Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

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Guillermo Lasso

Mauricio Rodas sobrevive de traición en traición

en La Info por

Guillermo Lasso no puede reclamar: en Quito, antes de su alianza con Mauricio Rodas, algunos de sus amigos le dijeron, parafraseando a García Márquez, que aquello era la crónica de una traición anunciada. De una u otra forma le contaron que Rodas, como escribió Jorge Luis Borges, es “varón inaccesible al honor”.

Ahora Lasso sabe de qué se trata. Ha dado por terminada una alianza que Rodas irrespetó desde hace tiempo. Sus asambleístas votaron con el gobierno la Ley sobre los Paraísos Fiscales que Rafael Correa confeccionó sobre medidas contra Lasso. Guillermo Celi, el hombre que no se bajó de la camioneta de Lasso durante la campaña dijo, en guisa de explicación, que era un mandato popular. Celi, que ahora es asambleísta de SUMA, no teme confesar que sus convicciones –que lo llevaron a hacer campaña contra esa consulta– se diluyen apenas aparece la mínima  sospecha de un pírrico beneficio político. Creer, por ejemplo, que esa Ley, que prohíbe ejercer cargos públicos a dignatarios de elección popular y a funcionarios que tengan bienes en paraísos fiscales, saca a Lasso de la carrera presidencial en 2021.

Lasso no puede reclamar. Sus cuadros políticos en Quito le explicaron quiénes son, en política, Rodas y sus amigos. Él sabe, además, que la alianza con Rodas se concretó después de que el alcalde de Quito traicionara el acuerdo que hizo, en febrero de 2015, con Paul Carrasco y Jaime Nebot en Cuenca. Ese volte face de Rodas, más que un aporte político, sirvió a Lasso mediáticamente: le ayudó a probar que la alianza Carrasco-Nebot-Nebot era una ficción política construida por el alcalde de Guayaquil para debilitarlo y a generar la certeza en el electorado, de que él era, en el centro derecha, el candidato con mayor opción ganadora.
Puertas adentro, Lasso y sus amigos hicieron cuentas alegres que no compartieron sus cuadros en Quito. Uno: que Rodas les aportaba votos en provincias donde las seccionales de 2103 dieron a SUMA alcaldías y concejales. Dos: que en Quito  aumentaba, en forma significativa, el alto caudal de votos que los sondeos otorgaban -sobre todo antes de la candidatura de Paco Moncayo- a Guillermo Lasso. César Monge, presidente nacional de CREO, y el mismo Lasso, no solo se jugaron por esa alianza: otorgaron puestos estelares a militantes de SUMA en las listas para la Asamblea. E incluso admitieron responsables del partido de Rodas, como Jacobo Sanmiguel en Tungurahua, que resultaron inmersos en investigaciones por presuntos delitos.

Fuera del golpe mediático, CREO nunca explicó por qué se unió a un rótulo que no tiene siquiera un derrotero ideológico y político conocidos. No dijo qué sustentaba esa alianza con Mauricio Rodas, un político hecho en olla a presión cuya máximo acierto es haber estado en el sitio preciso en el momento indicado cuando, hastiados del correísmo, los quiteños decidieron castigar a Augusto Barrera. En el entorno de CREO se conocía, además, el malestar de Lasso ante el escándalo que representó que el principal asesor estratégico de Rodas, Mauro Terán, terminara preso. La inviabilidad de la alianza se hizo evidente en la Asamblea Nacional: SUMA no asistía a las reuniones de bloque con CREO y se limitó a enviar un delegado. El anuncio de la ruptura solo necesitaba una oportunidad.

Lo que nadie niega es que Rodas tiene buena vista: siempre acierta a ubicar los árboles con mayor follaje para guarecerse. Nebot lo era antes de que creciera la candidatura de Lasso. Lasso lo fue cuando los sondeos mostraron irremediablemente que su candidatura estaba por encima de la de Cynthia Viteri. Ahora el factor poder se llama Lenín Moreno. Rodas vota con el nuevo gobierno, contra Lasso, porque tiene un sentido tan cínico como innato de la sobrevivencia política. El alcalde siente que la Fiscalía General de la Nación le respira en la nuca. Gerentes y ejecutivos de la Alcaldía de Quito han sido interrogados, durante largas horas, sobre el contrato del metro con Odebrecht. Esa investigación no para y la Fiscalía sabe incluso que, recién elegido, Rodas viajó a Brasil con gastos pagados por Odebrecht.

Otra investigación, la de la Solución Vial Guayasamín, también atenaza a Rodas. Él debe a la Capital muchas explicaciones sobre el contrato hecho con los chinos. Las condiciones son tan turbias, la opacidad es tan grande, que muestran que, en política, Rodas aprendió rápido las peores prácticas con los socialcristianos que lo rodean. Ante ese panorama, algunos oficialistas del Concejo Municipal juraban que su retiro de la Alcaldía se daría hasta fin de año. Pero Lenín Moreno lo necesitaba para mostrar su apertura al diálogo y lo conectó a sus botellas de oxígeno. Conclusión: lo resucitó ante el desconcierto de los concejales del oficialismo en Quito. Y Rodas respondió en la forma que suele hacerlo: traicionó a Lasso y ofreció los votos de los asambleístas de SUMA en la Asamblea.

Así Nebot, Lasso y ahora Moreno… han resultado funcionales a la carrera de Mauricio Rodas que, sin programa ni convicciones, sobrevive de traición en traición. Un varón, decía Borges, inaccesible al honor.

Que vayan presos los ancianos

en Columnistas/Las Ideas por

En un juzgado de jueces correístas, un contralor correísta, con la ética correísta que no les avergüenza, juzgan a provectos personajes que, diríamos, pintan un cuadro de aquella historia que el correísmo ha enlodado con sus miserias.

Simón Espinosa, pensamiento y pluma deslumbrantes; Julio César Trujillo, erudito, honrado, profesor con quien discrepo; Isabel Robalino, vanguardista y devota de sus causas. Ahora ancianos ellos, que son parte del pasado honroso que, al igual que el pasado vicioso, ha sido arrasado con la bazofia que propala la mala sangre de estos pinches revolucionarios.

Así como tenemos historia de la cual avergonzarnos, tenemos historia de la cual enorgullecernos. Estos encanecidos ciudadanos la resumen. Y Correa, en su nimiedad, en su insignificancia que no se compensa con la majestad de su arrogancia, ha ofendido a estos íconos. Faltó al respeto y ofendió a Simón, a Julio César. Así como lo ha hecho con tantos otros ciudadanos cuyo hoja de vida arroja un balance encomiable. Atarbán vociferando ante los monumentos morales.

Para justificar la refundación y tornar moral lo corrupto y recto lo torcido, la propaganda del correísmo ha lavado el cuenco cerebral a una gran masa que, como autómatas, gritan que nunca vuelva el pasado. Han construido una monumental falacia de la historia, del inicio de la nueva era que se fundamenta en convertir el pasado y sus personajes, en infierno y demonios. Torpemente los fanatizados repiten el mismo sonsonete. Que el pasado no regrese dicen y así se torna simbólico arrojar a estos ancianos a la cárcel para que un funcionario –del cual un colega suyo dice haberle entregado dinero sucio– recupere su honra. ¿Cuál honra? Si la tuvieran no llegaría ni reptando a los talones de los que ahora son juzgados por jueces tramitadores de órdenes.

¿Por qué, pregunto, el Contralor no ha enjuiciado a su partner, el prófugo Pareja? Aunque sea en ausencia, debió denunciarlo por difamación. ¿Qué más puede ser recordarle que él, el Contralor y el Fiscal, dice Pareja, recibieron sendos atados de billetes? En ese caso, una denuncia no conviene posiblemente porque existe el riesgo de que Pareja pueda demostrar lo que dijo. Pero contra los viejos, esos que personifican el pasado que la puerca publicidad ha ensuciado; esos indefensos si conviene arrojarlos a los buitres para resarcir una honra que está hecha girones no por lo que los viejitos digan sino porque, en diez años, los controladores, fiscalizadores y juzgadores han sido cómplices de la corrupción, por acción, omisión o contubernio.

Aquellos que personifican el presente –el licenciado, el copión, el insultador, los “doctores” cuyo título fue obtenido en minga familiar; el abogado talla única, los patiños, los terroristas devenidos burócratas, los agresores de mujeres, los “intelectuales” que ahora tienen sueldo fijo–; todos ellos son ahora los referentes morales. O sueñan con serlo si permitimos que estos que son mala hierba, apabullen la moral y conviertan en rastrojos los valores, la decencia, la integridad.

Estas arremetidas intimidatorias, represivas y de hostigamiento refinado no son los apaleamientos de las dictaduras setenteras que flagelaba la carne y los huesos. Estas dictaduras del siglo XXI esconden su esencia dictatorial con persecución judicial, para darle la apariencia de legítima. Se han agudizado para que quede claro que el fin del porfiriato de Correa no quiere decir el fin del correísmo, que se renueva con el licenciadato.

Citar ante el fiscal a Guillermo Lasso, que es el líder de la oposición, articuló a la mitad de los electores y legítimamente debería ceñirse la banda, de no ser por el apagón durante el cual el compadre contó votos sin ninguna veeduría, es una nueva afrenta. Es una muestra de la arrogancia del dueño del poder que nos anuncia y ratifica que la defensa de la libertad tiene nuevos retos y no hay cómo retroceder. Que nos dice que el licenciado continuará la depredación de políticos, periodistas, opinadores, dirigentes sociales y gente honrada. Aquellos que, en honor a su honradez, no pueden callar ante el latrocinio. Enfrentar el rufianismo convierte la integridad en subversión.

Diego Ordóñez es abogado y político 

¿Ahora será perseguido Guillermo Lasso?

en Caricaturas/El Humor por

El poder correísta está dando otro paso hacia la venezuelización de la vida política: ahora llama a Guillermo Lasso a dar una versión sobre lo que él sabe de un presunto delito. Esto dentro del juicio que le siguen a Cedatos tras las declaraciones de Rafael Correa en las cuales calificó su exit poll de falso y malicioso. 19 personas fueron llamadas a rendir su versión y entre ellas está Polibio Córdova, Alfonso Espinosa de los Monteros, Guillermo Lasso, Andrés Páez… La investigación fue abierta por la Fiscalía de Pichincha por presunto delito de falsificación y uso de documento falso.

Lasso, como los otros investigados, son llamados para saber cuál podría ser su participación en un hecho informativo que el gobierno quiere convertir en un delito que puede ser castigado con penas que oscilan entre tres y siete años de cárcel. El nuevo Fiscal, adepto de Alianza País, juega de esta manera a judicializar la política. Chamorro recoge este desafuero en toda su dimensión.

 

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Pozo cuenta votos frente a su espejo

en La Info por

El Consejo Nacional Electoral (CNE) se mira y actúa ante un espejo. Eso hizo ayer en el Coliseo Ruminahui donde sus funcionarios contaron votos ante ellos mismos… y los delegados oficialistas. Juan Pablo Pozo, vanidoso y servil juez del correísmo, nunca se planteó realmente su responsabilidad de entregar al país un presidente que gozara de plena legitimidad.  Le basta con que Correa le aplauda y Alianza País le agradezca. Por eso declaró irreversible el resultado cuando el conteo de votos había alcanzado 94%. Por eso legitimó a Lenín Moreno sin tener en cuenta que el proceso electoral, del cual él es supuestamente el máximo garante, por ser el presidente del CNE, incluye la posibilidad de impugnar por parte de los contendores.

Fausto Camacho y Solanda Goyes, entre otros, han mostrado sistemáticamente, en sus cuentas sociales, el volumen de irregularidades que cometió el CNE desde bien antes de que comience este proceso electoral. Ha habido foros sobre el fraude. Ana Mercedes Díaz también lo denunció. Es abrumador ver hasta qué punto Pozo y los miembros de su consejo adecuaron todos los mecanismos para ser funcionales a la voluntad del partido que los puso en esos cargos. Es impresionante ver cómo se condujo con los observadores internacionales. Sacó del escenario a la Unión Europea pues la invitó en la modalidad conducida cuando sabe que no envía misiones de observación en ese modo. Los europeos sí analizan concienzudamente los factores de la elección y no como los de Unasur que nada ven o los de la OEA que hacen turismo diplomático. Pozo hizo, además, un programa costosísimo con muchos de esos observadores en la Mitad del Mundo: video mapping, carpas, luces, estaciones de comida y bebida, música… Un espectáculo privado y familiar que muestra la independencia que tienen ciertas misiones de observación con respecto al organismo que vienen a observar…

Que haya habido apagón informático, que la tendencia y los resultados hayan cambiado cuando volvió el sistema, que haya habido un conteo rápido chimbo y mentiroso, que Pozo haya violado principios básicos de la ley para anunciar los resultados, que haya prevaricado, que se haya instalado en un hotel quiteño con técnicos suyos y salas privadas donde solo él y un puñado podían entrar, que haya entregado la comunicación de la segunda vuelta al gobierno, que el CNE haya contrato ex funcionarios de esa institución para hablar bien del CNE y negar el fraude… muestra que este organismo correísta no se preocupa en lo más mínimo por cumplir la ley.

Pozo es un tan todopoderoso como obsecuente en el CNE. Fanático de los actos sociales, ama ser maestro de ceremonias en mesas bien servidas, con mantel largo y, todas las veces que puede, sobrepoblación de cámaras. Habitado por una ambición desmesurada, tiene los ojos más grandes que el estómago: es un vanidoso impenitente. Un ser convencido de que tiene un futuro político radioso que encarará tras un tiempo pasado en el exterior, en algún organismo internacional. Para eso ha trabajado su imagen con una obstinación que conjuga impecablemente con el verbo parecer. Por algo se hizo amigo de algunos de los gurúes del mercadeo político que vinieron a Quito, el año pasado, a la Cumbre Mundial de Comunicación Política.

Con Pozo el correísmo juntó el hambre con las ganas de comer. Por razones parecidas, aparentan ser transparentes y cumplir con la ley. En ese contexto, se explica el reconteo de 3 865 paquetes de votos en el Coliseo Ruminahui. Podían ser más o menos, nada de esto se hizo con el acuerdo de la oposición. A Pozo no le interesa que el presidente que salga de la elección del 2 de abril sea realmente legítimo. Su interlocutor no es Guillermo Lasso y medio país de electores que votó por él: Pozo actúa ante él mismo y ante su patrón, Rafael Correa. Prisionero del croquis de narciso irremediable que se fabricó, Pozo es funcional a un gobierno que no dialoga con la realidad: monta ficciones para autojustificarse. Por eso es capaz de movilizar cien militares, 700 funcionarios alrededor de 250 mesas en un rito que solo sirve para que Correa crea –y diga a sus fanáticos– que ya hubo reconteo de votos. Y que si CREO no estuvo, pues eso prueba que ellos tenían la razón.

El hecho cierto es que ayer Pozo no resolvió ningún problema: Lasso y sus electores siguen creyendo que la elección fue fraudulenta. Moreno sigue padeciendo de ilegitimidad. Pozo se mira en un espejo. Y Correa gira en el círculo vicioso de siempre.

El insondable destino de Jaime Nebot

en Caricaturas/El Humor por

En política, vaya cualquiera a saber si por Posorja u otra razón, siempre hay sorpresas. Por ejemplo, la coincidencia entre Nebot y Correa para legitimar a Lenín Moreno en la Presidencia. En todo caso, Nebot ha sido felicitado por Correa y alabado por El Telégrafo. Chamorro anota por qué de supuesta bestia negra, Nebot es ahora un héroe entre las huestes correístas…

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¿El binomio era Moreno-Glas o Correa-Moreno?

en Caricaturas/El Humor por

¡Rafael Correa está a 39 días de IRSE! Pero ya manda en el próximo gobierno (hace bronca por todo y quiere que se queden hasta los ministros coordinadores…) y manda igualmente a aquel que, según él, es el próximo Presidente. Por eso existe la convicción entre los suyos de que el binomio de Alianza País no era Moreno-Glas sino Correa-Moreno. Chamorro vive bien enterado.

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Nebot y Correa piden violar la ley para ayudar a Moreno

en La Info por

¿Quién copió a quién? ¿Jaime Nebot a Rafael Correa o vice-versa? Lo cierto es que Nebot y Correa hacen equipo en la salida que proponen para resolver el bloqueo electoral. La historia de esta afinidad es bien curiosa. Primero lo hechos: Para Correa, Lenín Moreno es el ganador de la segunda vuelta. Nebot pidió que el CNE atendiera las impugnaciones de Guillermo Lasso y, en el mismo comunicado, aseguró que Moreno carece de legitimidad.

Este problema, al parecer, los preocupa a los dos por igual. Se entiende que Correa no quiere tener gente en la calle vociferando “Fuera Correa Fuera”, que tanto le ofusca, y gritando que no quieren un gobierno nacido de un elección fraudulenta. ¿Y Nebot? Desde antes de la primera vuelta se entendió que no quiere que Lasso sea presidente. Su apoyo fue de una tibieza despreocupada. No ha salido a las calles. Confunde a los manifestantes, que reclaman transparencia y democracia, con fanáticos de Lasso. Creyó que él debía autorizar a los guayaquileños a salir a las calles, y se equivocó. Y ahora, cuando Lasso preparaba su impugnación, como la faculta la ley, él salió y creó dos escenarios. El primero: si el CNE resolviera favorablemente y en su totalidad la impugnación y los planteamientos de Lasso. El segundo: si no lo hiciera.

Solo a Nebot y al PSC se les puede ocurrir crear un escenario para que el Consejo Nacional Electoral no cumpla la ley y no atienda, como en efecto no lo hizo, los requerimientos de una candidatura que representa la mitad del electorado nacional. Lo obvio, para cualquier demócrata –y más aún para un partido que se dice de oposición– era presionar políticamente, y esto incluso en las calles, para que el CNE cumpla con su deber.

En vez de esto, Nebot y sus amigos, convierten la hipótesis de que el CNE incumpla con su deber en postulado de una propuesta para violar la ley y entronizar a Moreno. Es increíble leer esto en el comunicado del PSC que firma, entre otros, Nebot: “Si el CNE no resolviere favorablemente en su totalidad la impugnación y planteamientos de Guillermo Lasso, demandamos que dicho organismo, en un acto público, transmitido en vivo, que incluya la presencia de representantes del tejido político, gremial y social del Ecuador, medios de comunicación, academia y opositores del Gobierno, proceda a permitir que los asistentes escojan al azar varios miles de actas y se aperturen y recuenten los votos correspondientes a las mismas”. Los subrayados están el en texto.

Dicho de otra manera: si el CNE resuelve no cumplir con la ley, el PSC le pide aceptar un mecanismo no previsto en la ley, para solventar el problema que no quiso resolver cumpliendo estrictamente la ley. Por supuesto, Nebot debiera decir al país, y a los demócratas que votaron por Lasso, por qué no pide al CNE que muestre las actas salidas de las mesas, abra las urnas y cuente los votos. Y por qué quiere que ese mecanismo, que es legal, sea reemplazado por un método que depende del azar y que, además, no permitirá que los ciudadanos recuperen la confianza necesaria para legitimar a Moreno. Porque de eso se trata. De lo contrario, Correa no estaría de acuerdo y no ordenaría al CNE –porque sus deseos son órdenes– permitir que la Presidencia se resuelva en un show mediático. Correa de paso reconoce que su sistema electoral y su CNE, con sus cinco empleados, solo generan confianza en aquellos en su partido que saben, que pase lo que pase, el poder seguirá siendo de ellos. Por eso quiere, como Nebot, agregar algo de magia al proceso electoral.

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Nebot parece que habla demasiado con Alexis Mera. La triquiñuela que propone, esa ilegalidad que tiene sello socialcristiano y en la cual coincide con Correa, parece pensada más para atenazar a Guillermo Lasso que para resolver el problema de fondo que hay en el país: la desconfianza de los electores que se traduce, como bien lo anota en su comunicado, en una ilegitimidad creciente y visible de Lenín Moreno.

Nadie esperó que Nebot legitimara las ilegalidades y la desfachatez del CNE. Nadie esperó que Nebot dijera, como lo hace en el video que aquí se publica, que ya no importan los antecedentes y los mecanismos opacos de este poder dueño absoluto del CNE. Y que ya hay un resultado. Quizá Nebot debiera revisar lo que pasó en Austria donde le Tribunal Constitucional, ante señales de fraude, decidió, en julio de 2016, repetir las elecciones presidenciales. Y se repitieron en diciembre pasado. Sin embargo, la sorpresa mayor es ver a Nebot tan preocupado por ayudar al correísmo a cerrar con un show, lo que se puede resolver de una sola manera: revisando las actas que salieron de las mesas, abriendo las urnas y contando los votos. Que Lasso se mantenga en esa posición parece obvio: es la única forma que dicta el sentido común y la cordura de suscitar credibilidad y adhesión. Gane quien gane.

Los aficionados del billar dicen, cuando alguien con el taco en mano falla, que tacó burro. Eso está haciendo el PSC y Jaime Nebot, en particular, al facultar al CNE a que no cumpla con su deber, pedirle que viole la ley, y creer que una Presidencia se puede jugar en un show, tipo “Haga negocio conmigo”. Se entiende por qué Rafael Correa está tan agradecido con él.

Nebot evidencia la ilegitimidad de Lenín Moreno

en La Info por

¿Y ahora? Esa es la pregunta que ya se están haciendo actores políticos internos que no ven cómo se puede desenredar el ovillo electoral: el gobierno cree que Lenín Moreno ya está impuesto como Presidente y Guillermo Lasso hace impugnaciones, sin mayor expectativa, ante un CNE oficialista y decididamente correísta. Lasso ha dicho que no reconocerá -lo repitió ayer (12 de Abril) en Quito- “a un gobierno ilegítimo que pretende posesionarse sobre la base de un fraude”.

El Partido Social Cristiano-Madero de Guerrero, es la primera fuerza política, fuera de CREO, que pone en evidencia la sin salida en la cual se encuentra el gobierno. Lo hizo ayer en un comunicado en el cual propone dos fórmulas; una legal y una supra legal. La legal es que se abran las urnas y se cuenten los votos correspondientes a todas las actas que impugne Guillermo Lasso. El PSC duda, sin embargo, de que el CNE resuelva favorablemente la totalidad de la impugnación. Y como sabe que el problema no es meramente jurídico, se saca de la manga una propuesta sui generis susceptible, a sus ojos, de “devolver la paz y la tranquilidad a los ecuatorianos y eliminar la sombra de ilegitimidad” que tiene la candidatura de Lenín Moreno. ¿De qué se trata? De realizar un acto que debe ser transmitido en directo y en presencia de representantes del tejido social, mediático, político, académico y gremial del país: que los asistentes escojan al azar varios miles de actas, se abran las urnas y se cuenten los votos…

Para ver el comunicado del PSC haga clic aquí

Más allá de la polémica que plantea introducir una fórmula de legitimación supra legal, la doble propuesta del PSC tiene un efecto político negativo para el correísmo: lo pone ante un problema que Rafael Correa busca acallar vociferando, insultando y amenazando. El PSC se une al coro de aquellos que piensan que lo que hace Correa y Lenín Moreno (negar impugnaciones y jugar al hecho cumplido) no les alcanza para legitimar un triunfo que, como se ve, suscita rechazo y desconfianza en el país. El PSC señala las consecuencias que acarrea para el país y para Moreno (de ser el próximo mandatario), este estado de cosas: habla de perjuicios para la imagen del país, la consecución de préstamos, la negociación de la deuda pública, la inversión, la generación de empleo… El costo para las familias.

Correa y Moreno fingen ignorar esta realidad. Todo han ensayado: tratar de hacer creer que el CNE es un juez imparcial. Denostar contra Participación Ciudadana. Allanar a Cedatos. Pagar líderes de opinión para que hablen bien del CNE. Poner a gente del gobierno, tipo Omar Simon, a defender lo indefendible. Movilizar a todos los medios y a sus periodistas pagados, tipo Carlos Rabascal, para denigrar y desprestigiar lo que hacen los otros actores sociales y políticos. Amenazar con cárcel a aquellos que defienden las cifras contrarias a las del CNE. Exhibir en sus medios los saludos enviados por otros presidentes… Todo lo han hecho: pero en la opinión interna que se reconoce en Lasso; es decir, por lo menos la mitad del país, subsiste la convicción de que el CNE jugó a favor de Moreno y que este triunfo anunciado está viciado de fraude.

El PSC, que había presionado indebidamente a Lasso, ahora pone el acento en esos puntos neurálgicos para el correísmo en este momento. Y esa realidad es tan manifiesta que Moreno, que en el esquema oficial debe posesionarse en 40 días, se desplazó con una nube de 500 policías para un encuentro con 380 empresarios en Guayaquil. Nada hubiera podido graficar de mejor manera, la soledad y el aislamiento que siente el propio candidato del oficialismo. Es evidente que, en esas circunstancias, se antoja imposible que asuma la Presidencia de la República.

Para ver el resumen de la objeción de Guillermo Lasso haga clic aquí

El comunicado del PSC coincidió con la presentación, en Quito, por parte de Guillermo Lasso, de la impugnación a los resultados de la segunda vuelta de la elección presidencial. 4Pelagatos publica un resumen de esa queja que CREO contextualizó, argumentó y desarrolló: los antecedentes, el apagón digital, las irregularidades en las actas, los resultados estadísticamente imposibles… En esa querella que Lasso también anunció en la Plaza Argentina, cercana a la sede del CNE en Quito, se dice que está en juego más de un millón de votos.

CREO hace uso de un derecho pero ha dicho que este Consejo Nacional Electoral, dirigido por Juan Pablo Pozo, no tiene presentación en democracia alguna, pues está conformado por cinco jueces, todos del mismo partido. Esto significa que, en el plano estrictamente técnico-jurídico, que es donde debiera resolverse este caso si el CNE fuera un organismo independiente, la impugnación no será solventada. Como tampoco lo será la ilegitimidad que tiene, a los ojos de Guillermo Lasso y de su electorado, “el resultado irreversible” anunciado por el CNE correísta.
La fórmula supra legal propuesta por el PSC es política y muestra de cuerpo entero hasta qué punto la tan cacareada institucionalidad del correísmo no produce seguridad jurídica. Por eso, por traslucir el juego mañoso del árbitro de la contienda y por poner lo que debe ser un hecho cierto en manos del azar, esta salida difícilmente podrá ser asumida por las partes. Pero deja en evidencia otra realidad que agrava los pasivos políticos del gobierno: Nebot, el hombre alabado la semana pasada por Correa, y todo su partido, se unen a los que piensan que Moreno, de perseverar en la vía en que se instaló, sería un Presidente sin fuerza política, legal y moral para gobernar. Y que esto tendría severas consecuencias para los ciudadanos y sus familias.

Foto: Ecuavisa 

Jaime Nebot: en el país se cree que Ud. prefiere a Moreno

en La Info por

Señor Alcalde,

Usted es un viejo zorro de la política tradicional y, por ende, sorprende que haya olvidado la famosa frase del emperador Julio César: no solo ser sino parecer. Esta vez ni ha sido ni ha parecido. Al punto de que por las redes corre un desencanto hondo y manifiesto por las posiciones que ha asumido usted en momentos en que los demócratas sienten que un fraude, abierto y descarado, tuvo lugar contra la candidatura de Guillermo Lasso.

Usted no ha salido a las calles y quizá no aquilata la actitud, ciertamente nueva, que los ciudadanos están sumando a la política. Esto es fruto del hartazgo producido por el correísmo: diez años de destilar odio, prepotencia, superioridad moral; diez años de autoritarismo, de administración opaca y corrupta, de impunidad. En diez años este país, dividido por rótulos políticos y prejuicios ideológicos, se encontró alrededor de un banquero, de un hombre del Opus Dei, que, con perseverancia, se ha dedicado a defender la República y los enormes valores, que hasta la vieja izquierda reivindica hoy, de la democracia formal. Eso usted no parece haberlo medido, pues en la primera vuelta se sintió de su lado ese tufo viejo de rencillas personales y broncas de honor que nada tienen que ver con el momento político que vive el país. Nadie defiende a Lasso por ser banquero y del Opus Dei. Los demócratas se reconocen en él porque la realidad política y electoral lo consagró como el defensor de valores mínimos de convivencia y de democracia a los que el país aspira. Y él lo ha hecho, lo está haciendo, con gran decoro y valentía.

Mucha gente –mire las redes, oiga la calle– no entiende por qué usted no entiende. Y es usted quien se ha encargado de nutrir ese sentimiento. Desde el mismo 2 de abril usted dijo que era inaceptable hacer fraude. Lo cual es obvio; decir lo contrario sería aberrante. Pero también dijo que era inaceptable “perder y decir he perdido porque me han hecho un fraude que no se ha hecho”. Una afirmación que sorprende viniendo de usted que hace gala de racionalidad cartesiana. Esa afirmación hace pensar que usted cree que el juez de la contienda es independiente. Es la única forma en que se puede decir, incluso hipotéticamente, esa parte de su frase: “un fraude que no se ha hecho”.

Lo que el país vio es que el fraude, en su sentido más amplio, era una realidad flagrante. El fraude, dice el diccionario, se compone de prácticas deshonestas e ilegales que alguien ejecuta para causar daño o privar a otro de sus derechos. El comentario suyo, tras emitir el voto el 2 de abril, parecía, entonces, olvidar las propias críticas que usted hizo al CNE, como una dependencia de este gobierno. Olvidar, igualmente, los cambios hechos por el CNE para esta elección, el uso de todo el Estado contra los otros candidatos y contra Lasso en la segunda vuelta… El fraude en las urnas, señor Alcalde, no era, entonces, una posibilidad sino la última etapa de la patraña oficial.

Nadie entendió, en ese contexto, la presión suya, hecha desde el primer minuto, contra Lasso para que pruebe que hubo fraude. ¿Nadie le dijo que, en esa actitud, coincidió usted con el gobierno que se apuró a hacer creer que Lasso denunciaba sin pruebas? Usted es ducho en procesos electorales. Sabe, por eso, que hay plazos y que nada podía hacer la candidatura de Lasso, en ese sentido, hasta que el CNE notificara los resultados. Pero solo en ese sentido porque las evidencias de fraude corrían por las redes y usted lo sabe. Cualquiera hubiera pensado que usted, como demócrata convencido que busca restablecer la República y la democracia, en vez de presionar a Lasso, reclamara desde su cargo y sí, también en las calles, para que este poder, que aprovechó el tiempo para convertir el resultado del CNE en una realidad irreversible, se viera forzado a aceptar abrir las urnas y contar los votos.

¿Se debe entender que solo Lasso debe probar que hubo fraude porque para usted el proceso y el resultado son transparentes? ¿Se debe entender que la forma desvergonzada como el CNE se ha conducido no suscita a sus ojos reparos y condena? ¿Se debe entender que Lenín Moreno tiene, a sus ojos, la legitimidad requerida para ejercer la Presidencia?

Usted supeditó el apoyo a esta causa –que se entiende democrática y no violenta– a que Lasso pruebe que hubo fraude. Para así también apoyarlo en las calles. De nuevo sorprende usted que es un hombre de perfil cartesiano. Probar significa hacer patente la certeza de un hecho ante alguien. ¿Ante quién? ¿Ante ese CNE, señor Alcalde? Esto no significa afirmar que Lasso y el país que votó por él pueden conformarse con tener razón ante sí. Significa que ese alguien que debe legitimar como verdadera la demostración, debe sentir que tiene que hacerlo. Y que debe hacerlo porque está presionado a cumplir con su deber.

Dicho de otra manera, para que el CNE se vea forzado a hacer su deber debe haber presión no violenta en la calle ahora. De lo contrario no lo hará de motu propio. Eso es lo que han entendido los guayaquileños que, sin esperar que usted los autorice, se lanzaron a las calles. Y siguen en ellas. Como hacen los ciudadanos de muchas otras ciudades. Usted no lo entendió y por eso se lee lo que se lee sobre usted en las redes sociales.

Ahora frente al atropello del gobierno contra Cedatos y contra Participación Ciudadana, usted, señor Alcalde, habla de “allanamientos inoportunos”. Es decir, ¿merecidos pero a deshoras? Según usted estos allanamientos “acentúan la percepción de persecución”. Curioso que usted caiga hoy el esquema de las percepciones que inauguró Fernando Bustamante. ¿Ahora la persecución es mera percepción? En Quito, justo antes de la segunda vuelta, hubo una reunión de los perseguidos durante este gobierno. Centenares de personas, señor Alcalde. Centenares que hablaron ellos o sus familiares porque, por ejemplo, Fernando Villavicencio sigue viviendo en la clandestinidad por haber denunciado la corrupción en el sector petrolero. Nadie habló de percepciones sino de gente en la cárcel, dolor, familias separadas, daños económicos. O personas muertas.

Usted perdonará pero la percepción que ha ido tomando cuerpo (mire usted cómo funcionan las percepciones) es que usted está más cerca de su amigo Lenín Moreno que de su ex amigo Guillermo Lasso. Y que usted privilegia la relación que coyunturalmente le da más rédito, que esta lucha incierta por el retorno a la democracia y la reinstalacion de la República. Simples percepciones, sin duda, señor Alcalde.

Atentamente, 
Un pelagato.

Foto: Ecuavisa

Correa y Pozo: el uno ve hackers y el otro robots

en La Info por

Rafael Correa y Donald Trump tienen muchas cosas en común. Una de ellas es su ignorancia supina sobre lo que es un tema de estado y sobre lo que el estado representa. Por eso lanzan al aire afirmaciones que lo comprometen. Generalmente lo hacen por dar rienda suelta a sus intereses políticos o para calmar sus ataques de vanidad. Además, porque no tienen mayor idea de lo que su cargo representa.

Esto lo demostró Trump hace poco, por ejemplo, cuando dijo que el ex presidente Barak Obama había pinchado su teléfono para espiarlo. Como evidentemente estaba mintiendo no pudo presentar pruebas y sus propios funcionarios lo hicieron quedar como mentiroso cuando dijeron que no había ninguna evidencia de lo que había dicho. Correa ha actuado ahora de forma muy parecida a Trump: ha dicho que unos hackers de los EEUU atacaron la página web del Consejo Nacional Electoral durante las elecciones del 2 de abril.

Lo insólito es que Correa ha hecho una afirmación, a través de sus redes sociales, con la misma seriedad o trascendencia que tendría cualquier persona que postea detalles de una fiesta de cumpleaños o el fin de un noviazgo de verano, es decir con una frivolidad digna de adolescente novelero.

En su declaración, Correa quería desestimar la denuncia hecha por el candidato opositor Guillermo Lasso, según la cual una de las evidencias del fraude fue la caída de la página del CNE en la que se puede ver el desarrollo de los resultados durante algunos minutos. En esos minutos, ha dicho Lasso, los resultados cambiaron misteriosamente y se colocaron, de golpe, a favor de Lenin Moreno. “Pediremos auditoría sobre la ‘caída’ del sistema a las 6:45 P.M del 2 de abril. Se demostrará que no hubo ninguna ‘caída’. Que el sistema de escrutinio continuó con la presencia de los delegados internacionales y de los partidos. Para ello, también pediremos la confesión judicial de los delegados de CREO”, dijo Correa y más adelante agregó que “lo que hubo es la caída durante 18 minutos de la PÁGINA WEB del CNE – no del SISTEMA -, por ataques de hackers desde EEUU, ataques que también sufrieron las web del ECU911 y de Alianza País, fruto de lo que cada vez más claramente es un plan de la derecha para generar caos y no aceptar su contundente derrota”.

Es evidente que Correa escribió esto a la ligera y sin meditar en absoluto sobre la importancia y gravedad de lo que estaba diciendo. Primero se contradice: habla de la caída poniendo en tela de duda que aquello haya ocurrido al entrecomillar la palabra. Luego, en el segundo párrafo habla de la caída como algo cierto. ¿Entonces hubo o no caída?

Pero lo más importante es la acusación que hace. Según Correa fueron hackers desde EEUU los que atacaron la página. El Presidente evidentemente no entiende la gravedad de lo que dice porque no es consciente de la importancia de los temas de Estado de los que habla. Mencionar la posibilidad de que el sistema electoral ecuatoriano o la página donde se informa sobre los resultados fue vulnerado con un ataque desde otro país es terriblemente comprometedor. Con esa afirmación, el Presidente está diciendo que la confiabilidad del sistema electoral ecuatoriano es mínimo y que el país no tiene protegida, como debería, la información de un hecho tan fundamental para la convivencia democrática como las elecciones. Correa, si en verdad está seguro de lo que dice, debería sustentar su afirmación. ¿Cómo sabe que hubo un ataque de hackers? ¿Qué pruebas tiene y dónde están? ¿Cómo sabe que el ataque vino de los EEUU? Es sabido que los hackers generalmente borran cualquier huella de ubicación geográfica para que sea imposible  determinar dónde están. Si Correa no explica cómo es que supo de dónde vinieron los ataques quiere decir dos cosas: o que sus servicios de inteligencia no hacen bien su trabajo o simplemente que dice cualquier cosa. Ambas cosas son, definitivamente, patéticas.

Además, resulta extraño que Correa salga a decir cosas que le correspondían decir al Consejo Nacional Electoral. Correa no se traiciona y aparece como portavoz de un organismo que se supone debería ser independiente pero que, como se ve, no lo es.

Pero no solo eso. Correa sale a dar una declaración completamente seguro de lo que afirma y resulta que el presidente del Consejo Nacional Electoral, Juan Pablo Pozo, tiene una versión distinta sobre lo que supuestamente ocurrió con la página. Pozo sostiene, como lo dijo en una entrevista a El Comercio, que la página donde se visualizan los resultados se cayó por un exceso de visitas y que la página del sistema de sufragio no sufrió ningún problema. En palabras algo más técnicas, Pozo quiso decir que la caída se debió por denegación de servicio, lo que ocurre cuando hay una gigantesca cantidad de visitas que hace que la página colapse por congestión. ¿Quién está mintiendo? ¿Correa que dice hubo un ataque de hackers o Pozo que sostiene que hubo muchas visitas?

La tesis de denegación de servicio de Juan Pablo Pozo es fácil de comprobar: basta mirar los logs o registros del servidor de la página. Si eso es así, lo único que se prueba es que el CNE no tenía asegurado convenientemente el servicio. Cabe preguntarse aquí cuánto habrá pagado en seguridad digital ese organismo. Normalmente, para que una página tan importante y asegurada como se supone es la CNE caiga por exceso de visitas es porque ha habido un sistema de robots que simulan millones de visitas simultáneas. En todo caso, sería normal que el equipo de Guillermo Lasso tenga acceso a los logs o registros del servidor para ver si es verdad lo que dice Pozo.

Sin embargo, la tesis de Pozo tiene es coja de una pata: en la página del CNE hay una herramienta llamado captcha, que está hecha para comprobar que quien entra a la página no es un robot. Cualquier persona que quiere hacer una consulta debe escribir el captcha que le aparece en un cuadrito.

Pero ni Pozo ni Correa hablan de una de las cosas que más llamó la atención esa noche: que no se haya dejado ver los resultados consolidados. Eso significa, según técnicos consultados por 4Pelagatos, que modificaron el sistema para sacar una funcionalidad que la volvieron a poner más tarde. Estos mismos expertos sostienen que en un momento así de crítico no se hace cambios a lo que llaman “un sistema de producción”.

Lo que sí es indudable, y que ni Correa ni Pozo aclaran, es que un sistema de información de las elecciones de un país no debería caerse y, peor aún, ocultar información como ocurrió.

Cuando Correa dice que el sistema informático del CNE fue víctima de un ataque de hackers desde EEUU es como si el Presidente de un país dijera que el país vecino invadió su territorio porque los soldados estaban dormidos. Correa no explicará ni dará pruebas de lo que dijo porque nunca da explicaciones de las cosas que afirma y nade se lo exigirá porque no hay nadie que lo haga. Lo mismo ocurrirá con Pozo.

Las versiones de Correa y Pozo lo único que hacen es aumentar aún más las sospechas sobre los verdaderos motivos del colapso de la página donde el CNE iba poniendo los resultados. Correa tiene una tesis descabellada y Pozo otra muy poco probable, señal de que ambos necesitan desesperadamente espantar las suspicacias que la sociedad tiene sobre el tema.

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