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Fraude Electoral Ecuador

Juan Pablo Pozo: ¿se somete usted a un polígrafo?

en La Info por

Ahora que un fugitivo desempolvó, en forma divertida, un polígrafo, cabría convertir ese mecanismo en herramienta al servicio de la democracia. El primero que debería someterse a ese instrumento de medición debe ser Juan Pablo Pozo. El sabe lo que ocurrió el domingo entre las 17:00 y las 19:30. Y antes. Y después. Él debe saber por qué hubo ambiente de entierro entre sus camaradas correístas  –como se vio en la televisión– y por qué se oyó, a su lado un “ya está,  que dio paso al júbilo generalizado que también vio el país. Solo él sabe por qué armó cuartel general en el Hotel Marriot donde montó una sala para él (como se verá en el cuestionario) y otra con seis televisores para seguir lo que ocurría en los canales gubernamentales y privados.
Solo él sabe por qué pasó el último mes en reuniones con cámaras, Iglesia y otras organizaciones para dar confianza y recomponer su imagen que, a sus ojos de vanidoso impenitente, salió maltrecha en la primera vuelta. Porque para él, y por lo que dice a su alrededor, lo ocurrió en la primera vuelta fue un mero problema de comunicación. No la sospecha, espesa y terrible, de querer empujar a Lenín Moreno por encima del 40%. Irse al Marriot hizo parte de esta estrategia de recomposición de imagen. Y también para estar lejos de tantos ojos que hubieran visto raro que personajes del gobierno lleguen a la sede del CNE, como llegó, por ejemplo, Patricio Barriga  la semana anterior a la segunda vuelta. No solo Juan pablo Pozo sabe, pero en particular él sabe lo que ocurrió realmente con las actas, el sistema informático del del CNE, la página del CNE, los resultados dados por el CNE…

Si Juan Pablo Pozo se somete a un polígrafo, 4Pelagatos contribuiría con 25 preguntas. Claro, esa lista se puede alargar. Pero sería un ejercicio higiénico para la democracia seguir en directo lo que sucedería con los nervios de Pozo, con su frecuencia respiratoria, con su ritmo cardíaco, con su presión arterial. Aquí están las 25 primeras preguntas:

  1. ¿Si o no fue usted y su equipo quienes entregaron al representante de la Politécnica Nacional, los resultados del conteo rápido que él presentó al país en cadena nacional del CNE? (Hasta los camarógrafos vieron que Luis Horna solo tenía un papel con porcentajes escritos con esfero).
  2. ¿Si o no dispuso usted que personal del CNE hiciera el trabajo de campo de la politécnica?
  3. ¿Si o no estaba entendido que la Politécnica cumpliera una función técnica pero que la rectoría del informe recaía sobre el CNE, lo cual deja sin piso la tan cacareadas objetividad e independencia de ese conteo rápido?
  4. Dígnese decir si es verdad o no que Luis Horna firmó a última hora el supuesto conteo rápido que la Politécnica nunca consolidó?
  5. ¿Hay, sí o no, un informe técnico, sustentado, consolidado del supuesto trabajo de la Politécnica Nacional o solo un papel firmado a última hora por el representante de otra empresa, la Empresa Pública de la Escuela Politécnica Nacional, creada por este gobierno?
  6. ¿Cambió usted, sí o no, la forma de informar en la página del CNE, como se concluye al comparar los formatos de la primera y de la segunda vuelta? (En la primera vuelta aparecía: candidato, porcentaje, número de votos y porcentaje de la provincia. En la segunda vuelta no apareció el porcentaje de la provincia).
  7. ¿Si o no fue la Secom la que organizó todo el sistema de comunicación del CNE para esta segunda vuelta? (El sábado Patricio Barriga llegó hacia las 21:00 al hotel Marrriot, cuando se habían marchado los periodistas de la prensa privada para inspeccionar lo que habían preparado otros –el Che Vera y Enrique Arosemena–. La semana anterior, Barriga había estado en el CNE, como consta a los reporteros que cubren esa fuente).
  8. ¿Si o no coordinó usted con la Secom las formas, contenidos y tiempos de conexión para la segunda vuelta de manera a que el CNE y todo el sistema de propaganda y de comunicación del gobierno (troles incluidos) funcionaran al unísono?
  9. ¿Si o no la Secom le pidió eliminar las ruedas de prensa para evitar las preguntas de los periodistas de tan mala recordación para el gobierno por lo que le sucedió a usted en la primera vuelta?
  10. ¿Si o no escogieron a María Isabel Cevallos, presente en los canales oficiales el 30-S, por si las protestas llevaban al gobierno a controlar la información y decretar una suerte de cadena tan oficial como ininterrumpida?
  11. ¿Dígnese decir si es verdad o no que usted concertó con el gobierno un plan de manejo informativo que arrancó con su cadena antes de la cinco de la tarde, hecha a propósito para sembrar la duda sobre los resultados del éxit poll de Cedatos?
  12. ¿Si o no decidieron poner a competir el exit poll del gobierno contra el de Cedatos para cortocircuitar la credibilidad ganada por la firma de Polibio Córdova en la primera vuelta y aminorar su efecto?
  13. ¿Si o no estuvo planificado usar al representante de la Politécnica Nacional antes de la intervención de Ruth Hidalgo para poner, como en los exit poll, a competir sus cifras y quebrar la credibilidad de Participación Ciudadana?
  14. ¿Si o no hizo usted instalar una sala en el Hotel Marriot, a la cual solo usted y contadas personas tuvieron acceso, donde usted siguió los resultados del escrutinio nacional que no podían ver los ciudadanos?
  15. ¿Sí o no ordenó usted deshabilitar ese campo en la página del CNE?
  16. ¿Sí o no pidió usted a las empresas que participaron en el exit poll y en el conteo rápido entregar los resultados con antelación para tener por delante tiempo para actuar en función del contenido de esa información?
  17. ¿Sí o no dobló usted la capacidad del Sístema del Consejo Nacional Electoral para la segunda vuelta?
  18. ¿Diga si es verdad o no que usted mandó a hacer un estudio de cuál fue la hora de mayor afluencia de la primera vuelta?
  19. ¿Entiende usted que luce inverosímil creer, por los efectos de la pregunta 15, que ese sistema se cayó dos veces en la primera hora cuando no había ni mucha carga ni muchas visitas?
  20. ¿Fue accidental que se caiga el sistema mientras los ciudadanos, animados por los exit poll, estaban enfrascados en el debate de quién ganaba y no repararon en lo que pasaba en la página del CNE?
  21. ¿Diga si es verdad o no que solo después de que Lenín Moreno se declaró presidente electo apareció en la página del CNE la pestaña de los resultados nacionales?
  22. ¿Diga si es verdad que el CNE y el gobierno inician ahora una campaña para tratar de revertir el descrédito del CNE usando los argumentos de la oposición en la primera vuelta?
  23. ¿Dígnese aprobar o desmentir este enunciado: el CNE y la Secom van a usar hasta la saciedad la frase de Ramiro Aguilar, dicha a Plan V, según la cual Guillermo Lasso “va a perder las elecciones y después va a decir que hubo fraude”, para tratar de contrarrestar las acusaciones de fraude que ese candidato está formulando?
  24. ¿Sí o no usted y su equipo piensan, ante las impugnaciones del candidato Lasso que, en el peor de los casos, esto llegará al Tribunal Contencioso Electoral donde no pasará nada?
  25. ¿Sí o no ya concertó con el gobierno la decisión política no dar paso al conteo del ciento por ciento de votos y tiene preparado un supuesto parapeto legal para justificar esa decisión?
    Gracias anticipadas por comparecer en directo ante el polígrafo.
    Fotomontaje 4Pelagatos basado en foto de Carlos Pareja Yannuzzelli

El fraude son ellos

en Columnistas/La Info/Las Ideas por

No es solamente adulterar los votos para ajustar las cifras a las encuestas pagadas. El fraude a la verdad, el ofertismo crudo, la campaña sucia, el uso descarado de autos con burócratas incluidos en manifestaciones electorales, así como recursos públicos y tiempo remunerado; las sabatinas y las inauguraciones proselitistas: ese es el fraude. Cuentas de entidades públicas usadas sin recato legal, peor ético, para difundir las consignas de la campaña correísta. Resultado de espíritus fraudulentos, de mentes tramposas, de la aristocracia de la inmoralidad (dicho por el abolengo que les precede) que conduce el gobierno.

Ganar a toda costa, a cualquier precio, fue la orden. Y en consecuencia se ha desplegado una furibunda arremetida de miedos y promesas. “Viejito” lagrimea Moreno desde su invalidez motriz, “te vamos a dar pensión sin costo”. Y habrá muchos viejitos de los perjudicados por pensiones pagadas en papeles devaluados, o de los jubilados que ven agotar su tiempo en espera que les paguen porque la plata se les acabó, que creerán nuevamente en la perversa mentira. Creerán ingenuamente que esa promesa, dicha por alguien que transita en una silla de ruedas, debe ser cierta. “Subiremos el bono de pobres” ofrece Moreno. Triplicarlo. Les ofrece a los nuevos pobres que arrojan diez años de abundancia faraónica. Empleo promete luego de diez años del gobierno de su mentor que retrocedió a 2007 en el porcentaje de desempleados. Combatir la corrupción ofrece, sentado junto a los que le permitieron, consintieron y quién sabe si compartieron las coimas.

El fraude está en sus mentes. Que lo hagan en las urnas es solo un detalle más. La década fraudulenta de la propaganda insultante y cínica, de funcionarios orgánicos y periodistas militantes amenaza con extenderse aún luego de que el zar sabatino se mande a cambiar al goce de su nueva casa, o así pierdan las elecciones. El fraude funcionó con una comisión semi clandestina que premió al lacayo palaciego con la designación de Fiscal y al sinuoso Contralor con su reelección. Fraude a la independencia, a la justicia, a la investigación judicial, a la sanción.

El fraude está en sus cifras. Manoseadas, opacas, falsarias. Deuda que oculta la insolvencia. Más créditos usureros para cubrir los anteriores. Dispendio patológico para el engaño de la recuperación económica. El país luce atrapado en varias trampas creadas por la ineptitud, por el populismo, por el mesianismo de un economista preocupado más en ganar elecciones que en reducir la pobreza y crear condiciones para el crecimiento sostenido y sostenible.

El fraude está en sus silencios o en sus monólogos impunes. Moreno huye de la prensa independiente, huye del debate que no sea en las condiciones para que su mediocridad quede encubierta. Debatir no solo porque es lo que exige una democracia y la transparencia, no solo porque hay un mandato constitucional que lo obliga, sino por una condición ética básica de quien aspira a enfrentar un escenario económico similar al de 1999. Debatir con su oponente es un imperativo. Huir de hacerlo, de confrontar proyectos, cifras, intenciones es otro fraude a la credibilidad de los electores que deciden sobre lo que dice suelto de lengua en la tarima, sin escrutinio alguno.

Solamente así, fraudulentos, son capaces de expulsar a una mujer venezolana, esposa de un preso político, bajo la presunción de intento de participar en proselitismo electoral mientras exhiben, con desparpajo, a sus mercenarios extranjeros y cantantes haciendo campaña contra la oposición.

Frente a esta arremetida desesperada que construye realidades paralelas, que desconstruye la historia, que desmonta honras labradas en años de trabajo honesto, que exacerba el morbo de la fanaticada, hay que sostener la verdad, responder con la moral, defender los valores que intentan arrasar los Recos Nuevos; fauna de la revolución, goebbelianos de Los Ríos con sus redivivas estrategias totalitarias.

Diego Ordóñez es abogado y político 

¿Juan Pablo Pozo está amenazado por el gobierno?

en La Info por

¿El gobierno presionó a Juan Pablo Pozo para que proclamara el triunfo de Lenín Moreno en primera vuelta? ¿Juan Pablo Pozo está amenazado, él y sus familiares, por miembros de Alianza País, como esta mañana se dijo en todo Quito? Nadie, salvo el mismo Pozo, podría confirmarlo o desmentirlo.

El hecho cierto es que ese panorama permitía componer hoy dos escenarios. Uno: asumir que esas versiones fuesen ciertas y que Pozo y su cargo estuvieran corriendo peligro. Si esto fuese cierto, sería la más burda y peligrosa estrategia de un gobierno, pues, si Pozo y su familia corrieran peligro o él fuese destituido, sencillamente se colegiría que el gobierno quiso imponer (en forma total) el fraude y que ese funcionario, que ha sido obsecuente, tuvo estos días reatos de conciencia. Para el poder esto sería un suicidio político en directo.

Dos: esas versiones (que el propio CNE promocionó discretamente) hacen parte de una estrategia del gobierno: convertir a Pozo en un submarino, en un infiltrado de la oposición en el CNE (lo cual victimiza a Lenín Moreno como el candidato a quien le robaron la elección). Llevar a los demócratas a defender a Pozo y a posicionarlo como un mártir por cumplir con su deber (lo cual legitimaría la tesis del gobierno que él es un traidor vendido a la oposición). Convertirlo en un juez imparcial (cuando su actitud ha sido impresentable) justo ahora que tiene que ser juez de la segunda vuelta. En ese caso ¿se le podría reclamar a un prohombre si su actitud es criticable en la segunda vuelta?  ¿Cuál es el escenario verdadero? Solo Pozo puede decirlo.

Los jueces -Pozo y los otros vocales del CNE lo son- hablan por medio de sus sentencias. Tienen, entonces, que producir hechos apegados a la realidad y a la ley.  Ellos están en el ojo de la opinión publica nacional e internacional y son poco creíbles por hacer parte (como los hechos lo prueban) del sistema correísta. Es imposible no involucrarlos (hasta que los hecho prueben lo contrario) en la lógica del poder que avanza, en formación cerrada, con la mira puesta en dos objetivos: justificar su derrota del 19F y pautar una estrategia para encarar la segunda vuelta; aceptada desde hoy por Rafael Correa.

Si se mira con detenimiento, es evidente que el correísmo solo tenía un escenario: ganar. A pocos días de la elección, los amigos de Lenín Moreno sostenían que triunfarían con 43,7%. Rafael Correa contaba, como se vio en sus tuits, con que Cynthia Viteri y Guillermo Lasso obtendrían más o menos un número similar de votos. No contaba con que Lasso suba a 28% y Viteri se quede en 16%. Iván Espinel, candidato puesto por el gobierno para quitar votos a Lasso, terminó siendo, si se miran los resultados, un candidato chimbador para el propio Moreno… Los cálculos correístas, sumados a las irregularidades del CNE, fallaron y no les alcanzó para ganar.

El correísmo no solo había previsto ganar en la primera vuelta: tenía preparada la celebración. Estaba tan seguros del triunfo que permitió, tras hacerse los sordos, el exit poll de Cedatos y el conteo rápido de Participación Ciudadana. Esas instituciones, aceptadas para legitimar el triunfo, terminaron siendo los muros contra el cual se estrelló el régimen: sus resultados se convirtieron en puntos de referencia a los cuales se sujetó el electorado nacional.

A partir de ese chasco, que fue recibido con cara de deudo, el gobierno improvisó una estrategia: no publicar el conteo rápido contratado por el CNE a la Politécnica Nacional. Declararse ganador esperanzado en que el CNE proclame el triunfo de su candidato. Hacer creer que los resultados del escrutinio de actas por parte del CNE podían cambiar radicalmente, cuando era evidente que la muestra estadística ya se había estabilizado. Ganar tiempo y desprestigiar a los manifestantes de querer incendiar el país cuando fue obvio que Juan Pablo Pozo, faltando a su palabra, decidió llevar el escrutinio a paso de tortuga.

Un nuevo giro se hizo evidente tras las manifestaciones frente al CNE en Quito y Guayaquil y la publicación, por parte del Consejo de Generales, de un comunicado exigiendo al CNE la publicación de los resultados del voto popular. Pozo se dio las vueltas pero terminó, este martes 21 en una reunión con periodistas, admitiendo que la muestra del escrutinio de actas ya no podía cambiar. La segunda vuelta era un hecho. En ese momento el correísmo, al que le cuesta hacerse a la idea de haber perdido en la primera vuelta, dio un paso impensable hasta entonces: acusar al CNE de cometer fraude. Incluso unos jerarcas, como Marcela Aguiñaga, pidieron que Pozo renuncie. Es decir, ¿Pozo y sus vocales que han sido verdaderos pasa papeles del Ejecutivo en el CNE, migraron de pronto, con actas y bártulos, a la oposición? José Serrano convirtió esa rueda de molino en una queja que, por supuesto, es una pieza más para el museo de ficciones que dejará este gobierno.

Correa y el correísmo no solo se victimizan. Evocan una razón superior –algo inasible que no sea la voluntad popular (un fraude, por supuesto)– para hacer pasar en sus rangos esta derrota jamás prevista. Solo un fraude puede justificar que ellos, mensajeros de la Historia con H, intérpretes de los altos designios ciudadanos, puedan estar a punto de perder la Presidencia de la República. Y si para eso tienen que usar a Juan Pablo Pozo (amenazándolo o pidiéndole que sea de nuevo parte del tongo) pues no importa. Al fin y al cabo las revoluciones, como Saturno, terminan devorando a sus propios hijos.
Foto: CNE

Correa y el CNE juegan a incendiar el país

en La Info por

Juan Pablo Pozo va camino de ser considerado un delincuente: está cometiendo un delito contra la fe pública. ¿Acaso no dijo que presentaría resultados en la noche del domingo? ¿Acaso no dijo que había modernizado de tal forma el Consejo Nacional Electoral que estos retrasos, que se prolongarán durante tres días más, eran cosas del pasado?

Juan Pablo Pozo (como antaño Omar Simon) nunca inspiró confianza. Él es un devoto correísta, como Simon, y está en ese cargo por sus méritos partidistas (como Simon), no por su lealtad al cargo que lo obliga a ser imparcial e íntegro. El acuerdo con Telconet, empresa de un amigo de Jorge Glas, puso en alerta a muchos sobre la posibilidad de un fraude. El padrón electoral, no solo no depurado sino abultado, nutrió las peores sospechas. La actualización de la normativa electoral, en la cual el CNE eludió normas superiores de obligatorio cumplimiento, convencieron hasta los más reticentes de que este gobierno no estaba dispuesto a aceptar la voluntad de los electores.

Comenzada la soirée electoral, este domingo, el CNE sorprendió: el conteo de actas iba tan rápido que se llegó a pensar que estaba compitiendo con Participación Ciudadana que, a esa hora, sufría el bloqueo… del CNE. Sus voluntarios empezaron a ser sacados de los recintos, sus carnés retirados, impedidos de transmitir el acta para que Ruth Hidalgo y los suyos pudieran efectuar el conteo rápido. Pensando mal y con Juan Pablo Pozo y sus patrones no hay cómo evitarlo, la estrategia correísta tomaba pleno sentido: el poder tenía empresas, como la de Santiago Pérez, destinadas a dar cifras de exit poll. Él se apuró a anclar una cifras que favorecían y de largo a Lenín Moreno. Rafael Correa la retuiteó y anotó: ¡Otro triunfo contundente del pueblo ecuatoriano! El holding mediático más grande del país, el del gobierno, se hizo eco del triunfo anunciado. Y los jerarcas correístas salieron a la tribuna de la Shyris. La verdad oficial se instalaba al lado del exit poll de Cedatos; la única empresa que mostraba otra cifra. Su principal, Ángel Polibio Córdova, no solo la sostenía en Ecuavisa sino que la desdoblaba mostrando lo que había pasado en las provincias. Muy profesionalmente.

Tarde, pasadas las nueve de la noche, Ruth Hidalgo mostraba su conteo rápido y sostenía, cotejando sus cifras, que con esos resultados había segunda vuelta. A partir de esos dos cifras (la de Cedatos y la de Participación Ciudadana -que no estaban lejos de coincidir- imprevistos como los que ocurrieron en Venezuela en circunstancias similares empezaron a ocurrir: se cayó la página de Participacion Ciudadana. Se cayó la página del CNE. Y el conteo de actas, que había empezado como caballo desbocado, tuvo inexplicables paradas de tortuga. No se movía y cuando lo hacía curiosamente Lenín Moreno se acercaba al umbral del 40% y Guillermo Lasso, el candidato segundo, bajaba… Inexorablemente.

Captura de pantalla 2017-02-20 a las 3.08.49 p.m.
Resultado del Conteo Rápido de Participación Ciudadana

Tarde en la noche, Pozo explicó que no habría más información sino hasta este lunes. Y no explicó los retrasos que hoy se mantienen y se prolongarán durante tres días. El correísmo se da así tiempo para tratar de construir una ficción: hacer creer que las actas que faltan por escrutar pueden cambiar porcentualmente la muestra. Lenín Moreno se apuntó en ese capítulo y no ha cesado de hacer creer que en dos días su derrota en esta primera vuelta puede mutar en triunfo.

Ganar tiempo es una necesidad para Rafael Correa que, si se mira su actitud y sus tuits, es evidente que sabe que habrá segunda vuelta. El régimen aún no sabe cómo hacer digerible esta derrota en sus electores y, peor, no tiene estrategia para encarar la segunda vuelta. Ganar tiempo le permite tener claro todo el panorama electoral del domingo para perfilar algún triunfo: el número de asambleístas, por ejemplo. El dilema de Correa y los suyos es que las actuales cifras comparadas con las de su patrimonio político traducen un fiasco electoral sin nombre, que no sabe aún cómo administrar.

Pensar que Correa se paga una revuelta social (y eso habrá si el CNE no admite la realidad) es un escenario posible pero nada ideal para un hombre que está a tres meses de irse a Europa. Los veedores internacionales deben estar tan perplejos como los electores, de la cantidad de triquiñuelas, intentos de fraude que circulan en las redes, caídas del sistema, bloqueo de la información, sistema detenido y cambios casi imperceptibles que empujan el porcentaje de Moreno hacia el 40%… El fraude es visible, es latente.

El correísmo juega con el fuego. Y Juan Pablo Pozo con la posibilidad de ser acusado formalmente por delincuente. Formalmente porque en la calle, ahí frente a su oficina, miles de personas ya saben que él ni es juez ni es imparcial. Es una pieza en el aparato tramposo de un partido que no atina a entender que 65% de los electores votaron en su contra. Y aspira a sentar tramposamente a su candidato en Carondelet como si esos millones de electores fueran pendejos consumados.

Foto: miles de personas manifiestan ante la sede del CNE en Quito

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