Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Tag archive

Imaginación de Lasso

Pozo cuenta votos frente a su espejo

en La Info por
Captura de pantalla 2017-04-19 a las 9.41.49 a.m.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) se mira y actúa ante un espejo. Eso hizo ayer en el Coliseo Ruminahui donde sus funcionarios contaron votos ante ellos mismos… y los delegados oficialistas. Juan Pablo Pozo, vanidoso y servil juez del correísmo, nunca se planteó realmente su responsabilidad de entregar al país un presidente que gozara de plena legitimidad.  Le basta con que Correa le aplauda y Alianza País le agradezca. Por eso declaró irreversible el resultado cuando el conteo de votos había alcanzado 94%. Por eso legitimó a Lenín Moreno sin tener en cuenta que el proceso electoral, del cual él es supuestamente el máximo garante, por ser el presidente del CNE, incluye la posibilidad de impugnar por parte de los contendores.

Fausto Camacho y Solanda Goyes, entre otros, han mostrado sistemáticamente, en sus cuentas sociales, el volumen de irregularidades que cometió el CNE desde bien antes de que comience este proceso electoral. Ha habido foros sobre el fraude. Ana Mercedes Díaz también lo denunció. Es abrumador ver hasta qué punto Pozo y los miembros de su consejo adecuaron todos los mecanismos para ser funcionales a la voluntad del partido que los puso en esos cargos. Es impresionante ver cómo se condujo con los observadores internacionales. Sacó del escenario a la Unión Europea pues la invitó en la modalidad conducida cuando sabe que no envía misiones de observación en ese modo. Los europeos sí analizan concienzudamente los factores de la elección y no como los de Unasur que nada ven o los de la OEA que hacen turismo diplomático. Pozo hizo, además, un programa costosísimo con muchos de esos observadores en la Mitad del Mundo: video mapping, carpas, luces, estaciones de comida y bebida, música… Un espectáculo privado y familiar que muestra la independencia que tienen ciertas misiones de observación con respecto al organismo que vienen a observar…

Que haya habido apagón informático, que la tendencia y los resultados hayan cambiado cuando volvió el sistema, que haya habido un conteo rápido chimbo y mentiroso, que Pozo haya violado principios básicos de la ley para anunciar los resultados, que haya prevaricado, que se haya instalado en un hotel quiteño con técnicos suyos y salas privadas donde solo él y un puñado podían entrar, que haya entregado la comunicación de la segunda vuelta al gobierno, que el CNE haya contrato ex funcionarios de esa institución para hablar bien del CNE y negar el fraude… muestra que este organismo correísta no se preocupa en lo más mínimo por cumplir la ley.

Pozo es un tan todopoderoso como obsecuente en el CNE. Fanático de los actos sociales, ama ser maestro de ceremonias en mesas bien servidas, con mantel largo y, todas las veces que puede, sobrepoblación de cámaras. Habitado por una ambición desmesurada, tiene los ojos más grandes que el estómago: es un vanidoso impenitente. Un ser convencido de que tiene un futuro político radioso que encarará tras un tiempo pasado en el exterior, en algún organismo internacional. Para eso ha trabajado su imagen con una obstinación que conjuga impecablemente con el verbo parecer. Por algo se hizo amigo de algunos de los gurúes del mercadeo político que vinieron a Quito, el año pasado, a la Cumbre Mundial de Comunicación Política.

Con Pozo el correísmo juntó el hambre con las ganas de comer. Por razones parecidas, aparentan ser transparentes y cumplir con la ley. En ese contexto, se explica el reconteo de 3 865 paquetes de votos en el Coliseo Ruminahui. Podían ser más o menos, nada de esto se hizo con el acuerdo de la oposición. A Pozo no le interesa que el presidente que salga de la elección del 2 de abril sea realmente legítimo. Su interlocutor no es Guillermo Lasso y medio país de electores que votó por él: Pozo actúa ante él mismo y ante su patrón, Rafael Correa. Prisionero del croquis de narciso irremediable que se fabricó, Pozo es funcional a un gobierno que no dialoga con la realidad: monta ficciones para autojustificarse. Por eso es capaz de movilizar cien militares, 700 funcionarios alrededor de 250 mesas en un rito que solo sirve para que Correa crea –y diga a sus fanáticos– que ya hubo reconteo de votos. Y que si CREO no estuvo, pues eso prueba que ellos tenían la razón.

El hecho cierto es que ayer Pozo no resolvió ningún problema: Lasso y sus electores siguen creyendo que la elección fue fraudulenta. Moreno sigue padeciendo de ilegitimidad. Pozo se mira en un espejo. Y Correa gira en el círculo vicioso de siempre.

Ir Arriba