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El mensaje cifrado de Jorge Glas

en Columnistas/Las Ideas por

Febrero de 2016. Inicio de las pruebas de carga y descarga del poliducto Pascuales – Cuenca. Jorge Glas, después de destacar la “gran planificación” de los proyectos del sector petrolero (entre los que no tiene vergüenza en incluir a la ya entonces fallida Refinería del Pacífico), dice: “aquí nada es producto del azar”. A la luz de todo lo que se está destapando sobre los sectores que él tenía a su cargo, esas palabras ahora suenan descaradamente ambiguas, casi socarronas.

En ese mismo evento –en el que el ex gerente de Petroecuador Alex Bravo, ahora preso por corrupción, también sacaba pecho de lo grandioso del poliducto– el entonces ministro de Sectores Estratégicos, Rafael Poveda (quien en una investigación de Fernando Villavicencio tampoco queda bien librado), dijo que la inversión para construir esa obra rondaba los $570 millones. Menos de un año antes, en abril de 2015, Rafael Correa aseguraba que el costo del poliducto Pascuales – Cuenca era de $530 millones. Esta semana, en su lapidario e indignante informe sobre la situación del sector de hidrocarburos, el actual ministro de la rama, Carlos Pérez, mostró una diapositiva según la cual el costo inicial del poliducto era de $440 millones y terminó costando $623 millones. Pasando a limpio: el costo del proyecto pasó de $440 millones (según Pérez) a $530 millones (según Correa), después a $570 millones (según Poveda) y terminó en $623 millones (nuevamente según Pérez): un aumento acumulado de 42%. En otra diapositiva del informe del actual ministro se ve que algo similar pasó con el proyecto de almacenamiento de gas Monteverde-Chorrillo: su costo inicial era de $424 millones y terminó costando $607 millones (43% de incremento). Pequeñeces para un Gobierno que permitió que el costo de repotenciación de la Refinería de Esmeraldas pasara de algo menos de $200 millones a más de $2.000 millones.

El tema, más allá de los enormes incrementos en los costos de esos proyectos frente a lo originalmente presupuestado (¿a Correa esto le parecía normal y tolerable? ¿nunca sospechó que ahí podía ocultarse la corrupción?), es que actualmente todos ellos tienen problemas. Los de la Refinería de Esmeraldas ya fueron detallados por Pérez en una entrevista publicada en El Telégrafo (todos quienes en los últimos años se “informaban”, por así decirlo, a través de ese diario deben estar atónitos desde que empezó a publicar información y ya no sólo propaganda: ¿no era el Gobierno de Correa lo mejor que le había pasado al Ecuador?, ¿no era un ejemplo de pulcritud y eficiencia?). Los defectos del poliducto y la planta de almacenamiento de gas fueron resumidos en su presentación: fallas de construcción, deterioro prematuro de los equipos, falta de instalaciones adecuadas.

El informe de Pérez coincidió con la publicación en Expreso de una investigación en la que el escándalo de Odebrecht se cruza con indicios de una corrupción aún más escandalosa en el sector petrolero. En las conversaciones grabadas por un delator de la empresa brasileña se habla de “las comisiones de exportaciones, de compra, de venta (de petróleo)” a las que uno de los involucrados –que también dice que “los que comercializaron el crudo eran la gente de Jorge”–  define como un “negoción”. ¡Comisiones por barril de petróleo! Cada vez se asienta más la sospecha de que las coimas de unos cuantos millones de dólares que pagó Odebrecht serían apenas unas monedas dentro del monto total de la corrupción de los últimos años. Cabe recordar, de hecho, que, según otra conversación transcrita, esta vez entre el delator de Odebrecht y el ex contralor Carlos Pólit, “los chinos (que, dicho sea de paso, ejecutaron muchas más obras que Odebrecht) ya pagaron”.

Y si los chinos presuntamente pagaron coimas y Odebrecht también, ¿por qué no habrían hecho lo mismo las demás empresas, incluyendo las nacionales, que contrataron con el Estado en los últimos años? ¿Por qué para ellas las exigencias iban a ser distintas? ¿No declaró hace poco Tomislav Topic, de Telconet, que esa empresa pagó una “cortesía” de casi $6 millones a Ricardo Rivera, tío de Glas?

Son tantas las noticias sobre posibles actos de corrupción que se han destapado en los últimos días (incluso Correa, muy suelto de huesos, mencionó en Twitter un caso de presunto lavado de activos sobre el que antes de su ruptura con Moreno no había dicho una palabra) que ya no es sólo repulsivo y deprimente, sino abrumador. Determinar cuánto dinero público se desvió hacia las cuentas de los corruptos va a ser una tarea titánica. En ese contexto, cómo no recordar las exaltadas palabras del ex presidente Gustavo Noboa, quien poco antes de la primera vuelta electoral, en una entrevista en Ecuavisa, advertía refiriéndose al gobierno de Alianza País: “No les conviene irse, porque si se van, ¡se van a la cárcel!”. Y añadía que lo que buscaban era “tapar todo lo que en este momento se sabe y se va a seguir sabiendo: que es la corrupción más grande que ha habido en la historia de la República del Ecuador”.

Y todo parece indicar que realmente fue grande, descomunal (“sinvergüenzas que se han llevado la Patria”, llegó a decir Lenín Moreno, aparentemente refiriéndose a antiguos compañeros de régimen, al recorrer la Refinería de Esmeraldas). Y que en ella habrían participado no sólo altos funcionarios del Gobierno anterior (¿y del actual?) sino también, según los audios del caso Odebrecht y las declaraciones de Pareja Yannuzzelli, las más altas autoridades de control. Si fue así (como todo parece indicar), no se trató de casos aislados de corrupción sino de un mecanismo complejo en el que, parafraseando a Glas, nada fue dejado al azar.

¿Por qué Capaya es un cangrejo en la bragueta de Correa?

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Una torpeza de Correa, cometida por su incontinencia verbal en redes sociales a principios de año, ilustra muy bien las razones por las que él y otros personajes muy cercanos deben estar al borde de un colapso nervioso con la noticia de la llegada al Ecuador de Carlos Pareja Yannuzzelli, Capaya.

La metida de pata de Correa ocurrió en febrero y no fue registrado por ninguno de los medios tradicionales.  Sin embargo, ofrece pistas de mucho valor para entender lo que la entrega de Pareja a la justicia significa para algunos y, en especial, para el propio Correa.

Ocurre que el miércoles 8 de febrero el entonces presidente, por enfrascarse en una disputa a través de redes sociales con Carlos Pareja Yannuzzelli, que ya había fugado a Miami, colocó en su cuenta de Twitter tres correos electrónicos que lo autoinculpaban gravemente de haber ayudado a Pareja a que no se sea afectado políticamente por el escándalo de la refinería de Esmeraldas.  Fue tan evidente la torpeza y el error de Correa que éste retiró su tuit de su cuenta pero, al percatarse de que los avispados usuarios empezaron a darse cuenta de lo hecho, lo volvió a colocar en poco tiempo.

En los correos electrónicos que Correa colocó en su cuenta, se observa que el ahora ex presidente interpuso sus buenos oficios para que Pareja salga bien librado de la Asamblea, donde un grupo de legisladores del propio gobierno, motivados por Christian Viteri, querían interpelarlo por su participación en el escándalo de la refinería de Esmeraldas donde se habían firmado contratos con inmensos sobreprecios.  “La Asamblea no te puede meter preso, y no veo por qué.  En eso tienes todo mi respaldo”, aparece diciendo Correa en uno de sus mails. “Gracias por tu respaldo”, le contestó Pareja.

El contenido de ese intercambio perfectamente podría motivar a la Fiscalía (a cualquier Fiscalía decente en el mundo) a que llame al ex presidente a que rinda testimonio sobre las razones por las que estaba ofreciendo ayuda a uno de los principales acusados de actos de corrupción durante el gobierno anterior.  Incluso el hecho de que haya utilizado su correo electrónico podría motivar a que la Fiscalía ordene un peritaje de todos los mensajes que sostuvo durante, incluso, toda su administración.  ¿El Presidente de la República comprometiéndose a ayudar a un acusado de corrupción? El tema es lo suficientemente gordo como para que Correa sienta escalofríos en su departamento en Bélgica.

En el tuit de marras se incluían otros dos correos electrónicos donde aparecen dos temas que también podrían tener implicaciones ahora que Pareja está en manos de la justicia y con evidentes deseos de confesar todo lo que sabe. Uno de esos temas es la urgencia que Correa tenía por entregar el campo petrolero Sacha para cubrir el hueco fiscal y una extraña afirmación de Pareja en la que dice haber dejado ciertos “respaldos de la casa a JG”, iniciales que perfectamente podrían ser del Vicepresidente Jorge Glas. Ahora que Pareja está dispuesto a confesar, la interrogante sobre las iniciales perfectamente podría resolverse con un testimonio suyo. ¿Qué sabía Correa sobre esos respaldos de la casa de JG?  Pareja ahora es la persona indicada para resolver el misterio y esa solo posibilidad debe tener aterrado no solo a Correa sino al propio Glas.

Pero el material que Correa puso en su cuenta traía otros elementos que lo comprometen. En uno de los correos Pareja le decía: “Te suplico que me ayudes, mi familia ya no da más. Me van a llamar otra vez a la Asamblea. Todos dicen que yo no tengo tu respaldo. Hoy le mando todos los respaldos de la casa a JG. El asambleísta Cristian (sic) Viteri es quien maneja todos estos hilos. Si es así, es cuestión de días para que me metan preso. Ayúdame por favor, te lo pido”, le suplicaba Pareja.

El contenido de estos mensajes no solo constituyen una amenaza para Correa porque evidentemente se estaba auto inculpando.  Lo es también para Jorge Glas que podría (o más bien debería) ser interrogado  por la Fiscalía sobre estos correos, al igual que Pareja.

Otro de los afectados por la monumental metedura de pata de Correa es sin duda el actual fiscal Carlos Baca Mancheno. Según testimonio del entonces asambleísta Christian Viteri ,que a la sazón aún estaba en las filas del gobiernista Alianza País, fue Carlos Baca Mancheno, entonces asesor de Correa, quien fue hasta la Asamblea para decirles que era deseo de la Presidencia de que los asambleístas de gobierno se enfoquen más “en los privados que en los públicos”, refiriéndose a los acusados de corrupción. Lo cierto es que poco tiempo luego de esto, Viteri fue expulsado de Alianza País por pedido de Correa y Pareja no tuvo problemas en la asamblea.  “Ojalá lo expulsen rápido por desleal y traidor”,  dijo Correa desde Salinas donde se hallaba reunido con su gabinete los primeros días de enero del 2017.  Aunque Baca Mancheno ha negado haber sido el mensajero de Correa para salvar a Pareja Yannuzzelli, lo lógico sería que la Fiscalía haga la indagación del tema con Baca Mancheno, Viteri, Pareja e incluso con el propio Correa. Sin embargo, el problema en este punto es que Baca Mancheno es el actual Fiscal. ¿Estará dispuesto Baca a ser un alguacil alguacilado? Ocurra lo que ocurra, lo cierto es que a este absurdo se ha llegado por la aberrante decisión del correísmo de haber elegido como Fiscal a una figura tan cercana al ahora ex presidente Rafael Correa.

Carlos Pareja Yannuzzelli aún no ha firmado un acuerdo de cooperación con la Fiscalía pero aquello deberá ocurrir tarde o temprano.  Por todo esto, Pareja es un presencia tan incómoda para Correa como un cangrejo en la bragueta.

¿Por qué Correa anunció hace 6 meses lo que iba a salir en el caso Odebrecht?

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Hace exactamente seis meses Rafael Correa hizo un extraño vaticinio que, a la luz de los más recientes acontecimientos, se convierte en una verdadera joya testimonial en la historia del escándalo Odebrecht. Ocurrió a inicios de de febrero del 2017, durante uno de sus shows mediáticos de los sábados.

Ese día, Correa anunció que en las próximas semanas iba a aparecer una “bomba” que, según él, consistía en que su nombre iba a salir, en la llamada lista Odebrecht. El vaticinio la hizo mientras defendía con vehemencia a su vicepresidente Jorge Glas, que para entonces era candidato a la relección y sobre quien ya circulaban versiones que hablaban sobre su presunta participación en los actos de corrupción que en esos días se mencionaban públicamente y que tenían que ver con Odebrecht y las denuncias sobre estrafalarios contratos en los trabajos de repotenciación de la refinería de Esmeraldas.

Correa, era evidente, ese día estaba tratando de curarse en salud. Es decir, trataba de anticiparse a una noticia que él pensaba que lo afectaría y así tratar de disminuir su posible efecto negativo. Cuando se mira el segmento del video de aquella sabatina se hace inevitable pensar que el entonces Presidente ya tenía conocimiento sobre la existencia de videos o grabaciones que se han hecho públicos en los últimos días y que han salpicado al vicepresidente Glas.  Es más, se podría pensar que Correa incluso conocía o al menos tenía noticia de un video, grabación o delación en la que él aparece. “La próxima semana yo sospecho va lo de Odebrecht y van a decir que yo he recibido plata, dinero de Odebrecht . Que digan lo que les de la gana”, aparece Correa diciendo en el video.

Si bien en aquel entonces no apareció nada que lo involucrara a él personalmente con el caso Odebrecht, su afirmación es lo suficientemente firme y contundente como para pensar, sobre todo tras las delaciones de José Conceicao Filho, que algo le empujó a hacer tal afirmación.

Como en aquel entonces estaba en pleno desarrollo la campaña electoral, Correa sostuvo en aquella sabatina que la revelación que estaba haciendo se debía a la necesidad de que la sociedad estuviera preparada para un escándalo. Si bien es cierto que esos días el tema que dominaba la conversación eran las denuncias que Carlos Pareja Yannuzzelli hacía desde Miami a través de redes sociales, asimismo es cierto que esos mismos días también se hablaba mucho de la lista Odebrecht. “El problema es ese: si no estamos preparados nos sorprenden y hasta que expliquemos todo pasa el 19 de febrero”, dice Correa en el video refiriéndose a las elecciones de la primera vuelta. Y remata: “Entonces a no creer nada”.

¿Cómo le llegó la información a Correa que lo iban a embarrar en el caso Odebrecht? La única explicación está en Galo Chiriboga, en aquel entonces Fiscal que ya había estado en Brasil y recabado información.  El video confirma lo que muchos ya comentan: que el Fiscal de aquella época tenía la información y que la mantenía oculta hasta que pasen las elecciones, lo que finalmente ocurrió.  Eso explica también el viaje que hizo Alexis Mera, asesor jurídico de Correa, hasta Brasil donde contrató un equipo de abogados. ¿Si no para qué?  Lo único que Correa y Chiriboga no podían controlar en ese entonces es el flanco internacional; es decir, que la información se filtre desde Brasil a través de la prensa (como ha ocurrido en estos días) o por otro medio.  El video, en todo caso, es una excelente evidencia de que en el alto gobierno, donde estaba Chiriboga, existía una inmensa angustia por llegar a las elecciones antes de que se filtre la información de Odebrecht.

Mera contrató abogados en Brasil y se quedó calladito

Sin embargo, lo más sorprendente de este testimonio es lo que Correa dice sobre Jorge Glas. Primero asegura que se trata de una persona de honestidad acrisolada y que es incapaz de llevarse un solo dólar ilegalmente pero luego, en una suerte de propuesta a la sociedad, dice que si esas “bombas” llegan a aparecer esas semanas no se las procese sino hasta luego de las elecciones. Y en ese contexto dice que, si alguno de los entonces candidatos sale salpicado en algún escándalo, lo más sencillo es que renuncie cuando ya esté ejerciendo el cargo. “Cualquier cosa la discutimos después del 19 de febrero y la condición: si alguno de nuestros candidatos está involucrado en algo chueco renuncia”, exclamó para luego rematar con un “¿qué les parece?”.

Correa, sin embargo, seis meses más tarde, parece haber olvidado su propuesta y, por el contrario, desde Bruselas ha ratificado su absoluta confianza en Glas y no ha hecho ningún gesto que permita pensar que está de acuerdo en que el Vicepresidente renuncie. Es más, ahora Correa sostiene que las denuncias son parte de un complot para desplazar a Glas y traicionar a la revolución ciudadana.

La propuesta que Correa hace en el video era evidentemente impresentable y escandalosa. En su razonamiento estaba proponiendo que no se haga ninguna investigación para saber si esas denuncias eran falsas o verdaderas hasta que pase el día de las elecciones. Lo que le interesaba, era evidente, ganar las elecciones a pesar de cualquier indicio de corrupción para luego ver qué pasaba con los funcionarios  ya instalados en sus despachos.  El video es, sin duda, una auténtica joya que deja el desnudo los valores éticos de Correa y su conducta frente al poder. Además, puede ser una excelente pista para sacar conclusiones sobre las razones por las que Correa ha sido incondicional con Glas. ¿Lo que es con Glas es con Correa Sí, no cabe duda.

Rivadeneira y sus falacias estalinistas para salvar a Lula

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Tal como van las cosas, Gabriela Rivadeneira va a terminar convirtiendo a Alianza País, de la que es su Secretaria Ejecutiva, en un pequeño grupo de rabiosos militantes sin otra referencia ideológica que las manidas frases cliché de la la izquierda de la época de la guerra fría.

Para Rivadeneira, la política se reduce al enfrentamiento que existe entre quienes luchan por los pobres y están alineados con el bien, por un lado, y un complot internacional manejado por el imperialismo y las perversas élites del mundo, por el otro. Con esa mentalidad maniquea de Rivadeneira, Alianza País está condenado al ensimismamiento y al aislamiento político.

Dos hechos recientes ponen el evidencia esta conducta de Rivadeneira: el comunicado en el el cual Alianza País expresa su solidaridad con el ex presidente del Brasil, José Inacio Lula da Silva, condenado a nueve años y seis meses de cárcel y sus más recientes críticas al gobierno de Lenín Moreno por haber dado un viraje completo en la política de comunicación que dejó instalado el gobierno de Rafael Correa.

Rivadeneira, como muchos otros igual que ella entre ellos el ex presidente Rafael Correa, cree a pie juntillas que Lula es víctima de un complot internacional que busca desestabilizar a la izquierda latinoamericana y evitar que vuelva al poder.  Según esta gente este complot tiene dos vértices: la politización de la justicia y el acoso mediático orquestado por las élites. Para Rivadeneira esto es un acto de fe. Para ella no existe posibilidad alguna que Lula haya estado involucrado en actos de corrupción y que los jueces y las investigaciones sobre su vinculación con hechos de corrupción sean ciertos. Este acto no es más que un nuevo capítulo de persecución judicial, comunicacional y política que llevan adelante las élites brasileñas y latinoamericanas, con el único propósito de impedir la participación de Lula como candidato en las elecciones presidenciales del próximo año en Brasil y evitar así una nueva victoria del campo popular en nuestro hermano país”, dice el comunicado de Alianza País que fue redactado bajo el auspicio e inspiración de Rivadeneira. Ribadeneira está convencida (o quiere convencerse) de que la gente de izquierda no puede ser corrupta. Seguramente porque en su simplismo estalinista si un revolucionario como Lula o Correa toman algo que no es debida será por una causa mayor o por el bien común. Para ella, la lucha contra la corrupción, tal y como se la lleva adelante en Brasil es tan solo una maniobra del neoliberalismo que quiere regresar. No hay como doblegarse ha dicho en un blog que tiene en el canal chavista Telesur frente a “quienes hacen de la bandera anticorrupción un caballo de Troya que encierra a oscuros personajes ligados a la corrupción orgánica de las décadas de entrega neoliberal”.

La Secretaria Ejecutiva de Alianza País se cierra a cualquier posible evidencia sobre la corrupción de Lula y otros políticos llamados progresistas. De esa manera no deja espacio para la duda razonable que, incluso simpatizantes de izquierda, puedan tener sobre la honestidad del ex presidente de Brasil y otros líderes regionales. Este manifiesto de Alianza País a favor de Lula se produce, además, cuando en el Ecuador existe una importante expectativa social por el desarrollo de las investigaciones sobre supuestos actos de corrupción que tienen relación con el gobierno de Lula. Así, de un solo tajo, Rivadeneira hace que su movimiento se convierta en sospechoso de complicidad con la corrupción. “Desde el Ecuador, repudiamos enérgicamente la persecución político-judicial motivada por intereses espurios y mezquinos y convocamos a todas las fuerzas progresistas del continente a alzar su voz en defensa de uno de los principales líderes que ha tenido la historia latinoamericana y en defensa de la democracia brasileña”, agrega el comunicado.

Pero para quienes aún entienden la política como lo hace Rivadeneira, no puede haber complot internacional contrarrevolucionario sin la complicidad de los medios de comunicación privados. Precisamente por mantener ese simplismo frente a la política es que Rivadeneira ha decidido criticar a Lenín Moreno por el giro que su gobierno ha tomado frente a los medios de comunicación. Para ella, es inconcebible que Moreno no mire a los medios privados como los principales enemigos de la revolución.  “Todos los gobiernos populares y progresistas de América Latina enfrentaron con mayor o menor éxito un panorama similar de extrema concentración y hostilidad mediáticas. No podemos tomarnos con ligereza una batalla fundamental. No es por capricho que la Revolución Ciudadana dio la batalla comunicacional, como correspondía a un proyecto comprometido con la democratización profunda de la sociedad”, ha escrito en su cuenta de Twitter luego de que se conoció que Moreno había invitado a Carondelet a los dueños de los medios privados y había sacado a las vacas sagradas del correísmo de los medios llamados públicos.

En el blog que mantiene en Telesur, Rivadeneira resume su pensamiento sobre lo que está ocurriendo en la región de esta forma: “sería ingenuo no ver en este asedio mediático-judicial constante a las figuras políticas emblemáticas del gran arco popular y progresista latinoamericano la mano de una derecha que, a nivel continental, opera a través de dos brazos primordiales: los aparatos judiciales y el poder mediático concentrado”.

Con una esa cosmovisión aplicada a Alianza País, lo único que hace Rivadeneira es convertir a ese movimiento en el reducto del correísmo más estalinista, trasnochado y dogmático. ¿No se ha dado cuenta de que las encuestas muestran que el liderazgo conciliador y de tolerancia frente a los medios de Lenín Moreno está teniendo éxito?  ¿No es capaz de darse cuenta que la sociedad estaba hastiada del liderazgo agresivo y de acoso a la prensa de Rafael Correa?

El riesgo de que Gabriela Rivadeneira está el mando de Alianza País es que termine aislando a ese movimiento no solo del gobierno sino de una renovación de idearios indispensable en toda organización política moderna. Bajo un liderazgo que sigue atrapado en la misma paranoia de la izquierda setentera, será muy difícil que el Alianza País pueda convertirse en un laboratorio de pensamiento, como debería ser un partido moderno y, lo más probable, es que termine siendo una central partidista al servicio de los intereses del por ahora ausente Rafael Correa.

Gabriela Rivadeneira está empeñada en convencer a la opinión pública de algo que solo pueden creer los sectores más dogmáticos del correísmo: que la lucha contra la corrupción es una maniobra neoliberal para desestabilizar a los gobiernos progresistas. Se trata de una fórmula forzada y falaz que, para lo único que puede servir, es para curarse en salud.

El culebrón sobre Alecksey Mosquera pide ser llevado a Netflix

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El segundo capítulo de la serie sobre los pagos de Odebrecht a Alecksey Mosquera acaba de salir al aire y promete ser más taquillero que el primero.

En el primer capítulo, el entonces presidente Rafael Correa salió a defender a Mosquera, que se halla detenido por haber recibido un millón de dólares de Odebrecht, diciendo que su ex Ministro de Energía no recibió coimas de esa empresa brasileña para contratar la construcción del Toachi-Pilatón. Según Correa, el millón de dólares que recibió Mosquera no es coima sino honorarios porque el depósito lo recibió cuando ya no era Ministro de Estado. “Acuerdo entre privados”, dijo Correa que eso se llama. Si hubo algún delito, aseguró el ex Presidente, fue no haber declarado ese ingreso para pagar impuestos.

En el segundo capítulo, que salió al aire el miércoles 28 de junio, la historia toma un giro no menos fantástico. Ahí aparece el abogado de Mosquera diciendo que, tal como lo había dicho Correa, no hubo coimas sino honorarios, porque el pago fue por una consultoría pero que esa consultoría la hizo cuando su defendido aún era ministro. Por eso, dijo el abogado, que Mosquera no podía ser detenido ya que, cuando supuestamente cometió el ilícito, tenía fuero de Corte Nacional. Es decir, en este nuevo episodio se mantiene la estrafalaria tesis de Correa sobre los honorarios por una consultoría pero con una variante: el trabajo lo hizo Mosquera mientras era Ministro. El abogado, en todo caso, coincide con Correa en otro punto que parece ser central en la historia:  la consultoría no tenía ninguna relación con el Toachi-Pilatón, sino con otro asunto. ¿Cuál? No lo dijo.

En este segundo capítulo, de lo que promete será una larga y vibrante saga, Franklin Arévalo (así se llama el abogado de Mosquera) aparece sosteniendo que no existe conflicto legal en el hecho de que su defendido haya hecho la asesoría mientras era Ministro. Cuando la periodista Marieta Campaña, de diario Expreso, le dice que un Ministro en funciones no puede firmar un contrato particular con una empresa que tiene contratos con el Estado, el abogado de Mosquera le respondió, sin ruborizarse, que no hay conflicto jurídico porque su defendido no hacía la consultoría en horas de trabajo sino cuando estaba en tiempo libre. Como si un ministro únicamente es ministro mientras está en su oficina y en horas de trabajo. Después puede hacer chauchas.

En otras palabras, quienes siguen esta serie deberán imaginar a Alecksey Mosquera trabajando en una asesoría para Odebrecht muy temprano por la mañana, antes del salir al Ministerio, o en las noches luego de que ya ha salido de su despacho. Quizá en pijama y con un vasito de leche en su mesa de trabajo.

Entre el primero y segundo capítulo de esta historia hay una cosa en común: en ambos, los protagonistas defienden a Mosquera. En el primero fue Rafael Correa; en el segundo Arévalo. Ambos coinciden en cosas muy importantes pero sobre todo en que la consultoría hecha a Odebrecht no estaba relacionado con el Toachi-Pilatón. Pero ninguno precisa en qué consistió la supuesta asesoría por la cual recibió un millón de dólares.

La diferencia, entre lo que dicen estos dos defensores de Mosquera, está en que mientras Correa dijo que su ex Ministro hizo la asesoría y recibió el pago cuando ya había dejado el cargo, Arévalo sostiene que aquello ocurrió cuando aún lo era. Uno de los dos miente. O los dos.

Es evidente que existe, a pesar de las diferencias, una línea argumental común entre los dos episodios. En ambos se trata de negar cualquier relación del pago del millón de dólares con el Toachi Pilatón. Quien haya seguido con atención esta historia recordará la pasión y énfasis que puso Correa en el primer capítulo cuando  ordenó a la Fiscalía de entonces, operada por Galo Chiriboga, que cambie una primera versión en la que se decía que la detención de Mosquera estaba relacionada con el tema Odebrecht. También se recordará que la Fiscalía, obedientemente, retiró un boletín de su página web para darle gusto a Correa.

Es evidente, entonces, que en el tema de Mosquera existe una estrategia concertada para tratar de aislar el pago del millón de dólares de Odebrecht con la construcción de la hidroeléctrica. En ese esfuerzo coinciden Correa y el abogado de Mosquera que evidentemente buscan que Mosquera sea acusado de una falta de carácter administrativo, además impresentable éticamente, y no por corrupción. Hacer consultorías a título personal a empresas que son contratistas con el Estado puede ser una falta administrativa mucho menos grave que el delito de recibir dinero a cambio de favores, como parece ser el caso de Mosquera.

La historia de Alecksey Mosquera parece confirmar lo que toda buena serie de televisión comprueba: que no hay crimen perfecto y que la salvación de los acusados depende de las coartadas que inventen. Aquí está claro que la coartada será negar que ese millón de dólares pagados, sin duda por Odebrecht, tengan relación con los trabajos en Toachi-Pilatón. Cualquiera que sea el destino de esta coartada queda claro que la historia reúne ya los méritos que podrían llevarla a la pantallas. Quizá de Netflix; ¿por qué no?

Si Jorge Glas no existiera habría que inventarlo

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La gira promocional de Jorge Glas por la Asamblea fue un acto de pirotecnia política que no aportó en absolutamente nada a lo que, en los papeles, tenía que ser su cometido: esclarecer las responsabilidad que el Vicepresidente tuvo en los actos de corrupción vinculados a la constructora brasileña Odebrecht.

Si alguna funcionalidad tuvo la presencia de Glas en la Asamblea, en cambio, fue para que ahí, frente a unas barras militantes y eufóricas, el personaje de marras lanzara un relato alucinado según el cual los ecuatorianos, en lugar de criticarlo, deberían agradecerle profundamente por haber llegado a sus vidas. Si se hace sumas y restas luego de las cuatro horas que duró la gira promocional, la conclusión es que el Ecuador casi no existiría si no fuera porque él llegó para salvarlo. Sin él, el Ecuador sería un país sumido en el atraso medieval, que sobrevive en las tinieblas más profundas y vive en medio de una ignorancia cavernaria.

La visita de Glas, disfrazada bajo el eufemismo parlamentario de Comisión General, tuvo dos partes. Una, muy extensa, cansina y terriblemente cínica, en la que el Vicepresidente habló sobre su responsabilidad política. O más bien sobre lo que él dice que es responsabilidad política.  Y otra en la que invirtió muy poco tiempo para despachar con displicencia y en tono de trámite burocrático las preguntas que le hicieron los asambleístas.

En el primer segmento de su intervención, que duró prácticamente tres horas, Glas habló de todo lo que él, se supone, aportó para el desarrollo del país. Esa ha sido, según Glas, su responsabilidad política y no la que sus opositores quieren asociar con los trabajos de Odebrecht en el país hechos bajo su administración. Su versión fue ésta: si alguna vez fue Ministro de Telecomunicaciones, su responsabilidad política fue la de generar más interconexión eléctrica; si fue encargado de las áreas estratégicas, su responsabilidad política era procurar que se genere más energía eléctrica, y, que se explote más petróleo.  Y claro, su responsabilidad política, vista bajo esa lógica es impecable e irreprochable.

Hubo momentos en los que Glas  se refería a un país que no existiría si no hubiera sido por él, por su sacrificio, su patriotismo, su honradez y su incansable trabajo. Él trajo la energía eléctrica, que antes de que se hiciera cargo de su generación, simplemente no existía en el Ecuador.  Ni qué decir de las carreteras: solo con su llegada los ecuatorianos descubrieron qué es el asfalto y si en la Costa en cada invierno moría gente ahogada por las inundaciones, hoy se mantienen con vida gracias a las obras que él concibió. Si no fuera por su visión y trabajo, el teléfono sería un objeto de lujo al que únicamente los gamonales que chupaban del Estado partidocrático podían acceder y el internet sería una intelequia si no fuera porque él lideró la modernización del Ecuador. “No había nada, ni carreteras, ni maestros, ni hidroeléctricas, no había nada”, dijo exaltado.

Si Glas no existiera, los ecuatorianos deberían inventarlo para salvar al país de la barbarie. Eso es lo que podría haber concluido un extraterrestre si hubiera estado presente en la Asamblea. Además, claro, porque a ese dechado de virtudes del personaje se suman otros: Glas es un hombre de excelentes sentimientos, el mejor papá, el mejor esposo y, claro, el mejor hijo. “Mi mamá me rogó de rodillas que no sea candidato, pero más pudo el pedido de Lenín, más pudo el pedido del pueblo. Ella me dijo: hijo no te preocupes, todo el mundo le tira piedras al árbol que da frutos pero el árbol sigue de pie”, contó.  “No voy a permitir que nadie achique el tamaño de mis sueños, porque son los sueños de un pueblo”.

¿Y la corrupción? La corrupción es, según el relato alucinado de Glas, algo que existía antes de la llegada de su gobierno. Los poquísimos casos que han saltado, desde entonces, fueron denunciados, obviamente, por él.  ¿Caminosca? Yo la denuncié. ¿Sobreprecios en la Refinería de Esmeraldas? Yo los denuncié. ¿Acueducto en la Refinería del Pacífico? Si yo no lo hubiera denunciado, nadie sabría de qué se trata. Si hubo una asambleísta que alguna vez pidió coimas en su nombre, él se encargó de denunciarla y si un ex asesor suyo decía que cobraba coimas en su nombre, en el proceso de concesión de frecuencias, él lo entregó a la justicia. 

Glas se presentó como una suerte de súper héroe al que todos los ecuatorianos le deben un enorme agradecimiento y que ha sacrificado todo por ellos. ¿Y los que lo critican y lo señalan por corrupto? Esos son desestabilizadores de la oposición pagados por la CIA y el imperio que ahora están dedicados a dar un golpe de Estado blando. La idea, tras estas denunciases -y lo dijo textualmente- “tumbar a Glas y luego a Lenín y más tarde a Rafael”. “Mientras estaban difamando -dijo- yo estaba luchando contra la corrupción”. Pero él no va a permitir que se desestabilice a la revolución ciudadana. No. Si Dilma Rousseff cayó fue porque ahí, en Brasil, le endilgaron injustamente responsabilidades políticas que no tenía, como presidir Petrobras. Acá los perversos opositores le quieren endilgar a él por haber sido encargado, por el presidente Rafael Correa mediante un decreto ejecutivo, de todas las áreas estratégicas donde, oh coincidencia, han saltado casi todos los grandes casos de corrupción. La oposición es malvada, por supuesto.

Luego vinieron las preguntas de los diputados que, al decir de María José Carrión, presidenta de la Comisión de Fiscalización, fueron una concesión porque en una Comisión General no se estila hacer preguntas. Graciosa concesión con la que se pretendía vender la idea de que la Asamblea estaba cumpliendo su obligación de pedir cuentas a un alto funcionario. Contestar las preguntas fue un trámite que le tomó muy poco tiempo, seguramente porque en la metodología adoptada para el espectáculo la idea era otra: que Glas hiciera su espectáculo político, al estilo de una gran sabatina. ¿Para qué más? Por eso, si la primera parte de la visita de Glas a la Asamblea tomó algo más de tres horas, sus respuestas duraron, con suerte, 20 a 30 minutos.

Glas, el súper héroe que ha sacado de la oscuridad al país, cerró su presentación contestando al apuro las preguntas.  A duras penas conoce a su tío Ramiro Rivera, apresado por haber recibido 13 millones de Odebrecht. Si sacó “a patadas” a Marcello Odebrecht de su oficina no fue porque le ofreció dinero sino porque  el brasileño quería afectar la soberanía del país. No tengo testaferros dijo y, casi al final, insistió por enésima vez en que, si no fuera por él, en el Ecuador prácticamente no habría nada. Si no existiera ese súper héroe llamado Glas, el país tendría que inventarlo.

En las afueras de la Asamblea se instaló una tarima para que Glas saludara a sus partidarios. Fue todo un acto político.

El Fiscal calza en el guión correísta sobre Odebrecht

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Si durante los últimos días alguien dejó de pensar, aunque sea por unos segundos, en el fiasco institucional que es el Estado ecuatoriano, el fiscal Carlos Baca Mancheno se encargó de recordárselo hoy jueves 16 de junio. Esto ocurrió en un salón de la Asamblea, donde se presentó para comparecer ante la Comisión de Fiscalización e informar sobre las investigaciones que la Fiscalía adelanta en el caso Odebrecht. Durante algo más de tres horas, Baca Mancheno dejó en evidencia que cuando la institucionalidad elige como Fiscal a alguien que es militante del partido en el poder y que es un declarado cachiporra del caudillo que lo puso en ese cargo, es porque esa institucionalidad está pervertida.

El Fiscal no aportó absolutamente nada para solventar las dudas que rodean la investigación sobre Odebrecht. Su comparecencia pareció, más bien, parte de la estrategia  que el partido y el caudillo que lo nombraron diseñaron para evitar ser salpicados por el escabroso escándalo.

Básicamente, Baca justificó todas las sospechas que existen alrededor de la actuación de la Fiscalía en la investigación del caso Odebrecht.  El funcionario no quiso dar los detalles que algunos asambleístas le solicitaron amparándose, como se temía, en que no puede poner en riesgo la investigación. Su estrategia giró alrededor de estas cinco coartadas:

1.- Las razones del silencio

Según Baca Mancheno, las investigaciones deben hacerse en gran sigilo y absoluta confidencialidad. Qué noticia! Por eso, dijo, no ha habido noticias extraordinarias ni grandes operativos judiciales. Esto se debe, dijo, a que la Fiscalía actúa según el marco de cooperación que mantiene con la Justicia brasileña y porque hace las cosas de forma responsable y no pensando en el espectáculo. “La información que ha recibido la Fiscalía tiene que ser verificada y sometida a procedimientos internacionales”. Para explicar el riesgo que sconlleva que los implicados huyan, utilizó una metáfora: la de las 10 palomas en un cordel. Cuando se dispara a una, las otras nueve se escapan volando. Una metáfora vacua que no le alcanza para explicar lo ocurrido en otros países. ¿Por qué en el Perú hay dos ex presidentes procesados y en República Dominicana hay muchos enjuiciados incluso antes de que terminara el sigilo legal del 1 de junio impuesto por la Justicia brasileña? Baca, con este razonamiento, se alineó con la muletilla que Alianza País ha usado para justificar que, en los 10 años de correísmo, la Asamblea no fiscalizó un sol acto polémico del correísmo: no hay que hacer show. Baca, para decir lo mismo, usó el eufemismo de no hacer “actividades estrafalarias”.

2.- El portal de legalidad

A Baca Mancheno le gusta el concepto de “portal de legalidad”. Habló varias veces de él para explicar su tesis de que toda la corrupción articulada por la empresa brasileña se hizo en el marco de una aparente legalidad que hacía imposible que se detecten las irregularidades. “Ante los ojos de la sociedad y los funcionarios de control todo era legal. Todo parecía legal. Los funcionarios públicos que ejercían la función de control no podían darse cuenta de lo que ocurría bajo esa epidermis”, dijo el Fiscal en lo que más pareció una defensa de aquellos que, durante años, jamás se percataron de que Odebrecht estaba corrompiendo a funcionarios públicos. Para Baca “la clave de este proceso está en que en tras una apariencia de legalidad se ocultaba una red que manipulaba contratos, escondía sobornos de empresas privadas y ocultaba todo a los órganos de control”.

Curiosa esta tesis: un Fiscal que asegura que el crimen que investiga no podía ser detectado porque parecía legal, más parece deseoso de justificar a quienes fueron incapaces de advertir la irregularidad, que de querer cumplir con su obligación de investigarla. Bajo esta lógica puede resultar muy cómodo para alguien, como el vicepresidente Jorge Glas o algún ex Ministro que negoció con la constructora brasileña, decir que no podían ver que algo irregular se estaba cocinando tras la firma de esos contratos.

3.- El delator es el héroe

Carlos Baca Mancheno durante su intervención también trató de posicionar la idea de que en el caso de Odebrecht nada se hubiera sabido si no hubiera habido un delator: los ejecutivos de la constructora brasileña. “¿Este portal de legalidad cuándo se rompe?” se preguntó Baca e inmediatamente se contestó: “se rompe el momento de la delación”. Solo cuando una de las partes habla se puede descubrir el delito: esa es la lógica del Fiscal. Baca no parece saber (o pretende no saber) que Odebrecht decidió confesar sus delitos cuando vio que la Justicia brasileña había descubierto la pista de su sistema corruptor. De no haber sido porque en el Brasil hubo una administración de Justicia independiente que decidió investigar el caso Lava Jato, Odebrecht jamás hubiera decidido contarlo todo. Y si lo hizo fue para negociar condenas más benignas.

En el relato de Baca Mancheno no se menciona, tampoco, que la Comisión Cívica Anticorrupción denunció el sobreprecio que cobró Odebrecht en la presa Manduriacu, sin que hubiera delación de esa empresa. Tampoco dijo que, sin delación alguna, Fernando Villavicencio y Martha Roldós publicaron pruebas de la corrupción de Odebrecht en la construcción de un acueducto en la Refinería del Pacífico.

4.- El delator no es confiable

En el esquema del Fiscal el delator es el héroe capaz de descubrir lo que nadie más hubiera podido hacer. Pero hay un detalle: ese delator tiene la capacidad de añadir, quitar o modificar la verdad para afectar o beneficiar a alguien. “El delator puede decir cualquier cosa y el Fiscal no puede tragarse esa rueda de molino”: en este punto, Baca parece adherir totalmente a la tesis que el mentor de su ascenso a la Fiscalía, Rafael Correa, reiteró cuando era Presidente. Esa es la misma tesis que el vicepresidente Jorge Glas lanzó en la entrevista con Diego Oquendo cuando dijo haber evitado que Odebrecht cobrara 400 millones más. Según Correa y Glas, Odebrecht tiene razones de sobra para vengarse y por eso no sería raro que los involucre en la trama de corrupción. Con un fiscal que articula este razonamiento sobre los motivos que tiene un delator, no sería de extrañar que los acusados en este caso, si llega a haber, afirmen ser víctimas inocentes de una retaliación.

5.- Los paraísos fiscales son todo

Si hay corrupción, dijo el Fiscal, es porque existen paraísos fiscales que facilitan el flujo ilegal de capitales. Navegando entre un lirismo chato y un mar de obviedades, definió un paraiso fiscal como  “el portal de blanqueo” y exculpó a Galo Chiriboga: con esos sistemas -dijo- es imposible que una autoridad detecte movimientos ilegales de dinero. “Es inaudito, dijo, que el 3% del Producto Interno Bruto del Ecuador se haya fugado a paraísos fiscales”. Después, como cualquier militante de Alianza País, destacó que en las últimas elecciones se aprobó una  pregunta para que los funcionarios públicos no puedan tener inversiones en paraísos fiscales. En este punto hizo pensar a Rafael Correa cuando en alguna de sus sabatinas llegó a decir que la corrupción se explica por el estímulo que significa que existan sistemas donde se puede mantener capitales sin pagar impuestos. Alineado es alineado.

En conclusión, Baca Mancheno nada nuevo dijo sobre Odebrech. Lo único destacable lo concierne: respondiendo a un asambleísta de oposición que le preguntó si es cierto que el contralor Carlos Pólit presentó una acusación penal en su contra, dijo que no. Y agregó que Pólit tendrá que documentar esa declaración si no quiere que él lo demande por injuria.

Si se hace un desglose de toda la presentación de Baca Mancheno, al final lo que se obtiene es un excelente guión, para que los acusados que podrían haber por este caso, lo usen en su defensa. Lo que ocurrió hoy en la Asamblea fue un show que, consensuado o no, calza al milímetro con la estrategia de Alianza País frente al tema de Odebrecht.

Foto Teleamazonas

Contraloría: la madre de todas las batallas

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La Contraloría General del Estado parece que se ha convertido en la piedra filosofal de la supervivencia política en el Ecuador. Aquel que se quede con ella tendrá vida eterna y el que la pierda morirá tragado por los escándalos y sus rivales. Esto explica que durante todo el miércoles 7 de junio se haya producido una brutal pugna por el control de esa institución, cuyo último capítulo fue la llegada hasta ese organismo de un equipo de la Fiscalía, sin que se sepa exactamente para qué.

Esta lucha por el control de la Contraloría saltó a la luz a propósito de un video, que circula en redes sociales, en el que se ve a Pablo Celi, subcontralor por varios años, resistiéndose a firmar una acción de personal, supuestamente firmada por el contralor Carlos Pólit quien se halla en los EEUU, para destituirlo del cargo. En el video se ve a Celi, indignado y hasta cierto punto violento, negándose a firmar su cesación del cargo.

El video, grabado el viernes 2 de junio, se convirtió por algunas horas en todo un hit en redes sociales. Solo cuando habían pasado unas horas desde su aparición empezaron a conocerse algunas piezas que permitieron vislumbrar, mal que bien, la historia que hay detrás. Se supo, por ejemplo, que el contralor Carlos Pólit había llegado ese miércoles 7 hasta donde el cónsul del Ecuador en Miami para hacer una declaración juramentada. En ese documento, que también circuló en redes, el contralor asegura que la cancelación de Celi la dejó firmada el 25 de mayo del 2017, poco antes de haber firmado, asimismo, la designación de Sabett Chamoun Villacrés como nueva subcontralora, a cargo de la Contraloría mientras él esté en Miami.

Según la declaración juramentada hecha ante el consulado en Miami, Pólit habría destituido a Celi y nombrado a Chamoun un día antes de su salida del país; el 26 de mayo. Pólit dice en ese juramento que él dispuso que la cesación de Celi y el nombramiento de Chaumon entrenen en vigencia el 2 de junio, día en que se hizo el video de Celi.

Más entrada la tarde, fotografías enviadas desde el interior de la Contraloría mostraban a Chamoun sentada en el despacho del Contralor. Un audio que circuló en Whastsapp también aseguraba que ella había asumido el cargo legalmente y que Celi se aferraba al mismo. Tanto la fotografía como el audio eran claras señales de que había un movimiento de ciertos grupos en ell interior del organismo de control para legitimar la voluntad de Pólit y evitar que Celi se quede como contralor encargado. Celi, por su lado, dio declaraciones a diario Expreso y dijo que se mantenía frente a la Contraloría tras este episodio. Igualmente acusó en la Fiscalía a los funcionarios que aparecen en la grabación “por secuestro” pues, según dijo, lo querían “obligar a renunciar”.

Cerca de las 16:00, un fiscal, Juan Carlos Zúñiga, llegó a la Contraloría e informó que el operativo obedecía a que en allí ocurrió un delito flagrante, sin especificar de qué se trataba ni qué personas involucraba. Pasadas las 18:00, de este miércoles 7, todo parecía aclararse: Celi estaba siendo apoyado por el gobierno de Lenín Moreno mientras que Chamoun era apoyada por Pólit desde Miami. La periodista Maria Grazzia Acosta de Teleamazonas puso en su cuenta de Twitter que la ministra de Justicia, Rosana Alvarado, había dicho que “hay un Contralor Subrogante al que no se puede desconocer y es Celi”. De hecho, se supo que Celi luego del altercado que fue grabado, en el ya célebre video, se trasladó hasta la Presidencia de la República donde recibió el apoyo del gobierno. La visita de Celi a Carondelet fue incluso registrada por un canal de televisión. ¿Qué otros sectores apoyan a Pólit y Chamoun? No se sabe aún a ciencia cierta.

Al final de la tarde, además, se oficializó la decisión de la mayoría gobiernista de llamar a juicio político al contralor Carlos Pólit. En otras palabras, cualquier posible influencia de Pólit en la Contraloría o cualquier intento suyo por imponer su voluntad en ese organismo terminará tan pronto como la Asamblea lo destituya.

La declaración juramentada de Pólit en Miami, así como el video, abrieron en todo caso interrogantes pero, a la vez, muchas pistas para entender lo que realmente estaba ocurriendo. Es evidente que el contralor Pólit no quiere que Celi se quede al frente de la Contraloría y prefiere para eso a alguien de su confianza, como Sabett Chamoun. Si lo que asegura Pólit en su declaración juramentada es verdad, quiere decir que cuando salió del país ya necesitaba que alguien de su estricta confianza quede al frente de la institución y por eso destituyó a Celi y nombró a Chamoun.

Pero hay más interrogantes que certezas. ¿Cuándo firmó sus acciones de personal Pólit sabía que pocos días más tarde explotaría el escándalo por Odebrecht en el que él está involucrado y por el que sus casas fueron allanadas? ¿Si Pólit destituyó a Celi y nombró a Chamoun el 25 de mayo con una disposición para que esas acciones de personal entren en vigencia el 2 de junio quiere decir que el país no tuvo Contralor desde el 25 de mayo hasta el 2 de junio? ¿Celi se hizo cargo de la Contraloría ilegalmente durante 7 días? ¿Y si el Contralor no ha sido destituido, puede Celi (destituido a su vez por él) principalizarse?

Lo único evidente, hasta ahora, es que desde el viernes 2 de junio se desencadenó una intensa lucha por consolidar el manejo de la Contraloría. No es difícil imaginar las razones: en un país donde se ha producido una grave crisis política por el estallido de varios escándalos de corrupción, principalmente el relacionado con las coimas de Odebrecht, la información que reposa en ese organismo es vital. Casi como un kit de supervivencia para una crisis de credibilidad y legitimidad.

Momentos en que un equipo de la Fiscalía llegó a la Contraloría

En medio de todo el jaleo del miércoles 7, corrió también la versión de que la decisión de Pólit se había producido porque Celi no había querido firmar un informe con responsabilidad penal en contra del fiscal Carlos Baca Mancheno. Ese informe estaría relacionado por su trabajo al frente de la comisión que investigó, por encargo del ex presidente Rafael Correa, la sublevación policial del 30 de septiembre del 2010. Pólit había dicho poco después de que se allanaron sus casas en el Ecuador que Carlos Baca Mancheno había ordenado esas acciones como una represalia por ese informe. Lo cierto es que hasta ahora ese informe que Pólit menciona no ha circulado públicamente.

Hay que recordar también que sobre Pólit y Celi ya recaían denuncias que nunca fueron investigadas. En uno de los capítulos de los llamados Capayaleaks, Carlos Pareja Yannuzzelli, prófugo de la justicia por el caso de la refinería de Esmeraldas, dijo que Carlos Pólit había recibido maletines con dinero en efectivo en su suit del Swisshotel. Además aseguró que Celi cobraba por cada informe positivo que redactaba para contratistas como Odebrecht. La denuncia de Pareja nunca fue investigada por las autoridades pero ayer fue recordada por muchos usuarios de redes sociales.

La lucha por el control de la Contraloría parece ser, en todo caso, el resultado de la desesperación que dos o más grupos tienen por tener bajo su control la información que hay en ese organismo. Una información que a todas luces es clave para la supervivencia de unos y el descenso a los infiernos de otros.

José Serrano y su bancada se hacen los pendejos con Glas

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José Serrano y la bancada de Alianza País dejaron en claro que están dispuestos a poner su mirada en cualquier lado menos en el sitio donde se origina el mal olor. 

En una rueda de prensa, que se dio a la inusual hora de las 7:30 de la mañana del lunes 5 de junio, el Presidente de la Asamblea y sus huestes de Alianza País hablaron mucho sobre la necesidad de investigar al escándalo Odebrecht y de enjuiciar a un Contralor que ya se radicó en Miami, pero no pronunciaron una sola palabra sobre lo que más tenían que hablar:  el vicepresidente Jorge Glas.  Ni siquiera en el comunicado, de cinco puntos, que distribuyeron luego de la rueda de prensa hay una sola mención al tema del Vicepresidente que, a la luz de las últimas acciones de la Fiscalía, le debe al país una explicación sobre su posible vinculación con la trama de corrupción en el caso Odebrecht. 

En el comunicado de Serrano y Alianza País se dice que la Asamblea llamará a juicio al contralor Carlos Pólit y que se convocará al Fiscal para que informe sobre el desarrollo de las investigaciones en el caso Odebrecht. También que se enviará a una comisión parlamentaria para que viaje a EEUU y Brasil a recabar información y que se pedirá la expulsión del país de la empresa Odebrecht, sus directivos y sus representantes. ¿Y de Glas qué? Ni pío, como tampoco hubo una sola mención al Consejo de Participación y Control Ciudadano, que fue el organismo el que eligió a Pólit como Contralor con la más alta calificación posible y que no ha hecho, durante todos los años desde que fue creado, un solo intento for fiscalizar a pesar de que su obligación constitucional es precisamente la de investigar los casos de corrupción.

Lo ocurrido con Serrano y la bancada de gobierno evidencia que en Alianza País están dispuestos a mirar a cualquier lado pero no donde está el bulto con el muerto. Al menos no por ahora. Porque no mencionar siquiera la posibilidad de pedir a Glas que vaya a la Asamblea a dar una explicación por su posible relación con el tema Odebrecht o en su defecto de llamarlo a un juicio político resulta insólito, por todo la evidencia que hay sobre su relación con las investigaciones.

En la providencia de la Fiscalía, con la que se inició el proceso de allanamientos y detenciones relacionado con Odebrecht, se dice que a Ricardo Rivera Arauz fue arrestado por haber cobrado coimas, valiéndose del hecho de ser pariente de un alto funcionario del Estado, por un monto de 13 millones a la constructora brasileña a cambio de haber gestionado contratos a su favor. ¿Quien podría pensar que Odebrecht iba a dar esa suma de dinero a cualquier hijo de vecina por hacerse pasar por pariente de un palo grueso del Gobierno?  Es más que evidente que cuando la Fiscalía habla del pariente de Rivera se está refiriendo a Jorge Glas, pues es conocida, documentada y de vieja data la relación entre estos dos personajes. 

Jorge Glas ha enviado a Rivera como representante suyo a misiones oficiales a China y ha tenido relaciones profesionales y societarias desde hace muchos años con él. Para muchos es conocido que Glas, además, comenzó trabajando para su tío. Rivera, en cualquier caso, no es un pariente cualquiera y no iniciar una acción en la Asamblea para exigir explicaciones o investigar a Glas es lo que en popularmente se llama hacerse el pendejo.

El tío de Jorge Glas es un ‘Special one’

En la providencia con la que la Fiscalía inició las detenciones se involucra a Ricardo Rivera afirmando que fue intermediario. Aquello implica que Rivera debe haber estado en el medio de Odebrecht y otra persona que, por lo que se dice ahí, es un pariente suyo que trabaja como alto funcionario del Gobierno. ¿Qué más se necesita para que la Asamblea ponga su mirada en Glas?

El político César Montúfar, incluso, fue hasta la Fiscalía para pedir que se procese a Glas tomando en cuenta que hay suficientes motivos para vincularlo al caso y para evitar lo que ha ocurrido con otros funcionarios implicados en casos de corrupción que han salido del país impunemente. “Si hay un nombre, si hay una persona, si hay un personaje, un funcionario del Gobierno que estuvo a cargo casi de la mayoría de contratos que Odebrecht firmó con el Estado ecuatoriano, ese nombre, esa persona es el vicepresidente de la República en su calidad de ministro coordinador de los Sectores Estratégicos y en su calidad de vicepresidente encargado de los sectores estratégicos…”, dijo Montúfar.

También pesa sobre la relación entre Rivera y Glas la sospecha de lavado de activos que denunció el ex candidato a la Vicepresidencia Andrés Páez en una carta dirigida en el 2015 a Rafael Correa. Páez pedía a Correa que  investigue “presuntas y sospechosas transacciones por más de 22 millones de dólares que habrían recibido a su favor José Alvear y Ricardo Rivera”, y que aseguraba estarían vinculados con Glas. Según los documentos que presentó Páez, se habrían hecho 27 transferencias a favor de Rivera, 13 de las cuales se hicieron desde la filial panameña de The Hong Kong and Shanghai Banking Corporation (HBSC) por 17’435.000 dólares.

Es evidente, por lo que se vio en la rueda de prensa, que la estrategia de Serrano y la bancada oficialista es convertir a la empresa Odebrecht en la gran protagonista del escándalo y dejar en plano secundario a los funcionarios del gobierno de Rafael Correa. Lo de la rueda de prensa se suma también a los esfuerzos de María José Carrión, presidenta de la Comisión de Fiscalización, que se ha embarcado en la campaña para promover la idea de expulsar a Odebrecht a pesar de las críticas razonables de quienes sostienen que si Odebrecht sale del país será mucho más complicado investigar la corrupción y, además, hará complicado conseguir resarcimientos de esa empresa.  Si se suma que el lunes 5 de junio una manifestación de partidarios de Jorge Glas, frente a Carondelet, para exigir la expulsión de la constructora brasileña resulta bastante claro que hay una estrategia oficial para que la opinión pública se enfoque en Odebrecht y no en los funcionarios que se habían beneficiado de las coimas de esa empresa.

El llamado a juicio a Glas no resulta obvio únicamente por la relación del vicepresidente con su pariente Ricardo Rivera sino por haber sido durante todo el gobierno de Rafael Correa el responsable político de los sectores donde Odebrecht tuvo contratos con el Estado. Que la bancada de gobierno no haya mencionado a Glas en la rueda de prensa es, a todas luces, una forma más de hacerse los pendejos. ¿Hasta cuándo?

Chasco: Moreno dice que investigará al correato con correístas

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Si el organismo que Lenín Moreno tiene en mente para combatir la corrupción está conformado, en su mayoría, por conspicuos miembros o entusiastas del proceso político al que supuestamente investigarán, entonces no hay mucha esperanza que albergar sobre la verdadera voluntad del nuevo presidente en luchar contra la corrupción y la impunidad.

La lista de nombres que Moreno ha mencionado para la conformación de una suerte de frente de transparencia y lucha contra la corrupción, como ha dicho, es una curiosa mezcla de ex funcionarios (algunas de cuales siguen siéndolo en su gobierno) y hasta rabiosos partidarios del gobierno de Rafael Correa con uno que otro que ha sido crítico.

De los 13 nombres que menciona Moreno, por ejemplo, hay al menos seis personas que fueron funcionarios del gobierno anterior y otros tantos que han sido partidarios confesos del mismo.  Ahí están Rosana Alvarado, ex vicepresidenta de la Asamblea y actual ministra de Justicia; María Fernanda Espinosa, ex ministra de Defensa, ex canciller, ex embajadora ante la ONU con residencia en Nueva York y Ginebra y ahora flamante canciller; Francisco Borja, ex embajador en Chile y EEUU y amigo del ex presidente Correa; Andrés Mideros, ex  y actual funcionario de la Senplades; Carlos Rabascal, periodistas del canal de gobierno EcuadorTV, simpatizante del “proceso” y productor de programas pagados con dineros públicos; Larissa Marangoni, ex funcionaria del Ministerio de Cultura, y, Tatiana Hidrovo, ex asambleísta en Montecristi y miembro de Alianza País, el partido de Rafael Correa.

A estos nombres vinculados con los 10 años de gobierno de Correa se une el del abogado Xavier Zavala Egas, quien a pesar de haber sido abogado de El Universo en el juicio que le siguió Correa en el 2011 pasó con el tiempo a convertirse en uno de los más entusiastas y combativos partidarios del gobierno, conocido por su extravagante militancia en redes sociales. 

Los que no han tenido ninguna participación en el gobierno de Correa o no han sido partidarios del llamado proceso son poquitos. Ahí aparecen Julio César Trujillo, el abogado y columnista Fabián Corral, monseñor Fausto Trávez, el empresario Pablo Dávila y el rector de la Universidad de Cuenca, Pablo Vanegas, que además es scout como los son Rafael Correa y Jorge Glas. ¿Se puede pensar en una institución medianamente independiente para investigar al correísmo con una mayoría profundamente correísta? Las dudas que se generan con una lista así sobre una eventual investigación al nuevo gobierno son idénticas.

No hay que olvidar que hay personas en la lista que tienen conflictos particulares con temas que son parte del paquete de temas de posible corrupción. María Fernanda Espinosa, por ejemplo, fue acusada por el perito Roberto Meza Niella de haber pedido que sacara del informe sobre el caso de la muerte de general Gabela todo un capítulo. Espinosa negó luego las acusaciones de Meza pero el tema quedó sin que las autoridades competentes se pronuncien. Nunca se supo quien decía la verdad.

Independientemente de que las personas nombradas acepten o no la invitación a ser parte de este eventual organismo, o que se llegue a elaborar una nueva lista, resulta extremadamente revelador que Lenín Moreno haya pensado en esos nombres. Una lista así demuestra que Moreno o no tiene un concepto muy claro de lo que significa independencia y credibilidad o no quiere que exista una verdadera investigación. O ambas cosas a la vez.

El anuncio de la lista se produce, además, luego de que Moreno había hecho algunos anuncios sobre el tema que hacían pensar que podría haber cierto compromiso legítimo y creíble en la investigación y sanción de la corrupción.

Durante la campaña, Moreno dijo que pediría colaboración a las Naciones Unidas para combatir la corrupción, lo que hizo que algunos albergaran la esperanza de que estaba pensando en un modelo donde haya una comisión anticorrupción internacional y absolutamente independiente como la que se instaló en Guatemala, con resultados impresionantes y que, incluso ahora, investigará el caso Odebrecht. Luego, durante el acto de posesión del 24 de mayo mencionó la creación de un “frente nacional” en el que habría integrantes de la sociedad civil y los organismos de control para constituir una entidad con asistencia internacional de las Naciones Unidas. Sin embargo, la lista que anunció hoy lunes 29 de mayo está lejos, lejísimos más bien, de reunir los mínimos requisitos de independencia y credibilidad.

¿Qué independencia podría tener María Fernanda Espinosa en el caso de que haya que investigar los gastos de Moreno en Ginebra o de la compra de los Dhruv? ¿Qué independencia podría tener Carlos Rabascal cuando se trate de investigar los manejos financieros en los canales públicos y en los incautados? ¿Qué credibilidad podría tener Francisco Borja investigando los gastos del gobierno de Correa en la contratación de empresas de relaciones públicas en los EEUU cuando él mismo fue Embajador en Washington? ¿Y Rosana Alvarado recibiendo un pedido de investigación a contratos hechos por la Asamblea Nacional? ¿O Andrés Mideros como parte de un equipo que investigue las consultorías contratadas por la Senplades durante muchos años? Puede ser que todas las personas mencionadas por Moreno reúnen las más excepcionales condiciones de honorabilidad y acrisolada rectitud, pero esto no alcanza en los temas de institucionalidad pública: la independencia solo se logra con absoluta independencia.

Lo grave no está únicamente en los nombres escogidos por Lenín Moreno para la lista sino, y sobre todo, en que se haya llegado a pensar en ellos como posibilidad para investigar casos de corrupción supuestamente cometidos en un período de gobierno en el que fueron copartícipes y, hasta en algunos casos,  figuras emblemáticas. Es tan burdo y grosero el criterio con el que se escogieron estos nombres que se hace inevitable pensar que se concibió este organismo como una fraudulenta y tramposa estrategia para calmar la molestia que ha habido en ciertos sectores de la sociedad frente a los escándalos de corrupción. Mucho más presentable hubiera sido que se le encargue ese trabajo a la ya existente Comisión Nacional Anticorrupción, integrada, entre otros, por el propio Julio César Trujillo, Simón Espinosa, Jorge Rodríguez e Isabel Robalino y que fueron incluso demandados por el contralor Carlos Pólit.

La conformación de un equipo que investigue la corrupción tenía sentido por el hecho de que los organismos de control, como la Contraloría y la Fiscalía, están cooptados por el correísmo. Pero con una lista de nombres como los pensados por Moreno, con las excepciones señaladas, no habría ninguna alternativa auténtica frente a la Contraloría de Carlos Pólit o la Fiscalía de Carlos Baca Mancheno. Si Moreno ha pensado en una lista como la que ha mencionado, el mismo trabajo podría hacerlo Carlos Pólit y Carlos Baca Mancheno. Así el país podría ahorrarse tiempo, dinero y, sobre todo, esperanza.

En el discurso de inauguración Lenín Moreno marcó algunas distancias con su antecesor. Pero esta lista de supuestos fiscalizadoras del correísmo hace temer que esas distancias fueron solo parte de un maquillaje para atenuar cierta presión social que existe en algunos temas, entre ellos el de la corrupción. Con correístas nunca se va a fiscalizar ni al correato ni al nuevo gobierno. La lista es un verdadero chasco.

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