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Guillaume Long

Correa es el perfecto mamerto latinoamericano

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Rafael Correa siente que el tiempo con poder, ese tiempo de boato monárquico e impunidad total, se escurre irremediablemente entre sus dedos. Le quedan 11 días y es inocultable que macera, como diría Borges, la nostalgia del presente: suspira, se le va la mirada, brega con él, pecho adentro, para evitar que le quiebre la voz cuando evoca que hizo el último gabinete itinerante, el 122, y que esta sabatina, en Jaramijó, es la penúltima, la 522.

Correa sabe que el 24 de Mayo es el fin del reinado. Un anomalía sin duda para él que ha venido trabajando, en forma incansable y sistemática, su entrada en la historia. Con H. No hay sábado que no sume conscientemente páginas, discursos, canciones, videos, viajes, proezas, encuentros, estadísticas, anécdotas a la biografía de ese ser épico –él– del cual habla en tercera persona.
Es dramático ver cómo, sin recato alguno, se pone en escena en videos en los cuales gente sencilla y beneficiada con alguna obra hecha con dinero de los contribuyentes, le agradecen, le dicen cuánto lo admiran, lo ponen en un altar. Es aparatoso ver cada sábado funcionarios del Estado –tipo Gabriela Rivadeneira y Guillaume Long– disfrazados de cheerleaders sumisos y vasallos del jefe. No hay duda: Correa se ama y convirtió el poder en empresa de narcisismo patológico. Ahora se ha hecho un museo y, con grandilocuencia artificiosa, se dice el líder de una leyenda.

Nada ha dejado al azar. Lo hizo entender este sábado al explicar por qué hizo el último viaje, como Presidente, a Cuba. Era la mejor forma –dijo– de terminar estos diez años. Y, claro, si se tratara de un curso de maternal sería hermoso poder creer las maravillas que cuenta sobre Cuba. Dice que Raúl Castro, jefe de la represión interna cuando su hermano reinaba como emperador absoluto, es un ser afable, cariñoso, solidario. Habla de los revolucionarios que lucharon contra Batista, pero nada dice de la dictadura que hay en Cuba desde 1959. Visita la cárcel donde estuvieron los revolucionarios, pero nada dice de los fusilados por los castristas y de sus cárceles.  Y a medida que habla, Correa se pinta solo como el perfecto mamerto latinoamericano. Un caudillo autoritario que no es comunista, pero a quien le resulta cómodo decirse de izquierda y enemigo del imperio: así se otorga un diploma para pasar por demócrata, concentrar todos los poderes, declarar superado a Montesquieu, convertir la salud y la educación en coartada para poder violar los derechos civiles y políticos de aquellos que no piensan como el partido y eternizarse en el poder.

Si ese modelo no hubiera hecho su tiempo, si esas dictaduras no hubieran sido económicamente un fracaso y políticamente una aberración, Correa podría seguir contando a los niños del Ecuador la fábula del buen Fidel y la ternura infinita del Che Guevara. Pero si Correa va a Cuba no es solo para decir que ese es el modelo político de su predilección. Es para decir que él se apoyó –como lo dijo hoy en la sabatina– en los hombros de lo gigantes. ¿De quiénes? Los nombró: Bolívar, Alfaro, José Marti, el Che Guevara, los corruptos Kitchner y Chávez y, por supuesto, Fidel Castro. Y apoyarse en ellos significa hacer parte del club. Es su forma de decirse prócer, gigante de los Andes… un héroe épico y fuera de serie.

Y mientras está en eso, escribiendo con los ojos abiertos su propia biografía en las grandes páginas de la historia, cuenta que en Cuba lo aman. Lo aman tanto que después de ir a almorzar en el Centro Histórico de la Habana, se regó el cuento de que él, Rafael Correa, estaba por ahí y espontáneamente miles de personas salieron a aclamarlo. Como si en la Cuba de Castro esos gestos políticos pudieran ser espontáneos. Como si ese régimen no tuviera todo calculado: incluso que Raúl Castro lo despida en el aeropuerto.

Pero eso es Correa: un narciso que se da cuerda. Que tiene ahí, al lado, a Guillaume Long para decirle que sí, que la dictadura cubana le ama, porque él ha defendido a esa dictadura que convirtió esa isla en cárcel desde hace 58 años. Una dictadura que le otorga un honoris causa, el 14 en la lista, por los servicios prestados a la lucha antiimperialista. Y Correa juega a creer que no es por eso que le dieron ese diploma que recibió con una charla magistral que, según el video que proyectó, fue una sabatina más.

04:10 duró ese penúltimo enlace dedicado a hablar de él y a derramar odio, porque Correa no sabe hacer política de otra forma. 04:10 en las cuales se entendió que su modelo político –el cubano– tuvo una talanquera enorme: la prensa. Correa aún hoy no entiende por qué su verdad no es la verdad de todo el mundo. ¡Eso seguramente hubiera facilitado –y tanto– su biografía! Tener propagandistas como los de los medios oficiales –que ahora convirtió en héroes– es su sueño no cumplido. Por eso cuando dice “gente informada” se entiende “gente adoctrinada”. Por eso dice que la prensa no-dependiente-de-él es el mayor peligro que hay para la democracia como él la entiende.

Correa tiene la razón: hoy, sábado 13 de Mayo, quedó claro que él es el perfecto mamerto latinoamericano.  Tiene razón de decir que, ante esa nostalgia evidente que lo embarga por las dictaduras integrales, él no pudo, en estos diez años, imponer su verdad como única. Tiene razón de odiar a los medios que no pudo controlar y que para él son los causantes de que la mitad del Ecuador no votara por su candidato. Se entiende que entrar así a la historia, que lo obsesiona, al lado de caudillos y dictadores, es menos glamuroso de lo que pensó.

Foto: Presidencia de la República. 

El oprobio correísta se exhibe en Ginebra

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Autoritarismo a cambio de mejorar algunos índices sociales: ese es, en la visión de Rafael Correa, el canje propuesto a la sociedad ecuatoriana. Y ese es el mensaje implícito que su gobierno quiso promocionar estos días –otra vez, y otra vez sin éxito– ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra. Citada a evaluar el estado de los Derechos Humanos, la delegación del gobierno, dirigida por el canciller Guillaume Long, volvió a hablar de inversión pública en salud, educación, “pobreza multidimensional”, empleo, vivienda, “soberanía alimentaria”, electricidad… También habló de adelantos que, a sus ojos, el gobierno ha consignado en leyes sobre niños y adolescentes, adultos mayores, mujeres, minorías sexuales, presos, medio ambiente, inserción laboral… E incluso habló de la atencion presupuestaria dada a los “sectores agropecuario, manufactura, agroindustria, servicios, turismo comunitario y artesanal”.

Vea aquí  documento de presentación del gobierno en Ginebra

El modelo diseñado por Correa está ahí retratado. Un Estado todopoderoso, concentrador de todos los poder, dispensador de servicios y dádivas, que domina la sociedad, transgrede sus derechos civiles y políticos en aras de expandir algunos derechos sociales y políticos. Pero que tampoco responde por esa gestión, por su eficiencia y transparencia en la ejecución de esos presupuestos. El Estado que vuelve a emerger en Ginebra, habla de algunas de las cosas que hizo con la lluvia de petrodólares en políticas sociales y obra pública y cuyos balances reales siguen pendientes. Ese Estado sufre del síndrome de negligencia unilateral: ignora el marco institucional con dominio absoluto del Ejecutivo. Ignora la sociedad, su rol, sus derechos. Los ataques sistemáticos a los derechos humanos. La persecución de ciudadanos. El manejo de jueces. El daño que hizo al país y a los medios con su ley de comunicación… Ignora las tropelías que han dado material para un denso y dramático libro (Democracia: Derechos humanos e instituciones en Ecuador) que los demócratas deberían leer. Lenín Moreno y su equipo deberían leerlo y compararlo con el informe disparatado que presentó la delagacion oficial en Ginebra durante este Tercer Ciclo del Examen Periódico Universal que Naciones Unidas hace en Derechos Humanos.

Ese ejercicio bastaría para resumir la década correísta. Ahí está retrado el modelo que recibirá Lenín Moreno el 24 de Mayo. Ahí se condensa lo que significó firmar un cheque en blanco, durante tantas elecciones, a un hombre –aupado por gran parte de la izquierda del país– cuya deficiencia democrática y su glotonería por el poder absoluto es hoy observada por los organismos internacionales y decenas de Estados.

Lea aquí las intervenciones los estados

La presentación del correísmo en Ginebra no sorprende. Sus representantes ya han interiorizado esa deficiencia democrática tras un metalenguaje tecno-dirigista. Su informe también los retrata. Debería servir a los demócratas para evaluar las consecuencias que acarreó el canje ritualizado en las urnas. Porque los ciudadanos toleraron la implantación de un modelo que, so pretexto de pavimentar de nuevo las carreteras o ensancharlas, arrasó la democracia endeble que había y dio pie al autoritarismo que hoy se padece. Ese gobierno hace un ejercicio tan absurdo en el mayor escenario que tiene el mundo sobre Derechos Humanos que, en su defensa, suma hasta la plata que destinó (en realidad fue la sociedad), para el terremoto del 16 de abril del año pasado…

Ese informe hecho por Long y esa delegación es un ejercicio escandaloso. Y para los ciudadanos es una lección. Este gobierno no cree que la sociedad y los ciudadanos tienen derechos civiles y políticos. Por eso habla del presupuesto para responder por centenares de transgresiones a los Derechos Humanos cuya lista ocuparía algunos libros: atropellos contra comunidades indígenas. Uso excesivo de la fuerza en protestas callejeras. Dependencia de la Judicatura del Ejecutivo e injerencia de ese Ejecutivo en el poder judicial. Tratamiento diferenciado en los pedidos de consulta popular y obstaculización evidente en las propuestas de la oposición. Restricción a la libertad de asociación y disolución de organizaciones de la sociedad civil. Deterioro evidente de la libertad de expresión y hostigamiento y persecución a los medios independientes. Detenciones arbitrarias. Disposiciones en el Código Penal que menoscaban la libertad de expresión. Uso indebido de Fuerzas Armadas para “apoyar en la Seguridad Integral del Estado”. Uso abusivo del Estado de excepción”, apenas hay protestas sociales, lo cual permite al gobierno suspender los derechos constitucionales de los ciudadadanos. Uso de la Secretaría Nacional de Inteligencia (SENAIN), para espiar ciudadanos y políticos. Vulneración del derecho a la privacidad. Información de carácter público secuestrada bajo el argumento de que es reservada o confidencial. Imposibilidad para las parejas homoparentales de reconocer a sus hijos comunes. Eliminación del derecho de negociación colectiva en el sector público. Eliminación del aporte del Estado al fondo de jubilación del IESS. Concesión de un millón de hectáreas cuya posesión es ancestral para actividades de megaminería metálica. Prohibición y penalización del aborto en caso de violación o violencia sexual y cuando el feto es inviable. Acoso judicial y policial contra activistas de todas estas causas…

Correa y su equipo niegan estos hechos. Para ellos, los derechos humanos se reducen a los derechos sociales y económicos. Su concepción del ser humano se limita a una persona que (supuestamente) come bien, tiene salud, estudia y trabaja. Todo esto bajo la férula del Estado, dirigido por ellos. Los otros derechos son materia prima para las quejas de los sufridores. Por desgracia para ellos, hay convenciones firmadas y organismos internacionales que entienden que los Derechos Humanos son integrales y no se pueden resumir en cierra la boca porque tienes carreteras…

Foto: Ecuavisa

Horacio Sevilla, el escándalo contra Israel

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Nada ha dicho la Cancillería sobre el escandalo provocado por Horacio Sevilla, embajador ante la ONU, el 29 de noviembre. Ese día, él participó en un acto en la ONU por el día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, que esa organización estableció desde 1977.

Sevilla comparó en su discurso sionimo y nazismo. Lo hizo citando una frase que Fidel Castro pronunció en 1979 ante los países no alineados: “Repudiamos con todos nuestras fuerzas la persecución y el genocidio que en su tiempo desató el nazismo contra el pueblo hebreo. Pero no puedo recordar nada más parecido en nuestra historia contemporánea que el desalojo, persecución y genocidio que hoy realizan el imperialismo y el sionismo contra el pueblo palestino”.

El gobierno israelí protestó enérgicamente por este discurso “plagado de inexactitudes y deformaciones históricas”. No entiende cómo Horacio Sevilla pudo comparar el trato dado a los palestinos por los gobiernos de Israel con el genocidio provocado por el régimen nazi, que causó la muerte de seis millones de judíos. “Citar un discurso de Fidel Castro de 1979 dijo el Centro Wiesenthal repleto de lo que comúnmente se reconoce como antisemitismo por asociación es escandaloso”. Ese Centro pidió la expulsión de Sevilla.

La Cancillería no ha dicho nada porque quizá ese discurso salió de Quito. Citar a Castro, desempolvar un discurso de 1979 (de hace 36 años) retrata de cuerpo entero al correísmo y a Guillaume Long. La causa palestina fue una bandera de la izquierda jurásica que llegó a apoyar la tesis de que el Estado de Israel debía ser borrado del mapa del Medio Oriente. Long, por ser también francés, debiera saber que en esos mismos años hubo líderes, como François Mitterrand, que plantearon el reconocimiento de un Estado palestino y su convivencia pacífica con el Estado de Israel.
En este diferendo ha habido posiciones extremas de lado y lado. Líderes árabes que militan por la desaparición de Israel. Líderes israelíes que han adoptado políticas abiertamente condenables. En este caso se recuerda a Ariel Sharon: algunas de sus acciones en Cisjordania o en Gaza, o en la región (como ocurrió en 1982, en Sabra y Shatila en Beirut Oeste) sacudieron la conciencia universal.

Una cosa es esa y otra el genocidio nazi. Solo la extrema derecha, tipo Frente Nacional, de la familia Le Pen en el otro país de Guillaume Long, se atreve a trivializar la monstruosidad nazi. Y la comparación escrita o leída por Horacio Sevilla, hace parte de ese mecanismo perverso para convertir al pueblo judío en equivalente de lo que hicieron sus asesinos. Ante esa empresa de destrucción y muerte (fría, calculada, organizada y sistemática de un pueblo) emprendida por el régimen hitleriano, solo cabe respeto y recogimiento. Desde entonces, la tarea universal para todos los demócratas no es trivializar ese genocidio: es mantener viva la memoria y alerta cada fibra de lo que nos hace humanos para que aquello nunca se repita.

Horacio Sevilla no hace honor a la representación que ostenta del país en las Naciones Unidas. Él debe una excusa a Israel, a su gobierno, a su pueblo también presente en Ecuador. La debe el gobierno ecuatoriano en cuyo nombre habló en la ONU. La causa palestina no se defiende trastocando la memoria, asimilando víctimas y victimarios, convirtiendo a Israel en el equivalente de lo que hicieron los nazis.

Guillaume Long, jefe directo de Sevilla y leal militante de la mamertería jurásica, volvió a atentar contra los intereses del país.

Foto: Horacio Sevilla/Ecuavisa

Guillaume Long, eres una estafa intelectual y política

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¿Hay en este momento un mayor mentiroso que tú, Guillaume Long, canciller del Ecuador? Esto pusiste a decir al pueblo ecuatoriano en el boletín que hiciste sobre la muerte del dictador cubano: “El Gobierno y el pueblo de Ecuador se suman al profundo dolor y al homenaje del pueblo cubano a Fidel Castro, gigante latinoamericano y universal, arquitecto de la Patria Grande e incansable luchador por la justicia, la independencia y la soberanía de los pueblos del Sur”.

Tú hablas del “inmenso legado” que deja Castro. Sí, es inmensa la estela de miseria en que hundió a ese país desde hace 60 años. Tú no te bajas, al parecer, de los carros oficiales en Cuba. Si lo hicieras no recitarías esas frases manidas, esos lugares comunes, ese discurso mamerto que te sirve para justificar que un individuo haya sido amo y dueño, a punta de cárcel y muertos, de Cuba durante 60 años. Y que le haya pasado la antorcha a su hermano.

Tú pudieras, al menos, echar un ojo al documental “Con Silvio Rodríguez en los barrios de La Habana”, para ver “la transformación radical de las estructuras sociales, económicas, culturales y políticas de Cuba”. En ese documental, hecho por alguien cercano al régimen, hubieras visto la miseria de los barrios de La Habana. Miseria crasa. Nube de personas que, además de torear la miseria cada día, no esperan nada de la vida. Nada para ellos, su entorno, su país.

Yoani Sánchez –a quien seguramente no has leído– tiene en sus crónicas pedazos de la vida cotidiana de esos millones de personas. En una de ellas al oír a Raúl Castro decir que al día siguiente habría leche, ella recuerda que su abuela decía que en su niñez tomaba café con leche. Al día siguiente no hubo leche, pero esa anécdota muestra la diferencia entre la realidad de la dictadura y la bazofia prefabricada que tu repites y que te permite hablar de la “emancipación del pueblo cubano”. ¿No has visto el documental de Silvio Rodríguez? ¿No has leído a Yoani Sánchez? ¿Acaso sabes cómo llaman los habaneros a la refrigeradora? Le dicen el coco. Por una razón tan dramática como literal: adentro solo hay agua.

En tu comunicado, a nombre del pueblo ecuatoriano, perpetúas los mitos pérfidos que murieron en tu otro país entre los años setenta y ochenta. Tú haces decir a los ecuatorianos que “Cuba ha ofrecido durante décadas una generosa y sostenida ayuda internacional en las áreas de salud, educación y cultura, en pleno respeto a la soberanía de los países receptores”. No, el castrismo no ayuda: extorsiona a sus ciudadanos enviándolos al exterior para quedarse con buena parte de su salario. Y engaña a los gobiernos que ayuda (con su total complicidad) haciendo creer a la opinión mundial que, por ejemplo, sus médicos están bien preparados. Te bastaría con visitar un Centro de Salud aquí para medir el alcance de tus falacias: los doctores ecuatorianos te podrían contar las argucias y artimañas de los médicos cubanos para disimular sus atrasos y eludir las decisiones cruciales. Las dejan en manos de los doctores locales de los cuales son, en casos, sus jefes.

¿Profundo dolor por la muerte de un dictador sanguinario? Tu caso perfila una verdadera estafa intelectual y política, Guillaume Long. Tú naciste en París. No puedes ignorar que en esa ciudad, en junio de 1979 (¡hace 37 años!) dos eminentes intelectuales (Jean Paul Sartre, de izquierda, y Raymond Aron, liberal de derecha), visitaron al entonces presidente Valéry Giscard D’Estaing para pedirle que Francia rescatara a los seres humanos que escapaban de Vietnam comunista. Los boat people.

Sartre y Aron situaron el derecho a la vida y los derechos humanos por encima de las ideologías. Ese gesto, que los honra a los dos, fue un preludio para lo que vino a partir de noviembre de 1989 con la caída del Muro de Berlín. Desde esos años la humanidad sabe que son intolerables los dictadores de derecha (como Videla y Pinochet) como los de esa izquierda jurásica que tu defiendes: Castro o Xi Jinping. Tú ignoras los torturados, encarcelados, desaparecidos y perseguidos por Castro. Deben valer a tus ojos mucho menos que los torturados, encarcelados, desaparecidos y perseguidos por Pinochet. Para ti no son personas.

Gracias a Europa, donde naciste, gracias a esos países que resistieron a Hitler pero también resistieron ante la dictadura de la URSS, los demócratas sabemos que hay que desconfiar de las revoluciones y abrazar todas las disidencias. En ese contexto, tu hemiplejia política no es ingenuidad: eres un mamerto contumaz. Defensor de los dictadores que, guarecidos tras ese discurso que hay en tu comunicado, se eternizan en el poder, roban, violentan los derechos humanos, pisotean la democracia, llenan la cárcel de opositores y gobiernan en la más total opacidad.

La infinita tristeza y el desconsuelo por la muerte de Castro, solo concierne, como lo habrás entendido, a aquellos, como tú, que creen normal que un individuo esté 60 años en el poder y perfile la vida de los ciudadanos de acuerdo a sus deseos, trastornos y delirios. A los demócratas solo nos cabe constatar que hay un dictador sanguinario menos.

Foto: La Hora

La Contraloría hace un informe-tongo para exculpar a Moreno

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La Contraloría de Carlos Pólit quiere absolver a Lenín Moreno. En un informe sobre el uso del un millón 600 mil dólares que el candidato a la Presidencia recibió de fondos públicos y utilizó durante su estadía en Ginebra, le entregó un certificado de buena conducta. Si había algo espinoso y maloliente para la candidatura de Moreno eran las dudas, los cuestionamientos, los silencios, las evasivas y las sombras que rodean a esos fondos. Pero en las 21 páginas del informe, firmado por la funcionaria Miriam Cañar, la Contraloría extendió a Moreno una suerte de salvoconducto  que podrá exhibir cada vez que se le pregunte sobre el tema.

Hay que reconocer que el certificado ha funcionado: los medios de comunicación han publicado ya un resumen que básicamente dice que Lenín Moreno no ha incurrido en ninguna irregularidad y que ha actuado de forma correcta. Pero si ese informe es leído detenidamente y no se reproducen sus conclusiones sin beneficio de inventario, el resultado puede ser otro: es un cúmulo de más dudas e interrogantes que arrojan más sombras sobre el tema. Tantas que resulta difícil no pensar que tras ese informe hubo un acuerdo político entre Carlos Pólit, que aspira a ser reelegido por cinco años más en la Contraloría, y el Ejecutivo de cuya voluntad depende que se concrete su aspiración. 

Leer aquí el PDF completo del informe de Contraloría

Estas son algunas de las sombras y dudas que deja el documento.

1.- Según la Contraloría Lenín Moreno se radicó en Ginebra porque hubo un “Letter of Appointment”, o carta de nombramiento, del secretario general de las Naciones Unidas, Ba Ki Moon, que “estableció como lugar de trabajo la ciudad de Ginebra, Suiza”.  La afirmación parecería ser una contundente respuesta a quienes se han preguntado las razones por las cuales Moreno se radicó en una de las ciudades más caras del mundo para ejercer un cargo honorario que no tiene ni oficina ni sueldo. Pero ¿dónde está la “Letter of Appointment” que cita la Contraloría para ver si en efecto dice eso?  En el documento de la Contraloría ese carta no aparece ni siquiera como anexo. Esto genera dudas porque no existe registro alguno de que los Enviados Especiales de las Naciones Unidas hayan recibido un nombramiento que establezca específicamente su lugar de trabajo. ¿Cómo es que la “Letter of Appointment” fija un lugar de trabajo sin proveer una oficina y un sueldo para ejercerlo?

Resulta difícil creer a la Contraloría porque, desde que se generaron los cuestionamientos a la sede del trabajo de Moreno, aquellos que defendieron esa versión, el presidente Correa entre ellos, jamás mencionaron la supuesta carta del Secretarío General. Cuando el propio Moreno justificó haberse radicado en esa ciudad dijo que lo hizo porque ahí están los organismos más importantes de derechos humanos. Nunca mencionó la carta del Secretario General. “Ginebra es una ciudad cara, posiblemente la más cara del mundo -dijo en octubre pasado- . ¿Que por qué la escogimos? Pues porque es la capital de los derechos humanos del mundo, ahí están las 40 organizaciones de derechos humanos. Si se quiere hacer un buen trabajo hay que ir al sitio donde se debe tratar con todos ellos, es por eso que el trabajo fue extraordinario”.  Según el canciller Guillaume Long, Lenín Moreno se estableció en Ginebra “porque es la capital de los derechos humanos, es donde operan las Naciones Unidas y además es donde opera el sistema de derechos humanos de las Naciones Unidas. Hay más de cuarenta agencias de las Naciones Unidas en Ginebra”.

Sin duda, la única forma de aclarar este punto es mostrar la “Letter of Appointment” del Secretario General. La Contraloría tiene la obligación legal y moral de hacerlo. Lo mismo Moreno.

2.- Las dudas sobre la “Letter of Appointment” no se limitan al tema de la supuesta asignación de la ciudad sede del trabajo. Según la Contraloría, en ese carta del secretario general de la ONU, se establece que los viajes que el Enviado Especial haga en misión serán pagados por ese organismo. “En los términos del nombramiento, entre otros, se estableció como lugar de trabajo la ciudad de Ginebra, Suiza; la remuneración se fijó en el valor de un dólar por año; y, el pago de viajes cuando el Enviado los realice en representación de la ONU, de acuerdo con las regulaciones y disposiciones internas de la Organización“, asegura la Contraloría que dice la carta del Secretario General. Sin embargo, y curiosamente en las cuentas hechas por la Contraloría, se dice que de un millón 600 mil dólares que recibió Moreno, 200 mil se destinaron a viajes. En el cuadro que se incluye en el informe se sostiene que para el rubro movilizaciones se destinaron 320 mil dólares, de los cuales 120 mil fueron para gastos “generales” y 200 mil para “movilizaciones”. ¿Acaso la ONU no pagaba los viajes?  Eso no es todo, la señora Cañar no menciona absolutamente nada sobre qué viajes hizo Moreno ni qué justificativos presentó. 320 mil dólares no son pelo de cochino.

Hacer clic aquí para ver el PDF del cuadro de El Universo

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Cuadro tomado de diario El Universo

3.-  No hay información detallada de gastos.   Apenas hay datos generales por rubros pero no hay ningún detalle sobre el manejo de las cuentas. Para justificar esta opacidad la autora del informe cita el testimonio de un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores que dice: “… si bien el Enviado Especial no está sujeto a una declaración de los fondos asignados, por tratarse de un aporte voluntario no reembolsable del Estado Ecuatoriano, podrá presentar anualmente, y al final de su gestión, un informe de gastos y/o un informe de la empresa de auditoría contratada para tal efecto. Para tal fin, se mantendrán en archivo todos los documentos de respaldo originales resultantes de la gestión de la Oficina del Enviado Especial…”. A renglón seguido sostiene, además, que el artículo 100 de la Carta de las Naciones Unidas manifiesta lo siguiente: “… los documentos que se generen en las Oficinas de los Enviados Especiales de su Secretaría General, será de propiedad exclusiva de la Organización”. Es decir, el organismo de control sugiere que los documentos generados por Moreno son propiedad del Secretario General y que no hay cómo mostrarlos.  ¿Los dueños de los fondos no tienen derecho a ver cómo se gastaron?

4.- ¿Cuál artículo 100? Como se ha visto, el informe de Contraloría dice que el artículo 100 de la Carta de las Naciones Unidades establece que “…los documentos que se generen en las Oficinas de los Enviados Especiales de su Secretaría General, será de propiedad exclusiva de la Organización…”. Sin embargo, si se examina la Carta de las Naciones Unidas resulta que el artículo 100 habla sobre la independencia que el Secretario deberá tener en relación a cualquier gobierno del mundo. O la Contraloría miente o tiene una Carta de las Naciones Unidades que solo ellos conocen.

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6.- La Contraloría no hace ningún análisis legal sobre la maniobra jurídica del presidente Correa. Él dictó un decreto para que se diga que el Estado puede transferir fondos públicos a una persona que no es funcionario del Estado sino a “representantes, delegados, comisionado o enviado especiales”. Sorprende que la Contraloría no haya tenido ni un asomo de curiosidad pues esa reforma se realizó, oh coincidencia, dos días antes de que Moreno haga la solicitud para el desembolso. La Contraloría da por sentado que por llevar el membrete oficial de Decreto, la reforma firmada por Correa es un instrumento  legal y constitucional. No le pareció extraño que un decreto contradiga la Ley de Servicio Civil así ese decreto sea firmado por la Santísima Trinidad.  La Ley de Servicio Civil establece que quien trabaja para el Estado debe tener nombramiento. De lo contrario, esa entrega de dinero entra en la categoría de peculado.

Esta tramoya jurídica fue diseñada para legalizar el caso personal de Moreno. La secuencia cronológica detallada en el informe es curiosa: la reforma se hizo el 21 de mayo, el 23 Moreno hace el pedido de la transferencia, el 5 de junio el Consejo Sectorial lo aprueba y el 6 de junio se hace la transferencia. ¿Esta celeridad existe para pagos o desembolsos que se hacen regularmente en la administración pública? Es evidente que la reforma legal es ad hoc, concebida y llevada a la práctica pensando en una persona: Lenín Moreno. 

Leer aquí El decreto que mantiene a Moreno en Ginebra huele maluco

7.-  ¿Qué proyectos hizo Lenín Moreno para Ba Ki Moon que, según la Contraloría, costaron 500 mil dólares. ¿Dónde están los informes? ¿De qué tratan? ¿Qué dicen? Quizá la respuesta está en el dudoso supuesto de que todos los documentos que se generan en la oficina del Enviado Especial pertenecen al Secretario General de la ONU. Pero ese argumento choca con el hecho de que debe haber rendición de cuentas sobre los gastos de dineros públicos.

8.- Si se observa el cuadro de los gastos aparecen otros datos que llaman la atención. Por ejemplo lo que se gastó en vivienda y oficina. Ahí se ve que en residencia se gastaban 15 mil dólares al mes y en oficina 10 mil. Si se cree en el video que sacó el propio Moreno y en el que dice que vive y trabaja en el mismo departamento entonces resulta que el alquiler valía 25 mil al mes. En ese video el ahora candidato presidencial pone énfasis en el hecho de que vive y trabaja en el mismo lugar sugiriendo que lo hace por austeridad.  Se trata, si el dato que aparece en el cuadro es verídico, de un arriendo groseramente alto. ¿No es acaso el candidato de la revolución ciudadana que se jacta de estar con los pobres?

El informe de Contraloría pretende limpiar el expediente de Moreno en su carrera para alcanzar la Presidencia. Pretende librarlo de la cruz que podría significar para él responder por esos fondos en caso de que los electores lo elijan. Pero, como se ve, este informe no resuelve nada y mas bien puede convertirse en una arma contra este gobierno y su candidato.

El delirio de ser un gigante mundial tiene jodido al Presidente

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Superávit de autoestima: de eso parece sufrir el Presidente. El deseo de mostrar su superioridad, su ansia de ser visto como un ser excepcional, su afán de tallarse un lugar en la historia son cada vez más ostensibles. Quizá este es el rasgo que mejor caracteriza ahora sus sabatinas.

Cual narciso, Correa vive absorto en la contemplación de sí, de sus palabras, de la década que ha pasado en el poder, de los mitos que ha creado, de la leyenda que quisiera que cuenten los libros de historia. Correa es prisionero de sí mismo.

Nunca como hoy, 26 de noviembre, en Catamayo, Correa había hilvanado tantos hechos con un único objetivo: mostrar a su audiencia que él es un personaje de talla mundial. Por supuesto, no hablaba de él. Hablaba de Ecuador. Hablaba de la revolución ciudadana convertida, a sus ojos, en referente mundial. Hablaba de él, pero mirándose en el espejo.

Todo empezó con una reflexión sobre la muerte de Fidel Castro. Hizo un panegírico que, si no se supiera lo que hizo ese señor en el poder, Correa lo haría pasar por un santo. De hecho eso dijo del hermano, Raúl, “un hombre tan bueno y tan bondadoso que es difícil imaginárselo”. No difícil, imposible.

De Fidel dijo que fue un extraordinario latinoamericano, un líder mundial, un inspirador de procesos liberadores… Correa habla del dictador cubano aludiendo a la historia. Pero lo hace con la típica mirada de los mamertos: no habla de la represión. De los muertos de Fidel y Raúl Castro. De los juicios trucados. De esos miles de personas arrancadas de sus calabozos por intervención de sus amigos (García Márquez) o François Mitterrand (Armando Valladares, por ejemplo). No habla de la persecución contra los homosexuales y de esa isla convertida en cárcel. Una cárcel de donde decenas de miles de personas han tratado de huir incluso arriesgando su vida en altamar.
Correa habla de la historia, pero es evidente que no le interesan las víctimas. Ni las cita. Cual converso de última hora, porque en Lovaina era considerado de extrema derecha, él solo compró el discurso antiimperialista con el cual Castro sedujo a los mamertos de América Latina. Habla del mito –que él nutre– pero lo vacía del contenido real que dice que Castro fue un dictador, un satélite de la URSS durante la guerra fría y un pésimo administrador que sumió a los cubanos en la miseria y a Cuba en la penuria. Correa solo conjuga el discurso hemipléjico que le permite decir que Castro no fue Pinochet, como si entre déspotas y tiranos sanguinarios (los dos lo fueron), los demócratas pudieran escoger.

Ese dictador fue su amigo. Lo dice como si fuera cierto, como si Castro, ese megalómano absolutista, hubiera podido considerarlo su par. Decirse su amigo sin duda le hace creer que eso descresta a los que lo oyen. Sin duda, habla como si no supiera que jamás un solo ecuatoriano, de los millones que han dejado el país, lo hizo para ir a Cuba. Ese delirio en cambio sí da puntos frente a sumisos irredimibles como Gabriela Rivadeneira o Guillaume Long. No solo fue amigo de Castro. También agrega entre sus amigos a Hugo Chávez, –otro inmenso latinoamericano, dice–; héroe sin duda por haber arruinado al país con mayores reservas de petróleo en el mundo. Dinosaurios, dictadores, ineficientes y corruptos: qué grandes amigos tiene el Presidente.

Su autoestima lució fuera de control: enumeró los eventos que se han producido en Ecuador, en los últimos meses, para probar que su talla es de porte mundial. Vino a visitarme, así lo dijo, el secretario General de la OPEP. Por supuesto dijo que esto era impensable antes, en la era de la partidocracia. Se burló de que eso nunca hubiera podido ocurrir con Lucio Gutiérrez. Esto ocurre, dijo, porque hoy, con la revolución ciudadana, Ecuador es respetado en el mundo. Tanto lo es que, si se le cree, Mohammed Barkindo atravesó medio mundo para venir a verlo a él, Rafael Correa.

No dijo que el Secretario General de la OPEP estuvo primero en Venezuela. Etapa fundamental de su visita. Y que si vino a Ecuador no es porque la revolución ciudadana lo inspire sino porque la OPEP, tras años de sofreoferta, tiene un grave problema: los países industrializados tienen reservas por más de 3.000 millones de barriles. Barkindo está negociando, con los catorce países miembros, congelar la producción por la incapacidad que tienen de incrementar los precios. No vino, entonces, desde el otro extremo del mundo a ver a Correa. Se pegó un salto desde Caracas, absolutamente diplomático, antes de la reunión cumbre que tendrá la OPEP en Viena este 30 de noviembre.

Otra señal de la importancia de Correa en el mundo: el Papa empezó su primera visita a su continente en Ecuador. Eso no es gratuito y el mensaje que quiso transmitir –dijo el Presidente– fue claro. No tenía nada que agregar, pues a buenos entendedores con pocas palabras basta. Pero sumó otros tres eventos de alcance mundial: la cumbre de la CELAC, Habitat III y la visita del Presidente chino.

¿Qué decir? Las cumbres regionales se hacen en forma rotativa. Habitat III fue decidida hace 20 años por la ONU. ¡20 años! La visita del Presidente chino sí es un evento. Ocurrió el 17 de noviembre, en la gira que lo llevó a Perú, a la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, y a Chile. Que haya parado en Quito no muestra el interés de la China en Ecuador sino el grado de dependencia económica que ha pactado el correísmo con el gobierno dictatorial chino. Correa se vanagloria de esto y, en un actitud de falsa ingenuidad, declara que todo ese apoyo financiero es totalmente desinteresado…

Ávido de probar que es un ser excepcional, Correa se regodeó en la sabatina diciendo que antes el presidente de Ecuador mandaba una carta a los poderosos del mundo para invitarlos a Ecuador y ellos se preguntaban dónde queda ese país. Hoy vienen apenas él escribe. Lo dice como si no hubiera un mar de informaciones en Internet que ponen coto o contextos a sus exageraciones. O a sus mentiras.

No vienen solamente a verlo. Son sus amigos personales…

Foto: Presidencia de la República 

La China de Xi es la más retrógrada y represiva desde Mao

en La Info por

La izquierda ecuatoriana, al igual que toda la izquierda latinoamericana, siente una verdadera fascinación con la China. Esta fascinación no solo se expresa en el entusiasmo de ciertos gobiernos por el acceso a los inmensos fondos chinos que permiten mantener en funcionamientos los costosos aparatos estatales a cambio de recursos naturales. Hay, además, una profunda empatía ideológica que hace que a los ojos del perfecto izquierdista latinoamericano la China sea un referente político.

El canciller Guillaume Long, es uno de estos entusiastas. Una de las ventadas de trabajar con China, ha dicho con ocasión de la visita del presidente Xi Jinping al Ecuador, es que “no existe condicionamiento político”.

Lo que Long es que no dice, claro, es que en el caso ecuatoriano no hay condicionamiento político porque para la China no necesita establecer condiciones políticas. La China, básicamente, requiere recursos naturales y también prestamistas para colocar las inmensas reservas de dólares que ha acumulado luego de tantos años de superávits comerciales y, para eso, nada mejor que países como el Ecuador de Correa, la Venezuela de Maduro y la Argentina de los Kirchner. Todos tienen aparatos burocráticos gigantes y programas sociales clientelares que no podrían financiarse sin las inversiones chinas. No en vano el Ecuador tiene una deuda de 8 mil 395 mil millones de dólares. Una deuda que tendrá que ir pagando con cuotas petroleras hasta el año 2026, algo sin precedente en la historia del país.

Esta fascinación además es se explica fácilmente. La China representa políticamente lo que tanto gusta a la izquierda latinoamericana, especialmente cuando ha llegado al poder: censura a los medios de comunicación, capitalismo de Estado, libertades condicionadas a los intereses del partido de Gobierno, gobierno sin división de poderes, voracidad por los recursos naturales en perjuicio del medio ambiente, justicia al servicio del partido en el poder, unas fuerzas armadas leales al partido y absoluta opacidad en la información pública.

Según un reciente artículo de James Fallows, uno de los periodistas occidentales que más conoce la China, ese país  bajo el mando del reciente visitante Xi Jinping experimenta el mayor retroceso de libertades políticas y de mayor oscurantismo político posible desde la masacre en la plaza de Tiananmen, en 1989.

Este retroceso de la China, por la que los soldados de la revolución ciuadana lanzan tanto suspiros, se expresa en seis aspectos, según el especialista.

1.- Comunicaciones.- El internet en China que siempre ha estado censurado y al que solo se accede a través de ciertos filtros, está ahora mucho más restringido y aislado del resto del mundo. Las empresas chinas de internet (Baidu que es un buscador como Google o WeChat que hace las funciones de Twitter) están siendo ahora más censuradas que nunca. Los sistemas de proveedores privados de internet, que eran tolerados hace diez años, están ahora en manos del Estado. Cada día se hace más difícil para el ciudadano chino encontrar VPN’s clandestinas que le permitan comunicarse con el mundo de manera clandestina.

Los medios impresos o de radio y TV han sido siempre controlados por el gobierno. Pero desde hace diez años los pocos espacios de crítica, que eran considerados como saludables válvulas de escape, han desaparecido. Cada semana o dos, la prensa china anuncia advertencias, cada vez más explícitas, hechas por el presidente Xi Jinping y sus colegas, que el disenso no está permitido y que los intereses del partido están por encima de cualquier visión individual. Este año, además, el gobierno de Jinping prohibió a los medios con accionistas extranjeros que publiquen contenido dentro del país sin la aprobación del Partido Comunista. Incluso, el gobierno chino eliminó varias publicaciones, entre esas la revista Caixin y un diario radicado en Guangzhou, que por años había alcanzado la maestría en el arte de escabullir información al control estatal. En febrero, el diario inglés The Guardian publicó una impresionante nota sobre los jóvenes periodistas chinos que se han dado cuenta de que no tiene sentido reportar sobre los desafíos de la sociedad y han abandonado el oficio.

2.- Represión a la sociedad civil.- Durante la era comunista, el estado chino suprimió cualquier organización social que no sea el Partido Comunista. Sin embargo, con el tiempo permitió que ciertas expresiones religiosas y organizaciones no estatales funcionen bajo la vigilancia del Partido Comunistas. En los últimos cinco años, sin embargo, los controles sobre estos grupos se han intensificado a tal punto que casi todas las iglesias han sido destruidas a los largo de todo el país como parte de los planes de desarrollo urbano. Muchos de los defensores públicos y abogados que defienden temas de interés públicos están ahora presos. Lo mismo ocurre con feministas prominentes y defensores del medio ambiente. La portada del 21 de abril del The New York Review of Books destacaba un artículo escrito por Orville Schell, de la Asia Society, que ha escrito sobre China desde los años 60 del siglo pasado. El título del artículo era “El nuevo terror en China”. Fallows cuenta que el autor que le confesó que “en toda mi vida jamás imaginé que China regresaría a las raíces maoistas” y que “me temo que eso está ocurriendo ahora”.

3.- Extra territorialidad.- La represión ahora en China es peor porque las autoridades chinas la quieren reproducir por fuera de sus fronteras. Los países siempre han tratado de utilizar sus músculos económicos para conseguir sus objetivos políticos o ideológicos. En el caso chino, el ejemplo más obvio son sus sanciones económicas a Noruega (sobre todo su boicot al salmón) por la insolencia de haberle concedido, hace seis años, el premio Nobel de la Paz al escritor, aún prisionero, Liu Xiabo. Recientemente el gobierno chino ha encarcelado o acosado a los parientes de los activistas y disidentes que han abandonado el país y ha presionado a compañías extranjeras y organizaciones para imponer los estándares de censura china en otros países. Hace dos años, se descubrió que la empresa estadounidense LinkedIn había censurado contenido crítico al gobierno chino en el internet, a pesar de que esos textos habían sido escritos y destinado a ser leídos solo por personas fuera del territorio chino. El acuerdo fue una condición para que LinkedIn pueda operar en China.

4.- Reforma fallida.- Una de las partes más destacadas del programa de Xi Jinping desde que asumió el poder en noviembre del 2012 ha sido su campaña anticorrupción, que ha sido promocionada como un preludio de la limpieza de cualquier forma de capitalismo clientelar. Durante todas las décadas del boom chino, el gobierno ha ejercido lo que se llama la “corrupción eficiente”, también evidente en Japón y Corea durante los años de la post guerra. La campaña de Xi Jinping ha conducido a que miles de burócratas hayan sido despedidos e incluso condenados a la pena de muerte, lo que ha sido bien visto por la sociedad china que mira con hastío la creciente inequidad económica. Sin embargo, esta campaña también ha servido para que Xi Jinping se haya desecho de muchos enemigos políticos en el aparato estatal acusándolos muchas veces injustamente. Los pasos hacia una sociedad con más libertades políticas y de comercio parece que se están estancando. “La China está experimentando el más importante retroceso político desde la masacre en Tiananmen”, ha escrito este año Carl Minzner, un experto en derecho chino que da clases en la Universidad de Fordham.

5.- Anti extranjerismo.- En abril, el gobierno chino divulgó un instructivo en video que hubiera sido considerado como propaganda cruda si hubiera salido de una oficina de comunicación de un ministerio en plena Segunda Guerra Mundial. Se llamaba “Amor peligroso” y en él se advertía a las jóvenes chicas chinas de no enamorarse de estudiantes o profesores extranjeros. “¿Qué tal si ese guapo estudiante es un espía?”, decía el video. Ese mismo mes, Te-Ping Chen del Wall Street Journal reportó que en los colegios públicos se estaba introduciendo un juego llamado “Agarra al espía”, diseñado a ayudar a los niños a estar “alertas” de la presencia de subversivos entre sus amigos.

El gobierno chino está también obligando a las empresas y a las personas a comprar software hecho en la China y ha comenzado a prohibir la venta de software hecho en EE.UU. Hace pocos meses, el gobierno chino bloqueó el servicio de iTunes de Apple para películas y aplicaciones. Poco después, reportó que por primera vez sus ingresos globales declinaron en un 13%, en parte debido a la baja de las ventas de China. El motivo por el cual el gobierno chino atacó a Apple parece ser más político que comercial. Un análisis hecho por la publicación Variety reveló que el aumento de la popularidad de los videos y películas en iPhones y otros aparatos Apple se estaban convirtiendo en puertas de entrada para imágenes del extranjero.

6.- Lo militar.- Este es quizá el más publicitado cambio en China, un país que tiene más de una docena de fronteras con otros países y está conectada hacia el Este y hacia el Mar del Sur de China con otros doce países más. Al momento tiene disputas territoriales con muchos de esos países, todas en las fronteras marítimas por culpa de la reciente política china de “construcción de islas” que consisten en construir islas en zonas fronterizas bajo disputa para reclamar soberanía y explotar recursos naturales en las zonas adyacentes. En julio, un tribunal en La Haya sentenció a favor de las Filipinas y en contra de China en una disputa sobre los recientes reclamos chinos en el Mar del Sur de China. Esta estratégica de construir islas tiene aterrorizado a los muchos países de la región que ceden ante cualquier presión del gobierno chino.

La China de Xin Jinping es, entonces, un perfecto modelo político para quienes creen, como es el caso de los gobiernos del socialismo del siglo, en el control estatal a la sociedad. Las libertades son cosa que están muy por debajo del interés del partido.  Como es el caso ecuatoriano, claro.

 

Ecuador en el club de los asesinos

en La Info por

Política exterior ecuatoriana: el canciller se reviste de teatral dignidad en Nueva York y el presidente se arrastra por el fango en Margarita. Mientras Guillaume Long abandona el salón principal de Naciones Unidas para expresar su rechazo al presidente de Brasil, Michel Temer, Rafael Correa se reúne con Robert Mugabe en la cumbre de No alineados para expresar su apoyo al de Venezuela, Nicolás Maduro. Junto a Correa y Mugabe, se solidarizan con Maduro los presidentes de Cuba, Nicaragua, Bolivia… Junto con Long se paran y se van los cancilleres de Venezuela, Nicaragua, Bolivia… Al verlos salir, los demás se preguntan: ¿quiénes son? Y se responden: los amigos de Mugabe. Punto para Temer.

Mugabe, de 92 años, es uno de los dictadores más sanguinarios del mundo. Gobierna Zimbabue desde 1980, año del que probablemente procede la información más actualizada de que dispone Rafael Correa con respecto al mundo y a la vida. Por eso sigue creyendo que Piero es la vanguardia musical del continente, que ser de izquierda es ser leninista y que Mugabe es un líder de la descolonización africana. Lo fue, en efecto. Pero en el intermedio (en estos 36 años que Correa se perdió), Mugabe mandó a asesinar a todos los líderes de la oposición en su país, cometió un genocidio contra 20 mil personas de la etnia Ndebele y quebró la economía de Zimbabue hasta el extremo de disparar la inflación al 14’000.000% mientras gasta, cada año, de 500 mil dólares para arriba en sus fiestas de cumpleaños.

Los presidentes del mundo que todavía se reúnen con Mugabe son un selecto club. Este año, en Margarita, estuvieron los de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Irán… Correa no ha tenido ningún empacho en sumar al Ecuador a ese grupito, cuyas propuestas en los foros internacionales, especialmente en aquellos sobre derechos humanos, se sitúan vergonzosamente a contracorriente del planeta.

Ecuador es el país que apoya al delirante y criminal gobierno de Corea del Norte. En las Naciones Unidas se opuso a que los crímenes de lesa humanidad cometidos por ese gobierno (asesinatos en masa, reclusión en campos de la muerte, violaciones, abortos forzados, tortura, esclavismo…) fueran remitidos a la Corte Penal Internacional. 111 países votaron a favor. Con Ecuador votaron en contra Cuba, Bolivia, Venezuela, Siria, Rusia, Bielorrusia y China. Los amigos de Mugabe.

Ecuador es el país que no quiere que se investiguen los crímenes de lesa humanidad cometidos en Siria. En el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas se opuso a enviar una comisión independiente para investigar las matanzas masivas de población civil de las que se acusaba al ejército del presidente Bashar al-Ásad: 4 mil manifestantes asesinados. 33 países votaron a favor; 4 en contra: Rusia, China, Cuba y Ecuador. Los amigos de Mugabe.

Ecuador es el país que niega su protección a los defensores de derechos humanos. En el Consejo de Derechos Humanos de la ONU se opuso a una resolución propuesta por Noruega en la que se impone a los estados miembros una serie de obligaciones y de buenas prácticas en esta materia: garantías, acceso a la información, libertad de asociación… Ecuador, en cambio, apoyó una serie de enmiendas a la propuesta noruega, enmiendas en las cuales ni siquiera se reconocía la legitimidad del término “defensores de los derechos humanos” y se desechaba la necesidad de protección contra la intimidación y las represalias. Esas enmiendas que tanto entusiasmaron a Ecuador (aunque al final se echó para atrás) fueron presentadas por Rusia, China, Cuba… Los amigos de Mugabe.

asesinos, putin

Ecuador es el país que pretende subordinar los derechos humanos a los valores culturales. Ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas suscribió una propuesta de resolución según la cual la universalidad de esos derechos resulta supeditada a lo que llama “valores tradicionales de la humanidad”. Una pretensión absurda si se considera que algunas de las prácticas más ofensivas contra la dignidad humana provienen, precisamente, de “valores tradicionales”. El matrimonio forzado, por ejemplo; o la mutilación genital femenina; o la violación dentro del matrimonio; o la violencia familiar, sobre la cual el presidente Rafael Correa dice que las feministas exageran. Por supuesto, el proyecto de resolución no fue aprobado. Por escandaloso: porque pretendía atacar el corazón del concepto de los derechos humanos. La idea fue de Rusia y la suscribieron, entre otros países, Ecuador, China, Cuba, Corea del Norte, Venezuela, Siria… Los amigos de Mugabe.

asesinos, corea del norte

Ecuador es el país que devolvió 150 refugiados cubanos a la dictadura de la que huían y le echó la culpa (Guillaume Long lo acaba de hacer nuevamente en las Naciones Unidas) a Estados Unidos. Es el país donde los presos reciben descargas eléctricas y los policías que se las aplican se extrañan de que alguien se queje, porque para ellos es un procedimiento absolutamente normal. Es el país donde el uso progresivo de la fuerza, a la hora de sofocar protestas, empieza por lanzar la Policía montada contra los manifestantes. Donde las libertades de expresión y asociación están sujetas al permiso del Estado

El Ecuador de Rafael Correa es un país que, por primera vez en su historia (y esto no ocurrió ni siquiera en tiempos de dictadura militar) está casado con las peores causas del planeta y busca en ellas la justificación (cultural, histórica, metafísica) para sus propios atropellos y desvaríos. El Ecuador de Rafael Correa, amigo de Mugabe, es un miembro selecto del club de los indeseables.

Ilustraciones: Amnistía Internacional. De arriba abajo: Robert Mugabe, Vladimir Putin y Kim Jong Un.

La horrenda confusión entre el partido y el Estado

en Columnistas/La Info/Las Ideas por

¿Qué tienen en común la campaña de carnetización del Movimiento PAIS en la que “por coincidencia” participaron ministerios e instituciones y empresas públicas, con la disolución de la UNE? ¿Cuál es la relación entre la fallida actuación del Canciller Long en Ginebra y la propuesta de impuesto a las herencias?

Estos episodios que parecen no estar relacionados entre sí, tienen en común dos conceptos que subyacen en la política desplegada por el gobierno del Presidente Correa: la idea de que el Estado basta y sobra, que por fuera de él no existe nada; y la horrenda confusión entre el Estado y el partido de gobierno. Me explico:

Tanto en la relación del gobierno con la sociedad civil como en la comprensión del mundo de la producción y la empresa, el mensaje es el mismo: nada sin el Estado, nada por fuera del Estado; la iniciativa privada es subsidiaria, secundaria, marginal; carece de legitimidad. Debe existir en la medida en que resulte funcional al Estado y sus intereses. Y esto se aplica desde la producción y el comercio hasta las organizaciones no gubernamentales, el voluntariado, los sindicatos, las universidades… Lo dijo el presidente Correa hace algunos meses en su famosa conferencia en El Vaticano, él representa a la sociedad civil, pues para eso ganó elecciones: “Aquí se ha hablado de la sociedad civil debe tener una importante participación, yo les digo: hay que tener mucho cuidado con aquello; depende cómo se define el Estado. Algunas veces cuando me hablan ciertos opositores de que ‘nosotros somos representantes de la sociedad civil’, yo me pregunto ¿representante de quién soy, de los marcianos, entonces, por haber ganado una elección?”

Es a partir de esta idea que el Estado (que en esta lógica se reduce al gobierno y éste, a su vez, al Presidente) se ha arrogado la representación de la sociedad y sus intereses. Que el gobierno se permite disolver organizaciones de la sociedad civil (en su momento Pachamama, un intento fallido con Fundamedios, hoy la UNE); es por eso también que cree que la participación ciudadana para ser legítima debe ser institucional, reconocida, autorizada.

Y con la idea de que el Estado se basta y se sobra, hoy tenemos empresas públicas de construcciones, de medicamentos, de provisión de desayunos escolares, de manejo de infraestructura deportiva, y a esta lista se añade la más grande concentración de medios de comunicación en el país.

Respecto de la confusión entre el partido y el Estado, eso es lo que explica que a los funcionarios públicos se les sigan pidiendo aportes para movilizaciones y campañas; que se usen las instituciones estatales, sus recursos y sus servicios para ofrecerlos a cambio de la afiliación al partido de gobierno; que se tomen decisiones pensando más en la próxima campaña que en lo que necesita urgentemente el país.

Esta horrible confusión explica que Guillaume Long mantenga en su condición de Canciller, el mismo discurso y las mismas posturas que como encargado de relaciones internacionales del movimiento de gobierno: que ponga en riesgo las negociaciones de un posible acuerdo comercial con la Unión Europea, o que declare que la crisis en Venezuela es una exageración de los medios. Sólo así se explica que en lugar de construir alianzas estratégicas que respondan a los intereses del país y sus ciudadanos, hoy actuamos en política exterior impidiendo la condena a Corea del Norte, investigaciones en Siria y apoyando la idea de que los derechos humanos son relativos.

Todos estos episodios que nos sorprenden y nos indignan, son sólo síntomas de concepciones profundas. Cambiarlas no depende exclusivamente de cambiar los nombres de quienes nos gobiernan. Necesitamos reconocer que no existe Estado sin iniciativa privada, sin sociedad civil. Que la sociedad civil y la empresa necesitan de un Estado que cumpla con sus funciones. Que los partidos políticos representan una pequeña parte de la sociedad y que ni siquiera aquel que gana las elecciones puede atribuirse la exclusividad de su representación. Que nos urge construir república, separación de poderes, respeto y cautela en el manejo de lo público: recursos y poder coercitivo incluidos.

María Paula Romo es política, abogada y profesora universitaria. 

El Estado transgresor y parroquiano salió trasquilado

en Columnistas/Las Ideas por

Nuestro amigo querido, Diego Cordovés, solía sentenciar que una decisión internacional vale lo que vale su sistema de seguimiento. La mirada internacional se fijó sobre los derechos humanos en Ecuador. Y emitió criterios. Inicialmente, el Estado ecuatoriano debía responder a una lista de cuestiones previas presentadas por el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas (2014), cuyas respuestas debían ser parte del Informe sobre Ecuador que debía presentar el Estado (2106). A ella se adhirieron seis informes elaborados por la sociedad civil, con distinta especialidad y grado de adhersiones institucionales, que fueron presentados el 27 de mayo de 2016. El Comité de Derechos Humanos se reunió y escuchó en Ginebra por separado a la sociedad civil y al Estado (27 y 28 de junio de 2016). Conocía los informes preparados por la sociedad civil y conoció el Informe del Estado, primero verbal y luego escrito. Terminó sus investigaciones, estudió los alcances presentados por el Estado ecuatoriano y elaboró un conjunto de recomendaciones que hizo conocer el 14 de julio.

Ahora le corresponde a la nación darles seguimiento. Nuestro Estado dejó de ser meramente un Estado parte de una instancia de Naciones Unidas y se convirtió en un proto-Estado transgresor. Quiso dar cátedra y convertirse en adalid de los derechos económicos sociales, a los que deberían subordinarse las libertades y los derechos civiles y políticos de los ecuatorianos. Pero salió trasquilado.

El pastor, patriarca y dueño del redil salió trasquilado por el poco profesionalismo con que abordó el diálogo internacional. La gula descontrolada con unas pocas migajas de poder local, les llevó a proponerse como los creadores de nuevas formas democráticas mundiales. Pero, fundamentalmente, los embarró la forma amateur para asumir un diálogo serio, con distintos, que no son los enemigos del barrio. Alguna vez, un par de décadas atrás, criticaba a un amigo socialcristiano, que llevaba a un escenario internacional, las peleas de su partido con la izquierda democrática. ¡Como si le importaran a los interlocutores internacionales o si fuera esa la agenda internacional! Para reconocerlo, hay que ser sensato y profesional.

Pero se dedicó a deslegitimar a las alegaciones de la sociedad civil. A la contundencia de sus datos y casos como de su análisis de las tendencias del modelo autoritario. Para ello el régimen apeló a la banalidad. La extrajo de la pelea en la parroquia. Dijo, la sociedad civil ecuatoriana no es la sociedad civil. Son los sufridores. Perdedores de las elecciones. Los mismos de siempre. Y, sin la menor sensibilidad, lo espetó al Comité. Que aspiraba a escuchar argumentos. También sustituyó los debates con una montaña de papeles. Esperando que los expertos se ahoguen en ellos. Pero solo consiguió lo que a continuación transcribo como sentido del Informe. Por respeto a los lectores y a los expertos, esperando respetar el sentido de su opinión.

El informe, que ya no es la opinión unilateral del Estado ni de la sociedad civil, plantea grandes temas, dentro de su orden y de su protocolo: observaciones sobre las libertades de expresión, de reunión y de asociación; sobre la justicia; y, sobre las mujeres, los indígenas y los niños. Con sutileza y lenguaje apropiado, abordan temas cruciales de la gestión política del régimen y de la conformación de un modelo institucional que estimula a la debilidad de la democracia ecuatoriana. Los expertos investigaron en múltiples fuentes, lo que les permitió obtener sus propias afirmaciones concluyentes. ¿Qué plantearon para mejorar la convivencia ciudadana?

Afirmaron que en Ecuador están vigentes disposiciones que desalientan la expresión y publicación de posiciones críticas sobre asuntos de interés público. Y desarrollaron su aserto desde tres áreas. Primero, de cómo la Ley de Comunicación tiene disposiciones que podrían afectar el pleno ejercicio de derechos con disposiciones ambiguas o desproporcionadas (la obligación de cubrir y difundir los hechos de interés público o las prohibiciones que se encubren tras el linchamiento mediático). Nótese que los expertos no solo que no refieren a la Ley desde sus pretextos –ser la garantía de una comunicación históricamente excluyente- sino que la convierten en instrumento para la conculcación de derechos democráticos. Segundo, de cómo periodistas y usuarios de redes sociales habrían sufrido acoso y amenazas anónimas luego de ser mencionadas específicamente por oficiales del Gobierno en medios públicos. Contundente. La referencia implícita es a las sabatinas y a su oficial público. Sin comentarios. Y tercero, de cómo se utiliza al sistema judicial para silenciar la crítica a través de la presentación de demandas. Esto que hemos llamado la judicialización de la política.

Recogieron, los expertos, luego de acudir a sus propias fuentes, lo que es una denuncia frecuente: el uso excesivo de la fuerza en las manifestaciones. Acá, nos quisieron convencer de que la violencia es de la sociedad contra el Estado, nido del amor y la calidez. Pero afuera comen menos cuento porque no llega el Estado de propaganda. Así, como también han tratado de convertir a mujeres indígenas altivas o estudiantes jóvenes radicalizados en saboteadores y terroristas. El Comité afirma que en Ecuador se usan figuras penales amplias, antiguas y ambiguas contra actores sociales tanto como que faltan garantías para ejercer el derecho a la reunión pacífica. Y como que el régimen lo hizo a propósito, para marcar que se trata de una retaliación, hoy opera un intento por disolver a la UNE. El marco, el Informe refirió a que existen disposiciones inadecuadas que permiten disolver organizaciones sociales.

La imposible independencia judicial fue abordada como un tema central de la democracia y sus derechos civiles. El Consejo de la Judicatura fue interpelado por el uso de un sistema de disciplina (básicamente de destitución de jueces) a través de la figura del “error inexcusable”. Pero también refirieron a los procesos judiciales contra jueces en relación con el ejercicio de sus funciones. También exigen información de qué se hace para agilizar las investigaciones surgidas de la Comisión de la Verdad.

Los derechos de los pueblos indígenas son abordados desde la ausencia de una efectiva celebración de consultas para obtener el consentimiento libre, previo e informado. Se demanda la expedición de la respectiva Ley Orgánica de Consulta. Y, finalmente, se insta a proteger la vida y el sustento de los pueblos indígenas en aislamiento, en clara referencia a las actividades extractivas de la amazonía. Desde otro ángulo, más institucional, se observa tanto la poca claridad en la división de competencias entre la jurisdicción indígena y la jurisdicción ordinaria como el evidente retraso en la creación del Consejos de pueblos y nacionalidades (también se hace una referencia al Consejo de movilidad humana).

El tratamiento de la igualdad de derechos entre mujeres y hombres empieza con reconocimiento de los logros de largo plazo de Ecuador como son la baja del desempleo femenino y de la brecha salarial. Aunque, a continuación, insisten en la vigencia en muchos estereotipos de género. Las recomendaciones también inciden en la violencia de género, en especial en la persistencia de actos de discriminación, la ausencia de penas apropiadas, reparación integral a las víctimas y capacidades de los operadores de justicia. El Informe pone énfasis en la vigencia del Plan Nacional de Erradicación de la Violencia de Género y en la incapacidad para erradicar internamiento de personas LGBTI.

Todos conocemos las dificultades del régimen para tratar el tema del aborto. El Informe propone revisar el Código Orgánico Integral Penal en los temas de incesto o violación, aun cuando la mujer no padezca discapacidad mental, y en el caso de discapacidad fatal del feto. Concluye que de esas acciones como de adecuados servicios adecuados de salud sexual y reproductiva se podrá evitar que las mujeres recurran a abortos inseguros. Se plantean dos temas urticantes aunque de modo elusivo. De un lado, la limitada representación de las mujeres en las elecciones unipersonales a nivel local, que trae el tema del inadecuado sistema electoral ecuatoriano. Y, de otro lado, la prevención y sanción a los abusos y la violencia sexual en los centros educativos. Más claro, el agua. A buen entendedor, no hay que hacer referencias a casos concretos de violación de profesores/rectores a niñas hijas de empleadas.

Los niños fueron referidos desde la crítica por el importante número de trabajadores.

Para unos temas, la Ley de Comunicación, la Comisión de la Verdad y la situación penitenciaria, el Informe invoca a un plazo de un año para que el Estado entregue información. Nosotros, los ecuatorianos materia afectada por la transgresión, demandamos hechos. Construiremos hechos. Empezando por nuestro derecho a convivir en libertad.

Luis Verdesoto es académico.

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