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El Gobierno sí armó la violencia en el Atahualpa

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Confirmado: el gobierno de Rafael Correa montó un operativo político en el estadio olímpico Atahualpa durante el partido de Ecuador con Colombia. La confirmación se produjo poco después del escandaloso episodio; primero, en los graderíos del estadio cuando miles de personas hacían sonar sus vuvuzelas cada vez que la gente lanzaba condenas al presidente Correa y, luego, fuera del estadio cuando se pretendió agredir al candidato opositor Guillermo Lasso y a su familia.

Andrés Venegas, gerente de Ecuticket, la empresa encargada de vender los boletos hizo la revelación en Radio Redonda. Ahí afirmó que una institución del Estado, cuyo nombre no reveló, compró una importante cantidad de boletos en abono. Eso significa que también adquirió entradas para el partido contra Perú.

Venegas habló poco después de que el presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol, Carlos Villacís, dijo, en una rueda de prensa en Guayaquil, que rompería su contrato con Ecutickets por todo lo ocurrido en el Atahualpa este 28 de marzo. Villacís realizó así un olímpico lavada de manos: le tiró la pelotita a Ecutickets pero, en el camino, reconoció que la compra de las entradas había sido totalmente irregular y que un halo de misterio queda por esclarecer.

Villacís dio la rueda de prensa para hablar sobre lo que la opinión pública condenó luego del partido con Colombia: que parte de los graderíos estuvo ocupado por gente más ocupada en temas políticos contra Lasso que en el partido de fútbol. Esa gente, luego del partido, participó en la intentona de agredir al candidato opositor y a su familia.

Las versiones de Vanegas, de Ecuticket, y de Villacís, de la Federación Ecuatoriana de Futbol, confirman muchas otras cosas que se vieron durante el partido. Por ejemplo, que hubo un operativo planificado y financiado desde el Estado con fines políticos en un escenario deportivo. Por ejemplo, que las vuvuzelas no estaban allí para apoyar a la Tri sino para producir un ruido capaz de evitar que se escuchen  consignas anti correístas, como “Fuera Correa Fuera”, o los gritos a favor de Lasso que estaba en los graderíos y que luego fue agredido y tuvo que ser custodiado para salir a salvo. Se confirma también que en el operativo participó la Federación Ecuatoriana de Fútbol: facilitó que el Gobierno comprara una buena parte de la boletería y autorizó que se hicieran cosas en el estadio prohibidas por el reglamento, como poner música durante el partido con el fin de complementar la misión de las vuvuzelas: no permitir que se escuche el Fuera Correa Fuera. La reglamentación internacional prohibe que se ponga música durante un partido oficial y el árbitro debió haberlo suspendido cuando esto ocurrió.

El Gobierno y la FEF, con estos datos a la luz, terminan siendo responsables de lo acontecido durante y luego del partido, pues hubo agresiones a personas que, abiertamente, expresaron su hartazgo con el gobierno. Resulta evidente las personas que llegaron con los boletos regalados por el Gobierno llegaron a hacer proselitismo, causar desmanes y agredir a los miembros de CREO y no a animar  al equipo ecuatoriano.

Las declaraciones de Vanegas y Villacís confirman la existencia de operativo sino que desencadenan una serie de interrogantes que incluyen la forma en que se organizó el operativo, que terminó en hechos violentos, sino el futuro del Atahualpa que podría ser sancionado por la FIFA y quedar inhabilitado para los próximos partidos en que Ecuador juegue como local. La politización del fútbol es uno de los temas que la organización mundial del fútbol tiene prohibida y las sanciones podrían cobijar la Federación Ecuatoriana y el Olímpico Atahualpa.

Lo ocurrido no hace sino confirmar que el gobierno se ha convertido en el gran protagonista de una campaña electoral que se aleja completamente de las normas legales y de cualquier principio ético y democrático. Lo que pasó en el Atahualpa deja en claro que el correísmo no está dispuesto a dejar el poder en las elecciones del domingo 2 de abril y que para ello hará cualquier cosa. Como, por ejemplo, utilizar colectivos entrenados, mentalizados y pagados para producir actos violentos.

El candidato Guillermo Lasso ha anunciado que pedirá una confesión judicial del presidente de la FEF, Carlos Villacís. Se espera que con esa diligencia judicial se despejen algunas dudas. Por ejemplo, cómo y quién gestionó desde el Gobierno el tema de la compra de los boletos, su número y el dinero que se invirtió. Villacís deberá responder por lo que parece ser una abierta participación en un operativo político y proselitista que nada tiene que ver con su trabajo y su responsabilidad en la Federación Ecuatoriana de Fútbol.

En ese sentido, es lícito preguntarse si el desempeño de la selección durante el partido estuvo afectado por la evidente distorsión que hubo en las tribunas, con una hinchada afectada por el ruido de vuvuzelas y la invasión de música que nada tenían que ver con lo que estaba pasando en la cancha. Esa afectación, y la posible sanción para el estadio de la cual ya hablan los entendidos, correrá por cuenta de este gobierno cuya prioridad es aferrarse al poder, incluso por encima del deseo nacional de clasificar al mundial en Rusia. Una posibilidad que, tras esta derrota, luce prácticamente imposible.

Vuvuzelas y violencia: aviso siniestro para el domingo

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Si para el partido entre Ecuador y Colombia el correísmo organizó un inmenso operativo de disuasión y amedrentamiento que terminó en hechos violentos, lo más posible es que para el domingo 2 de abril, día de las elecciones, tenga listo otro.

Lo que ocurrió en el Olímpico Atahualpa fue como para que no quede duda de que para el Gobierno lo que está en juego en las elecciones del domingo justifica incluso la organización de una ola de violencia.   

Los hechos fueron bastante claros y demostraron que lo que ocurrió en el Atahualpa fue un operativo perfecta y siniestramente organizado. Jamás en la historia de ese estadio ni del fútbol ecuatoriano se había visto una cantidad similar de vuvuzelas, una suerte de cornetas capaces de hacer un enorme ruido y que se popularizaron en el mundial de Sudáfrica. No estuvieron, estas vuvuzelas, para animar a los equipos que jugaban en la cancha, sino evidentemente para crear una ensordecedora cortina de ruido cuyo clarísimo fin era neutralizar cualquier manifestación política contraria a Rafael Correa y favorable al candidato opositor Guillermo Lasso.

Era obvio que en este partido en los graderíos iba a haber gritos y consignas anti correístas, dada la cercanía de las elecciones y el nivel de enervamiento social que existe.  Ya en los partidos anteriores de la selección los asistentes habían coreado el  !Fuera Correa fuera¡, y era lógico pensar que eso se iba a repetir con mayor fuerza con ocasión del partido con Colombia. Por eso, resultó evidente que la gran cantidad de personas que estaban en los graderíos con la consigna de hacer sonar las vuvuzelas cada vez que alguien gritaba !Fuera Correa fuera!, eran parte de un operativo perfectamente planificado. 

Periodistas deportivos que cubren regularmente estos partidos en Quito le dijeron a 4Pelagatos que jamás habían visto algo similar a lo que ocurrió en el partido Ecuador-Colombia. “El ruido era insoportable. Al principio pensé que las vuvuzelas habían sido traídas por los hinchas colombianos pero al poco tiempo me di cuenta de que sonaban en momentos que no tenían ninguna relación con el juego”, dijo un periodista de una emisora quiteña.  En las redes sociales los testimonios apuntaban a lo mismo.  Para muchos resultó claro que había miles de personas que habían llegado al Estado con entradas y vuvuzelas regaladas por el Gobierno.

Hubo personas que calcularon hasta en en 6 mil el número de personas que se hallaban en esa condición; es decir asistiendo con entradas y vuvuzelas regaladas por el Gobierno. Juan Andrés Mantilla, usuario de Facebook, por ejemplo puso en su muro que fue evidente que el Gobierno “compró entradas al partido de la Selección, para todas las localidades, y las distribuyó de manera gratuita con la única consigna (de) que cuando se escucharan los gritos de ¡Fuera Correa, Fuera o Lasso Presidente, ellos hicieran sonar con todas sus fuerzas las vuvuzelas o cornetas que, lógicamente, también les fueron entregadas de manera gratuita”. Juan Cristóbal Lira, por su lado, puso en Twitter mensajes sobre el tema pero uno de ellos era contundente.  “Al principio pensé que las cornetas eran de colombianos, que habían traido, luego hacia el final se hizo evidente: estrategia AP”.  Para el periodista deportivo Andrés Gushmer el tema también fue claro. “Muy hábil el que haya decidido comprar las 6.000 y entregarles además vuvuzelas para sonarlas en los momentos adecuados del partido”, dijo. “Lo de afuera del estadio no es habilidad. Es delincuencia organizada”, le respondió otra usuaria de Twitter a Gushmer.

Si el Gobierno logró organizar un operativo tan sofisticado, costoso y eficiente, es perfectamente posible que si el domingo 2 de abril se produce un resultado apretado en las elecciones y hay movilizaciones de la oposición, se generen hechos violentos como los registrados en el estadio. O peores. No cabe duda de que los colectivos que actuaron durante y luego del partido estaban perfectamente adoctrinados y listos para emprender actos violentos y dejar en claro que lo mismo podrían hacer el domingo. En redes se publicaron varias versiones de personas que decían haber sido amenazadas por personas cada vez gritaban en contra de Correa.

Nada de esto, en realidad, debería sorprender. La imperiosa necesidad del correísmo de aferrarse al poder se ha evidenciado de forma aguda durante estos últimos tramos de la campaña electoral. El uso abusivo e ilegal de los medios de comunicación públicos e incautados sin ninguna consideración a la normativa electoral vigente hace pensar que para el correísmo no existe límite a la hora de hacer proselitismo. Lo que está en juego el domingo nos obliga a hacer actos extremos: ese parece ser el mensaje. Suscitar miedo en la oposición para que el domingo no salga a las calles es, sin duda, el otro mensaje de todo esto. 

Lo ocurrido en el Atahualpa demuestra que existen en el país grupos sociales preparados para actuar violentamente y que es el Gobierno el que los dirige. El candidato opositor, Guillermo Lasso, a duras penas pudo salir indemne del estadio de las agresiones que él y su familia sufrieron por parte de gavillas organizadas. Un periodista deportivo dijo incluso a 4Pelagatos que resultó extraño que la Policía no haya dispersado a esos grupos que se habían concentrado a la altura de la llamada “bola”, a la entrada del estadio, pues normalmente lo hacen para evitar enfrentamientos de hinchadas violentas. ¿Por qué no lo hicieron esta vez? se preguntaba.

La Federación Ecuatoriana de Fútbol tiene la obligación de responder las dudas que se han desatada alrededor del tema de la venta de los boletos. ¿Hubo alguien o algún organismo que compró entradas en un número que sale de lo normal? Luego de los incidentes, el candidato Lasso acusó a Carlos Vllacís, presidente de la Federación Ecuatoriana, de ser cómplice “del vandalismo de las turbas de Alianza País contra mi esposa, mis hijos y contra mi”. Además, la dirigencia deportiva deberá explicar las razones por las que no se permitió la asistencia y el trabajo de la Unidad de Riesgos del Municipio de Quito que normalmente trabaja en este tipo de espectáculos.  No estaría por demás que la FIFA también haga las indagaciones del caso.

Los actos de violencia fueron, además, acompañados a la perfección en las redes sociales por el troll center gobiernista que creó una etiqueta en la que se decía que Lasso había traído mala suerte a la selección ecuatoriana. Además, el llamado troll center se encargó de divulgar en redes sociales la versión de que el candidato opositor había sido repudiado por los asistentes. “Solo con su presencia la selección es derrotada, imagina lo que pasaría al Ecuador si llega a la presidencia”, decía Amauri Chamorro, el dueño de las empresas contratadas por el gobierno para que cientos de trolls llenen las redes con mensajes a su favor.

Lo ocurrido en el estadio desatará irremediablemente un proceso de tensión social con consecuencias impredecibles. Existe información que habla de que el domingo el gobierno traerá gente desde varios sitios del país para tomarse los sitios donde se espera que la oposición se concentre ese día. La presidenta de la Asamblea, Gabriela Rivadeneira, no hace mucho hizo un llamado público en Santo Domingo para que ese día las fuerzas gobiernistas se tomen las calles aledañas al Consejo Nacional Electoral.

Lo que pasó en el Estadio hace pensar que todo esto es parte de un operativo en marcha de amedrentamiento y disuasión social.  La experiencia venezolana es una triste advertencia de que la creación de milicias urbanas puede ser un excelente mecanismo para amedrentar a la población y garantizar la permanencia  en el poder de las fuerzas gobiernistas.

Aparentemente, lo que está en juego en las elecciones hace que para el correísmo abandonar el poder sea algo imposible y que ganar sea un imperativo que hay que alcanzar por las buenas o por las malas. En el Estadio fue por las malas.

El estalinismo de Pérez Torres se hace video anti correísta

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RAÚL PÉREZ TORRES

Hay mensajes que por llevar un tono de crítica a Rafael Correa han llegado como bálsamo para quienes sienten hastío de la concentración de poderes, del despotismo, del abuso de los bienes del Estado, de la corrupción, de la hiper regulación estatal, de la impunidad y del acoso mediático desde el Estado. Básicamente entre quienes están hastiados de la década correísta.

Entre esos mensajes hay, sin embargo, contenidos que reproducen un patrón de pensamiento tan despótico y con igual sentido de desprecio a las libertades como lo tiene el correísmo. Ahí encaja el video Cría Cuervos que, desde la Casa de la Cultura, ha hecho su presidente Raúl Pérez Torres. El video ha brincado con mucho éxito por redes sociales y con especial entusiasmo en ciertos grupos de Whatsapp, donde reina el hartazgo con el estado actual de las cosas. Curioso.

En el video, Pérez Torres retrata al pueblo y, en especial, a la nueva clase media como una masa de malagradecidos que no ha sabido reconocer todo lo que su líder, Rafael Correa, ha hecho por ellos. ¿Por qué son malagradecidos? Porque Correa no supo escucharlo a él y no dio al pueblo la cultura que lo hubiera sensibilizado y domesticado. Si Correa le hubiera hecho caso y hubiera acercado al pueblo a la literatura, la poesía y la música, ese pueblo no estaría gritando contra él, no estaría despreciándolo ni desconociendo todo lo que el líder hizo durante estos diez años.

“No quiso escucharme”, se escucha a la propia voz de Raúl Pérez decir cuando sugiere que la explicación para tanto mal agradecimiento se origina en la negativa de Correa a acercar la cultura al pueblo.  “Le han caído del cielo los hospitales, las universidades, las carreteras, el trabajo, el sueldo mensual, las pensiones. Ahora sí puede carajear, ahora sí puede insultar, solazarse y manifestar su ego escondido, ahora nadie le ningunea, puede dilapidar y hasta enseñorarse, pervertirse es su derecho”, dice el texto leído por Pérez Torrez con dejo lírico y quejumbroso. “Se le entregó el pez sin enseñarle a pescar. Analfabeto de principios y de símbolos, su egoísmo, su individualidad, su mediocridad, su ambición están garantizadas. Nunca quiso escucharme”: el autor de video asume que las masas, sin la guía de un iluminado, terminarán irremediablemente extraviadas en la oscuridad de la ignorancia y la maldad.

En la concepción política de Pérez Torres, y de un amplio sector de la rancia izquierda con la que coincide, el pueblo es una masa a la que hay que sensibilizar con música, poesía y literatura. Solo ahí estará domesticado y será dócil, generoso y comprensivo.

A él no le importa si en la construcción de esos hospitales de las que habla en video, hubo sobreprecios y corrupción. No le importa si, bajo el argumento de que se han hecho carreteras y universidades, se han conculcado libertades y se ha utilizado la estructura del Estado para insultar y reprimir. No. Si me hubieras escuchado y les hubieras dado música, poesía y literatura ahora no te estarían insultando, dilapidando, solazándose o manifestando su ego escondido: eso es lo que Pérez Torres dice a Correa en su mensaje.

Es irrelevante, en definitiva, que tras la obra pública se hayan eliminado las instituciones de una democracia republicana que establece límites al poder. Irrelevante si  no hay una justicia independiente y si los ciudadanos han estado absolutamente indefensos ante el poder del Estado durante 10 años. No, en la visión de Pérez Torres el poder absoluto no es malo en sí, el problema está en que ese poder no sea capaz de domesticar a las masas mediante la cultura. Para los Pérez Torres, la cultura no puede desencadenar procesos liberadores, contestatarios o de resistencia; tan solo construir masas sensibles, generosas y buenoides. Una masa agradecida sensibilizada a través de la cultura es siempre mejor que una masa crítica, inconforme y gritona; tan malagradecida ella, que recibió todo lo que tiene. Si el pueblo ha logrado conquistas materiales es porque le han caído del cielo.

Esta forma de ver el mundo es, además, penosamente moralista. En esa moral, el mercado y el capital son agentes que pervierten al pueblo porque lo alejan de la bondadosa tutoría del líder sabio, culto e iluminado. El supermercado siempre será un espacio vergonzante y la ropa de marca una creación satánica para destruir a las almas buenas, caritativas y dóciles. Lo material, en manos de la gente, será siempre una amenaza para la utopía donde todos se contenten con lo que el Estado, administrado por burócratas sabios, determine que esa gente tiene derecho a tener.

En esa visión de Pérez Torres, la cultura no debe desencadenar procesos contestatarios y de resistencia al poder sino cultivar seres humanos dóciles que agradezcan lo que el poder les entregue. Concesiones graciosas del monarca que no son propiedad de quienes pagan impuestos o conforman  la fuerza productiva de una sociedad. “El pueblo gordo de avaricia, tambaleándose en la nueva realidad no sabe qué hacer con lo que tiene”, recita casi como en una oración el presidente de la Casa de Cultura.

El video de Raúl Pérez Torres lleva un mensaje profudamente conservador y reaccionario. Rafael Correa se ha ganado el insulto y el desprecio de un pueblo porque no escuchó su consejo: entrégale libros, poemas y cuadros para que la masa sea bondadosa, sensible y jamás alce la voz en tu contra. “Hay que llegar al pueblo con humildad, por eso hay que tocar sus resortes guardados para que salte su sensibilidad por eso hay que llenarlo de poesía y de música y de literatura y de la sabiduría y el ejemplo de los hombres y mujeres que construyeron la patria. Por eso hay que poner en sus manos el arte”, dice un Pérez Torres dolido y decepcionado de que Correa no le haya escuchado y que ahora haya un pueblo malagradecido e insultante que no reconoce lo que sus iluminados caudillos hacen por él.

Rafael Correa has criado cuervos y ahora te sacan los ojos: ese es el mensaje. Cuervos que no fueron domesticados a tiempo. La libertad no puede ni debe ser un derecho inherente a los cuervos porque terminarán usándola en tu contra. La ecuación estalinista sigue viva, en este caso en forma de un video lírico y doliente que corre alegre por Whatsapp.

Tres videos que están despertando indignación

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Captura de pantalla 2017-03-23 a las 6.01.49 p.m.

Esta campaña electoral no es una campaña normal. Si fuera normal habría dos sectores compitiendo para acceder el poder y el Estado regularía y pondría límites para que nadie viole leyes y reglamentos electorales.

Pero en esta campaña electoral es el Estado el que participa en la carrera. Medios de comunicación manejados por el Gobierno, empleados públicos que tienen que hacer campaña (muchas veces obligados), carros de ministerios o subsecretarias que van y vienen haciendo proselitismo, call centers de organismos estatales que hacen llamadas para ofrecer créditos, servicios de salud que sirven de escaparate proselitista… Es, en definitiva, todo el Estado puesto al servicio de la candidatura de Lenín Moreno. Se trata de una campaña electoral completamente desnaturalizada porque una de las candidaturas, en este caso la del Gobierno, utiliza fondos que pertenecen a todos los ciudadanos.

Esta campaña es, además, una campaña anormal por un hecho muy sencillo: no hay organismo de control que impida al Estado hacer proselitismo. Esto ocurre por algo muy simple: el organismo de control, en este caso el Consejo Nacional Electoral, es manejado por el mismo Gobierno; es decir por administradores del Estado. En pocas palabras: no solo que el Estado interviene en la campaña sino que no hay nadie que impida que lo haga.

Pero cuando no hay control institucional, no todo está perdido. Queda, al menos, el control de la opinión pública y para eso, en las actuales circunstancias, no hay nada que actúe con mayor eficiencia y velocidad que las redes sociales. Es, precisamente, en las redes sociales donde las personas están compartiendo videos y fotografías en las que se denuncian los abusos del Estado. Estos días, en que se ha hablado del efecto que está produciendo en las preferencias electorales el apoyo de las instituciones públicas y la falta de control al proselitismo engañoso, ha sido la gente, en las redes sociales, la que ha exhibido esos abusos. Los mensajes que circulan, en especial ciertos videos y fotografías, se han convertido en una de las pocas herramientas que la sociedad tiene para resistirse a la normalización de lo anormal: en este caso una campaña donde el Estado es una de las partes haciendo campaña.

En estos últimos días de campaña al menos tres videos se han convertido en aútenticos éxitos porque provocan sorpresa e indignación. Si no hay institucionalidad que reaccione, al menos hay capacidad de sorpresa e indignación de la gente. Uno de esos videos fue hecho por el equipo de periodistas de Ecotel, un canal de televisión de Loja que fue clausurado por el gobierno y que ahora funciona en internet. En él se ve cómo el Estado, a través del manejo de la educación pública, logró en Loja que estudiantes de colegio asistan sesiones donde se proyectan películas que tienen que ver con el feriado bancario: es una clara alusión al candidato de oposición Guillermo Lasso.

Hay otro video en el que se evidencia cómo los activistas que hacen campaña por Moreno dicen claramente que lo único que se pide a cambio para para acceder a a los programas sociales que ofrece el candidato es el voto. Es decir, si quieres casa tienes que votar por Moreno porque esos programas no son para todos.

En el tercer video se observa a una activista de la campaña de Lenín Moreno recoger inscripciones para programas de viviendas populares, mujeres embarazadas, jóvenes emprendedores y personas mayores bajo la condición de que el aspirante vote por Moreno. “Si gana Lenín usted va con este certificado”, dice y por eso exigen una inscripción con número de cédula y número de teléfono. Tres muestras, de muchas que circulan, de manipulación y engaño que justifican por qué la gente que comparte estas imágenes está indignada.

El video que desnuda la hipocresía de Miguel Carvajal

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Miguel Carvajal

Los 10 años del gobierno de Rafael Correa han dejado en claro que hay, al menos, dos tipos de dirigentes. Unos que son los que más se exponen y que defienden sin ningún tapujo las arbitrariedades y abusos de su máximo líder, Rafael Correa. Son los que menos pretensiones  ideológicas tienen pero que no temen empeñar ni su prestigio ni su imagen a la hora de declaraciones destempladas o decir barbaridades con tal de sacar de apuros al gobierno o al caudillo.  Entre esos están Jorge Glas, los hermanos Vinicio y Fernando Alvarado, Ricardo Patiño, Marcela Aguiñaga, Richard Espinosa, el nuevo fiscal Carlos Banca Mancheno o Alexis Mera. Son vistos dentro de Alianza País como el ala no ideológica del gobierno y, en algunos casos, son identificados como quienes están en la revolución porque es un buen lugar para hacer negocios.

El otro grupo es el de los dirigentes que, al contrario de los anteriores, se presentan como más ideológicos y mucho más comprometidos con lo que llaman “el proceso”. Tienen un discurso mucho más político y están convencidos de que están luchando del lado correcto de la historia. Tratan de no dar declaraciones públicas en defensa de temas políticamente incorrectos que ha puesto sobre la mesa el caudillo y, cuando no les queda más remedio,  lo hacen relativizando y endulzándolo todo. Entre esos están Fánder Falconi, Virgilio Hernández, María Fernanda Espinosa, Pabel Muñoz, Javier Ponce o Miguel Carvajal.

La gran diferencia entre los primeros y los segundos es un tema de actitud: mientras los primeros son cínicos sin tapujos y se la juegan abiertamente por su caudillo, los segundos prefieren solazarse en el discurso ideológico y guardar las formas en público. Esa diferencia desaparece, sin embargo, cuando los del segundo grupo hablan en privado y saben que sus declaraciones no son grabadas para ser difundidas en la opinión pública. Ahí las diferencias desaparecen y los modositos como Muñoz o Hernández, del segundo grupo, terminan siendo idénticos a los desembozados como Patiño o Fernando Alvarado. Esto lo demuestra crudamente un video que circula en redes en el que aparece el asambleísta electo Miguel Carvajal, tratando de convencer a un grupo de personas que la decisión del gobierno de no admitir la entrada de Lilian Tintori fue correcta, legal y justa.

Miguel Carvajal, que durante toda la década correísta ha tratado de labrar la imagen de dirigente y militante comprometido con las reivindicaciones sociales, los derechos y la academia aparece en el video justificando la prisión de Leopoldo López, esposo de Tintori, con argumentos dignos de la Stasi, la policía secreta de la antigua Alemania comunista. “La señora Tintori es mártir porque defiende a su esposo Leopoldo López”, dice y enseguida pregunta con tono de maestro de escuela rural “¿Por qué está preso López”. Una mujer en la audiencia replica tímidamente “por guarimberto” y Carvajal exclama asimismo con tono de maestro de escuela rural aliviado de ver a sus alumnos en lo correcto y en voz alta dice “por guarimbeeero”. Carvajal continúa argumentando y afirma que a López la justicia le comprobó que había provocado la muerte de 43 personas por haber convocado a una serie de protestas en las calles de Caracas. “Está preso porque le demostró la justicia que condujo e incitó a actos violentos que cegaron la vida de 43 personas”, dice sin ruborizarse siquiera porque seguramente cuando sostuvo aquello asumía que nadie en el auditorio debía saber que el juicio en contra de López pasará como uno de los actos más infames del autoritarismo de la región.

Justicia, afirma Carvajal, asumiendo que todos los presentes en el grupo al que se dirige son los suficientemente ignorantes para no saber que en Venezuela no hay justicia porque justicia solo puede existir cuando existen jueces y fiscales independientes. Carvajal no es un ignorante y por eso resulta imposible creer que no sabe que uno de los fiscales que acusó a López huyó de Venezuela para confesar, porque su alma no resistía más, que contra López se habían fabricado pruebas falsas. Carvajal se hace el bobo y bota al tacho de la basura cualquier vestigio de honestidad intelectual porque resulta imposible creer que no se haya enterado de que todos los organismos serios de derechos humanos que se interesaron en el tema han condenado la sentencia en contra de López porque fue evidente que no hubo proceso justo ni jueces independientes. “¿Y los derechos de las madres de los 43 muertos?” se pregunta en el video con ese falsete de quienes quieren pasar por inocente. Pero claro, para Carvajal no existen los 133 presos venezolanos políticos que, como López, son víctimas de un sistema político donde el despotismo mafioso del régimen venezolano no tiene un sistema de justicia que le ponga coto a su autoritarismo sino que tan solo obedece sus órdenes.

En el video, además, Miguel Carvajal aparece sosteniendo uno de los argumentos más retrógrados y autoritarios posibles: que las muertes que se producen durante las protestas sociales no son responsabilidad de los aparatos represores del Estado sino de los líderes que empujan a los pueblos a protestar. ¿Aplica lo mismo para aquellos episodios de la historia ecuatoriana que la izquierda ecuatoriana a la que dice pertenecer tienen como hitos revolucionarios como la matanza del 15 de noviembre de 1922? De ser así, el responsable de aquella tragedia no fue el gobierno de Tamayo, como tradicionalmente ha sostenido la izquierda ecuatoriana, sino los irresponsables dirigentes sindicales que arrojaron al pueblo a las calles. Lo mismo tendría que decir sobre los indígenas muertos en los levantamientos o las víctimas del asesinato masivo en el ingenio Aztra en 1977. “Guarimbeeero”, dice Carvajal.

Carvajal jamás hubiera sostenido lo que se ve diciendo en el video si hubiera estado en una entrevista. Tampoco lo hubiera dicho si sabía que alguien lo estaban filmando. Lo dice porque sabe que su imagen de dirigente ideológico y académico no va a ser perjudicada. Carvajal en el video es idéntico a Ricardo Patiño a Carlos Baca Mancheno o Roberto Wohlgemut porque cree que los únicos que lo ven y lo escuchan son quienes están siendo adoctrinados por él en ese oscuro y lúgubre auditorio en el que se trata de ser gracioso y pedagógico.

Miguel Carvajal resultó estar hecho de la misma madera que los dirigentes más impresentables de la llamada revolución ciudadana, de aquellos que, en su sector, critican y desprecian soterradamente.

Los nuevos ricos hacen un video sucio contra Lasso

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Sangolqui foto van

¿Si vieron cómo llaman desde el call center del IESS para hacer campaña a favor de Lenín Moreno? Si les llamaron para decirles que el Biess les aprobó un crédito, o si vieron cómo se inventaron una frase del Papa para simular que El Vaticano apoya la candidatura de Moreno, en realidad no han visto nada. No hasta que hayan visto el videoclip que el equipo de campaña de Lenín Moreno está preparando para sacar en los próximos días en redes y seguramente en algún canal incautado. Ese día lo habrán visto todo. O al menos casi todo de esta campaña sucia.

Se trata de una producción concebida por Vinicio Alvarado, director creativo de la campaña del Gobierno, quien ha contratado a Vértigo Films, una productora de cine donde trabajó, por muchos años, su hija Marcia. Vértigo Films, durante esta #décadaganada, ha sido una de las criaturas más mimadas por el gobierno. No en vano ahí están contratos como el de 700 mil dólares que le dieron por hacer la mini serie, que casi nadie vio, Ciudad Quinde, en la cual se ponderar el trabajo de la Superintendencia de Control y Mercado.

Aquí puede ver la nota de 4Pelagatos sobre Ciudad Quinde

Este video programado, titulado “Ecuatorianos por el cambio vamos” es un nuevo recurso al que recurre el gobierno y la campaña de Lenín Moreno para caricaturizar la candidatura de Lasso como híper privatizadora y de extrema derecha. Se trata de algo parecido a La Feriatta, ese videoclip hecho durante la anterior campaña presidencial en que caricaturizaban a Guillermo Lasso como un banquero que cantaba durante una supuesta celebración del feriado bancario. La idea es, básicamente, fijar un patrón de opinión para que los electores identifiquen a Lasso y a sus partidarios como unos explotadores que no respetan nada ni a nadie; únicamente movidos por el interés por hacer dinero. Es un nuevo intento, de los miles que ha habido durante los últimos diez años, por ahondar los resentimientos sociales con fines electorales.

En el video de marras aparecerá un grupo de jóvenes pelucones que recorre el país en una furgoneta con un logo que dice RECO, casi idéntico al del movimiento CREO de Guillermo Lasso. Estos jóvenes visten ropa fina en colores pasteles y en sus camisas tienen impreso al logo de RECO. Llevan smartphones y no se detienen en el semáforo rojo.  No respetan las normas ni las leyes y que desprecian a los pobres. Cuando un policía intenta detener la furgoneta, ellos lo ignoran, se burlan de él, le lanzan dinero y se van. Esa es la calidad de personas que en esta campaña sucia pretenden endosar a los partidarios de Lasso. El video va acompañado de una canción cuya letra se incluye en este recuadro amarillo.

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En una escena la furgoneta de RECO se estaciona violentamente y por poco atropella a una pareja de jóvenes que caen al suelo. Los chicos de la furgoneta se bajan frente a una valla de la Senescyt en la que se lee: Las becas educativas son nuestro futuro”. Los insolentes burguesitos de la furgoneta de RECO tapan la parte donde dice “son nuestro futuro y aumentan las palabras “solo con créditos…”. Los dos chicos que quedaron en el suelo humillados por los niños ricos de RECO se levantan, uno de ellos con dolor en las manos.

Luego la pareja de jóvenes que fueron atropellados por la furgoneta de RECO entran a un hospital. En la recepción se lee un rótulo grande que dice “Recuerde la atención es gratuita”. Pero justo antes de que la pareja llegue hasta la valla, los jóvenes pelucones de la furgoneta se abalanzan y tapan la palabra “gratuita” y ponen “pagada”. Además colocan un aviso que dice “Consulta: 25 usd. Medicamentos: consulte lista de precios”.

Pero la intención del video hecho por Vértigo no solo es hacer aparecer a los partidarios de Lasso como enemigos de las becas o de la salud gratuita. También lo son de la educación gratis. En la siguiente escena se ve a la furgoneta pasar por una Escuela del Milenio donde hay un cartel que dice que la matrícula, los uniformes, los libros y los desayunos no tienen costo. Pero como los pelucones de la furgoneta son perversos entonces sustituyen la palabra gratuito por “serán cobrados”. Y, como venden libros en una feria, aparecen saliendo del lugar con los bolsillos llenos de billetes.

Sangolqui foto más mejor
El equipo de Vértigo films mientras comía el almuerzo en Sangolquí

Por último, se ve la furgoneta en una carretera viajando hacia el ocaso. Un letrero vial dice “Hacia el paraíso fiscal”. Un ciudadano que la ve pasar regresa a ver una valla con un rótulo en que dice: “Viviendas gratuita para todos”. Alguien con una camiseta del Partido Social Cristiano lo está cambiando. Tapa la palabra “gratuita para todos” y la reemplaza con “a cuotas de $300 mensuales” y pega el logo del Banco de Guayaquil.

¿Cuánto puede costar un video tan elaborado como este? Ese es un dato que resulta irrelevante para quienes están en el equipo de campaña de Lenín Moreno, como Vinicio Alvarado, básicamente por dos motivos: el dinero viene de los recursos del Estado y el Consejo Nacional Electoral no imputará ese gasto como gasto electoral. Así que los 150 mil dólares que podría costar son irrelevantes. La plata, por último, irá a Vértigo Films, buenos amigos de Vinicio y Fernando Alvarado.

La filmación se hizo entre jueves y viernes. El jueves el equipo estuvo en Sangolquí y el viernes en Guayaquil. Un lustrabotas de Sangolquí se mostró feliz de haber sido tomado en cuenta para participar en el rodaje por el equipo “de la 35”, como dijo a los pelagatos.

Este no fue el único trabajo encargado a Vértigo para esta recta final de la campaña. El jueves también tenían previsto hacer una grabación con el candidato Lenín Moreno que estaba hospedado en el Hotel del Parque y cuyas habitaciones cuestan 350 dólares la noche.

En pocas palabras, el video que aparecerá seguramente a partir de este lunes 20 está diseñado para exacerbar los resentimientos sociales; cosa que el correísmo no ha dejado de hacer durante los últimos 10 años. Curiosa estrategia si se toma en cuenta que viene de Vinicio Alvarado que pertenece a la casta de nuevos ricos que creció durante la #décadaganada y que jamás utilizará para sus hijos las escuelas públicas ni los hospitales públicos y, peor aún, la vivienda gratuita que se pondera en su video.

Es un video hecho por nuevos ricos para hablar mal de los niños ricos.

En la foto se ve a la furgoneta que hará la parodia de ser la de CREO

Correa prefiere anunciarlo él: la lista Odebrecht sale la próxima semana

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Los filáticos del fútbol dicen que un buen defensa es quien sabe adelantarse a la jugada. La idea es que el jugador llega a la pelota antes que el delantero y así evita que le emboquen un gol a su equipo.

Pues adelantarse a la jugada es lo que Rafael Correa intentó hacer en su enlace número 516 realizado en Salitre, provincia del Guayas. Lo hizo en dos temas que, se vio, lo tienen aterrado: la lista de Odebrecht y las elecciones del 2 de abril.

Sobre Odebrecht dijo que la semana que arranca este lunes 20 de marzo habrá una filtración de información sobre la lista de los funcionarios ecuatorianos que están involucrados en el escándalo de coimas de esa constructora brasileña. “La próxima semana preparan filtrar la lista Odebrecht”, dijo Correa quien, al parecer, está tratando de esbozar un plan para neutralizar el efecto de la noticia. Ese plan consiste en, primero, echarle la culpa del embrollo a otros. En este caso, según Correa existe un complot entre la agencia de inteligencia de los EE.UU., CIA, la familia Isaías que está radicada en La Florida, la derecha y los prófugos Carlos Pareja y Pedro Delgado. Ellos están atrás de esta filtración, dijo y agrego que Karen Holligan, una ecuatoriana activista política que vive en Miami, es “la nueva directora” de ese organismo y quien coordina la filtración.

La otra pata del plan de defensa que aparentemente prepara el Gobierno consiste en decir, como en efecto lo hizo Correa, que la información no es confiable porque se trata de una filtración hecha antes de que los organismos competentes de Brasil o los EEUU hayan hecho las investigaciones del caso. Para afirmar esto echó mano de unas declaraciones recientes de la congresista de los EEUU, Ileana Ros-Lehtinen quien pidió la información a los EEUU pero que dijo que le habían negado el pedido pues las investigaciones aún están en curso. Pero Correa dio otra pista de cómo podría ser su defensa en el caso de que, en efecto, aparezca la lista en los días venideros: decir que el Ecuador pidió a la empresa los nombres pero que ésta condicionó su entrega a factores inaceptables, como el comprometerse a no enjuiciar a funcionarios de la constructora o no embargar sus bienes. Para darle verosimilitud a lo que estaba diciendo puso una diapositiva donde aparecían las supuestas condiciones de Odebrecht. ¿Quien se las dio en caso de ser ciertas? Sería extraño que se las haya dado el fiscal Galo Chiriboga que debería observar cierta independencia en el caso.

Fue tan evidente que el tema de la lista de Odebrecht lo tenía preocupado que al despedirse de la sabatina volvió a hablar del tema. “A estar preparados”, dijo lacónicamente y despidiéndose.

Pero para llegar al tema de Odebrecht, Correa primero preparó el terreno para hacerlo. Y para eso habló del tema electoral porque claro, para él, la filtración de la lista tiene por objetivo perjudicar al binomio gobiernista de Lenin Moreno y Jorge Glas. El Presidente, al hablar de las elecciones, insistió en algo que ya había dicho en una sabatina anterior: que la oposición no va a aceptar las resultados porque pretende hacer fraude. Es decir, Correa quiere adelantarse a la jugada de un posible fraude aunque todo apunta a que éste estaría siendo fraguado por él y los suyos. ¿Si no cómo explicar esta afirmación? Resulta obvio que cada vez que dice que la oposición no va a aceptar los resultados, que según él serán ampliamente favorables para Lenin Moreno, está preparando a la opinión pública frente a una eventual protesta de la oposición ante un fraude.

Correa aseguró que las encuestadoras serias, es decir las afiliadas al Gobierno como Perfiles de Opinión o Santiago Pérez que se equivocaron de crin a cola en la primera vuelta, aseguran que Lenin Moreno y Jorge Glas tienen una amplísima ventaja. De hasta el 16%, dijo. En cambio, a la encuesta de Cedatos, que hace poco dijo que había un empate técnico entre los dos candidatos, la calificó de fraudulenta. “Cuando Cedatos le ponga 50 a Lasso y 49 a nosotros, 50,5 a Lasso, 49,5 a nosotros, réstenle unos 10 puntos a Lasso y auméntennos 10 puntos a nosotros, y esa será la encuesta verdadera, ellos lo saben, porque Polibio Córdova dueño de Cedatos si sabe estadística, lo que pasa es que se vende al mejor postor, al que lo contrate y ellos tienen las verdaderas encuestas que coinciden con las otras encuestas donde nos muestran de 13 a 15 puntos de ventaja, hasta 16 nos da una encuesta sobre votos totales, lo que significa 16, 18 puntos de ventaja sobre votos válidos”, sostuvo.

Correa dijo esto sobre las elecciones del 2 de abril en medio de una persistente quejadera sobre una campaña sucia que, dijo, lleva adelante la candidatura de Guillermo Lasso. “Ya nos trajeron esta semana a la señora, ¿cómo se llama la señora? ¿La coloradita venezolana?, Lilian Tintori, insultando al país, descaradamente diciendo que viene por el cambio, a hacer proselitismo con Guillermo Lasso, tenían planificado dos días de campaña, eso es recontra ilegal, pero además un insulto a la soberanía de un país”, aseguró el Presidente quien además del racista y misógino comentario sobre Tintori hizo una hipócrita defensa de la decisión del gobierno de inadmitirla en territorio ecuatoriano. Correa, cuyo gobierno ha traído a decenas de extranjeros para que opinen de política interna alabándolo,  dijo que una venezolana no puede intervenir en política ecuatoriana.

En sus ataques a Tintori, Correa dijo que pretendía ser una “princesa” que pretende mandar como en su “hacienda bananera”. Sin embargo, no dijo nada sobre los otros extranjeros que han venido estos días al Ecuador para hacer campaña por Lenin Moreno y a quienes no se les impide permanecer en el Ecuador, como fue el caso de ex candidato presidencial chileno Franco Parisi. “Si viene a meterse en política en el mismo avión la regresamos, vamos a ser más eficientes, nos demoramos ahora unas horas, la próxima vez le ofrecemos más eficiencia y en el mismo avión la regresamos, aquí se respeta la ley y la soberanía del país”, lanzó en tono envalentonado.

Correa, en todo caso, no conoce decencia ni coherencia. Así como habló pestes de Tintori que vino a hacer lo mismo que han hecho sus invitados extranjeros, Correa invirtió una buena porción del enlace en denostar a los Tratados de Libre Comercio asegurando que acaban con el agro. Era evidente que estaba haciendo campaña en contra de Lasso, especialmente por estar en Salitre una zona de campesinos pobres que podrían pensar que un Tratado de Libre Comercio los puede afectar. Lo que no mencionó, sin embargo, es que fue él quien más empujó para que se firme el Tratado de Libre Comercio con Europa. ¿Más caretuco que eso?

En general, Correa no estuvo ni tan vehemente ni tan agresivo como suele estar en otras sabatinas. Esta vez no mencionó ni una sola vez a Jorge Glas, aunque entre los asistentes estaba su madre Norma Delgado junto a la de Glas, Norma Espinel.  Era visible que el tema de la lista de Odebrecht lo tenía preocupado. Tanto así que al despedirse no pudo evitar volver a mencionarlo.

El correísmo se apropia de los impuestos para Manabí

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En la lista de las canalladas de la historia del Ecuador aquella, según la cual los manabitas deben devolver las latas de atún donadas luego del sismo, ocupará sin duda un sitio de excepción.

Según el correísmo, los afectados por el sismo deben devolver las latas de atún, los colchones y todo lo que se donó para la población afectada porque luego de las elecciones del 19F algunos opositores reclamaron en redes sociales a los manabitas. Lo hicieron por haber votado a favor de Lenín Moreno y no por un candidato opositor, en virtud de la movilización de la sociedad civil durante los días que siguieron al terremoto del 16 de abril del 2016.

Correa sostiene que los manabitas no necesitan de las latas de atún donadas para reconstruir Manabí. Según él, para reconstruir Manabí basta con el esfuerzo y los recursos del gobierno. En otras palabras, asume que el dinero que tiene el gobierno para Manabí pertenece a la revolución ciudadana y los atunes hay que devolverlos porque, en cambio, esos pertenecen a la oposición. De ahí que hay que irlos a tirar sobre todo en el Banco de Guayaquil y en las sedes de CREO

“¿Saben qué, manabitas del alma? ¡Devuélvanles sus atunes! ¡Devuélvanles sus limosnas! ¡No la necesitamos! ¡Reconstruiremos Manabí con nuestro esfuerzo, todos juntos, con la Revolución Ciudadana, como lo estamos haciendo, queridos compañeros!”, dijo Correa en la ciudad de Chone.

Toda esa estrategia resulta ser una canallada porque es de canallas pretender apropiarse de los recursos que todos los ecuatorianos entregaron para la reconstrucción mediante varios impuestos para hacerlos aparecer como si fueran de un movimiento político: en este caso, el correísmo y el binomio de gobierno.

Es obvio que que la estrategia fue un artificio ideado por los mismos publicistas que durante estos diez años de correísmo han convertido al Ecuador en un estado de propaganda. Los mismos publicistas que ahora trabajan en la campaña de Lenín Moreno y que, seguramente, le hicieron caer en la ridiculez y el sinsentido de decir que tirar latas de atún es libertad de expresión “de la que tanto hablan los políticos”. Como si lanzar objetos tuvieran relación con la libertad de expresión o como si ese principio fuera algo de lo cual solo hablan los políticos.

La imagen de la lata de atún, sin duda, tiene una fuerte carga simbólica asociada con la caridad y el asistencialismo y eso debe haber hecho que la estrategia haya funcionado como un disparador de opinión. Pero que se haya utilizado a las latas de atún en esa cruzada en contra de la candidatura de oposición, también, provoca muchas dudas a la luz del sentido común. ¿Cómo es que, luego de un año, aún hay latas de atún que no se han usado? ¿Quién mantenía esas latas guardadas? ¿No es absurdo ir a tirar contra el Banco de Guayaquil y la sede de CREO comida que buena falta hace a un segmento de la población?

El relato tras la devolución de las latas tiene al menos tres motivos para que esté en los primeros lugares de la lista de las más grandes canalladas de la historia:

1.- Se privatizan las donaciones: Según Correa, la revolución ciudadana no necesita de las donaciones para reconstruir Manabí porque para eso están los recursos del gobierno. Correa asume que el dinero del gobierno, destinado a la reconstrucción, es suyo, de su gobierno, del correísmo y, especialmente, del binomio Moreno-Glas. Esto es groseramente falso. El dinero que el gobierno tiene para Manabí pertenece a todos los contribuyentes, incluidos los que votaron por Guillermo Lasso o Dalo Bucaram. Ese dinero provino principalmente de los impuestos que se establecieron para la reconstrucción y que fueron aprobados por la Asamblea para ser parte del llamado Fondo de Solidaridad.

En total, hasta enero de este año, se habían recaudado 1 408 millones de dólares únicamente con los impuestos aprobados por la Asamblea, según información del SRI. De esa suma se desglosa lo recaudado, de esta forma: $357,3 millones son fruto del impuesto sobre las utilidades, $203 millones por el impuesto sobre el patrimonio, $138 millones por el impuesto sobre bienes inmuebles y derechos representativos de capital, $473 millones por el aumento del 2% al IVA y $62 millones por el día de remuneración para todos los ecuatorianos que estableció el Gobierno.

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Fuente SRI

Ese monto, que no es poca cosa, proviene del bolsillo de los ecuatorianos que en muchos casos tuvieron que hacer sacrificios e incluso endeudarse para poder cumplir con su pago que fue obligatorio. Hacer que esos recursos aparezcan como de propiedad del gobierno es una forma de privatizar a favor del correísmo los recursos que fueron entregados por todos.

2.- La oposición sí ayudó: Como parte del operativo para promover la devolución de las latas de atún se ha dicho que la oposición no participó en los tareas de auxilio y reconstrucción de las zonas afectadas por el sismo. Esta es otra aseveración falsa. No solo fue la sociedad civil, en la que seguramente hubo gente de la oposición y del correísmo, la que se movilizó de forma impresionante esos días sino que dirigentes abiertamente identificados con la oposición se activaron con operativos hechos en sus ciudades para ayudar a la zona. Para muestra dos botones: Jaime Nebot, alcalde de Guayaquil,y, Mauricio Rodas, alcalde de Quito. Presentar a las tareas de auxilio y reconstrucción de Manabí y Esmeraldas como un esfuerzo que pertenece únicamente al gobierno correísta es profundamente injusto y canallesco. Han habido incluso iniciativas privadas que no tienen absolutamente nada que ver con el gobierno ni con la oposición y que han sido tanto o más eficientes que las de muchos ministerios o subsecretarías y con menores recursos. La oposición sí ayudó.

3.- No se ha fiscalizado el gasto: Los recursos destinados a las obras de reconstrucción no han sido auditadas ni fiscalizadas en su totalidad. La mejor prueba de ello es que en julio del 2016 se supo, a través de un documento reservado que, al menos $120 millones recaudados por el llamado Fondo de Solidaridad, fueron destinados a gasto corriente del Estado. Es evidente que los recursos provenientes de los impuestos especiales creados a raíz del sismo también sirvieron para cubrir los gastos del Estado que, en ese momento, llevaban varios meses de atraso. Este desvío de fondos pudo haberse repetido luego de la revelación de los $120 millones sobre todo porque no se hizo, como pidió la oposición en ese momento, un fondo o fideicomiso administrado independientemente para que haya transparencia en el gasto. Los dineros destinado a Manabí y Esmeraldas no han sido manejados de forma transparente ya que las obras se hacen con régimen de emergencia. Esto impide que haya licitaciones y trámites que evitan el mal uso de los fondos.

¿Por qué los militares perdieron la cadena de custodia?

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La certeza sobre si las FF.AA. tuvieron o no toda la cadena de custodia del material electoral durante la primera vuelta, se ha convertido en la pieza clave de este rompecabezas que hay que armar: ¿se hizo o se intentó hacer un fraude electoral en la primera vuelta electoral?

El tema fue puesto en el tapete por el general Luis Castro, poco después de haber sido destituido como Comandante del Ejército por el Gobierno que, evidentemente, se molestó porque Castro y otros generales firmaron un comunicado en que advirtieron al Consejo Nacional  Electoral de que estaba siendo observado para que no tuerza la voluntad popular.

Castro, en sus declaraciones hechas a la entrada de la Escuela Militar (pues no se le permitió hablar en su interior) puso bajo sospecha al papel jugado por el CNE, en las elecciones cuando dijo que las FF.AA. temieron por la transparencia del proceso al haber sido marginadas de la cadena de custodia. Además dijo que es importante para la segunda vuelta que esta cadena de custodia sea  devuelta a FF.AA. pues la Constitución y las leyes establecen que deben estar presentes en todo el proceso. “Exhorto al pueblo a estar atentos. (Las FF.AA.) somos en forma constitucional y legal los que llevamos el proceso de custodia. Debemos estar presentes en toda la observación. Y eso es lo que promulgué, es lo que indiqué. La justicia sabrá decidir si hubo o no fraude. Simplemente es obligación de quien está al mando de las FF.AA. el proteger toda la cadena de custodia, el observar que se cumpla la decisión y el derecho del pueblo ecuatoriano”.

La afirmación provocó la reacción del Consejo Nacional Electoral que sacó un comunicado, firmado por Juan Pablo Pozo, en el que asegura que las FFAA estuvieron custodiando el material desde su impresión hasta su escrutinio final. Lo curioso fue que esta declaración de Pozo se produjo luego de que el ministro de Defensa, Ricardo Patiño, puso en su cuenta de Twitter que la afirmación de Castro “merecerá” la respuesta del CNE. Tal como ocurrió, pues Pozo apareció en Twitter hora y pico más tarde haciendo la aclaración que Patiño ya había anticipado.

Sin embargo, ayer empezó a circular un texto que pone en entredicho a Pozo y refuerza la tesis del general Castro de que las FF.AA. no tuvieron toda la cadena de custodia. En efecto, en una carta  que el 23 de febrero del 2017 le dirige el contralmirante Darwin Jarrín Cisneros, jefe de la primera Zona Naval, a César Merizalde, jefe del Comando Conjunto de las FF.AA., se dice que el material electoral no estuvo bajo custodia de los militares desde el momento en que las actas fueron entregadas a las direcciones provinciales electorales.

“Dentro del proceso electoral se tuvo como punto vulnerable de la cadena de custodia la entrega de las actas a la DPE/CPR, tarea que ciertamente estaba bajo responsabilidad del Consejo Nacional Electoral y de la Policía Nacional, sin embargo frente a la opinión pública se le imputa como responsable a las FFAA a pesar de que esta información fue difundida previamente y durante el evento del 19 de febrero del 2017”, dice Jarrín Cisneros en la primera parte de su carta a Merizalde. Luego expresa: “Por lo expuesto y con plena conciencia de que es necesario asumir la responsabilidad total de la cadena de custodia del material electoral (traslado y entrega de actas a la autoridad competente) situación que conllevará a un esfuerzo adicional para nuestro personal militar, solicito se digne mi General gestionar oficialmente ante las autoridades del Ministerio de Defensa Nacional, para que en el próximo proceso establecido para el 02 de abril del 2017, sean las Fuerzas Armadas quienes asuman esta responsabilidad”.

El texto reafirma la versión de Castro y contradice completamente la del CNE. No hay que olvidar que Castro, en sus declaraciones en la entrada de la Escuela Militar dio detalles sobre la interrupción de la cadena de custodia que coinciden con la carta que Jarrín Cisneros le envió a Merizalde. Por ejemplo: no hubo custodia cuando el material electoral ya había ingresado en los lugares donde se hacía el escrutinio. Castro claramente señaló que los militares únicamente estuvieron dando vigilancia externa a los recintos pero que no tuvieron acceso al interior.

El general Castro sostuvo, además, que el día martes 21 de febrero le puso a disposición del presidente Rafael Correa su cargo luego de una reunión en la que ambos expresaron sus divergencias sobre el proceso electoral. Eso coincide, por otro lado, con un audio que circulaba en redes sociales donde una voz que se identifica como del coronel (r) Carlos Arboleda Heredia dice que por una conversación con el general Castro, con quien le une una amistad, que en efecto hubo una acalorada reunión entre Castro y Correa por el tema de la custodia.  Fruto de esa discusión, dice, se produjo la salida de Castro del Ejército.

El tema de la custodia de las FF.AA. ha mermado aún más la legitimidad y la credibilidad del CNE de cara a las elecciones del 2 de abril. El tema es más grave si se toma en cuenta que es muy probable que ese día exista una diferencia muy apretada entre los dos candidatos. Con un organismo rector de las elecciones sin credibilidad ni prestigio, una circunstancia como aquella puede terminar en pugnas y enfrentamientos. A la luz de estos últimos episodios resulta más claro que el CNE actuó de forma opaca y sinuosa durante los dos días posteriores a las elecciones cuando se estaban escrutando las actas. La destitución de Castro y sus posteriores declaraciones aumentan las dudas sobre el proceso y más bien permiten pensar que el manifiesto de los generales, por el que fue cancelado Castro, y la presencia de miles de personas frente al CNE en los dos días posteriores a las elecciones, constituyeron una fuerza determinante en el resultado final.

Foto de la agencia estatal Andes

Correa mete mano en FF.AA. antes de la segunda vuelta

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Lenín Moreno tiene que ganar el 2 de abril, como sea: esta es la impresión que el presidente está generando desde el 19 de febrero, cuando anunció, basado en un sondeo, un nuevo triunfo de la Revolución Ciudadana. Todo estaba preparado para eso, hasta la tarima, pero no resultó. No solo fallaron los cálculos políticos. Fallaron los votos, pues Moreno nunca obtuvo el 43% previsto. Y hasta los militares hicieron un comunicado instando al Consejo Nacional Electoral (CNE) –que arrastraba los pies para dar los resultados– a que en forma ágil y transparente procesara el escrutinio. Hoy el Presidente pasó la factura al descabezar a los cuatro generales del Ejército que asistieron al Consejo de Generales, presionaron al jefe del Comando Conjunto César Merizalde a que citara a esa reunión y firmaron ese comunicado.  Y ascendió al único que ni asistió ni firmó, el general Edison Narváez, que se desempeñaba como subsecretario de Defensa al lado de Ricardo Patiño.

Vea la jugada de Correa en dos decretos
Decreto 1333
Decreto 1334

Correa no solo agrava el daño que ha hecho a Fuerzas Armadas, pues el número de generales dados de baja suman más de 30 en su período. Refuerza la sensación de que quiere prescindir de los controles que todavía existen para que no pueda torcer la voluntad popular el 2 de abril. Por un lado, está acondicionando a la opinión pública para que, en caso de perder la elección, endose el resultado a un fraude y no a la voluntad de cambio del electorado. Por eso ha convertido el discurso de fraude en un verdadero leitmotiv político. Correa trabaja en un doble frente: si pierde, dirá, como ya lo está haciendo, que Alianza País es objeto de un fraude por parte de la oposición. Si gana, cortocircuita el terreno a la oposición para que no pueda cuestionar el resultado; en caso de que Moreno gane con fraude. Porque, aunque parezca contradictorio y lo sea, Correa se queja de que les hacen fraude y, al mismo tiempo, afirma que aquellos que se quejan de fraude siempre son los perdedores. En el fondo, manipula a la opinión que sabe que, en este régimen concentrador y autoritario, es él quien controla el CNE. Y que Juan Pablo Pozo, su presidente, reina en ese organismo mirando por encima del hombro a los otros consejeros y en línea directa con Carondelet.

Por otro lado, Correa pretende neutralizar a las Fuerzas Armadas. El mensaje claro y contundente de esta remoción es que el 2 de abril no se metan con el CNE y miren para otro lado. Esta es una nueva tentativa de Rafael Correa y su aparato para poner a las Fuerzas Armadas a su favor y a su servicio. Algunos ministros lo han intentado. María Fernanda Espinosa y Ricardo Patiño, en particular. El correísmo vive con la ilusión de convertir a los militares, como en Venezuela, en sostén irrestricto del correísmo. El presidente ha oscilado entre gestos de seducción y de castigo con esta institución que, a pesar de amenazas y provocaciones, ha mantenido una actitud apegada, en buena medida, a su deber constitucional.

Con esta represalia, Correa vuelve a hacer un flaco favor a la cúpula entrante que –automáticamente y por la forma como ha sido ascendida– queda bajo entera sospecha. Por ejemplo, el nuevo comandante general de la Fuerza Terrestre, Edison Narváez, llega a ese cargo después de que Carlos Egüez lo ocupara durante apenas un día. Narváez es conocido como un hombre cercano al correísmo, al igual que César Merizalde y el comandante de la Armada, Renán Ruiz. Todo esto prefigura una posición insostenible en una institución que, por tradición y por vocación, es profesional, orgánica y altamente jerarquizada. Es decir, creer que por cambiar un mando o tener a unos generales cercanos el poder político puede usar toda la institución, se antoja un sueño de perro.

A menos de que el Presidente, estirando la cuerda y jugando con fuego, haya decidido provocar de nuevo esta institución que Correa ha pisoteado, buscando y anhelando victimizarse. Hasta ahora FF.AA. han resistido esos embates, a pesar de las presiones internas y externas, y es su deber mantenerse serenas: no son árbitros de los asuntos políticos, aunque sí deben precautelar, como fue su mensaje en su comunicado del 20 de abril, el respeto a la voluntad de los electores y la paz entre los ecuatorianos.

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