Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Tag archive

gasto público

Aviones presidenciales: lo más valioso es saber cómo fueron usados

en La Info por

Cuando Lenín Moreno anunció la venta de uno de los aviones presidenciales, como parte de sus medidas de austeridad, no lo hizo realmente por la cantidad de dinero que esa venta supone sino por la carga simbólica que tienen esos artefactos.
A lo sumo, con la venta de uno de los aviones se podría recibir 30 millones de dólares. Eso en el caso de que se venda el Falcon 7X que es el más costoso de los dos. El otro, el Legassy podría costar de 15 a 16 milllones según dos expertos consultados por El Universo. Si se suma esto a las otras medidas anunciadas por Moreno se tendría el 1,1% del hueco fiscal, que llega a 4 700 millones anuales según ha calculado Luis Espinosa Goded, profesor de Economía de la Universidad San Francisco.  El anunció, en verdad,  tuvo más una carga comunicacional que de utilidad financiera.

El caso de los aviones, sin embargo, es muy especial. Desde que Rafael Correa compró su segundo avión, el lujoso Falcon de fabricación francesa, sin vender el Legassy de fabricación brasileña que había comprado antes, los aviones se convirtieron en un emblema del abusivo gasto público durante su administración. De nunca haber tenido un avión exclusivo, la Presidencia pasó a tener dos. Ambos, además, tenían capacidad para solo 13 personas, lo que hacía que cada vez que Correa viajaba con una delegación de invitados tenía que echar mano de alguno de los aviones de la empresa estatal TAME. Únicamente desde el 2012 hasta el 2016, la Presidencia había gastado 6 millones 333 mil dólares en esos vuelos para los invitados, sin contar con los problemas que suponía para TAME que uno de sus aviones deje de funcionar en una de sus frecuencias habituales. Solo en el viaje de Correa a Rusia y a Bielorusia se gastó 1’018 111 dólares en el alquiler del avión de TAME.

Pero los aviones presidenciales no solo representan el abuso en el gasto público y el despilfarro inmisericorde durante los años del correato. Simbolizan, además, una grosera y abusiva visión que de lo público se instaló en el correísmo: los aviones fueron usados como si se trataran de jets privados sin ninguna regulación que significara un límite a su uso. Ninguna medida les obligaba a transparentarlo.

Durante casi diez años, la Presidencia del Ecuador tuvo dos aviones que podían volar prácticamente a cualquier lugar del mundo sin que nadie supiera, a ciencia cierta, a dónde iban ni con qué tripulación lo hacían ni qué transportaban en cada uno de esos viajes. De no ser por la acuciosidad de algunos avispados usuarios de redes sociales, jamás se hubiera sabido, por ejemplo, que uno de los aviones viajó una vez a Seattle en los EEUU y otra a Qatar en los Emiratos Árabes. En ninguno de esos vuelos estaba el Presidente a bordo. Además, nunca hubo información oficial sobre quiénes usaron el avión en esos viajes; mucho peor qué se transportó en ellos. La simple noticia de que muchos de los actos de corrupción que se han denunciado en las últimas semanas se consumaban con entregas de inmensas cantidad de dinero en efectivo ha hecho volar la imaginación de muchos contribuyentes sobre los posibles usos de los aviones presidenciales.

Avión de Correa: más chiquito pero $14 millones más caro que el de Santos

Si los aviones de la Presidencia no solo tienen una carga simbólica asociada al gasto público sino también al de de su uso no regulado ni limitado por parte de la administración Correa, la venta no debería ser la única medida. Informar exactamente, y en detalle, sobre cuáles fueron sus desplazamientos, quiénes los usuaron y qué se transportó en cada uno de los viajes es tan valioso, quizá hasta más desde lo público, que los 30 millones que los expertos dicen se podría conseguir vendiendo el Falcon o los 16 si se vende el Legassy.
Establecer cómo y para qué se usaron los artefactos, y entregar a la sociedad esa información, es una obligación obvia que tiene la actual administración por el derecho que tienen los contribuyentes a conocer cómo se gasto su dinero. Pero eso solo es una parte. Si realmente existe un deseo de establecer los actos de posible corrupción cometidos en el pasado, hacer una investigación de cómo y para qué se usaron las dos aeronaves aparece como una tarea lógica e irremediable.

Cualquier medida de austeridad, por más pequeña que sea, es una muestra de sensibilidad en el manejo de los dinero públicos. Pero cuando se trata de los aviones de la Presidencia, la austeridad no es lo único que está en juego. En el uso que se les dio hay información de inmensa importancia para entender cómo se utilizó el poder durante el correato y cómo se usaron los bienes públicos que perfectamente pudieron haber sido funcionales para actos de corrupción. Con lo que se ha visto en los últimos días, cualquier cosa es posible.

No más salvaguardias

en Columnistas/La Info/Las Ideas por

El atentado contra la dolarización está en el monumental gasto del gobierno, despilfarro en mucho, corrupción en mucho. Si no se reduce el inmenso tamaño de la burocracia, se reduce el gasto y se transfiere, a costo y riesgo del sector privado, la inversión que se requiere en obra pública, no se eliminará el origen del temor que se siente en inversionistas, productores y consumidores.

Tozudamente se insiste en medidas de protección a la industria y de encarecimiento de las importaciones para restringir la salida de divisas, como si esa fuera la causa del riesgo de desdolarizar. Tozudamente, porque la evidencia de las cifras muestra que el encarecimiento del producto importado provoca que todos los precios se muevan hacia arriba y no se estimule la producción. Se ataca la actividad comercial, que genera empleo, y se crea un escenario para que el fabricante local mejore sus márgenes sin ningún esfuerzo adicional en mejorar calidad o hacer eficiente su estructura de costos.

En estudios realizados en los sectores de la producción de bienes, a los que el correísmo protegió mediante encarecimiento de las importaciones de bienes terminados, se demuestra que no incrementaron fuentes de trabajo, no aumentaron volumen de producción, pero sí aumentaron precios de forma que los consumidores pagaron más por lo mismo. Política regresiva y rentista aplaudida por muchos empresarios que, agradecidos, se hicieron correístas.

En diez años de proteccionismo, aplicando recetas -que sus autores sepultaron por ineficientes- los sectores de la economía real privada que crecieron fueron los que, parasitariamente, captaron el consumo por los flujos de gasto público. No creció el sector productor de bienes. La economía se desinfló sin el dinero del petróleo. Los resultados de generación de empleo, cifras de subempleo, de insuficiente reducción de pobreza y de crecimiento de la economía, son datos, entre otros, que deberían conducir a abandonar ese anacronismo de proteger la industria reduciendo competencia. Es simplemente ineficiente, en el largo plazo, si se espera que la medida produzca expansión de la producción por mercados cautivos.

Lo acertado, en el largo plazo, es eliminar los costos que afectan la competitividad e incrementan el costo de producir bienes. Hay que eliminar aranceles en bienes de capital, insumos y materias primas; diferir el IVA durante el tiempo de la depreciación; eliminar impuestos gravosos e irracionales (ISD, anticipo de IR), contribuciones para mantener burócratas, impuestos municipales absurdos (patente, 1.5 por mil a los activos); acabar con la tramitología que solo justifica mayor burocracia y no agrega valor; reformar profundamente la legislación laboral que no genera estímulos para contratar. Toda la suma de estos costos, que provienen de decisiones políticas, de sesgos ideológicos, de populismo electoral, afectan la competitividad. Lo otro, lograr ser eficientes, productivos y ofrecer calidad, es responsabilidad empresarial.

Estrelladas contra la realidad, las autoridades económicas recién aceptan algo que es un hecho en las economías de mejor desempeño: es el sector privado el que genera riqueza y crea empleo. Moreno recién se percata, según dice, de que la mesa servida fue solamente un artificio de propaganda para falsear las cifras. Lo que la oposición y los llamados sufridores han sostenido durante estos años, exigiendo cambios. La respuesta del encubridor del fracaso -el emigrado tuitero del despecho-, Correa, fue decir que vivíamos “el milagro ecuatoriano”.
Luego de diez años de botar millones de millones de dólares por la alcantarilla del despilfarro y del enriquecimiento corrupto de los emergentes revolucionarios, hace falta una epifanía de sentido común para reconocer al mercado como el que asigna recursos y archivar los sueños sesenteros de políticos estatistas y empresarios rentistas. El viraje en el modelo es imperativo. Y no por ideologismos, sino porque las cifras y la historia así lo reclaman.

Diego Ordóñez es abogado y político

Dos rábanos y una lechuga simbolizan la estafa nacional

en La Info por

Si la imagen de dos rábanos y una lechuga, publicada en un mensaje en la cuenta de Twitter de Yachay, produjo una reacción tan violenta durante los últimos días en redes sociales es porque esa fotografía se convirtió, de inmediato, en una contundente metáfora del sentimiento de estafa que sufre un inmenso sector de la sociedad ecuatoriana.  

Ni el más avispado de los publicistas hubiera podido encontrar una imagen que sintonizara mejor con el sentir de una sociedad que, luego de 10 años de gasto desenfrenado y campañas de propaganda, siente que todo fue una mera ilusión. Yachay es el proyecto universitario que el gobierno quiso posicionar como el próximo Silicon Valley de América Latina y que ahora, dice, será una de las cien mejores universidades del mundo en el año 2025.

La reacción de los usuarios al ver el tuit fue violenta. “Genios… hago lo mismo en mi patio y más barato”, fue la primera respuesta que se registró antes de la avalancha de mensajes y comentarios; entre ellos decenas de fotos de usuarios que también cultivan lechugas o tomates en sus casas. 

Lo que más ardió a la gente, ese 5 de diciembre que se colocó el mensaje, es que un proyecto que llegará a costar 20 mil millones, según la versión oficial, y que hasta el 2017 debía haber significado 1 040 millones, termine promocionando un curso de agricultura urbana que no es otra cosa que la enseñanza de sembrar legumbres en el jardin o la terraza de una casa. Y como cualquier expresión de indignación genuina, ésta produjo una ola de bromas. “Harvard tiembla”, puso una tuitera.

 ¿No se suponía acaso que Yachay iba a ser la Stanford del Ecuador? ¿No se había dicho que iba a ser el centro de la innovación que llevaría al Ecuador a revolucionar su matriz productiva y que cualquier inversión, por más grande, se justificaba?
No hay que olvidar que para promocionar Yachay el gobierno gastó más de 2 millones de dólares únicamente en la llamada “Feria Innopolis” que se realizó en la sede en el 2015. En ese contrato se establecían gastos tan ridículos como 13 mil dólares en “jabón y papel toalla para manos” en un evento que duraba tres días.  

Imposible olvidar, asimismo, a René Ramírez, gestor del proyecto, afirmando que “la Innópolis Yachay es una apuesta a romper con la historia del Ecuador. Simbólicamente, constituye un pacto nacional por la construcción de la sociedad del conocimiento y la innovación”. ¿No era obvio que la imagen de los rábanos y la lechuga desate tanta indignación cuando no hace mucho Ramírez en tono de tecnócrata ilustrado decía en una entrevista que con Yachay “podemos tener universidades de nivel mundial, nuestro Harvard, nuestro MIT”?

Yachay es una de las obras que mejor representa el derroche, el despilfarro y el gasto no sujeto a control que se ha producido durante el período de la abundancia petrolera, como se ve en el video que se ha colocado en esta nota y que circula en redes sociales.  Solo en campañas de publicidad se gastaron 1.6 millones en el 2014, y en el 2015 se hicieron desembolsos por 1.5 millones en concursos, simposios y ferias. ¿Podían salir ilesos los señores de Yachay luego de hacer una promoción de un curso de agricultura urbana de los que abundan en colegios y clubes de jardinería?

Lo que hizo Yachay cuando colocó el mensaje con la fotografía fue abrir una ventana para que por ahí se dispare la indignación y la frustración que amplios sectores de la sociedad sienten cuando la abundancia ha terminado y lo que queda son los rezagos del estado de propaganda en el que ha vivido el país durante diez años. Ese mismo mensaje en el 2013 o en el 2015 no habría pasado de ser una anécdota que un puñado de escépticos hubiera compartido. Pero ahora que el 2016 termina y el Estado está quebrado, el mensaje tras los rábanos y la lechuga se convierte en una poderosa y cruel metáfora.

Juego sucio, 440 mil dólares para otra de chullitas y bandidos

en La Info por

El gobierno de Rafael Correa será recordado, entre tantas cosas, por su afición a producir películas. Películas que son, por lo general, maniqueas y apologéticas: con buenos y malos, héroes y villanos, chullitas y bandidos… El bien enfrentándose a los enemigos del pueblo y de la patria.

Ahora es el turno de Juego Sucio. Esta película que está anunciada para los próximos días fue producida por iniciativa de la Procuraduría del Estado y, por lo que se ve en el trailer oficial, tiene héroes y heroínas que luchan en contra de la Chevron; así como en Tierra de Serpientes los héroes y heroínas son policías que combaten al crimen organizado.

Juego Sucio costó, según datos oficiales, 440 mil dólares y, como en casi todas las otras películas hechas por las instituciones del correísmo, fue adjudicada sin concurso porque la ley así lo permite, aunque no lo ordene. En este caso, la adjudicataria fue la cineasta Nytsi Grau Crespo quien fue la única invitada por la Procuraduría a que envíe su “oferta técnica económica”. Esto, que no deja de ser curioso, es perfectamente legal.Pago Nytsi

Aunque aún no se puede ver íntegramente la película, en el trailer que la Procuraduría ha puesto en su canal de YouTube se pueden trazar las líneas maestras del argumento.

En Juego Sucio, un joven estadounidense vinculado al Ecuador porque es hijo de una ecuatoriana (esto lo hace bueno) es convencido por un operador de la Chevron (esto lo hace malo) que lo contrata para ir al Ecuador para que fabrique un fraude a favor de la petrolera en el juicio que las comunidades amazónicas (buenas por supuesto) le han puesto por un caso de contaminación. En el proceso -y sobre todo cuando hace el viaje a la Amazonia- el joven, que se llama David Black, descubre que está del lado equivocado de a historia y decide pasarse al correcto: al del Estado ecuatoriano que defiende a las comunidades indígenas. En este proceso aparece la imagen de una mano manchada de petróleo, una evidente y burda alusión a la mano sucia que ha sido el eje de la campaña que el gobierno hizo en contra de la petrolera.

Más allá de la moral maniquea de buenos contra malos, que está en el centro del relato correísta, Juego Sucio suscita, como las otras películas, el debate sobre el gasto público y el despilfarro en un sistema político donde no existen los contrapesos que evitan la discrecionalidad en el uso de los dineros públicos. ¿Era necesario que la Procuraduría invierta 440 mil dólares en una película argumental sobre el caso Chevron?
Funcionarios de la Procuraduría recomendaron, en su momento, que si se trataba de hacer una película, hicieran un documental y no una película de ficción. Está por verse cuántas personas verán esta producción y en qué medios se transmitirá. Lo ocurrido con Ciudad Quinde es un antecedente que hace temer que Juego Sucio tendrá su misma suerte: una audiencia pequeña y un impacto nulo para un presupuesto tan importante. Haber destinado más de 700 mil dólares en esa Ciudad Quinde es, sin duda, un grosero caso de derroche que se produce gracias al sistema vigente que permite la discrecionalidad absoluta de los funcionarios para decidir en qué gastar o no los dineros de los contribuyentes.

En el afán de justificar el gasto en Juego Sucio, la Procuraduría ha colocado un par de videos en los que aparecen varios entrevistados que ponderan y alaban la película. Comunicadores, empresarios y hasta supuestas amas de casa se llenan la boca de elogios y lisonjas. Mucho más que un ejercicio periodístico lo que hay en esos videos es un intento, bastante torpe por cierto, de hacer relaciones públicas a favor de la película. Para todos los entrevistados Juego Sucio es un excelente esfuerzo para que la gente entienda la versión oficial del caso Chevron. Ninguno se pregunta, como es obvio, si el gasto de 440 mil dólares tiene relación con los verdaderos objetivos de la Procuraduría como abogado del Estado que es.

Juego Sucio se antoja ser una herramienta más del complejo sistema de publicidad y relaciones públicas del que han medrado productores y cineastas muy cercanos a los funcionarios que disponen, a su antojo del erario público. Algunas de esas películas, como Ciudad Quinde de la Superintendencia de Control del Mercado, que costó 735 mil dólares, son vistas por muy pocas personas. Otras están anunciadas para las próximas semanas, como es el caso de Tierra de Serpientes del Ministerio del Interior que debería salir al público, según el presidente Rafael Correa y el ministro José Serrano, hasta fines de septiembre y sobre cuyo costo lo único que se conoce, a ciencia cierta, son los 700 mil dólares que recibió su directora, porque Serrano no ha querido dar la cifra exacta. Y por último están las películas que simplemente nunca salieron al aire, aunque los ecuatorianos tuvieron que pagar por ellas. Entre estas está Espíritu del Yasuní, que se hizo en el 2011 y no se sabe cuánto costó y Circo Social hecha por la Vicepresidencia en tiempos de Lenín Moreno y que cuyo costo fue de 506 266 dólares.

Juego Sucio es, en definitiva, otra de chullitas y bandidos. Con el detalle de que costó 440 mil dólares.

¿Qué affaire paga la Procuraduría en Atlanta?

en La Info por

Cada mes y de forma puntual los ecuatorianos transfieren 30 mil dólares a una empresa de relaciones públicas radicada en Atlanta, EE.UU. El envío lo hace, desde el 2011, la Procuraduría General del Estado a cambio de supuestos servicios de relaciones públicas y comunicación. La empresa beneficiada se llama Miren y su dueño es el ecuatoriano Tomás Peribonio, ministro de Comercio durante el gobierno de Alfredo Palacio.

Estos pagos, que podrían llegar a un millón 400 mil dólares, se hacen, según consta en los documentos oficiales de la Procuraduría, por servicios de “medios de comunicación, relación públicas y proyección de imagen de la P.G.E. de la República del Ecuador en las principales ciudades de los Estados Unidos”.

Procuraduria pago Miren

Para el procurador Diego García, este servicio es importante y justifica el gasto. “La trascendencia internacional y la alta sensibilidad jurídica, política y mediática de los casos a cargo de la Procuraduría General del Estado hacen necesario transmitir la postura del Estado ecuatoriano mirada desde la particular perspectiva del mensaje técnico jurídico de la defensa legal del país a cargo de la PGE”. Lo dijo García en junio del 2015 en una carta de réplica después de que un medio de comunicación local replicó una nota aparecida en el Washington Free Beacon,  de los EEUU, sobre estos pagos. “Este manejo comunicacional es independiente de la comunicación o imagen pública del Gobierno Nacional y está dirigido al posicionamiento de la línea de argumentación o imagen pública del gobierno Nacional y está dirigida al posicionamiento de la línea de argumentación jurídica del Estado ecuatoriano”, agregaba García en junio del 2015. Entonces, la institución a su cargo ya había desembolsado, según el Washington Free Beacon, al menos 867 000 a favor de Miren LLC.

Desde que el tema apareció en el Washington Free Beacon mucha agua ha corrido bajo el puente. La crisis financiera del Estado se ha agudizado y, si no fuera por la deuda que se contrae cada mes o los impuestos que se aumentaron luego del terremoto, no habría ni para pagar sueldos en el sector público. Sin embargo, los pagos han seguido haciéndose puntualmente a Miren de Peribonio. Solo en el 2015 se registran pagos por alrededor de 360 mil dólares y en el 2016 hay registros de pagos que suman aproximadamente 140 mil dólares.

Según el procurador García los servicios de Miren LLC “incluyen la asesoría en comunicación estratégica, posicionamiento de imagen de la institución, coordinación de eventos y visitas internacionales, y monitoreo de medios internacionales”. Sin embargo, cuando se coteja su afirmación y las cifras que aparecen en los documentos de la Procuraduría surge inexorablemente muchos interrogantes: ¿Qué tan importante es para los contribuyentes que la Procuraduría del Ecuador tenga un servicio de relaciones públicas tan costosa en los EEUU? ¿Se justifica que se pague todo ese dinero para “transmitir la postura del Estado ecuatoriano mirada desde la particular perspectiva del mensaje técnico jurídico de la defensa legal del país”? ¿Qué labor cumple esa oficina en forma sistemática que amerite un pago mensual por ese monto desde hace cinco años?

Las dudas, además, se sustentan cuando se ve que, a más de estos 30 mil mensuales, la Procuraduría ha pagado generosamente servicios a otras empresas para tareas que, según la declaración de García, le correspondería hacer a Miren. Uno de esos servicios es el de la presentación en varias ciudades del mundo del libro del propio García sobre el caso Chevron. En una nota anterior, 4Pelagatos ya había registrado que en el 2015 la Procuraduría pagó 486 mil dólares a la empresa Sumco Services para que coordine las presentaciones del libro en París, Nueva York, Oxford, Londres, Washington, Santiago de Chile y Lima. Si se añade lo que se gastó en producción y transporte, el monto empleado en ese libro fue superior a 623 mil dólares. ¿Si Sumco cobró tanto por las presentaciones del libro por qué paga a Miren tanto dinero por la “coordinación de eventos y visitas internacionales”? Llama la atención, además, que esas presentaciones hayan sido tan costosas si casi en su totalidad se realizaron en universidades que normalmente no cobran por ese tipo de actos.

Lea aquí ‘Un dinero para sacar a pasear un libro

No solo Sumco recibió altas sumas por el tema del libro. Satre Comunicaciones Integral también canceló cerca de 90 mil dólares “para la realización de tres eventos de presentación del libro referente al caso Chevron”, como consta en los documentos de transparencia de la Procuraduría.  Si se observa, por otro lado, que la Procuraduría pagó algo más de 150 mil dólares la producción de 11 videos “documentales sobre los casos relevantes patrocinados y defendidos por la Procuraduría general del Estado, dentro del país y en el exterior, solicitado por la Mgs. Andre Nina coordinadora institucional”, ¿por qué debía seguir transfiriendo 30 mil mensuales a Miren de Tomás Peribonio?

García dice en su carta que los servicios de Miren incluyen monitoreo de medios internacionales: esto resulta bastante extraño si se toma en cuenta que, mediante el simple acceso al internet, esa tarea perfectamente la podría hacer algún miembro de su equipo de relaciones públicas. ¿No conocen sobre Google News en la Procuraduría? Además, ¿qué tanto monitoreo de medios internacionales requiere realmente la Procuraduría? Es difícil, en todo caso, conciliar el monto que se paga mensualmente a Miren con lo que el procurador García hace aparecer como necesario para la imagen y trabajo de su dependencia.

En este tema no todo tiene relación con montos y con el manejo de fondos públicos. La contratación de Miren es, en todo caso, curiosa. Independientemente del hecho de que García y Peribonio tengan en común haber trabajado juntos en el gabinete de Alfredo Palacio, llama la atención que se haya contratado a una empresa que, por lo que se ve, no tiene otros clientes y no está registrada en el Departamento de Justicia como deben estarlo, por ley, todas las empresas de relaciones públicas que trabajan con gobiernos extranjeros en los EEUU. Lo único que en ese archivo es una carta de Peribonio nombrando como su representante a un tal señor Benítez.

El procurador García defiende la contratación.  “El contrato suscrito entre la PGE y Miren responde al cumplimiento de las normas de contratación pública en Ecuador. La legislación ecuatoriana no contempla normativa alguna que obligue a la Procuraduría General del Estado a registrar sus contratos de asesoría en comunicación estratégica en los Estados Unidos, ni en ningún otro país del mundo”. García no se refiere, sin embargo, a la Foreign Agents Registration Act (FARA), una norma expedida en 1938 que establece que toda empresa que hace relaciones públicas en los EEUU para un Estado extranjero debe registrarse. 

La dirección que Miren tiene registrada en el listado de empresas de Georgia corresponde a una zona residencial donde aparentemente vive Peribonio y en la que no hay oficinas ni comercios.

Casa Peribonio
Esta es la casa que en Google Maps aparece con la dirección que Miren tiene registrada oficialmente en los EEUU.

4Pelagatos se contactó con Peribonio para tener su versión sobre el tema. El empresario nunca contestó una serie de preguntas que se le enviaron por mail.

La otra curiosidad es la de Sumco LLC, la empresa a la que se le pagó por las presentaciones del libro de Garcia. En Internet no aparece ninguna empresa con ese nombre que sea proveedora de servicios de relaciones públicas. Sin embargo, en el registro de empresas y negocios del estado de Georgia -donde también está registrada Miren de Peribonio- aparece una compañía llamada Sumco Services LLC de propiedad de un abogado de Atlanta llamado Richard W. Summers. Se trata de una compañía con  exactamente el mismo nombre que consta en los documentos de la Procuraduría y que corresponde a la empresa a la que se le pagó por la presentación del libro en varias ciudades de Europa y EEUU. Si se averigua en Google Maps la distancia entre la sede de Miren de Peribonio y Sumco de Richard W. Summers resulta que están a escasos 40 minutos en carro. Es decir: las dos empresas que se han encargado de las relaciones públicas de la Procuraduría están registradas en el estado de Georgia y a solo 40 minutos de distancia. ¿Mera coincidencia?

Procuraduría pago Sumco

Lo que la Procuraduría paga a Miren y ha pagado a Sumco suscitan, una vez más, el debate sobre la forma en la que se hace uso de los fondos públicos. No solo es un tema legal, sino también de ética en el manejo de lo público.

Un dineral para salir de paseo con un libro

en La Info por

La disputa jurídica que el Ecuador ha mantenido con la petrolera Chevron le ha costado no solo los 112 millones que el estado ecuatoriano estuvo obligado a pagar hace pocas semanas por una decisión arbitral. Solo en una firma de abogados (la Winston Strawn), por ejemplo, en el año 2014 el Ecuador pagó cerca de 26 millones de dólares.

Pero el caso Chevron también produjo gastos aleatorios no vinculados directamente con el trámite judicial del caso. Uno de esos gastos es el libro sobre el caso Chevron cuya iniciativa fue del procurador Diego García Carrión.

En efecto, la Procuraduría del Estado, organismo encargado de la defensa del país en el caso, gastó 486 mil dólares únicamente para la presentación del libro en París, Nueva York, Oxford, Londres, Washington, Santiago de Chile y Lima. Si a estos gastos se suman otros para la producción y transporte el costo fue superior a los 623 mil dólares.

Se trata de un gasto, registrado en los documentos de la misma Procuraduría, que  inevitablemente anima el debate sobre la cultura del derroche en el Ecuador. ¿Realmente ameritaba gastarse casi medio millón en dólares en la presentación de un libro jurídico que seguramente interesará a duras penas a un pequeño grupo de académicos y activistas en el mundo? 486 000 dólares no es pelo de cochino, aún más cuando se piensa que fue para la presentación internacional de un libro que difícilmente pudo haber influido en la opinión pública internacional sobre un caso en el que el Ecuador terminó perdiendo.  La Presidencia de la República resaltó, luego de la presentación de la obra en Quito, que “en el texto, de 273 páginas, el lector puede conocer la información relacionada con los antecedentes históricos y jurídicos del caso, el desarrollo procesal del arbitraje, los temas relacionados con jurisdicción, responsabilidad y el daño ambiental causado por la petrolera norteamericana en la Amazonía”.

En los documentos examinados por 4Pelagatos se evidencia que la Procuraduría, en octubre del 2015, le pagó a la firma Sumco Services 145 mil 800 dólares por la “realización de dos eventos de presentación del libro relacionado con el caso Chevron en las ciudades de Washington y Nueva York”. Cuando se mira el video de la presentación hecha en esas dos ciudades se observa que la misma se realizó en dos actos académicos. En el caso de Nueva York fue en la Columbia Law School y en el caso de Washington en la Universidad de Georgetown. ¿Valió realmente casi 145 mil dólares organizar esas dos presentaciones? La cifra resulta sin duda llamativa si se toma en cuenta que los lugares para la presentación fueron universidades y no salones alquilados en algún hotel de lujo que supondría un pago que justifique el inmenso monto del pago.

En otra orden de pago examinada por 4Pelagatos se observa que por la presentación del libro en París se pagó, en noviembre del 2015, a la misma Sumco Services LLP 97 mil 200 dólares. Asimismo, cuando se observa el video de la presentación en París fue en un acto académico en la Sorbona. ¿Cobró esa universidad por el espacio donde se hizo el lanzamiento? Resulta difícil entender que para el lanzamiento de un libro sobre un tema como el de la Chevron en una universidad pública, aunque sea en París, haya costado cerca de 98 mil dólares.

Exactamente por el mismo monto se pagó a la misma Sumco Services LLP para la presentación del libro en Londres que se realizó en la University College London. La presentación en Oxford, por su lado, costó 72 mil 900 dólares. En el video se observa, de la misma forma, que la presentación fue hecha en un acto académico en Oxford.

Las presentación en Lima, que se hizo en la sede de la Comunidad Andina, costó 34 mil 020 dólares y la de Santiago de Chile, realizada en la Pontificia Universidad de Chile, 38 mil 880 dólares. En ambos casos el pago fue hecho a la misma Sumco Services LLP. Esta empresa, sin embargo, no aparece en ninguna búsqueda en internet.

Al observar todos los videos a los que se puede acceder desde un blog del caso Chevron alojado en la página de la Procuraduría, salta a la vista que la presentación por la que se pagaron esas importantes sumas son pequeños actos académicos que en las grandes universidades del mundo se producen casi a diario. Eso sí, en todos aparece el autor del libro, el procurador Diego García Carrión. ¿Realmente esas presentaciones costaron lo que señalan los documentos? Y si en efecto eso costaron ¿valía la pena pagar tanto por ellos?  Mirar los videos que están Youtube y que han sido visitados entre 5 y 25 veces cada uno, se vuelve un ejercicio imprescindible para comprender las dimensiones de la presentación y para reflexionar sobre la cultura del derroche que ha imperado en el Ecuador.

A estos pagos para la presentación del libro habría que sumar otros costos. Por ejemplo, 11 802 dólares a la empresa de correos por la distribución “nacional e internacional” de los libros en el mes de octubre del 2015 y 99 mil 388 a Satre Comunicación Integral para “la realización de tres eventos de presentación del libro referente al caso Chevron”. Según una nota publicada en diario El Universo en el 2015 el dinero entregado a la firma Satre sirvió para “el montaje hasta la comida de los invitados”. Además habría que sumar los 25 930 a que se pagó a Ediecuatorial por la impresión de la obra.

Los documentos sugieren otras dudas: ¿Qué empresa es Sumco Services? ¿Por qué Sumco no aparece en las búsquedas que se hacen en internet? ¿Qué hizo realmente Satre comunicaciones que no haya hecho Sumco?

En total, el libro sobre el caso Chevron, entre actos de presentación, distribución y producción, terminó costándole al erario nacional 623 mil 120 dólares. ¿Los resultados? El Ecuador terminó perdiendo el caso en un arbitraje internacional y lo más probable es que la costosa presentación de la obra del Procurador no haya influido en lo más mínimo en la decisión ni en la opinión pública internacional sobre el tema.

No hay que olvidar que dentro de esta cultura del derroche y quizá hasta de la corrupción hay datos que no dejan de ser escalofriantes y que, comparados con los del libro, son de mayor envergadura. Por ejemplo, el caso de McSquared, la oscura firma de relaciones públicas radicada en Brooklyn, que recibió 6,4 millones de dólares del gobierno para la campaña “La mano sucia de Chevron” en la que se traía a artistas hasta el Ecuador para aparecer en los campos supuestamente contaminados por la Texaco.

Sin duda la aventura Chevron le costó mucho al país. Y mucho de ese costo bien pudo haberse ahorrado. Claro, sin una cultura del derroche de por medio.

Captura de pantalla 2016-08-15 a las 3.10.17 p.m.

 

Sabatina 488: Jorge Glas encontró quien le pague la papa

en La Info por

Si a una sabatina normal se le sacan los insultos, las calumnias y la maledicencia, su duración se reduce a la mitad. Por eso una sabatina de Rafael Correa dura más de cuatro horas y una de Jorge Glas, ahora que anda de candidato, apenas dos y media. A un candidato populista le corresponde administrar correctamente su cara de papanatas buenoide (cosa que Glas hace a las mil maravillas) y no meterse con nadie. Si acaso de ladito con los otros candidatos pero sin hacerse mala sangre. Hay que cuidar la imagen. Por eso no insulta los sábados el vicepresidente. Y cuando le toca –porque le toca– presentar el video insidioso semanal de la Secom, se hace el desentendido. Sonríe de oreja a oreja, levanta las manos como diciendo yo-no-fui y se abstiene de comentarios. De modo que a las 12h30 no le queda nada por decir. Correa, en su lugar, despotricaría sin parar hasta que le dieran las dos de la tarde.

En todo lo demás son igualitos: entre las innegables capacidades de Jorge Glas la que más destaca, sin duda, es su capacidad de imitación. ¿Tiene personalidad propia el vicepresidente? Quizás, pero la oculta muy bien.

1. Pedagogia sabatina

Los académicos correístas que estudian las sabatinas (la Flacso acaba de publicar un libro escrito por un puñado de ellos) las elogian por su enorme potencial pedagógico. A través de ellas, dicen, el poder establece un lazo con el pueblo y le enseña a pensar estratégicamente.

Es innegable que las sabatinas enseñan cosas a la gente pero ¿qué cosas? ¿Provienen esas lecciones de los esfuerzos didácticos de maestros como Correa y Glas, de su prédica de valores, de sus luminosas consignas una y mil veces repetidas o de comportamientos más prosaicos? Normalmente, la pedagogía de los espectáculos (y la sabatina es uno bien montado) transita por misteriosos caminos y sus efectos escapan al control de los supuestos pedagogos. ¿Qué es lo educativo en un espectáculo público?

Se sabe que en la televisión, por ejemplo, un programa de educación sexual que prevenga a la audiencia contra los comportamientos machistas resulta infinitamente menos efectivo que una escena del Compadre Garañón violando mujeres en el horario estelar entre las risas grabadas y el regocijo de los figurantes. Porque más educa la televisión cuando se propone entretener que cuando se propone educar. Lo mismo ocurre en las sabatinas. Cuando el oficiante quiere ser pedagógico enseña menos que cuando simplemente es él.

En esta sabatina número 488, en Atacames, Jorge Glas se mostró en un video recibiendo con mal disimulada petulancia los elogios de un desamparado que lo glorificaba como si de un ángel benefactor se tratase, en agradecimiento por haberle dado “una casita”. En diminutivo, así dice siempre el vicepresidente. La fuerza de esta escena y la tierna pequeñez de la casita tienen un poder pedagógico demoledor. Enseñan que la vivienda, aun para un damnificado, es una dádiva del poder. Y que la gente común ha de guardar su sitio y esperar los dones que les depara la bondad de personas como Glas.

Cualquier enseñanza que pretenda impartir luego el vicepresidente sobre la vivienda como un derecho elemental de los seres humanos habrá de sonar a hueco. Ni siquiera cuando interrumpe al desamparado para decirle “no tiene nada que agradecer” consigue alterar la potencia del mensaje. Y el mensaje dice: la vivienda es un don, no un derecho. ¿Es eso lo que los académicos correístas llaman pensamiento estratégico? Es bueno que uno de ellos, Mauro Cerbino, coautor del libro de la Flacso, decidiera al fin entregar su virginidad a cambio de un cargo en el gobierno, donde acaso debió estar siempre. Ya lo veremos en alguna sabatina. Nos contará.

2. Una cuestión de confianza

Fact checking (verificación de hechos): una institución de la prensa anglosajona que consiste en confirmar y comprobar los hechos y los datos que se usan en los discursos públicos, sobre todo de los políticos. Una sabatina no resiste a este ejercicio. Más aún: se desmorona con sólo contrastar entre sí distintas partes de su propio contenido.

El ejemplo más pedestre: llega Jorge Glas a la provincia de Esmeraldas, víctima del terremoto, y repite la oferta de reconstruirla “otra vez”. “Ya lo hicimos –dice– cuando llegamos al gobierno”. Cinco minutos después despacha otra promesa: “La planta de asfalto del país está en Esmeraldas, debemos dar prioridad a Esmeraldas para que todas sus calles estén asfaltadas”. ¿O sea que no lo están? Claro que no, tras diez años de correísmo las calles de Esmeraldas no están asfaltadas. ¡Hasta la Amazonía está asfaltada pero no las calles de Esmeraldas! ¿Y dice que la reconstruyeron?

Los correístas se desgañitan pidiendo al país que confíe en ellos. Como si la esfera pública fuera cuestión de actos de fe. Aun suponiendo que lo fuera, resulta muy difícil confiar cuando se examina la información que proporcionan. 10,5 millones de dólares dijo Jorge Glas que se invirtieron en el nuevo parque automotor que personalmente entregó la semana pasada en Portoviejo para uso de la Corporación Nacional de Electricidad (CNEL), unidad de Manabí: ocho carros canasta, seis grúas de las pequeñas que se usan para izar postes de hormigón, una hidrolavadora y sesenta camionetas doble cabina. La facilidad con que los correístas hablan de millones deja sin aliento. ¡10,5! ¿En serio?

Deben ser las camionetas doble cabina más caras del planeta. Sobre todo si se considera (un poco de fact checking no hace mal a nadie) que la CNEL está gastando, al mismo tiempo, $773.599,15 en el alquiler de camionetas doble cabina para su unidad de negocios de Manabí, como consta el proceso contractual CATE-CNELMAN-001-16 de esa empresa. Ante semejantes cifras, más que confiar, ¿no resulta lícito preguntarse de quién es el negocio?

La dotación que entregó Glas en Portoviejo se completa con “69 mil kits de protección personal” para los trabajadores de la empresa, kits que incluyen, entre otras cosas, “cascos, botas y máscaras”. Otra vez, como siempre que uno se pone a revisar las cifras de los procesos de contratación del correísmo, los signos de admiración resultan inevitables. ¡69 mil kits de protección! ¡69 mil cascos, 69 mil pares de botas para los trabajadores de la empresa eléctrica de Manabí! ¿Cuántos son?

Según su propio “distributivo de personal”, los trabajadores de la CNEL no llegan a 7.100 en todo el país, cifra que incluye electricistas, instaladores y técnicos (es decir, gente que necesita botas, cascos y máscaras) pero también oficinistas y administradores. ¡Y Jorge Glas se enorgullece de haber gastado en 69 mil kits de protección personal sólo para Manabí! ¡Con qué jeta desgrana el vicepresidente una cifra astronómica tras otra como si la desproporción fuera la regla y los ciudadanos una cuerda de cretinos!

¿Y así quieren que confiemos?

¿No será más bien de preguntar a quién le dieron el contrato?

¿Y así viene Jorge Glas a restregarnos en la cara eso de que “nosotros, como proyecto político, no dejaremos nunca de hablar de ética”?

De hablar, claro. De hablar nomás.

3. El cacique local pone las bielas

En Atacames hay un plan de vivienda municipal que el correísmo está ayudando a financiar con la adjudicación de terrenos públicos y la entrega de fondos provenientes de los impuestos de todos los ecuatorianos. Ese plan de vivienda lleva un agraciado nombre que Jorge Glas se complace en proclamar: “Tu caleta con Byron”. Sentado en primera fila entre las autoridades del gobierno, el alcalde correísta de Atacames, Byron Aparicio, se retuerce del gusto visiblemente ante la mención. El vicepresidente no parece hallar ningún problema en el hecho de que los recursos públicos se utilicen de forma tan descarada en la promoción publicitaria de un fulano. Ya volverá a Atacames cuando haga falta para recibir los agradecimientos y las alabanzas de los desamparados por el favor de una casita, mientras el tal Byron acaso sueñe con un escaño en la Asamblea. Pensamiento estratégico, diría quizá Mauro Cerbino ante esta nueva lección inolvidable de pedagogía sabatina.

El reloj marca las 12h40, el show se acaba. El mashi quichuahablante, que se las trae consigo, despacha con enjundia su traducción radiofónica. Se detiene para preguntar al vicepresidente –los ojillos vibrantes de malicia– si sabe quiénes fueron los patriotas sacrificados el 2 de agosto de 1810. No, no sabe. Luego se vuelve a interrumpir para averiguarle si pagó los dos ceviches que se zampó la víspera en los comederos de la playa. Tampoco: le invitó el alcalde. Byron Aparicio se apresura a confirmar con gesto servicial desde su sitio.

“Si el alcalde me invita tampoco le voy a decir que no”, se justifica el vicepresidente, dirige su mirada a la primera fila y, como si fuera costumbre, pregunta al aludido: “¿Qué vamos a comer ahora, Byron?”. Los rostros de las autoridades del gobierno se vuelven con interés hacia el alcalde. Tapao y cangrejos. Sonrisas. Gestos de aprobación. Ya que la presidencia dejó de pagar las cuentas relacionadas con la sabatina es bueno tener a alguien que corra con los gastos. Conociendo la proverbial delicadeza del alcalde correísta de Atacames con los fondos públicos, es obvio que esa plata saldrá de su bolsillo, no de la caja chica municipal. Faltaría más, un tipo tan tinoso. De su bolsillo, sin duda.

Foto: Presidencia de la República

¿Sobreprecios? Así mismo es, responde Yachay

en La Info por

La Empresa Pública Yachay emitió un comunicado de prensa en respuesta al artículo Yachay, la universidad que produce… sobreprecios, publicado por 4pelagatos el lunes 8 de agosto. Dicho comunicado justifica los elevados precios de los equipos de laboratorio adquiridos por Yachay y plantea una serie de afirmaciones que es necesario contrastar:

  1. Es interesante obtener de un organismo del Estado una declaración tan pormenorizada y sincera sobre cómo los impuestos, tarifas y aranceles creados por el gobierno encarecen en más del cien por ciento el costo de los bienes. Según explica el comunicado de prensa de Yachay, una mercadería de importación con un valor de cien dólares termina costando $205,6 + IVA en el mercado ecuatoriano, es decir, $234,4: un incremento del 134 por ciento que proviene, en su gran mayoría, de los impuestos (salida de divisas, salvaguardas, aranceles, desaduanización…). Hay que agradecer a Yachay por esta muestra de honestidad intelectual que nunca se ha visto en una sabatina.
  1. Lo que no queda claro es por qué razón el comunicado de prensa de Yachay pide calcular todos estos impuestos y añadirlos al precio original de sus equipos de laboratorio, cuando se supone que las universidades están exoneradas de esos pagos. “Las instituciones de educación superior están exentas del pago de toda clase de impuestos”, establece el artículo 37 de la Ley Orgánica de Educación Superior. Y el artículo 38 añade que “gozan de exoneración de derechos aduaneros y adicionales en la importación de artículos y materiales, siempre que justifiquen su utilidad directa para la investigación o actividades académicas”. A la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia y Tecnología le corresponde velar por el cumplimiento de esta norma. ¿Acaso renunciaron a esta ventaja en función del contrato con los chinos?
  1. En ningún momento a 4pelagatos se le ha ocurrido sugerir que las compras de equipos de laboratorio deba hacerlas Yachay en Amazon, Mercado Libre o E-Bay. La idea de consultar esas páginas (y da grima tener que explicar lo que está claro) era establecer unos precios de referencia. Y eso quedó bien sentado: que Yachay pague 8.391 dólares por ph-metros que en Amazon se consiguen por $753 (lo cual no ha sido desmentido) es algo que no cuadra ni sumando todos los impuestos de los que Yachay, como universidad, se encuentra exonerado.
  1. Lo que Yachay debe explicar a la opinión pública no es el procedimiento supuestamente correcto para hacer el análisis de costos de sus insumos de laboratorio. Lo que Yachay debe explicar a la opinión pública es por qué en un concurso se optó por las ofertas más costosas, las de Savain, cuando otros proveedores ofrecían productos idénticos por una fracción de los precios. Es lo que demuestra el artículo de 4pelagatos y Yachay no ha desmentido. Semejante falta de austeridad y delicadeza en el manejo del dinero público merece una explicación.
  1. El comunicado de prensa de Yachay tampoco explica por qué decidieron contratar a Gezhouba, una compañía china incluida en la lista de empresas inelegibles del Banco Mundial por sus prácticas fraudulentas y corruptas. Decir que la eligieron porque la embajada china certificó que es una empresa estatal no es suficiente. Lo estatal no le quita lo corrupta. ¿Y así pretenden que los ciudadanos no desconfíen, que no hagan preguntas? Tampoco están claras las razones de la subcontratación de Savain, una empresa que hasta hace menos de un año se presentaba a sí misma como importadora de repuestos para vehículos, comercializadora de máquinas para la industria cárnica y constructora de parques acuáticos; una empresa sin experiencia en el equipamiento de laboratorios.
  1. Según el comunicado de prensa, una de las ventajas que ofrece Gezhouba es que “incluye elementos de transferencia tecnológica así como de capacitación en el uso de los equipos”. ¿Pretenden los señores de Yachay que Gezhouba es la única empresa del planeta que ofrece servicios posventa? ¿En serio? Al contrario de lo que el comunicado de prensa pretende, el tema de la capacitación posventa no sólo que no actúa a favor de Gezhouba, sino que empaña aún más el ya opaco panorama de este contrato. ¿Nos están diciendo que los ingenieros de Gezhouba, una compañía de obras civiles e hidráulicas, van a enseñar a los científicos de Yachay cómo manejar los aparatos de laboratorio de química, de física, de biología? ¿O son los empresarios de Savain, constructores de parques acuáticos y camales, quienes se encargarán de esa tarea? Sería bueno que Yachay lo explique a la opinión pública. Porque lo único claro con respecto a esa supuesta capacitación, según su mismo comunicado, es que encarece el contrato en un 2 por ciento.

En definitiva,  el comunicado de prensa de la Empresa Pública Yachay no desmiente los puntos fundamentales de nuestra investigación periodística. Al contrario: los elude. Yachay queda debiendo una serie de explicaciones a la opinión pública, explicaciones relacionadas con la transparencia de sus contrataciones y el motivo de los sobreprecios detectados por este medio en la compra de equipos de laboratorio para la universidad.

Yachay, la universidad que produce… sobreprecios

en La Info por

¿Qué cosa es equipamiento urbano? Los diccionarios de arquitectura, glosarios y manuales urbanísticos, así como las propias ordenanzas de los municipios ecuatorianos lo definen –palabras más, palabras menos– como el conjunto de piezas de mobiliario, equipos y edificaciones instalados en el espacio público para servicio de la comunidad. Una parada de bus, por ejemplo; un baño público; un semáforo. En la ciudad Yachay, sin embargo, ese concepto es muy estrecho. Ahí, bajo el membrete de equipamiento urbano cabe casi cualquier cosa: el alcantarillado y el software, los centros de salud y los aparatos de laboratorio, las viviendas multifamiliares y los pupitres. Esta amplitud en el concepto permite simplificar las cosas a la hora de las contrataciones, una virtud correísta donde las hay. ¿Se necesita arrendar grúas y comprar tubos de ensayo? ¿Levantar paredes y programar computadoras? ¿Fabricar ladrillos e importar miniespectrofotómetros? Basta firmar un solo contrato con una sola empresa. Sí, adivinaron: una empresa china.

La China Gezhouba Company tiene una magnífica carta de presentación: consta en la lista de empresas inelegibles del Banco Mundial por sus prácticas fraudulentas y corruptas. Para elegir a los inelegibles, las empresas públicas ecuatorianas (en este caso Yachay EP) disponen de una ley muy oficiosa que les permite contratar a dedo sin rendir cuentas a nadie. El procedimiento es sencillo: basta con acogerse al régimen especial, dirigir una invitación a la empresa prevista y seleccionar la oferta como si se tratara de un concurso pero con carpeta única. Mientras todo quede inscrito en un verborrágico documento con páginas y páginas de considerandos nadie podrá oponer ningún reproche. Así fue como 168’670.825 dólares con 68 centavos del préstamo de 198 millones que el EximBank de China concedió a Ecuador para la construcción de infraestructura y dotación de equipamiento urbano de ciudad Yachay pasaron a las manos de la inelegible Gezhouba. Es decir: una transferencia de China a China con escala en Urcuquí.

Una gran parte del contrato por “equipamiento urbano” incluye la dotación de equipos para los laboratorios de Yachay. Sólo hay un problema: la especialidad de Gezhouba es la “construcción de obras civiles”. Al menos así consta en el registro del Servicio de Rentas Internas. ¿Qué competencia tiene una compañía de esa naturaleza para equipar laboratorios, especialmente éstos, tan sofisticados que habrán de servir como incubadora para los futuros premios Nobel que el Ecuador parirá por gruesas? Ninguna. No importa: el contrato lo ha previsto todo (faltaría más: tiene 1.045 páginas). Ya que la Gezhouba, por ser una constructora, no puede hacerse cargo de los laboratorios, hay una cláusula que le permite subcontratar a quien sí esté capacitado para ello. Es exactamente lo que hizo la compañía china: se encargó por sí misma de la obra gruesa de cemento y hierro y, para el trabajo fino de los equipos de laboratorio, subcontrató a una empresa ecuatoriana: Savain, registrada en el SRI como… ¡Comercializadora de repuestos para vehículos! Muy apropiado.

Savain Salas Vargas Importadores, en efecto, vende piezas de Lada desde 1982 pero también hace parques acuáticos y camales. Hasta noviembre del año pasado se presentaba como fabricante e importadora de maquinaria para la industria cárnica, generadores de vapor, multisistemas de cocción, repuestos para vehículos… Promocionaba su trabajo en hierro y acero inoxidable, su diseño de parques acuáticos, sus equipos industriales importados… Todavía su página de Facebook, su canal de YouTube y las distintas guías comerciales del Internet de años anteriores recogen ese perfil. Un día, sin embargo, su página Web cambió de la noche a la mañana: los tubos de ensayo reemplazaron a los toboganes, los microscopios a las máquinas para sacrificar porcinos, los científicos a los carniceros… Savain incursionó en un nuevo negocio: el equipamiento de laboratorios de docencia y de investigación científica. Y pese a ser un recién llegado en esta rama tan especializada de la actividad económica, le fue muy bien. Savain fue elegida por la inelegible Gezhouba para equipar los laboratorios de Yachay: microscopios, aparatos de termología, kits de experimentación mecánica, térmica, óptica, magnética, electrostática… Un pedido millonario. Savain concursó y se lo dieron. ¿Cómo lo logró? Presentando la oferta más cara.

El caso es que Gezhouba terminó equipando los laboratorios de Yachay por un costo 50 por ciento mayor al del mercado. O más.

El proceso está documentado en el Portal de Compras Públicas, en el contrato de 1.046 páginas número 0051-2015 suscrito entre Yachay EP y Gezhouba, en las actas de entrega-recepción y verificación de cumplimiento correspondientes al proceso de régimen especial catalogado como RE Yachay-018-2015, una colección de documentos de entre 500 y 600 páginas donde se detallan todos los ítems del convenio de “equipamiento urbano” con marcas, precios y especificaciones técnicas. Todo esto requiere una auditoría especializada e independiente. A falta de ella, sin embargo, hay cosas que saltan a la vista.

Una centrífuga refrigerada marca Heraeus Multifugue, con rotores basculantes, capacidad máxima de 4 x 750 ml y velocidad de 6 mil revoluciones por minuto (número de catálogo 75004515) tiene un precio referencial de 14 mil dólares en el mercado, pero se puede conseguir hasta por 10.200 si se busca un poco. En Inglaterra cuesta 8.445 libras. Yachay pudo comprar una parecida en Amazon a 13.266 dólares. ¡En Amazon! En el concurso público hubo ofertas de entre 17 mil y 18 mil dólares, precio que incluye traslado, aduana, impuestos y una razonable ganancia para el proveedor…  Pues Yachay EP acaba de pagar a Gezhouba 78.718,80 dólares por dos de esos aparatos. Es decir, 34 mil por cada uno: más del doble de su costo real.

Un Ph-metro Mettler Toledo de la serie five easy plus FEP 20 con rango de 0,0 a 14,0, tiene un precio de referencia de $1.990 en el mercado nacional. Carísimo. En Amazon se lo consigue a $753,89. Yachay compró ocho a los chinos por un total de $67.162, es decir a $8.391,5 cada uno. Saque cuentas.

El cromatógrafo para líquidos sistema HPLC con detector VWD y Fld., de cinco columnas y cinco estándares, incluido en el equipamiento de los talleres del Instituto Superior Tecnológico que está montando Yachay, tuvo un costo para el Estado de $270.070, cuando en el concurso había proveedores que ofertaban el mismo aparato, de la misma marca e idénticas especificaciones técnicas, por $88 mil.

La balanza analítica Sartorius Practum 124-1S, que en el mercado internacional cuesta entre 1.700 y 1.800 dólares, se puede encontrar en Amazon por $1.698. Fue adquirida por Yachay en $4.260 por unidad. La empresa pública compró diez de esos aparatos en $42.600 a pesar de que en el concurso había ofertas con precios aun menores que en el mercado internacional.

Hay cientos de ejemplos como estos en los documentos citados. Casi todos los artefactos requeridos en los tres componentes del contrato relacionados con el equipamiento de laboratorios registran precios inflados hasta en un cien o más por ciento. Puestos a comparar precios y a hacer sumas y restas, la situación es más o menos la siguiente:

  • En el componente número 1, equipamiento de laboratorios docentes, Yachay invirtió $2’678.562,32, cuando pudo haber gastado 1,5 millones en el peor de los casos.
  • En el componente número 2, equipamiento de laboratorios del instituto tecnológico, Yachay gasto $1’783.287,70, cuando había ofertas de las mismas características técnicas por $1,1 millones.
  • En el componente número 3, equipamiento de talleres del Instituto Superior Tecnológico, Yachay pagó a los chinos la bicoca de $2’857.034,58, cuando pudo haber conseguido idénticos resultados por una suma inferior a $1,3 millones.

Así las cosas con la Empresa Pública Yachay, los inelegibles y sus elegidos. Y que conste que éste es sólo uno de los rubros de uno de los contratos (el número 18 del año 2015) suscritos en régimen especial por Yachay. ¿No es lícito preguntarse qué ocurrirá con el resto? En diciembre del año pasado la subsecretaria de Ciencia, Tecnología e Innovación del correísmo anunciaba que el gobierno se disponía a invertir 500 millones de dólares en este campo. En un artículo para Plan V, Arturo Villavicencio se preguntaba en qué y de qué manera pensaban gastar tanto. Bueno, aquí está parte de la respuesta.

Arriba: en uno de los laboratorios de Yachay, el presidente Rafael Correa contempla con respetuoso silencio la balanza analítica Sartorius Practum más cara del planeta Tierra. Foto: Presidencia de la República.

El dador de lecciones que solo sirvió para gastar

en Caricaturas/El Humor por

Experto dador de lecciones: critica a todo el mundo, él todo lo ha hecho bien…  Estaba incluso dispuesto a solucionar la crisis en Grecia. Qué mister tan osado! Chamorro muestra el verdadero rostro de este domador experto en gastar… solo para eso sirvió.

 

4P 80

Ir Arriba