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Fernando Villavicencio

Villavicencio pide asilo: una derrota política y ética para Correa

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Emilio Palacio ya no está solo. Fernando Villavicencio acaba de pedir asilo político en Perú y en Plan V está la historia que toca leer. Rafael Correa comentará esto con alguna frase destemplada, pero hay un hecho cierto e imposible de ocultar para él: dos periodistas han tenido que expatriarse tras haber sido perseguidos en su gobierno. Una pésima carta de presentación para alguien que, en calidad de ex presidente, pretende pasar algún tiempo en el continente donde la libertad de expresión es un valor histórico.

Decir, como se está diciendo, que Villavicencio se asila porque desde 2016 enfrenta una demanda por haber publicado correos electrónicos privados de Correa y del Procurador, Diego García, es cometer una injusticia. Este gobierno ha perseguido a Villavicencio desde hace años por haber denunciado, en la prensa tradicional primero, y, luego, en sus escritos publicados en Focus Ecuador –que ha sido frecuentemente atacado– los mayores negocios y negociados hechos durante la revolución ciudadana.

Escándalos del mundo petrolero -del cual es un especialista- que incluyó un nuevo actor en esta década, más corrupto que los otros: China. Villavicencio desentrañó ficciones (petróleo entregado a Petrochina y revendido en la Costa Este de Estados Unidos); intermediaciones (en las cuales el país pierde 3-4 dólares por barril); ventas anticipadas contra préstamos (totalmente lesivas al interés nacional); negocios que fueron francos asaltos (refinería del Pacífico); negociados monumentales (como el de la refinería de Esmeraldas)…

El gobierno lo persiguió (usando todo el poder del Estado) porque conocía la seriedad de sus investigaciones, siempre basadas en documentos oficiales. Y las conocía porque Villavicencio hizo, en muchos casos, las denuncias correspondientes en la Fiscalía General de la Nación. Lo persiguió en vez de agradecerle que hiciera el trabajo que no han hecho los organismos de control. Lo persiguió porque, a la larga, había altos funcionarios del gobierno absolutamente involucrados en esas corruptelas que él denunciaba.

La persecución contra Villavicencio es una derrota política y ética para el régimen correísta. Política porque muestra la irracionalidad de un régimen que Osvaldo Hurtado, el ex presidente, resumió en una fórmula: “cárcel para los honestos; impunidad para los corruptos”. Perseguir a un periodista cuyo trabajo ha sido cuidar el manejo de los recursos naturales y del erario público, desnuda la catadura antidemocrática de este gobierno. Pero también su déficit ético y la desfachatez con que desmontó todos los mecanismos institucionales y legales destinados a fiscalizar su gestión. Villavicencio hizo el trabajo que no hizo el Contralor de la República y se lo dijo la Comisión Anticorrupción. Y por hacerlo, Carlos Pólit demandó y pidió cárcel para sus nueve miembros e indemnización económica. Una vergüenza. Las investigaciones de Villavicencio son tan fidedignas, que hasta Alexis Mera, secretario jurídico de la Presidencia terminó por darle la razón.

La noticia de este pedido de asilo llega en un pésimo momento para Rafael Correa y también para Lenín Moreno. La opinión internacional conoce que un ciudadano no pide asilo político si no tiene, bajo el brazo, una carpeta con documentos que sustenten sus razones. Sabe, además, que los gobiernos requeridos son celosos en sopesar sus decisiones. Que Estados Unidos haya dado asilo político a Emilio Palacio, en agosto de 2012, habla de que, ya entonces, corría peligro en lo personal y no gozaba de condiciones favorables para ejercer su oficio en Ecuador. En el caso de Villavicencio, la persecución judicial fue evidente y permanente y Correa hizo gala de una inquina personal manifiesta en sabatinas y otras declaraciones. Que la familia de Villavicencio haya tenido que endeudarse para entregar, por orden de un juez, 47 mil dólares a Correa, podría resumir tristemente esa persecución oficial en el cual colaboraron la Presidencia de la República, la Fiscalía General de la Nación y la Judicatura.

Villavicencio está a salvo: ese es hoy su mayor triunfo y el de su familia. Para Correa este caso es otra pesadilla. Como lo fue el 30-S, que él avivó. Para Lenín Moreno es un termómetro que marcará si en su gestión surgen señales objetivas de retorno a la democracia: entonces Villavicencio y Emilio Palacio encontrarán motivos para volver.

Foto Plan V: Fernando Villavicencio con Roberto Pereira, su abogado, en la Cancillería peruana en Lima

El feriado petrolero de Correa y su gallada

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Fernando Villavicencio acaba de publicar “El Feriado petrolero”: un libro que recoge, en la parte sustancial, las investigaciones que ha publicado en Focus. ¿Feriado bancario? Sí, porque la tesis que sustenta esta publicación se basa en dos datos. Uno: el gobierno recibió $115.000 millones ($93 mil millones por la exportación de 1297 millones de barriles, $7000 millones por derivados y $15 000 millones por la comercialización interna). Dos: por proyectos millonarios, coimas, malos negocios, renegociaciones… etcétera. se han perdido o repartido en corruptelas 23 mil millones de dólares. Esa cifra significa tres feriados bancarios.

Villavicencio conoce el tema petrolero al dedillo. Por eso maneja con enorme solvencia las leyes y acuerdos ministeriales y habla con propiedad de los campos petroleros, de la refinería de Esmeraldas, de los contratos, de las compañías petroleras, de los bufetes de abogados, de los intermediarios, de los funcionarios de este y de anteriores gobiernos, de los contratistas, de las navieras, de las compañías estatales… Quizá esto lo ha convertido en el periodista-político más buscado por todos aquellos que tienen documentos y que, por los motivos que sean, quieren que se conozcan.

Captura de pantalla 2017-03-28 a las 1.09.35 p.m.

Todos saben de su conocimiento y también de su extraordinaria valentía para publicar los negocios y los negociados de ese mundo que, sin lugar a dudas, ha producido los capítulos más aciagos de corrupción en este gobierno. Todos saben que sin él, el país no conocería la trama de corrupción que se destapó en la refinería de Esmeraldas y en Petroecuador. Sus revelaciones fueron tan determinantes que el propio Presidente entró a competir con él. Dijo que fue su gobierno el que descubrió a los corruptos en la Refinería de Esmeraldas. Nadie olvida, sin embargo, que apenas Villavicencio publicó su informe, basado en documentos oficiales, hubo funcionarios que renunciaron y que luego, ante el escándalo, fueron detenidos. O huyeron del país.

Este libro “El feriado petrolero”, se puede leer como una serie de historias inauditas. La refinería de Esmeraldas es la historia mayor que, con la Revolución Ciudadana, adquiere dimensiones de una película de Werner Herzog. Todo empezó cuando Galo Chiriboga anunció, en 2007, un preacuerdo con Sumitomo Chiyoda, la empresa que había construido la refinería en 1974. Preacuerdo que, a la postre, suma $187 millones, incluía 25 proyectos, debían hacerse en 29 meses y concluir en 2011. A esto se le llamó repotenciación o rehabilitación. Tras diez años, Villavicencio calcula que se han gastado $2200 millones y esa refinería sigue con fallas estructurales, no produce gasolina para el consumo interno (tiene que importar gasolina para mezclar y cumplir con las normas) y de vez en cuando tiene que parar. Es la mayor obra de corrupción e ineficiencia del correísmo.

El diluvio de cifras, como lo llama el autor, se inicia cuando el gobierno se deshizo del preacuerdo con Sumitomo Chiyoda y metió en el baile a la empresa SK de Corea., recomendada por el hombre que arruinó Venezuela: Hugo Chávez. Esa empresa resultó bendecida en contratos por este gobierno no solo en Esmeraldas sino también en la Refinería del Pacífico. Contratos que bordean $1300 millones. La danza de millones de dólares tiene otra explicación: el 90% de los equipos y tecnología que usa Petroecuador es importado. Pero el gobierno, en vez de en de realizar una licitación internacional, decidió comprar todo localmente. Por supuesto aparecieron, como champiñones bajo la lluvia, compañías de membrete: intermediarios o representantes de compañías extranjeras. Villavicencio tuvo acceso a unos 200 contratos para la refinería que van desde un millón de dólares hasta $290 millones.

En este libro están los nombres de esas empresas. Sus socios. Están los protegidos por este gobierno (Pareja Yannuzzelli que firmó 74 contratos por 1300 millones; Worley Parson que subcontrató al grupo Azul, fiscalizadoras de la rehabilitación que cobró centenares de millones de dólares y no detectó 104 fallas reveladas por los propios trabajadores…). Están los contratos hechos a la medida para los familiares de funcionarios de Petroecuador. Están las declaraciones de renta de muchos de estos empresarios hechos de la noche a la mañana; amigos que antes apenas sobrevivían y que se enriquecieron súbitamente. Está la información de sus propiedades y mansiones que compraron aquí o en Estados Unidos.

En este libro está la ceguera cómplice del fiscal Galo Chiriboga y del Contralor Carlos Polit, el sistema de robo armado alrededor del diferencial petrolero, la arquitectura empresarial offshore, el millonario negocio de la comercialización, el sistema de intermediación aplicado durante el correísmo que permite, entre otros escándalos, que Enrique Cadena, un zar que vive en Miami, se quede con un dólar por cada barril de petróleo prendado a la China…

En este libro están los mecanismos que ha usado este gobierno para mejorar todos los sistemas que habían inventado los piratas del petróleo. Y algunos nuevos. Por ejemplo, la figura jurídica que permitió esta corrupción voraz, desbocada en la refinería de Esmeraldas: la llamaron “Giro específico del Negocio” que traducido en cristiano significa contratos a dedo.

Villavicencio revela con documentos y detalles estas historias tenebrosas de sobreprecios y robos en el sector petrolero. Cualquier gobierno lo condecoraría por este trabajo que es urgente leer. Este gobierno lo ha perseguido, al punto que está en la clandestinidad.

Este libro será lanzado este miércoles 29 en Quito, en el Círculo Militar, a las 11:00. Lo presentarán Juan Carlos Calderón, Enrique Herrería, León Roldós, Lourdes Tibán y José Hernández. El moderador será Christian Zurita.

“Pedí de rodillas a Fernando que no se entregue”

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Verónica Sarauz es la esposa de Fernando Villavicencio, el periodista y político que descubrió los casos de corrupción en Petroecuador y otras instituciones del Estado y hoy se encuentra en la clandestinididad, con orden de captura bajo la acusación de haber divulgado información reservada. El suyo es un caso de persecución política y abuso de poder por parte del Estado. Verónica y sus hijos viven esta experiencia como una pesadilla. Aquí su testimonio recogido horas antes de que el recurso de Habeas Corpus sea aceptado por la Corte Nacional de Justicia. La orden de prisión preventiva quedó sin efecto.

«Es una experiencia terrible la que estoy viviendo. Como madre, como esposa y como mujer. Como madre porque debo proteger a mis hijos y ellos se dan cuenta de que algo malo está pasando, y sufren. Como esposa porque soy solidaria de mi esposo y esto me obliga a estar separada de Fernando y tengo miedo de que le puedan hacer algo. Y como mujer, bueno, ninguna mujer debería pasar por esto, es una injusticia. Ya lo vivimos hace un año y ahora la pesadilla se repite.

»Me sorprende encontrarme con la valentía que nunca pensé tener. El lunes, cuando nos enteramos de la orden de prisión, a las seis y media más o menos, los agentes ya estaban abajo montando guardia. Después de todo lo que hemos pasado, una se queda con el tema de que te espían, te persiguen todo el tiempo, tienes una sicosis diaria. Así que bajé a ver quiénes eran esos del carro. Cuando vieron que me acercaba salieron disparados, cada quien por su lado. A uno le fue siguiendo hasta la avenida 10 de Agosto, cruzándome entre los carros igual que él hacía. A toda carrera, yo que tengo un estado físico fabuloso (sonríe), pero la adrenalina te impulsa a hacer estas cosas. El tipo se me escapó. Volví y había otro en el carro. Él vio que me acercaba. Lo que hacen es reclinar el asiento y tratar de esconderse, pero no se percató de que el carro estaba abierto. Le abrí la puerta, le tomé una foto y le pegué. Él salió corriendo, voló para la esquina. Estaba hablando todo el tiempo por teléfono. Yo fui donde estaba el guardia de mi edificio y le pedí destornillador. Él no tenía. Le pedí que le dijera a mi hija que que me bajara un destornillador. El guardia temblaba. Les reventé las dos llantas del carro. El tipo me espiaba desde la esquina. La alarma se prendió pero nadie se hacía cargo del carro. Para esto yo ya le llamé al abogado. Me descuidé cinco minutos y ellos corrieron hacia el carro y huyeron con sus llantas haciendo troc troc troc. Les hice tres huecos en cada llanta. Nunca había hecho un acto así delincuencial pero es mi única forma de defenderme de ellos.

»Fernando tenía la intención de entregarse pero nos llegó información de que la consigna es atentar contra su vida cuando esté en la cárcel. Mi primera reacción fue ponerme de rodillas y pedirle que no se entregara, porque en este país no hay garantías. Para él, al menos. En la cárcel puede pasar cualquier cosa. Así que tomó la decisión de no entregarse hasta que esto acabe.

»He logrado hablar con Fernando poco, poquísimo. Él dice que está bien pero yo sé que no está bien. Está preocupado por nosotros porque él es el sustento de la familia. Yo no tengo empleo desde que me sacaron de la Asamblea. En el sector privado me dicen que no quieren problemas con el gobierno, preferible después de que pase todo, me dicen, y en el sector público, ¡imposible! Entonces estamos en un stand by económico, estamos en shock emocional como familia, no sabemos cómo actuar… Mi suegra está desesperada, ella tiene setenta y pico años, no está bien.

»Ahora estamos vigilados todo el tiempo. El día martes o miércoles, no recuerdo, mis cuñados me mandaron videos de que ese rato los estaban intimidando. Los helicópteros volaron bajito encima de sus casas, en Carapungo. Y los drones se metieron en el patio, ubicando las casas. Me contaron que salieron a ver qué estaba pasando y a uno lo encontraron con el control del dron y le persiguieron. Ahí dejaron volando ese aparato, casi se les cae. Nos están vigilando a todos. En todas las casas de la familia están ejerciendo una presión sicológica a la que no tienen derecho, porque el Fernando no es ningún delincuente. Acá siempre vienen. Y para mala suerte nuestra allá abajo está la Dinased. Estaba yo vistiéndome y miré por la ventana y caí en cuenta de que desde la ventana de allá se ve directamente a nuestra ventana. Como ellos son especialistas en tener equipos de última tecnología para espiarnos a todos, asumo que están espiándonos desde ahí. Nos siguen a todos lados, en carro, a pie, en moto. Con las motos lo que hacen es ejercer presión sicológica, jugar con tus nervios.

»Ahora me siento seguida. Yo sé que están ahí. Contarlo es una cosa pero vivirlo es muy distinto. A mí me tiemblan las piernas, llego a la casa y no sé qué hacer. Hay un rato en que quiero salir corriendo, quiero salir gritando. Me siento mal. No sé qué hacer. Es desesperante. Y repetir esto es espantoso. La vez anterior, cuando Fernando estuvo en la clandestinidad, no me dejaron vivir en paz. Durante todo un año nos persiguieron a mí y a los niños. No podíamos hacer una vida normal, no podíamos ni siquiera ir al parque a jugar. Por atrás estaban ellos. Era terrible, yo tenía miedo de que les pasara algo a los niños.

»Era espantoso porque tenía miedo de que nos volvieran a allanar. Todas las noches me acostaba pensando a qué hora vuelven. Sólo quisieras ser un anónimo más que puede salir a comprar un helado sin que nadie te moleste, que puede ir al parque a jugar con tus niños como hace todo el mundo. Ese año viví de la venta de los libros, porque justo Fernando escribió el libro de Sarayacu cuando estaba en el exilio. Ese libro nos permitió vivir hasta que la librería Libri Mundi decidió que ya no vendían libros de temas políticos, libros que vayan contra el gobierno, entiendo yo, y nos cerraron esa puerta. Y esa librería era la más grande. Menos mal que Fernando pudo volver a la luz y retomó su actividad. No sé qué hubiera pasado con nosotros.

»Ese año que estuvimos separados fue muy duro. Yo tuve que cargar con la responsabilidad de los niños. Y ser el hombre de la casa, porque me tocaba darme de puñetes con los agentes. Yo andaba con la cartera llena de piedras y les caía a carterazos. Ellos tienen informes sobre eso, ellos hicieron informes de que yo les agredía. Y que sepan que lo voy a volver a hacer si me vuelven a molestar.

»Volvernos a encontrar como esposos también fue duro. Cierto que yo fui unas pocas veces a Sarayaku, pero era una experiencia horrible: llegar a Puyo, tomar una lancha para un recorrido de cinco horas, de esas lanchas angostitas… Yo iba aterrada, agarrada como los gatos cuando están mojadas. Y como ya estaban cercados había controles militares donde apuntaban los nombres de todos los que pasaban. Mi nombre lo apuntaban en rojo. Luego me filmaban hasta que me trepaba en la canoa. Era un acoso brutal de la Policía.

»Lo que no quiero es volver a sentir la soledad de la vez anterior. Fernando ha hecho todo esto como periodista, es uno de los poquísimos que investiga en este país porque ya investigación, en un periódico normal, no se encuentra. Él sólo ha asumido esa carga, que no necesita, que no es su obligación. Para eso están la asamblea, el contralor, el fiscal que se han callado tanto tiempo. A todos los que puedan y quieran oírme les digo que no quieran hacer como la vez anterior: cuando me veían se daban la vuelta, no se me acercaban ni siquiera a saludar. No les voy a permitir que vuelvan a hacer lo mismo. Los periodistas siempre estuvieron ahí, por los periodistas se sabe todo esto. Pero los asambleístas de oposición, que tienen la obligación, aparte de fiscalizar, de ayudar a quien está siendo perseguido y les está ayudando a hacer su trabajo, no lo hicieron. Yo, la vez anterior, envié información a algunos asambleístas de oposición y se quedaron callados, no hicieron absolutamente nada. Ahora la gente de CREO y de Compromiso Ecuador sí ha estado pendiente de nosotros. Me he reunido con ellos para tomas decisiones sobre la candidatura de Fernando.

»¿Los niños? Están asustados. Emiliano tiene ocho años, cuando nos allanaron él estaba por cumplir seis. Y lo único que dice es: mami, ¿van a venir otra vez los hombres de negro? Pero como ya es más grande ya tiene acceso a las redes, él mismo busca y me dice: mira mami, encontré esta foto de la casa cuando nos allanaron, mima mami este video. Yo le digo: no busques, no te hagas ese daño. Pero como es niño es curioso y quiere saber qué está pasando con su papá y con su mama. Están asustados. El pequeño todavía no está consciente de todo lo que pasa, pero siente ese movimiento que hay en la casa y pregunta dónde está el papá. Le he dicho que está de viaje para que no se ponga más triste de lo que ya está. A José Emiliano ya no le puedo decir eso. Es difícil explicar a un pequeño que su papá asumió una lucha contra un Estado que está lleno de corrupción. No le puedo decir con esas palabras pero trato de hacerle entender que su papá, lo que busca es que el dinero que nos pertenece a todos no se lo lleve una sola persona. Porque al final de cuentas la plata es de todos.

»Hoy son ocho días del inicio de nuestra nueva pesadilla y toda esta semana prácticamente no he estado en la casa con mis hijos. He tenido que llamar a mi mamá para que me ayude porque yo he estado, primero, en el tema de los abogados; luego, en el tema de la candidatura. Y lo peor son los rumores. Los rumores siempre son señal de que algo está pasando. Y como este gobierno es especialista en poner evidencia donde no existe, involucrar a gente honesta donde no ha pasado nada, no sería nada raro que nos pase a nosotros. No me sorprendería que en mi carro pusieran droga o armas. Yo tengo miedo de todas esas cosas. Ahora me he enterado de que el señor Calvopiña, que está detenido por la corrupción que Fernando descubrió, quiere ensuciarle con ese dinero que encontraron en su casa. No tengo la certeza absoluta, pero sé que quieren involucrar a Fernando diciendo que ese dinero era para él. Y eso es absolutamente falso.

»No se puede repetir lo de hace un año. Yo no voy a dejar que la voz de Fernando sea olvidada ni que le callen de ninguna forma. Yo no podría hablar lo mismo que él dice porque no estoy en su lugar, no tengo conocimiento de los temas que él conoce. Pero sí voy a hacer bulla en todo lado, voy a joder a todo el mundo. No voy a permitir que a Fernando le dejen solo como ya lo dejaron la vez anterior. Y era por el mismo tema: defender los intereses del Estado, que son los de todos.»

¿Es normal que Villavicencio y Jiménez vayan presos?

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Los pájaros disparan contra las escopetas: la orden de prisión preventiva contra Fernando Villavicencio y Cléver Jiménez emitida por el juez Jorge Blum, de la Corte Nacional, materializa este refrán popular a la perfección. Los dos mayores fiscalizadores de este gobierno, quienes han presentado el mayor número de denuncias y han investigado las irregularidades y casos de corrupción más significativos de los últimos años, son las dos figuras más perseguidas por quienes deberían hacerse cargo de sus denuncias.

Es el mundo al revés: en cualquier país democrático Villavicencio y Jiménez serían reconocidos públicamente por su obstinada búsqueda de transparencia. Ellos han presentado denuncias documentadas. Han sido institucionales, pues han llevado sus casos a la Fiscalía, a la Contraloría y a la misma Presidencia de la República. Han dado la cara y se han mostrado dispuestos a debatir con cualquier contradictor en los medios de comunicación.

El gobierno, para desacreditarlos, los acusa de hacer política. ¿Acaso no tienen derecho a hacerla? Es posible que hayan cometido excesos o excentricidades, pero esto resulta intrascendente frente al compromiso demostrado por ellos y la tarea autoimpuesta de exigir como ciudadanos el cumplimiento de las buenas prácticas en la administración y la delicadeza en el uso del dinero público. Si hay un bien superior en este caso es ése.

Es inaudito contemplar cómo toda la fuerza del Estado, de un gobierno que concentra todos los poderes, está siendo usada para acallarlos, para privarles de sus derechos políticos, para impedir que continúen haciendo su trabajo, para destruir a sus familias y aterrorizar a sus hijos.

4pelagatos condena esta actitud del gobierno, el uso que hace de los jueces para destruir a dos ciudadanos valientes y las mentiras que fabrica para justificar sus atropellos y confundir a la opinión pública con propaganda. O invirtiendo la realidad para que las víctimas aparezcan como villanos.

4pelagatos se solidariza con Fernando Villavicencio, Cléver Jiménez y sus familias.

Foto: Radio Rayuela

La honra del Presidente debe valer un dólar

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Un juez sentenció a pagar 141 mil dólares para indemnizar a Rafael Correa: es la reparación económica que debe recibir por las declaraciones que profirieron Fernando Villavicencio, Cléver Jiménez y Carlos Figueroa sobre el papel que él jugó el 30-S. Cada uno pagará un tercio de esa multa.

¿Es ético que un Presidente, desde los privilegios que tiene su cargo, pida dinero a sus demandados? ¿Es ético que Rafael Correa, que pidió y obtuvo permiso para meter las manos en la Justicia, exija plata a adversarios que enfrentan un aparato convertido en instrumento para zanjar, a su favor, diferendos políticos? ¿Es moral que la administración de justicia, calculadora en mano, valore cuánto vale la dignidad u honra del Presidente, supuestamente lastimada por aquellos que lo critican o le endosan culpas en su gestión?

El correísmo debe creer que esta práctica es ética y es moral. Y sus funcionarios deben pensar que tienen derecho a usar a los jueces y a la salida de cada juicio –porque los ganan todos– engrosar sus cuentas bancarias y las de sus abogados. Se superó con creces el uso de la Justicia por parte de lo que se llamó la partidocracia: ahora los políticos poderosos pueden, si así lo deciden, extorsionar económicamente a sus contradictores. ¡Qué escuela!

Cualquiera, oyendo a Rafael Correa, dirá que es normal obtener reparación económica en las cortes. Pues no. Hay otras escuelas donde presidentes –sin importar su inclinación ideológica– se abstienen de ir ante los jueces por asuntos en los que, por ejemplo, Correa se ha vuelto adicto. François Mitterrand, socialista, y Jacques Chirac, gaullista, coincidieron en ese punto cuando gobernaron, cada uno durante dos períodos a Francia. Nicolás Sarkozy, también presidente de Francia de 2007 a 2012, demandó a un compañía aérea por haber usado una fotografía en la que aparecía con su esposa, Carla Bruni, en una publicidad. Pero lo hizo en el mejor estilo de los políticos decentes: pidió un euro de reparación. Un euro simbólico porque de lo que se trata, cuando realmente el honor está en juego, es demostrar ante jueces probos e independientes, quién miente: no en usar la justicia para volverse rico y obligar, como en el caso de Villavicencio, Jiménez y Figueroa, a deshacerse hasta de sus muebles y los de los hijos, para llenar las arcas de un Presidente insensible y todopoderoso.

La honra de un funcionario decente debe valer eso: un dólar. Y es penoso para la democracia y altísimamente inquietante para la convivencia, que un bloque mayoritario como Alianza País, vea como un hecho natural que sus jerarcas y aliados usen la justicia y salgan un poco más ricos de las cortes. Es evidente que el Presidente es el protagonista principal y autor de los casos más importantes: el juicio contra Juan Carlos Calderón y Christian Zurita por el libro sobre los contratos de su hermano con el Estado. Los dos periodistas fueron condenados a pagar dos millones de dólares a Correa quien, según el juez, se vio perjudicado “en su honra, dignidad, buen nombre, prestigio profesional dentro del país y fuera de él”. Ese “daño moral”, como lo llamó Correa, fue evaluado en principio en diez millones de dólares.

El médico Miguel Palacios, presidente de una organización cívica de Guayaquil, también fue condenado a pagar 40 mil dólares en un caso singular. De demandante, por las injurias que profirió contra él el mandatario, pasó a ser demandado. Pedir 80 millones de dólares de indemnización a diario El Universo y cárcel para Emilio Palacio por supuestas injurias, hará parte sin duda de la historia nefasta del correísmo. El Presidente podrá decir que perdonó en muchos casos a los demandados, pero implantó y promocionó una escuela funesta: usar la justicia para perseguir, dirimir controversias políticas y también aupar apetitos económicos en su gobierno. Vieja historia que trae a la memoria el caso de Carolina Chang demandando por tres millones de dólares en 2009 a Leonardo Viteri por las denuncias que él hizo sobre irregularidades que, según él, ella cometió a la cabeza del Ministerio de Salud. Historia que pone en escena a José Bolívar Castillo persiguiendo adversarios en Loja. Pidiendo cárcel y plata. Historia que sigue con el vicealcalde de Quito, Eduardo del Pozo, condenado por desacreditar “la honra y el buen nombre del presidente”, a una pena de 15 días de prisión.

La honra y dignidad del Presidente, a las cuales tiene derecho, deben valer un dólar. Dólar simbólico siempre y cuando quisiera probar, ante jueces independientes y probos, que lo asiste la razón. Pero es denigrante la imagen que produce un Presidente al exigir plata a los demandados que, además de tener asegurada la cárcel, se ven condenados a engrosar su cuenta bancaria.

Foto: Agencia Andes

‘Me quieren preso para evitar que sigan saliendo revelaciones de corrupción’

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Fernando Villavicencio reveló la corrupción en la Refinería Esmeraldas. Uno de los muchos casos que ha investigado y publicado en Focus Ecuador. Periodista y político, Villavicencio encara en este momento dos juicios montados por el oficialismo que lo tienen en peligro de ir a la cárcel. 4Pelagatos hace el punto con él sobre su situación.

¿Cómo está en lo personal con respecto a su situación judicial?
Me siento en medio de dos fuegos lanzados desde el poder y con apoyo de la Justicia. Me siento contando mis horas de libertad y con un pelotón de policía detrás que, a veces, me hablan al oído… Me siento libre aunque vaya preso y creo que los condenados son ellos, aunque estén libres en la calle. Me siento muy conmovido por lo que pasa en mi familia porque son ellos los que sufren. Creo ser el periodista y ciudadano más perseguido del país. No hay precedentes de la brutalidad con la cual me han perseguido a mí y a mi familia en esta década y en todos los órdenes: moral, judicial, económico… Mi esposa no puede trabajar. Mis hijas tampoco. Es una utilización infame del Estado para intentar quebrarme. Me pueden doblar, pero no quebrar.

¿Puede indicar el estado específico de los dos juicios que enfrenta en este momento?
Uno es referido a la declaratoria de insolvencia emitido por le juez Edwin Cevallos Ampudia que obliga al pago de 141 000 dólares a Correa, dividido para tres. A mi me corresponde pagar 47 307 dólares. He señalado que gracias al apoyo de la ciudadanía a la campaña Un dólar para Rafael se ha logrado casi completar esa cifra. En los próximos días pagaremos para que el Presidente sienta su bolsillo y su corazón más tranquilos y, de esa forma, no tengan argumento jurídico para neutralizar la inscripción de mi candidatura a la Asamblea.
El otro ataque es por la supuesta divulgación de información presuntamente reservada. De forma maratónica, el Fiscal logró conseguir del juez Blum una orden de prisión preventiva y el inicio del proceso penal. Debo destacar que 90 días antes, el mismo juez Blum, ante el mismo pedido del Fiscal, negó la prisión preventiva porque el tipo de delito no alcanzaba para eso. Pero ante la presión del gobierno, Blum cambió de criterio y cambió el delito y ahora si acoge la petición fiscal y emite prisión preventiva.

¿Ustedes ya apelaron?
Lo hemos hecho hace dos días ante la Corte Nacional de Justicia y, de acuerdo a derecho, esperamos que nuevos jueces de esta instancia superior puedan conocer la apelación.

En un caso va a pagar al presidente Correa y el otro lo zanjará la Corte Nacional de Justicia. ¿En qué plazos se definirá su situación?
Los dos casos no dependen de la Justicia sino que marcan el ritmo del interés político del gobierno. En esto tiene dos objetivos: uno es impedir que aparezcan nuevas revelaciones y reportes periodísticos sobre nuevos casos de corrupción. Por ello es importante que se sepa que he entregado importante documentación a otros colegas de medios digitales principalmente. Van a salir investigaciones referidas a otros casos de corrupción que involucran a funcionarios del gobierno.
Entendemos que ese es un objetivo: evitar que sigan saliendo revelaciones de casos de corrupción. Ahora, cuando estamos a días de que se formalice la inscripción de la lista por Pichincha alianza 21-23, en la cual yo encabezo la lista del distrito 1, sabemos que el Presidente quiere impedir que se inscriba mi candidatura.

¿Las medidas cautelares que dictó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) no cubren los dos casos?
Las medidas cautelares cubren el caso específico de la insolvencia. Es por eso que ayer (miércoles 2) a través del Centro Latinoamericano de Derechos Humanos, de Argentina y el abogado Ignacio Boulin que tramitó las cautelares anteriores, he solicitado a Edison Lanza, Relator Especial para la Libertad de Expresión, que la CIDH emita nuevas medidas cautelares por este tema específico de la supuesta divulgación de información reservada.

La vez pasada dijo que no iba a entregarse y que no iría a una cárcel. ¿Qué va a hacer esta vez?
La vez anterior cumplí lo que manda la ley internacional. Yo tenía medidas cautelares. Pensé al regresar de Washington que el gobierno, en una actitud sensata, respetaría las medidas. No lo hizo y lo que ejercí es mi derecho ante el desacato del gobierno. Pedí protección en Sarayacu

¿Siente que esta vez la situación es diferente?
Sí. Creo que el un gran sector de la ciudadanía, de la sociedad ha logrado entender la magnitud del problema, el tipo de gobierno que enfrentamos y yo estoy aquí: esperaré en mi casa con mis hijos que me vengan a detener. No tengo por qué huir. Yo he dicho la verdad al país y creo haber hecho un importante aporte a la sociedad y a la ética. Aquí esperaré.

Dijo haber entregado información a medios digitales sobre otros casos de corrupción. ¿En qué sectores?
Casos relacionados con otros temas de la propia refinería de Esmeraldas. Sobre los responsables de las negociaciones de la Refinería del Pacífico; en particular la construcción del acueducto La Esperanza y los contratos con la compañía SK de Corea del Sur. Hay información vinculada con la intermediación del petróleo con China. Hay nuevas revelaciones de quiénes son los apoderados, los brokers aquí en Ecuador. 

El diario La Estrella de Panamá ha dicho, sin explayarse, que hay información en ese país que podría comprometer al vicepresidente Jorge Glas. ¿Los documentos que tiene se relacionan con ese caso?
Vamos a publicar en las próximas horas en Focus un especial sobre las vinculaciones de Ricardo Rivera Arauz con Jorge Glas sobre sus negocios en telecomunicaciones. Entendemos que esto aportará con información al tema que está siendo revelado a nivel internacional.

Caray, ¡al fin brilla la Justicia!

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Boletín oficial 33.333

“El Gobierno al fin restituye la verdad: no hay corrupción sistémica. Solo unos malos borregos que han decidido traicionar al jefe máximo y a nuestra impoluta revolución. Por eso, los maldicientes como Fernando Villavicencio, que dice haber descubierto la corrupción en la Refinería de Esmeraldas -cuando esa pequeñísima corrupción la descubrimos nosotros- ya están a buen recaudo. Ciudadanos: el gobierno vela por su tranquilidad. Hasta la victoria siempre”. Reporte de Marcelo Chamorro
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Correa: “Estoy feliz de que Villavicencio vaya preso”

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El presidente Rafael Correa ofreció hoy una conferencia de prensa de carácter urgente. La convocatoria fue cursada a esta redacción con el membrete de “exclusiva para 4pelagatos”. La rueda de prensa incluyó un único punto: el tema de la corrupción en la refinería Esmeraldas y la orden de prisión preventiva contra Fernando Villavicencio, que fue la persona que la denunció.

Impulsivo y virulento, el jefe de Estado descalificó moralmente a Villavicencio y aseguró que en la cárcel será muy bien tratado. Dijo que el sistema judicial ecuatoriano, gracias a la reforma emprendida por su administración, es una garantía para el debido proceso, y se explayó en ejemplos sobre la honestidad de los jueces ecuatorianos, lo cual, dijo, lo hace muy feliz. Pronunció esta última palabra cantando.

Interrogado sobre las denuncias de Villavicencio, Correa justificó los gastos en el proyecto de repotenciación de la refinería y negó, con teatral vehemencia, que existiera corrupción en su gobierno. Finalizó convocando a un gran acuerdo nacional.

A continuación, una selección de las frases más relevantes pronuncidas por el presidente durante su rueda de prensa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De la mano de Correa, el cinismo llega a lo más alto

en La Info por

Si la Real Academia define a cinismo como la “desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables”, entonces en en enlace número 496 en el barrio La Tola, de Quito, hubo mucho de eso.

Afirmar, sin empacho ni rubor, que el escándalo de corrupción en la refinería de Esmeraldas fue descubierto por el Gobierno es, a todas luces, un acto de brutal “desvergüenza en el mentir”. Y eso es lo que hizo Rafael Correa.  No habían pasado ni diez minutos de iniciado el enlace y Correa ya estaba afirmando que todo el caso de corrupción en el que están involucrados Carlos Pareja Yannuzzelli y Álex Bravo, entre otros funcionarios y contratistas de Petroecuador, fue descubierto por su gobierno, específicamente por la asesoría jurídica de la Presidencia. 

Para desconocer que fue Fernando Villavicencio, el periodista y probablemente el ecuatoriano más perseguido y denostado por el Gobierno, quien denunció todo el caso mucho antes de que el Gobierno haga o diga algo se requiere de un alto nivel de desvergüenza.  “La red de corrupción en la Refinería de Esmeraldas fue investigada y descubierta por nosotros mismos”, dijo Correa encendiendo toda una ola de chistes y comentarios indignados en redes sociales mientras que la cuenta de Twitter de Fernando Villavicencio se llenaba de menciones de usuarios perfectamente conscientes de que, al menos diez meses antes de que las autoridades reaccionaran, el periodista de Focus Ecuador había investigado y sacado a la luz las inmundicias cometidas en la refinería. Inmundicias que, dicho sea de paso, se hicieron gracias a 18 decretos de emergencia, firmadas por el mismísimo Correa.

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Pero si cinismo es desvergüenza en el mentir, esta afirmación de Correa no fue la única que se ajusta a la definición de la Real Academia.  Hablando sobre el mismo asunto, el presidente dijo que Carlos Pareja Yanuzelli logró salir del país porque ni él ni el gobierno podían arrestarlo. “Hay que seguir el debido proceso, yo no puede meter preso a nadie”, dijo orondo Correa desatando una nueva ola de chistes y comentarios de usuarios de redes sociales que no podían dar crédito a lo que escuchaban.  ¿Acaso Correa no ha ordenado meter preso a gente que al paso de su caravana le hicieron una mala seña? ¿No lo hizo con un menor de edad que le dedicó un yucazo?  ¿No fue Correa quien, con sus destemplados pedidos, hizo que jueces obsecuentes ordenaran la detención de Fernando Villavicencio y Kléver Jiménez?  ¿Como es posible que quien indujo a los jueces a meter a la cárcel por más de seis meses a inocentes como el coronel César Carrión y Fidel Araujo sin ninguna prueba de que habían participado en un inexistente intento de golpe de Estado ahora se proclame defensor del debido proceso?

Correa piensa que la gente no recuerda que a pocos días luego del terremoto del 16 de abril amenazó en Muisne con meter preso a quien gritara.  Cinismo mayúsculo si se considera que, como se visto, hasta la presente no hay orden de prisión para Pareja.

Captura de pantalla 2016-10-15 a las 8.50.10 p.m.

Estos dos actos de cinismo monumental se produjeron en el corto período que Correa le dedicó al tema de la corrupción, porque para chistes y chascarrillos hubo al menos cinco veces más de tiempo. “Macho alfa, macho alfa, ji ji ji i ji”, dijo al menos tres o cuatro veces aludiendo con su risita de falsete todo lo que se ha dicho sobre sus declaraciones misóginas y machistas de las últimas semanas. 

Sobre el tema de la corrupción, Correa sostuvo que se trata de un problema que existe en todos los países del mundo. “incluso en la China donde hay pena de muerte para los corruptos” aseguró como quien busca donde aliviarse.

“Cuidado con las verdades a medias. Detrás de los actos de corrupción en el sector público, donde hemos tenido traiciones, hay un sector privado que también es corrupto”, alertó ignorando que en el caso de la refinería de Esmeraldas las empresas privadas hicieron negociados gracias a los nexos que tenían con los funcionarios encargados del reacondicionamiento de la refinería. “No conozco país en el que se haya logrado erradicar la corrupción”, dijo como para justificarlo todo.  Mal de muchos, consuelo de tontos.

Si estas dos obras de cinismo tuvieron que ver con el tema de la corrupción hubo otra igualmente monumental que tuvo relación con la conferencia mundial Habitat III, que se realiza en Quito. La demostración de lo bien que está el Ecuador, dijo, es que apenas a seis meses de un terrible sismo el Ecuador está organizando, exitosamente según él, un acontecimiento como ese. Correa no solo que pretendía pasar por alto el hecho en Quito no hubo daños grandes sino que en su declaración ignoraba a los miles de ecuatorianos que actualmente viven en carpas, albergues y covachas luego de haber perdido sus casas. Cinismo acompañado de insensibilidad, sin duda. ¿No podía haber hecho al menos una alusión a los sin techo en Manabí y Esmeraldas y no convertir al tema del sismo en una plataforma únicamente válida para la campaña electoral? Hay veces que el cinismo aparece de la mano de la falta de humanidad, y este fue un caso.

“Macho alfa, macho alfa, ji ji ji i ji”, volvía y volvía a decir, unas veces tapándose la cara como para demostrar que se divertía sinceramente con las críticas que le han hecho por sus vergonzosas declaraciones.

El enlace, en todo caso, fue un pretexto para seguir haciendo campaña electoral a favor de los cuadros de Alianza País, como ha ocurrido en los anteriores. Esta vez el más beneficiado fue el ministro del Interior, José Serrano quien será cabeza en lista de candidatos nacionales a la Asamblea. Para esto se organizó un mini show, con la entrega de decenas de patrulleros para la Policía, al que se lo aceitó con un discurso sobre cómo ha mejorado la seguridad en Quito. “Quito tiene la distinción de ser la única capital de América Latina de estar entre las 190 capitales más seguras del mundo”, dijo Serrano quien solo una semana antes había sido silbado en Ibarra cuando participaba, accidentadamente, en la Cacería del Zorro. ¿No será que Quito siempre estuvo entre esas diez capitales? es la pregunta que surge luego de la afirmación que hizo Serrano sin respaldarse en ninguna evidencia estadística.

Para Jorge Glas también hubo show.  Se exhibió un largo y sofisticado video en el que se veía a Glas, compañero de papeleta con Lenin Moreno, dando un discurso en Guayaquil en el que sacaba lustre a las obras de la revolución ciudadana en esa ciudad. Y como para que nadie de los suyos pierda el entusiasmo por la candidatura de Moreno y Glas, Correa dijo que se las encuestas (no mostró ninguna) que el binomio gobiernista tiene todo para ganar en primera vuelta.

“Macho alfa, macho alfa, ji ji ji ji ji”, volvía a interrumpir en su intento por darle algo de gracia a la aburrida sabatina contando, eso sí, en las sonoras e histriónicas carcajadas que lanzaban sus ministros y funcionarios que cada sábado ejercen de adoradores del caudillo..

Correa sabe que está de partida y por eso varias veces recurrió a la idea de que la historia lo juzgará. Alguna vez se dirá que hemos manejado bien la crisis, que hemos sido justos y que hemos respetado los derechos humanos, sugirió.  No sería raro que ese sea el guión que utilizará en la entrevista que el domingo 16 de octubre dará a Andrés Carrión en Teleamazonas.

“Macho alfa, macho alfa, ji ji ji ji ji”.

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