo a la periodista del canal del Gobierno que le preguntó, con mucho cuidado y tino, sobre el tema. “Se ha hablado de coima, no hay coima, no hay soborno porque no es funcionario público. Alexksey Mosquera fue ministro desde julio del 20o7 hasta julio del 2009. El ha recibido ese pago de Odebrecht en febrero del 2011. En principio tendría todo el derecho para hacerlo, como consultar privado, etc. El problema es que no lo declaró . Hay defraudación tributaria y probable lavado de activos”, dijo sin despenairse y alternando lo que decía con esa risita nerviosa que lo acompaña a sus declaraciones públicas.

Con argumentos así, entonces, es perfectamente posible y legítimamente verosímil imaginarse a Correa con las manos llenas de joyas asegurando, con tranquilidad pasmosa, que las sacó de la casa del vecino para verificar quién es el dueño.

Correa ya había abordado meses antes el tema de Odebrecht de tal forma que si aparecen denuncias en su contra o de sus funcionarios éstas deberían perder fuerza y legitimidad. Entre esas cosas había dicho, por ejemplo, que el escándalo Odebrecht es un complot de la banca y de la derecha internacional para desestabilizar gobiernos progresistas y que, si aparecen las denuncias. no hay que olvidar que son hechas por un empresario corrupto. O que tras el tema hay un plan concebido para afectar exclusivamente a su gobierno pues, según él, el escándalo Odebrecht sospechosamente se circunscribe a su período presidencial y no alcanza a la partidocracia, esa sí corrupta y corruptora.

Pero Correa nunca había dicho, hasta ahora, cosas de la envergadura como las que afirmó sobre Mosquera en este conversatorio. Asegurar que no se puede hablar de coima ni de soborno porque Mosquera ya no era Ministro cuando recibió la transacción, es como tratar de inventarse un nuevo concepto de honradez y de ética de un minuto al otro.

Resulta insólito y escandaloso que para Correa un ex ministro suyo no sea responsable de lo que hizo durante su administración y que por el hecho de que ya no estaba en el cargo no debe responder por un depósito de un millón de dólares que le hizo una empresa que firmó contratos con él. Sí él mismo había dicho al inicio del conversatorio que Odebrecht es una empresa corrupta y corruptura (lo mismo siempre dijo de la Chevron) ¿cómo es que no le llama la atención que un ex ministro suyo haya recibido tanto dinero precisamente de ella? Pero no solo es insólito que no le llame la atención todo eso o que no pida explicaciones siquiera a los involucrados, no. Lo más insólito es que haya dicho que la transacción entre Mosquera y Odebrecht es tan solo un “acuerdo entre privados”, cuyo único defecto es que no haya producido pago de impuestos. Parecería que dentro de poco, Correa podría decir que la corrupción es buena si cuando se cometen actos de corrupción se pagan impuestos.

“Esto habla muy bien del gobierno. Resulta que es un depósito cuando Alexksey Mosquera ya no era ministro, dos años después de entregado el contrato Toachi-Pilatón y que demuestra que el gobierno ha actuado siempre en función del bien común (…) No es coima, no es soborno porque Alexksei Mosquera ya no era funcionario público. Es un acuerdo entre privados y el principal problema, la acusación es por eso, es que puede haber defraudación tributaria porque no se declaró ese millón de dólares”, sostuvo. Y más adelante soltó algo aún más grosso: “si yo como Alexksey Mosquera trabajo como consultor eléctrico, cobro un millón de dólares, facturo y deposito donde me de la gana en el mundo no pasaba absolutamente nada. El problema es que no lo haya declarado”.

Correa, esta vez, no solo vuelve a curarse en salud cuando dice que estas denuncias no deben tener credibilidad porque las hace un corrupto como Marcelo Odebrecht, sino que también inventa un nuevo concepto sobre honradez y responsabilidad pública. Si a él la Chevron o la propia Odebrecht le paga un millón o más de dólares cuando ya esté viviendo en Bruselas no habrá nada de malo ni que merezca ser investigado si es que, al menos, ha pagado impuestos. Todo es cosa de esperar a salir del cargo y pagar impuestos.

Otra cosa que llama la atención luego de la declaración de Correa es que ésta haya coincidido plenamente con el contenido de un tuit escrito en la cuenta de la Fiscalía el 23 de abril. En ese mensaje, la Fiscalía en franco e impúdico tono de descargo a favor del Gobierno y de Mosquera también decía que, ojo, Mosquera había recibido el pago luego de ser funcionario. Como si eso fuera relevante para una Fiscalía. Resulta extraño, sino al menos curioso, que la posición de Correa durante el conversatorio haya sido tan alineada con aquella de la Fiscalía. Basta ver los comentarios y respuestas que mereció este tuit de la Fiscalía para entender lo que esa afirmación supone.

Alexksey Mosquera puede estar tranquilo. Si fue sorprendido recibiendo un millón de dólares de Odebrecht podría llegar a decir, tranquilamente, que le prestó su cuenta bancaria a los brasileños porque éstos habían olvidado el número de la suya. Y si es así no hay que sorprenderse que Correa jure por lo más santo que eso es verdad.

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